
Speaker Pablo Almazán introduces a talk about "la luz" to contrast everyday sensory-based language with a deeper spiritual reality. He argues that the spirit cannot be defined by words or senses, and explains (in brief, literal terms) that visible light is only a tiny portion of the electromagnetic spectrum. He invites listeners to recognise that while culture often equates humans with light, we are much more—spirit having a larger scope than sensory-visible light.
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Buen día, ¿Cómo les va? Como les dije ayer, hoy vamos a hablar de la luz. Muchas veces, como siempre me gusta hablar y aclarar, nosotros tenemos conceptos en búsqueda de ese algo más que sabemos que somos, de esa profundidad que sabemos que somos. Utilizamos figuras, metáforas, comparaciones que no siempre nos ayudan en esa búsqueda, no siempre nos ayudan en ese sentir que somos algo más. El espíritu es eso que vamos a hablar en unos días, pero que en principio les puedo decir que la mejor manera de definir al espíritu es aquello que no se puede definir, aquello que muere cuando comienzan las palabras y que va a estar después de las palabras. Y siempre el espíritu no está dentro de lo que uno pueda considerar cosas que se puedan describir con un lenguaje que solamente se creó para sobrevivir. Se creó para ver un objeto y poder agarrarlo para comer, se creó para tomar un territorio, se creó para conquistar, se creó para la procreación. Nuestro lenguaje es solamente de supervivencia, es un lenguaje de ver para creer, es un lenguaje de tocar, de oler, de sentir, pero sentir con los sentidos, no más. Interiormente, en todo ese resto, en ese inmenso resto que es mucho más grande y abarca por supuesto, a lo que acabo de mencionar, a los sentidos, es donde empezamos a entrar al mundo del espíritu, en lo que en otros tiempos se conoció y se conoce como el inframundo. El espíritu es algo tan, tan, tan inmenso que ante la impotencia del ser humano de no poder definirlo, muchas veces buscamos figuras simbólicas y hasta poéticas. Pero debido a que nunca el ser humano cierra los ojos e ingresa en ese mundo y empieza a descubrir poco a poco todo lo que hay en él, sigue buscando la espiritualidad por el lado de los sentidos. Y si bien está muy bien hacerlo porque los sentidos son una puerta a la espiritualidad, la enorme mayoría de la humanidad se queda en ese mundo de los sentidos. Y es por eso que con el tiempo, sabiendo que anoche hemos dejado de ver todo cuando se terminó la luz y que hoy hemos vuelto a ver todo, hay una grulla blanca allá adelante y que hoy hemos vuelto a ver todo porque salió el sol, porque tenemos luz. Los seres humanos nos solemos comparar, yo diría que hasta poéticamente, con la luz. Y en muchas menciones espirituales y en muchas menciones en lo que se busca relatar lo inmenso que somos, solemos somos luz, Entonces es importante que comprendamos qué es la luz. En esta existencia hay campos que son eléctricos, hay campos que son magnéticos, hay vacío, hay energía, hay agujeros negros, hay césped, hay plantas, hay tejido, hay sol, hay tierra, hay universo, hay no universo, hay vacío y no vacío. De todo eso hay un pequeñísimo espectro. Hay un pequeño lugar que es la unión de dos campos. Miren lo que les digo. Para un físico te va a decir no, eso es enorme al lado del espíritu. Esto que les voy a mencionar es pequeño y es la unión de dos los campos eléctricos y los campos magnéticos. La unión y la relación y el flujo de los campos eléctricos que oscilan con los campos magnéticos genera lo que se llama espectro electromagnético. El espectro electromagnético genera una serie de oscilaciones más lentas y muchas veces muy grandes. Ondas que pueden tener el tamaño de un edificio, de un estadio de fútbol o más. Y después se van haciendo ondas más pequeñas, más pequeñas, más pequeñas. Si comenzamos de las que oscilan muy grande, podemos encontrar por ejemplo ahí las ondas de radio, las ondas que utilizan para las comunicaciones de radio, por ejemplo. Y en el otro extremo, en las que ya están muy, muy unidas y que tienen el pico del tamaño del átomo de un núcleo, entre pico de frecuencia y pico de frecuencia, el tamaño del núcleo de un átomo, están por ejemplo, los rayos gamma. Rayos de una altísima energía. Porque mientras mayor es la frecuencia, mayor es la energía. Y entre esta punta, este extremo, de estas tan enormes y leves, a aquellas tan seguidas y juntos, se va formando una especie de gusano cada vez más comprimido, que comienza con ondas del tamaño de un estadio y finaliza en ondas del tamaño del núcleo de un átomo. En este extremo tenemos los rayos gamma, en este extremo las ondas de radio. Por aquí vamos a encontrar los rayos X, que son los que utilizamos para sacarnos una radiografía. Y vamos a encontrar otro espectro, otro espectro de campos electromagnéticos oscilantes. Por ahí, en un lugar muy chiquito del espectro electromagnético, en un lugar muy pequeño, digamos desde acá hasta acá, existen ondas electromagnéticas que son visibles. Y esas ondas son la luz. Ese espectro tan pequeño, del pequeño campo del espectro electromagnético es la luz. Es decir que cuando nosotros decimos que somos luz, decimos que somos simplemente este pedacito del espectro electromagnético. Lo que sucede es que nos basamos solamente en lo que vemos, que la cultura occidental, sobre todo, como digo siempre, pero eso hoy ya pasa en todos los lugares del mundo, se ha distanciado de lo profundo, se ha distanciado de lo inmenso, se ha distanciado del espíritu y de la totalidad. Entonces mi invitación de hoy es a que juntos, a ver cómo estamos, de ahora no veo bien, pero bueno, si me pasé lo subo de alguna manera. Mi invitación de hoy es a que asumamos que la luz es un pequeño pedacito de nosotros y que somos el espíritu haciendo una experiencia humana en la tierra. Los quiero como siempre, en humanopuente. Com encuentran toda la información. Un abrazo grande, nos vemos.










