
Pablo Almazán describes a woman whose eczema under her wedding ring disappeared after she confronted emotional pain from abandonment and family patterns. He argues symptoms encode biological and archetypal information, and healing follows conscious recognition of what they mean.
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Buen día, maestros. ¿Cómo les va? Acá regalándome un pedacito de bosque y invitándolos a compartirlo si quieren. Si quieres lo podemos compartir acá. Me preparé un matecito, un pedacito de quebracho que había puesto para sostener el celular porque no traje el equipo mío para grabar, pero después dije cuando me di cuenta que no lo tenía. Bueno, grabaremos igual, grabaremos igual. No nos podemos perder este bosque. ¿Cómo están? ¿Bien? Espero que estén empezando una semana hermosa, teniendo una semana hermosa. Deseo que así sea. Y de mi parte voy a ser feliz para ayudar a que eso sea así. De mi parte voy a disfrutar para que eso sea así. Mi manera de colaborar con el mundo, con mi mundo, con mi universo, para que sea feliz, es siendo feliz. Así que esa es la invitación que siempre hago. ¿Escuchan? Aquí estoy. Es una belleza esto. Bueno, vamos a empezar la semana tratando de no salir de nosotros o vamos a continuar la semana porque ya el lunes subí un videíto con ese bicho bolita que invitaba a no cerrarse y vamos a tratar de comprender un poquito toda la información que somos. Yo hace un tiempo compartí en uno de los libros, no me acuerdo, creo que en el tercero, Enfermedad, enfermedad, no me acuerdo, un caso hermoso de una mujer que vino porque tenía un eczema en un dedo y no aflojaba ese eczema, no aflojaba el eczema era justo donde tiene el anillo, no lo puedo hacer con las dos manos porque soy mi trípode, justo donde ella usaba el anillo de matrimonio. Y este eczema estaba ahí, insistía, insistía, le ponían corticoides, le ponían cosas y el eczema decía, no, yo te vengo a despertar, yo te vengo a despertar. No me saques, no me saques. Déjame que te cuente algo, déjame que te cuente un dolor. Yo no vengo a que me saques, yo vengo a que te despiertes. Si vos me dejás, yo te voy a ayudar. Esa mujer que había probado corticoides y que tenía una picazón y todo lastimado ya de rascarse, tenía la forma exacta del anillo de bodas. Miren a veces qué fácil y qué obvia que es la realidad para intentar mostrarnos que los síntomas tienen una lógica más allá de lo que se suele ver. Cuando llegó a consulta, le pregunté qué le había sucedido con su pareja, con una pareja. En principio dijo nada. Después le pregunté es muy probable que te hayas encontrado con una pareja o que haya pasado algo particular con una pareja o con una ex pareja, porque ese es el lugar del anillo de boda. No llegó ni a responderme. Después que lloró y lloró y lloró y lloró, me yo estaba separada hace varios años y justo uno o dos días antes, no me acuerdo bien, uno o dos días antes de que me apareciera, de que me aparezca esta picazón, este eczema en el dedo, en el lugar del anillo, fui a un acto escolar del hijo que tengo en común con mi ex esposo y él fue a verlo con su nueva esposa embarazada. Ahora me doy cuenta, es desde ahí desde donde me pica este eczema, este dedo. En 48.72 horas no tenía más nada en el dedo. Lo que le había sucedido era que lloraba. Lloró mucho cuando tomó conciencia y se dio cuenta de dónde llevaba guardado ese dolor. En realidad la historia es más larga, porque ella descubrió que ella llevaba el nombre de una mujer, su caso viejo, pero creo que era así, ella llevaba el nombre de una mujer a la cual su padre había dejado para casarse con su madre. Ella llevaba el nombre de esa mujer, de la mujer abandonada. Es decir, la historia que ella vivió ahí, vivió de vuelta la historia de aquella mujer que se estaba por casar con su padre y no se casó. Y después cuando vimos en Rorixins, ella se dio cuenta que estaba relacionada con dos o tres mujeres más del clan, todas ellas viudas o abandonadas por otras mujeres. Y este eczema en el codo, este simple y sabio y profundo eczema en el codo, le venía a decir a esta mujer que por primera vez alguien que tenía que tomar conciencia, que alguien tenía que llorar y reconocer e ir a ver e ir a buscar los motivos, y ella empezó a encontrar los motivos por los cuales estas mujeres eran abandonadas, y empezó a comprender a las abandonadas, y empezó a comprender a todos esos hombres que las habían abandonado, y por lo tanto terminó comprendiendo a su ex esposo. Lo bueno de este caso que hoy vuelvo a mencionar, es porque hace un tiempo, hace ya unos cuantos meses, tuve noticias de esta mujer que está felizmente en pareja, no casada, está felizmente en pareja, agradece a la vida porque se separó de ese esposo anterior, porque ha encontrado al hombre de su vida. Y me decía, y todo gracias a mi dedo, todo gracias a mi eczema. Lo bello de este caso, que así es lo que sucede y lo que debe suceder con todo caso en la bioexistencia consciente, es que es un caso en el que se ve que no somos sólo biología, sino que somos cultura también. El ser humano le enseñó al dedo que en ese lugar se graba la información de las separaciones por los compromisos, la información de los matrimonios, la información de los contratos, la información de las separaciones. Eso no es biológico, eso es cultural. Y la bioexistencia consciente comprende lo biológico, lo arquetípico y lo cultural. Cuando alguien me pregunta cómo es la lógica de los síntomas, por qué esto no es biodescodificación, por qué esto no es una corriente biológica solamente, yo les explico que con mucho amor y con mucho respeto, yo he pasado por ahí. Pero la bioexistencia consciente comprende dos cosas. Creo que algo más allá de lo conocido hasta hoy en cuanto a la profundidad del inconsciente, que es navegar por dentro de él. Navegar por dentro de él. Algo que intentó hacer Jung y que lo hizo, pero de una manera, lo hacemos de una manera más profunda. Algo en lo que no llegó a indagar Freud del modo que lo indagamos y que lo hacemos. Algo que no han indagado las corrientes bio en modo en que lo hacemos. Y algo a que no ha llegado la espiritualidad a ver, porque la espiritualidad en general no ha contado con la sabiduría de la biología en el modo que lo contamos nosotros como corriente hameriana. Eso es más o menos la bioexistencia consciente. Si alguien te pregunta qué es esto de la bioexistencia consciente, tal vez este ejemplo del dedo lo pueda ayudar. Bueno, te propongo que hoy seas generosamente feliz. Te dejo con este bosquecito, con el canto de los pájaros, con el brillo del sol, con esos médanos tapados de pinocha. Te quiero, te mando un abrazo. Perdón que hoy el vídeo es movidito y con este formato, pero quería dejarte igual este mensaje. Te quiero, seamos felices. Gracias.










