
Pablo Almazán (YouTube) discusses “contacto interior”: how the biological unconscious and epidermal/mucosal organization shape contact with the world and with food. He traces the alimentary canal as a continuation of epidermal/territorial cortex influence, highlights the intestino delgado’s role as a “second brain,” and links this framework to clinical topics—celiaquía, histaminosis, and SIBO. He announces a SIBO workshop (registration via a flyer contact) and points listeners to his prior material and patient-group UNSAC.
Questions this video answers
By contacting the address shown on the flyer: organizacionhpmail.COM
Chapters
Buen día, maestros, ¿Cómo les va? ¿Cómo están? ¿Cómo estoy ahí? ¿Qué les parece si hoy, aprovechando que tomo aquí mi desayuno con una lechita, hablamos un poco del contacto, pero en relación a una parte que no se esperan del contacto por lo general, que es el contacto interior? El contacto interior Ustedes saben que la bioexistencia consciente tiene una base y principio biológico que le pone orden a través de lo que busca el inconsciente biológico a todas las cosas. Y el inconsciente biológico es parte del gran inconsciente. Lo que sucede es que la parte del inconsciente coordina, cuida, rige la parte de estar vivo sobre la tierra, es decir, el gran vigilador de que todo continúe en base a una regla principal que dice que todos los cálculos y caminos que hayan dado por resultado largas vidas, reproducción de la especie y ampliación, hay que repetirlos. Y todos los cálculos y combinaciones que han llevado a que haya menos especies, muertes, separaciones, y ahí viene la palabra, hay que evitarlos. Cuando nosotros hablamos de contacto y vamos al lugar donde tenemos organizadas las cosas, nosotros somos un ser evolucionado tan perfecto y tan maravilloso, como digo siempre, el resultado de los átomos, de las moléculas, de las combinaciones de elementos, de materiales, de ahí surgen los tejidos, de ahí surge cada cosita que nos compone, como cuento en mi segundo libro. Y cada tejido que tenemos tiene una especialización, tiene una función y tiene un centro de donde es coordinado. En el caso de los epitelios y las mucosas, en el caso de la piel, por ejemplo, la epidermis es coordinada desde la corteza cerebral o corteza territorial, siempre pongo mucho énfasis en esa última palabra, o corteza territorial. ¿Por qué? Porque todos sabemos que cuando hablamos de contacto y hablamos de comunicación y esas cosas, se los suele tomar, como digo muchas veces, en la bioexistencia consciente de una manera teórica. Y lo que me dicen lo escucho y no analizo todo lo que eso implica, porque estoy enfocado en estudiar y en formarme. Por eso es importante no formarse. Por eso es importante no formarse, porque esa mirada que les acabo de dar es la de formarse. Lo que me dicen lo escucho, y hasta donde me dicen escucho, hay que escuchar y hay que sentarse, meditar y a interiorizarse sobre lo que uno escucha y las relaciones que puede llegar a tener eso volar dentro de un marco para que así la conciencia vaya penetrando por dentro de eso. Por eso lo de apertura. Pero con respecto al contacto, con respecto a esta epidermis, hay algo maravilloso y es que recorre todo el cuerpo, pero después, donde no nos damos cuenta, donde no se suele tener en cuenta que eso continúa, es que cuando llega acá, se mete para acá. Nosotros somos toda una serie de tejidos envuelta por tejidos epidérmicos o que están regidos por la epidermis, es decir, por la corteza territorial, tanto por fuera como por dentro. Si lo pensamos, el tubo digestivo es un tubo que permite que en realidad él alimento nos atraviese, termina entrando y saliendo, pero digamos que no nos tocó ¿Hasta dónde? Hasta que llega al intestino delgado. En el intestino delgado ya pasó toda su zona de fuego, ya pasó todo el ataque pancreático y toda esa maravilla que hacemos como reproductores de la tierra. Tenemos volcanes dentro nuestro y esos volcanes tienen que erupcionar cuando tienen que erupcionar, porque si no después vienen los problemas que tienen que ver con la vesícula, con las piedras en la vesícula, con la pancreatitis, con la diabetes y con las distintas funciones que tiene el páncreas, tanto endócrinas como exócrinas. Pero al fin y al cabo el alimento pasa ya bombardeado por bilis, pasa para toda la parte del esófago y todo eso es mucosa, perdón, pasa para toda la parte del estómago y el intestino ya pasó por el esófago al principio. Y todo eso aún sin estar en contacto con el interior nuestro. Ese contacto con el