
Pablo Almazán habla desde la Laguna del Sauce (Uruguay) tras un encuentro a beneficio de Sokobioma, reflexionando sobre la solidaridad, la bioexistencia consciente y la relación entre atender al otro y reconocer necesidades propias. Usa la experiencia del evento y un recuerdo de infancia (ir a pescar con su padre) para mostrar cómo la naturaleza y la memoria conectan con la sanación interior y la responsabilidad hacia los animales.
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Buen día, amigos hermosos, ¿Cómo les va? Acá voy a tomarlo así, así sale este útero de Uruguay, La Laguna del Sauce. La noche tuvimos una charla hermosa y profunda, hablando de la solidaridad, entre comillas, y descubriendo si es posible la solidaridad, si me reconozco la totalidad de las cosas, con quién estoy siendo solidario cuando soy solidario, o tal vez de qué me estoy alejando cuando soy solitario, solidario, que me estoy alejando cuando. Cuando creo que me pongo a ayudar al otro. Tarea que está muy bien y que precisamente hice anoche haciendo ese encuentro a beneficio de Sokobioma, y que lo agradecimos tanto. Inclusive una participante de Sokobioma hizo ahí un relato con una descarga, con una emocionalidad, porque conectó precisamente con ese lado, con el lado de no poder más por estar ayudando al otro, amar lo que hace, ser una apasionada con su familia de lo que hace. Y fue la gran maestra de la noche, Camila, le agradezco tanto y todos le agradecemos tanto su participación, su descarga, su encuentro con ella misma, porque eso es lo que propone la bioexistencia consciente, que siempre que exista un necesitado en tu mundo, te des cuenta que no puede existir si no hay un necesitado dentro tuyo. Y está muy bien atender a ese necesitado de ese aparente afuera, pero tomando siempre el mensaje ¿Y qué tiene para mí dónde hay algún necesitado, alguien que necesita? ¿Cuál es el lado mío que abandoné? ¿Cuál es el lado mío que reprime? Y hablando de los animales, porque Sokobioma hace una obra enorme, hermosa, ayudando a los animales, decir ¿Cuál es el animal que reprimo dentro mío? ¿Cuál es el animal que no puedo controlar y que siempre sale de mí y se me escapa? Así que acá estoy, diciéndole gracias a la Laguna del Sauce, gracias al grupo maravilloso de anoche y conectándome con este útero, con esta laguna hermosa que ya me hizo llorar, porque me hizo acordar. Las lagunas tienen un sonido que lo tienen solamente las lagunas. Todo el que conoce una laguna lo sabe. Es este sonido. En la laguna calma el agua, habla bajito. Y a mí ese sonido me hace acordar a una boyita, a ese flotante que apenas se mueve con un poquito de tanza y un anzuelo chiquito con el que mi papá me llevaba a pescar mojarritas, así que me hizo emocionar mucho esta laguna que me dio ese sonido, ese sonido de mi infancia, de ese padre sanado dentro mío, de esa unión que tengo con el, que yo he creado y que para mí es el mejor padre del mundo, porque es el mejor padre del mundo para mí. Así que gracias papá, también te honro, te quiero, gracias por llevarme a pescar tantas veces, gracias por lo maravilloso que sos, gracias mamá por el útero que hoy puedo disfrutar tan en paz, tan transparente, que me permite ver las orillas y que me permite ver quién soy. Gracias.










