Casi tiro la toalla con mi negocio. Este libro me salvó

Daniel Schepers credits David Hawkins' book with saving his business, moving him from Burger King to living his dreams. He breaks down Hawkins' consciousness map and five blocks to growth: old identity, controlling outcomes, others' opinions, rigid methods, and constant striving. The shift from chasing external results to internal presence and acceptance transformed his relationships and leadership.
Chapters
Este libro cambió mi vida hace 6 años atrás, de trabajar en un Burger King a literalmente vivir la vida de mis sueños. Poder vivir en una casa que nunca jamás hubiese imaginado poder ver, tener una familia, ver a mi hija crecer, y todo se lo debo gracias a este libro del Dr. David Hawkins. Y te voy a traer las enseñanzas para que al terminar este vídeo lo puedas aplicar todo. Mi cumpleaños, concretamente, cuando, oye, Traigo a mis padres de España a Colombia, concretamente a una isla de San Andrés. Ellos muy amorosos se presentan ahí, y fíjate cómo es el ego, que siempre está esperando cosas a cambio, ¿no? Y aquel día, un 29 de abril, pues yo esperaba que mis padres me regalasen o me hiciesen un regalo por mi cumpleaños. El ego siempre esperando, pidiendo, pidiendo algo de vuelta. Así juega el ego, y para mí es una verdadera trampa, porque si tú entras en una relación, tú no puedes entrar desde el esperar algo a cambio. Y en la gran mayoría de relaciones entramos así: yo te compro hoy una rosa porque espero que mañana tú me traigas un ramo. Tú no estás dando por ser quien eres, tú estás dando esperando recibir algo a cambio. Y yo ese día estaba esperando recibir algo a cambio porque sentía que ya les había dado. Y qué ocurrió, que pasó la mañana, pasó la tarde, comimos juntos, la noche fuimos a celebrar el cumpleaños y Y no hubo ni un solo regalo. Y al día siguiente mis padres se fueron a España. Y yo con esa perturbación interna de: "¡No me regaló nada! ¿Por qué no me regaló nada?". ¿Qué ocurrió? Que una semana más tarde es el cumpleaños de mi padre, y es el día de la mujer. Entonces en ese momento mi hermana me llama y me dice: "Oye, Dani, ¿qué le vas a regalar a papá y a mamá?". Y lo primero que me salió instintivamente fue: "¡Nada!". ¿Cómo que nada? No, no me regalaron nada. Así actúa el ego, constantemente midiendo, comparando. Si tú das uno, yo tengo que dar uno. Si tú no das, así es constantemente. Entonces dije no. Observé esa sensación, esa perturbación, y algo que dice David Hawkins es: oye, acepta lo que es, porque lo que se, a lo que te resistes persiste, y lo que aceptas se transforma. Tienes que saber quién eres. Y dije: oye, soy un hombre proveedor, detallista, amoroso. En ese momento le compré un ramo de flores a mi madre y un kit deportivo a mi padre, no por lo que ellos me habían hecho o me habían dejado hacer, sino por quien yo soy. El problema de la sociedad en la que vivimos es que no sabemos quiénes somos, vamos dando tumbos. Si no sabes quién eres, ¿cómo le vas a pedir al mundo Yo sé quién soy cuando tengo un día bueno y cuando tengo un día malo, cuando tengo una conversación incómoda con Jess y cuando no la tengo. Yo no dejo de hacerle el café por la mañana a Jess a pesar de que hayamos tenido una conversación incómoda. ¿Por qué? No por ella, sino por mí, porque yo sé quién soy. Esa es mi identidad. Y para poder crear una nueva identidad, primero me he tenido que dar cuenta ¿De qué cosas no quiero seguir cargando? ¿De qué piedras me voy a deshacer? Porque es imposible rellenar nuevos huecos sin vaciar los que ya tienes. Y yo me di cuenta de esto un 29 de abril de 2025, que David Hawkins lo explica así en el mapa de la consciencia. Él lo que hizo fue medir de una forma logarítmica los niveles de conciencia. ¿Qué son los niveles de conciencia? Básicamente son las gafas que tú te pones y cómo tú ves la vida. Algo que a mí me gustó mucho fue darme cuenta de que lo que genera tus pensamientos son tus emociones. Es