La Razón Oculta Por La Que No Puedes Decir NO

Jax Giró explains why saying no is hard in Latin cultures: approval-seeking, a savior complex, social pressure around milestones, and fear of conflict. He shares how he lent money while drowning in credit card debt, and offers tools like reframing no as an inner yes and buying time before you respond.
Chapters
que nos cuesta tanto decir no.
Nosotros los latinos vivimos una sociedad tanto de complacencia, entonces necesitamos quedar bien.
Mi invitado, mi gran amigo Jax Giró.
O sea, que te piden dinero y te piden dinero y te piden dinero, y tú sabes que cuando uno le presta un amigo, después, ¿cómo le cobras?
¿Cómo le digo no a mi mamá?
Cuando yo le estoy diciendo un no que es real a alguien importante en mi vida, yo lo primero que pienso es que sí me estoy diciendo a mí. Por eso yo te mencionaba, porque yo tengo que esperar a vivir el precio, pagar el precio de no haber dicho un no en su momento o no poner un límite, o poner un límite en su momento. Porque tengo que darme cuenta cuando ya pago el precio, que lo que la gente dice, debí haberle dicho que no.
A veces, sabiendo que estás sacrificando tiempo con tu familia, estás sacrificando dinero, estás sacrificando cualquier cosa, igual dices sí para quedar bien con alguien.
Tú sabes que a mí me pasó una vez, yo tuve una toma de conciencia que yo me di cuenta que tenía las tarjetas de crédito endeudadas pero prestaba el dinero a los amigos.
Hay personas que llegan a tu vida para entretenerte y otras que simplemente llegan a confrontarse. Esas personas que con solo escucharlas hablar siempre te hacen cuestionarte de quién eres, qué estás viviendo, para dónde vas. Y precisamente por eso quiero tener hoy a este invitado que admiro profundamente, una persona que ha dedicado gran parte de su vida a entender al ser humano, su mente, sus emociones, su propósito, y a tener coherencia entre lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos. Por eso esta conversación de hoy no es para que la escuches por encimita, sino que es una conversación para sentirla, para que te cuestiones, para que te digas y sientas qué te hace falta, para que empieces a reflexionar tanto que cuando termine este episodio digas Tengo que empezar a decir que no. Así que con ustedes, mi invitado, mi gran amigo Jax Giraud. Jax.
Bueno, espérate, Antonio. Gracias por la invitación.
Please. Gracias.
Me encanta. Demasiada presentación, pero no, estoy feliz, de verdad que sí.
¿Qué te pareció el lugar?
No, esto me encanta. Y además me encanta compartir así contigo.
Sí, es que nosotros, Jax y yo, es más, Jax, voy a cerrar esto.
Cierra eso.
No voy a tener ningún tip. Todo lo que preparó producción, no, es que me gusta más que sea una conversación entre tú y yo. Así que perdónenme producción, pero creo que Jax y yo tenemos mucha tela que cortar el día de hoy. Jax, ¿por qué nos cuesta tanto decir no?
Wow, decir que no, qué buen tema, porque además Tú sabes que yo siempre escribo y trabajo mis propias situaciones y conflictos, y uno de los conflictos más grandes que tengo es que a mí me cuesta decir que no. Pueden haber varias razones. A mí también. Sí, mira, fíjate, a veces un tema de aprobación, es decir, necesitamos quedar bien con la gente. Entonces, como queremos quedar bien con la gente y vivimos una sociedad, nosotros los latinos vivimos una sociedad tanto de complacencia, entonces necesitamos quedar bien. En mi caso no es tanto por quedar bien, en mi caso es porque juego un comportamiento que se llama salvador. Entonces, como hago de salvador con la gente, con las personas, con los negocios, con las empresas, termino siempre a veces comprometiéndome en algo o diciendo un sí a algo para cumplir, pero por el hecho de que quiero que las cosas salgan bien para esa persona. Y lo hago para salvarla.
Y tú crees que eres Superman, que todo lo puedes solucionar.
Claro. Y la tercera razón, diría, porque hay más, hay varias, pero las tres principales que son estas La tercera, hay un tema de presión social. A veces por presión social nos dicen: bueno, pero ¿cuándo es el momento que te vas a casar? Pero mira, tienes 55 años, ¿y qué te pasa? ¿Que por qué no tienes pareja? Porque esa es una de las que me dicen a mí todo el tiempo. Antes de, bueno, de salir del clóset, lo que me decían era como: ¿y cuándo vas a tener hijos?
