[PUBLICACIÓN DEL LIBRO] No sufras más l Daniel Schepers

Daniel Schepers launches his book No sufras más, presenting a framework to end suffering by changing internal reactions rather than external circumstances. He maps emotional levels on a 1-1000 scale with a pivotal 200-point threshold, offers practical techniques like body-scanning and breath work, and introduces Alquimia, a free app for book buyers that measures consciousness and guides meditation. All profits go to build a school in the Philippines.
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Ya estamos en el aire. ¡Qué emoción este momento! Te prometo que llevo años esperando este momento y hoy por fin va a dar lugar la presentación del libro, además de una forma muy, muy especial. Antes de nada, te pido por favor que me digas por aquí si me ves bien, si me escuchas bien, si todo está perfecto, y empezamos, porque lo que hoy tengo preparado para ti creo que no eres capaz ni de imaginártelo. Por aquí tengo un poquito de cacao que me ha preparado Jess, también tengo agüita. Simplemente necesito que me digas que todo está OK y vamos adelante. Fíjate, porque esto no es una clase normal, y si estás acostumbrado a seguirme, ver mis vídeos quizás de negocio, te digo de antemano que esto es una conversación entre tú y yo. Y quiero empezar haciéndote una pregunta y quiero que me seas muy honesto, muy honesta. ¿Cuántos libros has leído en el último año? 20, 30, 200. Lo puedes poner en el chat, lo puedes compartir. Incluso te digo más: ¿cuántas meditaciones has hecho? Ya sea con la aplicación Calm o los retiros que has asistido, o Vipassana, o las aplicaciones, o Headspace. ¿Cuántas veces has meditado este año? Cuéntate, ¿verdad? ¿Y cuántas terapias has empezado? Oye, psicoanálisis, constelaciones, eneagrama, yoga, breathwork, Journaling, decir 3 veces gracias, ponerte un puntito en la frente, ir a la India. Y de verdad quiero que te permitas este momento, esto es para ti, no es para mí. El otro día me decía Karim: "Dani, pero yo siento que en tu libro el nombre ahí no queda, no se nota muy bien quién lo ha escrito". Digo: "Es que lo importante no es quién haya escrito el libro". Lo importante no es el mensajero, es el mensaje. ¿Cuántos libros has leído? ¿Cuántas meditaciones has hecho? ¿Cuántas terapias has empezado? Y ahora bien, ¿de verdad eres feliz? Entendido la felicidad como la ausencia de sufrimiento, no sufro y entonces soy feliz. ¿De verdad eres feliz? ¿De verdad no sufres en tu día a día? ¿No sufres por tu trabajo, por la relación que tienes, por tu familia? ¿Hay alguien que no sufra? Si la respuesta es que todavía sigues sufriendo, esta clase es para ti, porque durante mucho tiempo me creí la mentira de: no, no, es que cuando tengas un coche, cuando tengas una casa, cuando tengas una familia, cuando tengas dinero, cuando tengas, cuando tengas, cuando tengas, ya no sufrirás. Y yo que llego a este punto, que he tenido cifras en la cuenta del banco, que he tenido un coche, que he tenido una casa, me doy cuenta de que no hay nada más pobre que ser millonario, que nada de lo que hay fuera tiene la capacidad de perturbar lo que hay dentro. Pero para eso tienes que mirar aquí. Y hoy te voy a traer una herramienta que a mí, hace 7 años atrás, me cambió la vida. Y más allá de la presentación de mi libro, te pido por favor que esto te lo tomes a modo de terapia, es un trabajo por ti y para ti. De hecho, si estás en un ordenador o la televisión te va a ir mejor. Pero para eso te tienes que preguntar de verdad: ¿De verdad eres feliz? Y esta pregunta lo cambia todo. Quiero que imagines que tienes una gotera en tu casa, ¿vale? Tienes una gotera, empieza, es muy pequeñita, empieza a caer gota a gota, pum, Muy pequeñita la gotera. El día 1, oye, tampoco es mucho lo que ha caído. Y tú coges un cubo, lo pones debajo, si se sale pues lo limpias un poquito y sigues con tu día. Ya mañana, ya mañana llamo al fontanero. Llega el día 30, claro, ya el agua ya no es una gotita, ya empieza a caer cada vez más. Y decides comprar una mopa. Ya no limpias una vez al día, tienes que limpiar 2 veces al día. Entonces te crees experto en gestionar a agua que no debería estar ahí. De hecho, has leído un libro sobre suelos y dices: «Ah, no, es que mira, lo que tengo que hacer es comprarme un cubo más grande». ¿Y qué es lo que ocurre? Que va a seguir cayendo agua. Que es que el día 365 tienes la mopa más grande del mercado, sabes, de marcas, vas a un retiro de fin de semana sobre suelos secos y aún así sigue cayendo agua. ¿Cuál crees que es el problema? El problema del mundo es que nos centramos en el agua que está cayendo en el cubo, y no en la gotera que hay que reparar. ¿Por qué te has dedicado a limpiar el agua del suelo y no a cerrar el grifo que lo está provocando? ¡Es inútil! Y esto es lo que nos lleva a un mundo lleno de proyecciones. ¿Qué es proyecciones? Es proyectar constantemente tu felicidad y tu sufrimiento, en la otra persona, sea tu pareja, sea tu amigo, sea tu jefe. Entiende de una vez por todas que nadie te hace nada. El mundo no te hace nada. El mundo es un lugar neutro donde pasan las cosas y tú, en base a tu nivel de consciencia, decides cómo interpretarlas. El problema, lo que yo veo aquí, es que en vez de Hacernos responsables, en vez de cubrir la gotera, lo que hacemos es que somos víctimas, que señalamos el suelo, el cubo. Oye, el problema no está afuera, el problema está adentro. ¿Y cómo solucionas esto? De una forma muy sencilla. ¿Quieres saberla? ¿De verdad quieres saberla? Tienes que subir al techo, tienes que mirar hacia adentro. Y te lo dice alguien que durante 4 años de su vida 4 años de su vida viajó por más de 40 países y se dio cuenta de que el viaje nunca es hacia afuera, que el viaje siempre es hacia adentro, que yo estaba viajando como una forma de huida. En tu caso puede ser hacer scroll con el teléfono móvil, en tu caso puede ser la comida, o ir a tomar unas copas con un amigo. Vivimos constantemente huyendo de nuestras emociones. Y esto quizás puede sonar muy hierbas, vas a ver cómo lo vas a poder aplicar desde el día 1, porque ese es mi objetivo, que el día de hoy te lleves una herramienta para que puedas aplicar. Primera verdad que quiero que tomes nota: el sufrimiento no viene de lo que pasa, viene de cómo reaccionas frente a lo que te pasa. Y quiero que imaginemos algo, y tú me caes muy bien, seguramente nos conozcamos o todavía no, pero oye, Te doy así como una galleta en la cara y el dolor, dependiendo un poco de la fuerza, oye, si me pillas un día ahí un poco cruzado pues te la voy a dar más fuerte, si no más sutil, pero te va a durar 10 minutos. O sea, el dolor en sí de lo que es una galleta, un guantazo, te dura 10 minutos. El sufrimiento de verdad, el por qué a mí y por qué Dani me ha hecho esto y por qué en este momento, oye, y por qué justo estaba yo a las 5 de la tarde en ese parque para que Dani Todo eso no es el golpe, es la historia que tú te has contado sobre el golpe, y ese es el verdadero sufrimiento. Entiende de una vez por todas que tú no sufres por lo que pasa, que eso dura 10 minutos. El sufrimiento de verdad viene por toda la historia que te cuentas sobre lo que pasa. Mucha gente dice: "Oye, ¿quieres dejar de sufrir? Pregúntate por qué". Y entonces, trabaja con un psicólogo y haz terapia, indaga el porqué viene todo esto, indaga de tu familia. Yo me he dado cuenta de que no necesitas más preguntas, no tienes que preguntarte 25 veces por qué, ni decir 4 veces gracias, porque las preguntas vienen de la mente. Y sabes, el único lugar donde existe el sufrimiento es en la mente. La mente es quien genera esas preguntas y constantemente te hace sufrir. El golpe te dura 10 minutos, lo que tú te cuentas sobre el golpe te puede durar una vida entera. Porque hay personas que viven constantemente sufriendo, y es porque todavía no han aceptado aquella cosa que ocurrió. Te dejó tu pareja, envejeciste, cogiste unos kilos de más, cambiaste tu trabajo. Ese es el verdadero sufrimiento. Y hoy vamos a ver aquí cómo salir de ese sufrimiento y encontrar la paz, porque la paz no está afuera, no está en ganar más dinero, no está en que tu pareja cambie, no está en que tu trabajo cambie, no está en que tus hijos cambien, no está ahí la paz, está dentro. Y mi objetivo es que cuando salgas de esta clase, uno, compres el libro, y dos, entiendas cómo poder alcanzar la paz. Y todo es gracias a este tipo de aquí. ¿Alguien lo conocía? El Dr. David Hawkins. Yo he hablado mucho de él. Es un psiquiatra hace 50 años que se dedicó y se obsesionó a investigar las emociones. Y se hizo una pregunta muy sabia, que es: oye, ¿y si las emociones se pudiesen medir del mismo modo que se mide la fiebre? Hizo auténticas locuras, de verdad te invito a que investigues un poco sobre él, pero en resumidas cuentas más de 25.000 pacientes. La gente iba, volaba de todas las partes del mundo para conocerle. 30 años se dedicó a investigar sobre el funcionamiento de las emociones, sobre la kinesiología. Y lo más importante, él tiene una obra de varios libros, creo que son como 10 más o menos. Los más importantes, más importante para mí es el de Dejar Ir. 10 veces me dice: oye, pero tío, te has leído 9 veces el mismo libro. Y cada vez aprendo cosas nuevas. Pero lo interesante de todo esto es que el tipo pudo medir las emociones de una forma logarítmica, con números, y estableció una escala que va de 1 punto a 1000 puntos, y que hoy vamos a ver por qué esto me cambió la vida, y te lo voy a explicar de una forma muy sencilla, porque todo parte de esta pregunta: Oye, ¿y si pudieses medir tus emociones? Si pudieses medir tus emociones, ¿qué son las emociones? Las gafas con las que tú ves la vida. Ahora mismo en este directo habrá personas que están diciendo: "¡Qué yerbas tú! A ver si se calla de una vez". Y habrá personas que están con papel y boli apuntando todo. Dirás: "Oye, pero si lo que está pasando es exactamente lo mismo". La realidad es neutra, solo que depende de las gafas que tú tengas, vas a ver una cosa u otra. Depende de tu nivel de consciencia estarás viendo una cosa u otra. ¿Cuál es el fin último de la vida? Estar en paz. Porque estar en paz es dejar de sufrir, porque estar en paz es no necesitar más. No significa que no vayas a tener más dinero, todo lo contrario, cuanto tú más en paz estás, más dinero viene. Yo tardé tiempo en enterarme de esto. Hay un amigo que me dice: "No, yo es que voy a hacer, mira, voy a hacer lo siguiente, voy a emprender". Cuando empiece a ganar dinero ya encontrará una pareja, cuando encuentre una pareja Ya