
Pablo Almazán reflects on protecting your inner world like you'd protect a child, keeping out bad influences and feeding it well. He argues that real purpose emerges when passion, income, contribution to others, and personal meaning align, and that's where the magic happens.
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Cada vez que vuelvo a un lugar como Valencia, me acuerdo que la vez anterior que pasé, y me pasó ya en varios sitios, autoafortunadamente digo, volveré a este lugar tan lindo y que amo tanto. Y siempre digo, bueno, es que la tierra es toda, tan bella toda que no sé veré. Y al tiempo cuando vuelvo a estar en ese lugar, me agradezco tanto y tantas cosas todo el tiempo haber sido un protector tan acérrimo de mi universo, como si fuera un hijo. Porque el universo, mi universo es mi hijo y lo cuido con todo lo que. Con todo lo que tengo. Con lo mismo cuidarías a un hijo. No dejo que se acerque la mala noticia, no dejo que se acerque el mal alimento, no dejo que que se acerque nada que lo pueda dañar. Soy con mi universo igual que un padre con su hijo. Y no desde la sobreprotección, sino desde el mismo modo en que quiero alimentarlo con lo mejor. Quiero la comida más sana, quiero la vida más sana, quiero las mejores noticias, quiero nutrirme de lo que me interesa a mí. Ser yo el que busco lo que me interesa y no tomar lo que me ofrecen para poder ir en línea con lo que quiero para mi vida. Y eso es lo que quiero para las personas que me rodean. Cuando pase el tiempo y hayas logrado tu brillo, lo primero que uno busca es brillar cuando es joven, pero después vas a ver querer iluminar. Vas a ver, vas a querer iluminar. Cuando pase toda esa búsqueda inicial de encontrar tu lugar, vas a ver que después tu lugar siempre tiene que ver con un propósito mayor. Y que si el lugar tenía propósito mayor, iba a estar súper acompañado y ayudado desde un principio por una fuerza que nadie termina de describir. Pero todo el que se entregó a ellos se da cuenta que existe y se dio cuenta que esa fuerza es igual, que esto. No te va a llevar solo. Tenés que hacer algo, aunque sea con algo a batería o motor, vos tenés que hacer algo para mover ese motor o para llenarlo de energía o de combustible. Si no tenés ese movimiento, no sucede. Así que la cuestión es bastante parecido a lo del ikigai, es decir, te tiene que apasionar, tenes que poder vivir de eso, tienes que proveer al bien común y tenés que sentir que eso es para vos. Cuando se juntan las cuatro cosas, ahí sucede la magia. Así que gracias, feliz compartiendo este viajecito acá. Ahí viene música.










