
Pablo Almazán delivers a Spanish-language walking monologue set in a lush Mediterranean-like landscape (vines, olive trees, flowers, sea view) using sensory detail to develop a central metaphor: every present moment is a "seed" that shapes future experience. He contrasts conscious sensory perception with the ‘‘inconsciente biológico’’ that records sensory inputs tied to emotional states (which can produce symptoms like allergies) and argues awakening requires ongoing practice—planting daily seeds of consciousness rather than expecting instant results. The piece closes with practical encouragement to begin the work and a warm farewell.
Chapters
Buen día, seres hermosos. ¿Cómo les va? Aquí bajando esta escalerita entre vides, entre estas uvas generosas, bajando para estar bajo la sombra de un olivo y caminando aquí. Hoy vamos a caminar. El vídeo de hoy va a ser andando, porque este lugar hermoso donde hasta en las paredes crecen los hinojos, como ves acá, y que del otro lado se ve el mar y ahí hay nísperos, hay olivos, hay hinojos, hay flores. Acá hay más olivos, hay más vides y después vamos a ir viendo más cosas que hay. Me parece un lugar fundamental, hermoso, bello, generoso, abundante, para que hablemos de la semilla. Cada instante es un instante semilla. Es tan enorme eso. Es tan enorme que cada instante sea un instante semilla. La conciencia que estás tomando de vos en este momento, la conciencia que estás teniendo sobre el acto que estás teniendo ahora delante tuyo, Va a permitirte que la proceses. Si vos te das cuenta en este momento y en todo momento vos estás percibiendo cosas, pero además de eso, en tu inconsciente hay una serie de temas que a nivel emocional te están acompañando. A ver si se ve. Se fue la lagartija. Está lleno de lagartijas. Las lagartijas representan la recuperación de aquello perdido. Así que honro y agradezco las lagartijas que hay aquí. Mirá las flores. Frutales. Frutales. Entonces el inconsciente nunca guarda un dato solo. De ahí surgen las alergias. El inconsciente. Yo por ejemplo, estoy viendo estas flores en este momento, estos olivos caminando por aquí. Mi GPS perfecto sabe en qué lugar de la tierra y momento estoy. Y todo lo que yo estoy percibiendo está siendo acompañado de un estado determinado. ¿En que estoy pensando? ¿En que tengo que ir a comprar algo? ¿En que mañana tengo que ir al trabajo? ¿En que mi hijo es chiquito y se quedó solo en casa? ¿En que? En lo que estés pensando. Miedo. Miedo a la falta, miedo separarse, miedo a perder algo. Todo el tiempo se están produciendo las dos cosas. Estoy incorporando sensorialmente y estoy sintiendo cosas interiormente. El inconsciente a cada cosa, a cada estímulo sensorial, lo guarda. Y cuando lo guarda, lo guarda unido a ese dato emocional. Por ejemplo, si ahora ya estuviera preocupado porque sucedió X cosa, o porque tengo miedo sucede X cosa, esta hoja de parra en mi inconsciente queda guardada. Hoja de parra, preocupación por tal cosa. Pero además de eso, ¿Que está sucediendo? Está sucediendo que yo sigo vivo. Y el inconsciente biológico, el que entienda esta. Ya los consultores la entienden, espero. Sí, sí me entiend. ¿Qué está sucediendo? Que el inconsciente al mando de esta experiencia, hasta que despertás de vuelta. El inconsciente al mando de esta experiencia, hasta que despertás. El inconsciente al mando de esta experiencia hasta que despertás, es el inconsciente biológico. El que te va a decir qué hacer, qué pensar, cómo reaccionar, qué miedos tener, es el inconsciente biológico. Biológico. Estás en un cuerpo biológico. Esta experiencia biológica vos crees que mandas vos, pero ese vos que manda no sos vos. El que manda es el inconsciente biológico. ¿Y qué es lo único que le interesa al inconsciente biológico? Vamos a seguir recorriendo este lugar hermoso. Tenuta La Pícola. Lo único que le interesa al inconsciente biológico. Abuela, soltame, me agarró la rosa. Buenísimo. Te quiero abuela. Miren lo que son estas rosas. Estoy con mi abuela Rosa en este momento. Quienes hicieron la iniciación al chamanismo conmigo. Bueno, yo estoy trabajando con mi ancestro, mi abuela Rosa, y me ha dado tantas sorpresas hermosas en este viaje. Bueno, el inconsciente biológico solo se fija si cuando incorporé esa imagen y a esa emoción, sobreviví. Me