Si Aprendes a Vender, Nunca Te Faltará Dinero

Carlos Huelvas, author of De la Cima a la Cima, tells Antonio Torrealba that making money is easy but keeping it requires the right mindset. He's survived his parents' divorce, his child's death, financial collapse in Venezuela, and pandemic losses. Real selling means finding what the client actually needs, not chasing the dollar.
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Hacer dinero es muy fácil, sostenerlo es donde está la, donde está el desafío. Lo he trabajado mucho incluso en mi área, que son ventas de alto valor. Cuando un cliente viene a mí, me dice: yo quiero vender un millón de dólares. O claro, ¿por qué quieres vender un millón de dólares? Porque el dinero no es el fin, el dinero es el medio.
Bienvenido, mi amigo personal y querido Carlos Huelva.
No estás todo el tiempo juzgando, y cuando no juzgas, entonces tampoco te estás comparando, y eso te da tranquilidad, baja la ansiedad, baja la frustración, baja la comparación con otras personas y el éxito empieza a llegar a tu vida.
¿En qué momento tú dijiste acabo de tocar el resorte?
Recuerdo cuando tenía 19 años, en el año 97, que tuve que salir cuando mi papá y mi mamá se separaron, tuve que salir a trabajar y ahí fue cuando la venta llegó a mí. Yo no llegué a la venta porque me gustaba, llegué a la venta por necesidad.
Y hoy quiero presentarles a alguien que ha convertido las caídas en aprendizaje y los aprendizajes en resultados. Él es Carlos Huelvas, autor del libro De la Cima a la Cima, y hoy vamos a conversar sobre esos pasos reales para hacer crecer tu negocio superando obstáculos, pero eso sí, con una visión clara hacia el futuro. Así que bienvenido, mi amigo personal y querido Carlos Huelvas.
Gracias, gracias por la invitación, Antonio. Estoy súper feliz de estar aquí y compartir con todo tu equipo y toda tu comunidad.
¿Qué te ha parecido el set?
Me encanta este set, me encanta la energía que hay aquí y me encanta lo que estás haciendo. Y bueno, estoy feliz de estar acá.
Yo voy a cerrar esta computadora porque algo me dice que esto va a ser una conversación entre tú y yo, tal cual como que si vamos a tomar un café.
Voy a evitar un día normal de nosotros.
Sí, porque de verdad, qué producción te pone preguntas como que cuál es la suma de los catetos al cuadrado, y de verdad que no, vamos a conversar lo que la gente realmente necesita y que tú y yo sabemos que necesitan. Lo que quiero preguntarte primero es: ¿alguien puede hacer dinero sin mentalidad fuerte? Comenzamos duro porque es que es verdad, la gente quiere hacer dinero pero no está dispuesta a sacrificar días de estudios, días de entrenamiento, La gente no quiere poner a trabajar su mente y a convertirse en cada día en tener una mentalidad fuerte, una mentalidad que avance, una mentalidad que te lleve a otros lugares, sino que dicen: no, yo lo que quiero es hacer dinero. Y por ejemplo, me pasa mucho en los entrenamientos que la gente me dice una vez: no, no, no, no, no, a mí no me hables de mentalidad, no me hables esas cosas, a mí háblame cómo hacer dinero. Y no saben que el paso número 1 para hacer dinero es tener una mentalidad fuerte.
Bueno, tomando tu pregunta, hacer dinero es muy fácil. Sostenerlo es donde está la, donde está la, el desafío. Y muchos de nosotros, los latinos, los hispanos, que estamos incluso en este país ahora trabajando e implementando un nuevo sistema económico, uno de las, de los desafíos y pues de los obstáculos que más tenemos es poder adaptar nuestra mentalidad. Entonces, ¿necesitas mentalidad para hacer dinero? No, pero para sostenerlo sí.
Me ha pasado mucho, y te doy este testimonio de vida, y es que cuando he tenido caídas económicas siempre ha tenido que ver con mi mente, siempre ha tenido que ver con fragilidad en mi mente, con que empiezo a traer creencias que ya había curado en algún momento, que ya las había trabajado, que ya había luchado contra ellas. Y que por no continuarlas, porque no es que hoy fui a un seminario, grité, brinqué y ya, que rompí una creencia limitante que traía de niño. No, es que es recurrente, es que tienes que estar en constante riegue de esa matica para que crezca. Muchas de las personas que nos están escuchando no han podido avanzar, pero es porque andan buscando lo técnico. Y lo técnico, para ti, ¿tú qué tú crees? Que lo técnico es lo más importante.