decir, si yo tengo un día de mierda, mis pensamientos van a ser de mierda en general. No es que tenga un pensamiento de mierda y me emociones, que me sienta mal. No, no, es que yo me siento mal y en consecuencia tengo pensamientos de mierda. El día que estoy mal, estoy mal cuando voy a hacer una reunión, estoy mal cuando voy a grabar un vídeo, y estoy mal cuando Jess me pide que si puedo tirar, si puedo tirar la basura. Entonces él hablaba de que el mundo se puede vivir en los niveles de consciencia, en un mapa de niveles de consciencia que él trazó de 0 puntos a 1000 puntos. Donde habla de la vergüenza y la culpa. Y hay un punto clave que es el coraje, que es el sí puedo, el soy capaz, el yo lo hago. Y este punto es fundamental en la vida para conseguir todo lo que quieres conseguir: el coraje. El coraje no es no tener miedo, es tengo miedo, lo observo y aún así lo hago. No es ausencia de miedo, es qué hago con ese miedo. Si quieres puedo dedicar un vídeo, lo que pasa es que no quiero que sea como muy técnico y muy complejo a explicar esto de David Hawkins. Pero si algo me enseñó David Hawkins fue: no persigas el resultado, persigue el estado. Y esto lo aprendí con, literalmente, escúchame bien, 25 euros en el bolsillo. Estaba en el aeropuerto de Barajas, Terminal 4, era un vuelo de Iberia. Yo tenía mi asiento en la fila economy, la última de las filas, era el último de los grupos, y había llegado 3 horas antes al vuelo. Entonces, antes de llegar, paso por una sala VIP. Estamos hablando del año 2020, más o menos, que fue cuando conocí a David Hawkins. Y en ese momento veo la sala VIP, Me veo a mí, veo la sala VIP, me toco el bolsillo, digo: no puede ser. A mí siempre me ha gustado el tema de la aviación y sabía cuánto costaba una sala VIP. Eran concretamente 25 euros. Y durante un segundo estuve pensando: ¿quién coño me creo que soy? O sea, tengo 25 pavos aquí en el bolsillo y voy a pagar mis 25 euros —¿Para entrar a una sala VIP?— ¡Uf! 10 minutos, el reloj corriendo, yo sufriendo: ¿Debo entrar? ¿No debo entrar? Y entré. Me senté en los sillones de cuero, tomé mi zumo de naranja recién exprimida, veía ejecutivos con trajes que costaban más de lo que yo podía ganar en un mes. Pero en ese sillón ocurrió algo dentro de mí. No estaba fingiendo. Era una sensación de que yo ya pertenecía ahí, de que este era mi lugar, de que yo sabía quién iba a ser. Es como que algo dentro de mí ya existía, ya estaba ocurriendo. En inglés hay un término que utilizan que es "fake it till make it", "fíngelo hasta que lo logres". Yo lo sentí así dentro. Y fuera, con el paso de los años, se confirmó, se reveló. Pero el punto al que quiero llegar es que todo es un estado y todo se puede modificar. Es decir, del mismo modo que el agua se puede convertir en hielo, y que el hielo se puede convertir en agua, y que el agua se puede convertir en vapor, y que el vapor se puede convertir en agua, es exactamente lo mismo contigo. Deja de perseguir el puto resultado, persigue el estado. ¿Cómo te sentirías si ganases 1 millón de euros? Feliz, seguro, segura, contento. Pues entonces, el día que tú te sientas feliz, segura y contenta, entonces en consecuencia tendrás un millón de euros. El estado va primero y el resultado va después. Hoy, cuando me monto en un avión y pago un billete en business class para mí, para toda mi familia, me giro atrás y me acuerdo de ese chaval de 21 años que se subía en la fila 25 del avión en economy class. Pero que ya estaba persiguiendo el Estado, porque algo dentro de él ya sabía quién era. Una vez más, deja de señalar fuera, todo lo que pasa en el mundo es un reflejo de lo que tienes dentro. Lo que pasa es que lo queremos ya, rápido, aquí, ahora. Confía en el Estado y, en consecuencia, vendrá el resultado, te lo prometo. Y han tenido que pasar 6 años para darme cuenta de esto, porque muchas veces nos empeñamos en poder conseguir una mejor familia, un mejor empleo, mejor coche, una mejor vida, pero