Pablo Almazán and a guest explore how gratitude transforms your life. They share how appreciation improved their family relationships and eased their fears, using vivid images of riding a bicycle on a nourishing world and watching fire bloom on the horizon.
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Qué belleza, qué impresionante. Qué linda la experiencia humana. Simplemente poder andar en bicicleta en cualquier lugar, agradecer el sol.
Gracias, Gracias. Decirse gracias, trascenderse.
Emocionarse porque se puede volver a despertar y a respirar. Porque hoy respiro, porque hoy estoy haciendo esta experiencia humana, porque transformé mi existencia. Eso, quiero que te digas eso en mí. Sos un pedacito mío, quiero que te suceda. Sucede, sucede. Me sucedió. Yo no tenía una vida horrible, pero tenía una vida diferente, con muchos síntomas, con separaciones, con una empresa que no iba, con miedo a perder el contacto con mis hijos chiquitos. Hoy agradezco abrazarlos todos los días que crecí. Hoy conmigo están plenos, son felices. Tengo la mejor mujer del mundo, me tiene a mí. Nos tenemos no desde el agarrar, sino de la certeza de que estás con vos mismo y que es imposible que.
Eso deje de suceder.
Agradeciendo esto y simplemente andando en bicicleta, Lo que decía en el vídeo de ayer. Y hubo un día, hubo un momento en el no tiempo, en una ilusión temporal en que estuve agradeciendo el estar haciéndola, andando en bicicleta en un lugar del vasto e infinito universo, flotando en una esfera donde el alimento salía de la tierra, crecía solo el agua lo hacía crecer, la tierra lo nutría, y yo podía comer, vivir de eso. Hubo un momento que hice eso en la tierra y que vi que una bola de fuego salía por el horizonte mientras la rueda giraba, la esfera giraba.
Gracias, gracias.
Cuánta belleza, cuánta abundancia. Qué bello es estar en la tierra. Gracias.