
Louis Barajas left a lucrative job to return to East Los Angeles as a financial advisor. He went from working with his father to becoming a certified financial planner, now teaching his community about financial literacy and building wealth.
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Muchas personas de origen humilde que logran el éxito prefieren empezar vidas nuevas lejos del barrio que los vio crecer. Pero en el caso del asesor financiero Luis Barajas, el deseo de ayudar a su comunidad del este de Los Ángeles lo llevó a renunciar a un cotizado trabajo. Nuestra corresponsal Carmen Domenici viajó al sur de California para averiguar qué es lo que motiva a Barajas a enseñarle a la gente cómo conseguir una vida llena de riquezas.
A los 13 años, Luis Barajas acompañaba a su padre a instalar rejas en los vecindarios donde vivían las estrellas de Hollywood, lejos del este de Los Ángeles, California.
Y luego regresábamos aquí al barrio y le papá, ¿Qué es lo que hace la gente allá? Que es que vive tan diferente, que tienen cosas que nosotros podemos tener una.
Diferencia que para él era demasiado evidente. Te sirvió de motivación.
Seguro que sin más de motivación. Inspiración.
Su padre, Agape Pito Barajas, quien tenía un taller de herrería, recuerda los primeros pasos de su hijo en el mundo de los negocios.
Él me ayudaba, iba con los clientes como interpretándome las cosas que no entendía en inglés con los señores americanos.
Barajas demostró ser bueno en matemáticas, por lo que su padre le confió a su hijo adolescente hacerle su declaración de impuestos.
Le di la confianza porque lo miré muy serio, muy inteligente. Me llevó a comprar un libro sobre para hacer los impuestos. Lo leí a los 13 años, lo leí. Era como 150 páginas.
La primera declaración de impuestos salió bien, pero al año siguiente enfrentaron algunos problemas.
Nos hizo una auditoría cuando tenía como 14 años y ganamos la auditoría.
Barajas quería quedarse ayudando a su padre, pero un profesor lo exhortó a que continuara sus estudios.
Dijo, mira Luis, tú le vas a ayudar mucho más si vas a la universidad y le vas a ayudar con su negocio.
Gracias a ese consejo y a su dedicación, Barajas se graduó como contador, hizo una maestría en administración de negocios y se convirtió en el primer hispano en ser planificador financiero certificado. Fue entonces cuando comenzó a trabajar con una conocida corporación financiera.
Era una firma de asesoría y de contabilidad para la gente multimillonaria y billonaria.
Barajas dice que ganaba un buen sueldo, vivía en un afluente vecindario y tenía lo que siempre había soñado tener. Su futuro era prometedor. Luego de trabajar durante años multiplicando las fortunas de ricos y famosos eventos familiares hicieron que Barajas cambiara el rumbo de su vida regresando aquí al este de Los Ángeles, al barrio de donde él había salido. Casi simultáneamente, murió su abuelita, se suicidó su tío, nació su primera hija y conoció a un pastor que le habló sobre el verdadero propósito de la vida. Era el año 1990 cuando decidió dejar su prominente trabajo.
Hablé a mi papá y le papá, voy a regresar al barrio. Y yo sé lo que es el propósito de mi vida. Voy a regresar a ayudar a nuestra comunidad, pensar diferente y cómo recibir abundancia. Él quería regresar este de Los Ángeles porque sentía que podía ayudar a algo, a los mexicanos.
Su regreso no fue fácil. En su anterior empleo, Barajas ganaba 250 dólares la hora.
Pero en el barrio tuve que dormir en la oficina que yo comencé, día y noche, porque ni tenía dinero para la gasolina. Y comencé a cobrar a la comunidad 20 dólares para hacer sus ingresos.
La gota que derramó el vaso cayó al año siguiente, cuando unos clientes se quejaron porque Barajas había subido su tarifa de declaración de impuestos a 30 dólares, razón suficiente para que fueran con la competencia.
Estaba ahí un señor que vendía flores, que era notario, que era tu agente de viajes, que te casaba, te divorciaba.
¿Hasta dónde llegó tu frustración ese día?
Cuando vi la pareja cruzar la calle, ir a ese lugar, que no les podían ayudar. Yo sabía que yo le podía ayudar, agarrar las llaves del lugar. Cerré mi propia oficina y las tiré. Ese basurero estaba abierto y las tiré y las metí al basurero. Y ya nunca voy a regresar. Regresé a mi casa en Orange County. Manejaba casi como 30 millas para llegar a mi negocio. Todos los días llorando, llorando como un baby.