no nos hemos dado cuenta, y esto es muy importante, de que no atraes lo que quieres, atraes lo que eres. Y eso lo cambia todo. Es una simple decisión de dejar de perseguir el resultado que no puedes controlar y empezar a perseguir el estado. Dejar de perseguir el millón de euros y empezar a perseguir la sensación, el ser quien eres. Dani, ¿cómo puedo hacer esto? Detecta primero, oye, ¿qué aparece aquí? ¿En qué estado estoy? ¿En qué nivel? ¿Estoy en miedo? Estoy— obsérvalo, porque ahí está la diferencia entre quién eres y quién quieres ser. Nómbralo, puedes incluso, oye, ¿es miedo? ¿Qué sientes? Y actúa. ¿En quién te quieres convertir? ¿Quién quieres ser? Esa es la pregunta. ¿Quién quieres ser? Y esta es la fórmula: ser, hacer, tener. Sé la persona que quieres ser, haz lo que esa persona hace, y en consecuencia tendrás lo que esa persona tiene. La segunda piedra es el control del resultado, y esto es muy común. Queremos controlar el resultado, pero fíjate, porque cuanto más quieres controlar, menos lo vas menos va a funcionar. Cuanto más necesitas que algo funcione, menos va a funcionar. Y no es magia, es algo mucho más concreto. Cuando tú quieres de verdad que un resultado funcione desde la carencia, tu forma de comunicar cambia, tu forma de vender cambia, tu forma de presentarte cambia. Por eso las personas que empiezan a emprender por necesidad transmiten la necesidad, y eso aleja al cliente. El mercado lo huele como los perros huelen el miedo. Esto es como coger, tú imagínate, si a un niño le das un pajarito, vale, A un niño le das un pajarito en la mano, entonces el niño, oye, pues quiere mucho al pajarito y lo tiene en la mano. ¿Qué ocurre? Que de querer que se quede aquí el pajarito, lo que hace es que lo espachurra y termina matándolo por miedo a que se vaya. Sin embargo, si el niño hubiese confiado en el pajarito y le hubiese dejado la mano abierta, probablemente el pajarito se hubiese quedado. Y es que dice, lo que pierdes Lo que aprietas por miedo a perder, lo pierdes por apretar. Y yo me di cuenta de esto en junio, que había perdido 60.000 euros. Veníamos de hacer un lanzamiento en mayo, perdimos 30.000, en junio otros 30.000, eran 60.000 euros. Y ¿qué hice? Me obsesioné, hablé a mi equipo y empecé a pedirles reportes de todo. Oye, quiero un Excel que me rellenéis cómo os levantáis, qué tal habéis dormido, cuántas veces habéis hecho el amor con vuestra pareja. Lo que no me daba cuenta Era que nadie se siente bien cuando lo están vigilando, o sobre todo, y lo que es peor aún, que yo no estaba liderando desde el amor, estaba liderando desde el miedo. ¿Por qué? Porque el control nace del miedo. Tú controlas a tu pareja porque tienes miedo a que se vaya, tú controlas a tus empleados porque tienes miedo a que no rindan, y yo estaba liderando desde el miedo, y eso se percibía afuera. Así que hubo un momento donde dije: basta, ya no puedo continuar así. Levanté el teléfono, llamé a Karina, le dije: «Karina», que es la directora general del Grupo Moriego, «¿cuánto dinero nos queda en la cuenta bancaria?». Me dice: «Dani, nos quedan exactamente 50.000 Le dije: «Kari, quiero que pongas todo». Y ella, claro, se quedó en silencio como diciendo: «Las cuentas no nos dan, Dani, venimos de perder mucho dinero, mucho, mucho dinero». Pero, claro, tampoco me iba a decir que no. Fue un silencio incómodo donde finalmente terminó aceptando. ¿Y por qué yo estaba seguro de que esa vez funcionaría? Porque esa vez no iba a actuar por el miedo a perder dinero, sino por el amor a servir. Fue un cambio simplemente de intención: dejar de actuar por miedo a perder dinero y empezar a actuar por amor a servir. ¿Sabes qué pasó semanas después? Más de 300.000 Fue el mayor lanzamiento de la empresa en mucho tiempo. Sin ningún Excel, sin ninguna métrica adicional, sin tener que controlar a los empleados, solo había cambiado una cosa y era la intención, la energía desde la que trabajábamos. Habíamos dejado de trabajar