
Pablo Almazán argues that wisdom comes from doing, not just reading. He uses cooking and cycling as examples, then describes his Humano Puente consultations, where people spend years surfacing emotions tied to family and territorial conflicts through therapeutic work.
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Buen día. Hagamos un vídeo de esos que nos gustan, que me gustan, que les gustan, que extrañan, que me mandan los mensajitos. Y en realidad, ¿Por qué no los estoy extrañando yo? Porque estoy en esa etapa de grabación intensiva de vídeos, tanto en Genua, para la parte que un poco vamos a hablar hoy, como para Your Big Bang, esa parte tan necesaria que tenemos que hacer para que no se trabe el trabajo que estamos haciendo adentro. Reflexionaba esta mañana caminando, andando en realidad, por acá, por el bosque un poquito, salí a caminar anoche, sobre que sería importante asumir algunas cosas que nos van a facilitar el trabajo que queremos lograr. El trabajo interior reflejado en el exterior. Un ser humano sincero que ha trabajado en sí los bloqueos, los sesgos, la envidia, el capricho, la ofensa, el enfado, la traición. Y como les enseñé en el seminario de la Mente Emocional, del inversor Emprendedor, la volatilidad, la caída. Confianza, la estafa. Cuando un ser humano se trabaja en todo eso, se amiga con una dimensión más grande de quién es. La humanidad está como bastante polarizada en el concepto de espiritualidad, Por lo general, cada vez menos. Hay un avance muy rápido en eso. Hay un cambio cultural muy grande en Argentina y en el mundo, muy repentino, en el que las personas empezaron a darse cuenta de la obvia, necesaria interacción, unidad entre cuerpo, mente, espíritu, materia y espiritualidad, y que ambas cosas son lo mismo. Y que justamente el hombre había entrado en una distorsión tan grande que se había peleado, se había ofendido con lo que precisamente le permite llevar adelante la experiencia, espiritualidad y mundo de la materia. El reino de los cielos y la manzana se habían peleado durante milenios, y las sociedades habían sido caladas con esas ideas. Y todavía hay reductos sociales en el mismo Buenos Aires, en una parte de Buenos Aires, eso se ve, en una parte de Argentina, eso se ve, en una parte global, eso se ve. Pero la curva es impresionante. Hay hasta generaciones de diferencia. Uno viaja, algunos países o regiones de Argentina están una generación atrás del avance que se está dando en ese sentido. Y como siempre, en los lugares donde se da el avance, uno ni se entera. Pero en los lugares donde no se da el avance, hay como una mirada sospechosa, como cuando aparecía alguien con mercancías de fenicia, y se lo miraba con cierta sospecha, Y al fin y al cabo, eso que llegó de tantos mundos, terminó siendo. Es como tener un prejuicio a Internet en su momento, es como el prejuicio a las redes sociales en su momento. Y el hecho de tener un prejuicio implica que uno ya tiene una idea anterior sobre la cual juzgar ésta, y resulta que ésta no tiene comparación con lo anterior. Pero iba a otro lugar. En realidad lo importante acá. Se escuchan bien y toda una serie de micro grillitos, por ahí palomas. Estas dicotomías humanas, que en realidad son más que di. Son muchas más que dicotomías, se hacen porque en realidad es bueno que aprendamos a calificar. Esto por ahí es un área más de yo bebé, aprender a calificar. Las personas confunden. Hay un vídeo ingenua que se trata de conocimiento y sabiduría, pero lo hacemos con todo. Lo hacemos con todo. Nosotros creemos que, por ejemplo, el conocimiento y la sabiduría son lo mismo, y no. El conocimiento es eso que adquirís leyendo. Es una cuestión más de incorporar y de tener la noción de qué son las cosas. La sabiduría es precisamente conocer las cosas desde adentro, porque si está en el mundo externo, las hiciste. Vos no sabés cocina hasta que no cocinás. Pero vos podés conocer sobre la cocina, podés ver mil libros de