Mira, tu pregunta tiene varias aristas. OK, número 1, lo técnico importa. Sí, hace poco le pregunté a un gran mentor cuál es la diferencia entre una persona que genera $100,000 y $1,000,000 de dólares, que me dijo 100% la mentalidad.
100%.
100%. Ahora, te puedes saber la técnica, sí, te hace falta también disciplina, te hace falta determinación, enfoque. Es un conjunto de cosas que acompañan el resultado. Ahora, es muy importante, Antonio, y se lo digo aquí a toda nuestra gente, cuando nosotros, cuando nosotros queremos llegar a una meta económica solamente por ser económica, algo se va a caer, sí, algo se va a caer. Y cuando nosotros decimos, cuando nosotros decimos es que el error me vuelve a pasar, probablemente es que ese error no lo aprendimos. No, porque si la vida te lo vuelve a colocar es porque tienes que volverlo a aprender o tienes que aprenderlo realmente. A veces nos creemos como que, ay, sí, ya aprendí porque ya me pasé el error, y no, la vida te lo vuelve a colocar y te lo va a volver a colocar. Y no solamente en dinero te lo Pase en relaciones, pase en salud, pase en amor, pase en las diferentes áreas de la vida.
O sea que muchas veces decimos, mira, este es el, el, cuál es tu meta. Bueno, mi meta es esta, y la gente siempre quiere el resultado. El resultado que busca es conseguir el príncipe azul, claro, pero para conseguir el príncipe azul, hermano, usted se tiene que convertir en la princesa azul, correcto, porque si no va a ser el príncipe con la rana. Claro, y eso es algo que a veces las mujeres, ay, yo quiero un hombre perfecto. Bueno, tú también te tienes que convertir en la mujer perfecta, si al caso vamos, porque si no entonces va a ser un hombre perfecto con un carpa, con un carapacho ahí al lado.
De hecho lo he estado trabajando mucho, que esta conversación es así, esta conversación, tranquila, tranquila, pero te voy a ir atajando porque lo he trabajado mucho incluso en mi área, que son ventas de alto valor. Cuando un cliente viene a mí me dice, y es que yo quiero vender un millón de dólares, o claro, ¿Por qué quieres vender $1 millón de dólares? Porque el dinero no es el fin, el dinero es el medio.
Claro.
Ok. Entonces, yo volteo eso. ¿Qué quiere tu cliente? ¿Cuál es el dolor de tu cliente? Entonces, por ejemplo, si vas a un gimnasio y una mujer dice, quiero ir al gimnasio. Ok. ¿Por qué? Porque me quiero ver bella. ¿Por qué? Porque quiero conseguir pareja. ¿Por qué? Porque quiero tener una familia. ¿Por qué? Porque quiero tener hijos. Y me ha pasado con personas que quieren vender, quieren lograr una meta y se están enfocando en ir al gimnasio y no se están enfocando en los hijos. Claro, es el dolor profundo que tiene el cliente. Entonces esa transformación es la que yo explico constantemente, donde no es solamente el dinero. Hace poco di un entrenamiento para 1200 mujeres de una compañía de network marketing y la líder en la reunión me decía: es que yo quiero los $10 millones, yo quiero los $10 millones. Y cuando profundizamos un poco en lo que había detrás de esos 10 millones de dólares, había un vacío impresionante. Claro, yo también quiero tener un vacío de 10 millones de dólares. Claro, todos queremos tener un vacío de 10 millones de dólares, pero es vacío. Y al fin y al cabo, y el dinero, si no lo sabes sostener, se te va.
Sí, es que muchas veces tenemos, lo primero yo creo que es sincerarnos entonces con nosotros mismos. 100%. Es decir, ¿qué quieres? ¿Quieres los $100,000? Perfecto. Ok, yo me quiero ganar $100,000 al mes. Perfecto, pero ¿para qué? Bueno, me los quiero ganar porque quiero tener dinero en la cuenta de banco. ¿Para qué? Bueno, lo quiero tener para poder comprarme la Hermès Kelly, esa carterita horrenda chiquitica que no le veo sentido, pero no soy mujer, entonces capaz por eso no la valoro, de que la bien Kelly. Ese símbolo no lo entiendo, pero entiendo a las mujeres que consideran ese símbolo importante. Entonces, en realidad, después les preguntas de nuevo, ¿para qué? No, para que las mujeres vean que yo lo he logrado.
