APARATO DIGESTIVO 3 - ¿LA VIDA NOS PERTENECE?

Pablo Almazán explores how symptoms signal ancestral memories and blocked potential, arguing that healing means reweaving life's threads beyond individual ownership. He connects teeth and tongue to stress responses and early muscular conflicts, framing the body as a record of what we couldn't express.
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Amigos, buen día, ¿Cómo les va? Hoy tempranito empiezo a grabar porque en el día de ayer hubo tanto viento que no pude grabar eso, viento cálido de aquí de esta parte de América. Como siempre quiero hablar de síntomas, estoy recorriendo el aparato digestivo por ahí lentamente, pero no quiero que nos perdamos la posibilidad de tomar conciencia sobre otras cosas que son a la que los síntomas nos deben llevar. Ayer leía en este libro que estoy escribiendo ahora, el de infertilidad, el quinto libro, que en un momento. Menciono que si una persona sana, un síntoma mejor dicho, si una persona dice que se sanó, pero su vida no cambió, esa persona simplemente desconectó la alarma que lo venía a sanar. Porque a eso viene un síntoma, un síntoma no viene a que sanemos, el síntoma viene a mucho más. Siempre planteo cuáles son los problemas de base de esa mirada. Y uno de los problemas de base es tan importante como la concepción que tenemos de la vida en esta parte de la tierra que no llegó al conocimiento antiguo. Y no por eso quiere decir que el conocimiento antiguo estaba todo acertado. Pero sobre todo en esta parte de la tierra tenemos un concepto y es que todo empieza y termina cuando nacemos y morimos. Y ese concepto es tan evidentemente erróneo que para qué ese concepto se convierta en verdadero, todos los niños nacidos, todos los sanados de autismo, todos los sanados de celiaquía, todos los sanados de los síndromes que menciono siempre y que ustedes los ven en los libros, los ven en los vídeos que dan sus documentos, todos ellos tendrían que desaparecer. Porque siempre se trabaja en profundidad en lo que son las memorias ancestrales. Pero aún así uno podría decir, sí bueno, pero es una sola vida que comienza acá, que termina acá y que uno toma determinados datos. Sí, pero lo que está en realidad mal tomado es el concepto de qué es la vida y qué es uno con respecto a la vida. Uno cree que la vida empieza con uno. Y ese concepto, el conocimiento y la práctica uno lo lleva a darse cuenta que evidentemente no es así, que no es solamente una teoría, sino que ya existía una línea que uno podría llamar una experiencia, una serie de datos que estaban transcurriendo y yo es decir, y cada uno es el que ingresa hacer algo en esa línea de datos, hacer algo en eso que ya viene transcurriendo. Es decir, la vida no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la vida, nosotros pertenecemos a esa continuidad de datos, la cual tomamos por un tiempo, la tomamos de un modo mucho más ramificado, que viene siempre. Yo lo ejemplifico como los hilos que forman una soga. Nosotros tomamos esa soga, pero viene hecha de todos esos hilos. Y en ese momento en el que estamos nosotros transcurriendo esta parte de la soga, somos los encargados de tejerla y de dejar esa soga cuando nosotros nos alejemos. Nunca nos alejamos, pero en términos teóricos, cuando nosotros salgamos de esa situación, en lo que normalmente en la humanidad se llama muerte, y que es algo imposible que suceda, esa soga continúa, esa vida continúa. El que no continúa es esta unidad. Pero esta perfección y esta unión que se dio en un determinado espacio tiempo, en el que alguien con una determinada identidad, se sube a ella para hacer cosas. Por eso es tan valioso el trabajo de sanar. Porque el trabajo de sanar no termina cuando uno deja el cuerpo físico. El trabajo de sanar es un resultado eterno. El trabajo de sanar es el trabajo más generoso que hay. Y todos los trabajos son generosos. Esto sin desmerecer a ninguno, pero de tomar conciencia. Porque más allá del trabajo que uno pueda hacer, puede entregar una vida más sana, puede devolver esa vida más sana. Se dice que salimos de la Tierra y