Clipper y Harbour con Antonio Linares
20 May 2025 · 69 min
Antonio Linares started programming on a Sinclair ZX81 and became a key figure in Clipper, the language behind accounting software ContaPlus. When Clipper's commercial future dimmed, he co-founded Harbour, an open-source project that rewrote the compiler and gathered an international community to keep the language alive.
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Pues bienvenidos otra tarde más a otro capítulo de Codeadores. Ya hacía tiempo que no publicábamos ningún capítulo. Hoy tengo un invitado, siempre digo especial, pero es que realmente todos los invitados son muy especiales porque tienen unas historias bastante interesantes que contarnos. Y hoy está conmigo aquí Antonio Linares, que habrá gente a que le suene porque su nombre está muy ligado al proyecto Harbour, que que es el proyecto del que deriva Klipper, que fue la evolución natural, yo por lo menos lo veo así, del lenguaje Klipper hacia los entornos Windows y cómo se mantiene todavía vivo el proyecto y se sigue utilizando. Antonio, a mí me gusta empezar siempre haciéndote la pregunta, o sea, aparte de que te puedas presentar, de cómo empezaste en el mundo de la informática.
Bueno, buenas tardes, Manuel. Gracias por la oportunidad de conversar contigo y de colaborar u ofrecer lo que se pueda en base a experiencias vividas. Pues mira, la informática empezó de la forma más— fue una auténtica casualidad, pero no creo en las casualidades. O sea, que de alguna manera Es decir, era el destino que llamaba a la puerta. Entonces, en concreto, un vecino que yo tenía, yo era muy jovencito, que a él le gustaba todo el tema tecnológico, todo el tema de novedades y tal. Pues un día me vino y me dijo, oye, han sacado un— hay una feria de informática y hay un ordenador personal. Y yo le dije, pero eso, ¿qué es? O sea, ¿de qué se trata eso? Y me dijo, pues mira, es un cacharro que te sirve para organizarte, pues para estudiar, para hacer cosas y tal. Yo dije, sí, sí, sí, sí. ¿Y dónde lo venden? Ah, pues lo venden en tal centro comercial y no sé qué. Yo en esa época no tenía, por no tener, no tenía ni dinero. No tenía nada. Y recuerdo que dio también la casualidad de que mis padres volvían de un viaje que habían hecho. Mi madre me había traído un regalo, precisamente unos auriculares con música. Y me acuerdo que me lo dio, me dio el regalo, y a los pocos días me dijo, oye, Antonio, ¿te importa devolverme los auriculares y te doy el dinerillo que me costaron? Y digo, ah, no, no, encantado, no hay problema.
No, es que me hacen falta, me hace falta para Regálaselo a alguien.
Me dio el dinero y el amigo me había hablado de este ordenador personal. Y entonces pues fui a ver el ordenador personal. Y el ordenador personal era un ZX81, que era el primero que sacó Sinclair. Eran ordenadores ingleses y tenía solamente 1K de memoria. Eso era un juguete chiquitito. Y me acuerdo que lo compré, no tenía ni idea de qué eran, o sea, para qué eran ni cómo lo iba a usar ni nada, ¿no? Pero recuerdo que llegué y lo conecté a la televisión y en la televisión salió el cursor, que fue totalmente una experiencia mágica. O sea, en una televisión, ¿quién me iba a decir que yo podía escribir en una televisión? Y entonces me acuerdo que puse hola. Y eso fue ya totalmente iniciático, o sea, fue como, oh, he tenido una experiencia mística con el televisor. Pero esa primera impresión, digamos que fue el detonante, la chispa de la curiosidad por estos cacharros. Y bueno, trasteé un poco con él, Iba cogiendo algunas ideas, hacía tonterías y tal, y ya pues quería tener uno más potente, o sea, quería algo un poquito mejor. Entonces de ahí pasé al famoso ZX Spectrum, también fabricado por Sinclair. De ahí también tuve, o antes tuve, un Commodore VIC-20. Eran los cacharros de esa época, lo que había en esa época. Y coincidió que comencé a trabajar precisamente en un banco. Además, para más inri, era decir un banco árabe. Y un buen día llegó una caja que mandaban de la central de Madrid y era un ordenador, un ordenador IBM PC. Entonces aquello fue como guau, o sea, era como O sea, en aquella época el ordenador costó 1 millón de pesetas, eran pesetas, y claro, eso ningún mortal podía permitirse ese cacharro. Pero de repente ese cacharro estaba a mi disposición y en mis manos, allí en el banco, estaba conectado a una terminal remota. Con la casualidad que un día pulsé las dos teclas de mayúscula a la vez y me sacaron de la emulación terminal y me dejaron en el sistema operativo. Eso fue de nuevo otra experiencia mística, ¿no? Como, joder, he traspasado una nueva barrera, ¿no? Y puedo escribir aquí, pero esto, ¿qué es? Oh, esto es el MS-DOS. Oh, el MS-DOS. Y recuerdo Llevarme los manuales escondidos. Usaba, venía mi hijo pequeño en el cochecito y en el bolsito del cochecito del bebé ahí metía los manuales porque no podía sacarlos del banco, pero yo me los quería llevar para leerlos y ver qué ponía allí. Entonces de repente tenía un IBM PC y otro día pues apareció por allí un señor que trabajaba en una oficina de al lado Y venía con un floppy en la mano y dice, esto es el de Base II. ¿El de Base II? A ver. Lo puse. Oh, claro, las primeras cositas que habíamos hecho eran en GW-BASIC. Aquello era totalmente— funcionaba, pero no te daba ningún tipo de ayuda. Claro, el de Base II ya era como, oh, puedes hacer una tabla, qué fácil. Puedes rellenar. Entonces eso fue otro salto, ¿no? Y todavía eso era, digamos, el comienzo de la película, porque realmente todavía no, no había, no sabían, es decir, yo no había comenzado de verdad. Pero también otra casualidad fue que un día llegó mi padre y me dice, mira, Antonio, un cliente me ha regalado esto, no tengo ni idea de para qué sirve ni qué se puede hacer con él, así que toma, a ver tú qué Y era uno de los primeros ordenadores personales que habían salido. De hecho, creo recordar que era un Spectravideo, que era de los primeros clónicos que se habían hecho de IBM. Es decir, IBM no había tenido cuidado con las patentes y habían salido unos clónicos. Y claro, ya no era que en la oficina podía llegar al IBM PC, que era como guau, sino era que tenía en mi casa uno para mí. No tenía disco duro, el monitor era de fósforo verde, pero suficiente para un pasito más, un pasito más. Y un buen día, pues no recuerdo quién me lo dijo ni nada, me dice, oye, hay una herramienta que se llama Clipper. ¿Y eso para qué sirve? Pues te permite hacer un ejecutable con el de base, con el de base 2, y ya no necesitas tener ahí un runtime, sino que te genera