
Pablo Almazán explores the invisible child within us, the frightened past self we protect by avoiding our shadow. Healing means giving that child what it lacked: care and protection. Crises, he argues, are gifts that let us grow and eventually make that inner child proud.
Chapters
Qué dicen maestros espectaculares, hermosos. Buen día. Hoy está todo puesto. Un manto que le da a la luz esa particularidad de. De no hacer sombras. Maravilloso. Qué difícil se torna algunas cosas cuando uno no ve su sombra, cuando uno se niega, cuando se escapa, cuando uno se juzga porque se escapa. Nadie se escapa de su sombra por decisión propia, o porque se evade, o porque no quiere solucionarlo, sino que nos escapamos de nuestra sombra porque tenemos dentro nuestro a un gran coordinador. Y nuestro gran coordinador es ese niño que tiene miedo, que se agacha detrás de un mueble para no ser increpado, para no ser buscado, para no ser violentado, para no ser interrogado por la cantidad de inseguridades que guardó. Entonces, cuando alguien no enfrenta su situación, no enfrenta su sombra, hay que recordar siempre que en realidad está haciendo todo lo posible para que ese niño no sufra. Y por eso el acompañamiento hacia ese lugar debe ser con todo lo que a ese niño le faltó. Si tuvo cariño en Jin, hay que darle cariño en Yang. Es decir, si estuvo desprotegido, hay que protegerlo de una manera especial. Y quien tiene que hacer eso es uno mismo. Quien tiene que hacer eso es uno mismo. Hace un rato, unos amigos que habían tomado conciencia de algo anoche, en una charla que tuvimos, me decían. Que gracias por lo que habíamos hablado. Y yo les decía esto de que les agradecía yo. Pero que siempre tengan en cuenta que yo soy el padre del niño más importante que hay en la tierra. Porque yo puedo tener hijos un montón, pocos o ninguno, pero como dije en un el universo es mi hijo, mi creación es mi hija. Mi coherencia es con quien es mi mejor pareja para crear el mejor hijo. Y hay otro hijo que está escondido detrás de eso, que es mi propio niño. Yo siempre voy a ser padre o madre, si este vídeo lo está viendo mujer o como lo sienta, si tengo un género determinado que lo siente de una manera diferente, pero va a ser mi hijo. Y ese hijo más importante que nadie ve, y que todos tenemos que cuidar por sobre todos, es ese hijo que fui yo. Soy padre de un niño que tengo dentro de mí y que soy yo. Yo soy madre de una niña que tengo dentro de mí y que soy yo. Y ese hijo, esa hija, mientras más lo comprenda más, lo cuide más, le muestre que ahora sí pude hacerlo más, lo pueda mirar a los ojos orgulloso de mí, orgullosa de mí porque lo intenté. Porque cuando escuché la palabra crisis, recordé que tanto en los negocios, como en la vida, como en el amor, la crisis es lo mejor que puede pasar. Lo mejor que puede pasar. Un gran inversor lo sabe. La espera sentado. Espera sentado las crisis. Deja algunas cosas que tenía en duda si le iban a hacer bien o mal, si le iban a dejar ganancia o no. Sale de ahí, espera y en la crisis actúa. En el amor es igual. La crisis, si uno busca qué significa crisis, es una situación que pone en riesgo un proceso que se viene desarrollando. Cuando lo que se viene desarrollando es una pareja que no va, la crisis es el gran favor. Cuando hay alguna situación, una empresa que no funciona, la crisis es el gran favor. Cuando no sabes qué hacer con tu vida, la crisis es el gran favor. Y siempre es un autofavor. En ese autofavor, en esos momentos de crisis, en esos que te recibís de capitán de barco o te hundís, recordá siempre que lo que vas a hacer tiene que tener después la posibilidad de que te des vuelta, de que te encuentres que te estaba mirando ese niño que tenés que proteger, que tenés que cuidar y que lo vas a mirar orgulloso por cómo pasaste esa crisis. Y una cosa, tu hijo, ese niño que sos, tu niño del pasado, ese yo mismo del pasado que te está observando, lo que quiere es que seas egoístamente feliz. Egoístamente feliz. Un abrazo y nos vemos en el próximo vídeo.










