Sesión de preguntas y respuestas con la psicoanalista Isolda Álvarez. Parte 1 - Mia Astral

Un conversatorio en español (YouTube live) entre Mia Astral e la psicoanalista Isolda Álvarez que aborda cómo normalizar el fracaso, por qué repetimos patrones emocionales y cómo identificar la posición subjetiva que nos deja cada experiencia. La charla mezcla conceptos psicoanalíticos ("pulsión de muerte", "insoportable", repetición) con consejos prácticos para manejar la angustia (respirar, hablar, escribir, acción corporal), reflexiones sobre identidad y reinvención, y respuestas a preguntas de la audiencia sobre relaciones, adicciones y recuperar el poder personal.
No, no, lo que son los tiempos para el request, decir que sí, que acepta sí, ¿Verdad?
Es fastidioso, es como déjenos ser, déjenos hablar.
Pero está bueno, está bueno.
La primera pregunta te la quiero hacer yo, es uno de los temas que estoy trabajando esta semana en la página y es cómo podemos normalizar the failure, la falla, las caídas. En el sentido que entre más seamos hábiles de normalizar y decir sí, o sea, me voy a estrellar, pero es porque estoy en el camino, o sea, porque estoy intentando, mejor nos vamos a sentir. Yo siempre se los digo a las personas, me no, pero es que intenté, pero me rechazaron y dije Dios mío, si no hubieran intentado, no te hubieran rechazado. Por lo menos el rechazo indica que intentaste. Entonces, ¿Qué mensaje tienes para normalizar un poco eso de uno la embarra y la embarra un montón?
Me causa mucha gracia como lo planteas normalizar. Y yo creo que ese es justamente el problema. El problema, no sé, por el ritmo de la sociedad contemporánea, los errores dejaron de ser normales, cuando errar es lo que nos hace más humanos. ¿Y por otro lado, sin meterme en todo el cuento de ay sí, lo positivo, no? Hay errores que cuestan muy caro, que causan mucho sufrimiento además y que tienen consecuencias a largo plazo también, no solamente a corto o a mediano plazo. Pero lo que me parece que hay que rescatar Mía, es que si no nos equivocamos no podemos aprender. Uno aprende mucho de las cosas que salen bien, pero aprende muchísimo más de las cosas que salen mal. Entonces me parece que lo que ayudaría a normalizar la cuestión de los errores o los fallos es tener en cuenta que forma parte de nuestra condición humana y que siempre, siempre, siempre va a haber alguna punta, algún pedazo que se le puede extraer que va a ser favorable. Si nos quedamos totalmente al lado del sufrimiento, es un esfuerzo para normalizarlos. Y creo que el esfuerzo tiene que estar puesto es del otro lado, porque lo vemos como algo raro, porque no está incorporado en nuestra dinámica, en nuestra vida diaria. Le tenemos muchísimo miedo hacer el ridículo, le tenemos muchísimo miedo fracasar. Además el fracaso siempre se presenta como fracaso. Una vez que fracasaste se va a quedar así para toda la vida. No, no es el caso. Yo creo que con lo de los errores hay que tener muy en cuenta que están vivos también hay un dinamismo, viene uno, uno aprende, pasa el otro, tú aprendes. Hay unos que puedes evitarlos antes de. Porque reconoces ciertas coordenadas. Me parece que tiene que ver con.
Eso una pregunta que nace de esta ¿Repetimos los mismos errores? Porque en el análisis hay algo muy interesante que tú y yo hemos discutido, que es que tú repites, pero no estás en el mismo lugar. Entonces, ¿Cometemos realmente los mismos errores?
A ver, sí y no. Por un lado podés cometer los mismos errores, por otro lado puede ser que lo hagas de una manera radicalmente distinta. Y es algo que quisiera dejar muy claro. La repetición no es tanto lo que haces, sino el lugar en el que te deja.
Explícalo, pero profundo, por favor.
Por ahí de pronto no es tanto lo que estás haciendo, específicamente lo que haces, que vienes, haces esta llamada o mandas este mensaje. No es tanto eso. ¿Cómo te sientes después que lo haces? ¿En qué lugar quedas? ¿Te sientes abandonada? ¿Te sientes traicionada? ¿Te sientEs sola? ¿Sientes que volví a cometer el mismo error? ¿Estoy otra vez en el mismo lugar, siempre hago lo mismo? Entonces, más allá de lo que haces, de la acción en sí misma, es en qué posición te deja. ¿Cómo te sientes tú después de eso? Porque alguien puede bueno, pero en la última relación de pareja que yo tuve lo hice todo distinto. Primero, OK, se verá si se hizo todo distinto. Segundo, no es tanto lo que hiciste, es cómo te sientes ahora. ¿Te sientes exactamente en el mismo lugar donde te sentiste hace tres relaciones pasadas o es radicalmente diferente? A eso es a lo que me refiero, porque eso sí se repite. Mía. Lo que sí se repite seguramente, y de eso sí lo digo 100% segura, son las posiciones donde nos sentimos que los otros nos dejan. Él me dejó, él se olvidó, ella no me quiso más, el otro abusó de mí. Esa es clásica. Es clásica. En una conversación contigo, lo conversamos una vez, una paciente que llegó muy, muy enojada a la consulta porque la computadora había abusado de ella.
Lo recuerdo, lo recuerdo. Eso me parece muy adecuado para este momento, porque hay muchas personas que dicen no me puedo mover. A mí me parece que yo no hablo desde el punto de vista del análisis, pero mezclando un poco aquí contigo el no me puedo mover, es como. Porque no te estás moviendo del lugar físico, pero en el lugar emocional, todos estamos movidos del lugar emocional, porque hay muchas personas que se mueven del físico, dicen no salí con otro, pero si cuando terminas la relación te sientes en el mismo lugar subjetivo que la relación que terminó antes, no te moviste, no te has movido. Entonces es eso de que uno piensa que todo tiene que ser. Hay personas que cambian de trabajo, de vida, de carro, de persona, de todo y están en el mismo lugar. Hay personas que no cambian nada de lo que uno ve por fuera, pero han cambiado completamente porque cambió la posición.
Subjetiva, ese es el punto. Entonces lo que se repite no es tanto lo que se hace, sino donde uno se coloca, desde donde tú tratas de relacionarte con el otro o desde donde no tratas de relacionarte más si estás terminando o si es una relación que está deteriorada, no me importa, pero el punto es eso que tú acabas de resaltar, es la posición subjetiva. Y si ahorita hay mucha gente que se siente atrapada, habría que ver cuando esto pase o antes o después, si no se sentían también atrapados, a pesar de que podían salir de su casa, moverse, cambiar, viajar. Entonces el atrapado es por la condición, por la circunstancia en la que estamos ahorita, que es una circunstancia real, o porque usted se siente atrapado o atrapada en su vida diaria, porque es una cuestión subjetiva, no es lo mismo, no es exactamente igual.
