CONVENCIÓN INTERNACIONAL DE MEDICINA Y BIOEXISTENCIA

Pablo Almazán speaks at the first International Convention on Medicine and Bioexistence about integrating medical disciplines for human well-being. Family doctor Melissa Fitzimmons shares her transition to bioexistence conscious practice, emphasizing how combining traditional and alternative medicine creates holistic health.
Chapters
Qué alegría verlos acá. La verdad que me siento súper, súper honrado, porque veo acá muchas personas que vienen y son una parte nomás de los muchos que provienen de distintas áreas de la medicina. Y estar hoy haciendo este encuentro, la primera Convención Internacional, veo acá algunas caras que andan por otros lados del planeta, y les agradezco por. Por el horario que tienen y que están acá participando. Y me pone muy, muy, muy feliz. No puedo creer este momento de humano puente en que se puede dar el lujo de organizar un encuentro así, de tanta humanidad, de encuentro, de respeto, de suma, de integración, de comprobación, de. De tener hoy una masa de consultores que tiene tantas disciplinas y tantas miradas como origen, y que sin embargo, estamos acá con una premisa que es el bienestar humano. Y ese deseo que todos tenemos de ver bien a ese aparente otro, que es el reflejo de que estamos bien, es el reflejo de que estoy haciendo conmigo lo mejor que que puedo hacer. El ser humano no conoce mucho o confunde algunos principios como la bondad y la amabilidad, y son cosas tan distintas. Pero en el ámbito de la consulta humana, del encuentro humano en pos de la sanación, de la mejora de la salud en todos los sentidos de la salud, que ese es uno de los temas que seguramente vamos a hablar, cuántas veces una persona que recibe en consulta otra, siente que a veces tiene que ser amable y otras veces tiene que ser bueno. Y en ese ser bueno, a veces está el decirle a su consultante cosas que a un médico, por ejemplo, le duelen mucho, cosas que no suenan tan amables, pero las tiene que decir. Y a su vez, un profesional de la salud de distintas áreas, se ve muchas veces cara a cara con un montón de cosas, en un sistema complejo, largo, heredado de hace siglos y siglos, y que se va transformando y se va adaptando a las nuevas formas, va sintiendo que algunas cosas están poniéndose duras, están poniéndose rígidas, están poniéndose frías, están poniéndose distantes, está perdiéndose la amabilidad. Y sé que muchos de ustedes están acá porque añoran y porque aman esa amabilidad, amabilidad que llevan adelante los médicos también, y que la aman y que. Y que la quieren llevar adelante. Pero bueno, el avance y el desarrollo de cómo se fueron dando las cosas a nivel global, ha hecho que maravillosamente muchos, entre ellos ustedes, en algún momento hayan abierto una puerta y hayan Yo siento que hay algo que quiero hacer con mis consultantes, con el alma, con el encuentro humano, con el contacto, con la charla, con la profundidad que. Que tiene que haber una manera de hacerlo. Y creo que la bioexistencia consciente ha sido una puerta para eso. Y es una puerta para eso, pero además les provee a todos los profesionales de la salud que se acercan, esa lógica que no quieren perder, no quieren que lo aprendido y capitalizado en una universidad de la medicina y esas cosas, se convierten en algo mágico, en algo sin base, sin sustento, sin pruebas, sin empirismo, sin poder uno sentir que está haciendo, que ha dejado de hacer las cosas en coherencia. Y por eso me gusta tanto estar hoy acá junto a ustedes, sintiéndome totalmente honrado y agradecido, y un lado mío como abofeteándose para. Para despertar y para sí, sí, esto es cierto, esto está pasando. Estamos integrando lo más profundo de la humanidad y del conocimiento de los dolores y las historias humanas, y las historias ancestrales, y la lógica de la historia, la lógica de la evolución, junto a saberes que tiene cada uno de ustedes de las distintas ramas de la medicina por las que lleguen, algunos con carreras completas de médicos en distintas áreas, otros con otras áreas que están en la parte de asistencia de esta complementariedad. Hay desde camilleros, hay radiólogos, hay farmacéuticos, acá hay de todo. Y de verdad es un sueño enorme. Y esto es como un puntapié citarlos para esta primera Convención Internacional de Medicina. Bioexistencia para mí fue un punto de esos que hicieron que varias veces, paradito acá afuera, nada más, frente al bosque, durante estos días, yo mismo decía, esto está sucediendo, esto está sucediendo, esto está sucediendo. Un humano puente que comenzó hace bastante tiempo ya, que tiene sus once, doce años, va para trece, que tiene nueve libros, el noveno lo hemos anunciado ayer, antes de ayer, y que han pasado tantas cosas tan bellas que compartimos en los grupos, gracias a ustedes, gracias a los consultores, gracias a la suma. Hay también psicólogos acá, psicoterapeutas en general, hay psicopedagogos, hay personas que vienen de mucha experiencia en trabajar inclusive con niños. Y los avances que tiene la bioexistencia consciente en el abordaje TEA, en el abordaje de Asperger, en el abordaje TDAH, tantas mamás que ustedes como médicos o como profesionales de la salud convencional occidental, que es uno de los modelos de salud global más difundidos, que estén acá y que estén viendo eso, y que nosotros también juntos tengamos el honor de ver lo que podemos hacer cuando en vez de los humanos confrontar miradas, nos sentamos y decimos ¿Por qué no sumamos miradas? ¿Por qué no integramos, ¿Por qué no nos sentamos? Y estoy seguro de que cada uno tiene algo maravilloso que aportar y que todos vamos a estar dispuestos a probar lo que el otro propone, sin poner antes una barrera. Y eso es lo que nos ha permitido llegar hoy hasta acá. Como siempre muestro, veo acá los libros y digo ¿Por cuál empiezo? ¿Enfermedad o enfermedad? ¿Que tantos casos hay ahí? Desde TEA, celiaquía, y un montón de cosas que hemos encontrado la manera de decirle al mundo que hay esperanza, infertilidad, que están las fotos de tantos niños que llegaron luego de que sus padres, su madre o su padre, se habían encontrado con que su historia, su biología, se había convertido en en un mapa con un caminito que terminaba en un cartel que decía no, mejor no, mejor no tener hijos. Y cuando encontramos y desciframos ese mapa y lo pudimos entender, comprender y saber por qué se había puesto ese cartelito ahí, llegamos, llegamos a esto, a estas caras de estos niños. Y hoy les podemos contar al mundo lo que hacemos. Y así, esta corriente que honro tanto y que agradezco tanto y que tiene tanto encuentro con los distintos modelos de medicina, recordamos que aquí estamos totalmente impregnados de lo que es la medicina occidental convencional, pero que en el mundo hay cientos y cientos y muchos cientos de millones de personas que practican otras medicinas, por ejemplo la medicina china, que en esta parte del mundo prácticamente no se hace, pero en otra parte del mundo sí se hace, la medicina ayurvédica, en la India hay medicina tradicional japonesa, el campo con K, hay medicina tradicional africana, hay un montón de modelos de medicina. Y cuando uno ve esos países, se asombra al encontrar también que los índices de vida promedio de vida, y más allá de que muchos de esos países ya están impregnados también de la medicina occidental y de sus grandes aportes indiscutibles, maravillosos, asombrosos y acelerados en este último tiempo, con todos los nuevos descubrimientos y el avance de la biotecnología el avance biológico, el avance de inteligencia artificial, los nuevos descubrimientos, las nanotecnologías, todo eso que ha sucedido está en una curva de supervivencia global que atraviesa todos los países del mundo y todos los modelos de medicina. Y hay algunas áreas donde el ser humano está encontrándose con algunos límites y con algunas dificultades para tratar de tener la misma llegada y con la misma profundidad en cuanto a abordaje y en cuanto a resultados y en cuanto a los beneficios que eso puede traer. Y esas áreas son precisamente las áreas más profundas, las áreas del inconsciente, las áreas del. Del bienestar, lo que yo mencionaba en un vídeo hace dos días del health span, de esto de la buena calidad de vida. Y esa buena calidad de vida tiene áreas como la alimentación, el ejercicio, y una de las patas fundamentales es el bienestar interior. Y en ese punto, en una de las patas fundamentales de la salud cada vez más reconocida del ser humano, la bioexistencia consciente tiene un rol fundamental creciente, pero no por eso pretende bajo ningún concepto darse el lujo, que ni siquiera sería un lujo, sino un error, de dejar de lado miradas tan de suma, de agregar, de poder apalancarse uno con otro, como lo es la medicina occidental. Por eso reitero mi total agradecimiento a todos ustedes, a todos los profesionales de la salud que practican y llevan algunos a su consultorio médico. Todavía muchos de ustedes los veo acá, los conozco, sé que también han pasado al final del consultorio médico a ser consultores en mi existencia consciente de tiempo completo. Algunos se jubilaron en la salud tradicional y después pasaron a. A este modelo de salud, a la bioexistencia consciente, otros se retiraron y también eso me provoca una admiración y un asombro absoluto y un agradecimiento absoluto. Hay un lado mío que les digo que es este niño asombrado, que cuando ve que hay médicos, personas tan importantes y que han pasado por universidades y que de repente deciden dedicarse a la bioexistencia consciente, sin duda me pone en un lugar de una hermosa, pero muy grande responsabilidad y que por eso soy tan custodio de esto y cuido tanto las puertitas, cuido tanto que sea un lugar de suma, un lugar de encuentro, un lugar donde todos podamos hacer aportes para esa humanidad que deseamos, que es el reflejo de nuestra humanidad y. Y un poco la invitación de hoy es Por eso, y esto que les estoy diciendo como apertura de este encuentro, es eso, es que estamos acá hoy celebrando esta primera Convención Internacional de Medicina y Bioexistencia, con consultores de todo el mundo, y que todos provienen de distintas áreas de la medicina, para hacer un primer planteamiento a este encuentro, para ver sus experiencias como personas que provienen de ese campo, para hacer un intercambio sobre lo mucho que hemos recibido e intercambiado mutuamente, cómo les ha modificado la vida, cómo ha modificado la vida de sus consultantes. Me gustaría abrir esta convención con algunos planteos que tuve, algunos diálogos que tuve con la IA, que me ayudó a obtener un resumen de cuáles podrían ser las diferencias. Esa brecha, que no es tal, es una brecha personal. Cuando uno mira realmente los centros más fuertes, más desarrollados de investigación global, estoy hablando de laboratorios de Estados Unidos, centros de investigación en muchos de esos lugares, uno encuentra que hay una apertura y una colaboración con lo que se llama el mundo de la espiritualidad, desde la meditación en mindfulness, hasta cosas mucho más profundas, como puede ser el análisis genealógico y la herencia desde otros lugares, desde esas puertas que se van abriendo y que se va comprobando que esto que hoy se considera herencia, no solo genética, sino epigenética, era lo que proponían pueblos antiguos, lo que propone alguna práctica como la bioexistencia consciente y otras más, en otras formas. Pero en el caso de la bioexistencia consciente, en un modelo armado, organizado, práctico, que tiene su metodología para llegar a esas memorias, la metodología para abordar desde el inconsciente, en el modo que el inconsciente habla, en el modo que el inconsciente, ese programa que todos tenemos como guía y como creador de lo que nos sucede y quien toma las verdaderas decisiones, ese lugar, ese inconsciente, tiene una manera de de programarse, de expresarse, de ingresar en él, de obtener la información y de modificarla para recrear la vida de las personas. Bueno, hoy todos esos estudios de lo que aquí llamamos el inconsciente, y que en otros lados se pueden llamar campos, y se puede hasta no encontrar muy fácil el límite de a qué podíamos llamar epigenética y a qué podemos llamar memorias inconscientes. Cada uno tiene su manera de verlo, pero hablamos más o menos de lo mismo. Pese a eso, pese a que en esos centros está muy encontrado esto a veces da la impresión de que en los escalones más bajos, más individuales, más humanos, podría existir unos matices, una diferencia en esto que yo siento que no es así, o que cada vez es menos así. Las diferencias de miradas no provienen por lo general del ámbito científico en sí, sino de otros lugares y de personas que no son del ámbito científico y que desde afuera por ahí interpretan mal tanto al ámbito científico, como lo que podríamos llamar al ámbito espiritual o al ámbito de otro tipo de miradas, entre las cuales podríamos sumar no sólo a la bioexistencia consciente, sino al yoga, al mindfulness, a la meditación, a un montón, a las constelaciones familiares y a un montón de prácticas que lo que hacen es proveer al ser humano de otro tipo de componentes que son esenciales para lo que hoy se considera salud. El concepto de salud hoy más alejados de la mera supervivencia y de huir de la guerra, de la muerte y de las pandemias, hoy la salud abarca otras cosas que tienen que ver con un bienestar en distintas formas, con un bienestar que tiene muchas más patas, muchos más matices y que brinda la posibilidad integrativa. Este ser humano que solito va buscando por otras ramas. Entonces, hablando con la IA y preguntándole cuáles pueden ser las cosas que hacen a una posible brecha entre los campos que estamos hablando acá, la brecha entre la ciencia y las propuestas no científicas, como las relacionadas con la espiritualidad, terapias alternativas y prácticas ancestrales, podrían ser, según este informe que me da Open Chat GPT, los paradigmas epistemológicos diferentes, epistemológicos diferentes, como que tenemos una base en cuanto al método científico que prioriza distintas cosas. Y una de las de las cosas que yo quiero contar ahí y aclarar ahí, es que en realidad eso no es tan así, sino que se trata de cuán dispuesto esté uno a ver el plato de Petri del otro. Es decir, este método científico que está acá, como digo siempre, lo que le pasó a algún científico que vio que cayó la manzana, según se cuenta, pero la cosa parece que fue distinta y dijo, che, no sé cómo cae la manzana, lo que sé que cae la manzana siempre que la suelto, así que tiene que haber algo detrás. Bueno, desde ese punto de vista, si cada vez que los padres