empezaré a crear sistemas, y cuando cree sistemas ya me enfocaré en meditar y en estar en paz. Y oye, ¿por qué no lo haces al revés? ¿Por qué no estás en paz? ¿Por qué no meditas? Y en consecuencia todo lo demás viene. Y te lo dice alguien que ya ha conseguido seguramente lo que tú buscas. Y para mí, comprender esto, o más que comprenderlo, vivirlo, me cambió la vida. Y es: tus emociones se pueden medir del mismo modo que se mide la fiebre. Porque si tú quieres alcanzar la paz, tienes que saber de dónde partes, y todo tiene que ver contigo, con tu estado interno. No tiene que ver nada lo de fuera, ni tu pareja, ni tu trabajo, nada de eso. ¿Con qué gafas estás mirando la vida? Seguramente ni lo sepas. No sé, pues yo vivo mi día a día porque nadie te lo ha contado. Y estos son los niveles de conciencia. Quizás llevas años intentando salir de donde estás, pero nadie te dijo dónde estás. ¿Cómo, cómo coño es esto posible? Tú imagínate que estás, te lo voy a poner mejor, imagínate que quieres ir a Valencia, a la playa, pero que no sabes dónde estás. Oye, ¿de dónde sales? No lo sé. Es imposible que puedas trazar una ruta si no sabes dónde estás. Y por eso existe este mapa de los niveles de consciencia, y es un manual que cada vez está más popularizado, y siento de verdad que va a ser tan leído más como la Biblia. Los niveles de consciencia, porque esto lo cambia todo. Quiero que imagines los diferentes niveles de consciencia, las diferentes emociones, como un rascacielos. Cada planta es una emoción y es una forma distinta de mirar el mundo. Desde el sótano, tú estás en el sótano, tú no ves el cielo. Entonces todo lo que ves es, son problemas, son maldades del mundo, todo el mundo te hace algo. Sin embargo, cuando estás arriba, cuando estás en el ático, todo lo que ves es cielo, es amor. Subir de planta es tu objetivo en la vida, no es subir, es cambiar de altura para que puedas empezar a ver la vida con otros ojos. Porque nos pasamos toda la vida señalando fuera, queriendo cambiar las cosas, cuando la única cosa que puede y debe cambiar eres tú. Y eso genera sufrimiento. Querer que cambie tu pareja, querer que cambie tu mujer, querer que cambien tus hijos, querer, querer que todo lo de fuera cambie genera mucho sufrimiento, porque tú no puedes hacer que alguien cambie. Es muy egoísta pensar eso. Entonces, ¿por qué no cambias tú y en consecuencia cambiar el resto? Yo te lo voy a explicar de una forma muy sencilla. Da igual si llevas 300 veces escuchando hablar de esto o es la primera vez, simplemente entiende que Es un edificio y cada planta es una emoción. Vamos a ir por cada una de ellas hasta llegar al rascacielos. Y hay una línea que parte el mundo. Fíjate que esta escala que va de 1 a 1000 puntos, hay un punto que lo cambia todo, es el punto 200, el coraje, la emoción de coraje. Todo lo que está por debajo, y cuidado con lo que voy a decir ahora porque te va a sorprender, todo lo que está por debajo es fuerza. ¿Qué es fuerza? Te levantas cansado, todo te cuesta, necesitas controlar, el dinero es un sacrificio, y todos los días peleas para poder conseguirlo y controlas más y todo se te escapa y la vida es constantemente modo supervivencia y estás triste, en apatía, en tu sofá, no tienes ganas, estás esperando que llegue el fin de semana. Lo que está por encima de 200 es poder. ¿Qué es poder? La gente correcta aparece, el dinero llega sin tener que esforzarte. ¿Sigue habiendo problemas? Claro que sí, pero ya no te identificas con ellos. Y esto lo cambia todo. ¿Y sabes dónde vive la humanidad? Y a mí esto me explotó la cabeza. El 85% está por debajo de los 200. 85% de la humanidad. Solo el 4% llega al amor, y solo el 0,4% llega a la paz. ¿En qué planta estás viviendo tú ahora mismo? Seguramente ni lo sepas, pero no te preocupes, porque al terminar esta clase te voy a enseñar cómo puedes medir tu nivel de consciencia con alquimia. Solo te pido de verdad Quizás es la primera vez que escuchas esto, te suena como un poco trambólico, niveles de consciencia, medir. Date la próxima hora para poder experimentarlo. No me creas, de verdad, no me creas nada de lo que te digo. Simplemente permítete escuchar. Simplemente con escuchar vas a comprender todo lo que te digo. Planta 20: vergüenza. ¿Qué quiere decir La vergüenza es el piso más, más bajo del edificio, es el sótano, es la emoción más baja del edificio. Te voy a contar una historia que a mí me pasó y creo que nunca, nunca he contado esta historia, pero me siento en la responsabilidad para que puedas entender qué es la vergüenza, y tiene que ver con esto. Yo cuando hacía... Dame un segundo que voy a apagar... Cuando estaba en clase, fíjate, yo tengo una herida que he podido identificar a lo largo de los años, y es una herida de reconocimiento, ¿no? De esa persona que necesita ser vista. Y en el colegio era muy paradójico, porque si tú no trasciendes esa herida, esa herida siempre va a continuar contigo, y te lo voy a demostrar. Entonces, cuando mandaban deberes o tareas o exposiciones, a pesar de que a mí me gustaba llamar la atención, cuando había que exponer, cuando me tenía que poner delante de todo el mundo, yo siempre me ponía las últimas filas. De hecho, a mí me daba pudor la primera semana de empezar un curso, cuando iba primero de la ESO, segundo de la ESO, tercero, me daba, me da pudor ir a la clase. Dirás: "Dani, ¿por qué?" Porque tenía vergüenza de que dijesen mi apellido, Schepers. Todo el mundo, claro, cuando lo pronunciaban, además lo hacía mal, todo el mundo se giraba, eran caras nuevas que yo no conocía, entonces yo me hacía pequeñito detrás e intentaba incluso cubrirme. Dejé incluso de ir la primera semana, los primeros días, para que no lo pronunciasen. De hecho, cuando iba me ponía en la fila de atrás, decía: "Por favor, por favor, por favor, que no diga mi apellido, que no diga mi apellido..." Y cuando sonaba Schepers, tu, tu, tu, tu, tu, tu, tu, mi corazón iba a mil. Fíjate que hoy es algo que me pongo, e incluso mi nombre es Daniel Fernández y yo pongo Schepers adelante. Al final tú puedes convertir esa herida en luz, pero yo tardé mucho tiempo en darme cuenta de eso, tardé mucho tiempo en tener vergüenza. Y fíjate, porque si tú no eres capaz de observar esos patrones, esas heridas se van a repetir. En mi caso se repitió hace unos meses atrás, cuando una mala gestión por mi parte, y pues te diría casi prácticamente todo el dinero que teníamos en caja de la empresa, 100.000 euros, se fueron. De hecho, fue una situación un tanto rara porque Al final, bueno, yo en cierta parte soy el dueño de la empresa, y entonces durante esa semana donde tú sabías que estabas perdiendo dinero, y todo el equipo también, era una sensación, era como un silencio, que no se hablaba, es decir, todo el mundo sabía lo que estaba pasando, pero nadie se atrevía a decirlo, porque nunca nadie que había estado dentro de la empresa habíamos experimentado esto de perder 100.000 lo cual es una locura. Una locura, y más para alguien como yo que viene de trabajar en el Burger King por 6 la hora. Y sabes, cuando pasó todo esto, finalmente me dijo Kari, «oye, pues sí, confirmado, hemos perdido 100.000 ¿Sabes lo que más me dolió realmente? ¿Qué crees que fue lo que más me dolió realmente? Lo fácil ahora sería escribir «¡el dinero!». No. Yo lo que pensaba que me dolía era el dinero que me había perdido, claro que sí, o sea, te duelen 10 minutos. Lo que de verdad me dolía era qué van a pensar de mí, alguien que es referente en todo el tema de los negocios digitales, que lleva 7 años de experiencia, que ha dado ponencias en España, en México, ¿qué van a pensar de mí? Tenía vergüenza. De qué es lo que podían pensar. ¿Y sabes por qué viene la vergüenza? Esto es muy importante que lo entiendas. La vergüenza es porque todo tu valor depende de lo que haces, y eso no funciona así. Lo que tú vales hoy depende de lo que eres. Creemos que nuestro valor depende del trabajo que tenemos, de las cosas materiales que podemos tener, de los números o del número que tengamos en nuestra cuenta bancaria, ¿Qué pasa que si un día de mañana, el día de mañana, no tienes esas cifras, no tienes ese coche, no tienes esa pareja, dejas de ser tú? Tu valor no depende de lo que haces. A pesar de que la sociedad constantemente nos esté autoimponiendo que tu valor dependa de lo que haces, que el éxito es tener más dinero en la cuenta del banco, que el éxito es tener más coches, una casa mejor que la de tu vecino, que eso no vale una mierda, te lo dice alguien que ya lo ha conseguido. Que dejes de luchar batallas que no son tuyas. Tu verdadero valor depende de lo que eres, y lo que eres no se ve en grandes momentos. Lo que eres no se ve aquí en una clase, no se ve cuando te subes al escenario, no se ve cuando todo el mundo te está viendo. Lo que eres de verdad se ve en los pequeños momentos, cuando son las 11 de la noche, estás paseando al perro, es de noche, se acaba de cagar, miras para los lados y dices: no viene nadie, lo dejo. Total, nadie me está viendo. Ya, pero te estás viendo tú, pero te estás viendo tú. Y es ahí donde se forja la autoestima, y es ahí donde se forja el autoconcepto. ¿Quién eres? ¿Quién eres cuando nadie más te está viendo? Y ese es tu verdadero valor, no lo que haces y no lo que tienes. Y aquí una gran diferencia entre la culpa y la vergüenza. La culpa es: he hecho algo mal. La vergüenza es: "Yo soy lo que está mal". Es la parte más baja de este nivel, de esta pirámide de los niveles de consciencia. "Yo soy lo que está mal". Y quiero que puedas imaginarte estas situaciones, te dicen: "Oye, qué bien lo has hecho". Y tú por dentro piensas: "Uff, si supieran lo que soy en realidad". O publicas algo en redes sociales o en Facebook, tardas 50 horas en publicarlo y cuando lo haces lo elimines y dices: "No, no, mejor que no, que no se note, que no quiero que me vean, que no quiero que opinen..." Porque la vergüenza en última instancia es eso, es: "No quiero que me vean". No me avergüenzo de algo que yo he hecho, me avergüenzo de alguien que yo soy. Es el nivel más bajo. Tú ya eres valioso, valiosa por el simple hecho de estar aquí. O entras a una sala y... Antes de saludar sientes que no perteneces. Eso es la vergüenza. Y la vergüenza se esconde muy sutilmente, no la cuentas, no la nombras, la disfrazas siempre de timidez y lo justificas diciendo que eres reservado, que eres reservada, que tú eres así, que no te gusta llamar la atención. No tiene nada que ver con eso, no te engañes. ¿Cuál es la solución o cómo se sale de la vergüenza? Decirle en voz alta a una persona: Oye, mira, llevo 