
Pablo Almazán uses the hangman game to explore two versions of old age we all carry inside: one bitter and blaming, one peaceful and fulfilled. Every choice you make builds toward one or the other. He argues there's no excuse in your parents, politicians, or circumstances.
Chapters
Un día cuando iba al colegio, de chico joven, de niño, preadolescente, adolescente, trataba de conservar mi manera diferente de pensar. Entonces siempre, como decimos en Argentina, me enganchaba en todo lo que pudiera sacarme de las ideas que estaba intentando ingresar en mí, no el afuera, sino de esas ideas que venían hacia mí, que trataban de ingresar y que para mí no eran ni útiles ni coherentes, en muchos casos, en otros sí. Y uno de mis recursos para salir de ahí era un juego que en Argentina es muy difundido, también creo que en España y en otros países, pero no estoy seguro si en todos, se llama El Ahorcado. El Ahorcado es un juego muy simple en el que hay que adivinar una palabra, se pone el principio y el final de la palabra, y en el medio uno va arriesgando letras con dos personas. Uno propone la palabra con el principio y el final, y el otro va diciéndole qué letra podría ir en el medio. A medida que esta persona acierta, se coloca la letra en la palabra tantas veces como esté. Pero si esta persona no acierta, se va dibujando por partes una horca y un ahorcado. Si a lo largo del juego los errores fueron más que los aciertos, se forma el dibujito de la orca con el ahorcado, y cuando quedó ahorcado, se tacha y el juego terminó. Es decir, cometiste más errores que aciertos, no llegaste a encontrar la clave del juego y moriste. Cuando brindo los encuentros de Humano Puente, encuentro que tengo la posibilidad de charlar largo, profundo, como son los encuentros de montaña, e inclusive en algunas aperturas, yo utilizo una imagen que es la de los dos viejos, digo a los consultantes, perdón, a los futuros consultores, que empezaron siendo consultantes, en una amplísima mayoría, siempre destaco eso porque me gusta mucho, más de un 90 % de los consultores primero fueron consultantes, fueron a consulta, les gustó tanto lo que les sucedió en la vida, encontraron por fin lo que estaban buscando en la solución a sus síntomas, sus problemáticas, que ahora son consultores. Así es como crece Humano Puente. Y a esos consultores que están haciendo su camino, muchas veces, ya sea ahí o en algún encuentro de montaña, encuentro de mar, les presento la figura de los dos viejos. Todos tenemos adelante múltiples, diría que casi infinitos viejos potenciales. ¿Por qué hablo de viejos? Bueno, porque biológicamente estoy hablando de cuando uno está en coherencia y tiende a cumplir lo que la biología con sus mandatos solicita de la manera más profunda. Es decir, vos tenés que llegar a la mayor edad posible, Cumpliendo con determinadas cosas, como por ejemplo, y la más importante, que la especie continúe, pero yendo a lo individual, vos tenés que tratar de llegar a viejo. Entonces, la vejez biológicamente, biológicamente es la máxima aspiración. Podemos hablar de los aspectos espirituales, porque espiritualmente no, no es la vejez la máxima aspiración, pero cuando se dan las dos cosas, la evolución espiritual y la vejez, ese es el máximo logro biológico espiritual. Digamos, ¿Cuál es el más importante de los dos? El espiritual, por supuesto, pero si se logra el biológico, también uno está haciendo un aporte de otro tipo. Lo cierto es que todos tenemos infinitos o casi infinitos viejos potenciales dentro de nosotros, pero si yo tomara de los infinitos viejos a los cuales inconscientemente aspiramos, podría dividirlos en dos. A uno lo represento con un viejo que está haciendo la cola en la verdulería, o en el ATM, o en el ATM, o en el cajero automático, como se le dice en Argentina, o en la carnicería, o en la panadería, o en cualquier lugar, y es un viejo que se está quejando de todo, que la culpa de todo lo que le pasó en la vida fue de sus padres, del gobierno, del sistema jubilatorio, de las leyes, de los políticos. En