Vivir conscientemente: Cómo organizarte en casa con los chicos y actividades para entretenerlos

A Spanish-language conversational livestream (Mía with guest Vida Gaviria) offering emotional and practical guidance for families confined at home during the COVID-19 quarantine. They frame daily life as shifting 'rhythms' rather than fixed routines, emphasize caregivers' emotional self-care (reparenting the inner child, allowing grief and crying), recommend transparency with children about fears plus a protective plan, and give pragmatic tips for teleworking parents, including ways to include children in calming activities and manage separated-parent arrangements.
Más de un tip para trabajar el niño interno, la niña interna, ya se van a dar cuenta por qué. Aquí va a estar ya conectándose Vida, qué bueno, se están conectando a ver que los dioses del Internet nos ayuden.
Hola Vida, ¿Cómo estás? Hola Mía, encantada de verte. ¿Cómo estás? Muy bien.
Para quienes no conocen a Vida, les voy a dar como una pequeña introducción y como siempre un poco de introducción que tiene que ver con la vida misma. Hace como 7 u 8 años vida y yo nos conocimos a través de una amiga en común y por un tiempo estuve haciendo artículos sobre la luna y las mamás, la luna y los bebés, nuestro niño interno, dependiendo de cada luna y así. De hecho, varios de los audios que ustedes reciben cada dos días de apoyo emocional de las lunas, tienen que ver con esto de que dentro de nosotros todavía está esa niña interna o ese niño interno que necesita ese abrazo, ese reconocimiento. Entonces no fueron muchas, muchas, pero varias personas me escribieron soy mamá, estoy en casa, tengo los niños en la casa y estoy luchando. Es difícil mantenerlos entretenidos, es difícil mantener mi paz mientras trato de entretenerlos y mantener como la unión de la familia y el calor de madre. Entonces se me ocurrió conectar con Vida, pero tal como les dije al inicio, estoy segura que en todos estos tips van a encontrar uno que otro que puede aplicar a su niña interna o su niño interno, porque se trata de esto, de abrazar ese lado y de tratar de tomarnos las cosas con un poco de calma y con esa vista bastante inocente. ¿Cómo estás vida?
Encantada de estar aquí contigo, Mía, y de ver cómo conectamos para llevar tranquilidad a todas las personas que están viviendo esta situación inédita y única. Exacto.
Vida, como sabes, y me imagino que a ti te lo preguntan muchísimo más, tenemos el caso de las familias que están pasando 24 por 7 juntos. Antes tenían como esa, sabes, estaba el colegio, estaba la guardería o estaba tu trabajo, estaba salir, estaba como sabes, ventilar un poco y volver y recargarte. ¿Cuáles son las preguntas que más has recibido en los últimos días y cómo has manejado alguna de esas situaciones?
Mira, tú sabes que a lo largo de lo que ya llevamos en cuarentena, porque va a depender mucho de en qué punto del planeta estás viviendo la cuarentena, porque vamos a diferentes ritmos para quienes estamos en la línea de América, pues quizás nosotros estamos recibiendo la experiencia que viene ya de otros países. Y al cabo de dos semanas aproximadamente, ¿Que es lo que llevamos a grosso modo? No sé si me estás escuchando bien. Perfecto. ¿Qué es lo que llevamos como grosso modo? Han habido como olas también. Al principio quizás entramos un poco como en pánico de ahora me va a tocar a mí ser una especie de maestra, ahora me va a tocar a mí replicar la rutina escolar en casa. Pero yo creo que al cabo de los días ese miedo se ha transformado en una confianza de que bueno, han pasado los días y he podido. Han surgido millones de recursos. Ahora las mamás homeschoolers que tienen años haciendo esto en su casa están absolutamente de primera línea porque nos están diciendo a las demás cómo ellas lo han logrado. Y a lo largo de los días lo que he ido viendo es que ese miedo se ha ido transformando y ya no es el pánico de ¿Qué hago ahora con esta cantidad de horas y los muchachitos en la casa? Quizás este podía ser el miedo inicial, pero ya nos hemos dado cuenta que dentro del día a día hemos ido construyendo cada quien en su realidad, más que una rutina, me gusta llamarlo un ritmo, que es a lo que hemos visto que nuestra familia le funciona. Porque sugerencias, invitaciones, calendarios que podemos imprimir, hay muchísimos, pero ya es cuestión de que cada grupo familiar vea cuál de esas invitaciones se acomoda al momento que estás viviendo hoy, que no es el mismo que vivías hace dos semanas, ni el que estarás viviendo quizás en una semana. Entonces, ciertamente creo que hemos ido viendo como olas anímicas, por decirlo de alguna manera, a medida que han pasado los días y que las mamás el día de hoy que están en casa con niños que ya estaban en una rutina escolar, se sienten más confiadas de lo que se podían sentir al inicio de todo este cambio en la agenda. Entonces, desde esa mirada, la invitación primordial. Yo creo que antes de la pandemia nos podíamos dar el lujo de posponer el autocuidado, pero ahora se volvió urgente, porque ahora yo soy el centro principal y en