¿Para qué?
Y empiezas a conseguir que lo que buscan es reconocimiento, lo que no buscan los $100,000. Entonces Siempre antes de hacer dinero, lo primero que tenemos que hacer es sincerarnos. ¿Para qué quiero lograr esa meta?
Es mi sugerencia, es lo que yo sugiero totalmente.
Entonces, ¿en qué momento? Tú sabes que tu libro De la Cima a la Cima, a mí me encanta porque es de la cima con ese, y luego es profundidad. La cima es como que la parte más bajo, y luego llegas a la cima, que es lo más alto. Y luego te das cuenta que, que ese fondo, o lo que la gente llama tocar fondo, no es más que un lugar que tú pisas y que es tan fuerte, tan potente, porque debajo del fondo no hay nada, ya llegaste al fondo, que lo que hay es como un resorte que lo que empieza es a subir, a brincar, y a brincar, y a brincar. Y entonces cuando la gente te ve volando, te ve alto, te preguntan: ¿cómo lo lograste? Y tú le No es que toqué fondo, es que estuve en ese lugar, en ese entierro estuve. Y poco a poco fui subiendo hasta llegar donde estoy.
Y te voy a decir algo con respecto a eso. Los fondos son como las cimas, cada quien tiene su parámetro. A lo mejor lo que es un fondo para ti no es un fondo para otra persona. Si tú le das un millón de dólares a Donald Trump, a lo mejor él se siente la persona más pobre.
Claro.
Pero si se lo das a alguna otra persona que a lo mejor está a tu alrededor, E incluso me lo dan a mí.
Y te lo dan a ti y dice bienvenido, y te sientes la persona. Tu amigo, tu amigo Schubert, que andas por ahí regalando un millón, yo lo puedo aceptar sin ningún problema.
Exacto.
Soy emprendedor, pero también acepto, aprendí a recibir.
Correcto. Entonces tienes que ver cuál es tu parámetro. Claro. Entonces cuando tú tocas fondo, ciertamente tú dices, wow, mucha de la gente que ha alcanzado el éxito ha tocado mucho el fondo. OK, ¿qué te permite eso en tu parámetro decir ya llegué a lo más bajo? Claro, cuando tienes deudas, cuando tienes tus parámetros, en el mío.
Guau, qué cool eso que acabas de decir, porque qué pasa, que juzgamos a los demás de decir, correcto, coño, pana, tienes casa, tienes carro, pero tú no sabes si ese es el fondo de esa persona, si los estándares de esa persona están tan altos que para ella el fondo es que tiene un carro de de hace 10 años, que tiene una casa que no le gusta, que tiene una, que sus hijos no están en el colegio más caro de la ciudad. Para eso ella es el fondo. Entonces yo creo que eso es respetar, como ser empático, ser empático con los estándares, no juzgar ni bueno ni malo.
Entonces cuando tú te conviertes en una persona súper neutral, no estás todo el tiempo juzgando, y cuando no juzgas entonces tampoco te estás comparando. Y eso te da tranquilidad, baja la ansiedad, baja la frustración, baja la comparación con otras personas y el éxito empieza a llegar a tu vida porque todo lo que va sumando te va haciendo sentir feliz, te va haciendo sentir satisfecho. Y entonces es cuando tú empiezas a decir: ¿Por qué todo se me está dando? ¿Se me está dando porque me gané la lotería o porque algo se me está dando? Porque es un proceso de despertar. Yo a muchos de mis clientes, cuando los comienzo a tratar, entonces me enfoco en cuáles son esos parámetros que ellos tienen. Y a partir de ahí entonces empiezo a establecer metas. Si tú estableces metas en función a parámetros, entonces es más fácil que le des pequeñas victorias. Y en ese, en ese pequeñas victorias, entonces vas teniendo esa fidelización con el cliente, va haciendo que ellos logren sus metas y al final tú también logres las tuyas.