un ejecutable autónomo. Ah, sí. Total, empezamos a trastear con eso. Y además tenía, la historia era que tenía un enlazador que era el RTLink famoso, que era súper lento. O sea, súper lento era que tardaba minutos en construir un ejecutable. También un buen día hablando con un amigo me dice, ah, pero no estás enlazando con el Turbo Link. Y dije, ¿el Turbo Link? Y viene en el Borland no sé qué. Ah, me suena que estoy curioso ahí en algún floppy. Así, aquí hay Intelin.exe. O construía los EXE de forma inmediata, fuera como hoy otro pasito más. Por eso digo que cuando uno mira para atrás y ve el camino que uno ha recorrido, ve los pasos que uno ha dado, ve que claramente hay un camino, es decir, hay un destino que en cooperación contigo se va extendiendo y va avanzando. Y bueno, de ahí pasó a que, bueno, de pronto me enteré que donde yo vivía había una empresa de programación. Una empresa de programación. Y me acuerdo que me fui por allí a ver aquí esta gente qué hace y para qué sirve esto. Y entonces me acuerdo que conocí a un programador profesional, era japonés, no sé si era japonés, oriental, pero el caso fue que yo le veía cómo se manejaba y era como guau, era súper experto con el Norton Commander. Entonces el Norton Commander era Pero lo usaba de memoria, se sabía las combinaciones de teclas. Uno no llegaba a ver los dedos cómo los movía en el teclado. O sea, era totalmente magia, ¿no? Y bueno, aquello también fue como otro paso más. Y otra vez me enteré de una empresa en la que buscaban unos programadores y me acerqué a preguntar. Y allí conocí mi vida. A un primer programador el lenguaje C. Claro, aquello me parecía, amigo, pues si estuviera hablando con un chamán mágico que me iba a introducir en otras realidades. Y el hombre, no, no, yo soy programador en C. Pero, ¿tú usas el IDE de Borland C? No, no, no, yo programo directamente desde la línea de comando. ¿La línea de comando? Oh. Y entonces salía ahí una pantallita en verde en donde él escribía el compilador y no sé qué. Pero, ¿y qué estás haciendo? No, estoy haciendo una base de datos que vamos a conectarnos por unas redes para compartir propiedades inmobiliarias. No existía todavía internet. Es decir, ellos estaban intentando montarse una especie de internet para inmobiliarias y tal. Total, allí intenté dar unos pasitos y recuerdo uno de los jefes que me dijo: Bueno, mira, te voy a dar un monitor en color como a cuenta de lo que vas a hacer y ya seguimos hablando. Entonces me fui para mi casa con el monitor en color, que eso fue claro, pasar de un monitor en fósforo verde a un monitor en color era como, guau, o sea, hay colores, ¿no? Aquello fue espectacular. Y así un poco empezó la película. La película fue toda una serie de casualidades. De mágicas coincidencias. Y bueno, de ahí un día me entero que hay una revista. Bueno, había una revista en España que era Clipermanía, publicada por el Grupo Eidos, muy buena gente. Y bueno, lo increíble es que tenían una comunidad de seguidores bastante interesante. Había mucha gente metida en el mundillo pillo. Yo aún así recuerdo que a mí me tocaba ir con el coche cerca de una hora hasta Málaga porque allí había un quiosco donde traían una revista y ya era totalmente magia negra, o sea, que era el Doctor Dox. El Doctor Dox era una de las pocas revistas que había muy especializadas en programación donde escribían unos tipos rarísimos que sabían cosas muy raras. Y realmente conseguir esa revista era como, buf, o sea, era gracias a esa revista, pues yo seguía una serie de artículos que era programación orientada al objeto, que en aquel entonces todavía aquí no se hacía nada, nadie sabía. Y esta gente empezaba a hacer programación orientada al objeto, eran los primeros en coger los primeros conceptos de cómo se construían las clases, cómo se instanciaban los objetos, las reglas de la programación orientada al objeto, de un sistema orientado al objeto, la encapsulación, el polimorfismo, la herencia, y de alguna manera toda nuestra intención era adaptar eso a Clipper. Pues claro, Clipper es lo que sabíamos usar y de hecho estaba a punto de salir el Clipper 5 que tenía ya algunas clases, venía con algunas clases predefinidas, pero el motor de clases venía, por decirlo de alguna manera, venía bloqueado, venía capado, o sea, estaba dentro de la librería pero no se podía usar. Bueno, al poco tiempo, en aquel entonces nosotros utilizábamos Fidonet, Que era, usábamos Fidonet, que se utilizaba en las BBS, que eran señores que tenían un ordenador en su casa, que de noche se llamaban unos a otros con los pitiditos típicos de los módems. Y a lo mejor pues de repente te aparecía, yo tengo interés en Clipper, y te salían unos ficheros. Y un día llegó un fichero que de alguna manera abría la caja de Pandora. De la programación orientada al objeto en Clipper. Es decir, ya no solamente podías usar las clases predefinidas que venían, sino que tú podías construir tus propias clases. Podíamos empezar a enredar con lo que era la herencia, derivar unas clases de otras. Total, que yo un buen día pues hablé con estos señores de la revista Porque yo había hecho lo que se llamaba entonces, que estaba muy de moda, lo que era una librería. Una librería es como un conjunto de utilidades que tú haces en un fichero y que programadores pueden utilizar. Y yo tenía hecha una para mí y la regalé. Llamé a la revista, oye, tengo aquí una librería, que en aquel entonces el primer nombre que le puse fue FIDE Pro, FIDE por Clipper 5, Five. Y Pro, pues de profesional, me recordaba mucho al Fox Pro. Era como Fox profesional. Pues Clipper profesional, pues Five profesional. Five Proyecta. Y entonces le llamé y le digo, oye, tengo aquí una librería, os la regalo para que la deis en la revista y tal. No, no quiero nada. Bueno, pues la regalaron y se hizo popular. Entonces no sé cómo fue, pero me dijeron, oye, ¿quieres escribir un a tener una columna en la revista. Y yo dije, guau, ¿puedo escribir en la revista? Y yo dije, sí, sí, voy a escribir en la revista. Y entonces pues llevé una sección en la revista que se llamaba Programación Orientada al Objeto en Acción. Era OOPs, Object Oriented Programming en Acción. Y yo ahí iba contando pues las frikadas de todo lo que iba aprendiendo. Era lo que iba aprendiendo, que en aquel entonces nadie sabía qué era eso. Nadie lo sabía. Éramos unos raros, unos raritos que sabíamos de esa historia o que nos sonaba y estábamos empezando. El caso fue que esta gente de la revista pues organizaron una primera conferencia y me dijeron que si quería participar. Y