
Pablo Almazán argues impostor syndrome isn't a personal flaw but a Western cultural trap that measures success only by external achievement. He traces it to unresolved family patterns and unconscious motives that persist even after material success, and suggests we've confused achievement with the deeper need for peace.
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Maestros, ¿Cómo les va? Miren que abrigadito hoy con los teros de fondo, muy tempranito a la mañana, regalándome, regalándonos este momento de paz de cada mañana. Estoy empezando el último día, no, el anteúltimo día. Hoy es jueves de la apertura Reorixins, Apertura en Bioexistencia Consciente Online. Un grupo increíble de seres hermosos que dentro de poco ya comienzan, los van a encontrar en el listado de consultores de Humano Puente y que, como decía ayer, cuántas cosas disfruto en este modo que no las podía disfrutar antes. El trabajo personalizado, el trato cara a cara, el poder estar viendo el PowerPoint aquí y hablándoles a todos que los tengo una pantalla gigante, y conociéndolos con su nombre y hablando personalmente con cada uno, eso es algo que valoro mucho. Y bueno, y toda la parte de vídeos interactivos que ellos van viendo para cómo se hace cuando es presencial, entonces aprenden lo presencial, aprenden online. Bueno, pero disfrutando mucho eso, mucho, mucho. Hoy les voy a contar un tema que me lo han solicitado, entonces es, no siempre llego a hacer las cosas cuando me las solicitan, A veces están programadas para más adelante, otras veces ya la mayoría de las veces ya hablé en videos, pero este es un tema muy actual que por lo menos en mi universo se habla varias veces de esto. Entonces está bueno plantear el punto de vista Humano Puente. Y me refiero a este famoso Síndrome del Impostor, Síndrome del Farsante, que es una característica que está definida como el hecho de que hay personas exitosas que no logran capitalizar ese éxito, es decir, no logran reconocerse exitosos y al contrario, no logran verlo, sino que no solo no logran verlo, sino que tienen una actitud hasta tal vez peor que alguien que no ha logrado ese éxito. Y a mí me parece que es uno de los mejores nombres que se le puede poner a un síndrome. Cuidado que no es lo mismo que la baja estima. Cuidado que no es lo mismo que la desvalorización. Sí, hay una enorme desvalorización arriba y sí, creciente que va subiendo, y sí, un enorme, un enorme conflicto que se va encontrando cara a cara con esta persona que protagoniza este hecho y que le sucede a medida que va avanzando en su camino de éxito. Pero el nombre del Síndrome del Farsante o Síndrome del Impostor en realidad no es para la persona, sino para todo un sistema social occidental, psicológico. Y tal vez que tiene que ver con esto que siempre cito en Humano Puente siempre lo citamos y que es muy difícil verlo para quien solamente trabaja desde el plano mental. Hoy están hasta muy de moda las corrientes mentales, mentales sobre la mejor manera de salir adelante, de lograr el éxito, de llegar a tu economía exitosa, de llegar a tu meta, de cumplir tu deseo hacia adelante. Lo que no sabe el ser humano, lo que no se da cuenta y no se va a dar cuenta me parece que hasta que no se anime a viajar. Lo que hay más allá de la mente es que todo eso que se propone el ser humano occidental y que es acompañado por todas estas corrientes, precisamente es lo que surge de la mente. Y lo que no ve el ser humano es que lo que surge de la mente precisamente está pulsado por planos más inconscientes. Por ejemplo, un cantante. Está haciendo lo que está haciendo por un intento de reparación de cuestiones de su clan. Los músicos que murieron, que no pudieron serlo. La película Coco es una buena muestra de eso y la película en que como Coco solucionó. Eso es lo que propone Humano Puente, mucho más parecido a otras corrientes. El coach podría ser una de esas corrientes psicológicas que nombró yo, no tanto psicológica, sino que proponen desde la mente hacia adelante. Por eso en Humano Puente no vemos por ahí la salida, es más, recibimos permanentemente personas que pasan, pasan, pasan y vienen para acá. Pero esto no se trata de hablar mal del coach en particular, sino que realmente es por ahí uno de los paradigmas actuales que llevan hacia el hecho de tú lo puedes lograr, tú lo puedes lograr, sin tomar conciencia que la persona está reparando cuestiones transgeneracionales, cuestiones de su inconsciente, su inconsciente profundo, personal, familiar y colectivo, que en la medida que esta persona va avanzando en su carrera, se va encontrando con que aquello que vino a reparar, en el fondo, aquellos dolores, aquellos traumas transgeneracionales y aquellos traumas profundos no se solucionan. Y más se acerca a la meta, más ve que eso no se soluciona y más se acerca a lo que el ser occidental llama éxito. Y eso sigue sin solucionarse. ¿Saben qué significa éxito? La manera más parecida de tomar conciencia qué significa es ver su traducción al inglés exit. Éxito significa salida. El éxito es una salida, es una puerta, pero es una puerta, como lo dice en inglés, de escape, es una vía de salida, pero no una vía de encuentro. Si ustedes se fijan también éxito en español y hasta en inglés tienen que ver con excitar, exciting, con excitación, ¿OK? No es la misma raíz, pero si resuenan esas dos palabras. El éxito es como una especie de excitación y lo que realmente el ser humano busca profundamente y necesita es todo lo contrario, es la no excitación. El ser humano que se encuentra con sí mismo va a encontrar otro tipo de éxito, va a encontrar la no excitación, va a encontrar la neutralización de eso, por lo tanto va a encontrar la paz sin necesidad de ser lo que en Occidente se llama exitoso. Se llama exitoso al que logró una economía de millones, al que logró un reconocimiento de multitudes, al que logró ser el mejor en determinada práctica. Y sin embargo eso está a la vista, no es sinónimo de reconocer que uno logró lo que realmente tenía que lograr. Por eso en el fondo estas personas no encuentran la felicidad. Podría llamarle el síndrome de Kurt Cobain, podría llamarle el síndrome de Amy Winehouse, podría llamarle el síndrome de un montón de personas que van llegando a ese punto donde se van encontrando que por pedido de su inconsciente tenían que reparar algo y que sin embargo cuando llegan, llegan, llegan, dicen ¿Dónde está? ¿Dónde está, ¿Dónde está? Hasta que un día le llegaste a lo máximo que puede llegar un ser humano desde el punto de vista occidental. Y esa persona ahí se da cuenta que no, se da cuenta que no. Por eso son muchos también los famosos que terminan un camino místico, que terminan en un camino que va por otro lado, que termina en un camino espiritual, porque al fin y al cabo llegan a ese punto y se dan cuenta de que no es así. Entonces, ¿Qué es el síndrome del farsante? El síndrome del impostor es un nombre maravilloso que le viene a decir el pensamiento occidental que en realidad el que está padeciendo ese síndrome es el pensamiento occidental, que considera erróneamente que una persona por ser exitosa en términos occidentales, tiene que saber capitalizar ese éxito o ser feliz o reconocerse. No se puede reconocer si no ha encontrado lo que realmente lo motivó a ser exitoso. Ese es el síndrome del farsante desde el punto de vista que planteo en Humano Puente. La invitación aparentemente de toda la cultura occidental, de todo lo que sucede en la vida de todos esos exitosos que se han suicidado, es a que el ser humano busque por un lado profundo y en vez de buscar la excitación y la salida, busque la paz. Les mando un abrazo grande. Nos vemos mañana.