Mira Isol, tú que escuchas personas todos los días y ustedes los analistas se convierten como ustedes agarran patrones o si ustedes cachan esas palabras y hacen como twist, tú cuando escuchas a alguien, por ejemplo esta historia de la chica que se sintió abusada por la computadora, me imagino que ya te dije en otras cosas que también se sentía abusada, o sea, lo que quiero es que cuentes cómo cachas tú las condiciones de las personas. Tú y yo también discutimos el caso de una chica que se sentía plantada todo el tiempo, todo el tiempo, entonces la dejó plantada la amiga, la dejó plantada el novio, la dejó plantada la profesora, la dejaste tú plantada porque no llegaste a la hora. Es como cachas para que las personas aprendan a cacharse. ¿Cuál es la posición subjetiva en la cual están plantados de verdad hace rato? Porque el lenguaje es una de las maneras más interesantes de hacernos conscientes de lo que no está consciente.
A ver, es difícil esa pregunta mía, porque.
Ay, no, no sabes cómo hacerlo.
Sí, es verdad. Los psicoanalistas trabajamos con el lenguaje y hay ciertas palabras que pesan más que otras. Hay palabras que generan efectos en tu cuerpo y hay otras que pasan totalmente desapercibidas. En el caso de esta chica, cuando llegó y me dijo que la computadora la había abusado, estaba re enojada y súper mal, súper angustiada. Mi pregunta ¿Cuál fue? ¿Cómo? ¿Cómo te abusa la computadora? Empezó a hablar del caso específico con la computadora Y mi pregunta ¿Esto le pasa a usted en otras circunstancias? ¿Hay otras escenas en las que te sientes de esa manera? Ay, ahora que lo dices. Sí, con mi hermana pasa esto, con no sé qué tiki tiki, con las parejas. Ay sí, también. Otra vez con el chico con el que estoy saliendo. Así es. Entonces, si yo les pudiera dar. Porque eso es un trabajo que en realidad se hace en análisis, entonces es muy complicado que uno lo pueda hacer solo, pero si yo te pudiera dar algo así como que le. Un tip. Un tip que podría ayudar un poquito son esas posiciones donde te sientes recurrentes. Entonces peleé con una amiga y me siento abusada por mi amiga. Tuve una discusión con mi mamá que me parece que mi mamá me está abusando. Discutí con mi hermana, es que es un abuso lo que mi hermana está haciendo. Hay diferentes maneras de plantearlo, pero finalmente es exactamente lo mismo. Entonces, en general, esos puntos que nos dan muchísima más rabia, muchísima indignación, que son insoportables, tienen que ver con el hueso del asunto y lo más seguro es que se repitan. Es que usted se sienta de esa manera en otras circunstancias que además son radicalmente distintas. No tiene nada que ver. Esta misma chica una vez me dijo que el. Qué el chofer del Uber la abusó porque llevó por un lado, por otro. No tiene nada que ver con el sentido, mía, es lo que te quiero decir.
Bueno, para la persona sí, pero la persona es completamente real, se vive. Pero es lo que dices, el hueso del asunto.
Es el hueso del asunto y no hace ningún sentido.
¿Por qué?
¿Porque el chofer de Uber no la usó en el sentido de abuso sexual, la usó porque también llegó más tarde después se perdió, entiendes? Es como la explicación que nosotros le damos a ciertas cosas que nos hacen sentir muy mal. En general es casi siempre la misma explicación. Eso es lo que le puedo decir a tus participantes, a los oyentes ahorita. Traten de identificar cuál es el nombre que le dan a esa sensación de desagrado cuando hay una pelea, cuando hay un disgusto, cuando hay una separación, cuando hay una situación incómoda, porque en general va a venir siempre la misma. Y si no es la misma, es muy parecida. Es un sinónimo. Es muy parecida a la anterior, pero hay muy. Ahora que tú dices lo del trabajo de los psicoanalistas. Sí. Nosotros estamos como cazando con pinzas cuáles son esas palabras. Sí, más que todo esas palabras que generan efectos en el cuerpo de una manera diferente. La persona se angustia o se enoja o se le salen las lágrimas. Hubo un paciente en estos días que me estaba hablando de él, ahorita no tiene nada que ver con su infancia, y de pronto me es que yo no soy el chico que yo quise ser, que yo me imaginaba ser. I'm not that boy. ¿Digo yo, dónde está ese boy? Llanto, llanto, pero desconsoladamente. Él ni siquiera se explicaba por qué. Ese es el punto donde retomo lo que tú planteas. Es inconsciente, pero hay algo de esa palabra voy, de lo que representa para él y de lo que esa palabra le toca ahorita en su subjetividad, en su circunstancia de vida, ahorita en el presente, que es fundamental para el trabajo que él está haciendo. A cualquier otro chico yo le puedo decir voy o qué se hizo ese chico que usted imaginaba cuando era un niño. No pasa nada. Entonces es muy singular, es el hueso de cada uno de nosotros. Entonces si hay un tip que les puedo dar, estén pendientes de qué nombre le ponen a esa sensación de angustia o esa sensación de incomodidad cuando sucede. A ver. Porque eso les va a dar las coordenadas de la posición en la que están.
Claro, porque la palabra que me detona a mí puede ser una palabra muy simple para otro. La otra cosa también que es interesante, yo y Mariana al lado mío, podemos tener la misma sensación, por ejemplo, de estar plantadas o abandonadas. Un nombre distinto, ¿Me entiendes? Exacto. Entonces creo que es un trabajo muy personal de aprender a escucharse por ejemplo, también sirve mucho escribir, hay gente que escribe. Lo que pasa, lo que yo noto cuando la gente empieza a hacer journaling, es que me lo vi en el 27 de enero y lo vi en el 3 de febrero. Y es la misma historia, es la misma historia y la veo exactamente igual, aunque el escenario es completamente distinto con personas distintas. ¿Por eso es que es tan bueno como la gente se habla todo el tiempo y no se escucha, sino que va en piloto automático tratar de como que si algo me impresiona a lo largo del día, escribir un poco y se van a dar cuenta que uno utiliza esas palabras, las enmarca de la misma manera y usualmente es un escenario donde de alguna forma debo decir, a la persona le gusta estar, no que te gusta, de que te encanta? Pero es una posición en la que como ya te conoces en esa posición, es una posición familiar y conocida, de alguna forma tú me dirás, de manera inconsciente vas buscando caer en esa misma situación conocida, o sea, en la situación de por ejemplo un yo soy tu paciente, te digo una vez más Isolda, di demasiado y no me siento compensada. De la misma manera me pasó con mi pareja, me pasó con mi hermana, hice todo, me pasó en el trabajo y una vez más no me siento compensada. Bueno, seguimos y llegamos a junio y otra vez te traigo esta situación, hicimos un festival y a mí me tocaba llevar las bolsitas de los globos, di todo, llevé globos de todos los colores y no me siento compensada. Entonces hay un momento donde ustedes no lo hacen, en el análisis no lo hacen, ustedes no dicen no te parece, sino como que van poniendo esas palabritas, pero para llegar en un momento al punto de ¿Será que te gusta ponerte en esa situación o no?
