Pregunta de la semana ¿Cómo se cuándo debo seguir intentando y cuándo dejar ir?

Camila Wickbold explores when to keep pushing and when to let go, balancing masculine drive with feminine surrender. She discusses how trauma and hustle culture trap us in endless effort, and why spiritual alignment matters more than grinding toward goals.
Hola a todos, espero que estén muy bien. Constantemente recibo la pregunta sobre ese sweet spot, ese buen punto medio, ese lugar entre tratar de lograr algo o el hustling y dejar ir, que también es como la pregunta de la fuerza y forzar y también como el ejemplo de la gacela y el colibrí. ¿A qué me refiero con todo esto? Una vez más, no fue una pregunta específica, sino que veo que esta pregunta la hacen mucho y no es que la hacen exactamente así, pero es como mía, no sé cuánto tiempo más tengo que intentar o cuando ya es ese momento de dejarla el universo. De dejarla el universo. Y siempre les explico lo mismo, me parece que siempre vale la pena recordar porque si siguen haciendo la pregunta y si sigue surgiendo con personas nuevas que me van siguiendo, es porque es un interés colectivo, es una inquietud colectiva. Esta situación de que por un lado recibimos el mensaje de dale, dale, dale, dale, dale y por otro lado no, mira, relájate tú respira, alinea tu vibración, que eso llega. Entonces la gente está vuelta un 8 y ese no debería ser el propósito. Sí, hay demasiada información, pero tenemos que aprender a escucharnos. La manera como yo lo veo y trato de explicarlo de la forma más simple posible para ver si me abren la puerta de su mente y puedo llegar a su corazón, es que en todo proceso, todo proceso tiene energía femenina y energía masculina. Por ejemplo, voy a escribir un libro, que yo me proponga escribir el libro todos los días a las siete y media de la mañana, que sea lo primero que hago al sentarme en el escritorio. Esa es mi parte masculina, poniéndole tiempo, espacio, determinación. La inspiración para depositar en el libro viene de la energía femenina. También pasa, nos estamos bañando, no tenemos el celular en la mano, estamos así como que disfrutándonos y pum. Una gran idea, energía femenina fluyendo. Ese state of flow que yo salga corriendo de la ducha y me siente a escribirla en mi libreta, ya eso es energía masculina. Todo en la vida nace de la unión entre energía femenina y masculina. De la misma forma tenemos que aprender ese punto de equilibrio de energía femenina y masculina en aquellas cosas que queremos manifestar, no solamente al inicio, sino en el transcurso del proceso. Por ejemplo, un ejemplo que utilizo muchísimo porque es real, porque también causa mucho desasosiego, porque las personas de verdad se estresan bastante y lo veo mucho obviamente en la ciudad donde vivo, qué tanto tengo que perseguir e ir detrás del abogado con esto que estoy haciendo del asunto legal, de la residencia, de la ciudadanía y cuándo es el momento en el que me relajo, en el que ya suelto. Entonces para conseguir todo lo que te va a pedir el abogado, tú tienes que actuar con tu energía masculina, buscar, organizar, pedir, tener todo en orden, llamar al abogado, estar pendiente de las fechas, todo eso. Pero hay un momento en el que ese paquete se va, que tú ya dices bueno lo entregué a Dios. Otro ejemplo que siempre les cuento es las personas que dicen que están buscando el amor, cazando el amor. No, tú trabajas en ti para alinearte, para sentirte bien, para tener esa energía del amor y poder enlazar con otra persona desde un lugar de integridad, porque si no estás demandando amor desde un lugar de carencia, lo estás persiguiendo. Y hay personas que logran el amor desde un lugar de carencia porque dan, dan, dan hasta que lo consiguen o porque quizás se conforman de alguna forma porque viene de la carencia. Pero el verdadero balance sería entender cuál es el trabajo que hay en ti, eso sí, asegurarte de tener nuevas experiencias, asegurarte de cambiar la vibración y entender que la otra parte la tienes que dejar a eso, si no quieres creer que se le deja a Dios, se le deja a la vibración. ¿Otro ejemplo es el trabajo, Qué tanto es hustle, hustle, hustle, hustLe y en qué momento tú vas a disfrutar de lo que has logrado? ¿En qué momento tú vas a poder alinearte con la energía de merecimiento? Porque esa idea o ese movimiento o esa aceleración de de dale, dale, dale, dale, párate a las 4 de la mañana, acuéstate a las 11 de la noche, no duermas, duermo cuando me muera. Ese tipo de mentalidad o por ejemplo también he leído por ahí, sentir es lo que te ocasiona problemas, por eso es que no eres exitoso o exitosa, porque estás pendiente de tus