
Pablo Almazán connects digestive anatomy to emotional life: the esophagus handles what we refuse to take in, the stomach holds what we cannot swallow, and the lower esophageal valve links to maternal love. Gastritis and gluten sensitivity, he argues, are the body's way of rejecting experiences we won't digest.
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Hola, amigos. Buen día. Vamos a tomar unos mates juntos como cada mañana. Mañana fresca de febrero, cuando empieza marzo. Qué belleza. Qué lindo es el verano en verano, el invierno en invierno. Bueno, ante todo, gracias por todas las cosas maravillosas que recibí ayer, simplemente por la egoísta generosidad de contarles una historia. ¿Es lógica esa historia? Es absolutamente lógica. Es la historia de qué nos sucede cuando recordamos quiénes somos y cuando rebalanceamos. Porque en realidad, si somos solo biología, nos rige el inconsciente biológico 100%. Si yo no reconozco que soy otra cosa, me rige el inconsciente biológico. Ahora, cuando empiezo a darme cuenta de quién soy verdaderamente, entre las cosas que soy, soy biología, pero el inconsciente biológico me rige de esta manera. Cuando yo tomo el poder, porque me acordé quién soy, el inconsciente biológico se pone en función de esto. Y cuando yo dialogo con mi inconsciente biológico, que es el inconsciente que rige la vida del 99,99% de las personas, y en un 99,99% de ese poder lo ejerce el inconsciente biológico. ¿Por qué? Porque simplemente me estoy diciendo a mí mismo, yo no soy otra cosa que biología. Entonces el que manda es el inconsciente biológico. El inconsciente biológico está regido por el tiempo. El inconsciente biológico es. Esa imagen está muy bien reflejada en el centro del calendario maya, que hay un ser que carga con el tiempo. Así que los invito a reconocer quiénes somos. Bueno, vamos a seguir con este viaje alimentario. Habíamos llegado al esófago. Yo les conté esto del bocado que me voy negando a tragar. Me niego a tragar, no quiero que siga, no me gusta. Y en el esófago hay dos sectores. Uno, el de más arriba, está más relacionado con tengo que trasladar este bocado que no me gusta, que me lo tengo que tragar. Y en el segundo ya es tengo que digerir, tengo que meter dentro mío este bocado. Es una sutileza, pero que a veces es importante verla. Pero como digo yo, uno va a ir a buscar el pedazo enorme, el bocado que no me quiero tragar, esa cosa que me niego a traerla porque es horrible, porque no me gusta, porque es indigesta, como la muerte, como el dolor, como la separación, como la ignominia, como la injusticia. Esas cosas tienen que buscar. Si seguimos para abajo, vamos a encontrar una válvula. Y esa válvula que une al esófago con el estómago, recién vino un colibrí hermoso, estuvo volando acá adelante y ahora están los teros. Amo, amo, amo cada mañana. Esa válvulita ya nos tiene que hacer conectar con la noción de que, cuidado, el alimento no es solo bocado para alimentarme. Nosotros tenemos grabado que el alimento es amor. Y esa válvula está muy relacionada con el amor. No solo queda abierta porque lo que me tragué genera una cantidad de ácido que tengo que poner abierta una chimenea para que salga todo ese ácido, sino que esa válvula también queda abierta porque hay un amor, un amor que en principio fue maternal, paternal, un amor primero, un amor primigenio, que ahora puede ser reemplazado por otros amores que siempre tienen relación con aquel amor, porque los problemas alimentarios siempre tienen relación con el amor primero, con mamá sobre todo, y con la que alimentó, la persona que alimentó y la persona que faltó alimentar. Esa válvula queda abierta porque está a la espera de que por fin llegue ese amor que nunca llega. No sólo por el bocado que me acabo de tragar. Más abajo ya entramos al estómago. El estómago tiene una enorme tarea, que es ser la bolsa donde cae el bocado que está en la última instancia de que lo vuelva a soltar. Hasta acá lo puedo vomitar. Una vez que pase la próxima válvula hacia abajo, hacia el intestino delgado, ya es mucho más difícil que lo vomite, y además lo tengo que incorporar a mí. Entonces, en el estómago está la última instancia de este bocado que acaba de entrar a mí. ¿Que me acabo de tragar? ¿Que va en el estómago? Muchas cuestiones de identidad y de mi lugar en la familia. No se pierdan nunca de revisar eso cuando vean cuestiones de estómago. Las cosas que me trago, las injusticias, tienen que ver en muchos casos en el estómago, con mi lugar en el clan. Sentirme que no soy el preferido, sentirme que me dejan afuera, sentirme que prefieren