De pronto no. A ver, primero, con cada paciente es diferente. Obvio, obvio. Pronto. Yo a un paciente le puedo preguntar de entrada ¿Pero tú qué crees que te gusta de eso? Que puede sonar muy raro. A otro le puedo preguntar ¿Qué participación crees tú que tienes en eso? ¿Por qué? Porque el punto de la responsabilidad es fundamental. Si uno no se hace responsable, inclusive de los errores que comete, así sea inconscientemente, es muy difícil que te los puedas apropiar y es muy difícil que puedas extraer algo de eso, que les puedas dar un uso a eso. Entonces se pregunta de maneras diferentes, pero es que esas palabritas que parecen palabritas muy tontas que se van repitiendo, como les dices tú en patrones, ¿Cierto? Aparecen acá, aparecen acá, aparecen acá, eso es lo que hace a esa persona, esas son las palabritas que nos hacen, son nuestra historia, son nuestra memoria, es el modo como vemos el mundo. Entonces es muy difícil desprenderse de esas palabritas porque uno en un análisis se trabajan y al menos con suerte los pacientes dejan de creer tanto en esas palabras, siguen estando allí y saben que les genera, ¿Cierto? Pero al menos saben que no son solamente eso, que hay mucho más, además mucho de lo que son no lo saben todavía, está por descubrirse y eso es lo que es fascinante. Entonces esas palabritas que aparecen y aparecen, lo que señalas tú del journal es muy, muy importante porque ahí uno puede ver, uno puede seguir el hilo de sus propias repeticiones, uno puede seguir el hilo de las interpretaciones, como en general no somos tan originales como creemos, en general son siempre las mismas y se aplican a distintas circunstancias, a distintas situaciones y no nos damos cuenta que lo estamos aplicando y que nos estamos sintiendo exactamente igual. Entonces hay maneras de preguntar por el lado de la participación, por el lado del gusto, tú tienes razón, es como una satisfacción muy irónica, porque es una satisfacción que te puede generar un poco de sufrimiento, pero te satisface porque es eso lo que tú sabes de ti, es eso lo que crees que eres. Entonces ahí viene el problema, ¿Cómo suelto yo eso? ¿Entonces me estoy soltando a mí? ¿Y después qué?
Ahí, ahí, ahí. ¿Otro de los temas que estoy tocando en la página esta semana es el viejo yo, o sea mi vieja identificación y ese momento raro y gris en el que digo caramba, me estoy dando cuenta que no era exactamente como yo me decía que era en este momento, sabes? No podemos salir a hacer lo que hacemos siempre, no puedes escudarte en tu trabajo, en tu posición, en tu horario, en todas esas estructuras y dices caramba, he tenido mucho tiempo para reflexionar y hay muchas cosas que me di cuenta que no soy yo o no me va bien con eso, pero la gente, no sé, muchas personas que a lo mejor quisieran que fuera, OK, esa era yo ayer y esta soy yo hoy. Hay un momento en el medio donde nos luchamos mucho y nos lloramos mucho y nos angustiamos mucho, porque incluso si lo que hacíamos antes o el yo de antes no era muy bueno, igual era lo conocido. ¿Cómo dirías tú que podemos atravesar? No soy esa persona, pero tampoco sé qué carrizo va a ser. No tengo ni idea cómo se va al otro lugar. Y esa situación tú sabes que la vivimos en muchas cosas, que no es solamente el viejo yo y el nuevo yo, cuando cambiamos de trabajo, cuando nos mudamos de país. Sucede durante. Cuando terminamos una relación larga, que estábamos identificados con el. Nosotros teníamos casa juntos, cuenta juntos. Es como que toda esa ruptura que nos lleva a preguntarnos de nuevo, ¿Quién soy? Y esa angustia que se adueña del cuerpo, cómo qué podrías decir en esas situaciones.
¿Tú te acuerdas una cosa que conversamos, la otra entrevista que tú planteabas, lo de atreverse tiene que ver con eso? Es como un. Como una muestra de valentía, pero hacia uno mismo, poder atreverse en ese momentico a dejar ese espacio abierto y a sorprenderse por uno mismo. ¿Qué surge de eso si yo no soy lo que yo creía que era? Si, hasta este punto. Además, ahorita estoy en un punto como bastante nebuloso, que no entiendo muy bien ni qué soy, ni para dónde voy, ni qué quiero, ni cómo lo hago. Pausa. ¿Por qué no esperar a ver qué viene? ¿Cómo me sorprendo yo? ¿Cómo me SORPRENDO yo? Porque el problema es que en ese momento la gente empieza a buscar respuestas afuera, en los libros, en las redes, en los estudios, a ver de dónde sacan. Como si fuera posible que el exterior le fuera a decir quiénes son. El problema es que en ese punto lo interesante es atravesar un poquito esa angustia y dejar eso abierto, a ver cómo te reinventas. Porque tú finalmente te diste, consciente o inconscientemente, cuando eras chiquita, bebé, no me importa, dependiendo de las circunstancias que tuviste en tu vida, tú misma te diste ese lugar. Es a ti que te toca esa palabra de manera. Y que te define de manera singular o particular. Entonces, ¿Qué te hace pensar que no te vas a poder volver a inventar? ¿Por qué no van a volver o van a venir ciertas palabras o ciertos significados diferentes que van a dar cuenta de la mujer o del hombre que eres tú en este momento? Entonces allí la invitación del psicoanálisis en general es como estar abiertos a la contingencia, al accidente. Ay, mira lo que me acaba de venir en este momento, justo cuando ni siquiera estaba pensando en eso. Eso es. Esas cosas que vienen cuando uno no está pensando en eso, cuando uno no está tratando de dar la respuesta final. A esa es la que hay que prestarle más atención. Porque el pensamiento es muy importante, muy importante. Es la fuente del conocimiento. Pero en psicoanálisis, cuando se trata del conocimiento personal, el pensamiento puede ser a veces un obstáculo. ¿Porque el pensamiento de que está hecho? MÍA está hecho precisamente de todos los patrones y de todas estas palabritas y de todo esto familiar. Es muy raro que uno piense una cosa y se sienta ajeno. De hecho, cuando eso pasa, en general la gente va análisis. Cuando la gente empieza a pensar cosas que no quiere pensar, se angustian. La invitación sería dejar ese espacio un poco abierto a ver cómo te vas a reinventar. Pero es que la reinvención necesita un tiempo también. No es como las preguntas que están mandando ahorita, que salen de una vez, la gente las hace, no importa qué parte del mundo salen ahí, tú y yo las leemos al mismo tiempo. No funciona de esa forma. Entonces yo creo que hay que atreverse a estar abierto a la contingencia un poco a tu propia contingencia. ¿Cómo te quieres nombrar a partir de ahora, por ejemplo? Y ese nombre tiene que ser mi nombre de aquí. No puede ser mi nombre hoy, un año, dos años y después vuelve a cambiar otra vez. No hay ningún problema, porque si estamos vivos, lo que lo que hace la vida más rica es el dinamismo que tiene que cambiamos, que cometemos errores, que se nos olvidan cosas que de pronto. Cosas que no nos gustan y de pronto nos vuelven a gustar otra vez. ¿Por qué no nos sorprendemos a nosotros mismos? Es una pregunta. Es genial, me parece que genial. Muy bonito ese punto.