Wow, eso que acabas de decir es súper poderoso porque es sincerarte contigo mismo, más nada. Es hablar y decir qué quieres, no qué quieren los demás, porque es que estamos acostumbrados a que, ok, lo que Carlos quiere para Antonio es esto, tú quieres lo mejor para mí, yo quiero lo mejor para ti, pero ¿qué quieres tú para ti? Porque a lo mejor yo lo que quiero para ti es que tú tengas un apartamento en Brickell, pero a lo mejor ese no es tu estándar, a lo mejor lo tuyo es una finca con caballo, o a lo mejor lo tuyo es que quieres viajar por el mundo, no tener una casa, sino ir de nómada digital por el mundo. Entonces tus estándares son sus estándares, los míos son los míos, no podemos compararnos con los demás porque es comparar. Yo creo que el momento que tú te comparas como que acabas con todo. Pero yo quiero irme contigo como a lo profundo de ti, y es en qué momento tú dijiste estoy en el fondo. Si lo puedes contar, pues claro, a mí, a mí, vamos a imaginar que no hay cámara, vamos a imaginar que no esté tío aquí que nos pone nervioso, sino que vamos a imaginar que estamos tú y yo solos aquí en este momento. Y, ¿en qué momento tú dijiste acabo de tocar el resorte? Acabo de pisar fondo y sabes que en el fondo hay un resorte, que en ese resorte ya tú sabes que viene para arriba todo. Ese momento tú dijiste toqué el resorte.
Bueno, yo he tenido la fortuna—
Perdón que te pregunté esto, porque mucha gente que nos está viendo acá está sintiendo en este momento que está tocando fondo.
Sí, lo sé, lo sé. Fíjate, yo he tenido la fortuna de haber tocado muchos fondos. Recuerdo cuando tenía 19 años, en el año 97, que tuve que salir cuando mi papá y mi mamá se separaron. Tuve que salir a trabajar, y ahí fue cuando la venta llegó a mí. Yo no llegué a la venta porque me gustaba, llegué a la venta por necesidad. Mi familia no estaba esperando excusas cuando yo llegaba en la noche, estaba esperando resultados. Ahí ese fue mi primer fondo. Luego, cuando a los 24 años mi primer hijo se muere, ahí fue un fondo también bastante interesante porque es como que se muere un pedazo de ti. Pero en el mismo año nació mi hijo Carlos Daniel y a los 2 años murió su mamá. Volví a tocar otro fondo. A los 33 años me quedé menos $500,000 en Venezuela y fue algo que yo dije Jamás pensé que iba a salir de eso y he salido. La vida me ha llevado a tocar muchísimos fondos. Cuando llegué aquí a Estados Unidos, llegué en el 2019 y en el 2020 llegó la pandemia. No sabía qué hacer, un nuevo sistema, una nueva cultura, una nueva forma de vida. O sea, fue impresionante volver a tocar el fondo. Luego han pasado muchas cosas, me quedé sin dinero aquí en Estados Unidos. Eso fue algo que jamás pensé que iba a pasar después de los 45, después de los 44 años, y dije wow, volví a tocar fondo. Entonces cada fondo me ayuda, me ha ayudado a conseguir un nuevo nivel. Entonces hoy en día el fondo no lo rechazo, no lo veo como que qué malo, sino que digo que tengo que aprender de esto. Y de cada situación, de cada fondo, he ido aprendiendo y siento que he evolucionado. Y esa evolución es la que me ha permitido estar hoy cuando estoy en tarima, que me encanta, compartir mi historia, compartir mi experiencia, ser empático con la gente, conectar con las personas, y entonces decirle, mira, si yo pude, tú puedes.
Tal cual. O sea, qué lindo este compartir, porque me recuerdo el día que llegaste a Estados Unidos, o sea, lo recuerdo como nada. Y ver el crecimiento que has dado ha sido de admirar, de admirar. ¿Por qué? Porque tú tienes dos opciones cuando llegas a Estados Unidos. Tú tienes la opción de escuchar a alguien que te va a decir: Estados Unidos es muy difícil, en Estados Unidos tienes que cargar cajas, en Estados Unidos tienes que trabajar, trabajar, trabajar. Hay gente que le llama los esclavonios. Y por el otro lado tienes a otras personas que las ves y dices: pero ¿por qué esta persona le va tan bien? Y ¿por qué esta persona ha logrado llegarle a tanta gente? ¿Por qué esta persona llena escenarios? Y ¿por qué esta persona logra compartir su conocimiento y otras personas Cambian vidas a través de él. Entonces tú te dejaste guiar por, literalmente, por el camino y empezaste a ver, apagaste el ruido a los que le iba mal y subiste el ruido a los que le iba bien. Y eso hizo que no dudaras en ningún momento en tu crecimiento. Y por eso siempre te lo voy a aplaudir.
