Charla Roberto Corona, ex alumno Unap, coleccionista de sonrisas

Recorded talk by alumnus Roberto Corona at Universidad Arturo Prat about his journey to ‘collect’ smiles worldwide. He recounts childhood fears, a 2012 robbery that precipitated reinvention, a multi-year global photography project (48 countries across ~3 years) begun in New York, and the formation of the Collecting Smiles initiative featuring the mascot Robbie Smiles. Core themes: gratitude, present-moment awareness, renunciation of burdens, habit-building (daily gratitude) and the social power of a smile to open opportunities (Couchsurfing, UN contacts, Harvard module).
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Muy buenas tardes, muchas gracias por estar aquí esta tarde, esta noche. Sé que para muchos ha sido un poco complicado, han sacrificado parte de su tiempo, pero la bienvenida creo que la amerita. Embajador de la Felicidad del Instituto de Bienestar de Chile, Expositor Extraordinario del TEDx de Barcelona, Expositor del Leadership Development de Harvard. Es uno de los pocos títulos y de los grandes e importantes títulos que tiene el señor Roberto Corona, que nos acompaña hoy y que nos hace una pregunta, nos invita a reflexionar. ¿Cuál es el motivo verdadero, profundo de tu sonrisa? Es lo que vino a proponernos hoy don Roberto Corona a través de sus viajes, su experiencia en el mundo, que ya nos va a contar más adelante, con una actitud 100% positiva y como él dice, la necesidad de contactarse con cada persona que encuentra en cada uno de sus viajes. A continuación, quisiera poder dejar con ustedes a nuestro Director, que va a ser un pequeño saludo a algunos de los participantes que nos van a acompañar esta noche y que van a participar posteriormente, valga la redundancia, en un proyecto de Collective Smiles y enmarcado los 50 años que cumple la universidad. Por favor, don Rodrigo Lacen, si nos puede acompañar para hacer un saludo.
Muy buenas noches a todos y a todas. Tengo el mayor agrado de tenerlo en nuestra casa y vuestra casa de estudio, vuestra ex casa de estudio, pero esperamos que también sea nuevamente vuestra casa de estudio. Como decía nuestro Director de Admisión, tenemos un gran invitado, un ex estudiante nuestro, un ex alumno nuestro y creo que esta va a ser una. Creo que va a ser una noche bastante interesante, sobre todo en la dinámica que se va a dar, lo cual nos va a permitir también reflexionar en el día a día, en cómo nosotros, como nosotros nos desenvolvemos, cómo nosotros miramos ciertas cosas, ciertos temas, ciertos problemas o no.
Y.
Por sobre todo, una sonrisa, una sonrisa que vale la pena mirar con bastante detención. Quiero saludar especialmente a don Eduardo Bertolo, él es Director General de la Escuela de Gestión Europea. Don José Miguel Pérez, el Jefe Recursos Humanos de Caffarena. Don Luis Cerda, que es Gerente Comercial de Estudio HL Cobranza. Don Miguel Ángel Fernández, que es Director de Logística del Hospital Militar de Santiago y don julio Marcelo Poloni, que es Jefe Cliente del Banco de Chile. Quiero agradecerle vuestra presencia, agradecer vuestra colaboración y por sobre todo quiero señalarles que me siento tremendamente orgulloso, orgulloso que ex estudiantes nuestros estén acá presentes, compartiendo y viendo cómo esta Universidad le ha entregado las herramientas para desarrollarse no solo como mejores profesionales, sino que como mejores ciudadanos dentro de nuestros 50 años. Este es un gran encuentro y creo que va a ser interesante poder compartirlo. Tenemos también el agrado de contar con Mario Navarro, él es Jefe de Carrera de Ingeniería Comercial, que a más de algunos de ustedes quizás les tiene que haber hecho clase. Y bueno, funcionarios nuestros todos y todas, muy bienvenidos. Que tengamos una agradable noche. Muchas gracias.
Bueno, para finalizar y nuevamente agradecerle a los asistentes por su compromiso con la Universidad, por su tiempo y por su calidad en cuanto a este tiempo de los 50 años que cumple Universidad, que es un tiempo importante para nosotros. Y sin más preámbulos quisiera invitarle a escuchar atentamente al señor Roberto Corona. Por favor, un aplauso.
Muchas gracias. La verdad que para mí es un tremendo honor estar de vuelta en mi casa de estudios como alumno egresado de la Universidad Arturo Prat. El poder reencontrarme con la Universidad también es bastante emocionante y tener la oportunidad de compartir un poquito de esta experiencia, de esta historia que más que nada busca invitarnos a reflexionar acerca del día a día. ¿Cuántas veces nos detenemos un segundo a preguntarnos el por qué hacemos lo que hacemos? Yo quiero que comencemos con esta reflexión para poder incorporarlo en el día a día, en lo cotidiano, poder hacer uso del ser conscientes del poder del pensamiento positivo y el cómo una sonrisa puede abrir puertas, cómo una sonrisa a mí me permitió dar la vuelta al mundo. Esta es la historia que comienza con la ¿Cuál es el motivo de tu sonrisa? ¿Cuál es la razón de tu felicidad? Yo quiero que en esta audiencia me puedan decir o levantar la mano quiénes son los que en el día a día buscan ser más felices, quiénes quieren ser bueno. Es eso importante porque significa que hay algo que nos vincula, que nos conecta y muchas veces nos perdemos en objetivos intermedios y pensamos que a lo mejor nuestra meta no tiene que ver con la felicidad o con el bienestar, pero si nos detenemos a pensar, al final ese es el objetivo último. Simplemente tenemos que saber enfocarnos en ello. ¿Pero qué es lo que estamos haciendo hoy en el día a día para ser más felices? Yo en mi caso, ya estoy coleccionando sonrisas. Mi nombre es Roberto Corona y esta. Y esta es parte de mi historia.
Yeah, yeah So kick it up Stir it up alive Will make you feel rest reset with no regret Make sure to keep it real The possibilities right in front of me Oh, all the things that I could be Got me feeling free yeah So turn it up and shout it out Cause you got your whole shout about And let the world spin around If you go on and make them round And throw your hands up and put them up high Walk in the path and go on and let the G fly by And if you take some time to ask me Why you all see me with a smile I'll tell you that life is great Life is great Life is good Life is beautiful You gotta give it all you got Everything you got to give I'm trying time to live Life is great Life is great Life is good Life is beautiful Now you live about your dream With your hopes up Hide your only limited sky Standing in a brand new place I feel the sunshine on my face The weather's good, the day is bright I watch your turn from dark to light And keep the music going Keep the good times rolling And now I never let stop You'll only find me growing Come on and sing out a song And don't shy Cause you'll never know Till you give it a try Colorful laugh or work apart a brand a day And once you go up you'll never come down Now you walked around in the air With your feet far off the ground And it takes some time To ask you why I see you with a smile You tell me that life is great Life is great Life is good Life is beautiful You gotta give it all you got Everything you got to give I don't try to live Life is great Life is great Life is good Life is.