algunos casos único de salud emocional para la gente que está conviviendo conmigo. Y si son niños pequeños, pues su estado anímico y emocional va a depender del mío propio. Entonces yo creo que el reto mayor está en cómo saco pequeños paréntesis a lo largo del día para recargar mi paciencia, para conectar con mi centro. Y ahí es donde invito a las mamás a girar la mirada. La estructura va a funcionar, los colegios que se han dedicado a mandar información online están ayudando muchísimo porque de alguna manera podemos imitar la rutina. Pero el punto álgido está en cómo tú vas a cuidar de tus emociones. Y esto nos sirve a todas, seamos mamás o no, para que el transitar por esta situación que no sabemos cuánto tiempo le queda, sea lo más saludable posible. Sobre todo para mí que convivo conmigo.
El gozo es que estoy leyendo las preguntas. Algo que quiero mencionar de todo lo que acabas de decir es que tal como les dije al inicio, seas o no mamá, aquí vas a encontrar, no voy a decir verdades porque mi verdad o la verdad de vida a lo mejor no es la verdad de todo el mundo, pero este espejo que te hace decir, número uno, son olas. Yo también lo he hablado mucho con personas cercanas a mí y sobre todo lo he hablado con personas del equipo Mi astral les digo, son olas. El inicio de la situación es un shock y también uno trata de crear lo viejo en la nueva situación, que creo que muchos nos estamos dando cuenta.
Que en vez de tratar de replicar.
Lo viejo en lo nuevo, es mejor decir hay un shift y entender que no es una rutina, va a ser como tú dices, un ritmo y cada día es un nuevo mundo. ¿Entonces es como que el día de hoy cómo estamos? Y también por ejemplo, de mi lado, mi trabajo es llamar a cada uno, mujeres u hombres, ¿Cómo te estás dando amor propio el día de hoy? ¿Por qué lo dije hoy en un audio? Seas de servicio. Y todos estamos de servicio en este momento, no porque yo tengo una marca, porque yo tengo un mensaje o porque yo hago horóscopo, porque yo hago esto, sino todo el que se está expresando es exactamente igual, también está contagiando. ¿Pero qué estás contagiando? Entonces por eso es muy importante el cuidado propio para que venga de un lugar de conciencia, mucho más si eres mamá. Los niños nos leen mucho más rápido de lo que nos damos cuenta. Alguien aquí acaba de preguntar, vida, ¿Cómo haces para dirigirte a los niños ante los temores que están presintiendo de ti? Y ante ¿Cómo ven que los papás están corriendo? Dos personas le acaban de preguntar. Entonces creo que debe ser una pregunta que tienen muchas personas.
Sí, como tú bien decías, nuestros niños, incluso antes de desarrollar el recurso del lenguaje que les permite comunicarse con un mundo más extenso, tienen una habilidad absolutamente deficiente de leer a sus cuidadores. Porque ahí está la respuesta bueno, me están cuidando, son responsivos, voy a lograr sobrevivir, que es como la pregunta principal que tenemos los primeros mil días de vida. Si detrás de esa lectura lo que hay es un mensaje discordante respecto a lo que me comunican verbalmente, nuestros hijos lo van a notar y se van a dar cuenta. Entonces, adaptado a la edad y a la capacidad de comprensión de cada niño, vamos a poner en palabras lo que de verdad estamos sintiendo. Papi y mami están un poco asustados porque no sabemos qué va a pasar, dentro de cuánto vamos a poder volver a abrir el negocio, o cuándo vamos a poder volver a ver a los abuelos, o lo que sea. Pero, y esta segunda parte de la oración es muy importante, estamos aquí para desarrollar un plan que nos cuide a todos, porque el niño pequeño todavía no tiene la capacidad de cuidarse a sí mismo, entonces tiene que depositar en un otro la capacidad de cuidarlo. Y ese otro generalmente es mamá o el adulto que más esté con ese niño. Si ese niño pequeño percibe que hay miedo, pero que no hay un plan para protegerlo, ahí sí viene entonces una desconexión angustiante. Pero si percibe que hay miedo, pero que hay una parte que está confiando en que vamos a construir un plan, puedo aceptar el miedo y aún así confiar en que mis papás van a seguir siendo ese paraguas protector. No sé si queda clara la idea, pero es importante también ser transparentes con lo que estamos viviendo, Mía, porque yo creo que es un momento también de revisitar muchos conceptos que para nosotros hasta ahora estaban como ya clasificados en nuestros files. Y uno de esos conceptos a revisitar urgentemente es el concepto del control. Si para mí el control era tener el resto del 2020 planificado y saber que en noviembre íbamos a estar haciendo esto y que en verano los niños iban a estar en este campamento, y de buenas a primeras no tengo ninguna de esas certezas, la primera invitación que surge para mí papás, mamás o personas sin hijos. OK, cómo yo construyo serenidad para mí, sabiendo que ese control ya es obsoleto, ya no existe tal y como yo lo percibía, Entonces si tengo miedo, es absolutamente válido, humano y saludable comunicarlo a nuestros hijos. Siempre y cuando comuniquemos también estamos construyendo un plan para que todos salgamos bien de esto.