Yo sé que hay muchos chicos viendo, pero había un ejercicio que hicimos hace mucho tiempo y iba algo así como ¿Quién es la mujer que eres ahora? ¿Te acuerdas? Yo sé que hay chicos mirando el live, no se sientan excluidos, pero sencillamente era una conversación estrella y yo soy mujer y era algo como, o sea, a mí no me importa contar un poco la historia. Era como que estaba pasando por un momento donde yo decía, reconocí mucho este patrón que tenía de ponerme brava, ¿Te acuerdas? Eso, La de reaccionar, de reaccionar, de reaccionar de reaccionar y entonces también era como que estaba aprendiendo a pausarme y esto y lo otro y a ver las cosas de un punto de vista. Y otra cosa muy bonita que pasó cuando yo estaba haciendo psicoanálisis contigo fue que aprendí a acompañarme, porque uno puede estar solo, tener un tiempo solo, pero es muy diferente cuando uno se acompaña en la vida, tengas un compañero o no, acompañarnos es un punto súper clave. Y me acuerdo que llegó un momento donde incluso con un compañero al lado me dijiste por fin te aprendiste a acompañar y por eso es que puedes acompañarlo a él, por eso es que no tienes apuro, ni estás pendiente del trabajo ni del celular, estás allí. ¿Pero partió mucho del ejercicio, me acuerdo de qué mujer eres ahora, cómo tú misma puedes concebir, o sea, como tener esa idea, cómo iba un poco ese ejercicio, Sol?
Mira, la cuestión con la feminidad es una cuestión de estilo. Las mujeres siempre intentamos, sabes, desde chiquitas, como la amiga, la otra mía, vamos juntas al baño, es una locura, ¿Me entiendes? Es una cuestión estructural, es algo muy femenino. Yo creo que la belleza de la feminidad y la ricura de la feminidad también está en el punto donde tú puedes crear tu propio estilo. ¿Cuál es tu estilo cuando estás, cuál es tu estilo cuando no? ¿Cuál es tu estilo de mamá? ¿Cuál es Tu estilo de mujer emprendedora? ¿Cuál es TU estilo de ama de casa? ¿Cuál es tU estilo? Porque además las mujeres tenemos algo bueno, yo disfruto mucho, somos polifacéticas y tenemos muchas versiones al mismo tiempo, no siempre somos la misma. Entonces entre ese trabajo que tú hiciste, hubo algo que se trabajó también que es muy bonito, que es esto de poder ser otra para ti misma, que tiene con este cuento de atreverse porque no te atreves a hacer algo que de pronto tú te has fantaseado con eso millones de veces, o ves a tu amiga haciéndole ay, qué rico poder ser así, me encantaría. ¿Porque te encantaría, y por qué no? ¿Por qué no? Puede ser que no me encanta que el otro lo haga, pero yo no soy capaz de hacerlo porque yo no lo voy a disfrutar tanto. Bueno, OK, es válido. Pero si te llama tanto la atención, la cuestión del estilo es fundamental, porque además pasa lo mismo. Que bueno, es que es el mismo tema con lo que señalábamos hace unos minutos, nada de afuera te va a decir quién eres, nada de afuera de ti te va a dar tu propio estilo, eso es algo que tú tienes que crear, Pero la gente en general, y eso es algo que ha sido así toda la vida, ojo Mía, no es que el tiempo que te por año, Internet, los millennials, son mentiras, eso ha sido toda la vida. Cuando Freud en 1900 inventó el psicoanálisis, se conseguía con eso. ¿También es muy difícil respondernos a nosotros mismos, tenemos millones de preguntas, buscamos siempre las preguntas afuera, pero en el momento de respondernos a nosotros es como y si me equivoco? ¿Y si no es eso? No importa, te equivocas, te diste cuenta que te equivocaste, te darás otra respuesta, no pasa nada, está bien equivocarse. Para unirlo un poquito con el inicio de la conversación, entonces me parece que tiene que ver con el estilo, ¿Qué estilo de mujer te gusta a ti? ¿Será no qué estilo de mujer te gusta fuera?
¿No que estilo de mujer te gustan otras, sino no? ¿Y eso me parece súper interesante porque a nivel astrológico tiene que ver con, yo sé que esto es lo que te aburre a ti, pero tiene que ver con Venus retrógrada, que es Venus directa es lo que me gusta afuera y Venus retrógrada es cómo quiero gustar yo, pero no es una pregunta de quiero ser así porque eso le va a gustar a otros, no, es como cómo me gusto yo? ¿Me entiendes? ¿Cómo me gusto yo? Y me parece una pregunta que nos hacemos muy poco, siempre hablamos me gustó esto, vi esto en Internet, vi esto en Instagram, viste esto, lo vi, o sea todo es lo vi, lo vi, lo vi. Y también hay mucho de ver, ver, a ver qué tipo de mujer queremos ser, Quiero ser como ella, el pelo como la otra, la chispa de esta y de la otra persona. ¿Pero hay muy pocas veces que se da la pregunta cómo me gusto yo conmigo?
Te pongo un ejemplo personal, Mi hija tiene 5 años, ella tiene el pelo un poquito rulo, no tanto como yo, un poquito, pero tiene más liso que rulo, yo muy de vez en cuando me lo seco, pero muy de vez en cuando. A mí me gustan mis rulos, me encantan mis rulos. Ella que solo tiene 5 años, mía, para que veas que desde que estamos chiquitas, mami, tú por qué no te pones el pelo así como yo le digo yo cómo. Como tú Amanda, no entiendo como yo así, mira, lisito así y se lo toca que lo tiene aplanadito aquí. Porque es que a mí me gustas mucho tú mami, pero quiero que tú tengas el pelo como yo. A ti te gusta mi pelo y yo me encanta tu pelo, mi amor, pero es que a mí me gustan los rulos. Yo por ahí me lo puedo secar de vez en cuando, pero a mí me gustan mis rulos. Entonces no te gusta mi pelo, Fue la respuesta de ella. Claro. Y yo no, no, pero ahí está la cuestión es que si no somos iguales entonces no. Las mujeres tenemos algo muy paradójico. Estamos tratando de hacernos iguales todo el tiempo, pero deseamos ser la única todo el tiempo.
Es el cuento de la boda, de cuando uno va para la boda, el cuento de la boda.
Todos los hombres están vestidos iguales y no pasa nada y todo no pasa nada. Las mujeres podemos estar muy bellas. Hay una chica que tiene el mismo vestido que tú y es la tragedia. Son cuerpos distintos, son experiencias distintas. Entonces si lo es para las mujeres es diferente. Entonces poder diferenciarnos entre nosotras mismas y disfrutar de esa diferencia es maravilloso. Otro ejemplo en vivo directo a mandar un montón de comentarios por el chicle forma parte de mi estilo. Yo como chicle todo el rato, Pero.
Esa es la cosa también, lo que se hace insoportable para algunas personas.
Cada quien, ese es el punto. Pero por ejemplo en este momento yo puedo guardarle un poquito, no voy a botar el chicle porque hay gente a que no les gusta que yo coma chicle mientras estoy en la entrevista. Sí lo es y parece una tontería, pero ese tipo de tontería, si tú las defiendes y resguardas tu posición en relación a si sea un chicle, vale la pena porque eso tiene que ver con mi estilo, los pelos rulos, como le dije a mi hija y el chicle. Exactamente, es eso a lo que me refiero, esa cuestión del estilo, del poder apropiarnos y perderle el miedo a esa única con la que soñamos ser, pero que no nos atrevemos ponerla sobre la mesa, por ejemplo.