emociones. Sí, ha sido algo que ha estado muy de moda, personas que se llevan a un burnout increíble y logran ciertas cosas, pero aquí está el asunto, las personas que se llevan al burnout y lo sé por causa, no porque lo he visto, no porque he atendido personas así, porque yo lo fui 150% nosotros trabajamos así porque viene de un trauma. Y mucha gente piensa que la palabra trauma es algo traumático, horrible, que nos pasó. No, fue una impresión en la niñez o en la adolescencia que para mí se trató mucho, por ejemplo, de tengo que destacarme porque es una manera de llamar la atención para obtener cariño, aplauso, cariño, etcétera, validación. Entonces eso se lleva a la vida adulta. La persona está hustling, hustling, hustling, hustling, hustling y consigue cierto nivel de reconocimiento o cierto nivel de éxito. ¿Pero saben qué? Cuando el trauma no se trabaja, la persona no puede disfrutar ni de su éxito, ni de lo que ha logrado. No lo sabe reconocer, no lo ve, no se permite tiempo libre para disfrutar lo que ha hecho. Nunca llega a una sensación de satisfacción, de decir no, como que lo logré, estoy listo. ¿Pero a un lugar donde uno conchale, sí, y como lo puedo ver? Me doy el chance de reinventarme, de cambiar, de irme de vacaciones, de hacer esto, de hacer lo otro. La persona que está constantemente hustling, hustle y comprobando quién es, sin soltar, o sea, vibrando con mucha energía masculina y nunca tocando la parte femenina, no importa si eres hombre o mujer, te va a quemar, te va a afectar la salud. Y esa sensación de que jamás está satisfecho o satisfecha, es la sensación más horrible del mundo. Y también la sensación, la situación, la realidad de que sin aquella validación y sin ese trabajo, ¿Quién eres? Entonces, ¿Cuál es el apego a la personalidad o a la identidad en cuanto a eso, a esa área que debe estar obstruyendo flow en las demás? OK, podemos lograr las cosas que queremos como una gacela, espiritualmente elegantes. No se trata de estar sobrados ni de creer que somos la última agua de coco en Miami, pero podemos lograr lo que queremos con alineación, trabajando. Sí, un montón. No hay secreto. El secreto es trabajo duro. Pero el trabajo duro puede ser organizado, paciente, con conciencia y de una manera que también respeta nuestra energía, con una buena administración de recursos. No se trata de cantidad, se trata de calidad. ¿Entonces, podemos lograr eso como una gacela o como un colibrí? ¿Cuál es la diferencia? Ambos van a llegar, pero la gacela llega espiritualmente elegante. Y no se trata de lo que se ve bien o lo que se ve mal. Es el cansancio, que también me lleva a la diferencia entre fuerza y fortaleza, entre forzar y fortaleza. Una persona puede forzar una situación y puede lograrla. Otra persona puede tener fortaleza, centrarse en su valor, saber la calidad que van a poner en su trabajo o en la situación, saber decir que no a lo que no, sí a lo que sí con integridad y lograr su proceso. Cuando uno tiene que forzar un proceso, no se lo disfruta, al final lo logra y siente que no lo logró de verdad, que no nació, que no fue merecido, sino que fue de alguna forma obligado o manipulado. Y eso tampoco es algo que queremos sentir, porque después se mezclan otro tipo de emociones. Entonces no hay atajo, no hay shortcut, hay que hacer lo que tenemos que hacer y seguramente vamos a lograr lo que queremos lograr. La gran diferencia es el cómo, la gran diferencia es el disfrute del camino. La gran diferencia es el aprendizaje y lo que compartimos con los demás también en el proceso. Porque usualmente si toda mi mentalidad es hustling, hustling, hustling, hustling, yo me voy a relacionar con personas solamente por cuestiones de trabajo, por cuestiones de agenda, en vez de hacer algunos amigos en el recorrido, aprender, enseñarles un poco, tener otro tipo de vida. No olviden que ante todo en este momento somos humanos y que hay que aceptar que somos humanos para que esa parte espiritual tenga un poquito más de espacio. Venimos de una generación que se cree súper humano, que por un lado revolucionó muchas cosas, pero por otro lado noten que el despertar en este momento está en cómo volver a esto, a lo real. Porque desde este punto es que aceptamos que la parte espiritual se puede abrir, sino también vamos a convertir todas esas prácticas espirituales porque fui a esto y fui a yoga y me tomé el jugo de celery. Es lo mismo, es cambiar un tipo de adicción o aceleración por otra. No se engañen, no nos engañemos. Que tengan excelente fin de semana y que esta información sea de utilidad para ustedes. Descanse, bye.
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