
Pablo Almazán explores how physical allergies can stem from ancestral trauma, using the case of Adriana, whose metal allergy traced back to a great-great-grandfather killed by a metal weapon. He argues that awareness and therapeutic revisiting of these painful scenes can resolve the reactions.
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Seguimos con los videitos. Buen día, buen día. Espero que estén bien, que estén en paz, que estén. A ver, me encantaría que en este momento estés, y más allá de ver este vídeo, que por ahí te gusta verlo y estás en tu momentito, me gustaría que hoy sea un día en que vas a hacer lo que querés hacer. Me gustaría que hoy sea el día que vas a dedicarte a vos, que vas a creer en vos, que vas a escuchar tu corazón, que te vas a regalar un rato de paz, de hacer lo que querés, leer un libro, encender un fuego, o leer lo que te gusta, hacerte un regalo. Me encantaría que hoy, que hoy sea ese día, que todos los días sean tu cumpleaños, que todos los días sean el día en que te amás, el día que te das cuenta que puedes establecer un territorio tuyo, no importa si vives en una casa con mucha gente, que no te gustan los ruidos, que igual hay un lugar que puedes establecer como tuyo, que puedes establecer un rincón, que puedes decir este es mi rincón, este es mi lugar, acá voy a poner mi maceta, acá voy a poner el libro que me gusta, acá voy a poner un sahumerio. Me encantaría que veas lo simple que es regalarte una cosa, que no hacen falta cosas enormes, gigantes, pero que si querés también las cosas enormes y gigantes, tenés todo el derecho del mundo, porque en tu universo mandas vos, no hay nadie más en tu universo mandando, así que simplemente deshacerlo. Vamos a hablar un poco de alergias, vamos a ver esto que venimos hablando del sufrimiento, del dolor, la alergia. Entonces dijimos el otro día, si mi vida, de acá hasta acá estuvo todo bien y a partir de acá soy alérgico, algo pasó acá, pero les recuerdo lo que pasó acá. Si es una alergia, no es necesariamente doloroso, sino que esto me recuerda a algo doloroso que ocurrió antes. ¿OK? Algo doloroso que ocurrió antes. Entonces, si por ejemplo en la alergia a los metales que hablaba hace dos o tres vídeos o cuatro atrás, ya no me acuerdo, yo les conté este caso de el dolor porque vi que mi abuelo casi mata a mi papá delante mío, la alergia a los metales me está OK, recordaste ese hecho, lloraste, hiciste un ejercicio con tu consultor, si hizo falta, a veces con la toma de conciencia en las alergias, alcanza para dejar de tener esa reacción al alérgeno, lo que pod llamarse alergia de primera instancia, estaría sanada. A veces con eso alcanza, pero sinceramente, en muchos otros casos no. A ver si está prendido el micrófono. Si está prendido. En muchos otros casos no. En ese caso, el consultor, la consultora, acompaña al consultante de un modo determinado, a esa escena se la hace vivir de un modo particular, revivir. En realidad es el consultante el que propone cómo se vive la escena. Y ahí hacen un ejercicio determinado que hace que esta escena quede liberada, el sol que quedó atrapado ahí y que la persona se guardó, y que hace que a partir de ahí necesite orbitar toda la realidad dentro de este sol interior que tiene guardado, necesita ser, buf. Convertido en una explosión solar de esas que ven en La Guerra de las Galaxias que hace y se abre como un disco. Algo así. Es lo que pasa cuando se trabaja correcta, profundamente, una emoción. Pero después de eso, el consultor le va a che, pero qué escena particular, OK, ya no sos más alérgicos, Ya no son más alérgicos a los metales. La alergia a los metales la pueden ver en el momento, inclusive personas que ya ahí se cuelgan. Lo tengo contado en el libro. Hay un caso de Adrianita, Adriana cuenta ahí en su alergia a los metales, me encanta contarlo, que lo primero que sintió es que yo estaba loco. Y eso para mí es en un mundo que comprende como cordura lo que sucede en el mundo y que cuidado con correrte del formato del mundo, porque está mal. En esa contradicción, yo prefiero estar en el lado de lo