
A short spoken monologue by Pablo Almazán advising listeners to look beyond surface meanings of symptoms. He frames symptoms as guides to a deeper personal and ancestral 'treasure' rather than enemies to silence. Using rosácea as the example, he links facial redness to shame and social exposure, often appearing around sexual maturity, and urges exploration of family history (unborn children, aborted dreams, stigma, psychiatric episodes in ancestors) to find underlying causes. The tone is empathetic, spiritual-psychological and anecdotal.
Chapters
Buen día, ¿Cómo les va? Bueno, en realidad estoy grabando dos vídeos juntos, el que subo, el que vieron ayer a la noche y el que están viendo ahora, que como estoy brindando una apertura, me levanto tan temprano, voy a grabar este videito que voy a ir grabando cada tarde para poder subirles el vídeo a la mañana para todas esas personas que tengo el enorme, enorme honor de que me digan, che, te extrañé, no estuvo el vídeo de la mañana, quiero tomar mate mientras escucho. Para mí también es bellísimo, chicos eso. Es bellísimo que sintamos eso. Y es mutuo, de verdad. A mí me encanta estar acá cada mañana, sentarme con el mate y saber que cada uno de ustedes está ahí escuchando y tratando de tomar un poquito de conciencia de quiénes somos, de dónde venimos. Les pediría que nunca se pierdan solamente con el significado del síntoma. Acuérdense que hago todo lo posible para que esto no sea un diccionario, sino para que sea un caminito de conciencia hacia el interior de cada uno y hacia lo más profundo de cada uno, ¿Si? Si hacemos de este espacio un diccionario, nos va a llevar a lugares no muy profundos. Siempre está bien indagar un poquito qué me pasó y qué habrá sido lo que me provocó ese dolor. Pero como digo siempre, si ustedes supieran lo que hay detrás de un síntoma, chicos, allá en la profundidad, y que un síntoma viene a cambiarte la vida y que un síntoma viene a que encuentres el tesoro, ¿Si? Si vos supieras que aquel campo que deseó tu bisabuela y que como finalmente en vez de casarse con ese hombre que soñaba casarse, que iba a ser una buena pareja y uy, qué bueno canta ese pájaro escuchando, es una belleza y es una gallareta que anda por ahí, la bisabuela eso no le salió. Al final, en vez de tener ese campo que quería y ver a sus hijos corriendo por ese lugar y tener esa vida plena de mirar los amaneceres, resulta que tal vez el bisabuelo fue un hombre alcohólico que hizo lo que pudo con su vida y a ese sueño le quedó trunco a la bisabuela. Y aquí estás vos que venís por una alergia al vino y yo te digo, bueno, mira, la alergia al vino está relacionada con esto, ¿Si? Es vino tinto y si el vino, sobre todo como las uvas, están relacionadas con la descendencia. Fijate las cuestiones de hijos dados y vos averiguas un poco y te quedas ahí y no te vas a lo profundo. Si vos supieras que detrás el encuentro profundo del mensaje de tu síntoma, aquel campo, aquella campiña con niños corriendo, que deseó, la abuela está esperándote para ser tuya, para que veas esos amaneceres en felicidad, para que descubras que detrás de todo lo que está bloqueado, también está, porque por supuesto que está unido, también está el sueño no concluido de la bisabuela. Jamás te quedarías en un significado simple de un síntoma, jamás te quedarías en ¿Y qué quiere decir esto? No, no, porque quiero saber. Es porque el ser humano desconoce la profundidad. Y no estoy hablando en términos solamente materiales, porque la abuela te dejó un campo que no sabías que lo vas a heredar de manera indirecta. Estoy hablando de la felicidad de mirar eso que quería la bisabuela. La bisabuela quería mirar ese amanecer viendo como sus hijos corrían por ese campo y ver el amanecer ahí, estar tranquila con sus caballos, sus plantas y ser feliz, simplemente ser feliz. Eso es lo que quedó trunco. ¿Y como tal vez estás descreyendo de que eso sea así, bueno, a lo sumo sacame el dolorcito que tengo en tal lado, lo demás qué voy a hacer? La vida es así, no es así la vida. La vida se crea. Sos creador, sos creadora y hay un tesoro y el síntoma es perfecto. Y el síntoma te puede llevar hasta ese tesoro. Pero para eso hace falta algo que se llama fe, el famoso grano de mostaza. Ahora tenemos un compañero, compañero sabio, un compañero guía, compañero que te dice por dónde ir para encontrar ese tesoro. Y ese compañero se llama síntoma. Pero el ser humano ha llamado al síntoma enemigo, ha hecho campañas mundiales para luchar contra. Ha hecho campañas mundiales para pagarlo, para negarlo, para atacarlo, para ver cómo en vez de escucharlo, en vez de