Muchas, muchas gracias. Quizás muchos de ustedes se está cuestionando en este momento cómo una sonrisa puede abrir puertas al punto de generar espacios para ser libres. ¿Viajar, descubrir qué significa esto? Bueno, la verdad es que en este viaje en búsqueda de la felicidad, entendí al final que después de miles de kilómetros, cientos de destinos, cuarenta y ocho países y tres años viajando, descubrí que no tenía que llegar hasta el fin del mundo para encontrar la felicidad. Porque la felicidad está en uno, está dentro de ti, está en tu corazón y lo único que tienes que hacer es compartirla. Porque la felicidad es real cuando es compartida. Y es por eso que hoy quiero compartirles esta historia. La felicidad se basa en momentos y esos momentos están dentro de nosotros. Quizás tenemos la mente en todas partes en este momento, porque podemos pensar acerca de las adversidades o situaciones difíciles que podamos estar pasando en nuestras vidas, porque la verdad es que la vida no es fácil. Pero hay formas en como nosotros podemos incorporar en el día a día condicionamientos que nos ayuden a abrirnos a la posibilidad de ser agradecidos, que al final la gratitud es la clave para la felicidad. Entonces si nosotros queremos traer de vuelta a lo mejor algún momento de genuina felicidad para proyectarlos en el momento presente, podemos generar un pequeño ejercicio que nos ayude a sintonizarnos en esta buena energía. Y si volvemos hacia atrás y recordamos cuando éramos niños, cuando podíamos jugar con barro y nuestra imaginación era el mejor juguete que podíamos tener porque no había límites y realmente podíamos ser felices. ¿Cuál es el primer recuerdo que se les viene a la mente? ¿Cuál es su primer recuerdo de infancia? El mío. Yo recuerdo estar en los brazos de mi madre mientras mi padre conducía muy, muy rápido. Y yo veía estas luces difusas que pasaban rápidamente por la ventana del copiloto del vehículo. Y entonces yo cuando veía estas luces, me cuestionaba qué eran estas luces, sin muchas nociones de cómo funcionaba la vida. Yo asumí que eran estrellas, que eran estrellas que venían a este mundo. Y yo les pregunté a mis papás si nosotros veníamos en una estrella y ellos me dijeron que sí. Y entonces yo desde muy niño pensé que nosotros llegábamos al mundo en una estrella. Y con esa sensación de que podíamos ser capaces de brillar de la misma forma que las estrellas. Empencé a vencer un poco los temores que son en este momento los principales desafíos que se presentan en el día a día. Vivimos en una sociedad que nos enseña a temer, que nos dice que todo está mal, que todo es injusto, que los medios de comunicación nos llenan de información donde tenemos que estar alerta porque si no nos van a pasar a llevar. Y tenemos esa sensación de un constante conflicto, conflicto interno con los demás. Y eso nace por el temor. Pero yo recuerdo ese momento de seguridad estando en los brazos de mi madre cuando aún era muy niño, y ella me decía que la mayor fuerza de todas era la fuerza del amor. Pero yo no entendí hasta ahora el poder de esa fuerza, porque la mayor parte del tiempo dejé que mis decisiones fueran influenciadas por el poder del miedo. Una de las claves para poder tomar control de tu vida tiene que ver con el ser conscientes del poder de tus decisiones. Cuando eres consciente del poder de tus decisiones, entiendes que hay una fuerza que te impulsa a tomar decisiones para evitar el sufrimiento y el dolor, y otra fuerza que te impulsa a tomar decisiones para encontrar bienestar y felicidad. Pero estamos tan acostumbrados a evitar el sufrimiento, que la mayoría de las veces tomamos nuestras decisiones para evitar el sufrimiento y el dolor. Entonces estamos de alguna forma generando un caparazón, una coraza que nos protege del sufrimiento y evitamos a veces tomar riesgos por temor a sufrir. Y el no tomar acción no nos permite crecer. Aquí estoy yo. Ese que ven ustedes allí, ese soy yo cuando estaba más niño. Recuerdo ser un niño muy tímido, curioso, pero también lleno de miedos. Miedos porque la verdad es que mis compañeros me molestaban. En ese tiempo no existía la palabra o el concepto bullying, pero sí existía esa sensación de vulnerabilidad o esa emoción que de repente te hacía pensar que quizás no eras tan bueno como los demás, que quizás te estabas equivocando y todos te apuntaban con el dedo, se reían de ti. Recuerdo siendo muy niño, en el primer partido que tuve a la pelota, la profesora antes de salir nos la persona que enhebre este hilo en la aguja significa que es muy bueno para dar la pelota. Y entonces yo con entusiasmo lo logré. Le digo a la profesora y ella felicitaciones Roberto, tienes permiso para ir a jugar. Y en mi primer partido, un tremendo pelotazo me llega en el rostro, al punto que al caer me pego en la nuca en una de las orillas de una escala de cemento en el patio del colegio. Significaron tres puntos en la cabeza y un trauma que desde ese momento en adelante me hizo evitar volver a jugar a la pelota, porque tenía miedo, tenía miedo de correr ese riesgo. Y nuestra vida se ha llenado de condicionamientos, cosas que a lo mejor nos han pasado en nuestra primera infancia y que hemos desarrollado un anclaje, una sensación de que si vuelvo a repetir esta acción, voy a volver a vivir esta emoción. Y estamos tan acostumbrados en forma inconsciente, a tomar decisiones en base a primeras experiencias en nuestra vida, que muchas veces no somos capaces de recapacitar o de pensar realmente qué es lo que queremos. Y estamos trabajando en modo automático. La verdad que esa experiencia me excluyó del curso, porque al no jugar a la pelota, yo era el niño que se sentaba en la escalera a ver cómo los demás compañeros se entretenían y disfrutaban de jugar, mientras que yo buscaba algo más para hacer. Y recuerdo que me gustaba espiar que era lo que hacían los niños más grandes. Por los niños más grandes me refiero a los niños de primero básico. En estas puertas antiguas, donde los cerrojos te permitían ver qué era lo que pasaba detrás de la puerta, vi a una profesora muy estricta, con un reglón grande, pegando en la mesa muy fuerte y llamando la atención a dos alumnos en frente de todo el curso. Y entonces, mientras gritaba desaforadamente, yo empecé a tener miedo de lo que esa profesora podía hacer. Y luego palmazo, tirón de oreja y salí corriendo, salí corriendo tratando de escapar de esa profesora. Y mientras corría decí ojalá esta profesora nunca me haga clase. Y al año siguiente era mi profesora jefe. Entonces yo tenía tanto miedo, tanto miedo de que ella me fuese a castigar, que el temor hizo que yo me convirtiera en el alumno más aplicado del curso, el primero en formarse, el que hacía todas las tareas, el que seguía las instrucciones a pie de la letra, porque quería evitar el sufrimiento. Entonces mi mente generó un condicionamiento en base a lo que yo quería el dolor y sufrimiento. Y recuerdo en una ocasión que esta misma profesora nos dio una tarea, nos estamos aprendiendo la letra M, y teníamos que dibujar cualquier objeto o cosa que comience con la letra M. Y entonces yo veía a mis compañeros dibujando mariposas, manzanas, dibujando a la mamá. Y yo Yo estaba dibujando un queso. Entonces la profesora cuando llega a corregir mi tarea y ve un queso en mi cuaderno, me pero Roberto, ¿Qué estás haciendo? Y ya estaba levantando la voz y yo ya me imaginaba el castigo y que iba a levantar la mano y con una voz chiquitita, tratando de enfrentarla, le es que está partido por la mitad. Y entonces, de repente, esa sensación de temor cambió cuando la profesora, en un arranque de ternura, viene y me abraza y me ay, Roberto, eres tan lindo. Y desde ese momento empecé a cambiar. Esa emoción, ese miedo que le tenía a la profesora, se convirtió en respeto, con el tiempo en cariño. Y luego descubrí que lo que era capaz de hacer por amor era mucho más que lo que era capaz de hacer por miedo. Y siendo muy niño, las acciones que empecé a tomar y las decisiones que empecé a incorporar en mi vida estuvieron vinculadas al amor. En cuarto básico había un compañero que me robaba la colación, que siempre iba a mi puesto y me sacaba mi colación. Entonces yo le decía, o sea, yo no alcanzaba a tener reacción porque yo me cuestionaba qué pasará en su familia. A lo mejor la mamá no tiene para darle comida y no tiene para entregarle a lo mejor un sándwich, algo. Pero un día pensé yo puedo compartir con él y él no me tiene que quitar la colación. Y antes de que mis papás me llevaran al colegio, yo les esperen, se me quedó algo. Y me devuelvo a la cocina, saco un sándwich, un jugo, un yogur, y antes que que este amigo, el Oscar, me viniera a quitar la colación, le mira lo que te traje. Y eso generó un cambio, un cambio de paradigma. Estaba tan acostumbrado a ser abusivo que cuando alguien le respondió de forma distinta y le entregó y le regaló colación, su estructura mental cambió. Yo siendo niño no tenía idea que estas son las dinámicas que uno puede usar en la vida real, en el ahora, en distintos tipos de situaciones. Y