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En este breve monólogo, el ponente sostiene que, ante una crisis empresarial, la clave del éxito radica en seguir un orden de prioridades: primero cuidar a las personas, luego enfocarse en los productos y, finalmente, en los beneficios. Argumenta que la empresa debe basarse en la humanidad de sus empleados, con una gestión que conozca las fortalezas y debilidades de cada individuo y asigne misiones a quienes están mejor capacitados. Además, sugiere que la selección del equipo debe alinearse con la calidad humana deseada, lo que permite una priorización eficaz y garantiza que la fórmula de personas‑producto‑beneficio funcione siempre.