Y te voy a decir algo, sí dudé, sí dudé mucho, porque cuando yo llegué, mi primer entorno, que es lo que yo le digo a la gente, fue mi familia, y mi familia tenía parámetros que a lo mejor no iban con los míos. Así que el primer choque, el primer desafío que yo tuve que luchar y vencer fue con el entorno, porque mi entorno me estaba llevando a esclavos unidos, a trabajar, a hacer cosas que probablemente yo no quería ni venía a hacer a este país. Y pues identificar eso, identificar ese, ese comité del fracaso que le llamo yo, pues me llevó empezó a decir: no, eso no es lo que yo quiero, tú tienes tantos años aquí y eso no es el resultado que yo quiero. Y empecé a, primero, dejar de comparar, y segundo, a dejar de tomar consejos de personas que no hayan tenido el resultado que yo quiero. Entonces empecé a pagar, a pagar gente, a pagar gente, a pagar gente, a pagar gente. En algún momento me encontré solo, me encontré bastante lleno de frustración, lleno de, de Dios mío, ¿será que estoy equivocado? Y cuando me encontré en ese nuevo fondo, pues dije, ya va. Empecé a ver que habían personas similares a mí, personas que también querían lo que yo quería. Y cuando me comencé a unir a ellos, entonces dije, wow, qué cambio. Puertas se comenzaron a abrir, puertas comenzaron a abrir, y al mismo tiempo puertas se comenzaron a cerrar. Pero yo decía, ¿cuáles quiero? ¿Las dos que están, las dos que están abiertas, o las 100 que están cerradas. Entonces empecé a tomar como una, como un nivel de qué quiero, qué quiero, qué quiero. Y a lo mejor las 2 puertas me estaban dando el camino hacia el éxito, mi éxito, o lo que, o el resultado que yo, que yo quiero. Y a lo mejor esas 100 puertas lo que me estaban era distrayendo, me estaban atrapando. Y muchas veces esas puertas son nuestra familia, nuestro entorno más cercano, nuestras parejas, las relaciones que tenemos. Y por eso tenemos que cuidar tanto, tanto, tanto eso, porque creo que es el paso y es lo que te va a ayudar a elevar el estándar. Cuando tú elevas el estándar, entonces ves el camino más, más sencillo.
La gente cree que el éxito viene acompañado de soledad, pero es que el éxito es como una escalera. Veámoslo de esta manera, es como una escalera.
Correcto.
Cuando tú empiezas a subir escalones para el éxito, los escalones del éxito vas consiguiendo que subiste un escalón y tuviste que dejar al entorno de planta baja allí. Y tú quieres ayudarlos y los quieres, vengan, vengan conmigo, pero ellos te dicen no, no, no, no, baja tú, baja tú. Entonces tú vas a empezar a complacer, intenta bajar y dices no, tengo que soltar para formar parte de, para formar parte de. Entonces vas subiendo y cuando llegas al segundo piso te das cuenta, wow, esto aquí es distinto. Empiezas a conseguirte gente nueva Piso 4, gente nueva. Piso 6, cuando vas llegando a donde tú querías llegar, correcto, empiezas a conseguirte con gente que se parece a tus sueños, que se parece a tu propósito, que se parece a las ganas que tienes de vivir, a las ganas que tienes de progresar. Entonces quítense esa idea de la cabeza de que no es que mi familia conmigo para siempre, mis amigos conmigo para siempre. No. Usted déjelos en su lugar, déjelos vivir su proceso, y usted empieza a vivir el proceso, que mientras vaya subiendo no va a estar solo. Te vas a conseguir gente que esté alineada a lo que tú quieres en ese momento.
Sí, primero, y bueno, desde mi perspectiva y lo que yo he trabajado conmigo, es que yo empecé a cambiar cómo veía las cosas. Yo no pienso que yo—
háblame más de eso.
Yo no pienso que yo voy quedándome solo, no, ellos se quedaron atrás. Ok, entonces no pongo la responsabilidad en mí. La pongo en ellos. Ellos decidieron quedarse atrás. Ellos decidieron quedarse. Es difícil, muy difícil, porque tienes que trabajar una fidelidad familiar, una fidelidad familiar.