Y las novias, Salí, siempre salía una tía por ahí.
O un tipo tan atractivo, tan resuelto como tú.
Y las novias. Yo tengo un cuento buenísimo, y es que cuando tenía como 17 años, una tía gritó en una fiesta: ¿Y las novias? Y dije: este es mi momento de salir del closet. Y dije: no, tía, los novios. Todo el mundo se quedó fúnebre. Entonces, esa fue mi manera de salir del closet.
Búsqueda de aprobación, el comportamiento salvador, la presión social, obviamente. Y a veces también es un tema de miedo. Sí, tenemos miedo a veces a a ser como confrontativos y decir simplemente algo como un no.
Claro, aunque suene complicado, aunque suene fácil, mejor dicho, es muy complicado decir que no. Yo he visto cómo gente es abusada, literalmente, y no me refiero a abuso sexual, sino un abuso de compañeros de trabajo que abusan de ti, parejas que abusan, amigos de dinero, amigos O sea, que te piden dinero y te piden dinero y te piden dinero.
Y tú sabes que cuando uno le presta a un amigo, después, ¿cómo le cobras?
Sí, yo creo que prestarle, yo prefiero regalarle a un amigo que prestarle, porque eso significa se te quiso, nuestra amistad llegó hasta aquí. Pero nos pasa mucho, sobre todo con nuestro familia, porque es que depende a quién le vamos a decir que no. ¿Cómo le digo no a mi mamá? ¿Cómo yo fabrico un no para mi familia? ¿Cómo fabrico un no para mi mamá, para mi papá, para mis seres queridos, para mis hijos, para mi esposo? Pero, ¿cómo le digo no a ese ser más cercano.
Esto ya me lo han preguntado varias veces porque también tengo mamá y decirle no es complicado.
Cuando tiene que ser no, no es que vamos a ir por la vida no, no, no, no, no, no, o sea, un no que te protege.
Entonces, y como yo planteo esto, más que decir un no, cuando yo le estoy diciendo un no que es real a alguien importante en mi vida, yo lo primero que pienso es qué sí me estoy diciendo a mí.
Wow, qué vaina tan buena.
Entonces, ¿qué me pasa a veces? Porque que mi mejor amigo me pida dinero, por ejemplo, o que mi mamá me pida algo, o que un compañero de trabajo, alguien de mi equipo de trabajo me pida algo y yo en realidad no puedo. Cuando yo digo ese no, yo lo que internamente clarifico es que yo estoy diciéndome un sí adentro. Y eso es lo que pasa, la gente se complica. ¿Cómo le digo que no? ¿Cómo le digo no? No, no, para. Piensa más bien qué sí te estás diciendo tú a ti. Sí, a evitar la pelea. Sí, evitar cobrarle después. Sí, evitar después quedarte como en la frustración de haber complacido a alguien cuando realmente no quieres. Y yo siempre hago, cuando hago insight o hago cursos, le pregunto a la gente: ¿cuántas veces tú has dicho un sí sabiendo que era un no? Y todo el salón, Antonio, levanta la mano. Y yo también levanto la mano. Pero es por lo que te dije, tal vez no estamos muy conscientes del miedo, la búsqueda de aprobación, o el tema de Salvador o la presión social. Pero algo que yo estaba aprendiendo, y tiene mucho que ver con el segundo libro que estoy escribiendo, es que yo quiero honrar mi peace, honrar mi paz, honrar no preocuparme, honrar la frustración que me da, por ejemplo, perseguir a alguien para que me pague algo que me debe. Eso es muy incómodo.
O para mendigar cualquier cosa.
Y por presión social, y por la gente empieza a decir, bueno, es que él es un buen amigo, él me va a decir que sí. Claro, la gente nos pone etiquetas y adjetivos como, como un buen amigo que eres, como un buen hijo que eres.