Y cuánto por mucho que decimos que tenemos la mente abierta, esa que queremos ser es una construcción completamente social muchas veces, o sea, hay un momento de nuestra vida en mujeres y hombres y he notado que yo podría decir cosas bellas así como que bueno, con el despertar espiritual, pero honestamente creo que tiene que ver con la edad para la mujer, que llega un momento en el que tú dices, no me interesa si no es exactamente como se ve afuera, esto es lo que hay y lo amo y me encanta. Ahora, que pueda venir esa claridad, que pueda venir más temprano. ¿Buenísimo, porque Newsflash, entre más pronto te das cuenta de que te disfrutas así, más te vas a disfrutar la vida en todo sentido, más vas a ir a la playa y te vas a meter, no te importa qué pase con el pelo, más vas a salir como te quieres vestir, no te importan los comentarios y así sea que en esa manifestación de tu ser sea algo que tú dices, no, es que es muy de construcción social, no se trata, el punto es la intención, de dónde viene la mujer, Si viene de conocerse, viene de conocerse, cuando viene de no conocerse, se nota, se nota en un montón de cosas, pero es eso, es la satisfacción de esto es lo que hay y me lo disfruto, o sea, no hay más látigo para hacer algo que no es lo que quiero, no es lo que soy y por qué no invierto esa energía en ser lo que sí soy? Por ejemplo, Por ejemplo, por ejemplo. Entonces por aquí dicen que es de amarse uno mismo y yo digo, sí, yo estoy de acuerdo en que esto tiene que ver con amarse uno mismo, pero hay una gran diferencia entre la narrativa y la corriente de pensamiento que hay ahora de me amo, me amo, me amo, a hacernos las preguntas incómodas y decir ¿De verdad quién quiero ser? Porque hay muchas personas que piensan que el amor propio y el self care y el hashtag selflove es como el spa o la calma o el quererme y muchas veces, la mayoría de las veces, esto del amor propio es amor puro y duro que te lleva a enfrentarte con las mentiras que te dices todo el tiempo, todo el tiempo dirás, no es tan cómodo, no.
Es cómodo, pero a la larga que se vive más sabroso, sabroso. Y sí, porque estás mucho más clara en lo que sí y en lo que no, o sea, y lo que se te hace insoportable, te vas a cuidar, te vas a cuidar mucho más de ponerte tú en esa posición que se te hace insoportable. No hay que pelear ni enojarse con nadie. Es que la gente no tiene por qué saber lo que a ti se te hace insoportable, pero tú vas a protegerte mucho mejor. Hay ciertas situaciones a las que vas a preferir mirar, No, gracias, porque me.
Conozco, si me conoce, ¿Para qué me invita? Es otra de las cosas. Pero porque me conozco mejor no me meto en eso. Mira, yo ni siquiera voy para allá.
Exactamente, exactamente, exactamente.
Hablando de lo insoportable, de esos botones de lo insoportable, ¿Cómo alguien puede saber cuando le están tocando los botones de lo insoportable? Porque es una frase que tú y yo entendemos en psicoanálisis, pero hay muchas personas que dicen en español, ¿Cómo se come eso? ¿Qué son los botones del insoportable?
Ni a la angustia, esa sensación que se siente en el pecho como un motorcito, casi que duele y que te acompaña a todas partes y que no se te quita y no sabes por qué, y estás de mal humor y no entiendes por qué, y todo te molesta y no entiendes por qué angustia. Cuando te angusties, cuando te enojes mucho por algo que además aparentemente no tendría por qué enojarte tanto, ahí están tocando uno de los insoportables. El insoportable no tiene que ser tallado en piedra. Sí, o sea, eso puede moverse, eso puede cambiar, eso se difumina un poco, sobre todo con un trabajo de terapia o de análisis, como tú quieras. Pero cuando uno se angustia, ahí, en general, por no decir siempre, se está tocando un insoportable. ¿Por qué? Porque la angustia denota un punto donde no tienes mucho cómo hacer con eso. Es como si se te acabara el repertorio de soluciones posibles. Si se te acabara, las respuestas se te acabaran como las herramientas para lidiar con eso. Entonces te quedas como en un vacío y lo que viene es el cuerpo y la angustia. En general, cuando hay momentos de angustia fuertes, y puede que no sean tan fuertes, también el mal humor puede ser, por ejemplo, puede ser una señal de angustia. A veces tenemos mal humor y todo siempre es el síndrome premenstrual. Así no sea el síndrome premenstrual. Todas las mujeres dicen lo mismo. Hormonas. Hormonas o no. Cuando uno está de mal humor, que en general el mal humor es muy difícil ponerle una causa. Todo está bien y de pronto algo pasó que te tocaron un punto que era insoportable para ti, porque es insoportable, porque no tenés cómo manejarlo, no tiene suficiente psicoanálisis decimos simbólico, por ejemplo, cómo procesar eso, qué vuelta darle, qué sentido darle, qué utilidad darle, No queda nada, nada, lo que queda es el afecto en el cuerpo, pero en general tiene que ver con algo muy íntimo, con algo muy tuyo, con un punto que a ti se te hace insoportable también, por ejemplo en los pacientes de los que estábamos hablando, la chica que se sentía abusada, eso para ella es un insoportable, porque si no, no se sentiría abusado por la computadora. Ahí te voy a dar, te voy a dar otro tip, como dices tú, Mira, en estos patrones, en general.
Ese.
Hilo que podemos seguir en esos patrones o en la repetición, como decimos en psicoanálisis, tienen que ver con el insoportable, porque como no hay ninguna otra respuesta que venga a dar cuenta de eso y que venga a parar la sensación y que te venga a hacer sentir satisfecha o bien o tranquila, siempre responde.
De la misma manera, lo que lleva a una repetición.
Sin duda, si lo haces una vez, cuando viene la segunda ya es una repetición. Ya, ya una sola no, pero esta y está allá, se repitió, y en general cuando hay una segunda y una tercera y hay una cuarta, entonces ahí ya se armó el patrón como el.
Patrón del mal, o sea que si hay una repetición en el tipo de relaciones que una persona tiene, ahí hay algo del insoportable que la persona está tratando de asumir manera resolver en diferentes cuerpos con la misma vaina.
Sí, sí, pero es que el insoportable no está en el cuerpo del otro, el insoportable es tuyo, no está en tuyo, ese es el punto, a ti se te hace insoportable y a veces pasa y puede causar mucho sufrimiento, pero puede ser muy divertido también que elijamos gente que de alguna manera u otra toca algo del insoportable.
Lo buscamos, Isolda, sin saber, lo buscamos, es como que toca insoportable, toca. Es una cosa increíble.
¿Es así, porque qué pasa cuando si te tocan un insoportable, tú a qué vas a pelar? A lo que dijimos que era como el hueso del asunto y eso del hueso del asunto que son tus identificaciones más profundas, es cuando tú más te.
