Esther Montoliu explains why clients say "me lo tengo que pensar" after hearing your price. It's not about money, it's about whether they see your solution as the answer to their problem. Lowering your rate hands control to a stranger. Instead, reshape the conversation so they ask when you start.
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Hay una frase que duele más que cualquier crítica: el me lo tengo que pensar. Te la sabes de memoria, ¿verdad? La paciente pregunta por tus servicios, te cuenta su caso, tú le explicas cómo trabajas con toda tu ilusión, y después, una vez llega la hora de decir el precio, se acaba todo. Hoy vale, me lo tengo que pensar y te digo algo. Sabes que ese te digo algo nunca llega. ¿Y sabes qué es lo peor? Lo que pasa en tu cabeza después. Porque no piensas que quizá no era su momento, lo que piensas es es: me he pasado con el precio, igual lo debería de bajar, igual le ofrezco solo una sesión suelta. Y ahí, sin darte cuenta, acabas de dejar que una desconocida decida cuánto vale tu trabajo. Escúchame, porque el tema de me lo tengo que pensar casi nunca es el precio, siempre tiene que ver con lo que ha pasado antes. Seguramente es por cómo le contaste tu servicio o de si realmente vio una solución para su problema o tan solo una tarifa suelta. Y eso tiene arreglo, pero no se arregla bajando los precios, se arregla cambiando la conversación entera. Sígueme porque en esta cuenta te enseñaré a que te digan ¿Cuándo empezamos?