voy a poner bajo esta parra que hay una sombra maravillosa. Y si yo sobreviví, al inconsciente biológico no le importa con qué uní esto, lo va a guardar en dos lugares distintos. Si cuando yo estuve relacionado con esta hoja de parra o con lo que sea de mi entorno, a través de los sentidos, sobreviví. Pero eso que viví tenía un sentido antibiológico. Es decir, se separa el clan, nos peleamos por herencia, muere fulanito, no sé muere alguien, se aleja alguien, no lo vemos más. El clan se separa. Por algún motivo, esa hoja de parra que yo grabé en aquel momento que estaba viviendo esa experiencia, quedó anclada como referente de una separación, y por lo tanto suben mucho sus posibilidades de que genere síntomas. Por ejemplo, podría ser alérgico al vino podría ser alérgico a las uvas, podría volver la próxima vez a una campiña, o a caminar por parras, o ver un dibujo de una parra en algún lado y empezar a estornudar, tener agua en la nariz. Ese pequeño camino didáctico que acabamos de hacer es el camino de la semilla diaria de la conciencia que vos vas a sembrar en cada acto, todo el tiempo, miles de veces por día, todos los segundos de tu vida estás sembrando una semilla. Está sembrando la semilla de la conciencia del acto que tenés ahí. Todo momento es una semilla de los siguientes momentos. Todo instante, todo instante de Planck, todo segundo es una semilla de los siguientes. Vos estás estableciendo en cada segundo de tu relación con tu entorno, qué relación vas a tener con el futuro entorno. Por lo tanto, cuando una persona viene a hacer un camino de conciencia y lo quiere hacer inmediatamente, no, no, yo quiero que me digas cómo es esto, cómo funciona y ya está, me quiero despertar. Es la muestra de que el ser humano se ha pasado en modo mental y encuentra muchas excusas mentales para no despertar. Resulta que a escribir aprendiste en años, a leer aprendiste en años, a caminar aprendiste en determinado tiempo, un año, un poco menos, un poco más, tres años, no importa, caminas. Resulta que a lo más importante que has venido a la Tierra, que es despertar, querés que suceda de modo inmediato y con una explicación. Y no se aprende, no se despierta con una explicación, se despierta viviendo en conciencia y utilizando cada día la semilla que tenés ante vos. Pero ¿Cómo hago para evitar tener las sensaciones que tengo mientras vivo acá? Empezá a hacer tu trabajo. Porque este momento es la semilla del siguiente, y mañana es la semilla de pasado, y pasado es la semilla del otro. Y hay un momento en que la rueda y es muy rápido, empieza ya a dar la vuelta y empezás a vivir tus instantes semilla como instantes cosecha y nuevas semillas y nueva cosecha. Se vuelve una espiral, digámoslo didácticamente, ascendente. Y empezás a darte cuenta que las personas vivimos en la misma tierra, pero en mundos diferentes. Y que cada uno vive en su mundo de su estado de conciencia, que la tierra es y la experiencia humana es una experiencia de hoja en blanco, de neutralidad, que sólo se vive según la conciencia que tenés de vos y la conciencia que aplicaste en cada acto. La pregunta de ¿Pero cómo hago? No sé cómo empezar. Vamos, siempre digo lo mismo, agarras el listado de consultores y empezás mañana. Empezás mañana. Alguna persona me ha pablo, pero los consultores cobran caro. Primero que eso no existe, lee el libro de la economía del Creador. Sino que lo que existe es la certeza tuya de cuánto vas a cambiar. Porque si vos supieras que haciendo consulta con un consultor tu vida cambia, eso no tendría precio, venderías tu casa para hacer la consulta. Pero si vos creés que tu vida no va a cambiar, hagas lo que hagas, cualquier valor de consulta te va a resultar caro y hasta gratis. No lo vas a aprovechar. Tu instante de conciencia es tu instante de conciencia. El derecho a despertar lo tenés y lo tuviste siempre. Lo vas a tener siempre. Ahora, la obligación de hacerlo no es un regalo que uno mismo se da en la vida, no solo a uno, sino a todo lo que ha creado y a todos los ancestros que ha creado para despertar a comenzar con tu semillita. Hoy podés plantar una semilla de tu vida. Hoy es el día. Hoy es el día. Un abrazo grande, te quiero. No cortó. Bueno, será que tengo que regalarte un poquito más de paisaje. Nos vemos. Hasta luego.










