
Pablo Almazán explains how physical symptoms carry messages from ancestral and collective stories. He describes his Apertura workshop, which maps the body's psychosomatic meanings: throat issues relate to speech and voice, the esophagus to unfinished projects. Healing happens at the level of consciousness, not just treating symptoms.
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Buen día, ¿Cómo les va la mañana, por lo menos en Buenos Aires, bellísima? En estos días empiezan, como vieron los vídeos tempranito, porque empecé a brindar apertura. Estoy brindando la de Buenos Aires Apertura, un humano puente, la que se llamaba Apertura Intercodificación Bioemocional. Y ahora es el paso 1 de la bioexistencia consciente. Y es tan grande el honor de acompañar a estos seres que llegan y que este viernes terminan como si fueran. Muchas veces me conozco más con la persona que tengo al lado, que con amigos de toda la vida. Ayer se los decía, y eso es tan así, es una belleza. Y ayer cuando hablé un poquitito de la Tierra, y de. Que somos Tierra y que somos la evolución misma, y que por lo tanto un síntoma siempre es una cuestión de conciencia, Mencionaba que la importancia que tiene tomar conciencia de lo que es sanar. Porque si ocurrió algo allá, en el aparente y didáctico pasado, en el que tuve una serie de ancestros que yo tomé para venir aquí a hacer esta experiencia humana, y en esos ancestros hay historias de incesto, de dolor, de abuso, de abandono, de violencia, impotencias por cosas que no se concretaron, desamores, infidelidades. Yo tomo todos esos. Esos nudos del pasado para venir con la certeza de quién soy, porque no soy eso solamente, yo soy algo mucho más profundo que eso. Soy el gran espíritu, soy la totalidad, soy el sol, soy la Tierra. Tengo los mismos elementos que la Tierra en mi cuerpo hay cobre, zinc, plata, potasio, calcio, fósforo, hierro, agua, en un porcentaje similar al de la superficie de la Tierra. Soy todas esas cosas. Y tomo todo ese pedazo de universo convertido en historia, y a través de eso vengo en una especie de laberinto personal, A poner todas esas historias en parte de ese árbol genealógico que tengo, que es el vientre de una madre. Coloco todas esas historias ahí. A través de eso, mi madre vive un fractal de lo que sucedió allá arriba. Y mis células se programan porque sobreviven a esa copia de lo que sucedió allá. Entonces salen acá, siendo células creadoras de lo que sucedió ayer. En ese modo, yo repito la historia de lo que sucedió allá, pero no como castigo, no porque nadie me la dio, porque alguien me la dio, no porque la heredé sin pedirla, sino todo lo contrario, porque como el síntoma y la realidad es una cuestión de conciencia. Cuando realmente desde la conciencia asumo quién soy, me doy cuenta que nadie me obligó a traer nada, que nadie me enchufó nada, sino que yo soy un trozo de universo que ahora en vez de decirle a mis ancestros ayúdenme, le digo a mis tranquilos que yo los voy a ayudar, tranquilos que yo me voy a ayudar, porque entendí quién soy. Entonces, cuando tenga un síntoma en el cuerpo, voy a hacer todo lo posible por no evitar ese síntoma. No se tiene que caer en los caminos de conciencia, en la creencia de que es mejor sanarse un síntoma porque me puse un cristal en la cabeza, que operarlo a nivel de conciencia de qué es lo que vine a sanar, qué historias trascendieron mis ancestros, qué dolores quedaron guardados, y qué tesoros tengo truncos allá, que no puedo recibir porque no comprendo la historia. Es lo mismo si yo me coloco una piedra en la frente, si me operan o si tomo un ibuprofeno. Son distintos niveles de ibuprofeno. Y que nadie se ofenda, pero desde la conciencia de humano puente, sanar es otra cosa. Sanar no es comprender el significado del síntoma para que el síntoma se vaya. Sanar es comprender el significado del síntoma, para que el síntoma me diga cuáles son todas las historias de dolor que tengo acumuladas. Porque cuando llegue al lugar donde tengo que llegar, y las personas de mi entorno empiecen a cambiar, y la economía empiece a cambiar, y la territorialidad empiece a cambiar, yo voy a empezar a sospechar cada vez más profundamente, que entonces todos estaban actuando para mí, y que entonces yo los puedo cambiar a todos, y que como consecuencia no pueden existir como algo separado de mí. Y si yo los modifico actuando en mí, estoy accediendo