ese cambio produjo que este amigo se convirtiera como en mi guardaespaldas, el más grande del curso, defendiéndome frente a los demás, al punto que terminé siendo presidente de curso, porque él se convirtió en mi jefe de campaña. Y en cuarto básico mis compañeros me decían jefecito. Y entonces, con esa sensación de que tenía opciones para poder vencer ese primer temor que me hacía sentir como excluido del curso, empecé a integrarme de distintas formas y empecé a ponerme metas. Y empecé a entender que cada vez que nosotros nos ponemos metas, muchas veces pensamos que son inalcanzables o que son difíciles, y las vemos tan lejanas que no damos el primer paso para encaminarnos a lograr esos objetivos. Pero yo recuerdo siendo muy niño, yo quiero salir del colegio con promedio 7. Y todo el mundo decía Ay Roberto, estás loco, eso es imposible, ¿Cómo vas a salir con promedio 7? Y yo decí ¿Pero tú crees que es posible sacarse un 7 en la prueba de mañana si estudias? Sí. ¿Y en el trabajo de la próxima semana? Claro, si tú te preparas y haces un buen trabajo y te vas a sacar un 7. ¿Y en el examen que viene después? Sí. Entonces, ¿Por qué no es posible sacarse promedio 7? Si te saca un 7 una prueba a la vez, el promedio te da 7. Ay, Roberto, pero es re difícil, ¿Cómo va a ser? Y entonces, una prueba a la vez, un trabajo. Hasta el punto que salí de cuarto medio con promedio 7. Y entonces todo este camino fue porque ese primer día que yo tuve miedo y me convertí en el alumno más aplicado, significó una serie de situaciones que formaron en mi infancia una claridad de qué era lo que yo quería conseguir con mi vida. Y a lo mejor siendo muy niño empecé. Y esto lo relaciono con este viaje alrededor del mundo, porque si yo hubiese sabido que iba a dar la vuelta al mundo, quizás yo nunca hubiese salido de mi casa porque hubiese tenido miedo, porque hubiese dicho que no estaba preparado, que no tenía los recursos, no era el tiempo o no tenía el coraje para hacerlo. Y entonces nunca me hubiese atrevido a dar el primer paso. Pero como no tenía idea, simplemente comencé este viaje y las cosas empezaron a fluir y yo me dejé llevar por la vida. Compartir mi visión del mundo a través de la fotografía fue siempre una de mis mayores pasiones, porque cuando uno vive a través de sus pasiones, uno puede lograr cosas increíbles, porque uno no siente como que está trabajando. Y yo recuerdo el mismo hecho de haber sido un excelente alumno en el colegio, generó altas expectativas en los profesores, en la familia. Mis padres querían que yo estudiara una carrera tradicional, querían que yo fuese médico, fuese arquitecto, abogado, pero yo la verdad que estaba muy perdido, no tenía idea que quería estudiar. Y lo único que sabía era que quería ser feliz. Y entonces ¿Cómo se estudia para ser feliz? Y yo la verdad que la fotografía me atraía tanto y yo decí yo quiero ser fotógrafo. Me decían, pero Roberto, si tú puedes ser más que eso, yo quiero ser profesor. No Roberto, no estudies para ser profesor porque tú tienes más capacidades. Y entonces yo no entendía qué significaba eso. Y la verdad que decidí estudiar Ingeniería Civil en Computación Informática, porque pensé que a través de la informática podía vincularme a distintas áreas que estaban relacionadas también con lo que a lo mejor mis papás esperaban de mí. Entonces, mientras yo estudiaba Ingeniería en Computación Informática, la pasión por la fotografía y compartir mi visión del mundo a través de imágenes me ayudaba también a expresar lo que muchas veces con palabras no fui capaz de decir. Entonces la fotografía estuvo presente siempre en mi vida. Y recuerdo que en mis últimos años de carrera en Ingeniería Informática, empecé a desarrollar sitios web. Y cada vez que una empresa me pedía como servicio hacer un sitio web, yo veía el material que me pasaba y estaba en tan mala resolución que estaban las fotos pixeladas, que no habían buenas imágenes que decían no te preocupes, yo me hago cargo. Iba y sacaba la foto y buscaba los mejores ángulos y hacía los. Y armaba un sitio web que hacía que los clientes wow, excelente Roberto. Y este es un trabajo de una sola persona, que yo, desde el montaje del sitio hasta el desarrollo audiovisual, lo hacía de principio a fin. Y empecé a ser autodidacta en muchas áreas que me vieron las herramientas a través de esta formación. Y terminé con este emprendimiento. Vi producciones Productor Audiovisual del Norte Grande de Chile, Pionera en Iquique, para desarrollar distintos temas vinculados con spot publicitarios, posicionamiento de marketing, estrategias y cosas que a lo mejor a través de mi carrera se abrieron esta diversidad de opciones. Y yo como emprendedor, al principio las hacía todas, estaba solo y me di cuenta de que necesitaba apoyo. Traje a más gente a trabajar conmigo y la empresa fue escalando al punto que en 2012 ya tenía un equipo de trabajo de 10 personas y estaba desarrollando grandes campañas. Y estaba tan entusiasmado con el éxito de mi empresa que yo inflaba el pecho y decí sí, esto es lo que he logrado. Pero no entendía en qué punto perdí el control de mi vida. Porque muchas veces nos apasiona tanto algo, al punto que nos enceguecemos y dejamos todo el resto de las cosas de lado. Mi vida se había transformado en mi empresa. Yo me despertaba pensando en cómo solucionar proyectos y situaciones que tenía que resolver con mi empresa. Llegaba fin de año y yo pasaba cuatro días seguidos trabajando sin dormir. Y a veces postergaba las celebraciones familiares porque yo estaba ocupado. Y llegaba, por ejemplo, Navidad o Año Nuevo y en vez de compartir en la mesa sentado en familia, dónde estaba en el sillón, porque estaba exhausto y me quedaba dormido. Entonces yo no sabía de qué forma había pasado esto, pero me transformé en un esclavo de mi propio emprendimiento. Sí, me sentía orgulloso de los logros, me sentía orgulloso del poder traer equipamientos del extranjero, del crecer, del que estuviese posicionado como una de las empresas de producción audiovisual más importantes del norte. ¿Pero a qué costo? ¿A qué costo? Pero mi historia comienza en este punto de inflexión donde las cosas se dicen un antes y un después. Porque hubo algo que cambió el curso de las cosas. En marzo del año 2012 entraban a robar a mi empresa y en una noche se llevaron más de ocho años de trabajo. Prácticamente me desalojaron las oficinas, computadores, cámaras, equipos audiovisuales, así como las cámaras que ustedes ven aquí puestas en escena, todas desaparecieron. Y proyectos importantes que tenía que terminar y que estaba desarrollando. Y al día siguiente tenía una entrega. Yo recuerdo haberme despertado a las tres y media de la madrugada porque al día siguiente tenía una entrega importante. Y cuando entro a mi oficina no entendía muy bien qué estaba pasando, porque veo que estaba todo desalojado. Y pensé ¿Habrán coordinado un aseo profundo? Y no me avisaron. Pero después veo tres siluetas al fondo de la entrada principal y ahí entendí lo que había pasado. Fue una montaña rusa de emociones. Primero frustración, angustia, una sensación de cuestionamiento tremendo. Porque a veces nosotros trabajamos tan duro por lograr una meta y de repente eso se desvanece y ya no está. Y nos cuestionamos ¿Realmente valió la pena? Y en esa sensación de sentir que no, que no había valido la pena, que todo este tiempo que invertí en crecer con mi emprendimiento, realmente ahora llegó a cero. Y entonces hubo algo que me iluminó. Al final de mi estudio fotográfico encontré una última cámara. Y esta cámara para mí fue una señal porque entendí que esto era más de lo que tenía cuando recién comencé. Y reconecté con la pasión que yo tenía por la fotografía y entendí que yo amo lo que hago y a través de esa fuerza y podía empezar de nuevo. Y entonces, con mente fría levanté la frente y esta es una oportunidad, un nuevo comienzo, una forma de reinventarse. Y a pesar de todo lo material que había perdido, recuperé algo más importante. Recuperé a mi familia, a ellos a los que había postergado. En esta fotografía somos cinco hermanos y mis padres. Este es mi hermano Aníbal, mi hermano mayor Ricardo. Ahí estoy yo, mi papá que se llama Aníbal, Ricardo, que misteriosamente no se llama Roberto, quizás porque soy el hijo del lechero, pero así son las cosas. Soy el segundo yo de los hermanos. Luego está mi mamá, Mireia, mi hermana más chica que también se llama Mireya y mi hermana Suyin. Y realmente ellos son la razón del por qué yo hago lo que hago. Cuando nosotros entendemos que nuestras motivaciones están vinculadas con alguien en nuestra vida, que puede ser un familiar, que puede ser tu pareja, que puede ser tu hijo, que puede ser alguien que le da sentido a lo que haces, te das cuenta que eres capaz de hacer más con esa sensación de contribución para alguien más que por ti mismo. Porque estamos más acostumbrados a esa sensación de querer proteger, de querer entregar y valorar el ejercicio de fortalecer las relaciones entre personas. Y en esta oportunidad yo entendí de que ellos estaban