Y como todos queremos ser buenos, no, incluso hay gente que está en una relación porque otros dicen, ay, qué lindo, qué lindo se ven, o qué lindo están, o qué linda es ella, o qué lindo es él. Y entonces tú caes en la presión social de, ok, me estoy diciendo no a mí cuando me tengo que decir un sí a mí y caminar hacia donde yo quiero caminar. Pero antes de continuar, yo quiero presentarte porque Jack Giroux ha sido mentor de muchísimas personas alrededor del mundo, pero el más importante que has He sido yo. Ah, Jax, literalmente en el año 2017 me salvaste de un hoyo en el que estaba. Estaba pisando, tocando fondo. Fui a los seminarios que dictas y ahí como que agarré vida, agarré poder. Y los repito cada vez que me siento que necesito salir de ese hoyo en el que constantemente estamos cayendo.
Tú sabes, te puedes ir a ese tiempo Yo creo que lo que más aprendiste de ese momento es no tanto decir no, sino a poner límites. Que poner límites es una forma de decir que no.
Claro.
Entonces, yo le digo a la gente, dejen de pensar tanto en el no. Digan, ¿qué sí me estoy honrando? ¿Qué sí me estoy diciendo adentro? Y, ¿qué límite necesito decir o hacer para cuidarme? Yo creo que a ti te hacía falta un poco el límite para cuidarte.
Y hoy día soy embajador de que la vida está hecha de— si tú la vida la llenas de amor y límites, todo funciona. Tú y yo somos amigos y nuestra amistad se basa en el amor, porque nos queremos, porque hay una relación de amor muy cool, pero también hay límites. Tú sabes hasta dónde llegar, yo sé hasta dónde llegar, no entro en lugares donde no tengo que entrar. Yo creo que cualquier relación, independientemente que sea amistad, laboral, sentimental, si tú le pones amor y límites, créeme que va a perdurar.
Y esos límites yo creo que son sanos.
Y además, pero como alguien, o sea, ok, vamos aquí, los límites son sanos, tú lo sabes porque tú eres un ser elevado que trabaja mente, cuerpo, bueno, o sea, por lo menos tienes nivel de conciencia. Pero como yo le pongo límites sanos a alguien que no tiene un nivel de conciencia y que realmente lo quiero tener cerca de mi vida, como un familiar, como un amigo, como una pareja, como un compañero de trabajo.
O sea, que yo creo que lo primero que hay que hacer es comunicar la verdad. Para mí, comunicar la verdad es decir las consecuencias de no colocar el límite, o las consecuencias de decir un sí sabiendo que era realmente un no. ¿A qué me refiero? Recientemente me pasó, un amigo me dijo: necesito un dinero que me prestes. Y yo le dije: mira, Prefiero no hacerlo porque la última vez que te presté demoré tanto en cobrarte y yo la pasé muy mal persiguiéndote. Me dio un poco de rabia, me sentí incómodo, después me sentía culpable de cobrarte. Y entonces yo prefiero evitarme todas esas consecuencias y prefiero no prestarte el dinero. Y fíjate qué sutil es esto. Muchas personas que llegan a mí que quieren coaching, mentoring, me hablan de cosas como esta: me quiero separar de mi socio. O me quiero separar de mi pareja y me empiezan a echar el cuento de por qué se quieren separar. Y yo los paro, las detengo y los detengo y les digo no, no, no, háblame no como por qué estás terminando, háblame por qué decidiste empezar. Porque si yo cuando empiezo una relación no tengo los acuerdos claros, el tema es que al final pago el precio y pago la consecuencia. En el caso de, por ejemplo, de decir no, mi consecuencia es que me resiento, me da rabia, me siento culpable después conmigo. Molesto conmigo. Y esa carga emocional, Antonio, prefiero ahorrármela. Entonces, cuando alguien viene y yo necesito colocar un límite, yo no estoy pensando en el momento que coloco el límite, estoy pensando en la consecuencia, claro, que necesito como evitarme y ser más preventivo, sabio, neutro, incluso valioso conmigo mismo, de valorarme, decir mira, para evitarme toda esta situación y evitártela, yo prefiero decirte que no. Y eso es un tema que la gente no habla. La gente se enamora, entonces los mensajes lindos, los regalos, te amo, te amo, ponen las 50 fotos en Instagram, pero nunca hacen los acuerdos que necesitan hacer para que la cuestión sea sostenible en el tiempo. Y eso funciona para sociedades también y amistades y etcétera. Entonces es mejor pensar y no anticipar. No es que me estoy anticipando que va a pasar algo malo, sino simplemente somos seres humanos.
