
Video (charla) de Pablo Almazán sobre la relación con los muertos, los rituales y la distinción entre lo sensorial y lo no sensorial. Almazán propone prácticas personales (p.ej. recoger piedras y enterrar para reconocer muertos no vistos), critica interpretaciones que externalizan la culpa ("la Madre Tierra se enojó") y vincula estas ideas con procesos como el duelo, la creación personal y su próximo libro sobre infertilidad como puente entre lo sensorial y lo no sensorial.
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Hola amigos, ¿Cómo les va? ¿Cómo están? Bueno, hoy pensaba en cómo uno va entrando en temas y como siempre esos temas son la manifestación de uno mismo. Y cómo venimos entrando en el tema, en principio el autismo, eso me llevó a sentir que tenía que explicar un poco más profundamente las cuestiones de los no nacidos, qué hacer con esos entierros, qué hacer con esos niños, con esos héroes que no llegaron a nacer, pero que vienen también a hacer esa experiencia de esa manera perfecta. Y de ahí pasamos a cómo hacer los entierros, otros entierros más extendidos. Y eso nos va llevando y nos va uniendo con temas que son siempre muy profundos. Y tal vez el tema más profundo que tiene la humanidad es el tema de los muertos, porque tiene una concepción occidental de los muertos y en muchos casos cristiana de los muertos. Y lo importante a tener en cuenta acá es que no importa si uno practica o no determinada religión, las verdades son universales, no pasa por ahí, sino simplemente ver cómo esas informaciones que están en el inconsciente colectivo a nosotros nos embeben, y no sólo nos embeben, sino que nos rigen, nos rigen, nos hacen sentir que tenemos como una necesidad de obediencia. No es una obediencia obligada, sino que la sentimos y hasta creemos que es por decisión propia. Esas son las obediencias inconscientes. Nuestros gustos, nuestros sentires, en general, nuestras opiniones siempre están condicionadas por esas capas del inconsciente. Y con respecto a los muertos tenemos una relación muy particular. Miro para abajo porque está Jake ahí, vení yequito, vení, vamos a ver la mesa. Y entonces sentí hacer esta pequeña charlita sobre otro aspecto de los muertos. Lo primero es que yo expliqué en estos días que en realidad tenemos que hacer quien lo siente, por supuesto, estas ceremonias personales para con los propios muertos, porque en el inconsciente todo, todo eso nos modifica cosas, nos cambia de lugar con respecto a qué número de hijos somos. Es muy largo el tema, porque en realidad tenemos los dos números de hijos, el que creemos tener y el que tenemos a nivel biológico. Entonces no hay que enfocar las cosas de una sola manera, sino ampliar el enfoque nada más. Recuerden que la verdad más amplia es la que abarca las otras, no la que se contradice con la anterior. Y con el tema de los muertos, hay un tipo de muerte que es mejor tomar conciencia, hacer todo lo que hay que hacer a nivel de descarga, de reprogramar el pasado y todo eso, y después hacer un determinado tipo de ritual. Pero hay otro. Eso no quita que haya rituales que uno hace en otro sentido. Cuidado, porque este tipo de informaciones muchas veces son las que después desembocan en la creencia de que yo dije que hay que hacer directamente el ritual. No, Pero sí hay otros rituales que uno puede hacer con respecto a los muertos y que están relacionados con la conexión y la relación que tiene uno con el entorno. Y por eso les quiero contar algunas cosas. Por ejemplo, saben muchos que cuando yo viajo, llego a lugares donde hago un ejercicio que siempre es para mí, siempre aclaro eso, el ejercicio es siempre para mí, pero es en relación a los muertos del lugar. ¿Qué hago ahí? Yo tomo una piedra del lugar, cuando llego la tengo en mis manos, cuando ando por las montañas, cuando ando por otros países, cuando ando por playas, cuando ando por ríos, tomo en un momento de cada viaje una piedra e invito a todos los muertos del lugar que no han sido vistos, no han sido reconocidos, no han sido enterrados, a que ingresen a esa piedra, porque en nombre de alguien que está haciendo una experiencia biológica, en nombre de alguien que está vivo, vengo a darle la despedida que no han tenido. Dejo esa piedra unos 10 minutos, 20 minutos o 1 rato, si me voy a quedar en ese lugar, y finalmente un o en el mismo momento, o en otro momento de ese mismo viaje, hago el entierro de la misma manera que se los comenté estos días. Entonces, ese tipo de relaciones con los muertos, lo que hacen es que uno se sienta, porque el ritual siempre es para uno, es uno el creador, no es para