
Pablo Almazán introduces the concept of the transgenerational, positioning Humano Puente’s approach as deeper than common treatments. He gives historical-cultural background (ancient practices, astrology analogies) and traces modern therapeutic lineages (Nicolás Abraham, François Doltó, Rudolf Steiner, Jung, genosociograma/psicogenealogía), previews methods and terms to be explained next (doble, yacente, determinaciones).
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Ya, maestros, acá estamos comenzando esta semanita del transgeneracional. Vamos a hablar de algo que la verdad es que lo que más me gustaría es transmitir un concepto de lógica que esté un poco más allá, como están acostumbrados en Humano Puente, de lo que habitualmente se comparte en general, de aclarar algunas cosas respecto al transgeneracional. Porque en muchos lugares y desde muchas miradas, el techo, es decir, es lo que más se puede ver a nivel transgeneracional, y no es así. En Humano Puente hay cosas mucho más profundas que el transgeneracional para abordar la parte anterior a esta experiencia anterior, entre comillas, porque en la verdad no lo es, en el inconsciente no lo es. Así que vamos a empezar tranquilos, paso a paso, viendo algunas cosas, como por ejemplo, ¿Qué es el transgeneracional, ¿Que es el método del genosociograma, y qué son esas cosas? En realidad el método transgeneracional se usa desde hace milenios, tenía otro nombre, y venía de maneras diferentes de ser presentado o de ser tomado. Los pueblos en la antigüedad ya tenían un conocimiento y una demostración absoluta de la relación entre las nuevas generaciones y las anteriores. Sabían reconocer esos patrones, y tenían conceptos como la reencarnación y ese tipo de cosas, que inclusive llevan en algunos países al día de hoy, a elegir gobernantes o líderes religiosos, a los que se les considera reencarnación de en algunas culturas, cuando nacía el niño, se llamaba al sabio de ese lugar. Era una persona que en algunos lados se podía llamar el brujo, en otros lados se lo podía llamar de otra manera, pero lo que hacía esta persona era ver en qué momento del cielo estaba naciendo este niño, y lo relacionaba con los ancestros que habían nacido en el mismo momento del cielo, o en determinados lugares específicos que tenían relación con eso. En la astrología hay, por ejemplo, una mirada especial para el año, el momento del año opuesto al que nace uno. Si yo nazco, por ejemplo, en mi caso soy de agosto, bueno, se mira febrero, que está a seis meses de agosto. Empiecen a imaginarse el calendario como un reloj. ¿Donde está el 1? Es enero. ¿Donde está El 6? Es junio. ¿Donde está EL 3? Es marzo. ¿Donde está eL 9 de septiembre? Ese reloj va a ser bastante útil para lo que vamos a hablar estos días. Y de esta manera, los antiguos relacionaban al niño que estaba naciendo con determinadas particularidades de sus ancestros, tenían por un lado el opuesto, por otro lado los complementarios, que en la astrología le fue dando su nombre a estas cosas. Pero atención, es muy importante que en esta parte, en esto que yo voy a explicar, no se pasen al mundo de la astrología, porque precisamente de lo que voy a hablar acá es de que hay otras maneras de verlo, mucho más puntuales, aunque también en humano puente hay maneras mucho más profundas de abordar la parte transgeneracional que esto que vamos a ver estos días. Llega un momento de la historia donde nuevamente, en una parte muy chiquita de Europa, o una parte de Europa que abarca Alemania, Austria, Polonia y esos países donde ocurre, como digo yo siempre todo, donde nos encontramos con un país que por años tuvo un muro que dividía Oriente de Occidente, Alemania Oriental, Alemania Occidental, donde sin duda el conocimiento antiguo que viene de Asia y Oriente, chocó con el conocimiento de Occidente y terminó generando con el tiempo un muro en ese lugar, guerras en ese lugar y enormes cosas. Pero en esa parte del mundo nacieron, por