vienen a consulta porque no pueden tener hijos, sucede esto, estaríamos ante principios epistemológicos parecidos y ante métodos científicos similares. Es decir, hay una objetividad hay una reproducividad, que es lo que se exige en el método científico, hay una medición cuantitativa. Y en ese sentido la bioexistencia consciente coincide con la mirada que pide el ámbito científico, y también provee a ese ámbito científico de las cosas que estamos hablando acá, del aspecto humano. Después habla de la falta de mecanismos biológicos claramente definidos, como que por ejemplo, muchas prácticas no científicas, nombra algunas acá no nombra la bioexistencia, pero no las voy a nombrar porque no es el caso, carecen de explicaciones mecanicistas que sean aceptadas dentro del modelo biomédico. Está bien, y en realidad puede ser que lo nombre en ese sentido. Desconozco cómo funcionan estas prácticas que nombra acá, pero me parece también que tienen como resultado fácilmente visible las encuestas a las personas que transitan por esos lugares, nombra varios modelos orientales, y que son esas personas las que sin duda y de manera rápida y en encuestas, pueden decir si les ha mejorado la calidad de vida, aplica esas terapias. Y eso me parece que ya está visto que es así. De hecho esta mayor convivencia entre distintos modelos de medicina, es lo que hace y permite que cada vez más personas lleguen desde hospitales, sanatorios, desde el FLENI, desde el Garraham, desde la Casa Cuna de Argentina, desde un montón de lugares, inclusive del exterior, personas a ser atendidas por consultores de Humano Puente. Entonces eso también hay. Y de lo que habla la IA también es de una estigmatización de las propuestas no científicas, que existe un prejuicio en algunos sectores, y en eso creo que estamos de acuerdo, a su vez, como también existe un prejuicio en muchas miradas espirituales respecto de la ciencia convencional, cosa que yo considero también un error. Creo que tanto desde que se señala desde el punto, desde el mundo espiritual, la ciencia, como por llamar de alguna manera a este mundo que podríamos llamar de otra ciencia más que no científico, que se critica a veces a la ciencia por tener su paradigma, bueno, me parece que desde el punto de vista de las corrientes no científicas, también hay una estigmatización que no le hace bien a nadie, respecto de la ciencia, la medicina convencional y ese tipo de cosas. Creo que no hay ninguna duda de que todos queremos hacer un bien al ser humano, un bien a la humanidad, y que sin duda es lo que es lo que buscamos. Después habla de algunos sesgos en la recopilación de datos puede ser. Y una cosa que se nombra es la falta de financiamiento para estudios en terapias no convencionales. Y en eso sí estamos de acuerdo. Creo que estamos de acuerdo, tanto en el ámbito científico como no científico, que al no considerarse la posibilidad de que en otros ámbitos exista la posibilidad de que esto suceda, esto que sucede, suceda, claro, no hay financiamiento para ese tipo de estudios. Yo hice algunos intentos para ver si eso ocurría, y me di cuenta que tenía que volver a mi eje, y que no necesitaba la aprobación de nadie ni de nada, sino que la verdad es que lo que yo quería era que nazcan niños, que esos padres lloren de felicidad, que hoy estén abrazando a sus hijos, y que hoy se los. Se los podamos mostrar al mundo en mil maneras, en cada uno de estos niños que nacen acá, y que los podemos disfrutar, abrazar, y que esa es nuestra base y la de muchos de ustedes que son médicos y hacen esto. Después habla de la incompatibilidad de algunos métodos, políticas de salud pública, por supuesto, que son como consecuencia de. De eso que pasó ahí. Después hay algunas ideas como para cerrar esa brecha. Pero entre otras cosas, un tema que quiero plantear antes de que comencemos con un intercambio que le voy a dar la entrada ahora a dos profesionales que tengo el honor de contar entre esta maravilla que es ser consultorio humano puente. Pero quería hablar un poquito de cuáles son los motivos que hacen que una persona que proviene del ámbito de la medicina, que podemos llamar tradicional o convencional, de repente salga en busca de algo, de una pata que siente que le falta, que algo está pasando. Y lo que me cita la IA, y yo coincido casi en la totalidad de lo que me comenta, es que eso, entre otras cosas, se debe, punto uno, la desconexión con el paciente como ser integral. Creo que eso les ha pasado a muchos de ustedes y creo que precisamente eso es algo inmenso que recuperan cuando entran en el mundo de la bioexistencia. Hoy tuve el honor, el inmenso honor de tener consultoría con un ser maravilloso, una persona muy exitosa, que le va muy bien en un montón de ramas de negocio, productor de aceitunas, de almendras, con heladerías, contador público, un ser muy exitoso, y que sin embargo, ¿Dónde estaba su tema? En el alma. En el alma, en toda una historia de hijos dados, criados por hermanos y dados, y padres que no fueron vistos como padres, y todo eso, y la paz, la felicidad, la plenitud de esa persona al comprenderse a sí misma, al entender quién es en la tierra, hace que uno sienta la belleza de lo que hacemos cada día. Entonces, esa reconexión con el paciente como ser integral, como un todo, no como un paquete celular que por algo le ocurrió algo, es algo inmenso, que yo creo que juntos, el conocimiento médico, el inmenso aporte que les brinda la anatomía, la biología, el conocimiento humano, molecular, biotecnológico, y todo eso, sumado a esta mirada que tiene la bioexistencia consciente, es un verdadero tesoro para la humanidad, que por eso pasa lo que pasa, por eso hay nueve libros de cosas contadas que parecen milagros y que son cosas lógicas. Lo segundo, dentro de lo primero, lo que se cita es que hay un enfoque excesivamente técnico y mecanicista, estoy hablando del informe de la IA, pero la verdad que cuesta no acordar con eso, a mí me ha pasado, y encontrarme con que el médico se sentía frustrado porque quería estar más con el paciente, pero no podía. Pero no podía porque estaba en un formato, en un sistema. Traten de cuidar que no se les abra el micrófono. OK, creo que hay alguien con el micrófono abierto, a ver quién es. Bueno, no importa. Traten de cuidar que no se les abre el micrófono. Bueno, este médico, tengo también muchos médicos amigos, me contaban de su impotencia porque sentían que en 15 minutos no podían tener esa conexión que necesitaban con el paciente. Y uno se va dando cuenta de que los médicos son héroes, que pese a un sistema bastante compacto, hacen lo que pueden en esto. Entonces, el segundo punto que nombra la IA dentro de esta desconexión, es la falta de tiempo para la relación médico paciente. Las consultas breves y presión administrativa limitan la capacidad del profesional para escuchar y entender las necesidades emocionales y existenciales del paciente. Quiero llegar hasta acá ahora nada más. Tengo varios puntos más, pero creo que lo vamos a ir viendo y lo voy a usar esto después como guía para plantearlo. Les voy a comentar nada más los títulos de lo que según este informe que me presentó la IA, la inteligencia artificial, y que yo investigué por otros lados, los puntos que tengo que como consultores que provienen de la medicina, y como consultores en bioexistencia, consciente que son todos los que están acá. Me gustaría que hagamos aportes para brindarle a todos los médicos, porque este vídeo después lo vamos a subir a las diferentes redes, a YouTube, para brindar a todos los médicos y profesionales de la salud de distintas áreas, una puerta de esperanza, una puerta de recuperar, que les permita recuperar ese sueño que hizo que un día siguieran una carrera como la tan maravillosa carrera de medicina que han seguido en las áreas que sea. Acá veo traumatólogos, gastroenterólogos, veo gente viene del mundo de la osteopatía, veo farmacéuticos, veo médicos de familia y sé que entraron todos ustedes a la medicina por primero cuestiones ancestrales, dolores familiares y todo a nivel inconsciente, pero a nivel consciente, por este deseo humano de que las personas estén bien. Y poco a poco el encarrilarse en un modelo los ha llevado a lugares que por ahí este vídeo les sirve a muchos profesionales de las distintas y de los distintos modelos de salud, a ver que hay una puerta, hay una puerta importante donde pueden llevar adelante todo lo que saben, agregándole este lado humano que proponemos en la Bioexistencia Consciente con tanto éxito y con tanto crecimiento, como digo siempre, con más de 4.000 consultores en todo el mundo y ya en varios idiomas. Entonces los títulos que quisiera compartirles el primero es este, la desconexión con el paciente como ser integral. Lo segundo, el agotamiento profesional y el burnout, es decir, este síndrome del trabajador quemado, del empleado quemado. La insatisfacción con el modelo de salud actual, la falta de espacio para la espiritualidad y el propósito para el profesional en sí. Esta falta de formación en aspectos trascendentes, en el propósito y la vida, y la dificultad para abordar lo intangible y la frustración ante los límites que por ahí les ofrece el modelo de medicina que cada uno está practicando. La incapacidad para resolver enfermedades crónicas y complejas. Esa puerta que desde un principio invité a todos los humanos puentes a llamar síntomas de mala fama, no síntomas crónicos, ni mortales, ni nada, para poder desde ahí abrir otra puerta mental, no solo al consultor, sino al consultante. Esto tiene mala fama, pero por ahí encontramos una vuelta y de hecho lo hemos encontrado, ahí están todos los casos de celiaquía, los casos de TEA, los casos de infertilidad, de diabetes, síntomas que las personas pensaban que eran para toda la vida. Y sin embargo ahí están, sanados con un nuevo modelo de vida. Yo soy uno de los sanados de las cosas incurables, como la histaminosis, pero no soy el único. De hecho fui de los que más tardó y de los que más tiempo le ha llevado encontrarle, como decimos en Argentina, Uruguay, el agujero al mate. Me ha llevado mucho tiempo, mucho dolor, y eso me ha redundado en un manual enorme que hoy llevo escrito en mí. Después está el deseo de reconexión con los valores humanos, eso también, la pérdida de la vocación original. Esto que yo decía, yo ingresé a este ámbito para ayudar al ser humano, y resulta que estoy en un camino ajetreante, del cual ahora ¿Cómo hago para correrme, para salir, para encontrar esto que yo quería en otro lugar? Bueno, creo que ahí hay un gran punto para la existencia consciente. La necesidad de un enfoque más compasivo. Es maravilloso eso. Yo creo que todos, inclusive hasta los consultores de Humano Puente, siempre, como seres humanos que somos, vamos a estar tratando de buscar un enfoque más compasivo. Vieron que hasta yo a veces les digo, no, vayan derecho al grano, al inconsciente, aborden ahí, aborden de ahí, esperen para charlar, ya lo van a hacer cuando llegue el punto y encontramos que la mejor compasión que un consultor tiene, es saber que está llevando a una persona a recorrer lugares de dolor, y que de ahí va a salir y va a emerger una nueva persona que va a guau, ¿Qué es esto que nunca había visto? Gracias por lo que me está pasando. Y le cambia su vida. También otro punto, y acá hay algo maravilloso que ya empieza a pasar, es la atracción por los resultados observados en las terapias llamadas alternativas. Evidencia anecdótica positiva. Algunos médicos han sido testigos de resultados favorables en pacientes que han adoptado enfoques alternativos, lo que despierta su curiosidad e interés. Mayor libertad de práctica. Las terapias alternativas permiten a los profesionales experimentar con métodos menos restrictivos y más personalizados. Y yo diría que también tienen otras cosas y que tienen que ver ya con cuestiones que a veces, lo digo esto por vecinos y amigos médicos, tienen que ver con. Con cuestiones que hacen hasta sentir dañada su dignidad. Como por ejemplo, hoy hay un sistema corriendo médico que hace que haya profesionales que sus consultas las cobran 60, 90 y hasta 120 días después de haberlas atendido. Y no sólo eso, sino que con algún sistema de medicina prepaga y ese tipo de cosas, una consulta, un médico lo cobra, la termina cobrando al valor de una gaseosa, o por decirlo de, no sé, de 10 litros de nafta, para que cada uno en su país más o menos lo tenga. Entonces, todo ese tipo de cosas van haciendo una incomodidad, que al igual que cuando uno se siente incómodo con su pareja, incómodo con su trabajo, incómodo con su país, con su sociedad, uno se va sintiendo invitado a ver otras cosas. Y lo que hoy me encantaría que les comenten ustedes como profesionales de la salud, personas que vienen de ese ámbito, es precisamente esto, esta belleza que podemos mostrar al mundo que los trajo hasta acá, que hacen que tengamos el honor de compartir lo que compartimos, y que tengamos ámbitos de formación continua. Tenemos un campus y tenemos un pack donde abordamos distintas áreas de la vida y los síntomas, y donde todo el mundo estamos enfatizando así ahí el el aspecto humano del consultor. Precisamente por eso quería arrancar por ahí. Tengo el honor de que entre los consultores, una de las personas que nos honra en Humano Puente, también está Marcelo por ahí que lo veo, mi hermano del alma, Marcelo Tonelli, pero quiero invitar a que comente un poco una persona que tiene mucha experiencia en esto, que hace poquito dio, precisamente en el centro de salud donde trabajaba ella como médica de familia, fue invitada a dar una charla que precisamente tiene mucho que ver con este tema, y es la Doctora Melissa Fitzimmons, médica de familia, especialista en familia, que es de Tucumán, Argentina, y que ha transitado todo este camino, inclusive su crisis en principio, cuando se dedicaba a ser médica de familia, cuando se sentía atraída por la bioexistencia, pero había otras cosas, y hoy ha logrado unir sus dos pasiones. Hoy se dedica únicamente a la bioexistencia consciente. Pero tenemos el honor de que en Humano Puente brinde nada menos que un seminario que se llama La consulta como encuentro humano. Y eso, la verdad que para nosotros es un honor, Es de esas cosas que en cuanto lo propuso Meli, yo sí, esto tiene que estar acá, esto es territorio, tesoro de Humano Puente, hacia ahí vamos. Así que, Meli, bienvenida. Dra. Melissa Fitzimmons. Gracias, gracias por. Por estar acá. Y te doy la palabra para que digas lo que sientas, tu experiencia para mí, para todos, es un tesoro. Así que aquí está. Seguís vos nomás. Bienvenida, Meli.
