
Pablo Almazán describes becoming a father as a teenager while earning $42 a month and paying $45 in rent. He talks about clawing out of poverty through personal responsibility and changing who you surround yourself with, using the sea scratching the shore as a metaphor for persistence.
Chapters
Y de vuelta te ofrezco el mar. Me ofrezco el mar. Y cada vez que miro que. Que el mar está arañando la orilla para salir. Y que pese a su fuerza y a su impotencia porque no puede trepar la tierra, sigue siendo el gran proveedor de vida de todo, pienso en mi mar y en que yo. Yo fui a ese lado del mar, allá en el horizonte, el padre asoma. Y cuando yo asomé a mi paternidad así de golpe, con una novia adolescente y un joven adolescente embarazados, No sabía cómo hacer en mis arañazos de. De economía, de sorpresa, de quiebre de una adolescencia, sabía que mi hijo lo iba a tener y su madre también. Y ese es uno de los momentos donde la vida se une al duelo, donde está llegando un niño y donde una adolescencia muere de golpe. Y donde estaba estudiando y trabajando, y después de rebotar por la casa de mis padres, por la casa de mis suegros, empecé a alquilar un lugar en el que yo pagaba 45 dólares por mes el alquiler y ganaba. Yo ganaba 42 dólares por mes. Y ese es mi lado del mar que araña la orilla y que no puede salir, y que vuelve para atrás y que araña la orilla y que no puede salir. Si yo tuviera que decirte cuál fue la clave, Te diría las que te van a ayudar, porque hay otras que te pueden servir de excusa. Y siempre tenés que tener presente que donde tengas un pero o una excusa, no estás haciendo que te vaya bien. Yo creo que tuve muchas cosas que me ayudaron, pero la que más me ayudó, creo yo, es siempre haber tenido en este paquete de ideas, Espera que me haga otro mate. En este paquete de ideas que soy la certeza de que lo hacía, yo no le echaba la culpa a nadie, mira eso. O no lo hacía nadie. Creo que para que puedas ver salir el padre que hay en vos, la madre que en vos, aunque seas mujer, vos tenés un padre, aunque yo sea hombre, tengo una madre dentro mío. El hecho de reconocerte, en principio, si yo te digo creador, es como mucho, algunos lo toman como una responsabilidad, otros se sienten culpables de un montón de cosas, pero aunque sea al principio, cuando vos estás en momentos que arañas la orilla y no lográs salir de donde estás, lo que más te va a ayudar es poner el centro del universo en tu eje, en vos, y decir, OK, esto es un juego. Lo voy a jugar y lo voy a hacer después. El tiempo te va a mostrar que esta vida está en función de tu eterna vida de cosas mayores. Que esta vida es el resultado de cosas mayores. Que mil veces fuiste padre, que mil veces fuiste mar, que mil veces. Pero en esos momentos de desesperación, donde el cuarto se pone chiquito, yo me duchaba, la ducha caía sobre el inodoro. Para ducharme tenía que abrir las piernas por el lugar que había podido alquilar. Pero lo que me trajo hasta acá, junto al mar y a poder decirle a tantas personas cosas lindas para su vida, para la mía, es esa. Vos recordá siempre eso que el necio, el que podés llamar perdido, pero no es perdido porque sos vos mismo. Todo es relativo al lugar donde lo mires. Todo, todo, todo. Pero si hablamos en esos términos, yo no te puedo decir nada porque el gran consejero es el silencio. Porque la verdad absoluta es que nunca te pasó nada ni te puede pasar nada. Que todo es una ilusión. Que esto lo viviste infinitas veces y lo vas a vivir. Pero yo te digo, todo eso no te sirve de nada. Hay un mensaje para cada momento. Y eso es una de las cosas que aprendí hoy. Te digo que si en cualquier sentido de la vida vos estás arañando la orilla y no podés salir, como el mar está intentando en cada garra que pone sobre la arena, lo que más te va a servir es darte cuenta que si adoras a alguien, si fe, la esperanza la tenés puesta en ese alguien. Lo más importante, que te acuerdas que ese alguien sos vos. Que no hay nadie que te pueda ayudar más que vos. Que si estás pidiéndole ayuda a tu padre que murió, a las estrellas, a todo, es una maravilla. Pero te recuerdo que todos esos están confiando en vos y que por eso estás acá. Y estás acá porque vos confiaste en vos y confías en vos. ¿Hay una sola persona a la que vos le podés fallar? Ni siquiera. Pero en principio si hay alguien a quien le podés fallar es a vos. Ni siquiera al niño que nació, a la madre que está ahí, al padre. No, no. Todo es un juego con uno mismo. Y no lo malinterpretes, porque el juego se trata de que asumas todas tus responsabilidades y que deje de quejarte por lo que te pasó. Si tuviste la madre ideal, si no tuviste la madre ideal, el padre ideal, y quejarte te saca de ese pozo. Yo te felicito y te digo, bueno, quejate todo lo que puedas, pero vas a ver que quejarte te lleva rumbo a ese lugar donde no querés estar. Hay un lugar, imaginatelo, de viejo. Todos quieren ser viejos, todos quieren estar felices, abundantes, sanos, con salud, pero nadie quiere hacer gimnasia, nadie quiere ponerse a trabajar interiormente, todos echan la culpa, todos hablan mal del otro. Y en el universo hay leyes, la sabiduría está hacia adentro, la salud está hacia adentro, la sanación de tu vida está hacia adentro. Eso está dentro tuyo. Todo lo puedes cambiar, todo lo puedes solucionar, todo lo puedes sanar. Y si no, habrá sido bellísimo dejar el mensaje de que lo intentaste y tal vez horroroso el mensaje de que eso no fue así. La vida es un intento y lo que viene después de esto es el resultado de este intento. Si ahora no hubo intento, después no viene lo otro. Vamos, vamos, vamos. Yo estuve arañando la orilla para salir y sé cómo salí. Escuchá a los que salieron, no a los que se quedan. Hace falta cambiar de círculo a veces. Y después te vas a dar cuenta que siempre hace falta cambiar de círculo. Pero si querés cambiar de vida, sin cambiar de vida, la vida no cambia. Te quiero, un abrazo, te regalo el sol.