Sientes tú, pero también cuando más te sientes vivo o viva. Hay algo en lo insoportable que te agarra la angustia al cuerpo en este momento. Estamos en un momento donde todo el mundo siente angustia porque por la situación externa, pero imagínense que no estamos en este momento por un segundito y solo se refiere a una angustia que nos agarra el cuerpo, pero al mismo tiempo es como. Da como un pulso a un motor a hacer algo. Entonces algo que pasa con el insoportable también es que te motiva.
Pero es que hay dos tipos de angustia mía. Hay una angustia que te paraliza, que esa es muy horrible, que esa es en general la angustia con la que la gente toca la puerta de mi oficina, ¿Me entiendes? Hola, necesito hablar con alguien porque no puedo más con esto y no estoy funcionando. Hay otra angustia que sí tiene que ver con eso que tú señalas. Hay otra angustia que te aviva, que te mueve, que por más que sientas un poquito de malestar, te sientes como ah no, pero esto no va a quedar así, vamos a ver qué hacemos. Son dos angustias diferentes, se experimentan más o menos de la misma forma en el cuerpo, pero los efectos que producen a mediano y a largo plazo son diferentes. Entonces eso es muy difícil de diferenciarlo si uno no está en una terapia o en una. Pero es posible en el sentido de que tú puedes extraer algún uso de eso o puede empezar una angustia que te paraliza horrible, te da ataque de pánico, ansiedad y en la medida en la que tú eres capaz de procesar, identificar las coordenadas de esa angustia, la puedes prácticamente convertir en algo utilizable, en algo útil, en algo que te va a mover. Es lo que ha pasado mucho ahorita. Ahorita hay mucha gente que está muy encerrada y que está muy atrapada por su propia circunstancia, más allá de las circunstancias que tenemos con el famoso virus este. Hay gente que se ha paralizado, está muy angustiada y no haya que hacer y horrible ataque de pánico. Y hay otra que se ha puesto a inventar que gracias a esa misma angustia entonces se puso a pintar, entonces están haciendo ejercicios de la casa, entonces hacen videos, entonces pinta una pared, o sea, hacemos manualidades con los muchachitos Entonces hay dos tipos de angustia diferentes. Y eso es interesante, porque la angustia parece siempre como el malo de la película. No es mala, no es tan mala, es una sensación muy incómoda en general, pero se puede usar y se le puede sacar provecho. Al menos es la apuesta que hacemos los psicoanalistas.
Cada caso es particular. Pero ¿Cómo podría empezarse? Empezar uno, porque están preguntando mucho ¿Como salgo de la angustia? ¿Cómo salgo de la angustia? No hay una fórmula, no hay una receta. Pero Isolda, Estrellita, ilumina.
Mira, es verdad, no hay una receta, y es un punto muy fuerte en el psicoanálisis. Nosotros trabajamos el caso por caso, pero hay maneras de salir de la angustia. Una de esas, y yo creo que la mayoría se va a morir de la risa, pero es que uno no se da cuenta. Por favor, respiren, calma. ¿Por qué? Porque la gente se queda muy atrapada en la sensación del cuerpo. Y lo problemático de eso, Mía, es que después de eso, fácilmente viene un ataque de ansiedad, y fácilmente viene un ataque de pánico. Entonces hay que tratar de calmar un poquito la sensación del cuerpo. Es una cosa, hay que tratar de ponerle un poquito de palabras a esa angustia, un poquito de sentido. Así como en otras oportunidades te he dicho, hay cosas que no tienen sentido, punto. Aquí te digo, a la angustia lo que le hace falta a veces, un poquito de palabra, sacarlo, así no sepas qué te está pasando. Ponlo afuera, en el Journal, con una amiga, con un terapeuta, con la pared, no me importa, habla con la mata si quieres, me tiene sin cuidado, pero sé sácalo. Porque el lenguaje, hablar, ponerlo afuera, es una de las mejores formas de procesar la angustia, porque se bajan los niveles del cuerpo. El cuerpo, no estoy hablando de lo que pasa en la cabeza, estoy hablando del. De la cosa esa que huele horrible aquí. Habla. Tienen que hablar, escribir. La gente dice, pero es que si escribo no estoy hablando con nadie. Ah, estás hablando contigo.
Pero eso a veces a personas se les hace insoportable.
Entonces que hablen, que canten, la forma que tengan para sacarlo, pero tienen que poner el cuerpo. La famosa frase de poner el cuerpo, tiene que ver con eso. Si tú te quedas pensando, solamente pensando cómo hacer con la angustia en general, te vas a angustiar más porque el pensamiento va a dar vuelta exactamente por las mismas coordenadas que te angustiaron o te va a empezar a decir no se te quita, no se te quita, no se te quita, no se te quita, o no estás normal, todavía no estás normal. Pensar no ayuda tanto, hay que ponerlo afuera, hablar, pintar, bailar, no me importa como sea, pero hay que cortar eso con un acto en general, y en general hablar puede ser un acto, si escribir se te hace insoportable, pues entonces baila, pinta, no sé, párate de mano, lo que sea, pero algo tiene que venir a cortar eso. Entonces ¿Cómo lo pueden hacer? Yo sé que suena gracioso y no es así como cheesy ni cursi ni nada, pero respirar ayuda, Hay que tomarse una pausa, pero una pausa no de la fuera, es una. Ya va, es como, no sé, yo me. Vamos a suponer que me angustié, bueno, Sol, cálmate, respira un poquito, vamos a tratar de ver qué fue lo que me angustió, No consigo nada, ¿Qué fue lo que me angustió? No tengo idea, sigo angustiada, Bueno, entonces voy a hacer algo que me guste, que me dé un poquito de satisfacción, porque la satisfacción empieza a cortar un poquito como el espacio que se roba la angustia, porque la angustia entra y es como que take over, es como un secuestro, es como si te secuestrara. Bueno, entonces hay que regresar de ahí y las cositas, los pequeños detalles que a uno le gustan, ayuda, ayuda mucho porque te genera satisfacción, te da como ricurita, por decirlo de alguna manera, puede ser.
Entonces eso es la respuesta de una persona que preguntó cómo supero la adicción a una persona, o pensamientos de buscar a mi ex, o sea que me imagino que algo que se apodera de esa persona cuando quiere llamar al ex es angustia, es el sí, y creo que entonces respirar como que cortar el y hacer algo te ayuda a poner una pausa que en este momento a lo mejor dura 10 minutos y te tardas 10 minutos en llamar, pero mañana a lo mejor pueden ser 20 minutos y pasado mañana puede ser media hora y con suerte y con mucha dedicación en una semana ya no llamas. No, pero sí parar el acto. ¿Qué dices tú?
Mira, yo creo que voy a decir algo un poco horrible, pero mira, yo creo que en esos momentos uno tiene que acordarse de lo que no le gustó.