Gracias, Pablo. Hola a todos, queridos colegas. Bueno, ¿Por dónde empezar? Dijiste un montón de cosas resonantes y con las que uno se puede identificar en mayor o menor medida. En mi caso particular, varias de las cosas que mencionaste como causas de posibles brechas, estaban satisfechas, ya que mi camino personal, la carrera que elegí, fue elegida desde mi decisión personal y desde escucharme. Y también la especialidad fue desde el mismo lugar de Medicina Familiar. Tuve la gran fortuna, auto fortuna, de que en mi especialidad me nutrí muchísimo de la integralidad de la persona, de siempre verla como una persona justamente y no como partecitas. Nos dedicábamos mucho en mi centro, en el que yo estuve, tuve referentes espectaculares de mucha humanidad, de cultivar la relación médico paciente, la comunicación, de lo importante que es explorar otras partes de la persona más allá de por lo que viene a consulta. Así que eso siempre estuvo, me ha impregnado muchísimo porque fue todos los días mientras hice la residencia, la especialidad, y después mientras tenía que ejercer en sí la profesión, así que mucho de eso ya estaba cumplido. Se ve que en mi caso, y creo que muchos de nosotros, la profesión está muy ligada a lo que nos satisface como seres humanos, que debe pasar en todas las profesiones, oficios y demás, pero creo que es muy evidente que nos pase más como consultores, que está todo integrado. A lo que nos dedicamos hoy es a lo que nos dedicamos todo el tiempo, en realidad, un poco. Bueno, en la Medicina Familiar yo encontré eso, fue riquísimo, fue hermoso para mí. Y en ese sentido tuve mucha comodidad de encontrarme en un espacio en el que tenía los elementos que yo buscaba, que he buscado siempre desde la misma carrera, o sea, de estudiante, quiero decir, donde cuando vas a las prácticas y te enfrentas con realidades tan duras, en las guardias, en todos lados, me pasaban cosas que me hacían cuestionarme muchas cosas de la crudeza propia de la medicina. La medicina tiene muchos, muchos aspectos, algunos son más sutiles, más lindos y otros son crudos, bien crudos. Y me hacía cuestionarme, por ejemplo, personas que estaban cercanas a la muerte, pacientes que tenían miedo de morir y no se sentían escuchados porque eran hospitales, escuela, donde estaba el profesor, con todos los alumnos alrededor, haciéndoles preguntas absolutamente técnicas al paciente, y el paciente estaba llorando porque tenía miedo de morirse en la cirugía, y después ese grupito se iba a otra cama para ver al siguiente paciente. Y bueno, me acuerdo una vez que yo me quedé conversando con la paciente para estar con ella un rato, no seguía al grupo y me quedé con ella porque me afligía, me afligía que esté pasando por ese momento y nadie se daba cuenta. Me acuerdo que esa paciente finalmente murió en la cirugía que le iban a practicar, murió al otro día ya no estaba. Y entonces. Y cada tanto recopilar alguna. Alguna espinita fuerte, que la verdad que.
Uno.
Lo va tomando, pero también tiene que armarse de una coraza, de una forma de estar entero frente a todas estas cosas y seguir adelante. Pero bueno, siempre estuvo esa beta existencial, la vida, la muerte y qué pasa con. Con el alma y quien te escucha. Siempre estuvo. Por eso cuando encontré esta especialidad fue como anillo del dedo para lo que yo estaba buscando y me satisfizo enormemente. En un momento, ya habiendo terminado la especialidad, estaba también en una búsqueda personal como inquieta, inquieta álmicamente hablando, ¿Quien ha vivido esto? ¿De qué hablo cuando te hablo? Sintiendo que hago falta, que no sé para dónde ir, como una mini pérdida de rumbo. Estoy bien, estoy cómoda, hago lo que sé que tengo que hacer, pero no sé qué me pasa. Se fueron conjugando algunas cosas que me fueron pasando, como algún hecho dramático cercano, muy cercano a mi entorno. Y después enterarme de que alguien se había sanado de una. De una esclerosis múltiple con fitoterapia y cositas que me fueron llegando al mismo momento en el que terreno permeable en el que estaba. Bueno, encontré a Humano Puente. Y cuando encontró Humano Puente, bueno, ahí está la crisis que mencionaste, porque así lo viví, fue como una crisis. Fueron. Siempre digo que esos tres días de la jornada presencial acá en Tucumán, fueron los días más reveladores de mi vida y que bueno, cambiaron todo y estuve seis años haciendo las dos cosas, o sea, siendo consultora y siendo también médica de familia, y mechando lo que podía con mis pacientes, teniendo resultados esporádicos que no van a salir en los libros, pero cositas que podían resolverse y que incluso yo. Yo estaba contenta con mi práctica y mis pacientes también me querían y me lo decían y me agradecían, pero yo sentía que podía más, o sea, yo sé que hago un buen trabajo, pero hay tanto, tanto, tanto que no estoy haciendo, que ya era un montón. Acompañar en el dolor a alguien en un duelo, o cositas chiquititas como ser un acúfeno que a un paciente se le fue con una charla, esas cosas que pasan y que ya no volvió con una docena de facturas, no sé, a traerme, o un niño que estaba con hiperactividad en el consultorio que daba vueltas, vueltas, vueltas, le pregunté a la mamá acerca de algunas cositas y si estaba ese antecedente de un niño no nacido anterior, pero que ella ni se acordaba y lloró y. Y charlamos, y la siguiente vez que me fue a ver, ya ese nene no decía doctora, se sienta a comer. Y son casos que se escapan de la bibliografía, van a ser gotitas en medio de todo un campo, que eso lo recojo para mí, es mí. Y bueno, y esa mamá o ese hombre se lo llevan a sus casas como su tesoro, yo me lo llevo para mi casa como un tesoro y ahí queda, y encima sé que hay más porque siento que hice un bien porque su síntoma mejoró, pero bueno, después pasa otro y pasa otro y pasa otro y me quedo en la superficialidad y no profundizo como quisiera, y bueno, y así estuve muchos, varios años.
Hasta.
Que este universo que se abrió en mí me fue quedando, o sea, era muy grande para el molde en el que tenía que regirme. Y me encontraba con desafíos, con. No sé si llamarlos conflictos, pero situaciones donde ya me apretaba el tiempo físico, los procederes, tener que comunicarle al paciente que su condición es tal y eso significa esto, que es crónico, que es de por vida, esas cosas que uno tiene que decir, porque los libros te dicen que tenés que decir eso, aunque yo sepa que no es así, no necesariamente. Así que bueno, yo sabía que cuando llegara el momento de dar un paso distinto, lo iba a sentir, sabía que iba a llegar, mejor dicho, y el momento también lo iba a sentir, y así fue, en algún momento dije ya estoy para más, encontré mi propio techo, dedico mi propio techo, y bueno, como siempre, traté de escucharme lo más que pude, mi corazón, mi sentir, como lo había hecho al elegir la carrera, como lo había hecho al elegir la especialidad. Bueno, ahora tocaba lo siguiente, que parecía como una continuidad en una curva un poco más exponencial, pero de la misma plataforma, porque era seguir haciendo de base lo mismo entre comillas, pero hiperpotenciado. ¿Quería integralidad? Bueno, acá tengo un montón de integralidad. ¿Quería profundidad? Acá está la máxima profundidad. ¿Quería humanidad? Acá está toda la humanidad, que nada es casualidad y que hay mucho más allá y más explicaciones de las que a priori parecen. ¿Quería respuestas? Bueno, acá las voy encontrando. Bueno, hoy estoy dedicándome a esto, atendiendo, me encanta porque atiendo cualquier tipo de síntoma, eso fue buenísimo para mí también, salirme de lo exclusivamente médico y saber que puedo trabajar con cualquier tipo de problemática con alguien, eso para mí es fabuloso, es hermoso sentir cómo se amplía el campo, el espectro de acción y seguir explorando y descubriendo cosas nuevas.
Qué maravilla, me encanta. Y qué lindo que todas las ramas que podemos llamar bueno, viene por este síntoma, por este, por este, todos llevan a un tronco central, siempre vamos a parar ahí, al ser, al origen. No, no, acá lo que te sucede que se manifestó así, pero porque acá pasó esto, y esto se manifiesta así, pero porque acá pasó esto, y los consultores sabemos que más o menos las cosas siempre andan por lugares parecidos y por un sentido que tiene que ver con la evolución y la biología y con un par de reglas, no un par, pero hay un paquete pequeño de reglas que hay que se revierten y ahí se produce todo lo que conocemos. Che, qué hermoso Meli, y tu manera que tenés siempre de contar las cosas, relatarlas con esa dulzura que llevas adelante.
Como para ilustrar, estoy atendiendo como consultante a un médico, pero que no trabaja ningún tema médico, trabaja un tema de economía, es buenísimo. A mí me parece muy raro, o sea, somos colegas desde el otro lado, pero estamos hablando de cosas que no son de la medicina y sin embargo atiende un médico, un médico se atiende con otro médico por un tema de economía. Maravillosas, así, me super, me encanta.
Meli, hace poco fuiste invitada, justo cuando yo di la charla en la Universidad de Salta, al unísono, vos estabas brindando, dando una charla en el centro médico donde trabajabas para tus ex colegas. Un poco eso. ¿Cómo es esa experiencia qué te pasó ahí? ¿Cómo fue ese viaje?
Fue una invitación desde la residencia justamente, donde también fui docente en su momento, después de egresar de la especialidad. Bueno, para llamar un poco a qué me dedico y contarles a las chicas, a las residentes que estaban muy ávidas de más, de no quedarse con lo que, bueno, lo tradicional como una de las cosas que leíste recién ahí que te devolvió la inteligencia artificial, querían conocer más, a ver qué más hay, así que fui en calidad de eso, de contar un poco lo que hacía, volver a ese lugar después de tres, cuatro años que no iba y bueno, me encontré con un público súper abierto, inquieto, con preguntas hermosas y ahí respirando estos aires que se ve que les gustó, les hacía bien y bueno, para mí fue una experiencia hermosísima también. Si, está ocurriendo, está ocurriendo que se están ampliando los campos, porque al final.