al estado de conciencia más profundo que hay desde hace milenios. Se le trata de transmitir al ser humano, y el ser humano lo lee, lo repite, pero no lo hace. Y no se trata de que esté bien o mal hacerlo, sino de que la propuesta de sanar es una propuesta de sanar el universo, sanar el pasado, sanar lo que vine a hacer a la Tierra. Por eso somos grandes premiados por la realidad, los que hacemos la sanación profunda. Siempre nos van a quedar cosas por solucionar, por supuesto, pero la sanación profunda tiene detrás el premio de todo lo que había quedado trunco. Y a una persona no se le puede. Es así. Y a una persona no se le puede truncar ese derecho de decirle sí, te sanaste, se te fue el dolor. No, la persona se va a dar cuenta sola si se sanó, porque va a agradecer al síntoma que creó para sanar lo profundo que vino a sanar. Tomar un pedazo de tierra prestado para sanar el universo debe ser de los actos universales más maravillosos y profundos que hay. Tomé un pedazo de tierra prestado un tiempo para hacer un experimento universal con estos pedacitos de cuerpo que se acuerdan de la relación con el sol porque son tierra, se acuerdan de la relación con la luna porque son tierra, se acuerdan del significado de cada una de sus partes, del hierro, el fósforo, el calcio. Eso lo tengo En el libro 2, decodificación de elementos celulares. Mi cuerpo se acuerda de la historia y sabe la historia de cada uno de mis elementos celulares y para qué sirven y para qué sirvieron en la simbología antigua, y para qué se utilizó el cobre y para qué sirve en la biología el cobre, cuál es el significado del oro, la plata, el potasio, el zinc, qué significa el calcio, el sodio. Soy todo eso, soy el universo, un pedacito de universo caminando y tomando conciencia. Y todo es una cuestión de conciencia. Así que bueno, vamos con lo siguiente del aparato digestivo. Volviendo a lo básico, pero que no se olviden que lo importante no es sanar el físico, sino sanar lo que ese síntoma físico vino a decir, para que ese síntoma físico simplemente se vaya, pero nosotros como conciencia que somos, podamos sostener el aprendizaje que nos dejó el síntoma. El síntoma viene a despertarnos, no a que lo saquemos o lo echemos. Vamos al esófago, se acuerdan que llegamos a la garganta, vimos las amígdalas, tenemos la difonía, la afonía, las cuestiones de palabra. Y esto tiene que ver con lo que dije y no tendría que haber dicho lo que me guardé de decir. Un miedo frontal, yo lo puedo vivir de una manera más femenina, más masculina. La otra vez una persona me decía, pero vos dijiste que las mujeres zurdas hacemos eso. Yo soy zurda y yo no hago eso. Y le expliqué que es algo mucho más complejo, que en realidad se dice zurda diestra, para hablar de una mujer más masculinizada, y menos masculinizada, pero no son leyes, son tendencias. Falta agregarle las polaridades. Las polaridades son químicas, van y vienen. No es lo mismo una madre que está con su esposo y entra una rata a la cocina, que una madre que está sin su esposo y entra una rata a la cocina. Ahí se producen procesos químicos inmediatos que hacen que uno pase por un lado y después vuelva. Eso es largo de explicar y lo vamos a ver en la apertura en estos días. Pero vamos al esófago, porque si no, no pasamos más para abajo. En el esófago está lo que ya es mío, lo que ya me tragué, lo que ya es mío por derecho, pero no se terminó de procesar. Por ejemplo, un proyecto que era mío, que venía bien, que estaba sucediendo todo, pero de repente perdí el contacto con él. Pero además ya tengo antecedentes de eso, ya me sucedió. Pueden pasarme, haberme pasado dos veces seguido, pasarme en el corto tiempo también, por ejemplo, qué es un proyecto sin haber llegado a término, un hijo joven, un proceso en general que no. Que no terminó de madurar, que no llegue a ver su fruto final. Todo eso repercute en el esófago. Y en el esófago después vamos a ver qué pasa con la esofagitis, con el reflujo gástrico y esas cosas que ya pertenecen al estómago. ¿Está bien? Bueno, los quiero mucho, gracias por tanta repercusión, porque sé que repiten mucho estos vídeos, llega gente de todo el mundo, inclusive desde Australia, como comenté ayer. Les mando un abrazo grande a todos, los quiero. Gracias por pulsar este camino de conciencia que es Humano Puente. En humanopuente. Com encuentran toda la información. Un abrazo.