Yo considero que una invitación a todos, mamás, papá sin hijos, todos, todos, todos, porque todos estamos en esta situación. Tú sabes que cuando perdemos algo tenemos varias etapas.
Tenemos primero grief, que es el luto.
Después resistimos, está la ira, está la tristeza y luego viene la aceptación. Entre más rápido entendamos que tenemos que ayudarnos en hacer espacio para sentir estas etapas y más rápido podemos, sin apurarlo, pero aceptar para poder pasar a eso, a la aceptación. Los niños también pueden percibir, en el caso de los papás, que ya no hay resistencia, sino hay un fluir. Y la otra cosa es eso, que muchas personas para poder atravesar esta situación, por ejemplo en las mañanas se hacen esta lista súper exacta de todo lo que tiene que pasar. Porque ¿Qué pasa? Una de las necesidades básicas del ser humano es la seguridad. Cuando uno no ha aprendido a darse seguridad en la infancia, adolescencia y en la vida adulta, siempre busca algo externo para darse seguridad. Esta es una de las situaciones donde esas personas que utilizan algo externo para darse seguridad, la pierden porque ya no tienen ese bastón de anime y están llamados a atender a su niño interno o a su niña interna y aprender a crear seguridad desde adentro. Entonces lo primero que hacen las personas de manera más común es tomar control de su cuerpo o tomar control de su ambiente inmediato. Quieren controlar lo primero material que tienen y una de las primeras cosas es el cuerpo. Entonces vemos muchas personas empezando a obsesionarse, hago mucho ejercicio, hago todo este trabajo, ta, ta, ta, y después también como ordenando la casa, todo eso. Pero por ejemplo, si eres mamá y te pones, o papá y te pones este esquema tan rígido de me para esta hora voy a meditar, voy a hacer esto. Creo que despertarnos, sentirnos y entender que cada día es un día, podemos soltar un poco la vieja idea de control que no aplica el nuevo normal e ir fluyendo mucho más. Esto requiere mucha autocompasión para nosotros los adultos en muchas cosas que como dice Vida ya sabíamos cómo manejar. No solamente están criándose niños, nosotros estamos haciendo reparenting para nuestras propias necesidades y nuestras propias situaciones. ¿Una persona pregunta Vida qué pasa si quiero llorar, o sea qué pasa? Me imagino si soy una mamá y necesito como tomarme un break y llorar y gritar. Yo lo toqué en una clase, perdón, pero no tomando en cuenta a las mamás y les dije es sano expresar la rabia, puedes gritar en la almohada, puedes encerrarte en tu carro, no para salir, sino encerrarte en el carro para no hacerlo en la casa y gritar. ¿Qué recomiendas tú para dar salida a estas emociones?