Terminan búsquedas personales cómo perdón y sumando. Se están integrando.
Sí, sí, está pasando una belleza.
Bueno, gracias, muchísimas gracias. Me honra, como te digo, siempre que haya un seminario llama a la consulta como encuentro humano que esté en tus manos y que. Y que tantos colegas se sientan no sólo acompañados por vos ahí, sino también que provienen de la medicina y encuentran en vos, en Marcelo, que ahora le voy a pedir que nos comente algo también, esa experiencia que unió los mundos y que los acompaña muchas veces a dar este paso. Muchas veces siento que maravilloso sería que alguna universidad, por ejemplo, integre con Humano Puente un seminario, un paquete de información que esté armado para los médicos que emergen de esas instituciones y que puedan tener un convenio colaborativo donde Manuel Puente les pueda brindar un paquete de información determinado, no necesariamente el de ser consultor, pero un paquete de información a las, a los profesionales de la salud. Yo creo que como decís vos, eso está sucediendo, eso está dándose per se, por evolución propia, por tiempo propio, por un humano que está más lejos de la mera supervivencia y se permite ver esas otras cosas que existían y que no las podía ver porque había que comer hoy y ahora es como un tiempo de mayor integridad y de la búsqueda de esta elevación espiritual, los otros lados del ser humano. Creo que solito eso se va dando y lo que vos comentás y lo que estamos viendo acá me hace sentir eso. Bueno, mil gracias a vos por tu aporte y si lo veo por ahí también le voy a pedir que me haga el honor de contarnos un poco. Hace muchos años ya, él se acordará cuántos años, cuando yo brindaba de manera presencial, lo que se llama jornada, que hoy es jornada online, Meli lo vivió en Tucumán, que decía que le transformó la vida eso. Cuando terminé de brindarla en Buenos Aires, un ser hermoso, cuando se iba, me dio un abrazo, como si me conociera, que de hecho me parece que así es, nos conocemos hace mucho más que desde siempre, desde el nacimiento, me dio un abrazo y me dijo cuánto ¿Que podemos hacer los médicos con esto? Hoy es, lo saben, un hermano para mí, un ser que es central en la estructura de Humano Puente, que acompaña a los consultores en la comunidad de consultores de Humano Puente, que es traumatólogo de base, que fue también especialista en la parte deportiva de algún club, creo que de fútbol o de algo así que él después nos contará, un hombre de mente abierta, que venía por la apiterapia y aplicando ese tipo de cosas, y que finalmente cayó en las garras de la bioexistencia consciente, y acá está. Y tengo el honor de que para mí es, como dije, un hermano, un referente de humanidad, un tipo simple, con el que tengo el honor de que visito su casa, lo encuentro en la misma situación que yo, es decir, rodeado de papeles de investigación, su computadora, sus cosas, su pasión, y es el Doctor Marcelo Tonelli, que siempre digo que me honra que esté acompañándonos, acompañándome, guiando a los consultores en la comunidad, y que además es el que brinda nada más ni nada menos que una parte muy específica, técnica, pero con el lado humano, profundo, lógico, que es el Seminario de Bases Biológicas 1 y 2, que brinda para los consultores en bioexistencia consciente y humano puente, donde principalmente aborda todos los conflictos del mesodermo nuevo, de la parte de movimiento y valoración, y toda la parte osteoarticular. En todo eso está, en esas áreas está Marcelo, en Humano Puente y en muchas más, pero desde la interconsulta, desde el diálogo que tenemos, desde la profundidad. Así que me honra presentarlo. Bienvenido, Marcelito, querido amigo, hermano.
Gracias a todos. Buenas tardes a todos. Ya hoy se cumplen once años, Pablo. Once años, dos mil trece es donde te conocí y empecé todo en el dos mil catorce, así que ya diez, once años qué maravilla importante para mí, así como Meli contaba que lo de ella fue una decisión personal el elegir esta carrera, esta profesión, lo mío fue algo, después de haber tomado conciencia fue algo diferente, como todos sabemos que toda tarea, toda labor, toda profesión, es decir, no es una elección propia sobre todo lo que es una profesión dedicada a lo que es el cuerpo humano, lo que es la fisiología, lo que es la enfermedad, hay una orden, hay un mandato que viene de algo que nosotros llamamos y sabemos y sabemos lo que es, que es la identidad inconsciente que cada uno de nosotros porta, hay una orden, un mandato familiar que trata de suplir alguna insatisfacción, algo que no se pudo cumplir, que no se pudo una necesidad insatisfecha, esa era la palabra, una necesidad insatisfecha en este caso, en mi caso, para suplir una necesidad que hubo de un médico para evitar la muerte de dos niños en caso que fue como lo que sucedió en mi familia, en mi abuela materna, que ante la falta de ese médico ocurrieron esas dos muertes, o sea que esa identidad que es la que porto fue de alguna manera la que me decidió de alguna manera tomar esa decisión para que yo pueda elegir esta carrera, porque en esos 18 años yo venía haciendo una carrera como deportista, jugador de fútbol, mi otra pasión era llegar a ser futbolista profesional de fútbol, estaba a un paso de firmar mi primer contrato en primera división en un club de fútbol de acá de La Plata, pero bueno era tan fuerte ese mandato inconsciente que había que venir por acá, que bueno renuncié a eso y bueno ahí me dediqué a lo que es la medicina de lleno absoluto y así como fue esa, esa necesidad insatisfecha fue de extrema urgencia porque había que tener un médico para salvar una vida. Bueno, mi carrera fue igual, mi carrera fue extremadamente rápida, yo empecé a los 18 años, a los 23 años ya estaba con el título, mi título de médico y en tres años más, tres años después ya tenía mi especialidad, o sea que fue extremadamente rápida. Es más, yo recordaba que durante mi experiencia como estudiante, inclusive a mí me contaba mucho el trabajar en la urgencia, yo disfrutaba cuando por ahí mis colegas por ahí se enojaban o no les gustaba, yo disfrutaba cada vez que tenía guardia, a mí me encantó siempre atender la urgencia, resolver en forma inmediata un conflicto, un tema, una enfermedad, bueno después lo pueden comprender porque era porque esa necesidad era necesitar urgentemente a alguien que salvara la vida de esos niños. Así que bueno, eso fue lo que.
El motivo de tu existencia.
Y bueno, me recibo de médico, empiezo mi experiencia como médico, y luego de unos años empecé a notar esto que contaba también Meli, y la importancia que contaste vos también, Pablo. Empecé a notar la importancia que cobraba cuando uno establecía lo que llamamos en la medicina, la relación médico paciente. Es decir, la empatía en una consulta entre la relación entre el médico y el paciente era muy importante. Y nosotros podíamos confirmar cómo mejoraba la evolución de la enfermedad que ese paciente tenía, solamente en establecer esa empatía entre el paciente y el médico. Y también otra cosa que empecé a notar era la importancia de tener la escucha, esto que decías también, sobre todo en la actualidad, la consulta médica se le dedica 10 minutos, 15 minutos, incluso gente que me cuenta hoy que va a su médico, que el médico ni lo revisa, no se hace semiología, no se palpa un abdomen, no se palpa un hígado, no se toca una rodilla. Hoy un médico probablemente te atiende detrás de una computadora y te dice cuál es el análisis o el estudio por imágenes que tenés que hacer, sin revisarte. Nosotros estudiábamos percutiendo, ocultando. Es así Meli, Esa era la famosa semiología, empezar a estudiar y a conocer el cuerpo humano. Bueno, eso hoy un poco se perdió. Y eso que hablabas del tiempo, es verdad, eso también es muy importante. Por eso es un cosa que yo empecé a percibir de la importancia que tenía para el paciente el ser escuchado. ¿Si? Que se podía sentar, que no había límite de tiempo, que podía expresarse. Y la importancia que tenía cuando la persona podía expresar sus emociones. Ahí empecé a darme cuenta y a despertarme cómo las emociones influían, no sólo en el origen de la enfermedad, que eso lo descubrí después, sino cómo influían las emociones cuando la persona podía expresar lo que sentía en la evolución de esa enfermedad. Bueno, todo eso me fue llevando en esos. En esos años, a ver y a profundizar más en esto de las emociones y la relación que tenían con el cuerpo físico. Ahí es donde descubro a ese grande que fue Hammer, y todo lo que fue para él y lo que hizo, ese cambio total de paradigma, más allá que después, bueno, creo que fue muy dogmático en lo que hizo, pero bueno, no es para quitarle el mérito por todo lo que hizo. Y a partir de eso empecé a encontrar esa pata que me empezó a faltar, a partir de percibir esas cosas, de cómo las emociones influían en el plano biológico, hasta que en un momento tomé esa decisión de dar ese paso para comenzar a aplicarlo en mi consulta. Y ahí es donde me encuentro con mi abuelo paterno, Agustín. Mi abuelo Agustín. El 30 de agosto, para ver con quién voy a hacer. Y el primero que aparece, Pablo Almazá. Y después descubrimos. Claro, es mi abuelo y yo soy alguien de su clan. No sé quién era la Tonelli que apareció en tu clan.
Tengo, tengo un Tonelli ahí arriba. Tengo un Tonelli. El día que lo encontré, te llamé volando y te che, somos parientes. Sí, sí, así es.
Así que bueno, ahí empezó en el 2013-2014 mi. Mi apertura, las charlas introductorias, las aperturas, y bueno, todo se fue dando hasta que en el año 2018. Y todo fue una creación propia, porque fue fantástico. Yo ya venía con. A medida que iba avanzando en mis consultas, como lo mismo que Meli, intercalaba la consulta médica con la consulta en decodificación bioemocional, y bueno, más allá de que me divertía mucho, porque eran muy buenas esas consultas en el consultorio médico, pero bueno, yo cada vez crecía más las consultas en decodificación bioemocional, y ya tenía esa intención de dedicarme prácticamente a esto, pero de alguna manera deseándolo y creándolo. El colega con quien compartíamos el ámbito profesional de consulta en privado, yo ya a nivel estatal, ya estaba prácticamente jubilado, sólo me quedaba la consulta en privado, pero era tanto el tiempo que llevábamos con ese colega juntos, que bueno, en algún punto mío me decía que no lo podía dejar solo, pero bueno. Pero fue tanta, tan maravillosa creación, porque hasta que un día Roberto me dice, Ricardo, perdón, Ricardo, me dice Marcelo, llegué a una conclusión. Creo que a partir de ahora voy a dejar el consultorio, voy a irme a mi casa a atender, así que si vos querés, o venís conmigo a mi casa, o te dejo a vos en el consultorio con la secretaria, digo, no, no, gracias. Lo primero que le dije fue gracias. Era lo que había creado para definitivamente ya dedicarme a esto. A partir del año 2018. Así que bueno, ya van a ser seis años que estoy dedicado exclusivamente a esto, y acompañando a cientos y cientos de personas, acompañarlos a que puedan sanar, no el síntoma, a que puedan sanar la historia que acompaña el síntoma, y a comprender que al fin y al cabo, la enfermedad no es más que una adaptación que hace el cuerpo para enfrentar determinados conflictos emocionales que tenemos que vivir, porque es parte de la creación, es parte de lo que hemos creado para vivir una determinada experiencia. Así que nada, estoy realmente, como decía Pablo hoy, maravillado, porque no perdemos nunca, a pesar de los años, a pesar de la experiencia, no perdemos nunca esa capacidad de asombro. Cada día, con cada consultante, el síntoma nos dice cuál es el camino por dónde ir, pero los obstáculos y las cosas que vamos a encontrar en el camino y en el final del camino, nunca lo sabemos. Esa es la capacidad de asombro que tenemos después de cada consulta, disfrute de todos los días. Así que esa es mi experiencia y lo que quiero compartirles a todos. Así que bueno, gracias. Gracias Pablo, gracias Humano puente, Porque otra de las cosas es que a partir de que uno comienza este camino, no se puede vivir de otra manera que no es el modo humano puente, porque esto no es solo llevado al ámbito de la consulta, sino al ámbito de la vida entera. Uno no puede dejar de vivir en modo humano puente. Es como que ya dejaste de vibrar con otros grupos, dejaste de estar, de sentirte, que tener que encajar en determinados grupos que antes tenías y ahora ya no encajas. Y eso es lógico y es normal que nos pase. Así que eso es la forma de vivir en modo humano puente, y que creo que ninguno se puede escapar de eso. Así que.