2 años fingiendo que mi negocio va bien, "La verdad es que estoy en quiebra y tengo miedo de decírselo a mi mujer". Esta es la forma de salir de la vergüenza, ¿por qué? Porque ya dejas de estar en la vergüenza y empiezas a estar en el coraje, que es esa línea de la que hablábamos que separa la fuerza del poder. La fuerza es lucha, supervivencia, dolor. El poder es sutileza, inspiración, atracción. Es un simple acto de coraje, y coraje no es: no voy a tener miedo cuando lo diga. Claro que sí, claro que vas a tener miedo. El coraje no es ausencia de miedo, es: tengo miedo, pero ¿qué hago con ese miedo? Ahora bien, hemos visto la vergüenza. ¿Cuál es el siguiente eslabón? El siguiente eslabón es la culpa. Aquí no eres Tú, lo que está mal es lo que hiciste. Esto es muy importante porque seguramente la mayoría que estemos aquí hemos sentido esto. Y quiero que me seas honesto, honesta. A mí me pasó. Yo te voy a contar algo que yo creo que hemos venido aquí a también que hagáis de terapia conmigo y hemos venido aquí a desnudarnos. Yo durante, durante mucho tiempo Y sobre todo en España hubo una moda del fitness, de, más que una moda, de una puñetera enfermedad de obsesionarte con el fitness. Entonces yo iba con mi teléfono móvil, iba al Mercadona, iba escaneando absolutamente todo, todas las propiedades que tenía el queso kéfir, el chocolate, este pollo me lo puedo comer, no... Y estaba obsesionado con la comida. ¿Qué ocurría? Que llegaba el fin de semana y estaba lo que se conocía como el cheat meal, Que era me pongo hasta el culo. Claro, cuando yo llegaba a casa el sábado y me comía una galleta, una galleta, ¿sabes qué pasaba? Decía: total, ya me he comido una, ya la he cagado, me como el paquete entero. Y lo devoraba. Y en vez de comerme yo la comida, la comida me comía a mí. ¿A cuántos no les pasa esto? Yo voy a comer con amigos a restaurantes y digo: "Tío, pero ¿qué coño te está pasando? Te está comiendo la comida a ti, es como una lucha". "¡Argh! ¡Dios! Podría comprar entradas y ver esto". No solo la comida me comía a mí, sino que caía en culpa, porque ¿qué pasa cuando te comes el paquete de galletas? ¿Qué pasa cuando estás comiendo tan, tan rápido que casi no eres ni consciente de lo que estás comiendo? Quedé total, ya la he cagado, ya meto el pie hasta el fondo. Y es algo tan ridículo, es como que se te pinche la rueda de un coche y digas: total, como he pinchado una rueda, voy a pinchar las 3 que quedan. No tiene sentido, pero así funciona la culpa, así funciona la culpa. Fallas, entre comillas fallas, sientes culpa, y como sientes culpa buscas huir de la culpa. ¿Cómo huyes de la culpa? En mi caso, seguía comiendo galletas. Entonces fallo, me como una galleta, ay, me siento culpable porque me he comido una galleta. Total, me he comido una, ya la cago entera. Entonces vuelvo a intentar huir de esa culpa comiendo más galletas. ¿Qué es lo que ocurre? Que el fallo es más grande, la culpa es más grande y la huida es más grande. Y en última instancia te das cuenta de lo que estás haciendo es huir, huir. Dani, pero ¿y cómo se sale? O sea, ¿cómo se sale de la culpa? ¿Cómo crees que se sale de la culpa? ¿Cómo crees que uno deja de sentirse culpable? Porque hemos, estamos viendo la culpa como algo bonito, como no, no, si yo no me siento culpable es que no me importa. Si yo voy a un entierro y no lloro por ese familiar, es que no te importa de verdad. Yo escucho historias de gente que dice: "No, no, es que claro, yo estaba en el tanatorio de un familiar, entonces la gente se me acercaba y me decía: 'Oye, ¿por qué no lloras? ¿Acaso no te importa?'" Pero ¿qué tiene que ver eso? Entonces, dejar de culparte, que creo que es algo que todos deberíamos hacer, o sea, la has cagado, o crees que la has cagado, perfecto, déjalo ahí. Déjalo ahí. Pero dejar de culparte no te va a quitar el dolor, pero sí te va a devolver la paz. Y ¿cómo crees que puedes dejar de culparte? Primero, entendiendo que ya no es vergüenza. Vergüenza es tú sientes que eres el problema. Culpa es esto que yo he hecho fue el problema. ¿Cómo soluciono esto? Entendiendo que la culpa es la antítesis del perdón. Tú quieres salir de esa culpa, tienes que perdonar. Pero el perdón no tiene que ver con el otro, tiene que ver contigo. Hay gente que me dice: Dani, uno de mis primeros productos digitales fue cómo superar una ruptura. Me decían: Oye, Dani, estoy en esta relación, yo no sé cómo dejar a mi pareja, ¿cómo crees que podría hacer para dejarla? ¿Qué estrategia tengo que seguir? Le dije una, ¿quieres saberla? Sí, sí, claro, dime, tomo nota, tomo nota. Déjala. ¡Ya está! Es como tener una sartén que te está quemando con el mango y decir: "Dani, Dani, ¿cómo suelto esta sartén que me está quemando la mano?" ¡Ábrela! Ya sabes qué es lo que tienes que hacer, pero tienes que tener coraje, tienes que poner la intención. Y perdonar no tiene nada que ver con el otro, tiene que ver contigo, es perdonar tus pensamientos y tus juicios sobre el otro. No tienen nada que ver contigo, y hoy te lo voy a demostrar. El perdón no es para el otro, es para ti, es por ti y para ti. Es soltar lo que te quema a ti. Imagínate que estás sosteniendo con tu mano derecha un carbón ardiendo para tirárselo a alguien. El que se está quemando eres tú. ¿Cómo lo suelto? Abres la mano. Tan sencillo como eso. De verdad, las cosas sencillas vienen del amor, vienen del alma, del espíritu. Lo complejo viene del ego. El ego siempre quiere hacer las cosas complejas. Siguiente nivel de consciencia: hemos visto vergüenza, culpa, apatía. Y es cuando ya nada te importa, cuando te pones ahí un domingo, sofá, manta, scroll, tirado, no te acuerdas de nada, y toda la vida la ves pasar como si fuese una serie de Netflix. Y hay un problema muy grande Porque lo que evitas es lo que dirige tu vida. Decía Carl Jung: lo inconsciente es lo que se hace consciente. Lo que no eres capaz de observar se está reflejando en tu vida. Y las emociones son como un globo, las emociones se acumulan. Y hemos, tendemos mucho, sobre todo los hombres, cuando llegan las emociones, llega rabia, llega ira, llega culpa, Y da vergüenza reprimirlas. Y reprimirlas es como coger, tú imagínate, vas a la piscina, coges un globo, lo metes debajo del agua y dejas el globo ahí. ¿Qué tal estás? Bien. ¿Y cómo te va la vida? Bien. Que es la mentira que se cuenta todo el mundo. O sea, tú sales al rellano del ascensor, te encuentras a tu vecino, todo bien, todo genial, parece que todo el mundo tiene vidas perfectas, pero en realidad están sosteniendo globos debajo del agua. Estás aguantando el globo debajo del agua. ¿Qué es lo que pasa? Que algún día ese globo tiene que salir. Algún día ese globo tiene que salir. Cuando lo saques, va a salir disparado. Por eso la solución es elevar tu nivel de consciencia, tener la capacidad de observar las emociones. ¿Sabes cómo puedes hacer para que ese globo no se quede bajo el agua y no salga disparado, disparado en forma de rabia, de ira, de sufrimiento constante? ¿Sabes cómo puedes hacer? Una simple cosa, y es muy sencilla. De hecho, vas a poder hacerla ahora. ¿Cómo crees que puedes empezar a salir de ahí? Es una simple cosa muy sencilla. ¿Quieres saberla? Es observando tus emociones. Las emociones no nacieron para gestionarse, nacieron para ser sentidas. Dani, ¿y cómo siento las emociones? ¿Cómo puedo hacer que ese globo no baje, no mantener el globo debajo? Observando las emociones. Del mismo modo que tú, para desbloquear el iPhone tienes que hacer el Face ID y tienes que observarte, o sea, tiene que reconocer tu cara, las emociones es exactamente igual. Tendemos a reprimir las emociones. —No puedo sentir esto, no puedo sentir esto. El otro día estábamos en mi cumpleaños, en una ceremonia de Kakao que había organizado Yes! y estábamos un grupo de 10-12 amigos y de repente uno de ellos, que era la primera ceremonia que había asistido, estaba al lado mío. Claro, pues al final allí, oye, se mueven contextos muy bonitos, muy mágicos, y un tío súper rudo y que nunca había experimentado nada de esto, claro, empieza como a sentir emociones. Decía: "¡Oye! ¡Oye! ¡El chocolate seco que me habéis dado, qué tenía! ¡Estoy como sugestionado!" ¿Por qué nunca antes habías sentido emociones? Porque nos han hecho creer que cuanto más reprimes tus emociones más fuerte eres. O sea, yo a mi abuelo lo vi llorar una vez, punto. "Los hombres no lloran". ¡Claro que lloran los hombres! ¡Y no son menos hombres! ¡Y no son menos hombres! Pero las emociones no están para ser gestionadas y te voy a explicar por qué. Cuando tú intentas gestionar una emoción lo haces desde la razón, y un problema no puede solucionarse en el mismo nivel con el que fue creado. Si yo no puedo preguntarme por qué me siento así, ¿y esto es rabia? ¿Esto es ira? No, es mucho más sencillo, es observar esa emoción, qué sientes, y no querer etiquetarlo, simplemente observarlo, y se va a representar un nudo en el estómago, un... Sientes dolor en la garganta, en el plexo solar, observa la emoción. Y es acojonante porque en 15 minutos pasas de tener guerra a tener paz, y nada de fuera ha tenido que cambiar. Tu pareja sigue siendo la misma, tu negocio sigue siendo el mismo. Por eso para mí este es el camino de la liberación, y te lo digo para ahorrarte todos los años Y todos los dineros o miles de euros que te vende la sociedad, de tener una nueva casa mejor que la del vecino si puede ser, un coche, tener dinero en el banco y tener seguridad... Todo eso son cosas de fuera. Y nunca jamás te pueden dar la paz. Porque la paz no es algo que esté fuera, es algo que todos tenemos dentro. Y para eso tienes que observar. Pasamos al siguiente nivel, que es el nivel del miedo. Y aquí vive la gran, de verdad, la gran mayoría de humanidad, en el miedo constante. Es el nivel 100. Y el miedo se disfraza siempre de control. Yo, cuando empiezo a emprender, claro, al final tened en cuenta que mis andaduras en el emprendimiento fueron, oye, pues yo venía de trabajar en un lavadero de coches, después en el Burger King, No vengo tampoco de una familia adinerada. Entonces, cuando yo empiezo a emprender, empiezo a hacerlo desde el miedo. Dani, ¿miedo a qué? Miedo a no ganar dinero, miedo a tener que volver a mi antiguo trabajo, miedo a volver a mi antigua vida. Entonces me pasaba algo que era enfermo, que yo entraba a las 8 de la mañana en la oficina y salía a las 8 de la tarde, que yo me iba a comer a las 2 Iba al Carrefour corriendo, me compraba un yogur de proteína con chocolate y volvía corriendo. ¿Por qué? Porque no podía pasar más tiempo fuera. Creía que mi valor