Si fuiste tú de la persona. Sí, pero tú sabes, cuando uno pasa por eso y uno hace el ejercicio de pensar en lo que no le gustó. Mira, mis amigas y yo tenemos una teoría para que te rías un poco, a estas alturas de nuestra vida todavía tenemos teorías de eso y la teoría es que esos seres humanos, esos seres que existen, a veces son cuchis y a veces son como. No, basura, ¿No? En el sentido. Entonces como ellos son seres vivientes y dinámicos, a veces hacen cosas cuchi, pero a veces hacen cosas que no. Entonces cuando una amiga de nosotros, entre las amigas una dice es que hizo esto, han pasado años y está como cuchi, nosotras no, mira, ya te vamos a pintar el escenario, te vamos a recordar cosa por cosa por cosa lo que en este momento no puedes ver porque estás viendo. Es como que uno tiene una memoria selectiva y quiere ver en esos momentos, por mucho que uno se diga yo quiero verlo feo, es como que los hombros, la sonrisa, es como Dios mío, la mente me traiciona qué esto, la.
Mente traiciona todo el tiempo y ese es mi punto. Exactamente. ¿Entonces sí, el tipo puede ser muy lindo, la tipa puede ser muy linda y puede hacer cosas muy cuchi, por eso no borra las cosas, no cuchi, que hizo, cómo te sentiste tú en el momento que el tipo te engañó, que la tipa te engañó, que te dejó, que no te respondió más o que dice, cómo es que dicen? ¿Gas ghosting o whatever? Eso no se borra, una cosa no borra la otra, puede ser muy lindo y puede estar muy bueno y puede ser muy cuchi, pudo tener detalles muy lindos y pudieron tener momentos preciosos en la relación, pero ya no es más el presente, entonces agarrarse del presente es un poco bueno, entonces por ahí podrían decir bueno, entonces que tenemos que sufrir para no hacer la llamada, al menos acordarte de cuánto sufriste, porque es que los cuchis que hizo ayer no borra el sufrimiento de hace dos meses o la angustia que tú viviste mientras esa relación se terminaba. Y no estoy hablando ni de buenos ni de malos, me entiendes, o sea, no estoy haciendo ningún tipo de juicio, pero me parece que como la mente humana es tramposa, te va a poner en primera fila todas las razones por las cuales sí tenés que llamar, quieres llamar. No es verdad. Todas esas razones son mentiras. Todas esas razones. Pero es que a lo mejor si yo llamo solamente para ver y entonces si llamo por ahí a lo mejor el tipo se acuerda y si se acuerda entonces a buscar otra vez y no hiciera. A lo mejor me mandó mensaje y yo no lo vi.
Cambié mi correo electrónico, a lo mejor.
No tiene mi nuevo correo, el email rebotó. Mira, la llamada que se recibe es la llamada que se hace, o sea.
Ah, uso un tweet, la llamada que se recibe.
Y sí, y más ahora mía, más en estos momentos que además si no te responden por un lado, la gente brinca y te manda un mensaje por el otro ahorita. Entonces una cosa no borra la otra. Las ganas que tú tienes de llamar o de recontactar a esa persona, independientemente de lo que pasó, tengo muy malas noticias para tus oyentes. No tiene que ver con la otra persona, tiene que ver contigo. Es a ti a la que se le está o a el que se le está haciendo insoportable ese espacio, ese momento, ese rompimiento o esa separación. Porque la primera idea tramposa que se nos viene a la cabeza es que lo estoy haciendo por él o por ella, lo quiero llamar, es por él, es para ver cómo está él o para ver cómo está ella. No tiene nada que ver conmigo. No, no, tiene todo que ver contigo. No tiene nada que ver con la otra persona persona. Eres tú la que está tratando de calmar algo que seguramente lo que te hace sentir esa sensación de adicción en relación con que no puedes parar de llamar, de buscar, de tiki tic, es que algo en la circunstancia tocó uno de tus insoportables tratando de ver cómo lidias con eso, pues la llamada no te va a calmar angustia en general, te va a ratificar el punto al que no querías llegar. Vamos a suponer que es de la otra manera, que es a la inversa. Vamos a suponer que la chica o el chico fueron los que se equivocaron y la otra persona está haciendo silencio y no hay manera de que responda. Bueno, denle tiempo porque además la gente no me respondió ya más nunca, más nunca. No, espera. Hay que ser respetuosos con los tiempos del otro también. No solamente con los de uno mismo, pero con los del otro también. Y si el otro está enojado, si fuiste tú la que cometiste un error o el que cometió un erro. Tiempo, da tiempo para que se calme un poco la rabia, para que se calme un poco los pensamientos en el otro también y ya eventualmente puedes volver a intentar. Pero tengan claro que no es por el otro, es por nosotros mismos cuando hacemos esas llamadas es para calmar algo en nosotros.
Yo espero que Sandy se haya sentido satisfecha con su respuesta. Ahora Andrea, Andrea como que te conoce porque te envío una pregunta, tips o ejercicios para mermar, me encanta esa palabra, la pulsión de muerte. Esta señorita, ella está tomando psicoanálisis, esta fue como enviada para ti de nuevo. Tips para mermar la pulsión de muerte. ¿Puedes explicarle a la audiencia lo que es la pulsión de muerte? Porque esto es muy de psicoanálisis.
Mira, la pulsión de muerte es una manera psicoanalítica de hablar de la autodestrucción o del autosabotaje, esas cosas que llaman por ahí que ay, me estoy saboteando o que esto me autodestruye. Eso es lo que súper simple explicado, es a lo que se refiere la pulsión de muerte. Porque una de las cosas que Freud descubrió cuando inventó el psicoanálisis, que además le causó mucha pregunta a él ¿Por qué los seres humanos hacen cosas que los hace sufrir? Porque les gusta y pero no es suficiente mía, porque ¿Como sí que les gusta? ¿Como sí que les gusta sufrir? Si hay un montón de cosas que podríamos decir y el caso por caso, además la clínica te enseña las diferentes y variadas razones que hay por las cuales a alguien le podría gustar, le gustar o no sufrir, pero es ese empuje, por ejemplo, hacer la llamada a aquella persona que sabes que no te va a responder bien, a volver a buscar a alguien que sabes que eventualmente te va a hacer sentir mal. Entonces hay dos visiones o hay dos modos de leer la cuestión de la pulsión de muerte. La pulsión de muerte no para número uno. ¿Por qué? Porque eso es lo que iba. Hay dos cuestiones allí. Una es una cuestión biológica. Nuestro cuerpo se va desgastando desde el momento que nacemos. Bueno, ¿En dónde vamos a terminar? Todos sabemos dónde vamos a terminar, ¿Cierto? Más tarde o más temprano todos nos vamos a morir. Eso por un lado, biológicamente hablando, pero psíquicamente hablando, que fue el gran descubrimiento de Freud, es esas cosas que hacemos que van en contra de nuestra propia preservación. Entonces quieres volver con un tipo que te engañó un montón de veces o que por un error nunca te perdonó eso. Long story short súper resumidas cuentas. ¿Cómo puedo hablar de la pulsión de muerte para Andrea La pulsión de muerte, no hay manera de curarse de eso, hay maneras de darle mermar como dice ella un poco los efectos estragantes de eso, pero hay que hacer un trabajo para uno poder identificar cuáles son las coordenadas de eso? Los patrones tienen mucho que ver con eso y la repetición en general tiene mucho que ver con eso, porque en general uno repite tratando justamente de burlar ese punto de autosaboteo y uno dice ah no, es que esta vez lo voy a hacer tan distinto que no me voy a sentir así y este va a ser diferente. Ese lugar horrendo donde la gente se siente después de una repetición tiene que ver con la pulsión de muerte, entonces no quiere decir que más nunca la gente repita más nada, pero número uno estás advertido y número 2, no te da tan duro porque no te causas tanto sufrimiento.