Gracias a vos, gracias a ustedes por ese salto de certeza y por acercarse a una. Tener la apertura de mente que tienen, y tener la apertura de alma, de corazón que tienen, y cómo eso hace que nos pase esto, que nos pongamos la mano en el corazón y que digamos cuando termina una consulta, ¿Qué es lo que acaba de pasar? Como uno siente ¿Qué es lo maravilloso que me acaba de pasar? ¿Qué maravilloso lo que me acaba de pasar? Y agradecer lo que te pasa, y que tu consultante y que como consultor te mandan la foto y te mira, mi hijo se recibió, mirá lo que pasó, mira la casa que me compré, mirá, nació mi nieto, nació mi hijo, no podía quedar embarazada. ¿Cómo pasas a formar parte del ecosistema de vida como lo era el médico de antes? El médico de antes era una parte de la familia del paciente y era el doctor y le traían un regalito, le hacían una mermelada, venía a casa.
Y se sentaba al lado mío o al lado de mamá y te escuchaba y ponía el oído y eso era. Eso era el médico de familia de antes. Exactamente.
Una vez cuando Lucre tuvo su peritonitis acá unos kilómetros, yo estoy en Costa Esmeralda y esto fue en Valeria del Mar, estuvo bastante, bastante grave, de hecho vio esa famosa luz, Estuvo en un punto de tanto no poder recuperarse y todo, que en un momento dijo bueno, para acá o para acá, pero por favor basta. Y estaba internado en un sanatorio muy conocido y muy bueno, la verdad, porque tienen a nivel tecnológico y un equipamiento tanto. Pero bueno, en esas formaciones nuevas muchos médicos jóvenes que son maravillosos y que todos entran con este deseo de ayudar, pero que te vas sumando y bienvenido al club. Y el club es así. Entonces bueno, pasan esas cosas y que no están mal, pero que bueno, creo que entre todos podemos ir de a poquito ayudando a que se modifiquen. Pero bueno, entre las cosas que sucedieron ahí cuando Luke no andaba muy bien, la verdad que momento bastante angustiante para mí y para todos, llaman a un médico de apellido Cohen, los Cohen como tenemos el honor de tener una Coen acá y son un linaje judío que tienen que ver con los sanadores y todo eso, y bueno, Cohen fue un médico de la familia de Lucre y que si vos viste Toy Story, hay un momento que viene un viejito a coser que se había descosido el muñequito y viene un viejito con anteojo y saca una valijita así. Con otras valijitas. Con otras valijitas. ¿Bueno, el Dr. Cohen era una cosa así y él llegó con todo su equipamiento, con sus cositas y empezó a hacer lo que acabas de decir, a palpar, agarrarle el pie, a auscultar, a poner los dedos, viste? Y tú y poner tuc, tuc, tuc y tocar acá los ganglios, los reflejos, las cosas. Y vos te das cuenta cómo esa comunicación. Ahí hay una comunicación, ahí pasa algo, ahí el paciente está entregado, yo creo que al recuerdo inconsciente de lo que es una madre cuando te hace así, no cuando te así. Creo que cuando un médico viene y vos estás enfermo y estás. Y hace eso, y te dice bueno, tranquilo, vas a estar bien, y te revisa y todo, creo que nuestro inconsciente nos acerca mucho a esos actos primitivos, primarios de nuestra primera infancia, donde alguien nos cobijaba. Y la verdad es que eso es un tesoro. Y un consultor de humano puede sana.
Sana, Si no sana hoy, sanará mañana. Eso lo decía mamá. Y eso era así, lo decía mamá.
Era un decreto o te daba un placebo. Te da un placebo, anda. Sí, sí. Toda esa maravilla humana que hoy un consultor, pese a que atiende online también y todo eso, cómo te puede acompañar con la palabra y con la humanidad y con darte tranquilidad y con que ese contacto humano esté. Así que de vuelta, Marce, gracias por. Gracias a ustedes por sumarse así a esto. Y lo que voy a hacer es, a ver si quién. Todos los que están acá exclusivamente podían sumarse consultores que provengan del ámbito de la medicina, de una u otra manera, con este espíritu de hermandad con la medicina, y bajo ningún aspecto desde la crítica ni nada, al contrario, desde el agradecimiento. Porque por ejemplo, yo no habría sanado mi histaminosis si no hubiera sido porque la medicina descubre todo lo de la histamina y qué era y para qué servía, y en base a eso, por lucre, lo agarramos y pudimos decir, si, sirve para esto y hace esto y hace esto. Bueno, los conflictos que tenemos que buscar en el inconsciente están relacionados con estos temas. Y eso me permitió salir adelante. Es decir, la investigación, lo que se avanzó a nivel molecular, las funciones que sabemos sobre los nervios, sobre las moléculas, sobre los minerales, los oligoelementos, los metales pesados, las vitaminas, todo eso nos provee a nosotros las aminas, los neuropéptidos, todo eso nos dice a nosotros lo que está pasando a nivel inconsciente, con cosas tan obvias como por ejemplo, si al nacer un niño se murió el niño o se murió la madre, resultaría obvio que en un escalón más abajo, personas con el mismo nombre o con la misma identidad de esos muertos digan, che, no tengo hijos, y se retiren los espermatozoides, o no sean el número necesario o la calidad necesaria, o que haya baja reserva ovárica, o que no haya ningún impedimento físico visible a través de los estudios, pero que esa pareja simplemente no pueda arribar a la maternidad o a la paternidad, y que nos metemos en el alma, hablamos un poco, se liberan emociones y el inconsciente le diga al ya está, ya está, ya entendí, ya entendí. Era un programa que se había activado, me corro y sube la reserva ovárica, los espermatozoides van al gimnasio, ocurre todo y llega esa maternidad desde ese lado del diálogo lógico, desde el alma, desde las emociones. Y eso no quita el enorme mérito, los enormes avances que hay en fertilidad a nivel global y que agradezco y que me emocionan, y el enorme poder tecnológico y la capacidad inmensa que todas las áreas de la sanación proponen para el bienestar humano. Entonces, desde ese encuentro, me gustaría que si alguno de ustedes que vienen de muchos ámbitos, también de la enfermería, se sumen y si alguien quiere levantar su manito, le doy la palabra, así puede comentar lo que lo que sienta que quiere comentar con respecto a experiencia personal, a lo que sienta que puede aportar. Ahí ya veo algunas manos levantadas. Qué honor. Y voy a empezar por Malena Beltri, que creo, no sé, ¿Estás en Italia vos, Malena? ¿Es así?
Sí, sí, sí, estoy en Italia.
Hola, Malena querida, bienvenida. Gracias, gracias.
Placer enorme. Un abrazo a todos. Inmenso esto. Bueno, para dar espacio un poco a todos, comparto absolutamente lo que dijo Me y lo que dijo Marcelo. Yo soy médica pediatra, soy argentina, de Buenos Aires, y me formé en la Universidad de Buenos Aires también. Mi carrera fue muy rápida, joven, ya tenía el título y elegí pediatría. Ahora entiendo por qué elegí pediatría, esto de la bioexistencia, todos los niños. Y me formé en el Hospital Garrahan, el Hospital Nacional de Pediatría de Buenos Aires, Alta complejidad. Así que tuve experiencias muy fuertes y de todo lo que nombraste es muy, muy, muy interesante. Yo sí, en ese lugar de alta complejidad, de lo que significa el Hospital Garrahan, centro de derivación de trasplantes, chicos con oncología, síndromes genéticos y demás cosas, acompañar en cuidados paliativos la muerte de muchos niños, sí es verdad que el sistema de salud aprieta mucho al médico y honro a todos mis colegas que siguen trabajando en el hospital. Pero bueno, yo elegí en un determinado momento en mi vida, después de más de 10 años de trabajar en la trinchera, como decimos nosotros, correrme un poco, porque no iba a negociar no tener tiempo para los pacientes, no quería llegar a eso del riesgo de desconectarte porque el sistema de salud te aprieta, entonces iba a buscar por otro lado. Así que renuncié a mi cargo, habiendo concursado y tenía un cargo de médica del hospital. Honro el aprendizaje que tuve, las experiencias que tuve que tenido, pero encontraba siempre que faltaba algo desde la medicina, desde una medicina académica muy crítica a todo lo que venía de afuera, a pesar de que la facultad se estaba ya hablando de psico neuroinmunoendocrinología, y empezábamos a hablar de esas cosas hace muchos años, y que bueno, hoy se desarrolló un montón la epigenética, eran cosas impresionantes, de las cuales hoy se habla bien, y eso me atraía un montonazo, pero estaba justo ahí, en la dificultad, como dijiste, para abordar lo intangible. Ese era el gran agujero negro que yo encontraba en la medicina y que en la bioexistencia fue una cosa que me encantaría que todo el sistema de salud pueda trabajar en conjunto. Cuando estuvo esta propuesta, para mí fue una luz inmensa, porque creo que sí, que hay mucho para acompañar. Hay mucho para acompañar. Por ejemplo, la gran diferencia entre curar y sanar, que puede ser una obviedad para tantos de nosotros que estamos acá, que ya venimos hablando de esto hace rato, pero para el médico que está todos los días, y el mismo paciente que va y pide ese tipo de medicina, y se acerca por una cura, recetas y se va. Y nosotros sabemos que en realidad hay una gran diferencia con lo que es sanar. Las sanaciones del paciente es un proceso de reparación inmenso. ¿Qué es lo que hacemos? Bueno, ya con marcar esa pequeña diferencia, aportar la mirada desde lo que es la sanación, cambia absolutamente el paradigma. ¿Boris Cyrulnik, que es un grande médico, psiquiatra, neurólogo, lo han visto? El dolor sin sentido duele más. Yo creo que el síntoma sin sentido pesa mucho más. Y la bioexistencia consciente nos invita a encontrar el sentido del síntoma. Y aunque el síntoma no se vaya y vos puedas acompañar a un consultante en llevar adelante y entender su síntoma, y por ahí acompañarlo a dejar este plano de una manera consciente. Hemos transformado todo. Entonces esa es la gran conciencia que yo, y para dejar lugar a todos mis compañeros, dos cosas pequeñas. Desde chica, de que entré a la pediatría y tener esto de tener que acompañar niños, a familias enteras, a llevar adelante lo que significa la pérdida de un hijo, de acompañarlo al mejor pasaje posible, desde los cuidados paliativos, darme cuenta que había otra cosa que yo no podía explicar, que no podía explicar una energía que desde la medicina no lo podíamos explicar. Eso es una cosa impresionante. Y ver cómo somos todos lo mismo en determinados de los momentos más duros. Yo me acuerdo en el Argerich, en el hospital de la Boca, que yo hice la unidad hospitalaria, mis prácticas, mientras estudiaba medicina, estaba en la guardia del Argerich, y llegan al mismo momento la víctima y el victimario. Y a mí me encanta como la bioexistencia consciente aborda el tema del juicio, que en ese momento yo no entendía nada, el juicio estaba a flor de piel, como todo ser mortal que puede ser no consciente. Y llegó el ladrón de un colectivo que había disparado el colectivero, y estaban los dos en riesgo de muerte. El médico es médico, no podés juzgar, tenés que atender al más grave triage, o al que pueda sobrevivir en ese momento, no importa nada. Pasó, se atendieron los dos y me toca al otro día ir a verlos a los dos a la sala colectivero con un tiro en el pecho, estaba peleando y el ladrón también la estaba peleando. Le habían puesto un tubo pleural, que es para drenar cuando derrame pleural. Y a mí me tocaba después unos días, sacarle el tubo al ladrón. Un pibe, un pibe, 22 años tendría mi vida. Y yo voy a sacarle el tubo. Y me acuerdo que en ese momento me mira con unos ojos con un miedo terrible, y me por favor, que no me duela. Y él le había disparado al colectivero. Y vos en ese momento te das cuenta, capucha. Son cosas que te van enseñando un nivel de humanidad. Y esto lo digo como nosotros de la existencia consciente abordamos el tema de los juicios, que es la víctima del victimario, que no hay juicio. Bueno, eso es importante nada. Y para cerrar por último con un gran pediatra, porque yo vengo de la pediatría, Carlos Gianantonio para nosotros es un gran maestro de la pediatría, lo digo por si alguna vez estudió, seguramente lo van a ver muchos pediatras y ya desde nuestra escuela de Carlos Gian Antonio nos decía y nos ha dejado una humanidad inmensa, que nadie es mejor médico de lo que es como persona. Así que eso para cerrar y compartir.