yo dije sí, vale. Y entonces me tocó a mí abrir la conferencia. No se me olvidará porque yo era un chavalito muy joven. Y me acuerdo que allí era una sala enorme llena de señores con chaqueta y corbata. Eran todos directivos de empresas de programación y señores muy respetables. Y yo delante de todos pues iba a explicarles la programación orientada al objeto. Entonces, eso no se me olvidará porque recuerdo que cogí un vaso que tenía en la mesa, se lo mostré al público y les dije, señores, ¿qué es esto? Un vaso, ¿no? Pero, ¿por qué sabemos que es un vaso? Porque tiene unas propiedades y tiene unos determinados comportamientos. Es algo que todos sabemos identificar. Bien, vamos a ver cómo podemos llevarnos eso a la programación. Y yo creo que esa conferencia fue muy mágica porque de alguna manera la gente se entusiasmó de entenderlo. Era de repente que te llegase la luz de entender los objetos, las clases, la herencia, los mensajes. Era como, guau, es otro nivel de pensar, otro nivel de analizar el software. Y casualmente, pues, di la conferencia, me regresé a mi casa y a los pocos días me llamaron de Madrid. Una de las empresas que habían estado en la conferencia me ofrecía que le diese un curso de una semana a sus programadores expertos. Claro, yo que era nadie, era un ignorante total, Era como, me voy a Madrid a una empresa de programación, pero qué bien, no me lo puedo creer. Y allí aterricé y empecé a dar el curso, yo tranquilo, muy relajado, explicando los conceptos y tal. Y al tercer día de estar en la confesión, de estar en ese curso, pues el director de la empresa me ofreció que me quedase en la empresa, en el departamento, llevando el departamento de investigación y desarrollo. Claro, imagínate, yo ni había estudiado nada porque en aquel entonces no había nada que estudiar académicamente. Lo que sabía era, era totalmente autodidacta. Y de repente me veo, y bueno, estamos hablando que era la empresa desarrolladora del ContaPlus, el famoso programa ContaPlus. Que era la contabilidad más famosa y más extendida en España. Y de pronto me veo de jefe de investigación y desarrollo en la empresa que hacía ContaPlus. Entonces yo decía, guau, ¿cómo he llegado hasta aquí? ¿Qué ha sucedido? Yo allí estaba a mi bola, a mi rollo, mi historia. Es decir, fue formidable porque ellos nunca me Es decir, me dejaron total libertad para que yo explorase, para que yo investigara, para que yo siguiera mi intuición. Y allí precisamente es cuando en la empresa había ya una primera inquietud. No en la empresa, en todo el mundo estaba empezando el comienzo de lo que iba a ser Windows. Y todos los que estábamos en MS-DOS ya nos sentíamos fuera del tiesto porque queríamos llegar a Windows. Es decir, era como si no llego a Windows ya me he quedado fuera. Y entonces recuerdo que, bueno, que haciendo pruebas y tal, pues un buen día conseguí que Clipper funcionara en Windows. Hice un primer ejemplo, hice no sé qué, dije Dios mío, o sea, es como, porque claro, pasar de MS-DOS a Windows era como franquear una barrera insalvable, porque realmente Windows funcionaba en modo extendido, el MS-DOS no funcionaba en modo extendido, las versiones primeras. Entonces claro, tenías que entrar en otro territorio. ¿Cómo se conectaba el MS-DOS y el Windows? ¡Guau! Y bueno, pues empecé a construir una librería que se haría muy popular y que se sigue usando hasta la fecha. Y de hecho yo sigo dando soporte técnico y vendiendo actualizaciones hasta la fecha. Ya estamos hablando de no sé cuántos años, pero muchísimos años. Y esa librería, pues en honor a ese primer producto que hice, que le llamé FIBE Pro, Este producto le llamé FibeWin. Era el Fibe otra vez, era el Clipper 5, que era el estándar. Porque nosotros, desde ahora, a mí era como, guau, el estándar. Esta gente, los creadores de Clipper, habían marcado un estándar, era Clipper 5. Ahora era llevarnos Clipper 5 a Windows. FibeWin, guau. Y bueno, la empresa usó FiBeWin para sacar el ContaPlus para Windows, que fue un rotundo éxito. ¿Por qué? Porque era un momento en que las empresas coexistían en MS-DOS y en Windows, y además la transición tenía que ser gradual. Entonces, en una empresa a la vez tenía que existir aplicaciones en MS-DOS y aplicaciones en Windows, utilizar la misma red local, utilizar la misma base de datos. Esto era todo un desafío. Entonces fuimos capaces de hacer eso usando Clipper. Claro, eso fue, como se dice vulgarmente, un pelotazo total, porque las empresas no estaban obligadas a hacer la migración al 100% a Windows, sino que podían hacerla gradualmente. Y bueno, pues nosotros cuando empezamos estábamos en un piso en Vallecas, Y al cabo de unos años estábamos, había 2 edificios que pertenecían a la empresa, tropecientas mil personas allí. Y claro, era todo como alucinante, es decir, un éxito total, un éxito. La transición, fuimos la única empresa que consiguió tener a la vez MS-DOS y Windows en la misma red local trabajando a la vez o en la misma base de datos. Claro, esto a nivel ventas, imagínate cómo se traducía en ventas. Espectacular. Y yo seguía con mis inquietudes, pero al mismo tiempo también tenía ya la necesidad de estar solo. Es decir, Quería hacer unos determinados trabajos de investigación. Me gusta mucho mi independencia, me gusta mucho mi tranquilidad, mi soledad en el sentido de aislamiento para poder trabajar, para poder pensar. Y la empresa eran horarios, los que somos programadores nos gusta esto, sabemos que a lo mejor te viene la inspiración a las 3 de la mañana y te viene, y no puedes estar en un horario de oficina, no puedes estar No, necesitas libertad total. Si a medianoche te viene la inspiración, hay que seguirla. Y a lo mejor cuando te toca trabajar, pues no tienes inspiración y tienes que ir a darte un paseo. ¿Por qué? Porque no estás en ese momento en sintonía. Total, como seguíamos la evolución de las noticias tecnológicas, sabíamos que hubo un momento ahí dorado en el que los principales fabricantes de software querían, bueno, pensaron de repente, se puso la moda de que a lo mejor el Xbase era, digamos, el dialecto que englobaba todos los productos de la tecnología que venían del Dbase, pues que como que iba a ser lo más. Entonces, por un lado estaba Microsoft, que había comprado FoxPro, lo había comprado. Borland, que estaba construyendo el de base para Windows, que también lo había comprado. Por otra parte, apareció en escena Computer Associates, que es un gran negociante de software, pero en realidad no estaban tanto en el desarrollo de software, sino ellos más bien