Tienes que trabajar, que los latinos la tenemos bien, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, sobre todo porque en las religiones, la educación, la política, en la vida, se nos ha dicho la familia es lo primero.
La familia es un parámetro. Es un parámetro, es algo que tienes en la mente y que, y que es duro, Antonio. Yo creo que una de las cosas más fuertes que me ha tocado a mí hacer en este país es apartarme de personas que amo, apartarme de personas que yo sé que dan la vida por mí, pero que en este momento no me están sumando.
Es como decir, el árbol genealógico también se rompe. Es decir, si yo veo que mi hermano no me suma a mi proyecto de vida y a mi futuro, al futuro de mis hijos, al futuro al que yo quiero como persona, yo tengo el derecho de cortar y cerrar.
Y te voy a decir algo, también lo hago por ellos, también lo hago por ellos, porque muchas veces nosotros estando mal queremos ayudar al otro que está mal. Uno que está mal no puede ayudar al otro que está mal. Entonces, ¿qué ¿Qué podemos decidir? Bueno, yo voy a estar bien y estando yo bien, yo ayudo a mi familia.
Mira, tú lo sabes muy bien porque somos amigos muy íntimos y yo pasé por un proceso al principio del 2026 muy duro, muy duro emocionalmente. No sabía qué me estaba pasando, tenía desconocimiento de lo que me estaba pasando. Era como todo lo intentaba y no podía y no podía. Y lo que yo hacía, lo que yo escuchaba era: tú puedes, y todo el mundo: tú puedes, tú puedes, tú puedes, tú puedes, tú puedes. Y un día nos pusimos a cantar la canción de Karol G, Dame Tiempo, que no estoy en mi mejor momento, pero yo mejoro de a poquito. Sí, y recuerdo que ese día que escuché esa canción fue como una revelación, porque era como que Para, para darte tiempo. Que si todo el mundo te va a decir mejor hazlo, hazlo, hazlo, pero mejora de a poquito. Sí, sabes, hoy he estado, hoy estoy down.
Además que hay que reconciliarse también con los desafíos. Yo me tuve que, yo tuve que aprender a reconciliarme con mis errores porque No somos perfectos. Mi papá siempre me decía: tiene que ser perfecto, tiene que ser perfecto. Y tuve que hacer mucha terapia, mucha terapia para abandonar la perfección. No tengo que ser perfecto. Quiero lanzar un producto, lo lanzo. En el camino lo optimizo. Quiero hacer una venta, llamo a la persona, no me tomo nada personal. O sea, me reconcilio con mis emociones positivas, con mis emociones que pudiera pensar que son negativas. Pero hasta un llanto te libera. Entonces, en el camino del emprendimiento, en el camino de los negocios, de las ventas, hay que aprender a reconciliarse con lo que pensamos que son las fallas, con lo que pensamos que son los fracasos, con lo que pensamos que son los errores, porque ahí está el aprendizaje. A mí hoy en día, cada vez que me pasa algo, yo digo, ok, ¿qué tengo que aprender de esto? ¿Qué tengo que aprender de esto? Y empieza mi mente científica a identificar qué tengo que aprender, qué tengo que aprender, qué tengo que aprender, porque aprendí que identificando eso podía superar el obstáculo mucho más fácil.
A mí me ha funcionado pensar bonito, pensar positivo, pensar que todo es posible, apagar el ruido, ese ruido de que no puedes, el no, el tú no lo vas a lograr, apagarlo completamente. Porque aprendí que cuando piensas bonito, luego sientes bonito, y cuando sientes bonito tomas buenas decisiones.