Qué maravilla eso. ¿Vos sabés cómo me resonó lo que dijiste? Porque este libro que estoy ahora lanzando, en un momento yo cuento que una de las cosas que me hizo escribir ese libro es un capítulo que se llama Nada que perder. Y a ver, espera que yo me conozco, cuando me empieza a venir una cosa por atrás, digo acá voy a terminar llorando, entonces voy a ver si la freno antes, si lo puedo frenar a nivel de las dorsales, porque cuando llegó a las cervicales no puedo tener. Pero en este libro una de las cosas es una imagen, yo digo que precisamente muchas personas roban. Acá trabajamos mucho el juicio, como decimos, y nos damos cuenta que atrás, allá todos somos iguales y que a nadie le gustaría estar en la infancia de ese niño que hoy roba, a nadie le gustaría estar en la infancia del golpeador, del abusador y bueno, todas esas cosas que vemos acá y que para alguno le puede sonar fuerte o le puede sonar no, déjalos y lo que sea, pero bueno, ese es el nivel de humanidad, de humano puente. Acá no hay el acusado y el acusador, la víctima, el victimario, lo que vos decís como más atrás, escalones más atrás, se dan cuenta que es la misma persona. Y en este libro, uno de los motivos por los cual yo escribo este libro es que el no tener nada que perder vuelve a las personas impredecibles. Impredecibles. Y uno de los motivos por los cuales yo escribí este libro tratando de ayudar económicamente a las personas que menos posibilidades tienen, es porque me acuerdo que una vez me apareció, ya no me acuerdo, lo digo en el libro sinceramente, digo, no sé si fue en una televisión, en una red social, porque hace tanto que no veo, pero puede que haya sido cuando era chico que vi esa imagen, pero no me acuerdo. ¿Pero un policía le estaba apuntando un ladrón y el ladrón le matame si me matas, me haces un favor? Y esa frase a mí me quedó en la cabeza tanto que mi noveno libro creo que tiene las raíces en esa frase, es decir, qué fuerte que hay personas que no solo no tienen nada que perder, sino que nunca tuvieron nada y que por lo tanto la vida cobra un sentido muy distinto que un ser humano que aunque sea tuvo un mimo, que aunque sea tiene alguien que le pueda hablar y que muchas veces es el terapeuta, el consultor, el médico, el que puede brindarle una palabra de esperanza, de valor a ese ser y recuperar una vida. Una vida se puede recuperar con una palabra. ¿Cuántas veces una persona cuenta, un mentor, un motivador, una persona que está dando charlas? Yo por ejemplo siempre menciono una charla que hay hermosa de Jorge Serratos que brindó en una de esas conferencias del BBVA, por si alguno quiere buscar, que cuenta cómo le cambia la vida a un mentor, a un niño que había sido abusado sistemáticamente, abandonado, abandonado de vuelta, abusado en un convento, abusado en tal lado, que integró pandillas, que estuvo con. Y de repente una palabra, una posibilidad, un mentor, una persona, Pluc. Cambió. Bueno, muchas veces el médico es ese mentor. ¿Cuántas personas han terminado siendo médicos? Porque de chiquito le quedó la imagen de esa persona que le dio una esperanza a su madre, a él, a algo, y que seguramente en el transgeneracional había más cosas, pero esa imagen que quedó de humanidad, de amor y todo, hizo que esa persona cambie su vida. Y eso es inmenso acá en humanopuente, en la bioexistencia. Así que me gusta eso. ¿Que? ¿Que decís? Gracias, Malena querida, gracias. Y gracias por estar levantada esta hora. Pues si estás en Italia.
Quería agregarle algo que me vino a lo que acaba de comentar Malena. Lo que hemos tenido la oportunidad de estar en presencia de alguien que está en contacto con la muerte. Yo recuerdo un caso de una mujer con un cáncer bronquial terminal, que logró hacer creo que dos o tres consultas, y que un día yo atendía en ese momento presencial, estaba en el lugar donde atendía y viene la hija a mirá Marcelo, mi mamá está internada en la clínica de la cuadra, estaba a dos cuadras y dice que quiere verte, ¿Podrás ir a verla? Digo, bueno, en un lapso lo voy a ver. Ingreso, estaba en terapia intensiva, ya en los momentos finales de su vida, prácticamente sin aire, me miró, me tomó la mano y me dijo gracias. Fue su última palabra. Salí de ahí llorando, yo emocionado como.
Médico o en mi existencia.
Era mi consultante.
Era consultante, sí, claro, claro. Sí, sí. Pero lo digo para las personas que no son del ámbito de la bioexistencia.
Claro, claro. Me tomó la mano, me dijo gracias, fue lo único que me dijo. Yo me fui, salí de ahí de terapia llorando, a los cinco minutos había muerto mi vida.
Qué fuerte. Qué maravilla. Qué honor.
Lo comento en los seminarios, aquellos que por ahí tienen que enfrentarse en algún momento a situaciones de muerte, que no le teman a eso, porque incluso la muerte hasta es una manera de poder trascender.
Es un derecho.
Sí, claro. Es un instante sagrado además.
Muerte es un derecho.
Exacto. Cuando Malena contó eso de la muerte, bueno, me vino ese caso que me pareció bueno compartirlo, así que gracias.
Yo justo hice un vivo sobre eso hace dos domingos me parece. Fue domingo o un par de domingos atrás, fue muy emotivo y muchos comentarios, mucha gente sumó y justo hablé de eso de la muerte y también consultante con cáncer de páncreas, que lo acompañamos hasta su muerte también. Y bueno, las cosas que atraviesa un consultor. Gracias Marcelito y gracias Malena. Gracias. Liliana molina, ¿Cómo estás?
¿Qué tal? Buenas noches. Bueno, mi experiencia tal vez un poco más corta. Yo empecé Medicina, en realidad empecé a rendir y la primera vez que rindo no llegué a la nota para ingresar, entonces hice hemoterapia y ahí sí ejercí durante dos años en un hospital público y siempre tuve como este impulso de acompañar y de ayudar y de involucrarme. Bueno, claramente no era bien vista en el servicio, porque cuando tenía que atender a alguien siempre me vinculaba de una manera especial y para muchos eso era una pérdida de tiempo. Así que estuve solo dos años trabajando, luego ingresé a Medicina, pero hoy me di cuenta, hoy me cayeron varias fichas. Casualmente en relación a todo esto, cuando le digo a mi mamá que iba, que había ingresado finalmente para la carrera, me es lo peor que me pudiste haber hecho. Y yo en ese momento la verdad es que lo tomé pésimo, no entendí qué me estaba diciendo ni por qué me lo decía. Y hoy me doy cuenta que mis padres perdieron por mala praxis a su primer hijo y tenía todo el sentido, pero hoy me cae esa ficha. Después, con el paso de los años me formé como doula, no sé si todos sabrán lo que significa, pero somos mujeres que acompañamos a mujeres que están transitando su embarazo o que quieren quedar embarazadas, bueno, puerperio y todo eso.
Y ahí sos de libro, como decimos acá, con lo que le había pasado a tu madre.
Total, bueno, estuve acompañando unos años a esas mamás, y la verdad es que ahí sí me sentí plena, porque yo podía desarrollarme como quería, acompañando. Y bueno, después llegué a Humano Puente y bueno, ahí fue como la frutillita del postre donde pude cumplir con todo. Así que bueno, ese mi pequeña experiencia. Gracias.
Qué lindo, qué lindo Ileana, muchas gracias. Bueno, gracias, gracias a todos los que, o casi que vienen hablando. Quiero cuidar este clima de hermandad y de no crítica a la medicina, al contrario, de unión que propone Humano Puente, que todos seamos custodios de eso. Y lo invito a cada uno que se haya sentido en un momento, que lo juzgaban, que lo rechazaban. Que bueno hacer lo que hacemos en Humano Puente. Bueno, voy a ir a buscar por qué, como dijo ahí Lili, mi madre me dijo eso respecto a la medicina, y claro, era lógico, porque había perdido un hermanito con mala praxis, y es tanto que yo me dedico a esto. Entonces, trabajar en uno, trabajar en uno siempre. Si siento que no soy reconocido por la medicina, si mi especialidad no es reconocida, ese tipo de cosas. No es la política Humano Puente, el acusar o referirme a esa postura desde la crítica, sino desde ¿Para qué estoy creando esto? Y trabajarlo en mí. El único reconocimiento es el reconocimiento propio. Y después voy a crear todo un universo afín para mostrarme si yo me estoy reconociendo o no. Así que gracias a todos. Quería dejar aclarado eso, esa postura desde Humano Puente. Voy a pasar la siguiente manita levantada. Vamos a ir por el eje que venimos trayendo, que empezó Meli, que empezó Marcelo, que le vamos a transmitir después a la gente en general. El objetivo es cómo cada uno ha ensamblado y desde una mirada superadora e integradora, no desde el juicio o nada de eso, el modo en que el ámbito de la medicina o de la ciencia que provengan, unido a la bioexistencia consciente que los ha llevado a sumarse a eso, que sea una mirada esperanzadora para las personas, integradora para muchos médicos que se sienten hoy por ahí, que no se sienten completos, que sienten que eso que los había llevado a encontrar una vía humana de expresar este deseo que tenemos todos de ayudar al ser humano a tener una mejor experiencia, una vida saludable, en paz, con lógica, con armonía interior de esa salud más amplia que hoy tenemos la auto fortuna de comprender ese tipo de integración es lo que me gustaría que le puedan compartir como consultores a la humanidad. Yanina, per si tu micrófono se abre más rápido, seguimos así. Hola yanina, ¿Cómo estás? ¿Ahí se escucha? Sí, perfecto, perfecto, gracias.
Bueno, feliz.
Gracias. Gracias.
Ante todo gracias a vos y a todos los compañeros que están acá, porque es esto de sentir que uno no es tan sapo de otro ponzo. Tantos que comparten por ahí las mismas miradas y las mismas ganas de ayudar desde distintos lugares. Nada, me siento así como.
¿Estaban acá los patitos feos? Estaban. Estaban acá Los patitos raros. ¿Los encontraste todos acá?
Claro, nos juntamos. Bueno, yo como título de grado soy odontóloga, me dediqué a la estomatología oncológica principalmente durante 20 años. Obviamente las cosas que contaban Marcelo, Meli y el resto de los colegas están en esta necesidad de acompañar a la gente desde otros lugares, no simplemente desde la práctica y el conocimiento científico, sino desde lo humano. Era una gran necesidad y estudié de todo para poder brindarme de la mejor manera, siempre entendiendo que si sanaba yo los dolores que me provocaban ver estas realidades, podía acompañarlos como un poco más limpia, un poco más desde ellos y no tanto desde mi dolor. Me dediqué a la estomatología oncológica casualmente porque mi abuelo materno fallece de un cáncer de garganta cuando yo tenía casi cumplía, faltaban seis días para que cumpliera dos años en mi casa y los cuidados paliativos los hacía mi mamá. Así que bueno, dentro de la estomatología obviamente hacía diagnóstico, prevención, tratamiento y cuidados paliativos de los pacientes. Lo tenía re claro Pablo, pero porque siempre tenía presente que eso estaba. Hasta que en consulta apareció, apareció ese querer devolver a mamá ese papá y querer sanar el dolor de mamá. Y ahí fue donde dije acá está.
Y dos años. Dos años. Sos mamá en ese momento. Es impresionante. Siempre es tan perfecto que bueno, hace un rato hablaba de cuando se encuentra el origen, cómo alivia encontrar el origen. ¿Alguno de ustedes había dicho eso? ¿Creo que Liliana Molina dijo que cuando encontrás el origen se produce algo, se une el origen con la pregunta, con la respuesta y pon eso te provoca una libertad, un alivio, un saber desde dónde, una certeza de hacia dónde, una soberanía, por qué hago lo que hago ahora? Lo sé, es una maravilla.
Sí, bueno, para no irme muy extensa, simplemente contarte que evidentemente mi yo del futuro me fue poniendo muchas miguitas de pan por donde tenía que ir, porque decidí dejar la estomatología por cuestiones familiares y por esta toma de conciencia también empiezo a capacitarme, formarme, no es como nos gusta llamarlo, pero hacer la apertura y a indagar más sobre la bioexistencia consciente. Si bien escuchaba tus vídeos y creo que me cayeron tantas fichas, solo con los vídeos y con las consultas que hacía, empecé a animarme a hacer la apertura y dar los pasitos, mis migas de pan, era no poder cruzar el puente que separa mi ciudad del hospital donde trabajaba. Entonces ahí también fue una toma de conciencia entre de qué lado del puente quiero estar, si yo para mi vida y lo que yo creo tiene que ver con lo emocional, con esa sanación más profunda que estoy haciendo, aplicando una quimioterapia intralesional, haciendo una cirugía. Mi último paciente como estomatóloga se llamaba Pablo Almazán, o sea que mis miguitas de pan estaban.
