
Video-monólogo en español de Pablo Almazán que usa la metáfora de caminar en un bosque para reflexionar sobre el cambio personal, la incertidumbre y la necesidad de movimiento y hábito. El hablante explica que salir de la zona de confort exige acción: el "camino" aparece cuando uno avanza; los hábitos deben escanearse y mejorarse continuamente para evitar estancamiento. Cierra con una invitación a moverse y confiar en que el bosque (la vida) proveerá.
Chapters
Buen día. Buen día. Hoy vamos a hacer una enseñanza que es el momento hermoso en el que tenés que salir de tu casa. Estás en tu casa, sentado como lo estoy yo, ahí en ese sillón, cómodo, y de repente querés cambiar de vida. Este es un ejercicio que ya hicimos. Lo hicimos en Venecia y lo hicimos en otros lugares. Y adelante tuyo está el bosque. ¿Por qué me gustan los bosques? Para simbolizar estas cosas. Los bosques me gustan porque, como ves, no tienen caminos preestablecidos. Los bosques son incertidumbre y los bosques exigen dinamismo. En tu casa, en tu sillón, en tu comodidad, te puedes quedar quieto. Y cuando te quedas quieto, te envuelven las cosas, aunque no las veas. En el bosque no te podés quedar quieto. En el bosque hay movimiento permanente, aunque no lo veas, hay vida. Acá, si mirás, acabo de salir de una zona de confort, acabo de salir de mi casa y el bosque ya se va encargando de borrarla. Ya se va encargando de que no la vea con claridad. Ya estoy metido en el bosque, ya me fui, y ahora tengo que buscar un camino. Eso es todo. Eso es todo lo que tengo que hacer. Si no hago eso, no voy a poder atravesarlo. El bosque es dinámico, el bosque tiene escollos. Y cuando vos estás caminando por el bosque, lo que me gusta es que de repente ves que no hay camino, no sabes por dónde seguir. Eso es hermoso, porque el bosque mismo te muestra que si seguís caminando, el camino está pero parado. No lo ves. Lo ves cuando caminas. El camino lo ves cuando caminas. Eso es lo maravilloso que tienen los bosques. Están vivos, cambian todo el tiempo. ¿Por donde fuiste? ¿Por donde pasaste? A ver, ¿Por dónde pasé? No sé. Mira, ya en mi casa no la veo. Está allá. ¿Está atrás de eso? Ahí. OK. No la veo. Ya estoy en medio del bosque, ya me jugué, ya salí, ya cambié. Pero me queda por atravesar algo. Tengo que atravesarlo. Ya voy a llegar a otro lugar. Pero no lo sé. Ahora lo que tengo es que no veo ni dónde está el camino. No sé dónde está. Y eso es. Yo amo los bosques por eso, porque mi manera de vivir es de bosque. Es de bosque. En el bosque soy el zorro que quiere comer algo, la liebre que también quiere comer y que no quiere ser comida. En el bosque me muevo en el bosque no sé dónde está el camino. En el bosque si tengo que regresar, tengo que inventar un camino, porque el que usé para venir ya no está. Yo sé que si yo sigo moviéndome van a pasar cosas, pero sé que voy a seguir y voy a salir. Sé que el bosque me va a proveer un lugar. Si yo lo hago junto a él, si yo camino, si me quedo quieto, ¿Como me voy a quedar acá? Listo, No hay nada, no hay chance. En ese momento del bosque es un buen lugar para. Para pensar, para mirar otras salidas. Y tengo acá otras salidas para guiarme por los astros. Pero si yo quiero salir del bosque, me tengo que mover. No hay otra. No hay otra. Y además no es que no hay otra. Es maravilloso. El bosque te permite darte cuenta que cuando vos vas hacia un objetivo, estás mirando hacia adelante. Y en cuanto te surge una preocupación, es como querer caminar mirando para atrás. Las preocupaciones hacen que si miras para atrás, vos no puedas. No puedas ver hacia adelante, no puedas avanzar. Cuando estás con una preocupación, todo cambia. De repente acá veo una salida, ahí hay algo, ahí hay algo. Eso me puede llevar a un nuevo lugar. Y lo tomo, lo voy a tomar. Hay un camino, Ahí lo tomé y acá voy llegando. ¿Qué habrá ahí? No lo sé. Pero yo caminando llego hasta ahí. Esa es la maravilla que tienen los bosques. En el bosque si no te moves, te puede comer el zorro. Si no te moves, no comes. El aprendizaje del bosque es dinámico. Mirá una nueva calle. Llegué, salí. Eso es Una nueva vida. ¿Qué voy a hacer yo con la nueva vida? ¿Qué voy a Hacer con lo que logré? La voy a caminar, la voy a caminar. Pero mi vida más maravillosa tiene más de incertidumbre que de certeza. Me encanta la certidumbre, la incertidumbre. Si hay un hábito, siempre reflexiono y comparto sobre los hábitos. Hace poquito lo hice en una charla en una empresa de cosmética y le hablaba de los hábitos. Yo le decía, es imposible no caer en algún hábito, porque por lo tanto tenemos que hacer que ese hábito sea el mejor de los hábitos. Y en mi caso, ¿Cuál es el mejor de los hábitos? Buscar todo el tiempo cuál es mi hábito y calificarlo. Si es hacia el estancamiento, rápidamente lo voy a sacar. Si es hacia la vida, hacia la belleza, hacia la salud, la longevidad, la unión, la abundancia, lo voy a tomar. Y cuando lo tome, me voy a fijar cuál es el hábito que tengo que reemplazar. Porque por mejor que sea el hábito anterior, si yo lo reemplazo por uno mejor, nunca voy a parar de crecer. Por lo tanto, hay un hábito que es súper válido tenerlo y es escanear tus hábitos e ir siempre mejorándolos. Los hábitos también, los buenos hábitos son mejorables porque así te sumas al proceso de sabiduría y de evolución continua que Tiene la naturaleza. ¿Pero yo qué hice? Es mi naturaleza. Ahí está la calle, ¿Pero que vi adelante? Un bosque. Y lo mío es el bosque y es no negociable. La belleza de la vida está en la incertidumbre del bosque. Así que aquí estoy de vuelta. No sé dónde me llevará, pero yo sé que sí me puedo llevar. Así que acá estoy, bosque de vuelta. No te preocupes por mostrarme caminos, porque yo los voy a hacer, porque yo voy a caminar y en la medida que voy entrando, los caminos aparecen. Un abrazo, nos vemos después. A caminar.