desde el miedo a perder y habíamos empezado a hacerlo desde el amor a servir. Y este cambio, dejar de preguntarte: "¿Yo cuánto voy a ganar?", y empezar a preguntarte: "¿Cuánto podíamos ayudar?", Hizo que fuese el lanzamiento más grande ese año de la empresa. Y David Hawkins hablaba aquí del deseo versus la aceptación, y es que el deseo calibra en el nivel 125, que es de la carencia, es del miedo, del intento apretar, aferrar. Cojo al pajarito y por miedo a que se vaya lo aprieto. La aceptación es: lo acepto tal y como es. Porque lo que no aceptas Te resistes, y lo que te resistes te genera sufrimiento. El verdadero sufrimiento no está en las cosas que pasan, el verdadero sufrimiento viene cómo reaccionas frente a aquello que pasa. Fíjate cómo reaccionas. Reaccionar es sinónimo de que no estás aceptando lo que está pasando. Te ha dejado tu empresa o te ha dejado tu pareja, te ha dejado tu pareja, punto. La historia que tú te quieras montar es fruto del ego que se alimenta a través de los pensamientos. Muchas veces nos dicen: oye, Si quieres dejar de sufrir, pregúntate por qué estás sufriendo, qué es lo que te hace sufrir. Yo no creo eso. No creo que si tienes que dejar o quieres dejar de sufrir, fíjate, querer dejar de sufrir, si quieres dejar de sufrir tienes que hacerte más preguntas. No, de hecho tienes que soltar todas las respuestas. ¿Por qué? Porque tanto preguntas como respuestas nace de la mente, nace del ego, y el ego Siempre, siempre, siempre va a tener preguntas y respuestas. La solución para dejar de sufrir no es pensar más, es atreverte a sentir más, es observar tus emociones, desde dónde haces lo que haces. Y de ahí nace el mapa de los niveles de la consciencia de David Hawkins. No lo que el mundo ve, sino desde dónde haces lo que haces. Porque eso lo cambia todo. Porque yo te puedo dar hoy una flor, pero si estoy esperando que tú mañana me traigas un ramo de vuelta, te dices: "¿Dónde lo estoy haciendo?" Ahí hay deseo de que tú mañana me quieres hacer esto. Pero también lo puedo hacer por amor, dar sin esperar nada a cambio, y darte cuenta de que el amor beneficia más al que ama que al que es amado. Pero todavía no nos hemos enterado de esto. La clave de la vida. Tú, al final, la vida puede estar en resistencia o en rendición. Resistencia es resistirte constantemente a lo que está pasando, a cómo no deberían ser las cosas. No debería haberme enviado este mensaje, no debería haberme enviado este correo, no debería haberme pasado esto. Rendición es acepto las cosas tal y como son. Y no es me rindo, y no, no, es una apatía. Es acepto las cosas tal y como son. Y desde ahí ocurren los milagros, te lo prometo. ¿Qué es lo que ocurre? Que muchas veces no entendemos el proceso y queremos que las cosas ocurran ya. Quiero emprender ya, quiero ganar dinero ya, quiero mi pareja ya. Pero hay cosas que llevan su proceso, son como un embarazo. Un embarazo dura 9 meses, y por más veces que hagas el amor y que de verdad cojas a tu pareja y Son 9 meses, tienes que esperar 9 meses, pero no aceptamos el proceso. La piedra número 3, a mí me dio muy, muy duro, es la opinión de tu entorno, porque es muy fácil opinar. Yo hace un tiempo aprendí que no puedes, no puedes coger consejos de quien no admira sus resultados. Ahora bien, ¿Qué ocurre? Que el entorno funciona como un cubo de cangrejos. Si tú pones a un montón de cangrejos en un cubo, no se van a ir. ¿Por qué? No hace falta ni siquiera tapa, porque cada vez que uno va a intentar subir, el resto le va a tirar para abajo y decir: ¡Vente acá para acá! ¡Vente acá para acá!". Y no por maldad, sino porque no entienden por qué ellos no pueden subir. Y en el mundo funciona exactamente igual. Tu entorno a veces es ese cubo. Y las opiniones de: "¿Por qué no buscas algo estable?" y "¿Por qué no haces A?" y "¿Por qué no haces B?" y "¿Tú estás seguro de que va a funcionar?" Son cangrejos que te están tirando para abajo, es el poder del entorno. Muchas veces no es