Estaba muy dirigida.
Era evidente el camino. Así que nada, esto me permite, A ver, yo digo que encontré mientras trabajaba, estudié programación neurolingüística, estudié coaching, estudié psicoinmuno neuroendocrinología, pero no encontraba qué hacer con la emoción, entendía que la emoción provocaba, era la que predisponía a ciertas enfermedades, y digo, si yo quiero trabajar en prevención, tengo que ir ahí, tengo que ir antes con todos estos testimonios que por ahí recibía de pacientes que decían no, yo nunca superé tal cosa, yo nunca pude perdonarme tal otra cosa, y los pacientes tomaban conciencia, pero me quedaba hasta ahí. Y bueno, nada, este camino para mí representa eso, Pablo, es el haber encontrado como todo eso que fui construyendo durante estos 20 años, como el moño, y se integra todo, se integra todo eso que fui caminando y que fui estudiando y que fui viviendo.
Me encanta, me encanta. Muchísimas gracias. Gracias. Me encanta que así sea y que me hayas atendido en algún momento a nivel simbólico, que se llamaba igual que yo. Eso me parece maravilloso. Bueno, gracias. Gracias por tu camino y gracias por esta certeza y por. Por creer en vos más que en mí o en seguir tus propios pasos y que eso te haya traído acá, la verdad que es un honor, es un honor. Gracias. Gracias a vos. A ver. Yanina Valenzuela.
Hola, ¿Cómo están? Buenas noches, Pablo.
Hola, Yanina, querida, ¿Cómo te va?
Bueno, yo soy tecnólogo médico.
Gracias.
Tecnólogo médico en Radiología y Física médica, más de 17 años acá en Santiago de Chile. Bueno, hice dos carreras universitarias al área de la salud. Y siempre buscando algo como alternativo a la par, porque en un tiempo también me sucedió algo a mí que empecé a enfermar y me detectaron tres autoinmunes. Y en eso también yo tomaba, estaba a cargo de un servicio de radiología, corría de una sala a otra tomando una radiografía, en la otra una imagen de mama, en la otra una densitometría, estar pendiente del radiólogo que estaba en la ecografía y de muchas. Múltiples multitags, decía yo, multifacética. Y eso me llevó un estrés tan grande que yo decía ya, esto yo lo quiero para mi vida, para el resto de la vida. Y siempre buscando el área alternativa. Había aprendido también Reiki cuando trabajé en EEUU, en otra cosa del ámbito, cuando estaba terminando la carrera, qué sé yo. Y ahí también empecé con estas otras terapias alternativas. Y cuando descubrí muchos vídeos tuyos, necesito algo para mí, para sanarme de estas autoinmunes que estaba teniendo. Ahí descubrí a Norma Di Primo, que desde ahí que estoy con ella. Fue 2018 y muchas cosas resonaron. Después de la primera sesión yo me fui de viaje para desconectar porque estaba muy estresada y estaba con una parálisis facial, una oralgia de Arnold también, imagínense, llena de medicación y resonancia. Y dije no me hago nada. Cuando volví, bueno, antes, previo a eso, había pasado más de 10 reumatólogos y volví al médico por los controles rutinarios de cada tres meses, qué sé yo, y el reumatólogo ve los exámenes, me dice, se re. No sé qué está haciendo usted, pero sígalo haciendo. Y le no voy a venir más, ¿Sabe que?
Ya.
Así que mire usted, doctor, me siento excelente, no tengo nada, le dije, yo y no estoy vibrando con lo que yo estoy trabajando. Y claro, con el tiempo descubrí esto que decía el doctor Tonelli de la identidad inconsciente cuando vengo a nacer, a la par había un tío materno que se había accidentado y necesitaba alguien que le asistiera en el ámbito de la salud para tomar radiografía, que eso es lo que yo vine a hacer después. Y cuando me flotó la cabeza dije increíble. Claro, porque llegó un momento, dije yo no voy a estar todo el tiempo haciendo esto. Perfecto. Tomaba radiografía, esas posiciones que había que tomar de Norgan para los pacientes que venían con artrosis, artritis reumatoide, deformidad de heavy y eran rígida, rígida. Y dije no, a ver cuál es la rigidez que hay en mí. Iba complementando y a las pacientes también de repente podía entablar un poquito un diálogo entre paciente y paciente, o a la vez, por ejemplo, haciendo mamografía. Yo mucha mamografía, me cambiaban de un servicio a otro y las pacientes me seguían, me decía estará acá la tecnóloga Yanina, por favor, necesito con ella. Por el trato que les daba, de verdad, eso me gustaba, porque después me llevaban galletitas, me llevaban regalitos y no sin pedirlo, o sea, era muy amable todo eso. Y me acuerdo de una paciente que tenía recidiva de cáncer de mama derecha y como yo ya venía o menos investigando esto, aún no me. No me lanzaba a ser consultante, consultora, era consultante solamente. Y yo le digo, ¿Usted es diestra? Sí, me dice, y cuénteme, dígame algo. ¿Y voy y le digo así por casualidad tuvo un tema de infidelidad con su pareja?
Ay, no me diga nadie, ¿Cómo sabe usted?
Y una rabia que brotó en ella, empieza a llorar y bla, bla. Y yo dije, pa esto calzado. Cuando tomaba radiografía dije ya esto. Y pasó lo de la pandemia. En ese periodo mis padres me dijeron, Yanni, salte de eso, no queremos que te contagies, que te muera en realidad no queremos que te no importa, vente acá, te desconectáis un rato. Y ahí renuncié a mi trabajo, ya 17 años. Y en ese momento también yo pensaba irme a viajar por el mundo, por ejemplo, porque me gusta mucho esto del inglés y otras cosas, cosas, viajar y conocer. Y ahí surge que me lancé, dije, hablé con Norma, dije ya voy a tirarme. Y empecé a atender en esto y ahora estoy dedicada a esto. Y es maravilloso porque en su tiempo cuando hacía esas otras terapias alternativas a la par que estaba tratando de hacerlas para mí, pero empecé para ayudar a alguien más. Y alguna vez le ayudé a alguno de mis colegas o algún médico que estaba ahí o algún auxiliar y alguna vez me vio una de mis colegas, me dijo ¿Qué estás haciendo? Eso es como brujería. Y yo dije, esto no es para todo, no, esto no es brujería. Pero hay gente que aún no está preparada, no está dispuesta a escuchar estas otras versiones. Entonces dije, me voy a centrar en mí y lo que venga, como que derribé todo, dije lo que sea. Y ya estando ya metida en esto, bueno, ahora último he atendido bastantes colegas tecnólogos, médicos y ahora último estoy con un dentista que fabuloso todos los cambios que ha tenido. No viene por tema de salud, pero cada vez me manda audio, me dice Yanni, la embarraste esta cuestión, qué magia, qué magia esto. Y eso me encanta. Así que gracias, gracias Pablo. Y eso, fabuloso.
Gracias a vos, gracias a vos Yanina, gracias de corazón. Paula Dorado, ahí te tengo, bienvenida.
Hola.
Buenas, Buenas Paulita.
Hola, hola, ¿Cómo andan?
Ahí te escucho.
Bueno, gracias por este espacio. Voy a tratar de ser breve. Así todo llegamos a contar nuestra experiencia. Yo soy psicóloga, no sé muy bien cuando elegí la carrera por qué había elegido eso. Iba a orientación vocacional en el último año de la secundaria y yo decía que me gustaba ayudar. Entonces en esta rama más del área social, elegí psicología. Y me acuerdo que en una de las primeras clases de las materias definieron al ser humano como un ser biopsico socio espiritual. Y a mí me quedó siempre eso, porque dije guau, qué bueno, vamos a trabajar con seres humanos que van a venir a terapia y los vamos a abordar desde todos esos lugares. Está buenísimo. Y después emprendí un caminito, trabajé mucho tiempo también en recursos humanos, desde la psicoterapia, también de mi propio camino siendo paciente en psicoterapia, empecé a sentir que muchos años de psicoterapia como que quedaba corto ir a hablar, como que en ese nivel de. En ese nivel de conciencia, en esa capita de conciencia, solamente ir a hacer catarsis y hablar, a mí me empezó a quedar corto. Y empecé a tomar contacto con otras cosas, a raíz también de la enfermedad de mi hermana, ya por el 2014 le diagnosticaron cáncer de ovarios a los 38 años, y empecé a averiguar por psicooncología, y ahí fue la primera vez que escuché de biodecodificación, y empecé a tomar contacto más con esto de cómo las emociones impactan en el cuerpo. Siempre desde chica pensé que había algo más, que el cuerpo era una máquina perfecta. Me acuerdo haber escuchado una vez decir a alguien que el apéndice se saca si total no sirve para nada, o lo mismo de las muelas de juicio. Siempre fui muy de sentir, no puede ser, esto tiene que estar bien, tiene que ser perfecto, no hay nada que sobre, algún sentido tiene que te lo tengan que sacar, y algo viene a contar cada partecita del cuerpo. Y bueno, a raíz de la enfermedad de mi hermana, después tomé contacto con la nueva medicina germánica, hice un curso, también hice Reiki, empecé a hacer Reiki, pro siempre había algo que faltaba o que no me terminaba de cerrar, por ejemplo esto de hacerle Reiki a alguien, porque en el curso te enseñaban que vos te podías hacer Reiki, entonces decía, por qué hacerle a alguien y no que cada uno, que todos podamos a través de las manos hacernos Reiki y sanarnos a nosotros mismos. Todas cosas que me iba preguntando. Y después bueno, llegó la bioexistencia consciente, cuando empecé a. Cuando me enteré de qué se trataba y empecé a investigar, ahí era como que reunía todas estas, me daba las respuestas a las preguntas que siempre me había hecho. Y esto de traspasar la palabra, porque yo decía, sí, la psicoterapia me ayuda y ayuda a la gente que viene, porque se van más aliviados, escuchan otro punto de vista y está buenísimo para acompañar procesos, está buenísimo ir a terapia. Pero en la biopsistencia consciente lo que encontré es un cambio de vida, Cambio de vida, o sea mi vida cambió y veo la vida de los consultantes como cambian de manera acelerada, por ahí en un año de consultas, o en dos años, en un ciclo de consultas, más que por ahí cinco años que yo había ido a psicoterapia, lo pasé por el cuerpo también en un momento, bueno, hice el instructorado, profesorado de yoga, y ahí aprendí un montón de conceptos de la India que me alucinaron. Viajé a India y también aprendí del concepto de unidad. Hablábamos mucho del concepto de todos somos uno, pero yo siento que lo terminé de entender con la bioexistencia consciente, porque lo vivencié, o sea, lo vivenciamos todos los días, porque uno empieza a tener esta manera de ver la realidad y de vivir, de que todos, todos somos uno, es una gran cosa y todos somos partecitas de ese todo. Y ahí me di cuenta que yo desde el yoga lo entendía de manera teórica, que todos en el ambiente de yoga, todos decimos sí, todos somos uno, pero después uno por ahí se pierde un poco en la dualidad en la cual vivimos. Y después me pasó que también empecé a ir yo a consulta, yo tenía una hernia de disco lumbar, entre la L y el sacro. Hice un ciclo muy largo con Nidi Sabatella, que la vi acá, una genia. Yo estaba trabajando otro síntoma, y cuando tuve esa hernia de disco, estuve casi postrada dos meses sin poder caminar. Y la única solución que me daba el médico era operarme, porque me decía, esto no se va a modificar, no se va a mover, tenés salido. Me tocaba el nervio ciático de la pierna derecha, me estaba doblada, no la podía estirar. Y yo no le pregunté al médico, yo puedo hacer acupuntura, biodecodificación, natación, fisioterapia, quiropraxia. Me si, vos hacé todo lo que quieras. Pero bueno, la solución definitiva es la operación, No me voy a operar menos la columna me daba cosa, no sé, era un sentir, no sé muy bien la explicación del por qué. Bueno, empecé a hacer todo eso y estando en ciclo de consultas por otro síntoma, tuve tres episodios de un dolor muy fuerte en la zona donde tenía la hernia, que no se me iba ni con calmante, era tirarme en la cama y no encontrar posición. Y después de un tiempo, después de esos dolores, me volví a hacer un estudio y se reabsorbió la hernia. Entonces ahí dije, wow, que yo estaba trabajando otra cosa. Y entonces digo, bueno, esto es algo como mucho más potente, porque empieza a mejorar toda la vida, porque en este.
Todo que somos Y eso es con Nidia. Y estabas hablando con Nidia.