allí para mí, para levantarme y hacerme sentir que tenía esa segunda oportunidad, porque ahora podía ver más claro. Este episodio solamente fue un llamado de atención, una bofetada que me hacía despertar, me hacía sentir de que todo pasa por alguna razón. Incluso las situaciones difíciles, las situaciones de adversidad vienen en el momento indicado porque hay algo mejor para nosotros. Y eso es una lección de fortaleza que nos da las herramientas para poder avanzar. Y entonces yo decidí que era tiempo, tiempo de crecer, tiempo de salir afuera y descubrir el mundo. Por mucho tiempo tenía quizás los recursos para haber viajado, pero no tenía el tiempo para hacerlo. Siempre estaba muy ocupado o había una excusa y lo postergaba. Pero ya no hay nada que me ate. De alguna forma recuperé mi libertad y eso significó dar un paso adelante y atreverme a ir en búsqueda de mi sueño. Encontré un pasaje que estaba a mitad de precio en estas ofertas que hacen en los Cyber Monday. Encontré un pasaje a Nueva York. Y este va a ser mi destino. Quiero ir a una de las ciudades más cosmopolitas del planeta. Quiero desafiarme a estar en un lugar que es completamente distinto a salir de mi zona de confort y atreverme a probar algo nuevo. ¿Cuántas veces nosotros nos negamos la oportunidad de probar algo distinto porque tenemos miedo? Y entonces también entendí que este robo no solamente se llevó cosas materiales, también se llevó el temor. El temor de empezar de nuevo. El temor de desafiarte a probar algo distinto. Y me atreví. Y antes de partir, recibí un regalo muy especial. Bueno, les presento a este pequeño muñequito de trapo. Su nombre es Robbie Smiles. Y es un obsequio que me dio mi hermana. Y ella me roberto, a mí me encantan tus fotografías, pero nunca apareces en ella. Y entonces, a partir de ahora, donde vayas, vas a llevar a Robbie, Robbie Smiles. Y al principio a mí me dio un poco de vergüenza, porque dije, ¿Cómo voy a andar con un muñeco en la calle? ¿Qué me van a decir? ¿Qué va a pensar la gente? Pero después me di cuenta que detrás de este obsequio había tanto cariño. Porque originalmente este muñequito era de mi sobrina, la Martina, que con cinco años lo donó para la causa. Dijo, ya este muñequito se lo voy a dar a mi tío. Y entonces después mi hermana le puso el mismo peinado. Mi mamá empezó a recortar distintas sonrisas para ver cuál era la que más se parecía a la mía. Y mi papá le colgó en el cuello su primera cámara para que también fuese fotógrafo. Y entonces, cuando yo me di cuenta de lo especial que era este regalo, sentí una gratitud inmensa. Y ahora yo quiero que hagamos un ejercicio, que pensemos en un regalo, en algo especial que a lo mejor queremos para nuestras vidas. Puede ser cualquier cosa. Este regalo es propio, es de ustedes. Entonces tienen derecho a pedir lo que ustedes quieran. Solamente imagínense y mentalicen este regalo en sus vidas. Puede ser desde la paz mundial hasta un Ferrari último modelo, da lo mismo. El tema está de que una vez que ustedes tengan este regalo en su mente, lo tengan aquí presente, ahora proyecten esa emoción que nace al momento de que alguien toma, aquí está esto que tanto querías, ahora es tuyo. Esa sensación, esa emoción que ustedes tienen en este momento cuando reciben ese regalo que tanto anhelaban se llama gratitud. Y la gratitud muchas veces no se puede describir con palabras porque es una emoción que te embarga, que te conmueve. Y ahora, si yo les ustedes tienen que elegir entre este regalo que acaban de recibir y su vida, ¿Qué es lo que eligen? ¿Su vida No cierto? Porque por consecuencia la vida es el mayor regalo que podamos recibir y esta la tenemos todos los días, pero no somos conscientes del valor de la vida, no somos suficientemente agradecidos de la vida, estamos constantemente generando expectativas por todo. Vivimos en una sociedad donde se critica muy fácilmente y se apunta con el dedo y se juzga y entonces estamos en base a altos estándares y expectativas de lo que los demás pueden decir o pensar de nosotros y por ende vivimos en un mundo de decepciones porque nunca cumplimos con esas expectativas. Estamos constantemente decepcionándonos y pensamos que la felicidad es inalcanzable, pensamos que la felicidad está al final de un camino. Yo voy a ser feliz cuando termine mi diplomado, reciba mi cartón, eso va a ser la mayor felicidad, voy a ser feliz cuando tenga mi auto nuevo, mi casa propia, o sea, siempre postergamos la felicidad, la dejamos al final de un camino. Pero la verdad es que la felicidad está en el momento presente, está en el ahora. Y la única forma de conectar con esa emoción es valorando la vida como el mayor regalo que podamos recibir. Porque cuando abramos los ojos en la mañana y digamos gracias porque tengo un día más de vida, vamos a empezar a hacer un ejercicio de gratitud que nos va a permitir embargar nuestro corazón de esa emoción. Y un corazón lleno de gratitud no tiene espacio para el miedo porque son dos emociones que no pueden coexistir en un mismo espacio. Si no, imaginen algún momento en el que estaban llenos de gratitud cuando recibían un regalo de Navidad, justo lo que yo quería. ¿Tenían miedo?
¿No?
¿No cierto? El miedo y la gratitud no son emociones que pasan en un mismo momento. Y como la felicidad está en el momento presente, cuando ustedes sean agradecidos o hagan este ejercicio de gratitud diariamente, van a poder incorporar en su vida un hábito que les va a ayudar a programar la felicidad en modo automático. Por ejemplo, miren alrededor en este salón, en esta sala y traten de memorizar todos los objetos, cosas de color azul, todo lo que está de color azul, rápidamente vean a su alrededor y todo lo que está de color azul, traten de memorizarlo, véanlo ya. Y ahora sin hacer trampa, cierran sus ojos, cierran sus ojos y ahora empiezan a decirme todos los objetos que están de color verde. Bueno, así es la vida, nos enfocamos tanto en criticar, en apuntar con el dedo, en buscar los problemas, que al final nuestra mente está mucho más alerta para identificar las situaciones problemáticas, las equivocaciones, el juzgar, pero cuando enfocamos nuestra mente en lo positivo, traemos más de lo bueno. Yo no tenía idea que un proyecto fotográfico como coleccionar sonrisas iba a posicionar mi vida en un camino de sucesos afortunados, porque desde que mi mente se programó para coleccionar sonrisas, estuve mucho más alerta a esos momentos de genuina felicidad, porque en mi camino se empezaron a abrir oportunidades y empecé a identificar los niños que jugaban y se divertían, las familias que compartían y las parejas que se enamoraban. Empecé a identificar con más facilidad la belleza de tus sueños, la belleza de las imperfecciones, porque no todo tiene que ser perfecto, la vida no es perfecta, pero cuando empezamos a apreciar este camino y tenemos una visión apreciativa, vamos a poder abrir espacios para crecer. Estamos tan acostumbrados a rechazar todo aquello que viene como un regalo, vemos a una amiga me comentaba el otro día que haciendo fila para el banco le hace el comentario a la chica que está justo adelante de ella en la fila Oy, qué bonito tus zapatos. ¿Y ella se da vuelta están en oferta, están usados ya, o sea estamos tan acostumbrados a no recibir a lo mejor un halago o qué bonito tu peinado no? Y eso que salía apurada, no me alcancé realmente a arreglar oye hoy que está lindo el día no parece que va a llover. Entonces estamos tan acostumbrados a no recibir lo positivo porque tenemos que ser realistas, tenemos que ser realistas. Pero la verdad de que el realista o el pesimista o el que se prepara para todo evento, todo lo malo que pueda pasar, es una persona que está llena de inseguridades. Porque realmente no hay ningún riesgo en decir que todo va a salir mal, porque si sale todo mal, esa persona va a te lo dije. Porque es tan simple. Es tan simple Oye, no, no va a funcionar. Te lo dije, ¿No? Entonces es tan fácil no tomar acción, mirar desde afuera y no involucrarse, qué es la posición más cómoda. Entonces cuando nosotros hacemos este ejercicio de tener una mirada apreciativa y tomar acción, incluso pensando que esta acción que voy a tomar involucra algunos riesgos, podemos avanzar, porque incluso equivocándonos vamos a dar un paso al frente, porque vamos a ganar experiencia. Las personas más exitosas en este mundo no son las personas que nunca se han equivocado, son las personas que han aprendido de sus errores y han sabido enfrentar nuevas situaciones de adversidad porque han ganado la experiencia que les permite tomar mejores decisiones. El tener control de tu vida depende de la calidad de tus decisiones, incluso las decisiones más pequeñas. La verdad es que cuando yo partí y comencé este viaje, decidí hacer una pausa en mi vida por tres meses. Necesito tres meses para reinventarme, para hacer una pausa. La vida es ahora, el dinero puede esperar. Yo no tengo miedo de no generar dinero por este tiempo, porque sé cómo hacer dinero. Estuve en mi empresa, estuve en el emprendimiento y económicamente me fue