Hay que llorar, mía, porque las lágrimas a las que no les damos salida se quedan adentro y después se convierten en otro tipo de piedritas y obviamente van a encontrar salida y esperemos que no sea una salida patológica. Vayan al closet, lloren cuando se están bañando, lloren en la noche cuando ya todo el mundo se durmió, despiértense más temprano, si si las agarra en un momento al colapso y están solas con sus hijos, pídanle un rato de receso. Han compartido cosas maravillosas en las redes y han compartido incluso juegos con mamás cansadas, jueguen a que me esconden y mamá acostada en el piso y ella no está haciendo absolutamente nada y los niños son los que están jugando. Entonces sí hay que ver qué tanto espacio le estamos dando a nuestras emociones y yo creo que esto también nos invita a revisar ese inventario de estrategias que nosotros veníamos implementando hasta este momento para darle una salida saludable a las emociones, porque si a lo mejor éramos muy funcionales pero dentro de una estructura muy rígida probablemente no había mucho espacio para conectar con lo que sentíamos y ahora tenemos la agenda vacía, si alguien la quisiera ver así, porque también hay como hiperoferta de cosas, pero está la agenda disponible para que conectemos con lo que teníamos pendiente con nosotros. Llorar es saludable, llorar es necesario, es sanador, si no fuera así no tendríamos simplemente canales para que las lágrimas salieran. Entonces dense ese espacio y además hagan el registro consciente de observar el cuerpo después de que han sacado toda esta angustia a través del llanto, ¿Cómo se sienten? ¿Se sienten más livianos? ¿Se sienten MÁS DISPUESTOS? ¿Sienten que ya el cuerpo les pesa menos y les duele menos? Así que háganlo, propónganselo. Y si ven a sus hijos llorando, no los manden a callar, porque probablemente ellos están llorando por nosotros. A veces nuestros hijos también nos hacen el favor de comunicar en libertad lo que nosotros hemos logrado callar desde la adultez, porque este rol de adulta en control, madura, responsable, que tiene todo bajo control, no puede quebrarse. Entonces, a lo mejor tenemos un niño irritable, que le cuesta dormir, que llora, que interrumpe, pero quizás es lo que yo quisiera hacer, pero ese sombrero de adulta no me permite. Entonces, a lo mejor llorando nosotras, lloran menos nuestros hijos. Hagan la prueba. Es una invitación también a probar cosas nuevas. Y yo creo que si no nos dábamos el espacio, vamos a dárnoslo, a ver qué pasa.
Es natural si ellos nos ven llorando.
Claro que es natural. Es natural porque además estamos vivos, no somos unos robots. Y es normal que nos vean llorando. Es normal que nos vean llorando de la risa, es normal que nos vean durmiendo un día de semana en la tarde, porque eso es algo que a lo mejor no se daba pre pandemia y que ahora están viendo. Entonces, ojo con la culpa, que es un ingrediente que está muy presente en la maternidad, en la maternidad latina también. Y yo creo que en general, en este mundo tan orientado al producto, al éxito, ojo con la culpa, porque si la culpa te está impidiendo que te acuestes hoy viernes, después que se termine este live, media hora, darte una siesta, entonces vamos a mirarla y vamos a ponerla en su justo lugar, vamos a decirle gracias, culpa, pero yo voy a ver cómo me desconecto y atiendo lo que siento y necesito en este momento. Así que claro que es normal que nos vean llorar.
Habla un poco de eso, del diálogo interno que la madre lleva, y también es por cultura. ¿Y cómo podemos empezar a cambiar, o cómo pueden las mamás empezar a cambiar ese diálogo interno y darse más permiso, permitirse mucho más?
Bueno, nosotros tenemos un bagaje cultural que de alguna manera conforma nuestro ejercicio materno y nuestro ejercicio por el mundo, porque al final todas somos hijas y todos somos hijos. No importa que no hayamos tenido hijos biológicos, todos tuvimos infancia, todos venimos de una experiencia infantil y en nuestro diálogo social cultural está asociado el amor con sacrificio. Nosotros entendemos inconscientemente que la buena madre es la sacrificada. De hecho, cuando viene el mes de las madres, muchos mensajes giran en torno a eso. Mi mamá que se quitó el pan de la boca por nosotros, mi mamá que se fue a trabajar durante años y solamente vivía para mandarnos dinero y mi mamá que tenía cuatro trabajos para mandarnos a ese colegio. Pero yo creo que es importante también tomar esa creencia y nuevamente contextualizarla en su justo lugar. Yo puedo amar sin sacrificarme al punto de invisibilizarme por mis hijos, que no es saludable y que además está enseñando una forma de amor que termina siendo patológica. Entonces, si la culpa es lo que dirige todas las coordenadas de mi hoja de vuelo, vamos a mirarla y vamos a sentarnos con ella a decirle a ver culpa, no pasa nada que yo no lo haga igual que mi mamá, no pasa nada que yo no lo haga igual que mi abuela. No la estoy traicionando, simplemente estoy escribiendo una historia distinta que según mi mirada es más saludable. Entonces es tomar la culpa y gracias por tus servicios, pero ya no te necesito más. A partir de ahora construyo una experiencia distinta y la culpa vamos a transformarla en conexión, porque mientras yo me siento culpable y me siento con los niños a jugar en la tarde porque concha, que mal a yo que tengo tres horas pegada al celular y no he jugado con ellos, yo estoy ahí, mi cuerpo está ahí. Puede ser que quede una foto del momento, pero yo no estaba conectada. Entonces cuando sale la culpa se abre el espacio para la conexión, que es la protección de los vínculos. Cuando yo conecto es cuando yo cuido una relación. Si yo estoy contigo en este momento y yo te estoy dedicando toda mi atención, yo estoy cuidando nuestra relación. Si yo estoy contigo desde la culpa porque Mia me invitó este live, ¿Cómo le voy a decir que no? Qué pena, yo estoy estando contigo, no estoy conectando. Entonces yo hoy compartí en un post, OK, ya estamos todos juntos en el mismo espacio físico, ahora conectemos porque podemos estar todos juntos cada uno en lo suyo. Entonces ¿Cómo transformo esta experiencia a la que afortunadamente le quedan algunos días, en una experiencia no de compartir el espacio físico, sino de conectar? Y yo creo que esa es una invitación que está abierta para absolutamente todos, no importa que tengamos hijos o no.