Estaba con Nidia trabajando otra cosa y su.
No quiero confundir a la gente, porque dijiste biodescodificación, Nidia te tiene que haber atendido con otra cosa.
No, yo le pregunté al médico cuando me diagnosticaron la hernia de discos, y yo podía hacer. Yo todavía no estaba en proceso, esto fue un tiempito después. Entonces yo al médico le preguntaba, como el médico la única solución que me daba era la operación, digo yo puedo hacer biodecodificación. Yo hasta ese momento no conocía la bioexistencia.
Después más adelante se me mezcló por.
Esto que decís, y me atendía con Nidia. Está bien, está bien. Ahora voy más.
Es que estoy tratando de hablar rápido para que entre, para que todos puedan hablar. No, más adelante. Yo ya después empecé con yoga, y en ese momento ya estaba un poco mejor del dolor, podía caminar, podía moverme, tenía vida normal. Y en ese ciclo de consultas por otros síntomas, ya desde la bioexistencia consciente, tuve estos episodios de mucho dolor, y al tiempito cuando me hice el estudio, se había reabsorbido estarme adicto. Así que bueno, eso es un poco. Siento que empecé yo siendo consultante, y después hice el caminito para ser consultora, y lo pasé por mi propia experiencia, por el cuerpo, por la vivencia, y realmente lo que veo hoy en consulta, acompañando a otra gente, de los cambios que uno tiene en la vida, y esto de no focalizar, o sea, de que el objetivo no es que el síntoma así como vino se vaya, porque sería lo mismo que por ahí tomar una pastilla, sino que cambie toda la vida de la persona, todo el entorno, y comprobar en cada consulta que el que viene me viene a contar una partecita mía. Siempre algo hay por ahí, no lo encuentro de entrada, no está muy fácil al principio o en algunas personas, pero después siempre algo viene a contarme. Entonces bueno, este de estar constantemente autodescubriendo partes mías a través de esos supuestos otros, es maravilloso. Y ya no atiendo más. Tuve una época en donde me preguntaba mucho esto de si seguir haciendo psicoterapia a la vez de atender como consultora en bioexistencia consciente. Y cuando estaba ahí por decidirme a dejar ya la psicoterapia, porque me quedaba como corto, yo decía yo tengo esto para ofrecer que cambia la vida a pasos agigantados. Y digo yo tengo que hacer esto, tengo que ofrecer esto. Y me llamaban, no paraban de venirme pacientes por psicoterapia. Yo les contaba de la bioexistencia consciente y me decían no, psicoterapia, psicoterapia. Y yo decía uy no, ¿Y qué hago? Le digo que no era cuando más psicoterapia querían. Pero bueno, ahora estoy haciendo solamente mi existencia consciente.
Bueno, Paulita, mil gracias. Gracias, gracias. Qué procesos que han pasado todos. Gracias. Son muy valiente. OK, gracias. Gracias. Nueve y media. Marcia. Marcia Ríes. A ver ahí.
Hola.
Hola. A ver, Marcia.
Hola, ¿Cómo están?
¿Cómo estás, Marcia querida?
Bien, feliz, feliz de estar acá. Bueno, voy a ser breve. Acá me anoté algunas cositas porque bueno, quiero.
No digas eso, por favor. Cada uno que dice. Voy a ser breve.
Vos sabés que soy breve.
Esa es la frase, Esa frase mortal. La gran frase.
Bueno, contarles que yo soy kinesióloga, tengo 51 años y desde los 21 que ejercía como kinesióloga, porque bueno, ahora ya no ejerzo. Y mi camino fue siempre, bueno, escuchándole a Melissa un poco el primer seminario que hice cuando terminé las aperturas fue. Fue el seminario de Melissa y fue ese encuentro conmigo como kinesióloga en cuanto a acompañar a las personas al dolor, a que se le vaya el dolor. Venían a mí con esa necesidad de que se vaya el dolor. Y empecé a especializarme en rehabilitación física de la columna en dolores osteoarticulares. Y las personas venían a mí a que se les vaya el dolor. Entonces yo decía cómo ahí estoy nerviosa porque quiero decir todo y no puedo. A mirar desde el dolor, desde otro lugar. Eso decía yo. ¿Y por qué? Y me empezaba a preguntar por qué les pasaba lo que les pasaba. Y me encontraba ahí con un techo, porque el sistema de salud para mí era muy acotado. Y entonces me encontraba preguntándoles otras cosas y me empecé a sentir incómoda hace un tiempo ya, y después del fallecimiento de mi papá en 2012, empecé a preguntarme otras cosas desde mí. Desde mi propia vida y acompañándolo a mi papá a que se le vaya el dolor en su enfermedad. Y encontrando también en consulta mi mamá acompañando a mi abuela que se le vaya el dolor. Entonces encontré ahí mucho origen, el por qué y el para qué. Impulsaba mucho y ponía mucho desde mi cuerpo y desde mi corazón y desde mi mente y desde mi formación académica a las personas para que se les vaya el dolor. Entonces empecé a buscar y encontré la existencia consciente. Una persona se acercó a mí, me ay, ¿Lo conoces a Pablo Almazán? Y bueno, allá fui a escucharte y dije es por acá. Empecé mi camino ya jugando al voley, ya teniendo mucho dolor en mis manos, ya con muchos síntomas, con mucho síntoma desde lo que me venía a mostrar mi padre. Empecé mi camino como consultora, hasta qué sentí y estaba en mi consultorio y me sentí, iba a las seis de la mañana y dije, meditaba, me preparaba para atender a mis pacientes desde un lugar más íntegro, desde mí. Yo digo, yo me merezco otra cosa en lo que puedo dar desde otro lugar, porque es lo que estaba buscando en mí. Así que llegó un momento que me sentía tan incómoda y con un techo ahí, decidí dar el paso en conciencia para mí. Y bueno, ya no me veía, ya no me sentía cómoda atendiendo como kinesióloga, ayudando a las personas desde lo físico nada más. Sabía que había algo más ahí que ofrecer, porque lo estaba ofreciendo para mí, en mi trabajo personal, en mi abordaje personal, en mis caminos de consultas. Así que, porque empecé a mirar mi propio dolor también, algo que dijiste vos hace un ratito, dijiste la belleza de comprendernos a nosotros mismos. Y cierro con eso. Encontré en mí esa belleza, comprenderme a mí misma para poder. Porque no hay nada fuera de mí, solo estoy yo ahí.
Entonces eso es lo que descubrí y.
Voy descubriendo cada día, porque voy sabiendo de mí misma todos los días, practicando, haciendo este camino de práctica desde la existencia consciente 24 7, como digo yo siempre. Así que bueno, agradezco, disculpas por mis nervios, pero.
Está perfecto. Me parece bueno, me parece bueno que así somos y todos tenemos estas cosas que nos vienen a buscar y de contar nuestra historia y de querer compartirlo y el entusiasmo y todo. Y me parece perfecto, no pasa nada. Quisiera ver si logramos articular, a ver si alguno la intención de esto, por ejemplo, Alguien mencionó los tratamientos oncológicos y Humano Puente está total, totalmente de acuerdo con los tratamientos oncológicos. Alguien mencionó la medicina me rechaza y Humano Puente no siente que la medicina haga eso con ninguna de las ramas, sino que son miradas por ahí personales y cosas que cada uno tiene que trabajar. Siempre destaco que lleva una tarea bastante fuerte. Yo cada tanto hay personas, semana pasada una persona me preguntó ¿Humano Puente le dice a las personas que no tienen que hacer tal tratamiento, no tomar tal medicación? Digo, no, nunca Humano Puente te va a decir eso. Si hay un consultor que te diga eso, es un sesgo del consultor. Y no está haciendo lo que Humano Puente propone. Humano Puente lo que propone es la suma de las miradas. Sabe todo el tiempo qué cantidad enorme de personas se sanan aplicando una y otra manera tratamientos oncológicos, de la manera que sea. Hay súper avances en eso. Nosotros abordamos el lado interior de la persona, el lado del origen de los síntomas y por lo tanto ayudamos entre todos, cada uno con su parte, cada uno con su aporte, cada uno con su mirada y con muchísima ciencia que hay detrás, trabajo, esfuerzo, investigación, tecnología, desarrollo, sabiduría, cada uno aporta un granito que creo que entre todos podemos ayudar a que el ser humano tenga mayores expectativas de vida. Porque si bien desde la bioexistencia consciente lo que planteamos che, estoy seguro que vos podés ver el lado más profundo de tu síntoma, ¿Está bien? Y que viene a sanarte y viene a despertarte. Pero la verdad es que en muchos casos, si no hay una operación en el medio, no hay un tratamiento en el medio, la persona no va a vivir para que le podamos aplicar ese tratamiento. Por lo tanto, es muy importante que asumamos ese rol de agradecimiento, respeto y cuidado a todas las ramas y a todas las intenciones de sanación que hay y todos los pedacitos. Y que lo que asumamos cada uno de nosotros es que tenemos algo para agregar, que tenemos algo para proponer y para sumar, y que entre todos hacemos a lo que se llama sanación. Si una persona de repente tiene una fractura, yo puedo decir, mirá, esa fractura viene a decirte algo, vení, abordalo. Está bien, pero yo voy a necesitar que esa persona vaya, que le agarre un cirujano, que le acomode el hueso, se lo ponga en su lugar, le ponga un yeso, le movilice eso y que pase un tiempo y ese hueso se repare. Digamos que es un ejemplo extremo, pero para mostrar que la mejor manera de sanar al ser humano es la manera que entre todos podemos construir y que como vimos acá, todos tenemos un caminito que nos ha traído a esto. Conté hace 15 o 10 días la historia de mi amigo que muere electrocutado al lado mío, y yo lo. Yo lo salvo, y como eso hoy hace que me dedique también a lo que me dedico, y como esa historia es más vieja y todo este tipo de cosas. Pero yo lo que quiero es agradecerle a todos por esto que hacemos y por cómo nos sumamos, e invitar a todas las personas de los ámbitos que provengan desde las ramas de la ciencia o de las no ciencias, que son otras ciencias en realidad, y de las miradas que vengan, a que se conecten con ellos mismos, que nunca bajen los brazos, que nunca se resignen en el camino de querer acompañar al ser humano desde el lado que pueda sonar más mecanicista o el que sea, que eso va a ser muy necesario. Honro al inventor de la muleta, lo honro. No sé quién fue el primero que inventó la muleta, el yeso, la férula, la. La curita, la aspirina y todo, pero aquí estamos los Humanos Puentes para complementar todo eso, para recibir, para acompañar y para acompañar a las personas al lado más profundo de sí. Les quiero agradecer a todos, para que no se haga más extenso. Estamos llegando a las tres horas de esta primera convención, que la verdad que fue maravillosa. Le voy a pedir perdón a todas las manitos que quedaron levantadas y agradecerles a todos por querer participar y por el entusiasmo que tienen. Quiero agradecerles el formar parte de este mensaje que queremos dar a la humanidad y a las personas que se dedican a todas las miradas de la sanación humana. Aquí hay una puerta. Aquí los testimonios de los consultores de Humano Puente me parecen súper valiosos para contarles a esos seres que andan por el mundo queriendo hacer algo más por la humanidad, de por ellos mismos, y que por ahí no se sienten contenidos o representados en un determinado ámbito, valorados tal vez, o que sienten que no están pudiendo expresar en el máximo potencial sus dones humanos, que la bioexistencia consciente tiene algo lindo para ofrecer a la humanidad que está sucediendo de manera creciente, que no son los únicos, que acá hay cientos y cientos de consultores que vienen de distintas ramas de la medicina, que acá tuvimos un grupito, no sé, ahora hay 40 aquí dentro, 39, pero que son muchísimos los consultores que provienen de distintas ramas de la medicina y que han pasado por aquí a nivel histórico. Y no me queda más que agradecerles a todos, chicos, por la participación, por el legado, por este vídeo que, bueno, vamos a ver cómo hacemos para compactarlo en menos de dos horas, vamos a ver cómo los chicos le dan vuelta eso, pero quiero agradecerles a todos enormemente el hecho de haber participado y poder transmitirle al mundo este mensajito de unión, de esperanza, de colaboración, de ensamble, que es lo que Humano Puente viene a proponer a la Tierra. Muchísimas, muchísimas gracias a todos, chicos, de corazón. Gracias, gracias. Y les voy a pedir, como hacemos siempre, apláudanse a ustedes mismos, apláudanse usted.
Y gracias, Pablo, realmente.
Gracias a todos.
Los quiero, maestro, los quiero mucho.
Gracias, gracias de corazón. Gracias a todos. Gracias.