dependía de lo que hacía, y todo lo que yo hacía lo hacía en base al miedo. Miedo a no ganar dinero, miedo a volver a mi vida de antes. ¿A cuántos nos pasa? Que estás en un trabajo que quizás no os gusta, ...por miedo a que no encontréis algo diferente, por miedo a sentir que no sois capaces o que no valéis. Y el miedo es algo muy curioso, porque el miedo se disfraza siempre de control, siempre de control. Es como un niño con un pájaro, quiere tanto al pájaro que no quiere que se escape, entonces por miedo a que no se escape lo aprieta, lo aprieta y lo termina matando. Eso es el miedo. Dice: lo que aprietas por perder, lo pierdes por apretar. En mi caso, yo esto lo viví de cerca. Quería controlar a mis empleados porque tenía miedo de que no rindiesen. Quizás controlas a tu pareja por miedo a que no se vaya. El miedo siempre se disfraza de control. ¿Y sabes qué es lo peor de todo? Que consta, es para mí el mejor director. Y yo no sé, honestamente, cuando llega la gala de los Oscar, ¿por qué no? O sea, entre todos, entre todos los que están para los actores, para el Oscar, o sea, no sé por qué no dejan un asiento al miedo. Un asiento ahí, Penélope Cruz, y el miedo. Porque constantemente crea proyecciones y películas a futuro y todo hace tan, tan real, que parece verdad! Porque te digo una cosa, esta de aquí no tiene la capacidad de distinguir entre lo que es real y lo que no lo es. Te lo repito: tu mente no tiene la capacidad de distinguir lo que es real de lo que no lo es. Y esto tiene un poder increíble, porque tú eres capaz de visualizar y de creer, en todo lo que quieras, y lo que eres capaz de creer serás capaz de crear. Pero eso lo veremos más adelante cuando te hable del Manifiesto. Fíjate que, imagínate, y esto me pasó a mí en la primera vez que yo fui a México, solo, con una mochila, además, bueno, venía de haber tenido una experiencia trágica en México, y yo iba caminando por una acera sin, honestamente, la realidad era, yo iba caminando por una acera sin que nada pasase, pero mi cuerpo era como si me fuesen persiguiendo, miraba para los lados, el pulso me iba a mil, tenía la mandíbula apretada, los hombros en las orejas, Realmente, si tú vieses la escena real, yo iba caminando por una acera, punto. Ahora bien, el miedo constantemente te crea películas de lo que podría pasar, y lo que ocurre es que el cuerpo no distingue entre lo que es real y lo que es imaginario. El miedo en última instancia es una película sobre un futuro que no existe, y tú la estás produciendo, dirigiendo y protagonizando gratis. ¿Cómo se sale del miedo? Volver al cuerpo 5 veces al día. ¿Qué es volver al cuerpo? Aquí te voy a dar una técnica que vas a poder aplicar desde ya. Tienes que subir a un escenario, tienes miedo de tomar una decisión, tienes— oye, el miedo es algo completamente normal. Yo no te estoy diciendo— yo como humano tengo miedo mil veces. Ahora bien, ya no dejo que el miedo dirija mi vida, que es lo importante. ¿Y cómo hago para salir del miedo cuando Tengo una decisión que tomar, cuando tengo que hablar con alguien, cuando tengo que salir enfrente de un escenario, simplemente hago lo que llamo el test del cuerpo. Cierro los ojos, me pongo en una silla y hago un escáner, recorro mi cuerpo desde la cabeza hasta los pies y lo noto, donde hay tensión, y lo observo. 5 minutos y el miedo desaparece. Porque, porque en los 5 minutos dejas de poner el foco en la mente y lo pones en el cuerpo. Y el miedo solo está en la mente. Entonces, cada vez que tengas miedo, simplemente vete al cuerpo, los pies en el suelo, 3 respiraciones, y vete al aquí y al ahora. El miedo siempre vive en el futuro, en lo que va a pasar, lo que podría pasar. Cuando tú vuelves al aquí y al ahora, estás presente, ya no hay miedo que exista, porque el miedo es proyección sobre el futuro. Hemos hablado del miedo, vamos al siguiente nivel, que ya estamos entrando en la parte más, más importante, que esto lo cambia todo. El 125 es el deseo. ¿Qué es el deseo? Fíjate cómo empiezo: lo que persigues huye, lo que sueltas vuelve. Yo durante 4 años, 3 años de mi vida, dejé Burger King, me obsesioné con una sola cifra, una sola cifra, que eran 6 números: 100.000 Trabajaba, todo lo que hacía era por llegar a esa cifra, por llegar los primeros 100.000 Entonces recuerdo un día que estaba en mi oficina de Madrid, a sureste, 25 metros cuadrados, y estaba frente al ordenador, y de repente cojo mi teléfono móvil, abro la cuenta de BBVA y digo Digo: "¡Ostias! Que hemos llegado, que hay 100.000 En ese momento me empiezo a tocar el cuerpo, digo: "Voy a evolucionar, voy a trascender, algo me ha pasado, a ver..." Digo: "No, sigo aquí". Y los 5 próximos minutos lo que sentí era tristeza. Porque ya había llegado. Y me había dado cuenta de que de que había llegado a un objetivo que llevaba años persiguiendo y que me había olvidado de lo más importante que había, que era el camino, que había subido arriba de la montaña y todo lo que había abajo ni siquiera había sido capaz de verlo. Y sabes cuál es el problema, que ese mismo día cuando conseguí los primeros 100.000 ya estaba pensando en el millón. Porque así es el maldito ego. Porque el niño que hoy va en bicicleta sueña con poder algún día ir en moto, pero es que el que va en moto sueña con poder ir en coche, pero es que el que va en coche sueña con poder ir en avión, y el que va en avión y vuela en economy class sueña con algún día poder ir en business class. El ego siempre quiere más, nunca es feliz con lo que tiene, nunca es feliz con lo que tiene. Es la trampa del ego, siempre te mantiene persiguiendo las cosas. Y te digo una cosa, y quiero de verdad que te lo tatúes en tu memoria: si no eres feliz con lo que tienes, nunca serás feliz con lo que tengas. No, Dani, cuando cambie de pareja, cuando empiece a emprender, cuando tenga más dinero. Si no eres feliz con lo que tienes, nunca serás feliz con lo que tengas. Punto. Cuando hablamos de felicidad, no hablamos de lo que se conoce como esa sensación de— no, no, te hablo de ausencia de sufrimiento. Si tú no eres feliz O sea, si tú sigues sufriendo en tu trabajo, da igual que cambies de trabajo, vas a seguir sufriendo. ¿Por qué? Porque el problema nunca está fuera. Deja de hacer proyecciones. No es tu jefe, no es tu trabajo, eres tú. Deja de ser una persona víctima y conviértete en una persona responsable por ti. Porque a quien beneficia todo esto en última instancia es a ti, a darte cuenta de que nada de lo que hay fuera tiene la capacidad de condicionar lo ahí dentro. Y para eso tienes que trascender tus niveles de consciencia. Si algo he entendido con el deseo, hay mucha gente que— y yo a Jess la amo, y cuando nos conocimos ella, fanática del vision board, tenía uno suyo con vamos a ir a Dubái, cosas de estas. Y a mí no me gusta esto. ¿Por qué? Porque siento que es como la teoría chico-chica. Cuando el chico busca a la chica, ¿qué hace la chica? Cuando el chico deja de buscar a la chica, la chica vuelve. Por eso te pongo aquí: lo que persigues huye, lo que sueltas vuelve. Dani, ¿me estás diciendo que entonces yo no debo tener objetivos? Te estoy diciendo una cosa muy clara y es: pon la intención, pero no te apegues al resultado. Te lo repito: pon la intención, pero no te apegues al resultado. ¿Qué es poner la intención? La intención es: tengo un arco y yo pongo la intención en dar en el centro. Ahora bien, puedo dar o puedo no dar. Yo no me puedo enfadar, yo no me puedo entristecer, yo no puedo sufrir si no le doy. ¿Por qué? Porque está el viento, Porque está la distancia, la flecha, el arco. Yo simplemente me puedo responsabilizar de la intención, pero nunca jamás responsabilizarme del resultado. El problema es que nos responsabilizamos constantemente del resultado, de cómo deberían salir las cosas. Oye, dale el 100% y ahí nunca te vas a arrepentir. Pero hoy es el Día de la Madre aquí en Colombia. Yo ayer, bueno, le he organizado que llegase un chico a las 7 de la mañana con unas flores, con un desayuno. También le he dado una carta para que la semana que viene se vaya a hacer un retiro de un día completo. Si Jess me rompe la carta y me dice que es una mierda, yo no, yo no voy a sufrir, yo ni siquiera voy a enfadarme. ¿Por qué? Porque yo no puedo controlar el resultado. Yo puedo controlar la intención con la que lo he hecho, que es amorosa. Es cariño, yo te voy a dar, pero nunca jamás puedo controlar el resultado, nunca jamás puedo controlar cómo ella se siente, porque eso viene del ego, porque constantemente en la sociedad en la que vivimos estamos operando desde el ego. ¿Y qué es el ego? El ego siempre da esperando algo a cambio. Yo te doy una flor esperando que el día de mañana me traigas un ramo de rosas. Constantemente es la carta del ego: da esperando recibir algo a cambio. El amor no, el amor da. Y dirás: "Dani, qué estúpido el amor". No, todo lo contrario. Porque lo que das al otro, en última instancia te lo estás dando a ti mismo. Lo que das al otro, en última instancia te lo estás dando a ti mismo. Pruébalo. Me fastidias hacer detalles y además siento que el que más le beneficia es a mí. La sensación que yo tengo. Porque todo lo que estás dando al otro te lo estás dando a ti. Entonces, desapégate del resultado y pon la intención, porque quien tiene claro el porqué siempre encuentra el cómo. Porque en el año 2020, cuando yo dije: no quiero esta vida más, yo no quiero, yo quiero poder ser libre, no tener horarios, trabajar desde cualquier lugar del mundo, no tenía ni puñetera idea de cómo yo lo iba a hacer. Alguien que venía de trabajar en un Burger King, de lavar coches, de graduarse en administración y finanzas, ¿Cómo yo iba a crear un negocio digital? ¿Cómo yo iba a crear la familia que tengo? ¿Cómo iba a vivir la casa en la que estoy? Era imposible. Pero había una cosa que tenía clara, y es el porqué. ¿Cuál es mi motivación? ¿Cuál es mi razón? Y quien tiene claro el porqué siempre encuentra el cómo. El problema es que La gente espera ver resultados para poder avanzar. Es decir, no, no, yo, yo, Dani, es que como no sé todavía qué es lo que voy a emprender, prefiero, prefiero no hacerlo, prefiero quedarme en mi trabajo. Es que no funciona así, amigo o amiga. Es que todo lo que hagas en tu vida es como estar en una niebla. Al principio no sabes ni siquiera para dónde ir, no ves nada los próximos 2 metros. No ves nada. Pero, ¿qué pasa cuando das los 2 primeros pasos? Que de repente empiezas a ver 2 metros más. Y cuando, cuando das 2 más, empiezas a ver 2 más. Y eso es poner la intención. Te das cuenta de que parece un milagro, pero poco a