bien, pero la verdad es que perdí a lo mejor el control y ahora quiero hacer las cosas diferentes. Y entonces en este viaje yo iba con una convicción absoluta que iba a encontrar una nueva oportunidad, que iba a descubrir algo que iba a hacerme sentir oye, esto era. Por esto pasó todo. Y empecé a vivir una de las etapas más ricas de mi vida, una etapa de florecimiento. Y este viaje que comenzó con un desafío de tres meses para cambiar de ambiente, para cambiar de aire, se transformó en un viaje de descubrimiento personal de tres años. Yo no tenía idea. Pero aquí lo que ustedes observan son fotografías, son series de fotografías que están tomadas cada 5 o 10 segundos y que te da la impresión de vídeo, porque cuando yo uno una foto tras otra, tú puedes tener esa capacidad de observar y contemplar el paso de las nubes en el cielo, el movimiento de la gente y de los vehículos en forma tan, tan rápida que al final son tan pocas las veces que nos detenemos a observar y a contemplar la belleza de lo cotidiano. Estamos tan acostumbrados a todo lo que nos pasa que ya nada nos sorprende porque hemos generado esa coraza que no nos permite ser sensibles para cuando es necesario abrir los ojos y valorar y entender que la vida es bella, que incluso con situaciones que nos hacen sufrir y situaciones que nos hacen cuestionar ¿Por qué a mí? ¿Por qué si era tan bueno? No, todo pasa por algo, todo tiene una razón. Hay una razón mayor a veces a nuestro entendimiento que hace que nuestra vida cobre un curso inesperado. Yo tengo la claridad absoluta que nada pasa por casualidad. El que ustedes tengan, estén presentes hoy día en este salón no es casualidad. El que ustedes estén a lo mejor siendo parte de este espacio, tiene un propósito. Quizás llegando a la casa van a llegar con la familia a compartir oye, hay un loco que está coleccionando sonrisas, dio la vuelta al mundo y ahora se dedica a eso, no trabaja. ¿Cómo lo hace entonces? En realidad chicos, esta experiencia que yo comparto con ustedes es para comentarles que es posible, es posible encontrar en la belleza de tus sueños un camino que tiene un sentido de contribución mayor, que integra, que incluye no solamente un bien común, un bien que puede ser algo egoísta, sino que también a los demás. En estas imágenes que ustedes ven de este viaje por distintos parajes, distintos lugares, yo me siento afortunado de haber descubierto el valor del tiempo y mi mayor riqueza, mi mayor riqueza es el tiempo. ¿Cuántos de ustedes esperan con ansias el viernes? Levanten la mano. Ojalá llegue rápido el viernes, ojalá. Tenemos un tremendo carrete, vamos a hacer algo entretenido y llega el viernes y ya estamos angustiados. Hoy se nos está pasando rápido el fin de semana. Domingo, oh no, preparaba el proyecto para mañana. Y así estábamos constantemente en esta carrera con el tiempo, viviendo por un fin de semana. Pero la vida es más que eso. Estudios dicen que el 80% de las personas que son infelices en sus trabajos, son infelices en su vida, porque obviamente pasamos la mayor parte de nuestro tiempo en nuestro trabajo, Entonces, de qué manera nosotros podemos hacer de nuestro trabajo un espacio que nos ayude a fortalecer relaciones saludables, donde sea una atmósfera mucho más grata de compartir, de crecer, de hacer algo que nos dé sentido. El trabajo tiene que tener un sentido de contribución que signifique para ustedes no solamente el cobrar el sueldo, el fin de mes, sino el sentirse orgulloso de pertenecer, el tener identidad. Este viaje me ayudó a recuperar la capacidad de asombro, esa capacidad que muchas veces perdemos en la rutina y en lo cotidiano. El volver a reconectar con el niño interno que todos tenemos dentro. Y ustedes saben que las mayores riquezas, las fuentes infinitas de riqueza no están en los grandes bancos del mundo, están dentro de uno. Y esas fuentes infinitas de riqueza tienen que ver con tres valores que son inherentes al ser humano. Estos tres valores tienen que ver con el amor, que es un valor espejo. Cuando tú compartes amor viene de retorno, multiplicado. La felicidad, que es como lo habíamos comentado, que es real cuando es compartida, porque también es un valor espejo. Si yo soy feliz y hago feliz a alguien que me importa, yo soy doblemente feliz. Y muchas veces yo puedo vibrar con la felicidad de alguien más, porque esa persona yo la considero parte de mi propia felicidad. Y el tercer valor fundamental es la paz. Y nosotros normalmente decimos es que la guerra, los conflictos, que estamos en constantes cambios, el tema político y estamos enredados en una serie de situaciones que no están bajo nuestro control y nos encanta involucrarnos en cosas que no nos corresponden porque no tenemos cómo hacer un cambio en eso, no está bajo control, pero tenemos una opinión, nos involucramos, nos enojamos, nos llenamos de frustraciones y contagiamos esa frustración y esa ese pensamiento negativo con nuestro círculo cercano y no somos capaces de estar en paz con nosotros mismos. El estar en paz con uno mismo tiene que ver con un ejercicio de desapego. Tenemos que saber elegir, aprender a renunciar. Estamos tan acostumbrados a que nos never give up, nunca, nunca renuncies, siempre adelante, nunca renuncie, siempre adelante. Pero nos confundimos y aplicamos eso en todos aspectos de nuestra vida. Y la verdad de que el renunciar es un ejercicio, es un arte. Cuando yo estaba viajando, el primer destino yo lo hice con una maleta tremenda y yo dije, acá llevo todo lo que pueda necesitar. Pero la verdad que cuando llegué a esta escalera tremenda del metro y tenía que subir escalón por escalón con mi tremenda maleta, yo no voy a poder seguir viajando así. Y entonces hice un ejercicio de renuncia. Primero cambié esa maleta grande por un maletín de mano, donde cabía mi cámara, mi computador, dos pantalones, una polera y todo lo demás, lo que llevaba puesto. Y dije, así es como tengo que viajar, porque es la forma como se abren las oportunidades para las aerolíneas low cost, que son las que tú viajas con lo que llevas puesto y con equipaje de mano. Hay tremendas oportunidades de conexiones cuando tú vas con esa dinámica. Recuerdo que tomé una decisión y voy a renunciar en cada nuevo destino a algún objeto que tenga dentro de mi maleta, porque es la única forma en la que yo puedo incorporar algo nuevo, porque si no, no hay espacio. Y este es un ejercicio que tenemos que hacer también en nuestras vidas, porque estamos tan acostumbrados a llevar una mochila tan pesada de situaciones que no hemos resuelto, de cosas que nos hacen nuestro camino más pesado, porque no hemos sabido perdonar, porque estamos generando resentimiento, rencor por algo que no se resolvió en su momento y lo llevamos en nuestra mochila pesada. Y tenemos una angustia tremenda por lo que viene, por el futuro, que estamos en esa constante batalla entre el pasado y el futuro. Y cuándo estamos en el momento presente, ¿Cuántos de nosotros estando en esta presentación, en este preciso momento, están a lo mejor pensando en un WhatsApp que les llegó y que tienen que contestar, o que a lo mejor si hay algo nuevo en el Facebook, o voy a cazar un Pokemon, no sé, hay tanto, tanto, que de repente nos saca del momento presente, porque estamos tan acostumbrados a darle prioridad a lo que no está en el aquí y en el ahora, que muchas veces tenemos una persona que quiere decirnos algo mirándonos a los ojos, pero nos llega un WhatsApp y contestamos primero el WhatsApp antes de atender a la persona que está frente a nosotros? Entonces, en este ejercicio de desapego tenemos que aprender a volver al origen. Y en ese ejercicio yo vuelvo a mi primera infancia aquí estoy en una foto con mi hermano mayor, con Ricardo y mi papá. Y cuando éramos más niños, mi mamá nos vestía iguales porque ella quería tener gemelos, pero no le resultó. Entonces yo, en esa lucha por buscar mi identidad, decía a mí no me pueden estar siempre confundiendo con mi hermano. Yo tengo voz propia, yo tengo mi propia personalidad. Y muchas veces nos vemos envueltos en esta monotonía del día a día que perdemos identidad. Ya no sabemos quiénes somos, simplemente estamos en modo automático. Pero cuando nosotros nos damos un espacio para saber quiénes somos, para conocernos mejor, es increíble la cantidad de oportunidades que se abren frente a nuestros ojos, porque empezamos a elegir lo que realmente queremos para nuestra vida, porque empezamos a tomar decisiones que van en beneficio de nuestro yo interior, y podemos volver a conectar con esa capacidad asombro que nos hace tanta falta. La verdad es que esa capacidad de asombro que volvió ese primer día, cuando yo salgo del metro, pongo un pie en Nueva York, y estaba nevando, y era la primera vez que yo veía la nieve, porque yo soy de Iquique, incluso ni lluvia tenía. Si, de hecho, vivo en el desierto, al lado de la playa, y no teníamos estos cambios de clima. Yo no iba preparado, estaba muerto de frío, pero estaba tan sorprendido por lo hermoso que significaba estar ahí en la nieve. Y recuerdo abrir la boca y abrir