Es como una capitulación de bienes.
Sí.
Mira, nos vamos a casar porque vamos a empezar a ser amigos, socios, porque vamos a ser pareja. Firmemos acuerdos, pongamos límites, o conversemos los acuerdos.
Por lo menos, mira, si llega a pasar esto, traemos un mediador. Me está pasando con un cliente que estoy haciendo una mediación, se está separando de una sociedad familiar, y el tema de la sociedad familiar es que está perjudicando la relación familiar, pero ya la relación societaria está tóxica y nula, pero no hay acuerdos. Y yo estoy preguntando, pregunto cosas tontas como: ¿ustedes se preguntaron qué pasaría si hay que dividir las cuentas? O sea, no hablan nada. Creo que se quedan como en el ideal del romanticismo de que esto va a ser muy lindo, bello, este negocio, este emprendimiento.
William Shakespeare nos dañó la vida. Sí.
Y entonces hace un poema, y en vez de escribir el poema del romanticismo, yo le invito a la gente que escriba el poema del acuerdo. Mira, esto es lo que vamos a hacer, vamos a acordar esto y vamos revisando los acuerdos. Incluso una vez al año, no sé, cada 6 meses, sentarnos a ver cómo te sientes con los acuerdos. Vamos bien, nos sentimos bien, o todavía hay que colocar algunos ajustes o límites. La gente no sabe hacer eso.
Hay un dicho popular que es: todos conocemos a la persona con la que nos casamos, pero no conocemos a la persona con la que nos estamos divorciando. Y es por eso, porque al principio Damos amor, pero no damos límite, no ponemos los acuerdos que se ponen al principio para tú decir, ok, si llega a pasar esto, esto o esto, no sabemos cómo lo vamos a manejar porque no pusimos los límites al principio. Entonces, el amor y el límite son dos cosas que tienen que trabajarse al principio de cualquier relación.
Y yo creo que una expresión de amarte y de amarme es que esos acuerdos estén claros también. Claro, porque el amarme y el amarte no es solo el regalo que te doy o el tiempo que tengo intimidad contigo o solo compartir. No, es también que tengamos los acuerdos claros de cómo comunicarnos, cómo darnos feedback, cómo retroalimentarnos. Eso no lo hacen.
Claro, y darnos feedback es mágico. ¿Por qué? Porque, wow, Jax, es verdad, lo más difícil en una relación es darse feedback. Es cómo te digo las cosas para no herirte, pero para yo también decirme un sí, porque para yo también sentirme bien, porque no me puedo tragar las cosas.
Por eso decía, lo primero que hay que aprender es cómo comunico el límite, ¿ok? Y si yo lo tengo claro dentro de mí, lo que yo hago es que normalmente le hablo a la persona como me gustaría que me hablen a mí, ¿ok? Porque yo soy un tipo amable.
Bueno, lo dicen las escrituras de cualquier religión: ama a los demás como a ti mismo.
Quiero ser empático, me gusta ser amoroso, entonces busco una forma de decirlo, pero obviamente soy ser humano, a veces me altero y malamente, cuando llegó a esos límites, explotó y expresó algo tal vez indebido. Incluso los acuerdos que hay que hacer en la sociedad, en la relación, es: mira, si te veo alterado, te voy a usar una palabra clave, te la digo y vete a caminar un rato. En mi caso, yo sí camino un kilómetro, yo me calmo.
Yo creo que me estoy montando en una bicicleta y aprendí que con eso como que suelto todo.
Claro. Ahora, yo creo que es sano todo esto. ¿Por qué? Porque si yo quiero que la relación perdure en el tiempo, laboral, personal, amistosa, si yo tengo esos acuerdos claros, yo tengo lo que yo llamo un mecanismo de salida. ¿Qué es un mecanismo de salida? Bueno, básicamente tener claro que si ocurren estos tipos de problemas o tipos de situaciones, yo te comunico de esta manera y yo me retiro, me retiro desde un buen lugar.
Lentamente y dignamente.
Mira, yo hago memoria y solo en una relación afectiva que he tenido terminamos mal, y era porque no estaban los acuerdos claros. Claro. En el resto de mis relaciones yo tengo muy buenas relaciones.
Y el feedback.
Sí.
El acuerdo del feedback. Creo que acabas de dar en ese punto que lo amé para siempre.
