
Pablo Almazán afirma que todos los síntomas que muestran los niños (p. ej., morderse las uñas, problemas de atención, autismo, conductas vinculadas al territorio) no deben trabajarse directamente con el niño sino con los padres: al sanar el dolor y las experiencias no resueltas de los progenitores (o abuelos) el síntoma infantil desaparece. El audio incluye ejemplos clínicos y una anécdota donde la conciencia de una madre sobre el consumo de cocaína en su embarazo resolvió la reacción sensorial del hijo. También menciona recursos y canales de Humano Puente.
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Y dicen maestros hermosos, buen día. Escuchan los teros ahí, ¿No? Bueno, este vídeo hermoso es un día de esos días de primavera de Buenos Aires que son increíbles. Y hoy es un día ideal para hablar de niños. Hace poquito posteo un caso de autismo, ustedes se deben acordar, y tuvo tanta repercusión, tanta repercusión. Pero empezaron algunas otras preguntas. ¿Entonces, el trastorno de atención con hiperactividad también lo podría trabajar? ¿También lo podrían trabajar los padres? Y mi respuesta es que el ser humano, el pensamiento occidental, el problema que tiene es que cuando algo atenta contra su estabilidad de mirada, lo trata de conservar en el menor espacio posible. Es decir, OK, puedo llegar a aceptar que el autismo se sane de esa manera y hasta ahí llego y ahí negocio y listo, no sigamos. Porque el seguir puede ser muy profundo para mi mente estructurada de determinada manera y con determinada mirada occidental. Entonces me preguntan algunas personas, me ¿Pero entonces esto también se puede? ¿Y esto también? ¿Esto también? Y mi respuesta todo síntoma de niños, nunca se trabaja con el niño, siempre se trabaja con los padres y siempre se sana el niño. Las sanaciones son cuando se trabaja con los padres, porque en realidad todo síntoma que manifiesta un niño es un dolor que tienen guardados los padres, nunca es una culpa de los padres, nunca es por los padres, nunca es por lo que hizo el padre o la madre, siempre por lo que sufren, por ese dolor que siguen teniendo dentro de sí la madre y el padre. La abuela muchas veces viene a trabajar la abuela. Hay niños que dejaron de transitar el autismo porque vino la abuela a trabajar. Entonces la propuesta de humano puente, que es esta propuesta del espíritu, la materia, el yo soy y y la conciencia, unido a todos los síntomas y a todos los dolores de la experiencia humana, que es lo que consideramos síntoma, no cuente, nos muestra que un niño es sólo un espejo, un niño es sólo una pantalla que viene a mostrarnos lo que nos sucede. ¿Cómo qué? Como toda la realidad, la realidad no es más que una pantalla. Lo que pasa que tiene órdenes de implicancia y órdenes de afecto, de cosas que me afectan, me afecta muchísimo más lo que le pasa a un hijo y me hace sentir más entre la espada y la pared y me manda a trabajarlo, que lo que pueda pasarle a unas cosas aparentemente más lejanas. Entonces me pareció un día excelente para hablar de niños. Por ejemplo, cuando un niño se come las uñas, lo que está expresando es su enorme dificultad para poder expresar lo que lleva dentro, muy relacionado con la ira y con el dolor, pero porque además ese niño está obedeciendo a las emociones de los padres. En realidad, quienes transitaron vidas en las que se guardaron respuestas, no poder contestar, no poder desobedecer, no poder contradecir una orden, son sus padres. Y por lo tanto, como esos padres sobrevivieron en ese formato de familia, este niño no quiere correr el riesgo de salir de ese formato. Entonces, si mi mamá, mi papá vivieron porque no expresaron esa ira, eso que querían marcar, eso que querían decir, yo voy a hacer algo mucho más profundo, me voy a garantizar comiéndome las uñas, y si pudiera me las sacaría, para no correr el riesgo de revertir aquello que dio por resultado vida. El no responder, el no expresar la ira, tiene que ver con eso, pero es una ira bastante particular. Pablo generaliza ira que es la misma que impacta en las uñas, en la orina, en el olor a transpiración, en el hecho de defecar, hacer caca, está relacionada muchas veces con el territorio, con el marcaje del territorio, y eso lo expresan con ira. ¿Cómo es eso? Y porque son las cosas que usamos y que utilizamos en nuestra evolución como animales para marcar el territorio. Ustedes van a ver que un león araña todos los troncos de su territorio, la leona marca su lugar haciendo caca, el macho orina por todo el perímetro para marcar su territorio, se refriega el cuerpo porque deja su olor. Son las maneras que tenemos de marcar