la tierra, para esto, para lo otro, porque la Tierra se va a enojar. Chicos, cuando escucho cosas de culturas muy antiguas, de culturas muy respetadas en la humanidad, de culturas que tienen un lugar que hoy por ahí se le da mucha importancia en el inconsciente colectivo, y escucho a representantes de esas culturas decir que la Madre Tierra se va a enojar, Simplemente les voy a decir que traten de analizar eso que dicen. Quien siente que algo de lo que sucede es porque la Madre Tierra se enojó, se está alejando tanto de sí mismo y se está yendo tan hacia afuera de quién es como creador y de su propia responsabilidad ir hacia adentro, que realmente lo entiendo de miradas más occidentales, pero no de miradas que en teoría no lo son. Echarle la culpa al otro o echar la culpa a la tierra. Quien dice que la madre tierra se puede enojar, desconoce absolutamente el amor de la madre tierra, lo desconoce, lo tiene de modo teórico, no de modo práctico. Así que lo que les digo hoy nada más es para invitarlos a tener una relación distinta con los muertos. Este video por ahí Tiene más de 10 minutos, la verdad que no importa, lo voy a subir desde otro lado, porque Instagram, si lo subo desde la compu, me lo permite. Pero el tema de los muertos es un tema muy importante para el inconsciente, para el creador que somos. Y la unión que se tiene con los muertos desde el punto de vista consciente, desde el punto de vista de los sentidos, es una mirada absolutamente trunca para la relación con los muertos. Los muertos no están muertos, no hay absolutamente nadie muerto, no existe todavía, nadie ha muerto. Sé que para quien no ha hecho un camino determinado y ha viajado muchas veces a esos lugares donde hoy los muertos están, desde la película Coco, que es una excelente, excelente recopilación o puesta en escena o idea extraída de de la relación que tiene, por ejemplo, el pueblo de México con sus muertos, y que es absolutamente real, hasta un montón. Hay tribus en África que cuando muere un niño, tallan en madera una figura de ese niño, porque lo tienen así, de ese modo, en el único modo que les falta tenerlo a ese niño con ellos. ¿Cuál es? El presencial. Pero en la cultura occidental se habla de que cuando uno habla con sus muertos, está bloqueando un duelo, está no reconociendo que la persona murió, y no es así. En realidad hay maneras lógicas, humanas, profundas, de transitar el duelo. Fíjense que lo más fuerte que los humanos tenemos para con determinados parientes, ancestros, personas cercanas, amigos, es el amor. Es el amor. Y sin embargo, eso no está en ningún lado, no es sensorial, no lo puedo tocar, no lo puedo oler, no lo puedo ver, no lo puedo escuchar. Lo que sucede que ese amor está tan unido a cuestiones sensoriales que cuando se tiene una cultura en la que solamente existe la materia y lo sensorial, al desaparecer eso, uno dice ¿Qué hago con este amor? Entonces lo que se nos enseña es la manera de procesar para que al fin y al cabo podamos reconstruir esto tra Y sin embargo, también hay una respuesta, otra respuesta además de esta, que yo no digo que esté mal, pero hay otra respuesta Y esa respuesta es que en realidad lo único que te está dejando de suceder es que estás dejando de tenerlo a modo sensorial, pero del modo profundo, de ese mismo modo donde tenés guardado el amor, eso sigue estando siempre siguió, sigue y seguirá estando. Y cuando llegue el momento en que vos mismo hagas esa otra parte del juego, donde descubrís que es imposible morir, que ese es el momento en que uno deja de estar para los demás, en ese mismo instante descubrís que nunca hubo nadie muerto, que siempre en niveles más convergentes de conciencia es imposible la muerte, porque hay una sola, hay una unidad, y lo que hay son destellos de esa unidad, y lo que hay son creaciones tuyas de seres. Entonces, en tu creación, lo mejor que te puede pasar cuando hiciste un camino de ser creador, lo primero, primero, primero y lo más. Del nivel más básico de conciencia, es que te dejas de quejar. Eso es lo primero que uno nota cuando el otro realmente se reconoce creador. Si no le está reclamando a A. B. A Magoya, siempre reclamando. Y eso es un niño. Niño lo más puro que hay. Pero me refiero en cuanto a despertar de conciencia, ese es como el primer pasito. Después uno se deja de quejar. Después uno empieza a poner en práctica el hecho de ser creador, y ve que los demás se modifican cuando uno hace eso. Y después, cuando lo hacen, muchas veces se da cuenta de ¿Cómo es posible que yo tome conciencia? Él se sanó, ¿Cómo es posible que yo tomé conciencia? Él dejó de ser