Las parejas no se hablan, no se dicen las cosas claramente.
O eso, no saben cómo comunicarlo, no saben cómo, mira, a mí me gustaría decirte así, así, así, así. Tú sabes que yo tengo un cuento que nunca se lo he contado a nadie, voy a aprovechar esta oportunidad. La vida es muy corta y lo aprendí con mi abuela, que en paz descanse. Ella tenía 80 años y mi abuelo 91, y mi abuela un día le fue infiel a mi abuelo.
Tu abuela a tu abuelo de 80.
De 80 y el 91, para que tú veas. Mi abuela iba todos los días a un mercado, mercado, mercado, y el señor que recogía las verduras y todo eso, que era como el último, el escalafón del mercado. Bueno, la fue enamorando a la viejita, y enamorando, enamorando, enamorando. Y mi abuela cayó enamorada y fue y se le entregó en sus brazos. Es una historia real de mi vida. Cuando explotó ese problemón, un problemón familiar de mi mamá con mi tío, con mi abuelo, con mi abuela, con una tía, con mis primos, todo el mundo Pero porque no había acuerdo, sabes, todo era dinero. En realidad todo se iba por ahí. Y un día me siento con mi abuela, mi hermana y yo nos sentamos con mi abuela, porque yo soy la persona más mente abierta del mundo. Y yo le dije, yo quería, a mí no me importaba lo que se iba a perder o lo que se iban a pelear. Yo lo que quería era hablar con ella para que me contara qué sintió al ser infiel a los 80 años. Y mi abuela me dijo 'Yo nunca había tenido esa sensación.' Ella no sabía ni siquiera que eso se llama orgasmo. Y a los 80 años, por primera vez en su vida, tuvo esa sensación. ¿Entiendes? ¿Por qué traigo este cuento? Bueno, lo que vino después fue un desastre familiar y todo aquello. Pero, ¿por qué ella nunca tuvo esa sensación que hoy día es un orgasmo? Porque no lo comunicó, porque nunca dio un feedback. Porque nunca puso límites, porque ella entregó amor, amor, amor, pero no puso límites porque no supo cómo llevar, cómo trabajar el tú y yo tenemos que hacer esto, esto, esto, esto. Pasaron los años, se murieron ambos, pero se fue sabiendo lo que había vivido, sabiendo, viviendo algo que a lo mejor muchas mujeres por miedo no lo vivieron nunca.
Esto que estás diciendo, guau, qué fuerte. Pero internamente, viendo esto, si yo no estoy consciente de lo que yo quiero, normalmente no voy a poder poner límites y no voy a poder exigir lo que quiero o comunicar lo que necesito.
Claro.
Y las personas lamentablemente no están muy conscientes, Antonio, están muy dormidas.
Claro.
Todos estamos en un modo piloto automático, vivimos en una ciudad donde todo es muy superficial. Y parte de lo que no me agrada de la ciudad es eso. Pero yo creo que es un tema de conciencia, porque ella se hizo consciente cuando tuvo la experiencia y dijo: wow, esto que sentí no es comparable con nada, con nada. Entonces, cuando las personas son conscientes, toman la acción correctiva. Por eso yo te mencionaba, ¿por qué yo tengo que esperar a vivir el precio, pagar el precio de no haber dicho un no en su momento, o no poner un límite, o poner un límite en su momento? Porque tengo que darme cuenta cuando ya pago el precio, que es lo que la gente dice: debí haberle dicho que no, o debí haber puesto un límite cuando ya está pasando la rabia, la molestia, la incomodidad.
Yo he escuchado personas que dicen: es que voy a terminar con él, o voy a terminar con ella, cuando pase esto.
Sí, porque tienes que esperar que pase eso, porque no vivimos conscientes de lo que estamos necesitando y de la intención de lo que queremos. Yo a la gente le pregunto: ¿realmente tú quieres prestar ese dinero? O: ¿realmente tú quieres estar en esa relación o estar en esa sociedad? Cuando yo noto la duda, yo digo: no está claro, claro. Entonces, si no está claro, mira, mejor da un paso al lado y ya está. Porque a veces hay que clarificar, y el tema de estar consciente requiere entrenamiento, requiere estar alerta, requiere estar presente. Mira, yo estoy tan atento de cosas que me piden hacer, de decir sí o no. O sea, el nivel de presencia o de vigilancia lo tengo tan alto porque no quiero pagar el precio de la molestia o la incomodidad o el resentimiento después. Y estoy alerta, y a veces me canso, viste, digo, estar tan alerta, pendiente. ¿Qué me acaba de decir? Y uso estrategias como esta.