mis brazos al cielo y alguien me no te comas la nieve, porque está está contaminada. Entonces, como que, claro, estamos en esa tira y afloja, en esa sensación del querer descubrir, del querer atrevernos. Y en ese ejercicio tenemos que ser conscientes del momento presente, de lo que estamos viviendo. Y la verdad es que esos primeros tres meses en los que viví en Nueva York fue una experiencia increíble que me permitió vibrar una sintonía tan alta que pareciera que todo lo bueno venía hacia mí. Yo no tenía suficiente dinero para vivir durante tres meses en Nueva York, pero sí tenía una red de contactos que es muy, muy importante, que es la que me abrió las puertas de su hogar para recibirme. Hay una plataforma, una comunidad llamada Couchsurfing, que es como el sofá que tú puedes surfear. Couchsurfing es donde tú abres las puertas de tu hogar a viajeros que pasan por tu ciudad y los recibes y los atiendes con el propósito de aprender de su cultura. Y yo me inscribí en esta comunidad el año 2008. Y desde el 2008 a la fecha empecé a recibir amigos de todas partes del mundo. Y tenía esa sensación de viajar a través de sus experiencias. Y yo lo incorporaba en mi día a día, en esa apretada agenda de trabajo que tenía con mi empresa. Yo iba de repente con un camarógrafo de Suecia, con un fotógrafo de National Geographic que había llegado a alojar a mi casa y aprendía de ello y decía así es entretenido trabajar porque está uno en constante movimiento conectando con gente. Y decía a mí mismo, algún día voy a ser yo el que me quede en la casa de otros amigos. Y ese día llegó cuando me atreví a salir de mi casa. ¿Y sabes que? Nunca me faltó un lugar donde llegar. Sentía que tenía un hogar en cada rincón del mundo, porque en esta comunidad que tiene más de 6 millones de usuarios, tú puedes generar redes de contactos que son súper importantes y te abren las puertas. Estaba tan agradecido que mis amigos se peleaban dicié esta semana quédate conmigo, Roberto, tenemos planes para ir a la nieve. Roberto no, quédate con nosotros porque vamos a celebrar el cumpleaños de tal persona. Entonces estaba esa sensación de tanta gratitud que al final uno empieza a tener esa visión de apreciatividad, esa visión de valoración que nos cuesta tanto hacer en el día a día. Ya se estaban cumpliendo estos tres meses y de repente me doy cuenta que estaba a punto de despertar, que tenía que volver a la realidad, que tenía que volver a mi Iquique a levantar nuevamente esta empresa que había quedado después del robo en quiebra. Y tenía que trabajar para pagar este préstamo que había pedido para viajar. Y tenía que ponerme las pilas, porque en realidad la vida no la puedo vivir en los sillones de los amigos, y tengo que producir. Y entonces esa sensación de angustia me paralizó, porque el miedo cuando llega de repente y te paraliza, es como que todo se mueve a tu alrededor, pero tú estás allí. Recuerdo haber estado caminando por Times Square cuando esta sensación, este miedo me embargó. Y en este temor empecé a ver un mar de gente, una multitud que pasaba rápidamente frente a mis ojos. Y yo era un punto en el universo. Yo podría haber desaparecido en ese preciso instante y haber sentido que no era capaz de hacer un cambio. ¿Cuántos de ustedes se han sentido así alguna vez? Que independiente de las acciones que tomen, quizás ustedes no son capaces de accionar ese cambio. Y en esa sensación de frustración, solo basta una persona para generar ese cambio. Una persona que puede ser el gatillante de una acción que abre puertas. Entonces, sintiéndome invisible, hay alguien que se acerca a mí, levanta su mirada, sonríe y me saluda, se presenta y me ¿De dónde vienes? Y yo de repente como que me di cuenta, ya no soy invisible, hay alguien que me está hablando. Entonces ya sonrío, le vengo de Chile. Y esta persona cuando escucha que vengo de Chile, Oh, de Chile. That so man. Oh, de Chile. Es increíble. Y de repente toda esa frustración, esa angustia, se cambia por Sí, chileno, orgulloso. Pero no entendía muy bien a qué venía todo ese entusiasmo. Y lo primero que me pregunta ¿Y tienes una moneda? Y de repente la cara a mí me cambia. ¿Necesita dinero? Lo siento, ando sin dinero. Y él se ríe de mí y me no, yo no necesito dinero. Lo que pasa que yo colecciono monedas. Y Chile es una de las monedas que me falta en mi colección. Ah, qué buena idea. Y de repente empecé como. No sé si ustedes han visto la película de los X Men, cuando el profesor Javier se pone el cerebro así y empieza a identificar a todos los mutantes. Bueno, para mí fue como esa sensación, como que vino una idea, como una revelación. Y qué buena idea la de comenzar una colección de monedas en la mitad de Times Square. De repente, que yo me sentía diminuto, que era invisible, como que abro los ojos y caigo en cuenta que estoy como en la mitad de un universo donde había gente de cada país del mundo en Times Square, en la mitad, en la Gran Manzana de Nueva York. Empecé a identificar gente que venía de distintas naciones, que representaba la diversidad étnica, la riqueza cultural en un mismo lugar. Yo voy a comenzar mi propia colección, pero yo. Yo voy a coleccionar sonrisas. Y esta idea vino así como una revelación, como esas ideas que llegan así y como que te hacen sentir Wow, esto es. Y la verdad es que hay un dicho que dice que cuando uno encuentra su propósito en la vida, el universo conspira para que tú puedas lograrlo. Y en ese momento desde ese momento el universo empezó a conspirar a mi favor, porque a dos metros de mí había un cartón blanco tirado en el piso y en la esquina había un grafitero. Y ahí el poder de la acción, del momento presente. Tomar acción cuando esta idea o esta revelación llega es clave. Entonces, en cualquier tipo de situación que ustedes tienen una sensación de que esto es lo que tenemos que hacer, háganlo. Porque la fuerza con la que llega esa decisión o esa idea tiene una característica especial cuando ustedes las ejecutan en el momento presente. Y entonces yo llego y escribo, le pido al grafitero el plumón y escribo Collecting Smiles, que significa Coleccionando sonrisas. Y empecé a mostrar este cartelito en la calle en la mitad de Time Square. Y de repente ese ritmo acelerado de vida fue como que se congeló, como que se detuvo el tiempo porque la gente empezó a regalarme sus sonrisas. Y empecé a llenarme de esa buena energía, a conectarme con historias de personas que estaban dispuestas no solamente a sonreír para la cámara, para comenzar esta conversación, diciéndome yo vengo de Etiopía, estoy visitando. Y yo vengo de Siria. Y entonces empecé a conocer realidades de gente que estaba visitando Nueva York y que estaban dispuestos a iniciar una conversación, pero faltaba ese gatillante y cómo un cartelito podía hablar por mí y generar esa primera instancia. Ese fue el poder de la sonrisa. Estaba tan entusiasmado con esto que lo compartía en las redes sociales. Y llegando a mi departamento donde estaba quedándome en la casa de un amigo, subo esta galería de imágenes en la comunidad de Couchsurfing y fue increíble como todo el mundo comentaba, compartía y me decían, Oye, te falta una sonrisa de Honduras. Yo estoy pasando por Nueva York, ¿Cómo puedo formar parte de tu colección? Oye, ¿Y cuándo vienes a Tokio? Porque todavía te falta la sonrisa de Japón. Oye, ¿Y la sonrisa de Etiopía? Y entonces así entendí que ya no era mi colección, era la colección del mundo en donde todos querían verse representados. Esto al final terminó siendo la portada del newsletter semanal de esta comunidad de intercambio cultural que llegaba a más de cuatro millones de personas. Y cientos de mensajes en mi perfil de Couchsurfing me hacían entender de que esta coincidencia de esto, que al parecer era una idea loca, estaba tomando fuerza. Pero hubo un mensaje que cambió las cosas. Fue un mensaje de una amiga de Ucrania que me roberto, me encanta lo que estás haciendo, me encanta tu proyecto. ¿Qué te parece la idea de completar tu colección de sonrisas con mis amigos de la ONU? Yo estoy. Estoy trabajando como voluntaria de las Naciones Unidas en la sede de Nueva York. Te invito a que nos juntemos, conversemos y organicemos algo. Y yo quedé así, o sea, de algo tan simple, de algo que partió como un juego, empezó a crecer. Resulta de que cuando nos reunimos con estos amigos de la ONU, tuve la oportunidad de conocer sus historias, de ver a lo que ellos habían renunciado y lo que ellos estaban haciendo por contribuir a través de una organización que busca generar un impacto positivo en la comunidad y qué es lo que ellos estaban dispuestos también a entregar para poder lograr ese objetivo en común. El sentido de contribución. Las historias me inspiraron y me hicieron sentir de que en realidad, a pesar de nuestras diferencias, todos sonreímos en el mismo lenguaje. La sonrisa es el lenguaje universal. Y esto me inspiró a Esto está recién comenzando. Esta primera instancia donde conocí a estos amigos que me hicieron abrir los ojos, es la oportunidad para abrir mis alas y atreverme por más. Esto