que te falte talento, es que tu entorno no es el adecuado. Joshua Bell, que es uno de los mayores violinistas del mundo, mejores, tiene un violín de un millón de dólares. El tipo hizo un experimento donde se fue al metro de Washington, se puso una gorra, se puso una camiseta, sacó su violín de Swarovski de un millón de dólares y empezó a tocar. Después de una hora tocando, solo habían dejado $25. Nadie se había parado ni le había preguntado una foto, $25, y la gente pasaba de largo. Estamos hablando de tocar en un metro donde hay miles y miles de personas, y la gente pasaba de largo. Fíjate qué curioso, porque la semana anterior, Joshua Bell había llenado un estadio de 1000 personas donde cada entrada le costaba $100. Y lo habías llenado, sold out. Mismo violín, misma persona, mismas melodías. ¿Qué es lo que ha cambiado? El contexto. Nos dejamos influenciar tanto por el contexto, por lo que dice tu mamá, tu papá, tus amigos, que eso no define quién eres, simplemente es una proyección de quién ellos son. Te lo repito, eso no define quién eres, simplemente es una proyección de quién ellos son. Que tu mamá tenga miedo, que tus amigos no crean en que va a funcionar para ti, simplemente habla de quiénes son ellos, pero no de quién eres tú. Por eso es tan importante el contexto. Y muchas veces no te lo hacen de verdad, no son conscientes de esto, pero querer bien no es lo mismo que tener razón. Tu mamá te puede querer infinitamente y al mismo tiempo no tener ni idea de qué es lo que necesitas tú para florecer. O tu pareja te puede amar profundamente y al mismo tiempo estar proyectando en ti sus propios miedos e inseguridades. O incluso tu amigo que te puede respetar de verdad y al mismo tiempo ver tu proyecto desde su propio techo mental. Hablan constantemente de quiénes son ellos, no de quién eres tú. Y yo me llevé una hostia, por decirlo así, el otro día, además recientemente, porque el camino este de desarrollo personal espiritual nunca termina. Y aquí donde vivo, en una organización, oye, que es privilegiada, que el que menos paga paga 3000 euros por su casa, que son personas, oye, que al final cierto trabajo tienen, ¿no? Hay una chica que es rusa, que había coincidido varias veces con ella, es vecina, y su hijo tiene más o menos la misma edad de India, tienen 2 años y poco. Y el otro día, pues yo estaba dando un paseo con India, íbamos de camino al parque, y justo me cruzo con ella. Y cuando nos cruzamos Pues los niños empiezan a jugar entre sí y yo amablemente, sabía que era un silencio un poco raro, y yo amablemente le digo: oye, ¿qué edad tiene tu hijo? 2 años. Y ni me miró. Yo perturbado, pero bueno, ¿pero de qué vas? Se te acaba de preguntar qué edad tiene tu hijo. 2 años. Y ni me miró. Yo continué, dije: "Bueno, voy a mi bola". Y cuando más o menos andé unos 200 metros más, India se sienta en el suelo, empieza a jugar con su Barbie, y llega el niño con su camioncito y se sienta al lado. Y ella tuvo que sentarse a mi lado. Entonces le pregunto: "¿Dónde llevas al niño? ¿A qué escuela lo llevas?" Tampoco hay muchas escuelas. Entonces su voz le empieza a temblar. "Oh, I'm a schoolie." Entonces me di cuenta de que yo había sido un cabrón, de que yo había juzgado a esta chica. Y fíjate cómo es el ego, que se cree el centro del mundo, que en 30 segundos había hecho un veredicto como si fuese un tribunal de esta chica es fría, no tiene respeto, Y simplemente lo que le pasaba era que cuando abrió la boca temblando me dijo: "Oye, llevamos poquito en España, somos de Rusia y tampoco sabemos hablar muy bien español". Lo que te quiero decir es que constantemente el mundo que hay fuera es un reflejo de lo que tú sientes dentro, y que toda opinión Toda opinión sobre alguien o sobre algo es una confesión en sí misma. Lo que yo opino de ti simplemente es una confesión de quién soy yo. Hay un refrán que dice: oye, cuando Juan habla de Pedro, habla más de Juan que de Pedro. ¿Qué te recomiendo que