poco empiezas a encontrar tu camino. Pero tu camino empieza cuando tienes el coraje de avanzar. Porque decía, hay una frase que dice: una milla de mil pasos comienza con un primer paso. Igual un primer paso no te lleva a donde quieres ir, pero te saca de donde estás. Y con esto vamos al siguiente nivel, que es la ira. Yo aquí he estado mucho tiempo y sigo volviendo abajo, sigo volviendo a esas plantas de abajo. Está más alta que el miedo, más alta que el deseo, pero aún está por debajo de esa línea que hablamos que separaba la fuerza del poder. Y la última vez que estuve en Madrid me compré estas zapatillas. Yo no soy, si me verás, esto es del Zara, esto también, o sea, no soy de objetos de lujo. De hecho, para mí el verdadero lujo no está en Gucci, Versace y poner aquí todo el logo, sino en pequeñas cosas que de hecho la gran mayoría ni siquiera sabe lo que vale. Y en este caso esto me jugó una mala pasada, porque hacía como 4 o 5 meses que me había comprado estas zapatillas, piel premium, diseño exclusivo, parece que te abraza el pie, es una cosa espectacular. Entonces aquí en casa venía de haber estado una mañana con ellas puestas y estaba nuestra queridísima Andrea, que trabaja con nosotros en casa haciendo, oye, pues la comida y también tareas del aseo. Entonces le digo: «Oye, André, lávame si puedes, porfa, estas zapatillas, pero con mucho cuidado, por favor, que son de cuero». Y entonces yo cogí las zapatillas, las dejé en la zona de lavado y me fui. Cuando vuelvo a las 4 horas, André ya se había ido, estaba en su casa con su familia, con su hija. Llego junto con Jess y con India y voy a entrar a la zona de lavado y veo que las zapatillas no están. Qué raro que no las haya dejado secar. Y en ese momento me da por abrir la lavadora y entonces— Me encuentro algo así: las zapatillas de 1.250 euros, piel arrugada, forma deformada, no recomendado. En ese momento yo vi a Satán delante mía, se me hinchó por aquí la vena del cuello, daba paseos de un lado a otro de la casa, pero Andrea, ¿cómo coño es posible que hagas esto? ¿Cómo se te ocurre? Las zapatillas de 1.250 euros, las metes a la lavadora, no tienes pie. ¿Dónde tienes la cabeza? Y cogía el teléfono móvil, ¿te pasa? Y respiraba y dije: no, voy a apagarlo. Y lo apagué. ¿Por qué? Porque mientras yo estaba de verdad en cólera, los ojos los tenía inyectados en salmorejo, la vena por aquí, que ya no se atrevía a decirme nada, Andrea estaba en su casita viendo una serie sin saber nada, disfrutando de su hija. Yo tenía la vena del cuello, la mandíbula apretada, y dando vueltas por toda la casa. Y esto es la ira. La ira es como un chupito de veneno que te tomas tú esperando que se muera el otro. Esta historia la cuento en el libro "No sufras más", con todo lujo de detalles. Date cuenta de que cuando tienes rabia o ira, la única persona que está sufriendo eres tú. Y piensa que cuanto más te cabreas y más te enfadas y más, la otra persona sigue haciendo su vida, y la única persona que está sufriendo eres tú. Así que pregúntate, y es una pregunta de contarte verdad: ¿de quién me estoy tomando el veneno hoy? ¿Con quién sigues cargando rabia? ¿Con quién sigues cargando ira? ¿Quizás tu expareja? ¿Algo que te hicieron tus padres, tus amigos? De quién te sigues tomando todavía ese chupito de veneno creyendo que estar así está perjudicando a él o a ella, cuando realmente tú eres el único afectado, afectada. Ya estamos llegando a la línea de corte. Os voy a leer por aquí por el chat. Todo bien. Yo tengo aquí mi cacaíto. Que me ha preparado Jess con mucho amor. ¿Os está gustando? Ahora, sin lugar a dudas, entramos en lo más importante. Ya hemos subido a la planta del orgullo, una instancia que no hace ruido. Fíjate lo siguiente, porque el orgullo es muy, muy silencioso. De hecho, me pasó que estábamos Yes India, yo en la cama. 3 personas, estamos viendo 2 universos completamente distintos. Realmente no había, o sea, no había pasado nada, no había un motivo, no había una pelea, no había portazos, simplemente era silencio. Llevamos 2 días así, no había nada grave, pero yo creo que era como el cúmulo de muchas situaciones que nos habían hecho, oye, pues entrar a la cama cada uno separado con el teléfono móvil y en el medio durmiendo, era terrible. Aun así, yo seguía preparando mi café latte y ella decía gracias, pero no había besos, no había abrazos, era una forma de fingir que todo iba bien cuando realmente algo estaba ocurriendo. ¿Y sabes qué pasaba? Que el ego no solo discute, también sufre y le gusta sufrir. El sufrimiento de verdad, El ego ama sufrir, porque es una forma de identificarse, es una forma de darle castigo al otro. "¡Ja! ¡Te vas a enterar! No te voy a tocar, te voy a hacer el café pero además voy a fingir que estamos bien!" Cuando por dentro todo se está desmoronando. Pero todos tenemos dos voces: la voz del amor y la voz del miedo, y del ego. El ego te dice: "¡Que espere! ¡Que note que estás enfadado! ¡Que sufra! ¡Ja!" "¡Au! ¡Au! ¡Au!" Pero el amor dice: "¡Abrázala!". Claro, cuando empiezas a escuchar eso dices: "¡Oye! ¿Dónde estás? ¡Cállate!". Una voz quiere arreglar, quiere unir, tiende a la unidad, y otra tiende a la separación. Y falta un acto de coraje para que todo se solucione, y es... En ese momento dice muy sutilmente, como sin calcular casi la distancia, a ver si toco pie con pie, Y nuestros pies se rozaron. Entonces ella se dio la media vuelta, y yo la miré a los ojos, y la abracé. Un simple gesto, que fue que nuestros pies se tocasen, y el ego desaparece. Porque el ego es frío, quiere verte solo, sola, que estés en tu rincón. El amor es fuego, el frío siempre tiende tiende a la soledad, tiende a la separación. El amor es fuego, tiende a la unidad, no quiere ver esa dualidad. El ego empuja, el amor se acerca. El ego siempre se para, el amor une. El ego siempre necesita ganar, necesita tener razón. El amor no necesita nada. El ego espera y el amor da el primer paso. En última instancia, el ego se disuelve cuando el amor aparece. Así que siempre que tengas que tomar una decisión en tu vida, pregúntate: ¿desde dónde estoy eligiendo ahora mismo? ¿Estoy eligiendo desde el amor o estoy eligiendo desde el ego? Porque esas dos voces conviven con nosotros constantemente. El otro día me dijo un amigo: oye, tío, me acabo de dar cuenta que hay una voz también aquí. Como que hay unos pensamientos y que yo no soy esos pensamientos. Entonces le di la mano y le dije: "Enhorabuena, amigo, acabas de despertar". Porque eso es el despertar, darte cuenta de que no eres tus pensamientos. Si yo hiciese lo que mis pensamientos dicen... ¡Madre mía! ¡Bendito seas! "No, y ahora quiero que cojas y...". No eres tus pensamientos. Y todos tenemos dos voces: la voz del ego y la voz del amor. ¿A cuál escuchas tú? Entramos en la parte, para mí, sin lugar a dudas, más importante, porque hemos visto vergüenza, culpa, miedo, deseo, ira y orgullo. Aquí vive el 85% de la humanidad, pero hay una línea, una línea que separa todo. Esa línea del orgullo está en el nivel 200, y por primera vez en tu vida dejas de pelearte con la realidad, y es el coraje. Y coraje no es no tener miedo, es qué haces con ese miedo. El año 2020 yo acababa de graduarme en administración y finanzas, y para hacer las prácticas me fui a Edimburgo, una ciudad preciosa, mucho frío pero preciosa. Entonces las prácticas las hacía en una charity, en una ONG. Entonces iba todos los días por la mañana a las 9 y me venía a la 1. Al final, la gente que estaba allí era mi yo, o el yo que yo sería dentro de los próximos 10 años. Entonces yo recuerdo los descansos a las 11:30, cuando íbamos todos a tomar el café con típicas galletas inglesas, y yo me quedaba escuchando sus conversaciones, lo poco que entendía, tampoco sabía mucho inglés, pero podía percibir en su forma de caminar, en sus conversaciones, qué es lo que hablaban, ¿no? Y me daba cuenta de que no hablaban nada que les encendiera por dentro. ¡Era terrible! Yo me atormentaba hablando el fin de semana, del tiempo, de la tele, de lo mal que estaban, de lo capullo que era el jefe, de la mierda que teníamos que hacer. Y yo me hice una pregunta muy clara, y es: oye, ¿en 10 años quiero estar aquí? Y la respuesta fue no. Y claro, cuando ya te das cuenta de que no quieres estar ahí, ¿qué tienes que hacer? Tienes que tomar una decisión. Una decisión es un acto de coraje. Es claro que tengo miedo, pero ¿qué voy a hacer con ese miedo? ¿Voy a dejar que el miedo se apodere de mí o voy a actuar a pesar del miedo? Y eso es el coraje. Y muchas veces cuando tenemos que tomar decisiones, ya más adelante lo haré, ya, ya, pero es que no decidir ya es una decisión. Es que si tú no estás contenta o contento con el trabajo en el que estás y sabes, y te has hecho alguna pregunta, y sabes que no perteneces ahí, No tomar la decisión de irte ya es una decisión en sí misma, ya estás tomando la decisión, que es: estoy prefiriendo quedarme, estoy prefiriendo quedarme. Porque la vida es una constante decisión entre lo cómodo y lo conveniente. ¿Qué es lo cómodo? O igual lo cómodo es quedarte como estás. Ahora bien, es lo conveniente si quieres una vida en paz, libre de sufrimiento, Quizás no, pero tienes que tener coraje. Por eso está la línea que separa la fuerza del poder. ¿Qué fue lo que hice yo? Escribí un correo y dije: oye, gracias por todo, de verdad no voy a continuar. Y no sabía qué hacer, pero tenía claro dónde no quería volver. Y esto en marketing se llama, y esto no es una clase de marketing, pero en marketing se llama un coste de oportunidad, que es, oye, Quedarte por no perder lo que ya pagaste solo añade más tiempo perdido. Te lo repito: quedarte por no perder lo que ya pagaste solo añade más tiempo perdido. Hace 4 meses atrás, Jess, desde un amor muy profundo, me lleva al cine a querer ver una película aquí en Medellín. Yo nunca antes había ido al cine en Medellín. Nos pilla de nuevas. Yo cuando entro al cine digo: "¡Qué raro todo esto! Qué raro... 1 o 2 empleados, las palomitas de aquella forma, no había pantallas, el cine vacío..." Y entramos a ver la película y yo cuando veo que la pantalla del cine es horizontal, la película era cuadrada, tenía bandas negras por los lados, la película en inglés, con los subtítulos mal puestos, Calló en ese momento y solos en el cine. Habían pasado 10 minutos de película. Entonces aquí tienes dos opciones: uno, total, como hemos invertido 15 euros, nos quedamos hasta el final. O la otra decisión es: oye, he invertido 15 euros, pero no quiero perder más tiempo. Pero claro, al ego le cuesta mucho. Es como: no, no, invertí 