síntesis, ese viejo que está en la cola, que lo sabe todo, que tiene la solución para todo, pero que está infeliz, está hablando de sus síntomas todo el tiempo, porque no ha solucionado nada, le está echando la culpa a todos, está pobre, se está fijando cuánto vale una batata para ver si decide comprarse una o dos, pero cree que está acertado. Por otro lado hay una figura de otro viejo, que es un viejo que ha logrado comprender el sentido de la vida, que está en paz, que se hizo responsable de sí, que logró encontrar el sentido de la existencia, que es una persona que se siente querida por sí mismo y como consecuencia se siente querido, que ama a los demás porque se ama a sí mismo, y entendió básicamente lo que la experiencia humana significa y está en paz. Salud, abundancia y felicidad. Esos son los dos grandes viejos que tenemos ante nosotros. Lo maravilloso es que esos viejos son viejos potenciales, y al igual que el juego del ahorcado Esos viejos se construyen cada día, con cada acierto y con cada error, sabiendo además que para el juego espiritual no hay errores, sino que son todos aciertos. Porque los tiempos de la espiritualidad son tan inmensos que todo la evolución ha encontrado el modo de pasarlo a aprendizaje y a moraleja. Así como con cada hoja que cae, la naturaleza hace nueva vida, hace humus, hace materia orgánica y lo utiliza para su beneficio, pero en el aspecto biológico, digamos que el que la pasa mal en esa experiencia es el viejo que está en la cola quejándose y echando la culpa al mundo porque nunca se asumió responsable de su responsabilidad de su vida y responsable de su responsabilidad. ¿Está bien? Entonces, la figura lejana de ambos viejos, en realidad es una figura cotidiana, es una figura cercana, es una figura del día a día, es una figura que hoy tengo que ver si acierto una letra o no, porque allá se está dibujando un ahorcado y acá hay una vida en salud, abundancia, paz y felicidad. Cuando uno dice yo de viejo no quiero ser tal cosa, tiene que tomar conciencia que lo que va a hacer hoy, aquí y ahora, tiene una de estas dos direcciones. Y se tiene que imaginar esos caminos no como caminos que corren paralelo, sino como caminos que se van alejando. Cada día que vos tomás la decisión de no hacerte cargo, de seguir echando culpas, de no ir hacia atrás para ver por qué estás creando todo el universo que estás creando, incluyendo al médico que te atiende, al consultor que te atiende, al político que tenés al frente de tu país, al que tuviste, a la economía en general, al trabajo, a las leyes, a tus padres. Si vos no te vas asumiendo ya creador, mañana el camino está más lejos y pasado está más lejos y pasado está más lejos. Ahora, ¿Qué es lo bueno de eso? Que también podés saber que pese a todo el tiempo que pasó, que aconteció, que corrió, hoy estás más cerca que mañana de poder hacer tu cambio hacia el viejo que querés ser. No importa en qué circunstancias de vida te encuentres hoy, no dejes que esa excusa te busque, no dejes que esa excusa te domine, te encuentre, no empieces a ponerte en solidaridad con todos los que has creado y que decís que quieren el mal para vos. Si vos decís que hay gente que quiere el mal para vos y que no te quiere, y que te abandonó. ¿Bueno, te cuento una cosa, cada día, cada paso y cada vez que vos no estás siendo feliz, les estás haciendo un bien y a quienes estás haciendo daño? A todos los que quieren que te vaya bien, suponete que existan porque eso no funciona de ese modo, te lo estoy diciendo de modo didáctico, pero cada vez que vos cometes un acto rumbo a aquel viejo, estás dándole la razón a todos los que dijeron que no ibas a poder, a todos los que no creyeron en vos y cada vez que haces un acto de desobediencia de ir a ese viejo trascendido, está yendo a lo mejor para vos y estás haciéndole un acto maravilloso a todos los que te aman, a todos los que quieren y a todos los que confiaron en vos. Así que bueno, ese es mi mensajito para hoy, fíjate rumbo a qué viejo vas a ir con tu siguiente acto. Un.