compraban y vendían. Entonces, para ellos Clipper era un producto más al que iban a comprar y vender. Y los que estábamos metidos en el mundillo pues teníamos un cierto miedo porque decíamos, esta gente no son desarrolladores y es posible que este producto— posible no, es que veíamos claramente que el producto iba a morir. Es decir, el producto lo habían comprado, el equipo de ingenieros que lo había desarrollado se había dispersado. Y aunque le hicieron mucho bombo y platillo, muchos manuales, muchas cajas, sabíamos que era el principio del fin. Es decir, ese producto iba a morir, igual que murió FoxPro, igual que murió Debase, porque no existió en su momento, pero duró lo que duró y listo. Entonces yo ahí veía la necesidad de darle una vida, una segunda vida a Clipper. Y yo decía, este lenguaje tan formidable no puede morir, no puede morir. Y justo en esa época había mucho boom, los que estábamos metidos en el mundillo de la informática, había mucho boom con lo que había hecho el señor Linus Torvalds con Linux. Es decir, Linux era todo un fenómeno, o sea, en el sentido de que era una revolución en la manera de entender el software. Y leyendo artículos de este hombre, yo decía, bueno, es la primera vez que alguien hacía un proyecto de tal envergadura utilizando el paradigma del desarrollo cooperativo. Es decir, ya nos vamos, nos alejamos del modelo empresarial, vamos a un modelo En el que, bueno, en aquel entonces también había unos pioneros escribiendo unos artículos maravillosos. Yo siempre recomiendo la lectura de, a mí me impactó mucho la lectura de La catedral y el bazar de Eric Raymond, en el que se sentaban las bases del desarrollo del software libre, del software de código abierto y software libre. Entonces yo lo veía, tenía clara la película, le decía, vamos a ver, este señor lo ha conseguido con Linux. Si lo ha conseguido él, nosotros podemos repetir la hazaña. Y por otra parte, está claro que este es el camino, porque nosotros no teníamos recursos para hacerlo. Es decir, construir un compilador, construir un lenguaje de programación con todas sus herramientas es una labor titánica. O sea, realmente es una labor titánica. Hace falta ingenieros, gente muy preparada. Hace falta mucho dinero, muchos recursos, y por eso ha habido pocos. Y los pocos, bueno, hay muchos, pero que hayan sido muy famosos, pocos. Y esos famosos, en realidad, la mayoría han tenido un papá que los ha creado. Y en este sentido podemos hablar de Jeff Lutz, Jan Stroostroop, podemos hablar de Python, es decir, Python que bueno, ahora mismo está súper de actualidad con la inteligencia artificial, pero también fue el trabajo del señor este Guido, el apellido no me acuerdo decirlo, pero bueno, el Guido no sé qué, vale. Y así muchos otros ejemplos, es decir, y yo decía bueno, si estos señores ya no quieren saber nada de Eclipse, A lo mejor, yo decía, bueno, a lo mejor acabamos todos en la cárcel por hacer un clon de Clipper. Pero bueno, tal vez, no lo sé. Pero entonces yo me puse a estudiar tecnología de compiladores. Y de hecho conocí a un chico que, el que guarda muy buen, mucho cariño, recuerdo que él era conductor de ambulancia. Y él me dijo que sabía hacer lo que eran los analizadores léxicos y los analizadores gramaticales. Y yo le dije, oye, vente a mi casa, vente, te invito un mes de verano en mi casa, vente, vivo cerca de la playa, vente, por favor, vente. Y el hombre se vino. Y entonces éramos dos zumbados en una habitación estudiando análisis léxico, estudiando análisis gramatical. Y construyendo lo que iba a ser la semilla del primer compilador que íbamos a construir. Es decir, este hombre se fue al cabo de un año y pico y lo que yo tenía, pues un día me fui a un grupo, la que era la lista de distribución de usuarios de Clipper, y dije, señores, tengo un analizador léxico, tengo un analizador gramatical, sé cómo funciona, He estudiado cómo lo hace Clipper, voy a explicar lo que yo he aprendido y confío en que a alguien más le apasione el tema. Y fue así. El caso fue que fue un éxito rotundo en el sentido de que se unió gente literalmente de todo el planeta. Estamos hablando que había programadores e ingenieros de IBM que se se metieron en el proyecto. Programadores polacos buenísimos, programadores rusos buenísimos. Es decir, éramos una reunión mágica. Es decir, se había invocado a los brujos de la programación de todo el planeta y todos se habían metido en este proyecto. Y yo decía, no me lo puedo creer. Yo seguía asombrado de hasta dónde estaba dando de sí la película. Yo decía, estamos construyendo un lenguaje de programación libre. Porque cuando uno entiende lo que es el software libre en todas sus dimensiones, es decir, es no estar atado a ninguna empresa, no estar atado, nadie lo puede matar, nadie puede decidir sobre él, pertenece a todos, es Pura cultura, pura sabiduría compartida. Entonces empezar a construir este compilador era maravilloso, pero era ver de pronto una montaña de personas con pico y pala y carretilla construyendo esto a una velocidad increíble. Y nadie recibía ningún dinero por nada. Ni nos preocupaba el dinero. Es decir, simplemente era la satisfacción de decir, lo estamos haciendo nosotros y no necesitamos de nadie, podemos hacerlo por nosotros mismos. Esa fue la maravilla de ese momento de empezar el proyecto que se le llamó el Proyecto Harbour. Y bueno, el caso es que ese proyecto pues Lleva veintitantos años, yo no sé ya cuántos años tiene. Estamos en la Wikipedia, es decir, es un producto totalmente consolidado, funcionamos en todos los sistemas operativos. Hay programadores literalmente de todo el planeta colaborando y usándolo. Porque aunque parezca increíble, todavía hay muchas empresas que usan Clipper y que han migrado a Farbus. Y no estamos hablando de empresas chiquiticas, no, estamos hablando de empresas potentes. ¿Qué pasa? Yo siempre lo digo, que por ejemplo ahora que Python, es decir, hay lenguajes de programación que son populares porque se utilizan en las universidades, porque bueno, están de moda o por las Por razones que sean. Pero claro, si tú pretendes, es decir, si tú programas en un lenguaje de programación en el que hay miles de programadores, pues eres totalmente reemplazable porque eres uno más, se te puede reemplazar. Pero al trabajar en este proyecto realmente éramos bichos raros, bichos raros. Como decía un programador americano que yo admiraba mucho, Jeff Dunteman, ese decía, somos perros verdes, somos perros verdes porque trabajamos en nichos tan especializados que no tenemos competencia. Y esa es la