
Monólogo en español de Pablo Almazán que exhorta a no esperar una crisis para cambiar de vida. A través de anécdotas personales (familia, caminatas) y metáforas (construir una casa ladrillo a ladrillo), Almazán sostiene que la verdadera valentía y sabiduría es invertir en uno mismo y hacer cambios pequeños y sostenidos; también presenta la espiritualidad como movimiento físico y llama a la acción práctica (caminar, disciplina, autoconocimiento).
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Buen día. Me encanta cuando salimos a caminar. Tengo el pelito más corto. Me lo cortó Lucre. Siempre me lo corta Lucre desde la pandemia. Yo me encargo del supermercado, que siempre me encantó. Y ella de muchas cosas. De muchas cosas, los dos. De muchas cosas. Y entre ellas tengo el honor de que me corte el pelo como mi madrina cuando era chiquita, a quien yo le decía la flaca. Y a ella también le digo la flaca. Miren, buen día, buen día. Y en estas caminatas, ¿Se acuerdan? ¿Las caminatas de conciencia? Venía tomando conciencia de. De que estamos acostumbrados por ahí a valorar a un valiente que de repente le pasa algo fuerte en la vida, ¿No? Por ahí venía de problemas, de un quiebre en su empresa, de problemas con las drogas, de una vida que no. Que no sólo no era fácil, sino que llegó a un colapso y esa persona a partir de ahí cambió de vida completamente a través de. Luego de un choque, luego de una separación, luego de un accidente, luego de una enfermedad grave. Y como digo siempre, qué valientes son esas personas. ¿Pero sabes que? Hay un grado de valentía mayor. Es un grado que se suma a una inteligencia, y es el de las personas que cambian sin necesidad de llegar ahí. Las personas que cambian, en casos extremos, encontrás un montón y está lleno de libros y de grandes mentores, gente que le hace muy bien a la humanidad, que genera personas generadoras, que multiplican el efecto de lo que han trabajado en ellos. Son un tesoro para la humanidad. Pero hay también personas que. Que lo han hecho sin necesidad de llegar ahí, lo han hecho por inteligencia, por inversores de sí mismos, porque se dieron cuenta. Porque se dieron cuenta que si bien hay que hacer un esfuerzo para cambiar de vida, ese esfuerzo siempre va a ser mínimo al lado del esfuerzo que hay que hacer si no cambias de vida. Y eso es inteligencia, eso es ser un buen inversor de sí mismo. La persona que cree que hay que hacer un esfuerzo para cambiar de vida, en realidad lo que tiene que pensar es que lo que le está sucediendo es que no está viendo el efecto en el corto plazo, como le suele pasar al no cambiar de vida. La persona que no cambia de vida está acostumbrada su zona de horror no lo hace. Pero la persona que sin tener, sin llegar a una crisis, sin llegar a estar mal, es capaz de decir estas cositas de mi vida, no me gustan y yo sé que si me pongo con la autodisciplina y el autoconocimiento lo voy a cambiar. Esas personas son dueñas de su universo, son las generadoras de. Ahí está la sombra del teléfono. Son las generadoras de generadores, son inspiradoras. No hace falta que le digan al mundo, mi vida colapsó. Son grandes mensajeras que le pueden decir al mundo, no, no necesité colapsar, me di cuenta, me di cuenta. De modo que hoy lo que quiero decirte es que no esperes a que tu vida colapse. No hace falta que esperes una pequeña cosa, un pequeño gesto. Nadie hace una casa en un día. La casa se hace por ladrillos, ladrillo por ladrillo, cimiento por cimiento. Y puede sonar algo muy trillado, muy jugado, pero yo te puedo asegurar que si no, todos esos ladrillos los cargas todos los días en tu espalda. Las personas que cambiaron de vida no es porque son Superman, ni porque son personas que están más allá de nada, y en eso me incluyo, sino porque son personas que se dieron cuenta de que no hay vida más difícil que consuma más energía, más tristeza, que genere más síntomas, más malestar en todo sentido, que la de la persona que sabe que hay algo que está mal y que no se anima a cambiar. No es difícil cambiar de vida, lo difícil es no cambiar de vida. Las personas que ves que cambiamos de vida, lo hacemos de puro vivo que somos, nos dimos cuenta, es mucho más fácil. Pero tenés que poner ahí el cálculo de que esto te va a ocurrir más adelante. Las personas quieren hacer hoy y cobrar hoy, y un inversor de sí mismo hace hoy y cobra más adelante, pero cobra multiplicado. Así que vamos, no esperes una catástrofe para cambiar de vida. Eso que te está molestando hoy, eso tiene que ser lo que te lance a tu vida nueva. Sale a caminar. Acordate, la espiritualidad es un gesto físico. La espiritualidad es movimiento físico. Por eso, si no, Dios sería muy injusto, porque aparentemente Dios le da a los que hacen. Dios le da a los que todos los días se levanta a la mañana temprano, a los que se ponen a trabajar en sí mismos, a los que dejan de hacerse daño, a esos mismos. Si lo miras por ese lado, por el lado de la justicia divina, fíjate que algo está mal. Porque si te quedas todo el día orando, no te van a cambiar las cosas. Perdone, pero no te van a cambiar las cosas porque la espiritualidad fue malentendida. La espiritualidad es una decisión, es un movimiento y aparentemente esa energía que está detrás de todo se llama evolución, que se llama universo o como la quieras llamar, se identifica mucho y crece mucho y provee muchos frutos cuando te moves, no cuando pensás solamente o cuando te encerrás y ten buen día, te metes hacia adentro, sino cuando haces. Así que bueno, vamos por eso. Abrazo grande.