15 euros, tengo que —Tengo que quedarme hasta el final. Bueno, tienes dos opciones: pierdes 15 y 2 horas de tu vida, o pierdes solo 15 ¿Cuál prefieres? ¿Cuál prefieres? Y ese es el coste de oportunidad, porque el coraje no es no tener miedo, es decidir que lo que hay al otro lado del miedo vale mucho más. Y no necesitas saber hacia dónde vas o cuál es el próximo paso, solo de dónde no quieres seguir. Y es que En mi caso, cuando yo dejo administración y finanzas, yo no sabía dónde quería ir, pero tenía claro dónde no quería estar. Y esto es muy importante. Normalmente, por miedo también, no soltamos algo por miedo a no encontrar una nueva pareja, por miedo a no encontrar un nuevo trabajo. Pero es que el coraje no es eso, eso es miedo. El coraje es: yo no necesito saber hacia dónde voy, solo tengo claro dónde no quiero seguir. Y una vez que estás aquí, y si sigues todavía aquí, acabas de cruzar la línea. A partir de aquí, la vida deja de ser algo que te pasa a ti. El ego siempre cree que todo le pasa a él. No, no, ahora vas a entender cómo la vida pasa por ti. Y para eso vamos al punto de la neutralidad, es el nivel 250. Esta historia pasó aquí en casa, donde nosotros los sábados tendemos a hacer una cita en pareja, un sábado Jess, un sábado yo, y ese sábado yo estaba inspirado y entonces decido traer a una persona espiritual, que hacía yoga, que hacía masajes y que hacía acroyoga también. Y una especie de meditación con instrumentos. Entonces era un plan muy divertido para hacer los 3 juntos, vale. Ya venía como profesora y nosotros íbamos a estar 3 horas haciendo el acroyoga, la meditación, y después terminaríamos con un masaje. Entonces claro, tú imagínate, pues sábado por la mañana, yo también estaba, oye, pues feliz. Y entonces hacemos el acroyoga, qué bonito, la meditación donde conectamos mucho con energía, y en cierto momento Me dice: bueno, y ahora vamos a hacer el masaje, vale. Entonces extiende la camilla, ella pues con todo el rato con música, una luz muy tenue, con olores así como muy, iba a decir a la india, pero precisamente a la india no, como muy eso, amaderados. Entonces voy a hacer, bueno, si quieres empezamos por ti, túmbate, ponte calzoncillos y te tumbas. Entonces claro, yo la que ya me tumbo mirando hacia arriba, ¿en qué hora? Entonces estoy con los ojos cerrados y empieza a hacer el masaje, la verdad que espectacular, con la música de fondo, meditación, tlón, tlón, tlón. Y digo: no puede ser. Digo: joder, no. Digo: no, no, no. Y de repente veo que alguien más empieza a asomar la cabeza por debajo. Claro, en ese momento, la primera vez que a mí me pasaba en un masaje que tenía una erección, y a esta tía la acababa de conocer. No sabía dónde meterme, no sabía dónde meterme. Claro, le digo, primero lo que pensé es me callo, o sea, no digo nada. Pero claro, abrí así un poquito los ojos, digo, oye, las razones son obvias, le tengo que decir, ¿no?, qué es lo que está pasando. Entonces en ese momento le dije, oye, mira, no, o sea, me acaba de pasar esto por primera vez, para que lo sepas. Entonces yo veo que la tía continúa con su masaje y me dice: "No te preocupes, es energía". Y siguió, se mantuvo neutra. Y yo en mi cabeza me hacía: "¿Y qué es lo que va a pasar?". Se mantuvo neutra. Y me dejó un gran aprendizaje. Y es que el mismo perro que asusta a un niño, hace feliz a otro. La realidad es neutra, tu nivel de consciencia es lo que le da el significado. Y esto es tan, tan, tan poderoso... Nadie te hace nada, tu pareja no te hace cosas, tu pareja hace cosas y tú decides cómo te las tomas. Todo es neutro, las gafas que tú llevas puestas es lo que le da significado a tu vida. Las gafas, el nivel de consciencia que tú tienes, es lo que le da significado a tu vida, porque la realidad en última instancia es neutra. Nadie te hace nada, ni tu hijo, ni tu madre, ni tu pareja. Por eso el mismo perro que asusta a un niño le hace feliz a otro. No tiene que ver el perro, tiene que ver el niño. Ahora pasamos al siguiente nivel, que es 350, es la aceptación. Ya estamos llegando al final, lo que te voy a decir cómo poder medir tu nivel de consciencia. Y fíjate, porque la aceptación es soltar la roca y dejarse llevar por el río. Y todo esto empieza cuando un día cualquiera la pareja, que mi primera pareja, mi primer amor, tú imagínate, con esa haría tan grande reconocimiento, me dice: oye, Dani, tenemos que hablar. Escribo un WhatsApp, 11 de la mañana, frío que te cagas. Quedamos en un punto y me dice: "Mira, que no voy a continuar contigo". "Ah, bah, bueno, no te preocupes, gracias por decírmelo". Pero dentro de mí, yo pensaba que sí, que simplemente era un momento, que pasaría, que sería efímero, que mañana volveríamos. Pero al día siguiente no volvíamos, y al siguiente tampoco, y al siguiente tampoco, pero yo era incapaz paz de soltar esa idea, en mi cabeza volveríamos sí o sí. Y estuve un año entero frotando coches con la misma película en la cabeza, y es ella, ella estaba en mi cabeza porque íbamos a volver, porque íbamos a volver, un año entero. Y mientras frotaba los coches, yo trabajaba en un lavadero de coches, pensaba: y vamos a volver. Y en ciertos momentos incluso le escribía y le ponía: ¿Podemos hablar? Pero después lo eliminaba y lo borraba, y lo volvía a escribir y lo eliminaba. La realidad no cambiaba, solo cambió mi sufrimiento. Y estuve un año sufriendo por la historia que yo me estaba contando, porque en última instancia, ¿qué es lo que estaba pasando? ¿Qué crees que estaba pasando? Que yo no estaba aceptando la situación, que todavía en mí, en mí había un gris. No era un negro de que no íbamos a volver, o un blanco de que sí, era un gris de que ahí seguramente volvíamos. Entonces me pasé un año, un año de mi vida sufriendo porque yo quería volver, porque no había aceptado que ya no volvería. Esto es como, imagínate un río con diferentes rocas, y yo seguía atrapado en la roca pensando que la roca me va a proteger, volver, volver me va a dar como esa paz de nuevo, y yo seguía ahí atrapado en la roca. Y la roca me estaba destrozando las manos. Esa idea de poder volver algún día me estaba destrozando las manos. Lo único que tenía que hacer era soltarla y vivir en paz, aceptarlo. Porque en el momento que sueltas, el río te lleva sin esfuerzo, sin lucha, te lleva hacia adelante. Lo único que hice fue aceptarlo, decir: "Oye, no vamos a volver". Se acabó. Y estaba en un castillo de Edimburgo, año 2000, finales de 2019, llorando, pero llorando de felicidad de que por fin había aceptado. Tardé un año y por fin había aceptado de que ya no íbamos a volver. Estás pasando por una ruptura, estás pasando por un momento complicado, el primer paso es aceptarlo. El verdadero sufrimiento viene de resistirte a lo que está pasando. No quiero que pase, no debería haber pasado así, ¿por qué me pasa esto a mí? En el momento en que tú lo aceptas, porque la realidad es neutra, recuérdalo, el momento que tú lo aceptas, perfecto. El hecho de que me dejó mi pareja es neutro, me echa del trabajo es algo neutro, lo acepto. Y aceptarte, aceptarlo, no es abandonar, es dejar de pelearte con la realidad, dejar de querer que sea distinta. Por eso te pido que si tienes un conflicto que estás atravesando, ríndete, acéptalo, acepta la realidad tal y como es. Y entonces pasarás al nivel 500, que es el amor, y esto lo cambia todo. Cuando Jessy y yo nos conocimos, todo empezó por un mensaje que yo le escribí. Ella subió un vídeo en redes sociales, era un vídeo suyo de ella bailando bachata, y yo le puse un mensaje, algo como así: Ya estás lista para ir a un social. Y entonces de repente algo se encendió, ya me escribió, yo le escribí de vuelta, muchas coincidencias, me preguntó por mi carta astral, estamos leyendo el mismo libro, David Hawkins, The Harir. Entonces todo fue tan, tan, tan rápido que a los 6 meses ya se queda embarazada. Ni siquiera me dio tiempo casi a sentir las mariposas, a los 6 meses se queda embarazada. Entonces en ese momento embarazo Tú imagínate, con 6 meses ella se queda embarazada, India nace un 9 de marzo del 2024, y yo ese día empiezo a sentir algo raro, empiezo a tocarme el cuerpo, digo: «¡Hostias! ¿Dónde están las maripositas? ¿Dónde está esa súper mega atracción? ¿Dónde está esa dopamina?» "¡No lo siento!" ¿Por qué? Porque ya no estaba enamorado. ¿Y qué queda cuando no estás enamorado? El amor. El enamoramiento es dopamina, son mariposas, es fugaz, es efímero. De hecho, ni siquiera lo eliges tú, te elige él a ti. El amor es una constante elección, diaria, diaria. El amor es el fuego, las llamas... Perdón, el enamoramiento es el fuego, las llamas... El amor son las brasas, que a veces queman incluso mucho más que las propias llamas. Y en última instancia el amor es compromiso. Una vez en un evento me preguntaron: Oye, Dani, ¿cómo hacéis? ¿No? También, y por eso también estoy grabando muchos blogs, para mostrar que a pesar de hablar de estas cosas, yo soy una persona que también hay días que tengo rabia, que tengo ira, que tengo miedo, pero cada vez soy capaz de observarlo, me permito más sentirlo, cada vez subo más rápido mi nivel de consciencia. Y en un evento me preguntaron: Oye, ¿y cómo hacéis? O sea, ¿cómo habéis podido mantener la relación después de tantas cosas? Y está un país que no es el tuyo, tío. Porque en última instancia hay amor, y el amor es compromiso. Y mi compromiso ni siquiera es con Jess, es con Dios a través de Jess, es con la vida a través de Jess. Ahí es donde te das cuenta de que tú todo lo que le das a la otra persona te lo estás dando a ti en última instancia. Todo lo que le das te lo das. Pero las relaciones que veo están poseídas por el ego. El ego es una constante balanza de cuánto das tú y cuánto doy yo constantemente, y nunca quiere sentir que da menos. El amor no puede dar menos, porque, porque lo único que puede dar es lo que tiene. Es decir, el ego siempre mide, siempre pesa todo en la balanza, a ver cuánto haces y cuánto puedo hacer yo. El amor simplemente da, porque no habría otra forma de poder hacerlo. Y esta es mi forma de ver las relaciones: entender que el enamoramiento te elige a ti y el amor lo eliges tú. Es un compromiso con todo. Mi objetivo es Quizás algún día, como decía Jesús, Jesús amaba igual al romano que le pegaba que a su madre, porque a fin de cuentas todos somos lo mismo. El ego siempre quiere la dualidad, la separación: tú y yo somos distintos, blanco, negro, alto, bajo. El amor reconoce que todo es lo mismo. Y quizás una mullerba, a mí esto me cambió la forma de comprender la vida, incluso de vivirla. Me da mucha