verdad. De hecho, es decir, hay empresas, muchas empresas que siguen usando hardware y los programadores que hay disponibles son pocos. Entonces estamos valorados en el sentido de que, bueno, no es tan fácil encontrar programadores hardware. Y estas empresas, cuando necesitan ayuda, pues tienen que buscar, oye, ¿quién entiende esto? ¿Quién sabe cómo se arregla esto? ¿Cómo se mejora? ¿Cómo se cambia? Etcétera. Lo cual, pues bueno, ha sido una ayuda muy grande para todos los que vivimos de esta película, porque yo realmente lo que era mi hobby se convirtió en mi profesión. Es decir, toda la vida he estado programando con hardware, con lenguaje C, haciendo muchísima investigación, porque es lo que nos gusta. Es decir, a mí en mi caso es mi pasión. Llevo también ya años estudiando inteligencia artificial porque me parece increíble y maravilloso lo que estamos viviendo. Es decir, el momento que estamos viviendo, somos unos auténticos privilegiados del momento porque no tenemos ni idea de cómo va a ser la sociedad de aquí a 10 años. Es que no tenemos ni idea de cómo va a transformarse porque la tecnología transforma la sociedad. O sea, lo que realmente transforma la sociedad no son ni las ideas, ni los discursos, ni los políticos, ni nada de eso. Lo que transforma la sociedad es la tecnología. Es decir, todos llevamos un teléfono móvil encima. ¿Quién nos obliga a llevarlo? Nosotros mismos nos obligamos a llevarlo. Pero no podemos vivir sin el móvil. Estamos todos, ojo, el móvil, que no le falte batería. Qué bonito es que esté aquí a mi lado reluciente y me envíe y me diga cositas, ¿no? Es decir, la tecnología es la que nos marca. Y la inteligencia artificial, guau. O sea, estamos hablando de una revolución similar a cuando el hombre, el ser humano, descubre el fuego. Es decir, es un salto de tal magnitud a lo que no estamos, es decir, no tenemos ni idea. Yo escucho muchos señores que que hablan y hacen charlas y ponencias y no sé qué. Y yo me río un poco porque digo, bueno, pero si no sabéis ni siquiera de lo que estáis hablando. O sea, no tenemos ni idea de cómo nos va a transformar. Y la transformación va a ser muy potente y muy profunda, pero va a cambiar todo. Entonces, cuando la pasión, tu pasión, cuando lo que hace es que no te cuesta trabajo lo que te gusta como hobby se transforma en tu forma, se convierte en tu forma de vida.
¡Guau!
Es decir, eso es una pasada. Porque en realidad, como decía, yo tenía un amigo, precisamente era uno del grupo Eilos de esta revista, que decía, llevo toda la vida haciendo lo que me da la gana y sigo sin trabajar. Lo que Diego va diciendo, yo no, o sea, esto no es trabajar, esto es pasármelo bien, es pasármelo bien. Entonces, bueno, si lo vives así, el momento que estamos viviendo es maravilloso, es maravilloso en todos los sentidos. De hecho, nosotros recientemente hemos construido las primeras clases que hablábamos de la programación orientada al objeto, para usar las herramientas de OpenAI, para usar las herramientas de Google Gemini. Estamos usando también DeepSeek de China con unas clases y todo esto desde Harbour, desde el lenguaje Clipper. Es decir, claro, ¿quién nos iba a decir que de pronto íbamos a estar haciendo ejercicios de inteligencia artificial con el lenguaje que llevamos usando veintitantos años. Y ahí no se queda la historia, porque la película es que todavía estamos en el comienzo de la película, o sea, aún no hemos visto lo que viene, ni nadie sabe lo que viene. Eso es lo más maravilloso del asunto, que por mucho que escuches hablar a un gurú, escuches hablar a quien sea, te hablan de algo que no saben lo que es. No tienen ni idea de cómo nos va a transformar. Entonces somos unos privilegiados, totalmente, totalmente. Y de hecho, lo que usamos ahora, que bueno, la revolución empezó en el 2022 a nivel, digamos, popular con el ChatGPT. Ahora ya lo vemos como algo normal, entre comillas, pero tener ahí a un a un genio que te responde a todo, es una pasada. Pero es solamente, yo diría que ni siquiera es el comienzo, es, estamos vislumbrando el camino por donde viene, pero el impacto va a ser muy, muy, muy potente, muy potente. Y cómo nos va a transformar en todo, en todo, o sea, a nivel social, a nivel de trabajo, a nivel de educación, a nivel de ocio, a nivel de relaciones. Se está metiendo y se va a meter en nuestras vidas hasta adentro, o sea, total, total. Pero, ¿por qué? Porque yo tengo amigos que Amigos muy queridos que me dicen, cuidado con esto, que esto es el anticristo. Esto viene aquí ahora para— cuidado, que ya tenemos aquí el Skynet de Terminator. Cuidado. Y yo les digo, digo, sí, sí, es posible. Tal vez, no lo sé. Es decir, cuando se descubre la energía atómica, es decir, vale, es decir, había cosas positivas y cosas muy negativas. La tecnología siempre tiene esa voz, afecta siempre. Pero, ¿quién quería quedarse en las cuevas? Ninguno, ¿no? O sea, todos queríamos salir de la cueva y hacer cosas. Pues el destino, la tecnología es así, nos llama. ¿Que nos llevará a grandes desafíos? Seguro, seguro. Pero bueno, esa es la historia de la humanidad, es decir, abrazar la realidad en lo bonito y en lo feo e intentar hacerlo lo mejor posible. O sea, que así funciona la película. Bueno, esa es un poco la historia. Es decir, la historia de Harburg es un poco la, pues un poco el resumen tecnológico, se podría decir, para No sé en qué porcentaje de programadores que hemos vivido 20, 25, 30 años atrás, un poco cuál ha sido nuestra película. En la actualidad se dice que la inteligencia artificial va a reemplazar a los programadores y a un montón de profesiones. Yo veo que, es decir, tal como yo lo veo, Vamos a trabajar codo con codo con la inteligencia artificial. Esto es lo que— hay un término ahora que se ha puesto muy de moda que es el Vive Coding, implantado por Carpacci. El Vive Coding significa, podemos decir que es una programación intuitiva, pero básicamente es la combinación de unir a un programador y a una inteligencia artificial. Entonces, la inteligencia artificial te ayuda, pero tú a la vez retroalimentas y le dices lo que quieres. Es decir, tú le vas pidiendo lo que quieres y la IA te va ayudando. Entonces, sí, vamos a programar menos, posiblemente llegaremos a un punto que tal vez casi nada, pero la IA de alguna manera es neutra. Es decir, tú tienes que decirle lo que quieres obtener. Y ella te obedece y te va dando lo que tú le pides. Tienes que saber pedírselo para que te lo vaya dando. Entonces, el bike coding es muy bonito porque nosotros lo llevamos practicando tiempo, porque