no está terminando aquí. Y luego recibo un mensaje de una consagrada fotógrafa que trabajaba para el New York Times y me roberto, me interesa saber más de lo que estás haciendo. ¿Te gustaría que nos tomáramos un café? Y yo me invitó a su casa. Fui a su casa y en esta conversación, cuando yo entro a su casa, veo una casa en Manhattan lleno de revistas, con portadas de diario, con reconocimientos, trofeos, medallas, diplomas. Y me invita a pasar a la cocina a tomarnos un café. Y me disculpa el desorden, porque es que estoy en reparación, estoy arreglando. Había una silla llena de ropa y otra silla llena de libros y revistas. Y me se me echó a perder el refrigerador y la verdad que no lo he podido arreglar porque no tengo por dónde moverlo, no hay cómo sacarlo. ¿Pero qué te quiere servir? Me dijo. Yo ya un tecito con leche. Y me sirve el té, y cuando le estaba echando la leche, empieza a caer la leche, estaba vencida. Y entonces cuando yo entendí de que estaba frente a una mujer que había sido tremendamente exitosa en su vida, que había logrado tantos reconocimientos, pero que estaba viviendo una vida de acumuladora, que no había dejado entrar nuevas especies, porque se sentía tan orgullosa de cada uno de sus logros que no los dejaba ir y dejaba que esos logros consumieran su vida completamente. Y ella me empezó a contar de que ella fue periodista de guerra, llegó a hacer fotografías y recibió reconocimientos por fotografías que eran bastante crudas y que se llenó del sufrimiento de su trabajo, de las crisis, de los conflictos. Y cuando escuchó que yo estaba coleccionando sonrisas, ella me roberto, yo hubiese soñado haber empezado a coleccionar sonrisas a tu edad, porque con lo que ahora aprendí, yo atraje a mi vida lo que hice a través de mi día a día, de mi trabajo. Y me entregó una valiosa lección de fortaleza, porque me hizo entender de que ella, a pesar de todos sus logros, de todo su éxito, no era capaz de recibir más, porque ya lo había tenido todo y ahora estaba como desbordándose, pero era consciente de eso. Y me yo quiero ayudarte. Y me dejó un pase de prensa para participar de un encuentro internacional de fotografía en el Yavit Center, que es uno de los centros de convenciones más grandes en Estados Unidos, en Nueva York. Yo súper agradecido por la oportunidad. Voy y encuentro una audiencia como de 500 personas, 5 pantallas gigantes, todo el mundo vibrando con fotografía. Yo me sentía en mi salsa la primera vez que estaba en un congreso de esta envergadura y veía gente que yo admiraba por mucho tiempo, como expositores que estaban allí participando del congreso. Y yo wow, qué tremenda oportunidad el conocer a toda esta gente. Y uno de los expositores hablaba de los avances de la tecnología en las cámaras fotográficas y cómo ahora, teniendo el recurso para comprarse una cámara de última generación, tú puedes ser un tremendo fotógrafo. Entonces, ¿Qué es lo que hace la diferencia? ¿Cómo tú puedes diferenciarte del resto? Y él tú tienes que encontrar un concepto, tienes que generar una línea de fotografía que pueda identificar, contar una idea que mueva las masas. Como por ejemplo este joven que empezó a coleccionar sonrisas en la mitad de Nueva York. Y yo estaba ahí sentado en la mitad de las audiencias, chiquitito. Dije hay alguien más que está haciendo lo mismo. Y después me di cuenta que él estaba hablando de mí, pero no sabía qué hacer. No sabía si levantar la mano y decir aquí estoy, o quedarme ahí chiquitito y hacerme bolita. Pero la verdad, esta serie de sucesos afortunados que empezaron a pasar, eran señales que me decían esto es. Esto es lo que tengo que seguir haciendo. Empezaron simplemente a suceder una serie de situaciones que me hicieron lanzarme a la vida. Y este muñequito que ustedes ven aquí es ahora el verdadero protagonista de la colección de sonrisas. Porque hay una historia bastante particular que hace que todo el mundo quiera sacarse fotos con Robbie. Él se ha llenado de amor, se ha llenado de esa buena energía. Pero no ha sido de casualidad. En uno de estos viajes, cuando yo estaba visitando uno de los templos sagrados de Cambodia, había una fuente de aguas sagradas donde líderes espirituales y monjes budistas entraban a sumergirse y llenarse de esa energía. Y entonces recuerdo en esa ocasión donde yo ubiqué a Robbie para tomarle la foto, y Robbie se cae en la fuente y se empapa de estas aguas sagradas. Y un monje budista me lo levanta y me Y ahora está bendecido. Y entonces esto se creó como una leyenda urbana, que todo el mundo quería sacarse fotitos con Robbie. Y empezó a hacerse popular en las redes sociales. Y entonces me empezaron a invitar para que más personas pudiesen contagiarse de esa buena energía. Entonces este muñequito se transformó como en un amuleto de buena. De buena suerte, porque dirigía la atención a distintas acciones sociales, fundaciones y organizaciones que querían dar visibilidad de lo que ellos estaban haciendo. Entonces Robbie Smile llegaba a coleccionar sonrisas allí y aparecía en las redes sociales y todo el mundo sabía de su acción. Entonces empezaron a invitarme, y una de las invitaciones que recibí fue de un amigo que conocí a través de la comunidad de intercambio cultural de Couchsurfing, mi amigo Anas de Jordania. Y él me roberto, estamos desarrollando en el programa de Desarrollo de Liderazgo en la Escuela de Negocios de Harvard, un módulo de liderazgo positivo. Y como yo sé que tú desarrollas producciones audiovisuales y ahora colecciones sonrisas, no podía pensar en nadie más que tú para que nos pudieses ayudar con esto. Entonces me invita a conocer a sus compañeros en el Programa de Desarrollo de Liderazgo, donde hay líderes mundiales de tremendas organizaciones, todo en un mismo salón, donde a lo mejor están llenos de estrés, resolviendo casos de estudio y con los tiempos súper acotados, y de repente viene un chilenito loco con un muchacho muñeco en la mano, así como a coleccionar sonrisas, a romper los esquemas. Entonces yo recuerdo ese momento en el que llegué a Boston, a la Universidad de Harvard, y me quedo impresionado porque pensé haber estado esperando en la entrada correcta. Pero Harvard es muy grande y no estaba en el lugar donde me iban a pasar a buscar. Pero cuento corto es de que todos los estudiantes tuvieron la oportunidad de conocer el proyecto y ellos organizaron un crowdfunding, estos fondos donde hacen donaciones para que se puedan seguir adelante. Entonces con esas donaciones yo abrí camino y empecé a ir más allá. Entonces entendí de que habían formas de hacer que esta idea funcionara, y entendí de que habían otros formatos que yo no tenía que volver atrás a desarrollar lo mismo que había hecho antes, tenía que innovar. Y comencé también con una idea llamada Amor sin Love Without Boundaries, porque cuando estaba con mi productora, también yo hacía cobertura de eventos. Y entonces empecé a cubrir eventos de matrimonio y eventos culturales que mostraban la diversidad étnica y riqueza cultural de las celebraciones de bodas en distintos lugares del mundo. Y entonces así también yo podía estar en movimiento, generar recursos y seguir adelante con el viaje. Y este viaje de verdad que se ha transformado en el viaje de mi vida, que es un viaje que a lo mejor no necesitamos salir de casa para comenzar, sino que simplemente necesitamos darnos un espacio para ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Qué es lo que puedo cambiar hoy en mi vida para acercarme a esa sensación de bienestar y felicidad que tanto buscamos? Son acciones simples, son acciones que se pueden incorporar como hábitos. Y todos tenemos la oportunidad de llegar al fin del día y escribir en un diario de gratitud al menos tres cosas por las que estamos agradecidos. Si hacemos esto por al menos 21 días, vamos a generar un hábito positivo y vamos a incorporar la felicidad en modo automático en nuestras vidas. ¿Cuántos de ustedes antes de dormir, ahora me voy a tapar, y toman la frazada y se cubren, levanten la mano?
¿Nadie?
No, ¿Cierto? Porque eso está como incorporado en forma automática. Es un hábito, no se piensa, simplemente se hace Entonces el hábito de la gratitud, el hábito de la sonrisa, son cosas que uno puede generar y que hacen tanto bien porque nos permiten fortalecer las relaciones de los equipos de trabajo. Pequeñas acciones que pueden ser desde un mensaje pegado en la pantalla del computador de algún compañero tirándole una talla o diciéndole algo que esboce una sonrisa, pucha, que puede cambiar el día de esa persona. Tenemos que hacer ese ejercicio, tenemos que empezar a reconocer como esos espacios. Y por último, los quiero invitar a que reconozcan que el mundo a veces es más pequeño de lo que pensamos y que nuestros sueños están a nuestro alcance porque podemos ser un reflejo de nuestros pensamientos. Simplemente tenemos que creer que somos capaces. Nosotros podemos ser los superhéroes de nuestra propia historia personal. Y este es uno de los vídeos que muestra el camino de la colección de sonrisas alrededor del mundo.