Claro, y te quiero atajar por esto, ahí hay un tema. Yo pienso bonito, pero ¿qué hay adentro? Claro, ok. Entonces muchas veces, y pasa con la gente que dice soy millonario, soy rico, soy bien, haz afirmaciones, y cuando ves la cuenta bancaria, menos mil. Entonces la emoción va para el piso, y la emoción es lo que hace la transformación. Entonces, ¿qué tenemos que hacer nosotros? Empezar a cambiar nuestros parámetros. ¿Y de qué forma? Escuchando cosas que realmente nutran nuestro subconsciente, estando con un entorno que nutra también nuestros, nuestro subconsciente, nuestros parámetros. Y en el camino te vas a dar cuenta cómo todo afuera comienza a transformarse. Porque si solamente estamos pensando bonito y el subconsciente nos está diciendo eres un vago, no tienes disciplina, no puedes con esto, entonces Eso es lo que está causando la emoción en ti, y la emoción es lo que hace que al final manifiestes tus deseos. Es muy profundo, Antonio. Sí, yo he trabajado, he tratado de trabajar en la profundidad porque me di cuenta que tenía muchas cosas que aprender, que no sabía nada, que tiene que acostumbrarme a un sistema, que tenía que aprender a tratar con más y más gente. Y en la medida que conozco más gente, me doy cuenta que los miedos son los mismos, los deseos son muy similares. Lo que cambia es el parámetro, lo que te decía al inicio.
Entonces, cuando tú conoces, Tony Robbins dice los estándares, si quiero subir, levanto mis estándares, levanto mis estándares, levanto.
Y a veces estar solo es mucho más. Por ejemplo, yo tengo un ritual, yo en las mañanas me despierto, 6 de la mañana, tomo el café y salgo a caminar, salgo a caminar, empiezo a tocar la naturaleza, y cuando llego, llego con total energía para trabajar, para ver desafíos, para atender clientes, para dar las mejores sugerencias estrategias, entrenamientos. Yo doy un entrenamiento todos los miércoles, tengo un poco más de 2 años haciéndolo todos los miércoles a las 11 AM. Y yo todo el tiempo estaba comparándome con personas que veía que, que guau, esta gente llenó un webinar, hizo algo. Pero ya va, cuando yo me doy cuenta que más de 100 personas están cada miércoles allí conmigo, como un clavel, y hay personas que ya tienen más de año y medio ahí entrando, digo guau, esto también es un éxito. Entonces queremos cómo podemos comparar 100 personas, 200, 300 personas con probablemente 1000 o 2000 que le llegan a alguien eventualmente.
Entonces, y porque a lo mejor hizo una estrategia paga para llegar ahí, correcto.
Entonces, muy valioso que nosotros como emprendedores, como profesionales, como dueños de negocios, así como aprendemos a identificar nuestros desafíos y a reconciliarnos con ellos, también a darnos apoyo a nosotros mismos. Claro, nosotros tenemos que darte esa palmadita, tenemos que empujo Tengo que decir, lo logré. Y no importa la victoria, por pequeña o grande que sea, celébrala. Porque si tú le dices a tu mente, esto pequeño lo voy a celebrar, tu mente se acostumbra a la celebración. Cuando tú logras una meta y no lo celebras, tú le estás diciendo a tu subconsciente, tu meta no vale.
Claro, y pierdes la capacidad de asombro.
Y claro, y empiezas a sentir algo más profundo, que es el estado de insuficiencia. Porque dice: no quiero ser miembro, pero es que yo quiero el millón. Pero ya te celebraste, vamos a celebrar los 100.000. Desde, ¿cuándo fue la última vez que te regalaste algo? ¿Cuándo fue la última vez que te tomaste algo por una pequeña victoria que tuvieras? Entonces, a enseñar, enseñar al subconsciente, enseñar al subconsciente.
Mira, Carlos, yo contigo puedo hablar de 100 días, mil y una noches, si es posible podemos sentarnos a platicar aquí. Pero bueno, ya sabes que el tiempo lamentablemente no, no es eterno, por lo menos en estos casos. Pero gracias a ti, gracias por estar aquí hoy, gracias por tomarte el tiempo. Sé que tienes una agenda súper ocupada y que hayas estado aquí con nosotros es súper valioso. Y a ustedes pues ahí en casa les voy a dejar las redes de Carlos. Todas las redes tuyas las voy a dejar por aquí para que te sigan, para que vean todo cómo pueden aprender contigo. Y si tú estás en estos momentos en un lugar donde quieres salir, quieres empezar o quieres avanzar, pues suscríbete en este canal porque aquí siempre voy a tener invitados como Carlos, que diste una clase magistral de verdad. Y siempre voy a tener invitados que nos van a ayudar en el crecimiento personal, en el desarrollo profesional, en la salud, en el dinero, en el amor. Y gracias por estar en esta sintonía siempre. Suscríbete y nos vemos en el próximo episodio.
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