hagas? Oye, identifica. Al final volvemos a lo mismo: si quieres un nuevo entorno, si quieres un nuevo contexto, Algo muy importante es ser la persona que ese contexto busca. Es decir, si yo quiero rodearme del contexto de Messi, de Cristiano Ronaldo, yo no puedo tocar la puerta y formar parte de ese contexto. ¿Por qué? Porque seguramente yo no sea una persona que ellos quieran en su contexto. Nadie te dice que si tú quieres un nuevo contexto, primero debes convertirte en la persona que ese contexto busca. Ahora, por ejemplo, que estoy saliendo a montar en bici con unos amigos. Si yo no hubiese tenido bici y casco, yo seguramente no hubiese podido unirme a este contexto, por mucho que yo llegue y diga: oye, chicos, ¿cómo os llamáis? Que no sé la persona que ese contexto busca. Entonces, pasos: 1, ¿qué contexto quieres atraer en tu vida? Y 2, ¿cuál es la persona que ese contexto busca? Vamos ahora con la piedra número 4, ya casi estamos terminando. La piedra número 4 dice así: el cómo rígido. Lo que te te hace perder años esperando es tener todas las respuestas antes de empezar. Y quiero que te imagines en un túnel, ¿vale? Vas con Google Maps, túnel de la M30, oye, es la primera vez que llegas a Madrid y la señal de repente se pierde, la pantalla queda congelada y tú no sabes cuánto te falta para poder salir del túnel. Te empiezas a estresar. ¿Y qué es lo que hace la mayoría? Reduce la velocidad, se pone nerviosa, y hay incluso los que paran en el arcén dentro del túnel. Y pararse en el arcén dentro del túnel es lo único que sí puede matarte. El conductor experimentado, que tiene experiencia, no para. Simplemente sabe que el túnel tiene salida, por eso se llama túnel y no se llama cueva, que al otro lado la señal vuelve, que simplemente es un impasse donde no tiene señal, y que seguir hacia adelante es la única opción. ¿Qué te quiero decir con esto? Que más preguntas, más: oye, ¿cómo salgo del túnel? Y como no hacen que consigas antes las cosas. Que el cómo, el cómo haces las cosas, es lo que te retrasa de conseguirlas. Que cuando tú buscas en Google cómo ser feliz, le estás diciendo tú, estás diciendo a la vida que no eres feliz. Se llama la ley de la retrocesión. Darte cuenta de que el túnel siempre tiene salida, de que la vida te pone exámenes que son O sea, que te lo va a poner tantas veces hasta que apruebes, y te los puede poner en forma de situaciones, pareja, amigos, hasta que termines por aprobarlos. Pero la respuesta no son más preguntas, no es preguntarte cómo se hacen las cosas, es entender el porqué lo haces. Porque quien tiene un gran porqué siempre encuentra el cómo. La última piedra, la piedra número 5, es la necesidad constante de llegar. De hecho, es contraintuitivo. Dani, cuanto más quiero llegar a un lugar, más voy a tardar en conseguirlo. Y te voy a explicar esto con algo muy práctico, y es un hombre que corría detrás del horizonte. Corría todo el día, subía las colinas, cruzaba los valles, dejaba atrás kilómetros, y por la noche llegaba agotado, miraba el horizonte y se daba cuenta de que estaba exactamente en la misma distancia cuando salió de casa. ¿Por qué? Porque el horizonte no se alcanza, se acompaña. El ego siempre quiere llegar. De verdad, yo recuerdo cuando soñaba con mis primeros 100.000 euros, poder verlos en la cuenta de BBVA, y el día que los vi era como que pasé mi primer año de emprendimiento soñando con tener 100.000 euros, y el día que lo conseguí, que lo vi en la cuenta de BBVA, 100.000 euros, dije No pasó nada, sigo igual. ¿Por qué? Porque el ego siempre quiere llegar. Y esto es acojonante, el ego siempre quiere llegar. Está cocinando pensando en cuándo se va a comer el plato, está comiendo el plato pensando en el correo que le han enviado, está respondiendo el correo pensando en la próxima acción que tiene que hacer. Y así, en todo ese impasse, se pierde lo más importante que tiene, que es este momento presente. El ego convierte cada medio en un fin. El amor hace de