
Monólogo de Pablo Almazán sobre la naturaleza de la conciencia y la validez de distintos estados de conciencia. Sostiene que todos los “mundos” o perspectivas (material/intelectual, espiritual, emocional) son necesarios y están bien, y que el camino espiritual auténtico implica mirar hacia adentro, usando incluso el dolor y el síntoma como aliados para el despertar.
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Buenos días, amigos queridos, ¿Cómo andan mis yo qué tal? A ver si hoy otra vez podemos parar un minuto, un ratito en el día, Para hablar desde otro lado, de ese lado que yo llamo de la conciencia, de cosas que no parecen tener que ver con la conciencia, de cosas que parece que están sueltas en la realidad y que cada día, cuando grabo un vídeo o escribo algo más en un libro, o me encuentro con alguno de ustedes, nos abrazamos, trato de dar aunque sea una palabrita, un mensajito, una sonrisa o alguna cosa, ¿Para que? Para que uno empiece a sentir. ¿Y será? Será tal vez eso que nunca miro, que me parece totalmente disparatado, que me parece imposible, me parece lejano. Sin embargo, la vida no está siendo como quiero que sea, sin embargo, no está siendo como me gusta. Será que aquello que escuché alguna vez era, y a todos nos ha pasado, por ahí leímos algún libro que parecía fantástico en su momento, me acuerdo, había un libro, no me acuerdo, como ya la novena revelación, ¿Se acuerdan? Y cosas que nos parecían novelescas y esas cosas. Y por ahí uno le quedó esa semilla, por ahí a otro le quedó leyendo a Brian Weiss, a otro le quedó con alguna cosa que le pasó en la vida y que le pareció increíble. Pero después, el tallo cerebral que siempre menciono y que es un gran socio para la didáctica de la bioexistencia consciente, ese lado que rige nuestra supervivencia biológica y que está unido al inconsciente biológico. ¿No les es mucho trabajo, ¿No le es mucho trabajo a ese equipo de supervivencia, ni siquiera diría convencer, sino manejar la vida de una persona para que se niegue a ese otro lado profundo? Sin embargo, no hacen falta más que unos minutos para empezar a darse cuenta que uno inevitablemente es algo más que un cuerpo. Ya desde el momento en que decimos este es mi cuerpo, el que está diciendo mi no es el cuerpo, es decir, no sos el cuerpo, no sos la biología. ¿Quién sos? Ese algo más, si se da cuenta de que está pasando algo, por ejemplo, observa estadísticamente tu realidad. Fíjate que las personas que por ahí están abiertas a otra mirada, a la mirada no sólo del conocimiento, de lo que hoy se llama conocimiento, sino que están abiertas a la mirada de la sabiduría, a lo que se llama búsqueda espiritual, a la posibilidad de que tal vez exista algo más que lo solamente sensorial, por estadística, no te estoy diciendo que sea una ley, porque realmente también esa pata habría que mirarla porque tiene muchas distorsiones, pero por tendencia, por tendencia, por estadística, vas a ver que son personas que están mejor en cuanto a su paz, en cuanto a su felicidad, que los que están totalmente cerrados a eso, que no quiere decir también que acá también vas a encontrar alguno que está muy bien de salud, de felicidad, tal vez de paz. ¿OK? Lo que estoy hablando es en términos generales, en estadística, es mucho mayor el número de personas que vas a encontrar que están bien acá, que las que están acá. ¿Bien? Y te repito, no se trata de conocimiento, porque después podría ser otra estadística que tiene que ver, Fijaros si los que más conocimiento tienen están más felices, si los más instruidos, los más académicos y todo ese tipo de cosas tienen una relación directa con la felicidad. Si ves que eso no es así, quiere decir que por algún otro lado debe venir la cosa. Y esa cosa cuando no está acá, no está en lo material, no está en lo intelectual, no está en, no sé, en otros lugares, al fin y al cabo son las que se encargan de que muchos digan, bueno, entonces tal vez esté donde yo no creo que está esa confabulación de la realidad, tiene una llave y un gran aliado, que es el que dice, OK, voy a mirar para allá. Y esa llave, ese gran aliado, es el gran tesoro de la humanidad, que cuando se está dormido parece un castigo, y cuando se está despierto es un aliado, y ese aliado es el síntoma, ese aliado es la preocupación, ese aliado es la angustia, el dolor, el llanto y todas esas cosas que en este grupo de acá parece que hay que combatir contra eso, que hay que negarlo, que hay que desterrarlo, luchar. Y en este lado, el de la conciencia, una gran parte también piensa lo mismo que acá, porque que sea un camino espiritual no quiere decir que sea acertado inclusive este, pero si hay algo en común que tienen este lado de la espiritualidad con este lado de la que podríamos llamar, porque no existe la no espiritualidad, porque todo es el espíritu en este lado que podríamos llamar no espiritual, hay una coincidencia en muchos aspectos con este lado espiritual, y ese lado espiritual es el que supone que un síntoma se sana, o los dolores del alma, o los dolores de la vida se sanan con algo externo, acá por ahí se llama pastilla, acá por ahí se llama piedra, o se llama píldora, o se llama