
Pablo Almazán argues that biological discomfort is an early warning system guiding us toward healthier choices. Hunger and guilt signal what our bodies need. He links chronic symptoms to how we position ourselves in life, urging us to actively face what makes us uncomfortable.
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Buen día. Buen día. Hoy es un lindo día como siempre para hablar de lo que nos hace bien, para que cada momento de nuestra vida lo hagamos parte de un circuito de progresión hacia eso que nos gusta. ¿Qué es lo que nos gusta? El sentido biológico. ¿Como que nos gusta el sentido biológico? El sentido biológico es el que hace que tu vida sea más extensa y por lo tanto el sentido biológico es el que te va a brindar recomendaciones para que vivas lo más posible. Y tiene muchas maneras de mostrarse ese sentido biológico. Uno es el hambre. Cuando vos tenés hambre, lo que tenés es una sensación de incomodidad y dice che, come. Esa incomodidad que se llama hambre y que vos empezás a sentirte mal porque decís ¿Cómo puede ser que siento esto? En realidad gente no se pone a pensar en eso, pero si vos te pones a pensarlo, de repente hay una parte tuya en tu cuerpo, algo te dice interiormente y te empieza a afectar acá que te tenés que comer. Y a la corta o a la larga, si sos de una de esas personas autoafortunadas que tenemos para comer, satisfaces esa necesidad que primero fue una incomodidad. Cuando satisfaces esa necesidad tenés dos opciones también. Que el cuerpo lo que recibe te diga esto está bien, esto es para continuidad, para que yo esté bien, para que tenga salud, o bueno, esto me satisfizo un minuto y después sigo, comí una porquería y hay un lado mío que me hace sentir mal, me genera incomodidad y comí algo que está bueno, y eso que comí me genera una conformidad conmigo, con mi largo plazo, con lo que quiero hacer. Ahí de vuelta detecté que después de comer no me sentí bien interiormente. Ahí tengo otra señal, ahí tengo otra incomodidad. Esa incomodidad me dice por che, lo que comí no está bueno que lo coma, lo que hice no está bueno que lo haya hecho. ¿De dónde viene la relación entre un cuerpo que genera una incomodidad para que comas y un cuerpo que genera una incomodidad ante otros actos humanos? Que cada acto humano tiene interiormente el aval o el rechazo de la evolución. Las cosas que generan incomodidad en tu vida y no por el hecho de modificarlas, atención esto, las cosas generan incomodidad, pero esa incomodidad no es por el hecho de modificarla, sino de hacerlas cada día, son indicadores de que vas rumbo a un síntoma. Son síntomas en sí. Hay que ver el lugar donde uno toma un síntoma. ¿Si uno de repente no siente que tiene un tema muscular o que tiene alguna debilidad o calambres o eso, que uno podría decir, che tengo calambres, qué síntoma? De repente vos decís no, no tengo sínto. Pero te haces un oligoscan, como se hacen muchos consultores, eso está explicado en el libro 2, y determinas que tenés bajo el sodio o que la relación sodio potasio no está bien. ¿Y uno dice, che, entonces sí tenía un síntoma pero no lo veía, y si en realidad ya estás hablando a nivel molecular y te está diciendo que hay cosas que si seguís así vas a empezar a sentir calambres, entonces dónde empezó el síntoma? Está bien, pero más allá de eso, el primer aviso que tenemos de todo síntoma se llama incomodidad. La incomodidad dice que hay algo que satisfacer y eso a satisfacer, si te pones a reflexionar te va a llevar a mejor vida, vas a ver. A veces la incomodidad viene, ya dije, porque comiste algo que vos sabés que no te hace bien, me siento incómodo conmigo, a veces siente porque me fallé. A veces la incomodidad se siente porque lo que acabo de decirle a tal persona no es en mi soberanía, sino en una aceptación. No tengo ganas de hacer lo que le dije que iba a ser, no tengo ganas de que nos veamos y le dije que nos vamos a ver, no tengo ganas de ayudarle, le dije que le iba a ayudar, no tengo ganas de hablar con él y le dije que sí, que venga o que yo voy a su casa. Entonces también