volvemos a la Tierra y salimos. Nosotros ingresamos a la vida y salimos de esa vida. Y también es importante que vamos a devolver en esa vida. Por eso, y porque esos hilos contienen potenciales que están trabados. Están trabados detrás de los síntomas. Eso lo explico en profundidad en el encuentro de montaña de Bariloche. Porque primero hay que haber visto mucho cómo funciona esto. Y es importante y maravilloso. Uno recibe todo lo que quedó trunco en esos hilos. En esos hilos está la traba y está el potencial. Entonces, quien es el buen tejedor de la vida, toma esos datos, disuelve los nudos y rehace una trama que permite fluir. Y cuando la trama fluye, la energía que corre por esa trama, por esa soga, es la energía del universo, sin bloqueos. Y entonces ahí, uno, que ya tantas veces fue trabajando un dolor. Y encontrando un regalo mucho más grande del que esperaba, trabaja otro dolor y encuentra un regalo mucho más grande que esperaba. ¿Por qué digo encuentra? Porque ese regalo lo sorprende siempre a uno. Es algo que uno se encuentra, no que algo que uno proyectó, algo que uno puso ahí por una estrategia. No siempre el universo es sorprendente, evidentemente, y diría que me falta alguna experiencia para decir, es una ley. Pero siempre sucede que el universo sorprende ampliamente ante lo que uno se esperaba. Pero lo que sucede es que hay que soltar ese deseo que se llama meta en tantas corrientes actuales. Hay que tener una meta. Lo que hace esa meta es bloquear eso mucho mayor que siempre da el universo. Lo que sucede es que esto que planteo siempre, que el ser humano todo lo ve desde lo mental, entonces lo mental es un bloqueo para el propósito, hasta que la mente está sana de aquellos dolores del pasado, y el propósito y el universo se pueden expresar abiertamente y hacer que eso siempre sea mayor que lo que uno espera. Es ese regalo por sanar la vida, por pertenecer nosotros a la vida, por reconocer que pertenecemos a una vida y no que la vida nos pertenece. Nada comienza y termina, todo es una continuidad en el universo, es un fluir, es un infinito. Vamos a hablar un poquito más. Les hablé ayer, empezamos a hablar de estos cristales maravillosos, porque en realidad es la mejor manera de llamar a los dientes. A nosotros nos gustan los cristales de cuarzo, los cristales de determinadas cosas. Bueno, sepan que aquí tenemos cristales y que son una particularidad muy importante del hueso, Organismo perfecto que uno podría verlo como un chip, como un gran procesador encargado de ser el auxiliar de los conflictos que en cierto modo pueden sobrepasar al cerebro. Es decir, cuando hay a nivel cerebral, siempre a nivel cerebral hay una manifestación, siempre lo que sucede que determinado momento, por el tamaño que tiene, es lo que le sucede a Hammer, que lo comienza a ver, comienza a ver estas imágenes que se forman, circulares, concéntricas en el cerebro en algunos casos, y en otros casos no tienen la misma forma y él determina inclusive cosas de los síntomas con eso, que son largas de explicar, pero los dientes actúan como una especie de switch en el momento en que eso sucede, en que un estado de estrés enorme sucede. Entonces por eso es importante tenerlos en cuenta, porque representan un montón de cosas. Pero vamos a ir un poco más a la cavidad vocal. Vamos a la lengua. La lengua, si ustedes se ponen a pensar, es el primer punto donde yo atrapo algo, es el de la succión, succionamos con la lengua de chicos, es el de la succión y es el que evita que me saquen algo. Por lo tanto, en todos los conflictos de lengua, desde el cáncer de lengua y otras manifestaciones, sobre todo musculares, también se pueden ver de piel y eso, lo que hay que tener en cuenta en la lengua es este bocado que atrapé y que no quiero que me lo saquen. Los dientes de adelante son similares en ese sentido, pero acá hay una cuestión de músculo y de impotencia. Así que todos los conflictos de lengua, vamos a pensar en eso. Mañana vamos con otra reflexión y otra partecita más de la boca y continuamos por el aparato digestivo. Un abrazo grande, los quiero.