escucharlo, es como si tu hijo te plantea un problema y vos le pones una cinta en la boca y ay, se me terminó el problema de mi hijo. No se termina el problema de tu hijo. Le pusiste una cinta en la boca. Tu hijo tiene mucho para decirte, mucho para enseñarte, y lo mejor es escucharlo. Y te viene dando un mensaje para vos, para que te comprendas a vos mismo, para que te des cuenta de lo que te pasó cuando eras chico, de tus sufrimientos, lo que le pasó a tu abuelo, lo que le pasó a tus padres. Callar un síntoma es parecido a callar a un hijo, a callar a un ser querido, callar a alguien. Así que vamos a hablar un poquito del síntoma de hoy. El síntoma de hoy tiene que ver con la rosácea. Y la rosácea es una vergüenza. Y de ahí en más. Y de ahí en más, lo que tenemos que ver es de dónde traemos esta vergüenza. La rosácea se suele dar acá, un enrojecimiento de la cara, en los pómulos. Y la pregunta inicial que hay que hacer ¿Cuándo te empezó? Siempre, no sólo en este, sino en muchos síntomas, hay que estar atentos. Si el síntoma empezó en la edad de la madurez sexual, en la edad en que la mujer empieza a menstruar, en que empieza a tener su cambio hormonal, lo mismo para el hombre. Siempre son la madurez sexual, porque muchas vergüenzas, vivimos en una sociedad así, están relacionadas con lo sexual, pero no siempre son vergüenzas sexuales, ¿Está bien? Son situaciones de vergüenza. Por ejemplo, situaciones clásicas que se viven, que se ven en la rosácea, se los cuento. Por ejemplo, ¿Desde cuándo te empezó? Me empezó a los 17 años. Y a ver, ¿Qué te pasó a los 17 años? Y a los 17 años conocí un chico que se llamaba Carlos, que se llamaba Luis, vamos a suponer Luis, pobre, que es el que uso siempre los ejemplos pobres los Luises. OK, pero gracias por sanar a tanta gente. Conocí un chico que se llamaba Luis. Muy bien, conociste un chico que se llamaba Luis y a tus 17 años, y tu resulta que ahí te empezaste a poner este enrojecimiento. Muy bien, vamos a la historia de la madre y encontramos que antes de casarse con el padre de esta chica, tuvo un novio que se llamó Luis. Quedó embarazada, era muy joven, tenía 17 años, y se sintió juzgada, observada, no sólo por su clan, sino por el barrio, por los vecinos, era otra época. Y resulta que vivió ese embarazo primero con vergüenza, porque se sintió juzgada, se sintió mirada, se sintió separada. ¿Está bien? Entonces, la rosácea muchas veces tiene que ver con ese tipo de historias, historias de no nacidos, embarazos, situaciones sociales. Y en el transgeneracional también hay que buscar historias de haberse sentido expuesto, haberse sentido mirado por el clan, mirado por la sociedad. Me acuerdo un caso muy particular, no me acuerdo, me parece que fue en el norte argentino, Tucumán, Salta, Jujuy, Santiago del Estero, por ahí, fue que una chica le decíamos, bueno, a ver, vamos a ver, está relacionada con esta abuela, se llama igual que vos. Les cuento más o menos la historia, no me la cuento exacta, pero los componentes son los que les digo. Esta historia fue así, pero no me acuerdo si en vez de la abuela era la bisabuela, si en vez de tal nombre tenía otro. La historia es, estaba relacionada por ejemplo con una abuela que se llamaba igual que ella, o con una bisabuela, muy bien, o con una tía, con una tía abuela me parece que era. ¿Y qué pasó? Porque mira, resulta que esta abuela o esta tía abuela tenía una hermana, por eso digo, era la abuela o era la tía abuela que se llamaba como ella. Y esta hermana tenía un problema psiquiátrico, y algún domingo cuando estaba en la misa, la familia, a la misma edad que a ella, se le despierta la rosácea, esta mujer con este problema psiquiátrico, toda la familia en la misa, y esta mujer entraba a la misa, empezaba a insultar a todos y se desnudaba delante de todos en la iglesia. Ella era heredera, no de la mujer que manifestaba esto, sino de la hermana que estaba presente en la misa. Entonces se imaginan la sensación y lo que vivía esta familia a nivel familiar y a nivel social, teniendo esta hermana con este problema en particular, que por supuesto no hay nada ni que juzgar ni nada de eso en el síntoma, pero es inevitable la vivencia por la que pasaba esta persona. Así que rosácea, buscar todo tipo de vergüenza. La vergüenza puede ser económica, puede ser sexual, puede ser por infidelidad, puede ser por desamor, puede ser por abandono, puede ser por el color, por lo socioeconómico, las vergüenzas familiares. ¿Está bien? Bueno, los quiero, les mando un abrazo grande, ahora sí, mañana grabo otro videíto. Los quiero mucho, gracias por estar ahí. Un abrazo.