el decir, el sentir esa incomodidad de haber hecho un acto, haber asumido un compromiso de tener algo, también lo tenés que tomar como el mismo indicativo de un síntoma. Como digo siempre, si vos estás subiendo una montaña, vas a tener una incomodidad, te vas a agitar, o si vos empezás a correr, vas a tener una incomodidad, te vas a agitar. ¿Qué quiere decir eso? Que tenés que parar, que tu cuerpo te está diciendo no estoy acostumbrado a esto, tengo que modificarlo, la incomodidad es muestra de que se está solucionando, que se tiene que solucionar algo para ver cómo aceptás, cómo afectas o cómo modificas eso. El primer paso es la incomodidad. Si no detectáramos, si no tuviéramos la maravillosa opción evolutiva, la maravillosa posibilidad evolutiva de sentir incomodidad, iríamos directo a la muerte, directo al síntoma. La incomodidad es un tesoro a escuchar, la incomodidad es un tesoro a prestarle atención. ¿En que me siento incómodo? Pero son cosas sutiles, tenés que aprender a relacionarte con tu ser, con tu sensibilidad. Pero a veces puede que tengas muy corrido el reloj o la aguja. Del auto escaneo, del reconocimiento de lo que te pasa. ¿Y por qué puede ser eso? Por varias cosas, pero una es por la posición que adoptaste para llevar la vida. De eso hablo. A ver cómo vamos de tiempo. Bien, de eso hablo en un vídeo de Genua que se llama Las cuatro posiciones o las cuatro salidas que tenemos y que adoptamos en la evolución. Son cuatro, no son solamente el enfrentar o huir. Hay dos más que la humanidad no conoce y que determinan la mayoría de los síntomas. Pero eso está en Genua, en Genua.net Acá te quiero contar de esto. Como estás puesto, como tu vida la tomaste en una de estas formas, es probable que una de las formas que hayas tomado esté relacionada con una de estas tres que te menciono ahí. Cuando los seres humanos estamos en una de esas tres, yo te nombro cuatro. Una es positiva enfrentar, las otras tres no. Las otras tres generan síntomas. Y si vos adoptaste para tu vida una de las tres, estás gestionando toda tu vida en una de esas tres, y por lo tanto tu vida es aceptación. Tu ser no tiene frontera en cuanto a la soberanía de tu espacio. Entonces aceptás, acepta cosas que no son, que no tenés ganas de hacer. Te relacionas por necesidad, te relacionás por conveniencia, te relacionás por miedo, te relacionás porque estás en una de esas posturas. Y ahí comienza una escala de avisos. Una puede ser la incomodidad, otra puede ser la incomodidad física, los dolores, dolores osteoarticulares, los dolores del cuerpo en general, los problemas digestivos, los dolores de cabeza, los problemas de todo tipo, de las cuatro capas embrionarias, problemas de supervivencia, de protección, de movimiento, de desvalorización y de relación o de contacto son las distintas maneras de somatizar o de representar síntomas. Pero siempre, siempre, siempre tu clave es la incomodidad. Eso que hoy te está poniendo incómodo es lo que te está diciendo acá hay algo que cambiar. Reaccioná. Acordate que eso lo vas a ver ingenua. Acordate que tú te programaste de chico en una de estas cuatro opciones y que todo lo estás viviendo esas cuatro opciones. ¿Y sabes qué? A la naturaleza hay un solo, una sola de estas cuatro posiciones que le gusta. Y esa posición es la de enfrentar. Enfrentar. Las otras tres llevan a la muerte, llevan a la muerte joven, llevan una menor expectativa de vida. Y ahora que se viene la era, que ya estamos en la era de la hiper longevidad, que somos los primeros en ese experimento hermoso, tenés que prepararte para tu nueva vida, para cómo va a seguir. Y vos no podés seguir anclado en aquella primera desvalorización. Tenés que salir, tenés que salir rumbo a enfrentar. ¿Y a enfrentar a quién? En principio a vos mismo, para decirte todos los días que te quedan muchas cosas por enfrentar y que todo eso te va a devolver a la salud y vas a tener muchas menos señales de que tenés que cambiar de vida. Vas a tener señales que dicen qué buena que está esta vida. Nos vemos en el próximo. Te mando un abrazo.