que se suele llamar locura. Tengo el honor de haber sido un cuestionado también. Este libro. Muchos no lo entienden así, le tienen miedo, le tienen pánico a eso. Y te voy a nombrar algunos cuestionados. Galileo, Copérnico, no me acuerdo el nombre de quien, dijo que la Tierra era redonda, que no es lo mismo, ese hombre lo quemaron en la hoguera. Einstein, Steve Jobs, y digo, wow, he sido un cuestionado. Solo el cuestionado sabe el honor de ser cuestionado cuando sabe que tiene razón. Cuando sabe que tiene razón. Entonces les propongo hermanarse con eso y desobedecer a ese lado biológico de ustedes que dice no, mira que si te cuestionan te quedas afuera de la manada, si te quedas afuera de la manada te morís. Y si te morís. No, ya no es así. No es así. Entonces en ese libro tuve el honor de que Adrianita, que la amo, es consultora. Ahora Adriana, como muchos que se acercan a través de sus síntomas, después son consultores, Adriana le dice a la compañera este hombre desvaría. En mi historia ancestral no puede haber nadie que yo lo tendría que saber. ¿Cómo que alguien puede haber? Porque en el momento que ella encuentra, que me menciona que es alérgica a los metales, yo le digo Adriana, fíjate porque es probable que tengas escenas estas de cuchillo que yo les conté en historias anteriores, que no son las únicas, hay otras también, por supuesto. Y le digo, pero además porque acá voy a lo que quiero hablarles ahora, seguramente en tu historia, porque alergia, repito esto que es muy importante y todos se pierden este regalo, el más grande se lo pierden. Tomé conciencia de que la alergia la tengo por esta escena en que el abuelo amenazó a papá. Muy bien, la alergia se fue. ¿Pero qué hace un niño viviendo una escena en la que un hombre amenaza con un cuchillo a otro? A ese hombre lo quiero. ¿Qué es? ¿Por qué un abuelo y un padre? ¿Por qué esa diferencia de generaciones? Entonces yo le adriana, fíjate si. Si no tenés en tu pasado, porque seguro lo tenés, historias de cuchillos, de lanza, de bayoneta, de arma blanca, de metal. Y ahí es donde le dice a su este hombre desvaría. Eso en mi historia, yo conozco bastante de mi historia y no debe estar. Y cuento en este libro que ella va, averigua y descubre una de las historias más hermosas que yo tengo para contar sobre la alergia. Ella descubre en este camino que hace a lo largo de la bioexistencia consciente y de Rorixins y todo eso, se pone también a investigar la historia, pero se pone a revivir y reparar escenas. Adriana es muy buena en esa parte, los consultores en Roriksi son geniales. Y ella descubre que su abuelo materno, tal vez me estoy equivocando, véanlo acá, pero era una generación acá y una generación más acá. Me parece que su bisabuelo materno, a ver, voy a empezar al revés, su tatarabuelo paterno muere de un lanzazo a manos de una persona. Ella es Barraza y otro apellido más no me acuerdo, pero muere a manos de un hombre en estas guerras de unitarios y federales. Ella estudiando, buscando el caso, descubre que quien lo mató con una lanza o con una bayoneta es su bisabuelo materno. Es decir, Adriana tiene en sí la historia de muerte de un tatarabuelo que muere atravesado por una punta metálica de un bisabuelo del otro lado de su árbol. Eso la lleva a ella a hacer una enorme toma de conciencia y me envía un mail, que yo lo pongo en el libro, eso lo comento, donde me dice este síntoma maravilloso. El simple hecho de que yo, cuando vos terminaste de decirme, haya podido ponerme un collar de metal que me prestó una compañera y haya visto que no me hacía mal como antes, porque yo reaccionaba en el acto, me llevó a averiguar todo esto. Y hoy descubro, gracias a ese mensaje, que yo evidentemente he creado toda esta escena para por fin poner paz en mí misma a dos clanes que se habían distanciado porque de un lado un hombre había matado a otro. Es decir, ella viene a unir esa muerte en una sola persona, asesino y asesinado, lo que propone el camino humano Puente. Bellísima historia. Vamos a seguir con otras historias y vamos a ir, por supuesto, a Celiaquía. Un abrazo grande.