Mira, esta estrategia que yo uso, eso es lo que te iba a decir, porque queremos saber cómo yo estoy presente.
A mí tú me pides algo y yo te digo Dame un minuto que estoy en algo importante y te resuelvo ahora. O sea, yo necesito ese lapso de tiempo para no decirte sí en el momento. Entonces a mis clientes, por ejemplo, digo mira, deja que revise mi agenda porque te quiero dar el mejor momento que tú necesites. Claro, ahí lo que estoy es comprando tiempo.
Claro.
Y cuando me piden dinero, ay mira, deja que vea, revise la cuenta porque quiero prestarte lo que realmente pueda prestarte y no quiero cometer un error con mis números. O sea, Yo compro tiempo, pero ese tiempo no es que estoy comprando para alargar la historia, no lo estoy comprando para tener el momento de reflexión y de conciencia, de mirar si quiero, si la intención está clara, si quiero colocar el límite o no, porque necesito darme el tiempo a preguntármelo. La gente responde el sí en automático. Ay, sí, sí, yo lo hace por esa actitud complaciente que normalmente tiene el latino, pero la idea no es esa, la idea es ser honesto. Yo creo que ese tiempo de de comprar es para tener como coherencia conmigo.
Y a veces sabiendo que no puedes.
Exacto.
A veces sabiendo que estás sacrificando tiempo con tu familia, estás sacrificando dinero, estás sacrificando cualquier cosa, y igual dices sí para quedar bien con alguien.
Tú sabes que a mí me pasó una vez. Yo tuve una toma de conciencia que yo me di cuenta que tenía las tarjetas de crédito endeudadas, pero prestaba el dinero a los amigos en vez de yo cuidarme a mí mismo primero. Y decir: pago mis deudas y ahora lo que hago es eso. Mira, tengo unas deudas que pagar y lo lamento, me encantaría prestártelo, pero si te lo presto no puedo pagar las deudas que tengo. Y es verdad, y es verdad, y prefiero ser honesto. Pero ese momento que compro, lo compro como para tener la toma de conciencia.
Pero ser brutalmente honesto, todo el mundo no está preparado para tu honestidad.
Bueno, entonces ahí viene mi segunda clave. Exactamente, viene: necesito ser empático. Le digo a las personas las cosas como me gustaría que me las dijeran a mí. Y siempre uso como antecedentes de palabras como esta: mira, esto que te voy a decir tal vez no te agrade, pero yo prefiero ser honesto contigo porque te amo. O prefiero ser honesto contigo porque te quiero. Yo prefiero decir eso previo porque en verdad esa es la razón. Porque te quiero, te voy a decir la verdad. Cuando yo te digo una te digo el sí y estoy mintiéndote, ni me estoy queriendo ni te estoy queriendo. Entonces yo prefiero comunicarlo con empatía, dando la intención real, que es por cariño, respeto a ti y a mí, que te estoy diciendo la verdad. Y la tercero, yo siempre me pregunto cuál es el sí que está dentro de mí. Este no que yo digo, ¿me estoy diciendo un sí? Sí. Y ahí no hay negociación que valga, porque es como que naturalmente, Antonio, me sale el límite.
Mira, hace días alguien me dijo: ¿cómo hago para que me vaya bien? Paré y ya no me fue más nunca bien. Y le dije: ok, vamos a recordar algún momento que te haya ido bien. Me dijo: no recuerdo. Porque sabes que la gente se bloquea en ese momento. Y le dije: ok, te voy a decir un momento en el que a mí me fue muy bien. Y ese momento que me fue muy bien, yo estaba haciendo mucho ejercicio, me paraba a las 5 de la mañana, iba al gimnasio, tenía un entrenador personal, y Quiero decir, estaba cuidando mi cuerpo y comía, comía súper bien, mi salud me la estaba cuidando. Otra cosa que estaba haciendo era que asistía a clases de cábala, siempre estaba como en mi momento espiritualidad arriba, siempre. Y el tercero era que no había un día de mi vida donde yo no le metiera conocimiento a mi cerebro. Es decir, estaba llenándome de conocimiento, de espiritualidad y de salud física y y mental. Entonces busca el momento en el que mejor te fue y ve qué estabas haciendo en ese momento. Si ya lo hiciste una vez, créeme que lo vas a volver a hacer de nuevo y te va a ir de maravilla.