violento, ¿Cómo es posible que tome conciencia? Y el novio que nunca llegaba, ahora llega. Y ahí empieza uno a darse cuenta que es creador. Pero cuando uno se va dando cuenta de que es creador, también se va dando cuenta de que nadie existe. Entonces, del modo que uno cree que existen, sino que todos están ahí en función de uno. Y cuando uno hace eso mucho tiempo, uno hace ese camino mucho tiempo, uno. Uno se da cuenta entonces, al fin y al cabo, que en su propia creación uno no se puede morir, es imposible. Y que cuando uno haga el siguiente paso, este siguiente paso, otra vez va a salir a crear a todo y a todos. El problema está en la importancia y el lugar que le damos a lo únicamente sensorial, que es el más pequeño de los mundos. Es el mundo trunco, el mundo que carece de profundidad, el mundo que no tiene alma, el mundo que no tiene amor, el mundo que no tiene odio, el mundo que no tiene otras cosas, porque esas otras cosas no se ven no se escuchan, no se tocan, no se huelen. Entonces, para el ser humano occidental no existen. Por eso para el occidental, el muerto es alguien que deja de existir. Y para quien tiene un pensamiento completo, el muerto es alguien que deja de ejercer su rol sensorial, nada más que eso. Por lo tanto podés convivir con él, podés preguntarle, podés hablar. Lo que los originarios llaman los apus, los espíritus tutelares, los espíritus de la montaña, los espíritus de las cosas, los espíritus de la familia, los espíritus de los ancestros. La relación con los muertos nos enseña a estar completos. Y esa es mi invitación de hoy. Mi invitación de hoy es a que ahora que están llegando estas Pascuas, que sea uno de la religión o cultura que sea, a nivel inconsciente, colectivo, estamos todos inmersos en eso. Entonces, cuando uno tiene esa. ¿Donde está el control remoto? Cuando uno tiene esa relación con estas cosas, se da cuenta que está inmerso, como dije al principio de este vídeo, a nivel cultural en eso. Pero uno puede permitirse actuar de otra manera y trabajar de otra manera, y ver qué pasa con eso. Por ejemplo, este libro de infertilidad, que está por salir ahora, y que hablo mucho de este libro últimamente, porque realmente lo considero muy importante, tiene un lado sensorial. ¿Cuál es el lado sensorial? Acá están las fotos, estos son los niños, más de 80 fotos de niños, acá están. Pero qué se hizo para eso sensorial que hoy estás viendo acá se trabajó en el mundo no sensorial. Ese libro es un puente entre lo sensorial y lo no sensorial, entre lo no sensorial y cómo impacta en lo sensorial. En esos casos se habían hecho tratamientos, inseminaciones, operaciones, fertilización asistida, tratamiento para los espermatozoides, para. Para lo otro, pero no se había trabajado en el mundo que origina eso. Y es el mismo mundo de los muertos, es el mundo del inconsciente, es el mundo de lo enorme, de lo inmenso, de lo eterno. El mundo de los mundos, el mundo de arriba y el mundo de abajo. En ese mundo están vivos los muertos. En el mundo real, los muertos están vivos en el mundo artificial, en el mundo sensorial, en el mundo del resultado, del verdadero mundo. Y lo digo mientras pasan a ver si se llegan a ver decenas de palomas que representan el alma, representan el mensaje, representan el nacimiento, representan la paz. En ese mundo, en el mundo sensorial, Ese mundo es el resultado del mundo no sensorial. Pero si nos basamos nada más que en el resultado, no podemos entrar a ese mundo sensorial. Por eso considero este libro tan importante y por eso decidí ponerle tantas fotos con todo lo que eso requiere, de autorizaciones, de trámites, de cosas. Pero porque en estas Pascuas de Resurrección yo lo que quiero invitar a cada uno es a que permita que la manera profunda de transitar la existencia sea la que resucite, sea la que resulta. Hay muchas maneras de significar aquellas historias de renacidos, de que estuvieron muertos y alguien le volvé a vivir, estás de vuelta, mujer. Tu hijo no murió, tu hijo simplemente estaba dormido. Todo eso, todo eso es hora de que se permitan verlo de un modo más amplio. De un modo más amplio, nada más. No en contra, no oponiéndose a nadie. Son todas verdades vistas de distinto lado. Las verdades cristianas, las verdades judías, las verdades musulmanas, son todas verdades maravillosas y son puntos de vista maravillosos. Y al fin y al cabo, una gran verdad que está por detrás de todas las verdades y es esa verdad que une. Los amo, gracias. Es muy importante que tengamos una relación simplemente con nuestros muertos de no sensorialidad y no de no existencia. Los amo, gracias.