paz. Primero, por entender que si tienes una relación, el enamoramiento va a terminar. Yo no quiero enamorarme. Enamorarme viene del ego, es efímero, es fugaz, es te elige a ti. El amor es duradero, es compromiso, es una elección. Y me da igual que lleves 40 años con tu esposo, con tu esposa, o que te acabes de conocer. Es compromiso. Compromiso cuando estás cansado y tienes que cambiar el pañal. Compromiso cuando le toca a la otra persona cambiar, tirar la basura, pero tú decides cogerla, la tiras tú. Eso es el amor. Y a fin de cuentas, el enamoramiento te elige a ti y el amor lo eliges tú. Y pasamos al nivel de la alegría. Esto quizás te va a sorprender, pero como comentaba al principio, yo no vengo de una familia muy rica. De hecho, cada vez, cuando mis padres empezaron a emprender y a tener su negocio, cada vez en vez de ir a más íbamos a menos. De abrir la despensa y tener absolutamente todo, cada día veía menos cosas. Hasta que un día llegan mis padres del trabajo, más o menos a las 10:30, mi madre se mete a la habitación y yo desde la habitación de al lado me quedé como escuchando pegadito a la pared y podía escuchar unos llantos bajitos, como una persona que quiere contener el llanto para que nadie más le escuche. Y mientras tenía la oreja pegada, de repente vi que abrió la puerta mi madre y me dijo: "Daniel, ve a casa de tu abuela". No me dijo nada más, sin apenas saludarme. Y yo en ese momento, que tendría 13, 14 años, sin mediar palabra y con el pijama me fui a casa de mi abuela. Y cuando llego a casa de mi abuela, que vivía enfrente, tercero B, llamo, me está esperando en el rellano, yo subía en el ascensor y decía: "Pero bueno, ¿qué ha pasado? ¿Por qué tengo que ir a casa de mi abuela?" No entendía absolutamente nada, pero tampoco me atrevía a preguntarlo. Entonces ahí está mi abuela al frente, como cabizbaja, con una bolsita, y me dice: —Llévaselo a tu madre y no lo abras. Y me dio una bolsa blanca de los Ramazz. Entonces yo le di un beso, fui al ascensor, y en el ascensor pensando: ¿Lo abro? ¿No lo abro? ¿Lo abro? ¿No lo abro? Y de repente lo abrí. ¿Y sabes qué era lo que había dentro? Había un brick de leche y galletas. La noche más feliz de mi vida. ¡Qué curioso! La noche más feliz fue la noche más pobre. ¿Por qué? Porque hay personas que tienen una casa espectacular, una ventana increíble con vistas al mar, y se quejan de la manchita que tiene el cristal. Sin embargo, hay otras personas que tienen simplemente una ventana que da a una pared gris, pero que a la mañana abren la ventana, dan gracias porque pueden respirar y dan gracias por tener una ventana. La felicidad no es lo que está al otro lado del cristal, está en lo que eres capaz de ver. No hay nada más triste que tener ojos pero no tener la capacidad de poder ver. Y esto es elevar tu nivel de consciencia. En última instancia es darte cuenta de que si no eres feliz con lo que tienes, nunca jamás serás feliz con lo que tengas. No quieras que el mundo cambie, cambia tú primero y el mundo cambiará. Porque yo cuando vi esta gráfica, que vas a vivir 30.000 días, es decir, si tienes 27 años ya has vivido 10.000, si tienes 40 ya van 15.000, ya va la mitad de tu vida, y si tienes 55 ya tienes 20.000. Días. ¿Cuántos años vas a pasar en el sótano? ¿Cuántos años vas a pasar en ese nivel de consciencia tan bajito? ¿Te has dado cuenta de que ya no puedes ser víctima? Ya no es tu jefe, tu pareja, tu hija. Eres tú el responsable de vivir la vida que quieres. Y este para mí es mi objetivo diario: poder encontrar la paz. Que nada de lo que haya afuera pueda perturbarme dentro. Y esto es mágico porque yo lo viví por primera vez en Filipinas, cuando yo me quedo, pues era pandemia, 6 meses allí en Filipinas atrapado. Y un día a las 3 de la tarde íbamos nosotros, siempre íbamos a comer, fui con un amigo, íbamos a comer a un buffet, bueno, buffet de 2 euros. Y quien llegaba antes tenía la mejor comida, quien llegaba más tarde pues le tocaba la comida más Menos apetecible. Ese día eran las 3, el bufete había abierto a las 2:30, y yo dije: "No, no, tenemos que llegar a tiempo, o sea, no me pueden coger mi pollo". Así que cogí la moto, nos pusimos el casco, íbamos los dos rápido, rápido, rápido, pero el día anterior había llovido, entonces la carretera tenía como gravilla. Entonces íbamos corriendo, corriendo, corriendo, corriendo, una recta de 200 metros, y en cierto punto, cuando quise frenar, la moto dejó de obedecer, no me frenó. Entonces la moto se escurrió para un lado, para otro, para un lado, para otro. ¡Pam! Caímos. Y yo, la única escena que puedo más o menos recordar, es a Youb, mi amigo, como dos vueltas por encima mía. Y esto pasó en cuestión de segundos, cuestión de segundos. En mi cabeza, si yo te lo pudiese explicar, Fue como que cuestión de horas, el momento en que yo freno, la moto se cae, él dando vueltas, y hay como un silencio, donde yo intuyo que tiene los ojos cerrados, y cuando abro los ojos, veo a mi amigo a 2 metros, con los ojos cerrados, con la cara así de lado, y lo primero que se me vino a la cabeza es: ¡Se ha muerto! Y yo era el que conducía, yo soy el responsable de esto. En ese momento las cosas empiezan a pasar como muy despacio. Ni siquiera había intentado levantarme. Y es ahí cuando ya empiezo como a sentir el cuerpo y las heridas que tengo. Y sentía como que mis ojos se iban adormeciendo Cada vez más. Y yo lo único que me repetía como un mantra era: "Oye, aguanta con tus ojos abiertos un segundo más, y otro más, y otro más..." Entonces, todo el rato me forzaba a mantener los ojos abiertos, como si mantener los ojos abiertos fuera la única forma de seguir agarrado a la vida. Y entonces ahí, toda la gente del pueblo que había visto esto, echaron... Porque si algo tienen los filipinos son mágicos. Echaron a correr. Como estábamos en pandemia, no nos podían, no podían venir helicópteros a trasladarnos a otra isla. Era una isla, pues tú imagínate, no sé cuántos habitantes éramos ahí, pero muy, muy poquitos. Entonces, como pudieron, las enfermeras que estaban allí nos metieron a una clínica. Bueno, no te quiero hablar ni siquiera de la curación, pero fue un proceso muy, muy duro. Finalmente, los dos, oye, salimos bien. Hoy, obviamente, pues quedan, si tú ves mis rodillas, está hecha una mierda. Pero, pero gracias a Dios salimos bien. Y para mí, ese día me tatué aquí en el brazo una frase que cambió mi vida por completo, y es: vas a morir. Y cuando a veces voy a hacerme análisis o me ven el brazo, es como que voy a morir, como si no lo supieses. Como si tú fueses diferente. Y el problema no es que vayas a morir, el problema es que todavía no has empezado a vivir. Al final, la vida es como un coche que te prestan. Tú puedes ir con el coche con las ventanillas abiertas, bajadas, disfrutando del paisaje, O puedes ir apretado pensando en llegar al destino, ir rápido, porque a fin de cuentas todos tenemos que devolver el coche. La única diferencia es cómo decides conducirlo. Y depende de ti. Así que quería cerrar esta parte con esta pregunta para que te la puedas hacer: ¿Vas a morir? ¿A qué esperas para empezar a vivir? A vivir tu vida, no la que los demás te dicen que deberías vivir, a vivir tu propia vida. Vida. Y el último nivel, yo no lo he podido experimentar, es la iluminación. Solo personas como Jesucristo, Buda, Krishnamurti, David Hawkins han podido llegar a este nivel, más de 700. La iluminación. Así que todo lo que te he contado hasta aquí son pequeños destellos de un cuadro mucho más grande, y ese cuadro le he puesto un nombre que es no no sufras más. Llevo 2 años esperando que llegue este momento, 2 años, porque es una forma de decir al mundo que no estás condenado a vivir en ese sótano, en esa rabia, en ese miedo, en esa ira, que te mereces una vida mejor, que puedes alcanzar una vida mejor. Y me da igual de dónde me estés viendo, quién seas, si eres hombre, mujer, tu edad, me da absolutamente igual. Por eso decidí, a través de 40 historias, crear un mapa, un recorrido, que simplemente con leerlo te permita aumentar el nivel de consciencia. No tienes que hacer nada más, simplemente leerlo. Dani, ¿y por qué 40? Porque el alma tarda 40 días en transformarse. Jesús estuvo 40 días en el desierto. Moisés caminó durante 40 días a la tierra prometida. Buda estuvo bajo el árbol 40 días. Es la famosa cuarentena, 40 días antes del nuevo mundo. Por eso yo he escrito 40 cartas o historias muy vulnerables. Y si algo me llevo de Jesucristo es su forma de enseñar. Ellos no enseñan con conceptos, enseñan con historias, porque se han mantenido a lo largo de los años las Las enseñanzas de Jesucristo, porque su forma de transmitir eran historias, porque la mente olvida los conceptos, el alma recuerda las historias. Este libro son 40 historias que he vivido yo en primera persona y que muchas de ellas ni las he contado en público, diría la gran mayoría, porque esto no es fruto de un libro que yo me haya leído o de la inteligencia artificial, no, no, es mi propia vivencia. Y el simple hecho de leerlo ya te va a transformar. En este libro he condensado 7 años de tener un negocio online, de miles de horas de terapia, de retiros, de conversaciones, de lecturas, de obsesionarme con el desarrollo personal y sobre todo con el desarrollo espiritual. Y lo he condensado en 40 historias que te puedes leer en una semana y que te van a acompañar el resto de tu vida. Además, viniendo de la parte digital, le he querido poner una parte digital, y es una herramienta solo a las personas que compren el libro, que es Alquimia. Alquimia te dice desde dónde estás haciendo, te permite medir tu nivel de consciencia, te permite crear un manifiesto, te permite incluso, tiene un chat con toda mi información que puedes interactuar a cualquier hora conmigo. Te lo vas a llevar gratis. Es una plataforma o un software que vendemos de forma externa por 197 euros. Gratis a los que compréis el libro. Yo no quiero ganar dinero con este libro, te lo prometo. Todo lo que se obtenga, todos los beneficios van a ser donados a construir una escuela en Filipinas. No, no quiero ganar dinero con este libro, ya para eso tengo mi negocio digital. Y fíjate qué interesante, porque gracias a esta aplicación vas a poder medir tu nivel de consciencia y saber desde dónde estás operando. Tendrás también en Alquimia para crear tu manifiesto personal. Oye, ¿De dónde estoy y cuál es mi intención? ¿De dónde quiero ir? Recuerda, quien tiene claro el porqué siempre encuentra el cómo. ¿Cuál es tu porqué? ¿Hacia dónde te diriges? Esta herramienta te va a permitir poder crear este