es que tú tienes una idea en la cabeza, pero ya no es como antes, que tenías que concentrarte a ver si te sale y cómo empiezo y por dónde. No, le dices a la IA, oye, quiero hacer esto, dame ideas, venga por aquí, por allá. La IA te da pinceladas, tú le das, lo retroalimentas, los dos se retroalimentan el uno al otro, y así se produce la magia del país coding, que muchas veces nos dice, guau, ¿cómo he hecho esto? Bueno, no lo has hecho tú. En realidad, lo que hace la IA, yo diría que pertenece a la humanidad porque ha sido entrenada con datos de toda la humanidad. Tú simplemente te has limitado a decirle, oye, recorremos este camino juntos, venga, a ver a dónde llegamos. Y ella te acompaña, o sea, ella se mimetiza con tu entusiasmo. Venga, que vamos a hacer esto, lo otro, pum pum, y empiezas a explorar ideas. Ahora se me ocurre esto, ahora se me ocurre lo otro, y si probamos por aquí, y si probamos por allá. Pero a lo mejor en pocos días recorres posibilidades que antes tardabas meses. Entonces eso es maravilloso. De hecho, nosotros, por ejemplo, todo el código de Harburg que está en un repositorio en GitHub, que es donde tenemos, digamos, ahí están muchísimos repositorios de código libre, de código abierto. Ahí tenemos el repositorio y lo utilizamos desde IA especializada y le decimos, oye, analízame el proyecto, Dime qué puedo tocar, dime qué puedo cambiar, explícame este tema. Entonces es realmente un súper ayudante que tenemos. Y yo creo que esto está pasando, vamos, creo no, está pasando en todos los sectores. Porque yo creo que si viésemos a toda la gente que le da alta a la tecla de ChatGPT, nos sorprendería, porque yo estoy seguro que hay de todas las profesiones Gente que dice, oye, tengo que hacer esto, qué pereza. Y si le pregunta a la IA, ay, mira qué bien lo que me ha puesto, lo cambia un poquito aquí, allá, a lo tonto, a lo tonto. Igual que todos buscábamos en Google, ahora todos vamos a la IA, al santo grial, al oráculo de Delfos, ¿no? Decir, oye, ayúdame porque tengo prisa y tengo que presentar un trabajo y no tengo ganas ni se me ocurre nada. Y realmente es admirable. De hecho, la evolución que ha tenido, vemos que estamos teniendo desde el año 2022, es totalmente exponencial. Hay IA alucinantes. De hecho, la última es, estamos aguardando para verla, es la versión 3.5 de Grok de XAI, y es del amigo Elon Musk. Y bueno, amigo extraterrestre, en tanto sui generis. Y bueno, tienen ya lista la 3.5, aún no ha salido, estamos esperándola ansiosos por ver hasta dónde llega y qué capacidad tiene. Pero yo la reflexión que hago es cuánto tiempo ya pasamos semanalmente, vamos a decir, por ejemplo, hablando con las IA. Cada vez más tiempo. Pero no solamente eso, es que si, por ejemplo, quieres estudiar cualquier libro, quieres estudiar cualquier tema, es un ayudante maravilloso para descubrir. Entonces, ¿por qué te digo esto? Porque, bueno, también la evolución de Harvard claramente va a ir estando marcada cada vez más por la guía, pero en Harvard y en todo. Porque tiene una capacidad muy potente, muy potente. Y bueno, esa es un poco, discúlpame que he cogido guerrilla y te he alargado toda la historia, pero básicamente esa es la película, o sea, esa es la historia. Disfruta con lo que haces, no pienses en ganar dinero, piensa en pasártelo bien. Piensa en disfrutar con lo que haces. Y el dinero es una energía más, yo suelo decir. Igual que tenemos el sol que viene por sí solo, el dinero viene si te has esforzado y si has dedicado tiempo a tu pasión. Pero no busques el dinero, busca pasártelo bien, busca disfrutar del viaje. Y esa es la historia de Hardwood, es un grupo de amigos que apasionados de un lenguaje que no querían dejar que muriese. Y de alguna manera tenemos la satisfacción de que nosotros moriremos, pero él seguirá vivo. Es decir, ese legado es el que dejamos, como los egipcios dejaban las pirámides, como mira, nos vamos, pero ahí quedan las pirámides. Pues hay que dejar el proyecto Harbour y muchos otros proyectos que funcionan así y que son el resultado de mucha ilusión, de mucha pasión, Sin horarios, sí, totalmente guiados por el corazón, corazón, intuición, y no mirando lo económico. Lo económico es lo de menos, eso viene solo. Sigue lo que te apasiona, esa es la brújula. Haz lo que te apasiona, es por donde tu vida va a guiarse. Es decir, esa es un poco la historia nuestra del grupo de zumbados que hemos hecho Harpur.
Yo te quería preguntar, porque hay muchos lenguajes hoy en día que incluso habiendo salido al mismo tiempo que otros, porque por ejemplo el lenguaje C o C++, no se catalogan de antiguos y sin embargo tienen ya muchísimos años. Pero COBOL, por ejemplo, siempre viene a la mente cuando la gente dice lenguaje antiguo. Y Clipper tiene también su solera, ¿no? Tiene su— Surgió creo que fue en los 80, si no me equivoco al decirlo. Y bueno, tal y como tú has dicho, en Clipper 5 sale la implementación orientada a objetos para Clipper. Pero vosotros habéis ido manteniendo y actualizando el lenguaje, haciendo cambios, o habéis mantenido el estándar 5.
Es que realmente, vamos a ver, los lenguajes tales como el lenguaje C o el C++ han ido teniendo una evolución, una serie de versiones o de normativas que se han ido aplicando y demás. Tal vez fue buenísimo que los fabricantes de Clipper desaparecieran, en el sentido de que se dejó, crearon un estándar y ahí se quedó el estándar. Y realmente las características que nosotros hemos añadido con el tiempo han sido características muy típicas que encuentras en otros lenguajes de programación. Por ejemplo, el tema de los de los hashes, lo que son las listas, es decir, buscar información por etiquetas, no por un orden numérico. Pero realmente sí, todo el tema de extensión a objetos, que se ha elaborado mucho y que se ha ido desarrollando e implementando, Pero se ha respetado el estándar en el sentido de que era un estándar muy robusto. ¿Por qué un lenguaje se puede considerar que es un estándar? Porque no hay necesidad de modificarlo. O sea, cuando algo está tan bien parido que no hace falta cambiarlo porque satisface tus necesidades al 100%, está parido del carajo. O sea, entendámonos, es decir, está muy bien parido. Entonces Clipper 5 no ha tenido nunca esa necesidad de meterle cosas que a lo mejor no hacían falta. Y luego también Clipper 5 en realidad tiene un paralelismo muy grande con el lenguaje C. Es decir, el lenguaje C trabaja a bajo nivel. Nosotros, Clipper es un lenguaje a alto nivel, mucho más amigable, más te controla los errores para que no te estreses.
Equivoque.