ejemplo, Hammer, Berghelinger, François Doltó, está ahí cerquita, Rudolf Steiner, y no sé, sé que abajo me van a nombrar, porque cada vez que yo digo estas cosas, me nombran un montón y va. Sí, sí, sí. Bueno, ustedes se dan cuenta, van a encontrar muchos pensadores, filósofos, personas de mucha profundidad, Carl Gustav Jung, los van a encontrar en esa parte, en esa parte. Andan por ahí, andan por ahí. ¿Está bien? Y yo digo siempre, por supuesto, que no es casual. ¿Por qué? Primero porque nada es casual, y segundo porque Alemania ha sido el puente que ha traído al mundo occidental ideas muy profundas, ideas que son transformadoras y que aún hoy a las personas de Occidente les suenan. Cuando se desconoce cómo funciona la realidad. Uno cuando va a un psicólogo no se da cuenta que está en una parte hablando de estas cosas, de que Sigmund Freud, cuando fue, como digo siempre, a presentar y a llevar su conocimiento a la universidad, prefirió decir vengo a hablar del inconsciente, porque si decía vengo a hablar del alma, lo sacaban corriendo, pero hizo lo mismo. Entonces todo esto que se desconoce para una parte de la humanidad, es absolutamente así, ¿Cierto? Trascendente y te influye en la vida de manera categórica. Es así que en determinado momento, hace no mucho tiempo, hace un poco más de un siglo, algunas personas como Nicolás Abraham, María Toro, empezaron a darle forma a algo, a determinados patrones que notaban y que eran mucho más precisos, y que tenían que ver con, sobre todo, enfermedades que ocurrían en las personas, y una línea de enfermedades específicas, la que por ejemplo, toma también Hans Zuzenberger, François Adulte, junto con otros dos psiquiatras y psicólogos, y comienzan a hacer un camino, porque se empezaron a dar cuenta de que los pacientes, los psiquiátricos, cuando tenían esas crisis de psicosis o de esquizofrenia, relataban hechos o se metían en mundos que por determinados lados ellos comenzaron a averiguar, y se dieron cuenta que esas burbujas en las que entraban no era cualquier burbuja, sino que eran burbujas reales del pasado familiar. Las familias de los internados en los psiquiátricos les contaban, pero eso que está contando es verdad, yo sé que eso ocurrió en mi familia, esta persona está viviendo en ese mundo, está viviendo en aquel mundo que ocurrió hace 100 años, 80 años, 50 años antes de que él naciera. Es así que toman, ante la certeza de esto, ese conocimiento, comienzan a abordar desde ahí, desde ese lado y desde tomar estas locuras como maneras encriptadas de reflejar realidades, y empiezan a notar enormes cambios en sus pacientes. Entonces desde ahí surgen obras como Ay, mis ancestros. Y lo voy a decir con toda la carga que tenía en esa época, ¿Cómo pagamos los errores de nuestros antepasados? Y surgen métodos que llegaron hasta aquí, como el método de genosociograma, la psicogenealogía, y no fueron las únicas que las desarrollaron, hay varias ramas y ese tipo de cosas. Así que en principio eso, esto es como llega el transgeneracional, después lo toman un montón de corrientes biológicas, Hamer no era una persona transgeneracional, pero un montón de corrientes de las que llaman bio, comienzan a tomarlo, porque es obvio por los resultados que tenía. Y llega después Humano puente a la Tierra, y profundiza eso con lo que se llama reorixins, o retorno al origen por interpretación de síntomas, y trae por primera vez a la Tierra un método inconsciente para abordar, ahora sí, sin límite, el transgeneracional, donde podemos ir mil años atrás, dos mil años atrás. Donde no hacen falta los datos, donde vos te convertís en el ancestro, y ese tipo de cosas también muy antiguas, que se hacían antes de otra manera, pero ahora se hace en 5 minutos, bueno no en 5 minutos, pero hay un método para eso. Lo primero que vamos a ver hoy es eso. Vamos a seguir ahora con qué es un doble, qué es un yacente, cómo se determinan y ese tipo de cosas. Seguimos mañana, los quiero, un abrazo grande.










