NUESTRO LIBRO DE HISTORIA. EL CUERPO GRANDE. PARTE 2

Pablo Almazán guides you through exercises to connect with earth, sun, and water by placing your hands on the ground and holding dialogue with natural elements. He argues humans are made of the same materials as the planet and that daily salutations to these elements can reveal whether you're living your intended purpose.
Chapters
Buen día. Hoy está descargado el control remoto, así que voy a prender y apagar así el vídeo. ¿Cómo les va? Bueno, vamos a tomar unos mates juntos. Día soleado, muy lindo, muy lindo. Espero que traten de conectarse con el sol. Miren, los que en este momento están con posibilidad de tocar la tierra, poner las manos en la tierra, en el césped, en la tierra en sí, tocar una planta. Sé que hay muchos que ya se acostumbran a hacerlo, pero otros que no. Si quieren pruébenlo a los que no están acostumbrados. Pongan las manos en la tierra, permítanse un gesto de locura, pongan las manos en la tierra, cierren los ojos y empiecen a intentar jugar un juego a qué hablan con la tierra, a qué le dicen algo a esa enorme esfera de conciencia tan maternal y paternal, porque la tierra es madre y padre, el sol es madre y padre, la luna es madre y padre, aunque arquetípicamente estén más relacionados con algunos elementos y eso hace que estén relacionados con algunos lugares como el sol con el padre específicamente, la luna con. Con la madre específicamente, pero inclusive hay idiomas en que luna es masculino. Entonces uno se tiene que dar cuenta de la relación que hay. Pero hagan eso, poner las manos ahí y empezar a hacer como un diálogo sincero de encuentro. Los que nunca lo han practicado, los que les parece una locura, plantéenselo como un juego y tómense ahí 5 o 10 minutos para hablar con la tierra como si hablaran. Yo siempre trato de dar esta figura, no con su madre, sino con la esencia de la palabra madre y la esencia de la palabra padre, pero sobre todo con la tierra, esa esencia de la palabra madre. Como decir la madre de madre de madres de madres de madres de madres. Sentarse y tener un diálogo profundo. ¿Qué le preguntarías y qué le dirías a ese ser que es la madre de las madres de las madres de las madres de las madres? Si pudieras un día hablar con él, ¿Qué le dirías? ¿Qué le preguntarías? Si le preguntás algo y después hacés un silencio de un minuto, dos minutos y te permitís intuir una posible respuesta que te llegue, simplemente ese ejercicio, tan simple como eso. Con el sol podemos hacer lo mismo, con el agua podemos hacer lo mismo mientras estamos tocando el agua o poniendo las manos en la pileta cuando nos estamos duchando, podemos hacer lo mismo. No nos tenemos que olvidar que nosotros somos tierra, somos sol, somos agua. Lo dije en el vídeo anterior. Nuestro cuerpo está hecho de los mismos elementos, oligoelementos, minerales, metales pesados, que la tierra misma, y hasta tenemos la misma proporción de agua en el cuerpo que la superficie terrestre. Somos un fractal de la tierra. Nosotros crecimos en un vientre materno, cuyos minerales que fluyen por esa sangre que recibimos a través del cordón, llegan de alimentos, y esos alimentos no son más que trozos de tierra. Todo. No hay un solo elemento en la tierra que no sea la tierra, no lo hay. Ni el hierro que ves ahí, ni la cámara de fotos que tenés adelante, ni el plástico, ni Todo proviene de la tierra. Quiere decir que nosotros somos tierra convertida en determinada forma y con determinada creencia. Y ahí es donde nos vamos poniendo profundo. ¿Como que creencia? ¿Y como que si estoy hecho de lo mismo que la tierra, yo tengo una creencia? Sí, porque en realidad es ese paquete de creencia, conciencia, propósito, cada vez más envolvente, el que hace que no seas una tierra que está cumpliendo la misma función que esa tierra, sino que sos un trozo de tierra con una finalidad particular. Y esa finalidad particular es la que motivó que llegues acá a tomar por estado un pedacito de polvo. ¿Se acuerdan de eso? De polvo somos, al polvo volvemos. Un pedacito de tierra para protagonizar un papel que estaba preescrito, al igual que una película, no se empieza la