Sí, porque es que, guau, qué buena respuesta. Y te voy a agregar algo más para que la próxima vez que te vuelva a pasar lo digas. La cuarta cosa: de quién te estás rodeando. Guau, porque si yo me rodeo de gente que es consciente, de gente que tiene un entendimiento honesto, coherente con la verdad que hay dentro de ti y lo comprenden. Ese tipo de apoyo hace que tu vibración sea más sostenida y más alta. Entonces, cuidarme, alimentar mi espíritu. Yo medito todos los días, oro, tengo mis propios rituales, mi cuidado físico, aprender algo, porque es la actitud aprender. Y agregar de quién estoy aquí alrededor mío. Porque si yo estoy rodeado de inconsciencia, Antonio Torrealba, caigo en la inconsciencia.
Y nos ha pasado a todos.
Y las adicciones para mí más fuertes no es drogas, no es alcohol, no es trabajo, es adicciones a mentir, adicciones a no estar consciente y evadir. Esas para mí son las adicciones más difíciles que tenemos. Entonces, si yo estoy rodeado de gente que vibra parecido a mí, de forma íntegra, coherente, porque también hay mucho charlatán.
Claro, obvio, mucha gente hablando, y te conviertes en uno de ellos si te pones allí.
Yo no quiero eso, de verdad que sí.
No, nos pasa a todos. O sea, te empiezas a juntar con gente pesimista, pesimista, pesimista, y en tu cabeza el pesimismo se normaliza. Empieza a juntarte con gente que se queja, que se queja, que se queja, que la situación, la situación Llega un momento que empiezas tú a quejarte y dices: me estoy pareciendo a fulana, me estoy pareciendo a mengano. Es por eso que la gente dice a veces: me parezco a mi mamá, me estoy pareciendo a mi mamá. Claro, la tienes tan presente todo el día allí contigo que llega un momento que te pareces.
Y volviendo al tema de lo de aprender a decir que no y por colocar los límites, todo esto que acabas de decirle y que le dijiste a este cliente que tenías es un ejercicio de conciencia. Mira tu línea de tiempo y mira que en ese momento estabas haciendo algo diferente y el resultado era distinto. Hay un, está leyendo algo que me llamó mucho la atención: movimiento es vida. Fíjate esto, qué interesante.
Las épocas cavernícolas, por ejemplo, a los que crean en la evolución, vamos a escribirlo por ahí: movimiento es vida.
En la época cavernícola, ¿qué hacía la gente? Migraba. ¿Dónde migraba? Lugares donde pudiera pastar, alimentarse, protegerse, encontrar alimentos, sembrar. Ya no lo encontraba en un lugar o sentía riesgo, se movía. La única forma de sobrevivir era moverse. Y yo cuando le digo a las personas que necesitan ejercitar su conciencia, es movimiento, es vida, pero movimiento interno. ¿Qué necesito limpiar? ¿Qué necesito clarificar? ¿Qué necesito aprender? ¿Estoy dispuesto a hacerlo? ¿Estoy dispuesto a hacer los ajustes y el cambio? O prefiero adormecerme y estar cómodo. Movimiento es vida. Yo me, mira, lo tengo tan claro.
Yo siempre digo, no, eso me encanta y que lo tengas claro porque me acabas de dar a mí. O sea, ahorita me diste a mí. A veces nos quedamos en los mismos lugares, con las mismas personas, en los mismos ambientes, y no estamos viendo resultados.
Tú sabes que estaba dando un curso y Una persona, yo dije esto dando el curso, estaba en España dándolo, y la persona dijo, levantó la mano y me dijo: acabo de tener una toma de conciencia de decir de que tengo 25 años separada de mi marido, pero él duerme en la habitación de al lado, pero no nos hemos movido de casa. Y obviamente yo le digo: ¿y cómo haces? Me acostumbré, me dijo. Claro, movimiento es vida.