¿Vida, algunos tips para las mamás que están trabajando y los niños están en casa como para poder organizarse o quizás hacerles parte cómo hacen?
Mira, ha sido muy demandante, la verdad es que verte de un día para otro teletrabajando cuando antes trabajabas en una oficina, tener a los niños en casa cuando antes los tenías en un daycare todo el día, yo diría vamos a aterrizar las expectativas. Esto está siendo nuevo para nosotras como trabajadoras, como para nuestros empleadores. Entonces vamos a ser amables con nosotras, vamos a aterrizar las expectativas, vamos a comunicar en nuestros lugares de trabajo. Tengo niños que a lo mejor puede ser que me toquen la puerta en medio de una videoconferencia y bueno, ¿Qué vamos a hacer? Entonces yo creo que ser amables con nosotras mía y no exigirnos ahora cumplir con todo aquello que teníamos pendientes para hacer en algún momento a lo largo de la vida, sino que vamos a plantearnos metas realista y si además me queda tiempo para hacer otras cosas, pues bueno, ese será el grandísimo premio que disfrutaré ese día. Pero sí es un reto que se está construyendo día a día y yo creo que día a día los empleadores también se están sensibilizando más, están aterrizando el nivel de exigencia, están también flexibilizando las expectativas. Esto nos va a impactar en una magnitud que todavía no podemos cuantificar. Entonces a lo mejor yo que soy mamá de adolescente y que supuestamente mi hijo se iba para la universidad en España, mira, muy probablemente no se vaya en el momento del año en que lo teníamos planeado, pero es que si no se va a ir él, no se va a ir nadie que iba a entrar en ese lote. Entonces, así como estoy yo, están otras familias, ya se tomará una decisión colectiva si en el trabajo yo no estoy rindiendo como rendía pre pandemia, eso me está pasando a mí y le está pasando a todos mis compañeros. Entonces vamos a ir un día a la vez, sobre todo con mucha amabilidad hacia nosotros, qué es la habilidad de ser amoroso. Entonces yo creo que es un buen momento para practicar la amabilidad.
¿Hay algún tip para incluir a los niños en técnicas para autosuiting? ¿Para nosotras, o sea, cómo incluirlos? Hacer los partos de ese momento o esos 15 minutos que podemos darnos a nosotros para.
Va a depender mucho de las edades de los niños, pero yo creo que este momento invita a volver a lo primitivo, a lo infantil, al aquí y al ahora, que es el tiempo verbal en el que los niños son especialistas. Ese movimiento rítmico que hacíamos cuando estábamos embarazadas o cuando teníamos un bebé recién nacido es completamente tranquilizador. Si ya yo tengo un niño que no lo puedo cargar, pues bueno, vamos a hacerlo juntos, tú en una mecedora y yo sentada en el piso, vamos a jugar con plastilina, vamos a desenredarle el pelo a tus muñecas, que todo trabajo manual implica una conexión que va de alguna manera ecualizar mi estado anímico. Entonces, si yo encuentro actividades que para mí son tranquilizadoras, vamos también a incluir a los niños, porque estamos en una dinámica donde estamos compartiendo muchos más espacios juntos e incluso los espacios de autocuidado. Algunos podrán ser en conjunto y algunos podrán ser en individual, pero si nos toca hacerlo juntos, pues vamos a preguntarles a ellos qué te acuna, qué te arrulla, y no va a ser distinto lo que los arrulla a ellos que lo que me arrulla a mí. Dice la gente que es especialista en literatura infantil que cuando yo le leo un cuento a un niño, me lo estoy leyendo primero a mi niño interno. Entonces esas prácticas que nos conectan con ese lugar de calma que todos conocemos, porque antes de mudarnos a este mundo loco y acelerado, todos veníamos de un espacio de tranquilidad y conexión. Así que es como voy a abrir el espacio para volver a mí y los niños nos van a ayudar, más que pensar que nosotros los vamos a ayudar a ellos, vamos a rendirnos a su maestría porque ellos nos van a ayudar a nosotros.