manifiesto. ¿Qué es lo que te llevas? Y esto, de verdad, esta parte la voy a recortar, solo va a estar disponible durante 7 días. ¿Por qué? Porque te vas a llevar el libro. Dentro del libro encontrarás la aplicación, pero también Voy a meter meditaciones próximamente dentro de esta herramienta, Alquimia, y solo las 20 primeras personas van a tener una edición especial, van a tener una portada distinta al resto, y además entrarás en un sorteo de un viaje por Europa. Fíjate, porque quiero ser completamente transparente contigo que estás aquí, yo no quiero ganar dinero con este libro. Pero quiero que este libro llegue a más personas. Me siento la responsabilidad de que este libro tiene que llegar a más personas. Es un curso, es un manual, es ese libro al que puedes recurrir en cualquier momento y no te hace falta tener que aprender, simplemente leyéndolo ya lo comprendes. Si yo quiero que este libro llegue a más personas Yo tengo que jugar el juego de Amazon, yo no lo publico por editorial. ¿Podría hacerlo? Desde luego. Pero siento, y quizás es una creencia, que no estaría siendo fiel a mis principios porque las editoriales me exigen un mínimo, un máximo de páginas, tipografía, y yo quería hacer este libro, y perdona que te lo diga así, pero como me saliese de los huevos. Es decir, No pensando en la editorial, pensando en ti que lo vas a leer. Entonces por eso dejé de hacerlo editorial y lo publico a través de Amazon. ¿Cuál es el juego de Amazon? Cuanto más reseñas y mejores reseñas tenga tu libro, más lo vamos a posicionar, a más personas lo vamos a enseñar. Es el juego de Amazon. Entonces yo tengo que jugar ese juego. ¿Y cómo voy a jugar ese juego? Contigo. Necesito que me ayudes para que podamos seguir ayudando. El libro de No sufras más, hay 3 versiones: versión Kindle, que puedes leerlo desde tu teléfono móvil o si tienes un Kindle desde ahí, que son 4,99 Tapa blanda, que son 18,72 y tapa dura, que eso dura toda la vida, 20,79 7 años de mi vida ahí metidos. Pero la parte interesante es, a los que compréis el libro y escribáis una reseña honesta en los próximos 7 días, fijaos que tampoco sois muchas personas aquí, entonces es fácil que te toque, Voy a regalar o voy a hacer un sorteo de un viaje por Europa. El destino es aleatorio, son 2 días para 2 personas en Europa, vuelos y alojamiento incluido, vuelos y alojamiento incluido. ¿Por qué hago esto? Porque yo quiero que este libro llegue a más personas. Para que este libro llegue a más personas necesito que tú puedas comprar el libro, me da igual la versión, pero que puedes escribir una reseña. Una vez lo leas, importante que sea en los próximos 7 días antes del domingo 17 de mayo sobre el libro. Y entonces la semana que viene, entre todas las reseñas, lo haré público, haré un sorteo. Además, a los 20 primeros que compréis os lleváis esta versión especial. Después la versión oficial será esta de aquí, pero esta es la versión que quiero dar a las primeras 20 personas. Habrá solo 20 ejemplares en el mundo que tengan Esta portada. Y me gustaría decirte que gracias a este libro te vas a ahorrar sufrir y que no vas a sufrir nunca más. Sería mentira y poco ético por mi parte. Yo no te puedo ahorrar tu desierto y que camines tus 40 días, pero sí que te puedo dar la cantimplora para que puedas beber agua. Sí que te puedo hacer el camino más ligero. Y es lo que busco con este libro, que te des cuenta de una vez por todas de que la libertad de verdad no está fuera, no está en el próximo coche, negocio, casa, piso, cambiar de pareja. Está dentro de ti. Y a través de estas 40 historias busco que puedas experimentarlo. Así que os voy a enviar, voy a quedarme ahora un ratito respondiendo preguntas con el teléfono móvil y os voy a enviar el enlace para que lo podáis hacer. Oye, quien quiera De verdad, esto está hecho con mucho amor y me siento en la responsabilidad de compartir esto. Darme un segundito y lo envío por el chat. Quien tenga dudas, preguntas sobre el libro, aprovechad ahora, preguntadme. El libro lo vais a poder comprar siempre, solo que en estos próximos 7 días, pues uno, te llevarás la portada diferente y entras en el sorteo de un viaje a Europa. Que dices, joder, o sea, pago 17 me llevo Alquimia, la aplicación Me llevo el libro y además dentro del viaje de un sorteo por Europa. A ver si lo puedo poner por aquí por el chat, darme un segundo. Ya lo voy a poner por el chat. ¿Por Kindle vale? Sí, vale por Kindle. Al final lo que hace— Lo que hace Amazon, a ver, lo que hace Amazon es que cualquiera de los, o sea, da igual los libros que tú, da igual el formato, simplemente que escribas una reseña. Pero para eso tienes que tener cuenta en Amazon, que bueno, creo que la gran mayoría que estamos aquí lo tenemos. El enlace es muy grande y no me permite poder enviarlo. Darme un segundo que tengo que que acortarlo para hacerlo más chiquitito y que podáis, tengo que hacer el enlace como más chiquitito. Y ahora respondo a vuestras preguntas. Vale. ¿En serio he estado 2 horas? No me lo creo. Vale, os lo envío por aquí, vale, por el chat. Si lo compras en librería, librería no va a estar porque lo he publicado por Amazon. Entonces, la única forma de poder conseguirlo es a través de Amazon, vale. No me lo compréis a mí, se lo compréis a Amazon directamente, y todo el dinero va a ser para construir una escuela en Filipinas. Todo, todo el dinero, os lo prometo. Todo, todo el dinero. Es un propósito de verdad, de que a mí me hace— ni os imagináis lo que para mí significa este libro. No tiene nada que ver con ganar dinero. Hay otras formas mucho más interesantes de ganar dinero con un libro. Entonces, que sepáis que comprando el libro no solo entráis en el sorteo, no solo tendréis una portada diferente, sino que también estáis contribuyendo a algo mucho más grande que es dejar este mundo un poquito mejor de lo que está. Si estás en Bulgaria, ¿tiene más sentido Kindle? Desde luego. Aunque creo que lo publican todos los Amazones, es decir, está en Amazon, no sé si Amazon Bulgaria existe, pero también está ahí en Amazon. Si tenéis alguna duda, mira, os voy a compartir Alquimia, así como muy poquito para que lo veáis. Vale, esta es la herramienta. Entonces tiene diferentes cositas. Aquí te hace un onboarding que te, bueno, puedes medir el nivel de consciencia a tu ritmo, sin prisas. Puedes crear el manifiesto. Después tiene como un chat con toda la información para que puedas hablar conmigo. Y de hecho puedes ponerle musiquita, oye, pues mira, voy a poner aquí chimenea. Y entonces estás haciendo todo esto con este proceso de introspección con esta musiquita. Puedes medir el mapa de tu nivel de consciencia, que es lo primero que yo te recomendaría, y después ya haces el manifiesto. Entonces, ¿cómo te lo mide? A través de preguntas. Cuando alguien me critica, ta, ta, ta, entonces te hace diferentes preguntas que tienes que responder de forma honesta. Y después tenemos aquí el manifiesto, que son 6 capítulos para crear tu manifiesto. Ver dónde estás y cuál es tu intención de dónde quieres ir, y después lo puedes pegar en tu pared o tenerlo ahí y que siempre te recuerde la persona que eres y hacia dónde quieres ir. Esto lo vais a tener incluido dentro del libro. Sigo leyendo por aquí los comentarios, dame un segundo. Gracias, gracias a todos. Lo importante Lo importante, lo importante para mí en este momento, así que sería muy egoísta, pero ni os imagináis el favor que me haríais si lo leéis y escribís de verdad una reseña honesta. Más o menos el tiempo de lectura son 2-3 días, no más de eso. Y es a través de historias que para mí es la mejor forma de poder enseñar estos aprendizajes de cómo elevar tu nivel de consciencia, de cómo vivir una vida más libre independientemente de lo que pase fuera. Así que bueno, gracias a todos y a todas los que lo estáis comprando. De verdad lo agradezco muchísimo, ni os imagináis el apoyo que me dais. Y bueno, es un proyecto que lleva 2 años, que también he tenido que lidiar con mis demonios internos, con mi perfeccionismo, que lo he vuelto a encarar una vez más, con mi miedo, ¿no? De siempre, siempre florecen miedos. Y es muy bonito porque te das cuenta de que en cada cosa que tú puedes hacer, con cada cosa que tú haces, es una forma de crecer espiritualmente. Que hay que te expones enfrente de la cámara, que tienes una conversación con tu pareja, obsérvate, pon el foco en ti, deja de poner el foco en fuera. Los demás no tienen nada que ver, es tu propia vida, todo es una proyección de quién tú eres. Y esto ha cambiado mi forma de hacer los negocios, ha cambiado mi forma de vivir, ha cambiado Todo. Y quizás en un canal como este de negocios, de ganar dinero, de una vida más libre, no pega esto, pero para mí éticamente sería incoherente no hablarte de libertad sin mencionarte los niveles de consciencia. ¿Dónde está el link para comprarlo? Os lo voy a dejar por aquí. Próxima semana os avisaré por correo, por los grupos WhatsApp si estáis cuando haremos el sorteo para 2 personas, que va a estar guay porque además ni yo voy a saber el destino y bueno, creo que va a ser muy interesante. Así que nada, os voy a dejar si nadie tiene ninguna pregunta más. Gracias a todos y a todas, de verdad, ahora mismo el corazón no me entra en el pecho, que es el día de la madre y así podemos ir a comer todos juntos. Paula acaba de comprar. Sandra, y te lo envié para que lo puedas comprar. Gracias, gracias de corazón. Bueno, yo creo que vamos a cortar por aquí. Importante, el libro después se podrá seguir vendiendo. Ahora bien, no tendréis la portada diferente ni tampoco el sorteo, pero el libro se va a seguir vendiendo. ¿Por qué hago esto de los 7 días? No como urgencia ni como escasez, sino que al final Amazon hace esto. Cuanto antes se produzcan las— o sea, Amazon lo que busca es que se produzcan muchas reseñas en muy poco tiempo. Es como muy similar a los lanzamientos. Tengo que jugar también sus reglas de incentivaros para que escribáis la reseña en poco tiempo y poder llegar así a más personas. Y nada, gracias a todos, ya todos los que lo habéis comprado, de verdad os amo mucho. Y joder, qué felicidad. Gracias. Bueno, gracias. Corto por aquí. Espero que os sirva de mucho y que lo tengáis. Es un libro que de verdad podéis abrir cualquier página y empezar a leerlo. No tiene una continuidad, por eso es un libro que es como una Biblia. En cualquier momento podéis abrirlo y leerlo. Así que gracias de corazón por estar aquí, por ese apoyo, por hacer esto posible. Así que un besazo enorme y os amo. Chao.
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