
Pablo Almazán argues that criticizing others is really about yourself. When you judge someone, you're projecting ancestral fear of exclusion and defending your own identity. Look inward instead.
Chapters
¿Qué dicen seres lindos? Pedacitos del Creador y el Creador mismo. Pedazos del Universo y Universo mismo. Pedacitos de Dios y Dios mismo. Pedacitos de mí y yo mismo. ¿Cómo andan? Acá les regalo un poquito de la paz de este lugar. Se escuchan Chingolitos. Palomas torcazas. ¿Cómo les va? ¿Bien? Estamos acá preparando un matecito. Si sostengo que soy el yo soy. ¿Yo soy que? Soy la totalidad. Ustedes saben como yo trato didácticamente de. De que juntos encontremos la contradicción humana en algunos aspectos. Porque los seres humanos somos bipolares y somos contradictorios por el hecho de ser humanos y por el hecho de ser el resultado de la materia. Y la materia es el resultado de lo polar. Tiene una polaridad, toda la materia tiene una polaridad, todos somos campos electromagnéticos vibrando, somos flujos de fuerza. Pero al fin y al cabo, vuelvo al Yo soy el Yo soy. Soy la totalidad. ¿Cuántas veces te haces la trampa de distraerte de esa certeza de ser la totalidad? ¿Cuánto te beneficia o cuánto te perjudica? ¿A qué le llamamos beneficio? ¿A que le llamamos perjuicio? Porque a veces lo que puede parecer un perjuicio puede ser el beneficio y viceversa. Entonces, si yo sostengo que soy el todo, la totalidad, Cuando estoy hablando de alguien más, ¿De quién estoy hablando? Cuando estoy halagando, ¿A quién estoy halagando? Cuando estoy agradeciendo, ¿A quién le estoy agradeciendo? Y cuando estoy criticando, ¿A quién estoy criticando? En la humanidad está como establecido. Que si yo critico eso, eso que veo en ese aparente otro, es porque está claro que yo no soy eso. Sin embargo, desde la certeza del yo soy, dado que yo soy, dado que soy el todo, dado que es imposible que yo no sea eso que critico, Y dado que existe una multiplicidad de cosas por las cuales no tengo un sentir particular, resta conocer por qué, aún habiendo infinidad de posibilidades y representantes de mí delante mío, yo necesito poner una postura diferente respecto de ese que me está mostrando algo. Ese camino desde la bioexistencia consciente, hay que unirlo al principio biológico que llevamos dentro todos los descendientes de los mamíferos, que nos recuerda que cada vez que hemos sido defectuosos, la manada nos ha dejado atrás y un predador nos ha comido. Por lo tanto, para un ser humano, ser el defectuoso ser, el distinto ser, el que es mirado de determinada manera, le recuerda a aquel cachorro que quedó fuera de la manada y murió, el león que nació con una pata rota, el pájaro más débil que fue comido por los otros pájaros o fue sacado del nido. Cada vez que estamos criticando al otro, estamos poniendo sobre un punto que llevamos en nosotros, en nuestra memoria, en nuestro ser, una necesidad de aclarar que nosotros No somos eso. ¿Por qué? Porque lo somos mucho más que con las otras cosas. Por eso cuando critico a alguien, estoy haciendo una aclaración sobre mí. Estoy si bien yo soy eso, no quisiera que me confundan con eso, porque tengo miedo que me dejen fuera. Entonces necesito aclarar todo el tiempo mirá qué feo que es eso, mirá qué tan en desacuerdo estoy con eso. Por eso creo que está bien juzgar, porque en realidad juzgar es alejarme de la posibilidad de que se den cuenta que yo estoy dentro de eso que juzgo. Si juzgo al violento, está hablando mi historia y mi ancestralidad violenta, mi historia y mi ancestralidad violentada. Si juzgo al abuso, está hablando mi historia y mi ancestralidad abusadora, mi historia y mi ancestralidad abusada. Si juzgo al rico, está hablando mi historia y mi ancestralidad que se relacionó de determinada manera con el dinero, que llevó a drama, separación del clan y todas esas cosas. Si juzgo al pobre, estoy juzgando a mi historia y a mi ancestralidad, que ha sufrido tanto por la pobreza, o que ha sido juzgada o ha sido discriminada por eso. Si juzgo la homosexualidad, estoy reconociendo mi propia dificultad para asumir que en mi historia y en mi ancestralidad han habido conflictos relacionados con ese tema, porque yo soy rico y pobre, porque yo soy homosexual, heterosexual y todos los tipos de sexualidad, porque yo soy bueno y malo, porque yo soy violentado y violentador, porque yo soy abusado y abusador, porque yo soy conquistado y conquistador. Y lo único que trato con el juicio, con la distracción de hablar de otros, es tratar de ganar tiempo, pero de un modo que me perjudica mucho. Porque cuando yo estoy hablando de otro, en realidad me estoy evadiendo de la posibilidad de encontrar en mí eso que estoy necesitando aclarar, que lo porta un aparente otro. Si en vez de hablar de otro yo buscara eso en mí, sucedería que me despertaría mucho más rápido, mi caja de medicamentos bajaría, dejaría de necesitar tanta cosa para dormir, para calmarme, para el dolor de cabeza, para la presión, para los nervios, para esto y para el otro. Y mi vida se volvería mucho más luminosa, mucho más en paz. Y yo no necesitaría aclarar lo que no hace falta aclarar, pero que estoy todo el tiempo aclarando. Criticándolo, como si eso lo tuvieran otros. Por eso la verdad absoluta de que soy el todo, a medida que nos lleva hacia la certeza y la cercanía y la seguridad de que eso es así. Hay muchos que saltan de ese avión porque se empieza a poner muy apretadita y muy sin salida esa verdad. Pero. Pero es la verdad. Y no hay manera de ganar más tiempo, más salud y más paz que seguir siempre en busca de esa verdad. Acordate, siempre que hablas de alguien, estás hablando de vos. Lo que resta ver es para qué lo estás haciendo y de qué estás huyendo. Porque no hay nadie más ahí. Un abrazo. Nos vemos mañana.










