TUS PADRES, TUS HIJOS ¿QUIEN REPRESENTA TU PASADO Y TU FUTURO?

Pablo Almazán explores how your children mirror your unhealed past while your parents show your potential future. He argues that inherited pain and repeated patterns can be broken in the present through psychological work and healing.
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Buen día, seres hermosos. ¿Cómo les va? Bueno, hoy desde otro lugar, algo distinto, desde Málaga, honradísimo por estar aquí, en estas tierras ancestrales, como al fin y al cabo lo son todas, porque somos hijos de la tierra. Pero como saben, vengo de españoles, de árabes, de italianos, de originarios. Y en esta tierra donde estoy visitando tantos recuerdos ancestrales y viajando con cada uno de mis ancestros, me surgió comentarles porque hay una posibilidad de encontrar algo más en en la tus hijos, tus padres, ¿Cuál representa tu futuro y cuál representa tu pasado? Lo primero que uno pensaría es que mis hijos son mi futuro y que mis padres son mi pasado. Y eso no está mal. Desde el punto de vista de la linealidad del tiempo y desde la ilusión espacio temporal en la que se nos permite o nos permitimos hacer esta experiencia, resulta obvio que antes estuvieron nuestros padres, después nosotros y después nuestros hijos. Es como que nuestros hijos representan el futuro y nuestros padres el pasado. Sin embargo, en cuanto a los síntomas y en cuanto al aporte a la conciencia, hay mucho más para ver, porque siempre el tiempo tiene un doble sentido, siempre el tiempo tiene una doble oportunidad, y más que eso, tiene la total de las oportunidades, porque el tiempo es lo que hemos abierto para encontrarnos con lo que somos. Y cuando miramos a nuestros hijos podríamos ver el pasado, y cuando miramos a nuestros padres podríamos ver el futuro. ¿Y cómo vemos el pasado? Mirando a nuestros hijos. Por lo general, todo síntoma de un hijo y toda cosa que veo reflejada en un hijo, su dolor, su soledad, cómo se lleva con sus compañeros, cómo se lleva con sus amiguitos, cómo está con la familia, cómo tiene su salud, qué representan los síntomas que tiene, me voy a dar cuenta de que esos son mis dolores. Quiere decir que mi hijo me muestra mi pasado no sanado. Es hermoso ver eso. Y desde ese punto de vista, mi hijo no es mi futuro, sino mi pasado puesto en un niño. Y mi hijo me invita a sanar todo lo que me ha quedado en mí sin sanar, a expresar todo lo que no expresé, a encontrarme con esas zonas de dolor, pero no de masoquista, sino para poder tener la bella, bella y maravillosa oportunidad que sólo ve aquel que lo practica y quien lo pone en práctica, de ver que el tiempo es una ilusión y que yo puedo sanar hoy todo lo que me quedó pendiente, no importa en el momento en que ocurrió, yo todavía lo puedo sanar. Hoy lo puedo sanar. Hay una manera de hacerlo y ya lo saben, siempre hablo de tomar consultas con quien deseen. Y por otro lado, si yo veo a mis padres y yo tomo sus síntomas y los trabajo en mí, me voy a dar cuenta que mis padres representan algo como un potencial futuro mío, si es que no trabajo lo que en este momento me está sucediendo o lo que me sucedió. Es decir, mis padres pueden ser una muestra de mi futuro. Cuando yo veo un síntoma que tiene mi padre, por ejemplo, una hipertensión, yo podría trabajar hoy esa hipertensión en mí, porque esa hipertensión de mis padres me está mostrando un potencial, no un futuro, sino un potencial futuro mío por las circunstancias que tengo hoy representadas y relacionadas con la hipertensión que no trabajo en mí. Es decir, al fin y al cabo, un hijo puede ser el pasado y un padre o una madre pueden ser el futuro siempre. Y ambas cosas son una invitación a sanar uno mismo, porque sanando uno se sanan todos los tiempos, porque yo soy presente, pasado y futuro y en cada uno de nosotros está el total de las posibilidades de sanar. Les mando un abrazo, los quiero, los dejo con este mar de regalito, perdonen el ruido, están limpiando unos barcos ahí en el puerto. Les mando un abrazo grande, los quiero. Gracias.