todo un fin en sí mismo, y te das cuenta de que de esta forma llegas a tener que cuando comas estés comiendo, y cuando hagas el amor estés haciendo el amor. Que estés presente en cada cosa que hagas y de esta forma llegarás sin ir. Cuando yo me di cuenta de esto, empecé a dejar de perseguir las cosas. Empecé a disfrutar cada cosa que hacía y lo puedes hacer aquí y ahora, simplemente escuchando mi voz, prestando un poco más de atención. Cómo huele tu entorno. Observa el entorno en el que estás, pues una habitación, el coche, obsérvalo. Detente, de verdad, para, para y observa. Y vuélvete uno con lo que estás haciendo. Porque hace 3 años atrás yo subí con mi padre al Campo Base Everest, y en esa subida me di cuenta de de algo que probablemente cambió mi vida. Y es que el camino o la subida, los 15 días a menos no sé cuántos grados, sin poder ducharnos, oliendo a mierda, fue más bonito que llegar a la cima, que ese momento de la foto y ya está. Y el problema que veo en la vida Es que en la vida no, qué coño, en nosotros. Es que estamos tan obsesionados con llegar a la cima que nos olvidamos lo más bonito que tiene, que es el paisaje. Que es hacer de cada cosa un fin en sí misma. Si yo tomo esta taza de café, noto el café, lo huelo, puedo incluso ver la temperatura, que está fría. Y esto ha sido, y escúchame bien, para mí la clave de la felicidad. Es imposible, imposible que tú no seas feliz y estés en paz si no estás en este momento presente. Es imposible. Y algo que me ha enseñado este libro es aceptarlo, aceptar lo que ya es, a dejar de resistirte. Y que cuando venga una emoción, cuando venga un día malo, porque los vas a tener, porque yo lo he tenido, y mi problema ha sido durante mucho tiempo evadirlo, reprimir esa emoción. Es como, como si tú coges un globo, estás en una piscina y metes el globo hacia abajo y lo dejas aquí, el globo, y que no suba para arriba. Sí, durante el tiempo que tengas la mano hacia abajo y ejerciendo fuerza, el globo se va a quedar ahí. Ahora bien, habrá un punto donde te vas a cansar. Y cuando sueltes el globo, va a salir con mucha más presión hacia arriba. Eso es reprimir las emociones. Durante mucho tiempo de mi vida pasé reprimiendo las emociones, o incluso evitándolas. ¿Cómo las evitaba? Cogía mi teléfono cuando me entraba, por ejemplo, tenía examen de griego y tenía que prepararlo, tenía la asignatura pendiente en septiembre. Y yo recuerdo estar a las 5 de la madrugada con el flexo en mi escritorio, y una sensación de angustia. Voy a probar, no voy a probar. Como siempre, leo preguntas. Y qué es lo que hacía, me iba a comer sin tener hambre, cogí mi teléfono móvil, empezaba a scrollear. ¿Por qué? Porque evadía mis emociones. Y la única forma de poder desbloquear tus emociones, de dejar de sufrir, de vivir en paz, es de la misma forma que tú desbloqueas tu teléfono móvil. Observándolo. Las emociones no están para ser gestionadas, las emociones están para ser sentidas. Si tú, cuando llega una emoción, sea miedo, apatía, tristeza, deseo, observas dónde se siente, en qué lugar del cuerpo, y la permites ser. Las emociones, energía, Permítela ser. Entonces te das cuenta de que hay un punto donde se termina. Pero si estás sufriendo, la solución no es seguir preguntándote. Las preguntas vienen del ego, de la razón, nunca cesa. De hecho, más preguntas es más alimento para el ego. La solución no está en pensar ni en preguntarte más, ni siquiera en etiquetar lo que te pasa. Simplemente está en observarlo. Tú, por mucho que tengas tu teléfono móvil aquí, tu iPhone, y te esfuerces por, oye, desbloquéate, ¿cuál es el botón que le tengo que dar? Oye, ¿cómo se desbloquea el iPhone? ¿Cómo se desbloquea? Y lo buscas y te preguntas, el iPhone, ¿cómo se desbloqueará? No, igual lo único que necesitas es observarlo y entonces se desbloquea. Con las emociones pasa exactamente lo mismo. Obsérvalo. Porque esto ha sido de verdad, y es algo tan simple, el ego siempre quiere complejizar