a otro y no a mí. El estómago tiene eso. Y además, ¿Que uso para digerir ese bocado? El bocado del que estoy hablando, eso que me tragué, por supuesto que no es real, aunque yo tenga a veces gastritis después de comer determinadas cosas, esas cosas las tengo grabadas como en una alergia, como recuerdo o como símbolo de lo que no me puedo tragar. Por eso en el gluten pasa eso, por ejemplo, porque tengo grabada la relación con los conflictos de gluten y sus derivados. Lo van a ver eso en el libro de celiaquía que escribí. Tengo grabado en relación al gluten. Ese gluten está representando lo que ya no me quiero tragar. La cosa empieza en el estómago, sigue en el intestino delgado, pero empieza en el estómago, empieza en el esófago, empiezan las mucosas, termina en el con resto. Pero bueno, hay un viento helado. Hay un viento helado en este momento que es tan refrescante. Hay personas que se quejan en verano del calor y en invierno del frío. Lo que les recomiendo trabajar es todo lo que les hubiera gustado que su madre y su padre le dé que no les dio. Escríbanles una carta, díganle a mamá y a papá lo que no recibieron y la bronca que les dio el querer que ellos estén y que no estén. Porque una persona que en verano se queja del calor y en invierno se queja del frío, está condenada, pero autocondenada. Disfrutar el verano, el verano, disfrutar del calor en verano, disfrutar del frío en invierno, el frío de la mañana, el frío de la noche, el calor del día, son actos que podemos ejercer mientras estamos en una experiencia biológica. Un mínimo parpadeo en el tiempo y justo en ese parpadeo me quejo del calor del verano. Es como quejarse de la humedad del agua. No está más mamá para quejarse, no está más papá para quejarse. Me sigue gobernando mi niño quejón porque nunca recibió lo que recibía y sigue buscando que eso suceda. Ya pasó. Eso ya pasó. Bueno, en el estómago, ¿Como entró eso que no quiero tragar? ¿Como otra vez estoy en esa situación que ya estuve muchas veces y que me representa un dolor grande, un ignominio, una injusticia, una bronca, mi cuerpo ya lo identifica y empieza a volcar un montón de ácido? A ese bocado virtual que ni siquiera está, o a ese real que tragué y que simboliza aquello que me duele, le volco un montón de ácido y esa es la chimenea que tengo que abrir y esa es la acidez ese es el reflujo gástrico, esa es la bronca. Pero les diría a todos los que tienen problemas de estómago que busquen conflicto de identidad y de lugar en el clan. Increíblemente, no me lo van a creer, pero la mayoría de las personas, incluyéndote, es muy probable que no tengan el número de hijos que creen tener. Esa es una de las primeras sorpresas que tienen los que se acercan al camino humano. Puede OK, un día vamos a hablar de eso, pero piensen que hay pérdidas de embarazo que las personas ni siquiera se dan cuenta. No es solamente que mi mamá me lo negó, que me oculta la información, que es muy mala, que mi mamá es así. Todo eso rige hasta que te acostaste. Recordás que vos creaste a tu mamá y que vos creaste a esa madre y ese padre porque son perfectos para la experiencia humana. ¿Que venís a hacer Ahora, si te quejas todo el tiempo de la mamá y el papá que tenés? OK, pero no vas a estar ni más feliz ni más sano. Cuando empieces a meterte adentro tuyo y dentro de tus dolores, vas a empezar a entender por qué elegiste a esa madre y a ese padre, porque son perfectos. Ahora, es un acto de mucho valor ese, pero ¿Cómo termina? En felicidad, en salud, en paz y en comprender por fin la maravilla y el milagro que tú que tiene el hecho inclusive de no haberlos tenido, inclusive de que me abandonaron, inclusive de que fue alcohólico, que fue borracho, que fue lo que sea. Todo eso te lo da tu madurez emocional, que llega con el hecho de asumirse un trozo de espíritu con capacidad de crear la experiencia propia en la tierra. Así que en el estómago vamos a repasar eso más adelante vamos a hablar del número de hijo. Por ejemplo, si vos, toda tu familia te dice che, tu preferido es tal hijo, fíjate qué número es. Si él es segundo y vos sos segunda, o vos sos segundo, está todo en orden. Pero si él es segundo y vos sos primero, vos sos tercero o viceversa, ahí falta alguien. Y después hay una tabla de hijos que la vamos a ir entendiendo, porque el primero está relacionado con el cuarto, el séptimo y el décimo, el segundo con el quinto, el octavo y el décimo primero, y el tercero con el sexto, el noveno y décimo segundo. Los amo, les mando un abrazo grande, gracias por tanto amor. En humanopuente. Com está toda la información.