interior nuestro, el alimento tuvo contacto a lo largo de todo esto, porque todo esto tiene que ver con las últimas capas que están relacionadas con la corteza cerebral. Pero cuando llega al intestino delgado, ahí es donde se acciona algo que le da total, total validez a eso de llamar cuarto cerebro, perdón, segundo cerebro al intestino. Yo no me acuerdo si es en mi cuarto libro, el de celiaquía, o si lo hago también en este último, en el de economía, la economía del creador. Pero en realidad más que un segundo cerebro, está bien dicho segundo cerebro, pero no se tiene que ver en términos de este es el primero, este es el segundo. No, eso se tendría que ver como esta es la segunda parte del cerebro, esta es la segunda parte tienen un rol parejo, porque sin éste, éste no funciona. Sin este no funciona. Esa organización, ese entramado que tiene una increíble cantidad de neuronas que lo convierten literalmente en un cerebro. Tiene una doble combinación. Así como en el cerebro se organizan todos los tejidos y funciones de nuestro cuerpo, hay una parte que es la corteza territorial y que tiene que ver mucho con lo que tiene que ver con el contacto y con la comunicación, por ejemplo a nivel de los ojos, a nivel del sistema nervioso y ese tipo de cosas. Pero hay otra parte que es especialmente relacionada con las mucosas. Hola Jaquito. Bueno, ahí escucharon a Jake. Y en la que hay que tener especial cuidado con lo relacionado con el contacto con el alimento, porque esta piel continúa. Y cuando hablamos de contacto con el alimento, hablamos de contacto no sólo con el alimento en sí, sino con lo que significa cada cosa que estamos comiendo. De eso trata el libro de Celiaquía y las consecuencias de ese libro. ¿La conocen? Pueden buscar en YouTube, Pablo Almazán, la celiaquía se puede curar. La presentación en Tucumán, con ese teatro lleno con las personas diciendo aquí están mis estudios, yo me curé. Las personas que nombro en el libro UNSAC, búsquenlo en Facebook UNSAC Unión Sanados de Celiaquía. Y fíjense lo que pasa ahí a las personas. Bueno, con esa misma lógica es como luego con Lucre abordamos la histaminosis desde otro significado que tienen las cosas, pero siempre en relación a los temas específicos. Y ahora a pedido de tantas personas, porque parece que no, parece no, es un tema desesperante, pero no lo quiero poner como más desesperante que otros síntomas, porque los síntomas de todos tienen su enorme validez. El SIBO es bastante importante porque directamente impide comer en muchos casos y genera otra serie de malestares neurológicos, funcionales, osteoarticulares, epiteliales, que realmente hacen que tantas personas se comuniquen. Y además ya veníamos viendo cosas del SIBO, porque es como. Yo no diría un primo de la histaminosis, pero si un tío, una madre o una abuela. Es decir, puede ser tranquilamente un antecesor y un motivador de la histaminosis. Entonces es por eso que dentro de poquito está este primer encuentro sobre los lineamientos de abordaje decivo con lo que venimos investigando con Lucre. ¿Está bien? Así como presentó en su momento la histaminosis, lo primero hacerles tomar conciencia ahora, es que siempre siempre cuando veamos temas en el intestino, en este caso en el SIBO, de una mudanza, y les estoy dando algunos datos de un traslado, de una migración que hay de la parte del intestino grueso, de las bacterias del intestino grueso se van al intestino delgado, y por lo general lo que se entiende es a través de antibióticos, a través de alguna posible operación y otro tipo de cosas, evitar que esas bacterias pasen para ahí, como si las bacterias estuvieran equivocadas. Y lo que hay que resolver y lo que estamos viendo y vamos a ver en ese taller, es por qué esas bacterias dicen no, no, yo tengo que ir acá, el lugar donde yo tengo que estar es este, yo tengo que irme para acá, o sea que haré todo lo posible para pasar para este lado y eso trae todas las consecuencias que después vemos. Eso lo vamos a ver en el taller de SIBO. La inscripción al taller lo vieron en el flyer de ayer, ahí dice organizacionhpmail. COM, ahí les van a decir cómo inscribirse a ese taller. Así que bueno, simplemente contarles un poquito de la lógica inmensa que vemos acá en cada una de las cosas y que nos espera un maravilloso encuentro. Nos vemos ahí para recuperar el contacto con el alimento, con los lácteos, con el pan, con la leche, con los fritos, con las carnes, con las verduras y con lo que todo el mundo merece comer. Un abrazo, nos vemos en el próximo vídeo. Los quiero.