Es decir, es muy, muy— nosotros solemos decir solid as a rock, sólido como una roca. Es decir, es muy, muy seguro, no te va a dar errores, no te va a dar— es decir, muy estable, lo que te da muchísima estabilidad en los trabajos que haces. Las aplicaciones de Clipper siempre han sido una roca. Es decir, eso no fallaba, no te daba un GPF, no te daba un error de protección. General. Y en realidad, si tú conoces los dos lenguajes, el lenguaje C y Clipper tienen un paralelismo muy grande entre el bajo nivel y el alto nivel. Es decir, ambos utilizan un preprocesador, aunque en Clipper es infinitamente más poderoso porque el preprocesador de Clipper te permite ampliar el lenguaje sin tener que tocar el analizador léxico y sintáctico, sino que tú Puedes modificar el lenguaje como te dé la gana para tus necesidades de lo que estés haciendo. Eso ningún otro lenguaje que existe hoy en día lo tiene. Ninguno. Eso es maravilloso. Es decir, tú puedes desarrollar tu propia sintaxis que se adapte a ti. Eso es una pasada. Es decir, eso fue un invento que yo no sé decir Bueno, no sé, lo tiene Clipper, los demás no lo tienen. Cuando te acostumbras a usarlo, pues una maravilla. Pero por ejemplo, a bajo nivel hablaríamos de lo que son los punteros, los famosos punteros. Siempre se decía en el lenguaje C que el que sabe punteros ya tiene el aprobado el lenguaje C, si sabes manejar punteros, vale. El concepto de los punteros son los bloques de código. En Clipper. Es decir, son trozos de código que pululan y se mueven, pero claro, eso te permite poder responder a eventos, poder parametrizar funcionalidades en una programación estructurada, puedes mandar, digamos, lógica que puedes transmitir por toda la aplicación. Entonces, cuando Cuando sabes ya manejar puntero, cuando sabes manejar bloques de código, estás ya, digamos, en un nivel ya más avanzado del lenguaje. Claro, si conoces también programación orientada al objeto, maravilloso. Por ejemplo, en C++, que sería, digamos, C con clases de objetos, la gestión de la memoria siempre hemos sido muy reacios porque es fácil liarte con el manejo de la memoria. En estos lenguajes de alto nivel, como podría ser igualmente Python o alguno parecido, es decir, la gestión de la memoria está muy automatizada, la recolección de basuras, todo eso se hace de forma que tú ni te enteras. Entonces no tienes que decirte, te resuelven mucho los problemas básicos de la programación. Entonces, en ese sentido, nosotros no hemos tenido necesidad Es decir, en el proyecto Harbour metimos una serie de mejoras en el lenguaje, pero no había necesidad de ir más allá porque tampoco se trata de vamos a ver qué inventamos. No, tienes cubierto tus necesidades, sí funciona bien. ¿Tienes algún problema que no pueda resolver? No, ya está, ya lo tiene. O sea, no le busquen, no le den más vueltas, ya lo tiene. Entonces, en ese sentido, para nosotros es un estándar. Y de hecho yo creo que muchos de los programadores de nuestra comunidad que venimos de ese mundo de C y base, es que nos vamos a otros lenguajes y venimos de rebote. O sea, es como que decimos, yo tengo amigos que me dicen, no, es que estoy haciendo esto en Java, qué horror. Digo, ya, pero es que echo de menos la facilidad y la intuición que tienes con este lenguaje. Entonces muchas veces probamos otros lenguajes, pero es que vienes rebotado porque dices, a lo que yo estoy acostumbrado no lo tengo en este lenguaje. Entonces yo veo, por ejemplo, lenguajes nuevos que saca Apple, el Swift, lenguajes que hay por ahí, los veo, veo la sintaxis y digo, ay, Dios mío, qué dolor de barriga. No, no, es decir, sí, sí se puede, porque muchas veces la gente es que es el arte de complicarse la vida. O sea, es como voy a hacer algo súper complicado, pero si lo puedes hacer mucho más simple El verdadero programador busca la simplicidad y busca la ley del mínimo esfuerzo. O sea, yo tenía un amigo que decía, los programadores somos muy vagos. Claro, porque por eso nos gusta reutilizar el código, porque no se trata de trabajar más, se trata de ser eficiente. Entonces, si lo consigues con poco esfuerzo, ¿para qué tengo que trabajar más? Entonces, un buen programador optimiza su esfuerzo y consigue funcionalidad con muy poco esfuerzo. Optimiza su energía. Esto es fundamental. Y aunque los fabricantes siempre nos quieran llevar de un lenguaje a otro y hay muchos lenguajes, a mí, por ejemplo, entiendo que a nivel universitario, a nivel de la inteligencia artificial, el Python está muy bien posicionado, pero por una, yo diría que por una circunstancia histórica o tal, porque realmente tú miras el lenguaje y te lo digo, es decir, bueno, no es que esté, al que le guste, el que me escuche y le guste, dirá, ¿de qué dice este? ¿Cómo se le ocurre? No, no, no, si te gusta, disfrútalo, disfrútalo. Pero había una regla cuando nosotros empezamos que le decíamos la regla KISS, que era K-I-S-S, que significa beso en inglés. Y era la regla de keep it simple and stupid, o sea, manténlo simple y estúpido. O sea, es decir, sería como se dice en España, lo bueno si breve, dos veces bueno. O sea, la simplicidad no es un adorno, es a lo que debemos tender, a una simplicidad, un minimalismo Para conseguir lo que queramos hacer. Complicarnos la vida es dispersar energía inútilmente. Entonces, el lenguaje que tienes, ¿soluciona todas tus necesidades? Si te da libertad, puedes programar en cualquier sistema operativo, puedes modificarlo a tu antojo, o dependes de una empresa que te lo modifica cuando le dé la gana a ellos y si le da la gana. No, cuando te acostumbras a tener tu código fuente, tocar lo que te dé la gana, entender cómo funciona, poder dárselo a una IA y hablar con la IA de ese lenguaje, pues de alguna manera ese lenguaje se hace parte de ti. Es decir, es como, es una extensión de tu manera de pensar. Y si te satisface, pues ya lo tienes.
Otra cosa que quería comentarte, porque has dicho que estuviste trabajando en ContaPlus y que ContaPlus está hecho en Clipper. Además de ContaPlus, ¿tienes constancia de otro software así conocido, empresas muy conocidas que utilizasen en sus productos Clipper?