Joana tiene una pregunta. Joana dice se puede construir con la pareja que sigue haciendo todo lo que dispara tu patrón de saboteo, o sea ella está en relación con alguien que le toca el botón de lo insoportable todo el tiempo, ¿Se puede construir una relación así?
Yo creo que es posible, pero ella tendría que ver primero por qué se le hace tan insoportable y segundo qué es lo que le fascina tanto estar con esa persona que le toca tanto esa insoportable porque se queda. Entonces si hay más satisfacción que sufrimiento, por ejemplo, a lo mejor vale la pena pagar el precio, pero si estás sufriendo más de lo que la estás pasando bien, independientemente de que eso es tuyo, no tiene nada que ver con tu pareja, habría que replanteárselo.
A ver Jose, si es posible una vida plena viviendo con una adicción. Parece una pregunta simple, pero igual es profunda.
No es muy complicado porque a ver, yo creo dependiendo de la adicción, porque hay adicciones de adicciones y dependiendo de qué sabes tú, de las razones que te hacen o no tener esa adicción, creo que a veces la adicción está tratando de tapar ciertas cosas que no funcionan bien, está tratando justamente de que la vida parezca plena, entonces te distraes con las sustancias, en el caso de que sea una sustancia y no te tienes que ocupar de lo otro, que es realmente lo que molesta y lo que perturba. Entonces no estoy muy segura de que se pueda. Bueno, lo que pasa que tengo que ser muy sincera con José. A ver, una vida plena como plena plenitud es complicada porque todo el tiempo estamos queriendo cosas distintas y todo el tiempo.
¿Con o sin adicción?
Con o sin adicción. Lo que pasa es que, bueno, ellas tienen que acordarse que yo soy psicoanalista y los psicoanalistas con el cuento de lo pleno tenemos nuestras dudas siempre. ¿Por qué? Porque la cuestión. Sí, porque la cuestión de la plenitud, si la plenitud para ti es sinónimo a completud, es muy problemático. Nunca te vas a sentir completo, nunca te vas a sentir pleno, no porque te falte algo, sino porque estás vivo, porque vas a querer otras cosas, porque vas a inventar otras cosas, porque otras cosas te harán sufrir, porque tendrás nuevas experiencias que ni te habías imaginado cómo ibas a responder. Entonces hay que ver qué relación establece José con. Si es una sustancia, pues si de eso es lo que él está hablando, qué relación establece con eso que consume, si son relaciones, si son mujeres, si es una sustancia, si son drogas, si es legal, si es ilegal, no me importa. Pero en general, qué es lo que eso intenta, qué es lo que la sustancia o ese objeto de consumo está tratando de tramitar, que es lo que está tratando de digerir en qué está haciendo un colchón. Exactamente, o que está tapando, porque no siempre tiene que ser un tapón, no siempre. Hay gente, yo tengo pacientes que me lo dicen, pero es que si yo no. Si no me fumo un porro el fin de semana, no me quedo quieto, no me despego del trabajo. Hay usos y usos. Además, no es lo mismo el uso que el abuso, son cosas diferentes. No es lo mismo el uso de una sustancia al abuso de una sustancia, no es exactamente igual. Y ahí lo que importa no es la sustancia, ahí lo que importa es tu posición ante la sustancia o el objeto o lo que sea que estás consumiendo y no puedes parar.
Sí, pero es que ya una adicción también supone el hecho de que hay falta de autocontrol, aunque el control es una ilusión de la persona para decir sé cuándo sí y sé cuándo no, o sea, ya está como en piloto automático.
Puede ser, pero a veces también no se dan cuenta y usan casi como un modo de medicación, si no, no se relajan, si no se ponen ansiosos, si no se deprimen, si no. Pero sí, yo creo que es, como tú decías, una pregunta muy compleja. Habría que ver más en el caso por caso.
Obvio. Fran, te envió una pregunta. En la relación entre el narciso y el empático, ¿Cómo podemos dejar de ser el empático? Es complicado, nos reímos porque es complicado.
Hay que darle, yo creo que hay que darle un poco más de espacio al narciso que hay en ti, porque el narcisismo está en todos, Todos además necesitamos una cuota de narcisismo para poder cuidarnos a nosotros mismos y darnos importancia. Pero si de pronto la balanza no está balanceada, hay que darle un poco de espacio al narcisista que hay en ti, porque la empatía puede ser muy tramposa también, es una cuestión muy linda a nivel social, pero a nivel de las relaciones puede ser muy tramposa porque terminas borrándote, y si te borras tú, en función de complacer al otro, te vas a empezar a sentir satisfecho o insatisfecha. Entonces no, hay que tratar de abrir un poquito de espacio al narcisista de un lado y al empático del otro, pero no se va a dar esa dialéctica si uno de los dos no pone un stop.
Será interesante estudiar también la dinámica de sus relaciones desde pequeño, desde pequeña, porque seguramente vieron algo por allí que también le llevó a la posición de ser el empático o la empática. Algo se aplaudió en ser el empático o la empática, que fue lo que se reforzó y también que obviamente busca ese tipo de personas donde la figura del empático o la empática encaja muy bien.
Seguro, seguramente.
Joana, y esta es la última pregunta que vamos a tomar hoy en el consultorio de Isolda. Joana pregunta ¿Cómo tomar de vuelta mi poder personal si se lo entregué por completo a mi ex marido durante años y ya él no está, o sea, ¿Como? Porque creo que aquí lo principal es entender que el poder personal no es algo que uno va a buscar afuera, está adentro, ¿No? Y siempre estaba adentro. ¿Será más como la reconexión con su poder personal o cómo va la cosa, Isolda? ¿Cómo lo ves tú?
Sí, yo creo que es más como un rescate. Yo creo que tendría que ver en qué punto se dejó, que hizo que se dejara, qué cosas puso en stand by o en espera, que no retomó de ella misma. Ni siquiera estoy hablando de proyectos profesionales, no de ella. Pero más allá de que ella se pueda rescatar a sí misma, más allá de que todo esto sea abierto después del rompimiento o de la separación, creo que es muy importante que pueda identificar qué le hizo abandonarse de esa manera. Porque si no logra identificar qué le hizo abandonarse, va a volver a pasar otra vez. La idea es que ella pueda rescatarse y más bien utilizar eso quién es ella, su estilo, lo que le gusta, lo que no, como ama, como odia, todo eso que lo ponga al servicio de la próxima relación. No ya, obviamente, pero en principio, para que eso pueda suceder y no vuelva a ser una repetición otra vez, la próxima pareja que tenga eventualmente tiene que ponerlo al servicio de sí misma primero. ¿En qué punto se dejó? ¿Qué punto cree ella que tiene que rescatar de sí misma? Y ojo, pueden ser cosas muy alegría, por ejemplo, a veces hay parejas que generan este efecto como de marchitar al otro.
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