Y por último, dijiste que querías hablar sobre cómo se incluye lo que ellos también están pensando y lo que ellos están diciendo en todo esto. Cuéntanos.
Bueno, definitivamente se abren espacios para conversaciones para las que a lo mejor antes no teníamos tiempo. Nuevamente te cuento, mis hijos ahora tienen casi 18, 14 y 12 y la hora del almuerzo se ha vuelto una junta directiva donde todo el mundo opina. Hoy, por ejemplo, mi esposo nos compartió que vio un documental con la historia del creador de Duolingo, que es una app para aprender idiomas. Y mi hijo habló de que había visto un video donde se hablaba de economía y espiritualidad, y él pensaba que el mundo se estaba moviendo hacia eso. Entonces se abren espacios para abrir conversaciones que en la dinámica pre pandemia no había. El tiempo y tengan 7 años, tengan 17, tengan 23, siempre el espacio para conectar, para escuchar, para interesarnos en su mundo. Creo que también es como el premio de lo que hemos venido haciendo, quizás en automático durante tantos años, que hemos sembrado, sembrado, sembrado. Bueno, mira, ahora tenemos el tiempo para también disfrutar de las cosechas, de nuestra siembra. Y yo creo que eso es un espacio que es muy oportuno en este momento.
Hicieron una pregunta que no quisiera que termináramos y responderla, porque me parece interesante. Papás separados con niños, los niños están con uno de los papás. ¿Cómo se maneja esa dinámica?
Bueno, en estos días conversé justamente con una mamá que estaba viviendo esa situación y ellos habían acordado que como el lugar donde vivía papá tenía más recursos para que el niño de ambos se entretuviera, pues iba a pasar más días de la semana con papá de los que pasaba normalmente. El acuerdo siempre va a girar en torno al bienestar de nuestros hijos, que es lo que nos mantiene unidos para toda la vida, aunque hayamos firmado unos papeles de divorcio, pero nunca seremos ex papá y ex mamá. Entonces, ¿Qué va a pasar en esta dinámica? Si ese vínculo no estaba muy pulido o muy fluido, probablemente se agudice y ojalá se resuelva. Pero definitivamente es una realidad que con acuerdos podemos perfectamente encontrar un punto medio que proteja al más vulnerable, qué es la infancia. Porque ciertamente hay muchas actividades para tenerlos ocupados y son el grupo supuestamente de menos riesgo de contagio, pero son el grupo de más riesgo de sufrir impacto emocional, porque creemos que nos están enterando, creemos que ellos están entretenidos y ellos merecen respuestas. Entonces también es importante poner en palabras. Fíjate que yo insisto mucho en poner en palabras, mira, mami está haciendo esto para ti, te vas a ir a casa de papi unos días en casa de papi, vas a hacer estas cosas con mami, vamos a hacer estas cosas y vamos a ir construyendo una dinámica que puede ser un poco distinta a cuando estamos en colegio, pero donde siempre la prioridad es el más vulnerable, que es el hijo que tenemos en común.
Bueno, me encantó muchísimo verte Vida y.
Espero que las personas que tienen más preguntas vayan a tu perfil.
Se llama Odomamá Pegado, se llama llama Vida Gaviria. Muchísimas gracias por su tiempo, espero que lo hayan disfrutado y que la adoren tanto como yo.
Ay, gracias Mía linda.
More from Camila

Lo que se estaba cocinando tras bastidores finalmente sale a la luz. Te explico.

Del 12 al 18 de octubre tenemos energía a favor para exponer lo que se estaba cocinando

La luna nueva en Libra abre un ciclo de seis meses para actualizar acuerdos que ya no funcionan







