
En este monólogo, el autor reflexiona sobre la diferencia entre juegos finitos y juegos infinitos, aplicando la metáfora a ámbitos como los negocios, la política y el progreso de la humanidad. Señala que los juegos infinitos no tienen un punto final y su objetivo es simplemente permanecer en el juego a largo plazo. Usa a Apple como ejemplo de una empresa que opera bajo una visión de juego infinito, enfocándose en la evolución continua más que en vencer a competidores o en rankings anuales. Luego plantea la pregunta al oyente: ¿estás participando en un juego finito, donde solo importa el marcador, o en un juego infinito, donde el éxito es mantenerse en la carrera a largo plazo? Introduce el concepto de “causa justa” de Simon Sinek, indagando en su definición y en por qué es fundamental para impulsar a individuos y organizaciones a seguir adelante pese a grandes dificultades.