Para agravar la situación, su primera esposa le pidió el divorcio. Barajas regresó al este de Los Ángeles, pero esta vez con un nuevo Escuchar y buscar soluciones a las carencias económicas de la gente de barrio.
La gente está trabajando, dos, tres trabajos, como trabajaba mi papá. Nunca estaba en la casa. Pensamos que para ganar más dinero tenemos que trabajar más. No es cierto.
Barajas comenzó a orientar a sus clientes sobre cómo aumentar sus ingresos, ahorrar e invertir en el futuro. Desde entonces asesora a Eddy y Marisela.
Ruiz Gaston, entonces con Luis. Él fue el que nos enseñó como. Cómo ahorrar. De dónde se estaba viendo todo el dinero.
Eddie es chofer de camiones para una compañía de entrega de paquetes.
No teníamos la mentalidad de ahorrar para el tiempo cuando llegamos a jubilarnos.
¿Dirías que hay una diferencia entre cómo piensa el pobre y el rico acerca del dinero?
Seguro que sí. El pobre siempre piensa que hay límite, que no más hay una cierta cantidad de dinero. El rico siempre piensa muy abundante y tenemos problemas porque esa mentalidad no nos ayuda a nuestra comunidad.
He tenido el sueño de hacer algo por mi propia cuenta, es decir, tener mi propio negocio.
Luis y Alejandra Font dejaron sus trabajos corporativos con la idea de dedicarle más tiempo a sus dos hijos, tener más.
Tiempo con la familia, más tiempo para viajar, crecer nuestro negocio.
Barajas se casó por segunda vez y trabaja con su esposa. Ha publicado dos libros, el más reciente sobre cómo tener éxito creando su propio negocio. Frecuentemente viaja por todo el país haciendo talleres para enseñarle a empleados y trabajadores cómo retirarse cómodamente.
Tienen que invertir en su futuro, invertir en inversiones, invertir en uno mismo también.
Eddie Ruiz y su esposa, después de 11 años de esfuerzos dicen estar alcanzando sus metas.
Voy a hacer más dinero ya jubilado que ahorita trabajando y esa es mi meta. Y de tener claro a mi familia, a mis hijos que estén educados en la universidad. Yo no tuve la oportunidad de ir a la universidad.
Su fondo de retiro ha aumentado considerablemente y ya tiene su casa propia. ¿Su esposa ha podido quedarse en el hogar cuidando a sus tres hijos?
No, pero es un orgullo ver a los niños cuando te dicen oh mamá, esto está rico, ay qué bueno o te piden su plato preferido.
Alejandra y Luis Fon decidieron establecer su propia empresa vendiendo utensilios de cocina y dicen haber aprendido grandes lecciones para sus vidas.
Tú puedes hacer que tu vida controle tu negocio, no viceversa. Entiende de que ser próspero es muy diferente de ser rico. Rico significa cuánto dinero tienes tú, pero ser próspero ya es algo diferente.
A pesar que la mayoría de sus consejos tienen que ver con las finanzas, para Barajas el dinero no lo es todo en la vida.
En este mundo nadie se lleva nada. No, el dinero no trae felicidad. Eso te lo puedo decir porque yo trabajé con multimillonarios y billonarios.
Él cree que el éxito está en trazarse objetivos y esforzarse en lograrlos clarificar.
De qué tipo de vida uno quiere vivir, lo quiere vivir pobre o lo quiere vivir cómodo.
¿Dirías que valió la pena volver al barrio?
Seguro que sí, porque.
He ayudado cambiar la mentalidad, me ha ayudado ver la gente de uno a uno, platicar con la gente de de veras entrar a la mentalidad de nuestra comunidad.
Bueno y Luis Barajas está a punto de terminar su tercer libro de finanzas y retomará su gira de conf el próximo año. Mientras tanto, Eddie Ruiz dice sentirse más seguro de que podrá vivir cómodamente después de jubilarse. Y por su parte, Luis y Alejandra Font se preparan para compartir lo que han aprendido hasta ahora con los que esperan serán los próximos dueños del negocio, sus hijos. Regresamos.