cocina y conocer lo que es la cocina. Eso es conocimiento. Hasta que no cocinas no lo sabes. Interiormente sucede lo mismo. Vos podés tener conocimiento de lo que es la espiritualidad, podés tener mil libros de lo que es la espiritualidad. Hasta que no hagas movimientos en ese sentido, no vas a saber lo que es la espiritualidad. Vos podés leer libros sobre andar en bicicleta, hacer natación, volar un avión, conducir un auto y todo lo que quieras. Hasta que no lo hagas, no hay sabiduría sobre eso. Eso externo se hace en lo interno. Uno de los problemas es ese, confundir el conocimiento con la sabiduría. Sumarte a clases, hacer cursos, leer libros, pero no llevarlos a la práctica. En la consulta de Humano Puente, eso se ve cuando un consultante atraviesa una serie de consultas, que para que estés prevenido, son de más de dos años o dos años, van apareciendo cosas, van apareciendo emociones reiteradas, guardadas con personas de su entorno, con personas de su entorno en la infancia, con el entorno de sus padres, de sus ancestros, que la ponen cara a cara a esta persona con cosas de la vida que se viene guardando, que viene sosteniendo, porque una inmensa mayoría de los síntomas humanos tienen una base en los conflictos de territorio. Una inmensa mayoría. Y si esta persona reconoce todo lo que tiene que hacer en el mundo interno, y lo hace, y ve y manifiesta sus emociones del modo que hay que hacerlo, es decir, con un formato que se enseña en humano puente y que despega los resultados respecto de cualquier corriente biológica. Y lo digo abiertamente, los resultados respecto de cualquier corriente biológica. Una de las claves, además de la filosofía y todo lo que hay de fondo en cuanto al sentido óptimo, el universo, lo biológico y antibiológico y mil principios más de la existencia, una de las claves está en la. En el modo en que hemos logrado hallar, extraer y expresar esas emociones que por lo general se llaman ocultas y que como ves, puede llegar. No son totalmente ocultas, no son visibles a primera instancia, pero las puedes descubrir y las puedes ver. Ahora, no hacer nada con eso que hay ahí, es lo mismo que encontrar un tesoro y dejarlo enterrado de vuelta, encontrar al asesino de tu casa y cerrar la puerta y dejarlo ahí, encontrar un virus y no hacer nada. Todo eso hace que una persona se ponga frente a frente, frente a sí misma en este proceso, y que se dé cuenta de que cuando termine de hacer todo lo que está haciendo con los ojos cerrados, va a abrir los ojos, va a volver a este mundo y se va a dar cuenta que. Que algo le está pasando adentro, que no está siendo coherente entre lo que piensa, siente y hace acá, lo que manifiesta acá, y el mundo en el que está. Van a haber cosas que van a surgir y que va a decir si yo no hago mi movimiento, esto solo no logra nada, esto no logra evadir, esto lo que hay que hacer acá. Y entonces es muy importante la responsabilidad de una persona, muy importante. Sobre eso es lo que lo que quiero comentarles hoy. Y sobre la necesidad de hacer lo que hay que hacer, no solo en el mundo interior, para que el mundo interior nos sirva para escapar del mundo exterior, sino para ampliarlo y para unirlos. Porque como podés ver, cuando le pedís a una mano con Parkinson que se detenga, cuando le pedís a tu corazón que se detenga solo por una orden mental, vos te das cuenta que vos no tenés poder sobre ciertas cosas que son las que te trajeron hasta acá. Vos estás acá por un principio evolutivo, porque sos la continuación de un ADN que busca superarse a sí mismo, de un espíritu que busca superarse a sí mismo. Por lo tanto, tenés como niveles de acceso. Hay niveles de acceso donde solo se ingresa en cierto sentido. Si estás en el sentido para el que fuiste creado, porque vos sos el propósito de un sentido, vas a tener acceso, si no, se te va a vedar ese acceso. Y ese acceso trasciende a esto que llamas vida, esta experiencia biológica que llamas vida.










