
Pablo Almazán (Spanish-language YouTube speaker) asks “¿Qué pasa si soy feliz?” and argues that symptoms—physical, emotional, social—are expressions of unhealed painful memories passed across generations. He critiques blaming and conventional notions of "forgiveness" as incomplete, and claims that becoming happy is an ethical obligation: personal happiness stops the transmission of suffering and is the most generous act one can do for future generations. The chunk closes with encouragement to pursue happiness and abundance.
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Buen día, maestros queridos, ¿Cómo les va? Disfrutamos de unos mates. ¿Quieren unos mates? ¿Se sentirá el ruidito del agua ahí cuando cae? Bueno, para todos los que ven este vídeo, los argentinos somos muy materos, los uruguayos, los chilenos en parte, los brasileros, en gran parte de América Latina se toma, y en otros lugares más que me asombraron, en África se toma mate, en Asia se toma mate y cada vez está más difundido, Somos muy orales. ¿Qué pasa? ¿Cuál es el? ¿Cuál es El problema? ¿Y qué pasa si soy feliz? ¿Qué pasa si alguien es feliz? ¿Qué tan importante es? Aunque parezca ridícula la pregunta, ¿Qué tan importante es que yo sea feliz? Lo primero a tomar en cuenta es que es un síntoma. En humano puente. Todo síntoma es un recuerdo doloroso, no sanado. Existe una tendencia, una creencia, una manera de encarar algunos caminos de sanación, en los cuales uno empieza a tomar conciencia y a darse cuenta de que somos el resultado de lo que sucedió. Algo que la ciencia en general acepta para la evolución de las especies de largo plazo a través de las adaptaciones, pero no acepta para el corto plazo a través de las emociones. Eso es largo de explicar y ya lo saben, porque lo explico en muchos vídeos, pero. Un pato bellísimo. Todo síntoma es un recuerdo no sanado. Quiere decir que más allá de lo que planteo o lo que quiero comentar, que cuando se empieza a ir más allá de lo que normalmente se conoce como sanación, y uno se empieza a enterar de que lo que posee en su cuerpo es el resultado de lo que sucedió, existe una tendencia acusadora. Uy, yo me agarré un paquetito de mi mamá. Uy, esta vieja me dejó tal cosa. U el viejo era terrible y ahora yo estoy acá pagando las consecuencias. Es decir, lo primero que hago cuando me doy vuelta para el pasado y me doy cuenta que tengo determinados síntomas, del tipo que sea, físico, un malestar económico, un malestar en cuanto a la pareja, en la relación con la realidad, los hijos, me doy vuelta y le echo la culpa a alguien, porque vengo de una sociedad y de una última etapa evolutiva no tan corta, porque esto comienza desde los originarios, de poner a los dioses afuera y por lo tanto a la solución de todo lo que me ocurre afuera y al origen de los males de todo lo que me ocurre afuera. Entonces, cuando miro para atrás y descubro que ya con la mirada de que lo que me ocurrió es por el pasado, le echo la culpa a los miembros del pasado. Pero Mano Puente agrega que en ese pasado el que está sos vos, porque soy el yo soy, y soy todos los tiempos, y todo lo que existió, existe y existirá. Aquel pasado soy yo. Y ahí es cuando uno empieza a tener que asumir forzadamente que no perdonó a nadie, que es imposible perdonar a alguien, porque además el ser humano no se da cuenta, pero cuando cree que hay que perdonar a alguien, a la vez está creciendo que alguien tiene la culpa, o que hay que acusar a alguien. Pocas cosas son más alejadas del yo soy que el perdón. Tan alejadas como la acusación. La acusación y el perdón son parte de la ignorancia del yo soy. El que cree que tiene que perdonar es el que cree que hay un culpable, y el que cree que hay un culpable es porque ignora los motivos de ese al que culpa. Por eso el perdón es ignorancia, porque es la segunda parte o el complemento de la acusación que es ignorancia. Pero más allá de eso, Lo que me doy cuenta es que hoy tengo en mi cuerpo y en mi realidad aquellas infelicidades, aquellas historias dolorosas, los recuerdos dolorosos de aquellos que fui. Yo soy la continuación de mi madre, yo soy la continuación de mi padre. No me tengo que preocupar porque mi madre sane, porque mi madre despierte, porque yo soy mi madre despierta, porque yo soy mi padre despierto y sigo yo, continúo yo. La evolución, la biología, dicen que es mi turno. Dejá de ir a decirle, hacelo, despertate, vos tenés que hacerlo. No, No, simplemente hacelo. ¿Por qué? ¿Qué pasa si soy feliz? Automáticamente, cuando tomas en cuenta que lo que llevas en tu cuerpo y en tu realidad dolorosa es como consecuencia de lo que pasó y de todos los sacrificados y de todos los que renunciaron a su vida por sobrevivir, por creencias, y vos hoy lo llevas grabado en tus huesos, en tus intestinos, en tu disbiosis, en tu sobrecrecimiento bacteriano, en tu piel, en el hecho de no tener tu casa propia, en el hecho de no tener la economía que querés, vos empezás a tomar conciencia, al mismo tiempo, si lo hacés de un modo más completo, de que ser feliz es mandatario. Parece una opción, pero no lo es. Es una tremenda responsabilidad, es una obligación humana. Porque así como al principio de este camino tal vez te diste cuenta y acusaste a esos que han sufrido o que han hecho las cosas mal, porque desconoces el origen y el motivo de por qué hicieron las cosas mal, porque aún te desconoces, porque cuando te conoces te das cuenta que no existe el mal a propósito y por lo tanto no existe la condena, la acusación. Vos te das cuenta que ahora es peor. Ahora sabes que el dolor genera dolor, pero no haces el movimiento para hacerlo y pasas a formar parte de esta cadena de dolor. Por lo tanto, el vídeo de hoy, la invitación de hoy es a que tomes conciencia de que un ser humano responsable, generoso, generoso con la tierra, generoso con el futuro, generoso con la humanidad, generosa con su creación, Tiene que ser feliz. Ser feliz no es un acto de evasión. Ser generoso, ser abundante, tener abundancia, tener felicidad, poder disfrutar, es el acto más generoso que hay en la tierra. Y sufrir es un acto egoísta. Y vivir en la pobreza sufriendo porque mañana no sabés qué hacer. Y esto es lo más crudo que voy a decir, porque hay un montón de dogmas y un montón de maneras heredadas de religiones y de la manera otra vez de culpar que alguno lo va a hacer saltar. Pero ser infeliz es muy egoísta porque genera infelicidad. No buscar la felicidad es un acto de egoísmo muy grande porque genera enfermedad. Por lo tanto, felicitaciones a todos aquellos que hacen todos los días un pasito hacia la felicidad. Son los dueños y los hacedores y los héroes no anónimos, porque en el futuro solo existen ustedes. Esta felicidad la están creando para su futuro, aunque sea en otras manifestaciones, en otros cuerpos, en otras formas, en otras experiencias. Felicitaciones por hacer la obra más generosa que hay. Sean felices, sean abundantes. Un abrazo y nos vemos en el otro vídeo. Chau amigos.










