Aitor Epas pushes his student Héctor to sing while playing guitar, arguing it's essential for performing at parties and leading a band. He shares stories of students who became band leaders after learning to sing, and insists that a month or two of practice transforms embarrassment into confidence.
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El día 16 ya sí o sí me tendría que poner a cantar y a tocar.
Ya, Héctor, pero a mí no me gusta cantar, tío, eso es una mierda, joé, yo me da vergüenza.
No, tío, hazlo, en serio, hazlo, porque tarde o temprano vas a necesitar cantar. Imagínate en un cumpleaños, estás tocando, estás ahí. Oye tú, que llevas ahí unos meses tocando la guitarra, vea, cántanos el cumpleaños feliz.
Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseamos todos cumpleaños feliz.
Y de repente eres el alma de la fiesta. ¡Oh, tócate otra! Y entonces, como tú ya has practicado esas canciones de antes, pues empiezas: Recuerdo aquella vez que yo te conocí, recuerdo aquella tarde, pero no me acuerdo ni cómo te vi.
Pero sí te diré que yo me enamoré de esos turquesos ojos y tus labios rojos que yo me gané.
Entonces empiezas a cantar canciones y en 2 meses o en 1 mes puedes ser el alma de cualquier fiesta. O vamos un paso más allá, yo tengo alumnos en los cuales venían a tocar la guitarra, joder, cómo me gusta, dime, ¿vas a dar el de Pantera? Sí, pero canta. Ya, pero que yo no voy a cantar nunca. Bueno, pues resulta que muchos de los alumnos míos que se han puesto a cantar o a gritar o a lo que sea ahora son líderes de su banda con guitarra y voz. Entonces es algo que ya te quitas a los cantantes, porque entre tú y yo, los cantantes son un poco especiales.