el territorio. Y un territorio, por supuesto, en el ser humano, es un territorio emocional, es un territorio afectivo, es un territorio real. Por eso muchas adolescentes empiezan a comer las uñas y pueden tener problemas de cistitis, por ejemplo, en el momento en que quieren cerrar la puerta de su cuarto, porque comienza el momento de su intimidad y los padres quieren abrir la puerta de ese cuarto, o entrar sin previo aviso a la puerta de ese cuarto, en una invasión absoluta de territorio. Por eso es que jóvenes comienzan también a ese momento. Y así todos los síntomas de niños hay que verlos con los padres. Les puedo contar infinidad de casos de los que hay en este grupo maravilloso que comparten ahí los consultores, y que he atendido yo personalmente también. Y de niños, que automáticamente viene la madre viene el padre, sana sus dolores de vida y el niño deja de comerse las uñas, o deja de hacer determinada cosa, o deja de transitar el autismo, o deja de transitar el trastorno de atención e hiperactividad y todo ese tipo de cosas, o deja de andar mal en el colegio, de tener problemas con sus materias. ¿Por qué? Porque no son algunas cosas, son todas las cosas que transitan los niños las que se solucionan trabajando con los padres. Nunca se trabaja con el niño. El niño es la pantalla. Y el pobre niño lo agarran para acá, al hoyo, y van para allá, lo hacen sentir loco, lo hacen sentir que él tiene algún problema, lo hacen sentir que es él el que tiene que trabajar. Y ese pedacito de Dios recién llegado a la tierra, como tiene un tallo cerebral que le obedece porque te quedas sin amor, obedece. Porque te quedas sin comida, se me salió la pantufla, obedece porque te quedas sin comida, obedece, iba para acá, iba para allá, y empieza a dudar de sí estaré loco, estaré mal, tiene hemorroides, tiene determinadas cosas. ¿Por qué? Porque no se siente en su lugar, siente que está afectada su identidad. Pero bueno, les voy a contar un caso hermoso. En un programa de radio que está grabado, esto lo tiene en humanopuente. Com, en la parte de vídeos, con el canal de YouTube Pablo Almazano, Humano Puente. Gracias. Hay más de 15 mil suscriptores en ese canal, y hay cerca, estamos llegando a los 10.000 seguidores en Instagram. Es impresionante lo que se viene. Ahí van a encontrar un vídeo de una mamá que llama preocupada en programas de radio porque su hijo tenía dos particulares, particulares particularidades. Un niño muy chiquitito, dos, tres años, no me acuerdo. Y era que no soportaba cuando alguien tocaba harina. Y ella ese ruido no lo soporta. Y yo en ese momento pensé ¿Qué ruido? Si cuando uno toca harina, pocas cosas más silenciosas deben haber ahí. Y no soporta el ver que una persona escribe con el lápiz sobre un papel, o con una lapicera sobre un papel, cuando rayas así, ese ruido que hace la mina lo detesta, se enerva, grita, tiene manifestaciones de ira. Y en ese programa de radio no llegué al nudo del conflicto, le dije, mira, pasa por acá. La harina podría tener cuestiones relacionadas con celiaquía, con ese tipo de cosas, pero relaciona todo lo que tenga que ver con polvo, porque el polvo es la sexualidad también, y tiene que ver con esto, con el otro, cosas blancas. Y sé que con esa pauta por ahí llegás. Pero bueno, lo cierto es que me fui y que no terminé. A la noche estoy en la cama y junto las dos imágenes, la del polvo blanco y la de la lapicera pasando sobre el papel. Es decir, ese gesto. Y me siento en la cama y digo cocaína. A las seis de la mañana la llamo a esta chica, locutora de radio, excomunicadora, Humano Puente, una persona que amo, Araceli, y le ara, decile a esta chica que es una historia de cocaína, que revise su historia. Esta chica revisó su historia, recordó que estando embarazada de este hijo, su esposo antes había consumido cocaína hacía años, y cuando ella queda embarazada, pautan que eso nunca más iba a pasar. Y ella en un casamiento descubre que se había ido al baño con un amigo y había tomado cocaína. Cuando ella tomó conciencia de ese hecho, de ese dolor que ella portaba, de su embarazo, automáticamente su hijo, el síntoma, lo apagó y ella le hacía adelante con un lápiz, así. Y el niño no reaccionaba, agarraba la herida, la hacía así, porque no lo podía creer. Hoy esa mujer es consultora de Humano Puente por cómo le cambió la vida, por cómo descubrió que los síntomas de los niños los sanan los padres, y se quiso dedicar a eso, como muchos de los que empiezan por un síntoma y hoy son sanadores del universo. Los quiero toda la información en humanopuente. Com, que estamos llegando a los 10 minutos.