carta, o se llama no sé, lo que sea. Y ninguno de los dos está mal. Ahora, dentro de la espiritualidad también la diferencia con este lado es que en este lado, el de la espiritualidad, se invita a asumir que soy el todo, que soy el yo soy, que soy el creador de todo. Lo que sucede que cuando estoy poniendo la sanación en una piedra, no estoy asumiendo que soy el todo y que yo soy el que creó todo esto para sanarme y para descubrir quién soy. Y si esto lo ves, no es una crítica, sino que es importante que veamos que esto está bien. El lado del conocimiento es maravilloso, nos sirve mucho, todos lo utilizamos, todos recurrimos a él, todos lo necesitamos. Este segundo lado es un buen escalón, pero la verdadera manera de poner en práctica lo que llamamos un camino espiritual es siempre hacia adentro. Siempre hacia adentro es el lugar donde tenés que realmente aplicar la mayor de las valentías. Pero esa valentía muchas veces está ayudada por el mayor de los cómplices para que despiertes, que es un gran dolor. Es un gran dolor. Por supuesto que en cada uno de estos sectores van a existir los miedos, las barreras, y lo que puede llegar a surgir es hasta un juicio al que a través del dolor abre las puertas a otra cosa. Desde un mundo de conocimiento, se lo puede llegar a llamar nada, un desorientado, alguien que en la desesperación se agarra de cualquier cosa, porque yo necesito justificar este mundo en el que vivo, que está dormido y que solamente ve lo material y lo sensorial. Entonces el que se vaya de ahí hacia otros lugares, que en realidad no es irse, sino incorporar otros lugares, se lo puede llegar a llamar que está loco, que está desesperado, pero resulta que después pasa a ese otro grupo y esta persona está feliz, descubrió quién es y todo eso. Lo importante, y por qué cito estas cosas, es porque en cada uno de estos tres sectores, lo más importante a tomar en cuenta es que los tres están bien. Y lo voy a repetir, porque a veces pasa que pese a que se dice muchas veces, me ha pasado hace poco en un congreso que tratamos un tema y que justamente, bueno, por suerte una sola persona, pero sucedió, interpretó totalmente al revés. Menos mal que las otras 229 personas lo interpretaron bien, pero suele pasar que en cualquiera de estos grupos que uno se encuentra, interpreta que es un juicio hacia el otro grupo. Y precisamente esto es al revés, es que cada grupo tome conciencia de que para existir necesita los otros grupos. Es como hablar de los estados de conciencia. Un estado de conciencia no es mejor que el otro, sino que es como las notas de un piano, es complementaria con el otro, la armonía se forma entre todos. Pero lo que sucede es que hay estados de conciencia donde vivís mejor que en otros, donde la pasás mejor que en otros y que si vos dentro tuyo tenés un indicador que te dice que estás mejor, que se llama paz, que se llama certeza, conexión con el todo, conexión con lo simple, ese es un indicador que no puedes cuestionar ni vos mismo, es un indicador que te va a decir que estás haciendo lo que tenés que hacer. Ese es el indicador que más allá de lo que tu conocimiento te diga, o tu intención te diga o tu deseo de que las cosas sean de una u otra manera, va a ser el más sincero para que reconozcas en cuál de las frecuencias te gusta más estar. ¿Por qué repitiéndolo una vez más, todos los niveles de conciencia y todas las miradas sobre la totalidad están bien, porque todas las miradas son la totalidad misma haciendo una expresión en este código, en este código y en este código? La diferencia está es como la pasas en cada uno de esos universos, porque como digo siempre, cada uno vive en su estado de conciencia y por lo tanto siempre va a tener razón porque el universo que está desplegando es el resultado de su conciencia y va a crear un universo de afines que van a avalar lo que está sintiendo desde su estado de conciencia. Porque no se da cuenta que abajo del agua todos los peces creen que no existe nada por fuera del agua, porque todos esos peces están bajo el agua. Entonces no se trata ni de juzgar a los otros estados de conciencia ni de cerrarse, sino simplemente sentir como cada uno la está pasando en su realidad y ser sincero con uno. Si lo que está pasando en tu realidad es que te duelen las cosas pero estás juzgando a los de las otras realidades, tengo algo para decirte. No, no estás conforme con tu realidad, OK, pero tenés miedo de pasar a la otra. Cuando en tu realidad estás bien y no juzgás a los demás que están en otras realidades, estás bien donde estás. Pero si para justificar tu realidad estás criticando otras realidades, no te estás dando cuenta pero no querés estar en tu realidad. De hecho, mientras exista el juicio es porque no querés estar en tu realidad y está justificando un lado que sos. Así que de vuelta la invitación es ir hacia adentro a ver qué es eso que te está pasando en el corazoncito. Recordarte a vos mismo, a vos misma, que nadie te juzga, que nadie te hace daño y que siempre es uno mismo tratando de esquivar dolores viejos que todos, todos tenemos guardados. Te mando un abrazo y nos vemos en el próximo vídeo. Nos encontramos prontito.