Sí, sí. Bueno, aquí en España, a nivel mundial muchos paquetes de software. Es decir, de hecho, nosotros mantenemos una especie de museo o galería en unos foros que tenemos de soporte técnico de muchísimos productos hechos con estos lenguajes, ¿no? Pero en España, por ejemplo, a nivel empresarial ha habido ERPs muy populares y funcionando muy bien y vendiéndose muy bien hechos en Clipper, que luego han pasado a Harbour. Pero bueno, aquí también hay que entender, yo lo entiendo porque vamos a ver, hoy en día hay muchísimos informáticos que salen de la facultad, vale. Y esos informáticos, al fin y al cabo, son la nueva cantera que van a las empresas o que van a nuevos proyectos o inician startups, empiezan nuevas ideas y tal. Pero claro, estos señores Hay de todo. Hay personas que tienen un bagaje o una base muy buena y que se la han hecho ellos solitos. Y luego también hay otras personas que a lo mejor es lo que le han enseñado. Claro, si a ti te han enseñado a programar en tal o cual lenguaje, pues es lo que sabes, es lo que sabes. Estás condicionado a esos lenguajes. Entonces muchas veces yo he visto de becarios que entran recién saliditos de la facultad, entran en una empresa, esto yo lo hago con no sé qué, y lo hace, realmente lo hace. Pero hay de todo, realmente no se puede generalizar, pero bueno, hay gente con más experiencia, con menos experiencia, gente que conoce un lenguaje, gente que conoce otro. Hay de todo, no se puede decir que uno sea mejor o peor, el que mejor sabes utilizar y si te permite hacer el trabajo pues para ti sería el mejor, en ese sentido no hay problema, ahora bien depende de todo, es decir, habría que ver Hay un índice que es el índice TIOBE, que se puede ver, digamos, los lenguajes más utilizados. Eso también es un tanto engañoso porque son unas estadísticas que se sacan en base a proyectos que hay publicados en GitHub o en determinados sitios, y no siempre son un reflejo de la realidad. Luego también, a lo mejor a nivel gubernamental, pues hay gobiernos que te dicen, no, esto tiene que estar hecho con tal o cual herramienta y de esta manera para que los certificados modifiquemos, que no sé qué. Vale, en general yo creo que la regla que hay que aplicar es que uses lo que uses, que sea abierto y sea libre. Es decir, no a cajas negras cerradas que no se sabe cómo funcionan. Y en la medida de lo posible hay que entender que el software es cultura, y como esa cultura ha de ser accesible a todos y ha de estar abierta. Eso es fundamental. Entonces yo ahora cuando veo, pues por ejemplo, todo el boom que tiene ChatGPT, pero ChatGPT es una caja cerrada, es una caja negra cerrada. O sea, sabemos usarla pero no tenemos ni idea de cómo funciona. Y además, curiosamente, Elon Musk cuando funda la empresa OpenAI, como dice el nombre, era OpenAI, es decir, abierto. Pero se malogró el objetivo de hacerlo abierto. Sí, habrá quien dice ya, habrá quien diga, no, es que si no es vía empresarial no va a conseguir los fondos, ta ta ta ta ta ta, y que hay que hacerlo así. Vale, me parece muy bien, pero Yo creo que la época en la que la informática éramos unos señores de bata blanca que solamente ellos conocían lo que había y que eran los sabios, los gurús que iban a dirigirnos a todos, afortunadamente pasó. Ahora tenemos que ir hacia un modelo que ha sido una conquista de la humanidad, un modelo libre y un modelo abierto. Y un modelo que yo puedo ir a GitHub o a cualquier otro sitio donde hay repositorios de código y ver el código y poder estudiarlo y que sea abierto. Y en general, cualquier herramienta que esté cerrada y que no esté disponible, pienso que los gobiernos, las instituciones, la gente debería ser muy consciente de esa limitación. Y ponerle trabas en el sentido de que para mí lo importante, por ejemplo, de ChatGPT no es que todo el mundo lo use, que es muy importante, es que esa tecnología no esté guardada por unos señores que no están dispuestos a explicársela a otros ni mostrarle cómo está hecho, porque entonces estamos en las manos de un grupito que deciden, y de intereses y tal. Y por eso pasa lo que ha pasado, por ejemplo, con DeepSeek, que se ha demostrado que hacer las cosas bien y tener ideas es más importante que meterle dinero a un proyecto. Y me encanta en ese sentido que, bueno, que Asia nos mete ese desafío Y que la competencia es muy buena, muy saludable, para que todos no espabilemos y no nos durmamos en los laureles. Pero yo pienso sinceramente, y va a suceder así, porque creo que en China ya es obligatorio en el colegio, y le van a empezar a enseñar inteligencia artificial a los niños, una asignatura, un Es fundamental. O sea, es fundamental porque yo pregunto, hoy en día alguien hace una suma, o sea, una multiplicación, una división, ¿alguien la hace a mano? ¿Quién la hace a mano? Todos usemos una calculadora, todos. El móvil lo llevamos siempre encima. ¿Quién se pone a hacer una operación matemática a mano? Nadie. Pues si tenemos una herramienta que nos da todo lo que nos da, eso se va a ir imponiendo cada vez más. Porque es decir, nadie va a saber tanto como sabe una IA, ¿no? Pero ojo, si la IA está cerrada, si no hay esa cultura de software libre y abierto, estamos jugando de nuevo el juego de una élite que a lo mejor lo único que busca es un enriquecimiento enfermizo y que no es sano. Entonces, bienvenidas a la competencia, y ojalá los que pueden decidir en esto se den cuenta de la importancia de la libertad en estas tecnologías, sobre todo para que todos podamos participar. Por ejemplo, España, bueno, tienes una cierta participación, pero Pero a más abierto esté esa tecnología, más podremos participar todos y no ser simples usuarios, sino ser también coautores de lo que se haga. Suena un poco utópico, pero hay que dar.
Pues ya llevamos una hora. Normalmente suelo cortar los capítulos sobre la hora porque tampoco quiero que se extienda mucho. Y vamos, yo creo que nos has contado una historia que ha sido fascinante recorriendo todo el trayecto desde Creeper, Harbury, proyectos, e incluso mezclado con la parte de vibecoding, que creo que, como tú mismo has dicho, es una parte crucial ahora para que los programadores progresen y hagan incluso más cosas. Y bueno, si quieres decir algo más para finalizar, aunque vamos, tus conclusiones que dejaste hace un momento, yo creo que Eso de mantenerlo simple e ir a lo que es necesario, yo creo que es una parte bastante importante que a mí por lo menos se me queda.
Bueno, pues Manuel, darte las gracias por esta oportunidad inesperada de poder decir algo al público. Ya veremos a quién llega y qué activa en cada uno que lo escuche. Y darle las gracias e invitar a la gente a seguir usando la curiosidad, la intuición, la pasión, y que sirva para motivarnos a disfrutar de este viaje y no pensar en la parte absurda de la película, que realmente es un tanto absurda. Y nada más, darte un fuerte abrazo, Manuel, desde aquí, desde España, y darte las gracias por la oportunidad.
Eso es todo. No se merece. Muchas gracias por haber estado ahí escuchándonos y ya sabéis que podéis estar escuchando en los siguientes capítulos de Codeadores. Un saludo.