las cosas, quiere hacer todo más complejo de lo que es. Yo con mis alumnos, y fíjate qué sutilez, ¿no? Yo con mis alumnos quería como tener la estrategia la más complicada de todas para demostrar todo lo que sabía, y fíjate lo complejo que es esto, que tienes que hacer páginas y Y el ego siempre quiere complicar las cosas, pero realmente vivir en paz es muy sencillo. La paz es la ausencia de sufrimiento. Mucha gente que piensa que necesita sufrir, o que el sufrimiento es necesario en la vida para tener una vida plena. Decía Buda: el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional. Si yo te cojo a ti, te pego una cachetada, el segundo y medio que te duele la cara, eso es dolor. Los 3 días que te pasas preguntándote por qué Dani me ha pegado una cachetada, eso es sufrimiento. Y esa es la diferencia entre lo que te pasa y qué es aquello que haces con lo que te pasa. Y el verdadero sufrimiento no viene de lo que te pasa, viene de la historia que te cuentas sobre lo que te pasa. Y como no hemos aprendido este método, que es simplemente, simplemente observar la sensación, no los pensamientos, la sensación. ¿Dónde se manifiesta? ¿Cuál es ese campo atractor? ¿Es un nudo en la garganta? ¿Es una contracción en el plexo solar? ¿Es en el estómago? Y obsérvala y quédate con ella. Y no quieres que cambie. Muchas veces cuando empezamos a sentirlo queremos que cambie ya rápido, que pase, que pase. No, no, no. Estate en paz con eso. Date cuenta de la impermanencia de las cosas. Esto a mí me ayuda mucho, es decir, lo que tú sientes hoy, sea para bien o sea para mal, es impermanente. Abrázalo. Va a pasar en algún momento. ¿Qué es lo que ocurre? Que las Emociones que reprimimos hoy son las enfermedades del mañana, pero como no las sufrimos, tiene la palabra sufrir, hoy no nos preocupamos por ello. Porque el peaje no lo pagamos hoy, pero lo vas a pagar de aquí unos años. De hecho, todas las enfermedades están relacionadas con emociones reprimidas. Esto que te explica Esta es simplemente una de sus obras. Tiene el poder de verdad de sanar enfermedades que ni la medicina puede, que ni la medicina puede. Y todo esto es aplicable tanto si tienes una familia como si tienes un negocio como en tu día a día. Es práctico y aplicable. Ya has aprendido las 5 piedras de esa mochila que hemos cargado y que te impide subir a cualquiera que sea tu cima. La identidad vieja. Hemos hablado de cómo controlar el resultado hace que lo alejes. Y te ponía el ejemplo del niño y el pájaro, ¿no? Que aprieta el pájaro por miedo a que no se vaya, pero igual si abre la mano, el pajarito se queda. La opinión del entorno, qué importante es el entorno, y te ponía el ejemplo de Joshua Bell. A veces no es que no seas bueno, que no tengas talento, es que estás en el entorno equivocado. Veamos el cómo, el dejar de preguntarte cómo hacerlo. La respuesta no es, o sea, la solución no está en preguntarte cómo hacerlo. Y por último, la necesidad incontrolable de llegar a nuevos lugares. El ego siempre quiere llegar a nuevos lugares, siempre quiere. Es su forma de alimentarse, el tener siempre constantemente objetivos y querer llegar, y cuando los cumples otro más, otro más, otro más, otro más. Oye, si no eres feliz con lo que tienes, nunca jamás serás feliz con lo que tengas. Y hasta el día que no te grabes esto, no vas a poder con ello, no vas a poder con ello. Espero que esto te haya gustado, lo he hecho con todo el amor del mundo, y de verdad Es un libro más que recomendable, The Harrier, del Dr. David Hawkins. Tiene su obra, se compone de varios libros. Para mí este, sin lugar a dudas, fue el que más he conectado. Me he releído este libro como 8 o 9 veces, y sobre todo he sido capaz, y puedo decir firmemente, de ponerlo en práctica. Y este libro ha cambiado mi vida, y me siento con la responsabilidad de compartirlo por si también puede cambiar la tuya. Nos vemos en el próximo vídeo. Chao.
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