Brings a smile up to my face And the world is spinning slowly I know today is gonna be a good.
Day.
I'm packing up my things I'm going out now to explore Cause there's simply too much beauty in the world I can't ignore I wanna go and see great things I've seen a little but wanna see a little So I'll take things out here and hit the road I'll find adventure Waiting in stories I'm told Finding freedom every step along the way Knowing joy and happiness I had to stay I'm feeling good today I'm feeling good today I hear the sound of laughter and of music on the air And watch the leaves Blow on the trees the slowest way without a care Life is beautiful to me So much to see so much to love So much to share You see happiness is not found in number of my things But the time I spend with friends Unleasured joy It always brings like a bird With each new day A brand new song It always sings its cares away I'll sing my cares away So I'll take the things I have been hit Road I'll find Evatuating in stories untold Signing free freedom Every step along the way Knowing joy and happiness I hear today I'm feeling good today And I'm full of hope and chasing dreams The kind that comes the kind that seems to lift you up and give you wings to fly With each morning as the sun goes Rise hits the air It fills the skies, it blocks the game The Nine is Christ Mo on and on and on I'm going good is great With overflowing Moving on now Only going one way, yeah If you meet me this is what I'll say I'm feeling good today I'm feeling good today.
Muchas, muchas, muchas gracias por esta oportunidad de compartir un poquito de esta experiencia, de esta historia. La verdad que son muchas las experiencias para compartir. Si me imaginan que en cada destino hubo personas que estuvieron dispuestas no solamente abrir las puertas de su hogar para recibirme, pero abrir las puertas de su corazón para a través de sus enseñanzas, hacerme entender que la vida es realmente un regalo y hay que saber valorarla. Los invito a que conozcan más de este proyecto y puedan sumarse a las redes sociales y estar presentes en el día a día de las distintas reflexiones, lugares y actividades que se hacen a través del Movimiento por la Felicidad. Tienen que sumarse en el Facebook, en YouTube a través de Collecting Smiles y en Instagram a través de Robbie Smiles. Y día a día una nueva historia, una nueva reflexión, un nuevo mensaje que nos invita a valorar la vida como un regalo y a encontrar en lo cotidiano una razón para sonreír. Así que yo les vuelvo a agradecer tremendamente este espacio y muchas, muchas gracias.
Bueno, viéndolo tan contento, entusiasmado, después de disfrutar de esta charla personalmente, también darte las gracias, Roberto, por visitarnos. Yo me encuentro muy agradecido de que al verlo yo también andaba por ahí sacando fotografías multitask para, si me conocen aquí, que hayan disfrutado, que lo hayan pasado bien. Y como Roberto nos invita a vivir cada momento, yo lo invito a que también cuando vuelvan ahora a su casa, vean a sus hijos, aprovechen ese instante. También tenemos momentos en que podemos estar un poco estresados. El tiempo, el tiempo es valorable, pero también el tiempo es el de calidad, el que le ofrecemos a nuestra pareja, a nuestro tiempo. Y como también hay tiempo para todo, también hay tiempo para invitarlos ahora, para pasar un poco el frío a un coffee acá afuera y disfruten un poco la tarde y quieran hacer más conversación.
Antes de pasar al coffee, no sé si hay alguien que quiere hacer una pregunta, tiene algún comentario que les gustaría.
Muchas gracias que voy interviniendo, que lo que pasa que nunca está de más estas charlas motivacionales y destacar la alegría, la sonrisa, grandes maestros, desde aquel que dijo que no es más feliz quien más tiene, sino que al menos necesita, hasta los grandes maestros como Cogo Legrand, que se encarga ver la contingencia y a la vez rescatar eso, la sonrisa. Y lo que tú bien decías, el momento presente, como el presente presente, el regalo que tiene que estar presente. Pero sin embargo, para muchos de nosotros que hemos tenido la oportunidad de salir, podemos evidenciar el darse cuenta, eso que tú bien mencionas, de dónde estás tú situado en tu día a día. Para muchas personas que no tienen la oportunidad, no han conocido otras culturas, está como esa misión. Me gustaría, si estuviera en otro lado, tal vez no estaría pasando lo que estoy pasando ahora. A mí me tocó hace 16 años, gracias a un regalo de mi familia, ir a Israel, y justamente en ese año fue la antifá, se asentó mucho y a mí me dolió tanto el hecho de ver los rituales judíos y palestinos en las mañanas despidiéndose de su familia, así como nosotros nos vamos al trabajo, a la universidad, al colegio, pero haciendo rituales todos los días, todos los santos días en la mañana, despidiéndose de sus hijos, como que nunca más lo fueran a ver, porque ellos no estaban ciertos de que en la noche cuando llegasen a su casa iban a estar. Y eso siempre que lo digo me emociono porque es muy fuerte. Yo ahora soy padre y ahora lo entiendo, y si yo no hubiese mi hija, o sea, estaría devastado día a día. Y ellos lo viven y una constante. Pero nosotros tenemos ese valor de vivir en una suerte de libertad, claro, con corrupción, con colusión, con todo lo que azota nuestro país, pero sin embargo tenemos esa libertad de que no hay una amenaza externa que nos pueda quitar evidentemente la vida de nuestros seres queridos. Pero si todos nosotros tenemos esa instancia de darnos cuenta de por qué estamos acá, de ser felices todos y cada uno de nosotros, sería un embajador en sus respectivos lugares y llevar ese mismo mensaje que tú das, esa sonrisa, ese valor, el destacar al otro, no sé, la sonrisa perfecta, como dice Silvio Rodríguez, al prójimo. Yo soy creyente y cumplo esa misión también trato de hacerla día a día, el darme cuenta y dar gracias a Dios por lo que tengo, no es mucho, pero tengo algo. Rodrigo Baker no como la cerveza, como.
Gustavo Adolfo, como Roberto corona, No, Rodrigo, muchas gracias.
Gracias a ti de verdad Roberto, por.
Tu reflexión y de verdad que es importante el valorar porque la vida es frágil y no está garantizada, entonces desde el momento en que somos capaces de ver eso, también empezamos generar esos espacios para decirte quiero, para dar un abrazo, para ganarnos esos momentos de genuina felicidad que se atesoran, que son los que realmente valen. Así que muchas, muchas gracias por tu reflexión y agradecido también de ustedes. ¿Alguien más? ¿Cómo buenas noches? Ahí sí.
Hola Roberto, buenas noches. Oye, primero agradecer a la universidad que nos dio esta posibilidad de poder compartir esta charla contigo. En realidad me vi bastante reflejado en tu experiencia, porque bueno, de partida me pregunté 48 países ¿Cómo lo hizo? Yo creo que muchos nos hicimos esa pregunta al principio de tu exposición. Me vi reflejado también en tu experiencia como niño, quizás también tuve una profesora que fue mi directora de colegio, la que me hizo clase, entonces también viví esos temores, quizás muchos de nosotros también lo compartieron, pero darte las gracias por tu experiencia, por compartir tu experiencia, por tu sonrisa, creo que una persona muy privilegiada y eso se transmite y llega, así que solamente darte las gracias por tu tiempo.
Muchas gracias. ¿Cuál es tu nombre? Muchas gracias, Pablo.
Hola Roberto, buenas noches, mi nombre es Pablo.
Hola Pablo.
Nada más que decirte, darte la gracia y veo fuego en tus ojos. Yo a principio de año, Tom, tomé la decisión de viajar por el mundo, tal vez igual que tú. Yo aparte participo en un centro cultural, soy actor y músico, tengo la idea de irme por ese lado y también por el tema de mi profesión, ingeniero logística, pero dispuesto a todo, a conocer gente, a conocer nuevas experiencias. Y este tipo de instancias y este tipo de personas como tú me dan mucha más fuerza porque se lo he dicho a mucha gente, la mitad o más de la mitad me ha dicho estás loco. Y este tipo de instancias, como tú dices, no son casualidades y no, increíble, increíble. Así que muchas gracias.
Muchas, muchas gracias.
Bueno, con esta Roberto.
Claro. Bueno amigos, entonces antes de pasar al coffee break, ¿Les parece si nos sacamos todos una foto aquí juntos para que capturemos este momento para la posteridad? Claro, claro. Para que también se contagien de la buena energía. Esta es la bandera que dio la vuelta al mundo y que está llena de mensajes de bendiciones y buena energía. Pueden haber algunos que están acá a los lados que pasen adelante y se pongan tipo equipo de fútbol. Perfecto, súper bien. Aparecen todos, así que sonrían todos sonriendo. Nos vamos a desordenar un poquito.