película y después se hace el guión, y después se hace la idea, sino que es al revés, existe una idea previa, un propósito previo, que es el que le dio consistencia, coherencia, motivo a esta experiencia humana. Entonces, dialogar con quien soy en esencia, con esa sabiduría de base, con esa sabiduría tan amplia como son los elementos que me componen en su estado puro, dialogar con la tierra, dialogar con el sol, siempre, siempre, siempre, es al fin y al cabo, una manera de dialogar conmigo mismo y con la menor distorsión posible. Porque si intento dialogar sobre mí con un par mío, con alguien que he creado para que me muestre más de cerca mis distorsiones, sin siempre, ese diálogo puede ser sesgado, puede ser intencionado, puede ser atajándome, puede ser cubriéndome, puede ser a la defensiva, puede ser al ataque por defensiva. Si no estoy a la defensiva, nunca hay ataque. Y ese tipo de relaciones son relaciones muy puras, donde no hay riesgo de discusión, donde no hay riesgo de integridad, donde no hay riesgo de quedar mal, donde no hay riesgo de que uno se sienta avergonzado por llorar, que son cosas muy humanas. Son los diálogos tal vez más profundos que hay. Son el encuentro más directo que puedo tener tal vez conmigo. Estar sentado al sol con las manos y en vez de estar pensando en ese momento en no sé que, tengo que hacer tal cosa, solucionar tal problema, tengo que ir a comprar, tengo que hacer tal. Direccionar la mente hacia ese encuentro. Bueno, me voy a encontrar con la esencia de todas las madres de la tierra y voy a poder hablar con ella diez minutos. Wow. ¿Qué le diría? ¿Qué le diría si pudiera contactarme con ella? Voy a hacer un viaje a tal país que me dijeron que hay un lugar sagrado, que si te sentás ahí podés hablar con la esencia de la tierra. Eso también lo puedes hacer en tu casa. Eso también lo puede ser en tu casa, en el pasto. Pero yo vivo en un departamento, en un piso 8. No te preocupes, es exactamente igual. Cerrá los ojos, sentate en el piso, apoyá las manos en el piso y empezá a visualizar que estás sentada en el medio del jardín que más te guste y empezá a hablar con la tierra. Y vas a ver que la conciencia no necesita de los sentidos reales, porque para el inconsciente real y virtual es lo mismo. Y Eso es así 100%. Entonces la invitación de hoy es al diálogo con el sol, que era como empezaba el vídeo de ayer, al diálogo con el sol, que les contaba que Jake estaba y está al sol de acá, veo que está tiradito ahí en el sol, y que se conecten con esa. Con su esencia, con ese tipo de esencia. Estos días son muy hermosos para despertar, muy hermosos para ir hacia lo profundo, muy hermosos para descubrir. Wow, esto que me acaba de pasar hablando con la tierra, lo podría haber hecho toda la vida, todos los días. Sí, todos los días lo podías haber hecho. Y si la saludas todos los días, tu inconsciente le empieza a incorporar. Che, tienen relación. Si saludas todos los días a tu cuerpo, si le agradeces a tu cuerpo, el inconsciente real y simbólico es lo mismo. Si le agradeces al sol, no son meras figuras artísticas o voladas. El saludo a los elementos, el saludo a las estrellas, el saludo a la mañana, el ponerse en contacto con la naturaleza, son regalos para uno mismo en lo más profundo. En lo más profundo. Recordemos que tenemos un propósito para el cual lo vamos a hacer en modo materia, gracias a los elementos de la Tierra. Ese propósito va a ser único y va a ser la dirección, el guión, el libreto de toda esta película que vamos a hacer acá. Y si nos desviamos de esa película, va a venir un gran amigo que se llama Síntoma y nos va a mirá, de la película que te habías propuesto, de todo aquello que quedó trunco, aquellos dolores que vos venís a reparar, estás yendo por el lado equivocado. Llego yo, Síntoma, a decirte en qué estás equivocado. Seguí mi consejo y lo vas a poder solucionar. Bueno, ahí estamos ya sobre el último minuto y hoy el control remoto se ha quedado sin batería, así que lo voy a pagar así. Los quiero a dialogar con la Tierra, que es lo más hermoso que hay, y hablar con todo el propio universo creado. Los quiero mucho. Un abrazo.