Wow. Me lo voy a tatuar. Movement is life. Movimiento es vida. Por favor, anótenlo allí, porque es verdad. Si te quedas en el mismo lugar, si te quedas con la misma energía, si te quedas haciendo lo mismo y no ves resultados, ¿qué haces ahí?
Por eso, cuando yo estoy molesto por algo conmigo mismo o con una situación, yo necesito irme a caminar.
Claro.
O me voy a la piscina en el edificio a nadar. O sea, yo hago algo de movimiento como para que mi energía cambie la vibración, porque estoy molesto. O tal vez perdí el equilibrio.
Jax, ¿qué pasa con esta gente que se siente culpable de disfrutar? Porque eso también es un no, es un no. ¿Has pasado por allí?
O sea, bueno, yo vengo de ese paradigma. Claro, por eso ya me enseñaron que si trabajaba era bueno, si estudiaba era bueno, y que disfrutar era como superficial o no era correcto, porque lo importante era trabajar. Yo, uno de los paradigmas más desafiantes que tuve que atravesar es aprender a disfrutar.
Claro que ya disfruto, lo sé, por eso se lo digo, porque es que somos amigos y sé que a Jax antes te costaba muchísimo disfrutar. Pero es lo que más le pasa al mundo, la gente dice: no, es que me da culpa de tan solo imaginar que yo estoy en un restaurante caro y que mi familia está en Perú, en Venezuela, en Colombia o en cualquier otro país y no tienen para darse el lujo que yo me estoy dando?
Bueno, ahí el límite no hay que colocárselo al otro, sino a uno mismo.
OK.
Y colocarte el límite a tu propio paradigma, que era lo que yo hacía. Yo, mira, yo me empecé a dar premios a mí mismo por el trabajo que hago, pequeños reconocimientos. Ni siquiera tenía que ver con el dinero, tenía que ver con que internamente mi ser básico reconociese que me estaba dando un premio. Claro. Y ese niño que está dentro de mí se sentía agradecido porque si hago tanto esfuerzo ¿Dónde está mi premio a cambio? Y mis premios eran simples, desde un helado hasta irme a un cine o comprarme un libro que me guste o comprarme una pequeña caja de Lego. O tal vez algunos momentos más holgados, me hago mis viajes, etcétera, y me los disfruto.
O sea, que cuando tú logras algo te das un premio.
Sí, yo lo hago, pero es una forma de educarme, porque antes me exigía tanto que olvidaba el balance de cuidarme. Entonces empecé a ponerle un límite a mi propio paradigma de que yo tenía que trabajar o yo debería de ser responsable y no disfrutar, etcétera. Y con ese límite que me coloqué a mí mismo y tomando la acción del micro premio, bárbaro.
Jax, pudiésemos hablar 10 horas tú y yo, pudiésemos. Es más, te voy a invitar de nuevo acá a este espacio porque creo que la gente tiene que saber muchos temas que tú y yo en una mesa sin cámaras podemos hablar. Y te quiero dar las gracias por aceptar acompañarme en este episodio. Un mensaje para alguien que está en este momento diciendo no puedo, un mensaje para alguien que no sabe poner límites, un mensaje para alguien que está viéndonos en este momento y que dice ¿por qué no avanzo?
A ver, lo voy a decir de 3 formas. No trates prioridad a alguien cuando te trata como una opción. Voy a repetir eso: no trates como prioridad a alguien cuando te tratan como una opción. Segundo, la única persona que te puede dar, amar, cuidar mejor que nadie soy yo mismo. Entonces necesitamos honrar el sí adentro. Y el tercer punto es que un verdadero amigo, una verdadera relación, un verdadero socio, no se va a ofender porque le digas la verdad.
Lo va a valorar.
Solamente necesitas buscar la manera de decirlo con empatía y respeto, porque lo que va a suceder es que cuando no lo hagas, después te lo van a reclamar.
Chamo, de verdad que no tengo palabras para decir que estás hablando de mí. Gracias de verdad, Jax. Gracias por esto. Y a ustedes, aquí les voy a dejar las redes sociales de Jax. Síganlo, hay mucha información que les puede dar, que los puede llenar no solo en mente, sino también en espíritu y en acción. Él los ayuda a dejar de procrastinar. Gracias por conectarse el día de hoy en este episodio. Síganme, denle aquí en esta campanita, dale suscribir, y nos vemos en el próximo episodio.
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