Episodio 5: Chanitos, de proyecto universitario a su industrialización.

This is a YouTube video titled "Episodio 5: Chanitos, de proyecto universitario a su industrialización." It features a Spanish-language interview recorded in June 2024, where host Oscar talks with Orlando Olmedo and Pablo Olmedo about the evolution of their family banana business, Chanitos, from a university project into a vertically integrated agricultural and commercial enterprise. The discussion covers their entrepreneurial journey, challenges in production and export, use of technology and machinery like John Deere, company values, and advice for young entrepreneurs interested in agriculture.
Bienvenidos a otro episodio de Sinfonía Agrícola. El día de hoy vamos a platicar acerca de la industrialización de los chips de banana. Tenemos dos invitados de lujo. Están conmigo Orlando Olmedo y Pablo Olmedo. Bienvenidos, señores.
Gracias, Oscar. Gracias por la invitación y saludos a todos, auditorios.
Gracias, Oscar, por la invitación. John Deere.
Gracias, gracias. Para contextualizar, tenemos dos invitados que nos van a platicar la historia de un proyecto de emprendimiento que es muy exitoso y que está muy vinculado al campo, está vinculado con la producción de banana, está vinculado también con la industrialización, cómo pasamos de una industria primaria a una secundaria que está ganando cada vez una relevancia importante. Entonces vamos a platicar acerca de eso. Entonces, Orlando, si quieres empezamos contigo para que nos platiques sobre los inicios de este proyecto de Chanitos.
Claro. Pues Pablo y yo somos la tercera generación de una familia bananera que empezó mi abuelo en el 60 Pro. Mi abuela era de San Rafael, Veracruz, una zona bananera, de las primeras zonas bananeras del país. Entonces siempre estuvo relacionado con el banano, siempre iba a la Central de Abasto de la Ciudad de México y tenía el olor del banano, Iba a las fincas de vez en cuando de niño. Y en la universidad, yo estudié Ingeniería en Sistemas y Computación en la universidad. En el penúltimo semestre me tocó la materia de emprendedores. Creo que el profesor de materia de emprendedores, Fernando Favre, creo que ha sido mi mejor profesor, ha sido el que más recuerdo que ha dejado mucha huella en mí y en su materia de emprendedores. La idea de negocio que yo desarrollé fue Banana Chips.
Banana Chips.
Y lo hice porque me encantaba el plátano, porque mi familia estaba muy relacionada con el plátano, mi mamá también trabajaba ahí. Entonces se me ocurrió, consumía muchos Banana Chips porque iba a la Central Abasto y entonces ahí los venden por todos lados. Y llegué con diseñador, un diseñador que era el maestro de diseño de la universidad, y le oye, tengo este producto, tengo este nombre. Después dije Chanito, ¿Me puedes hacer un diseño? Voy a hacer este proyecto. Y el nombre de Chanito sale porque yo me llamo Orlando Sebastián. Y de niño mi hermana no podía decir Sebastián y me decía Tian, se fue a chance. Y de ahí, durante toda mi infancia, mis primos, mis tíos, todos me decían Chan o Chanito, todavía una prima todavía me dice Cha. Entonces fui Chan y Chanito de niño y de adolescente. Y ese fue el proyecto, lo lancé, salió el diseño de Chanitos, el logo y me lo maquilaban en la Central de Abasto y lo empecé a vender. En ese entonces mi mamá y sus hermanos, muere mi abuelo en el 81, mi mamá y sus hermanos continúan el negocio familiar como productores y como desechadores de banano. En el 2003 yo empiezo a ir más a la Central Abasto a vender este producto en las bodegas de la empresa familiar. Y es cuando tuve más interacción con la Central Abasto, con el comercio, con vender. Iba cada fin de semana y bueno, sacaba palos, chicles, entonces lo ponía en todas las bodegas, iba y checaba inventario con la persona que nos maquilaba. Y así empezó, digamos, mi vida un poco de emprendedor, que fue un proyecto meramente de emprendedores de la universidad.
Oye, nunca tuviste esta inquietud por freirlos tú, por controlar el proceso de la producción en ese momento.
En ese momento no, porque era meramente un proyecto de universidad y era apasionado de mi carrera como ingeniero en temas de computación. Desde que tenía 16 años empecé a desarrollar, usar Macintosh cuando no se usaba más que para diseñadores.
Y estamos hablando de finales de los noventa, dos mil.
Sí, en el noventa y seis. Entonces en la prepa era de los pocos que trabajaba con Apple y luego en la universidad éramos dos que teníamos Mac. En la universidad al menos están los diseñadores y los normales, todo usaba PC, entonces yo desarrollaba todo en Mac, era fanático de Mac. También me clavé mucho en base de datos y redes. Cuando termino la universidad quise trabajar en Apple Estados Unidos. No pude, no logré llegar a Apple Estados Unidos en redes o en base de datos. Entonces me rechazan de Estados Unidos. Después de un año de intentar, primero como intern, me tocó ir a varios congresos como estudiantes, como estudiante de un grupo de estudiantes desarrolladores de Apple Global. Entonces gané beca cinco veces para ir a Cupertino al campus de Apple. Me tocó conocer a Steve Jobs y a muchos otros.
Interesante, muy interesante de hecho.
Entonces, bueno, me rechazan de Apple, luego me fui a Cisco porque tenía mi certificación 5 niveles de redes de Cisco. Voy con Cisco, me rechazan de Cisco, también tenía mis certificaciones de desarrollo de base de datos porque en ese entonces todavía Oracle sigue siendo el red de base de datos. Fui con Oracle y pum. Me rechazan y luego acabé yendo ahí BM y me rechazan y en mi depresión de mis 24 años mamá pues menos que consigo trabajo me voy a la Central Abalto contigo. La empresa familiar de mi mamá y sus hermanos ya estaba terminando, mi mamá tenía sus bodegas, las empezó a rentar porque ya no quería estar ahí. Entonces yo llego y digo déjame una bodega, no la rentes aquí en lo que consigo trabajo y me quedé como comerciante en la Central Abasto comprando y vendiendo.
OK.
Y ahí me quedé, ahí empecé, ahí empezó mi experiencia como comerciante en la Central Abasto que es un mundo increíble, un mundo complejo, un mundo que es una bolsa de valores donde el precio fluctúa todo el tiempo compraba, maduraba el banano, se madura y lo vendía y seguía con banana chips porque compraba, maduraba plátano fresco y aparte seguía con banana chips. Hicimos la planta ya en ese entonces ya construimos una planta de banana chips y ahora sí mi tesis de la universidad fue toda la idea de negocios de los banana chips y mi director de carrera que era ingeniero químico me clavó cañón en la parte química de todo el proceso, los aceites, las temperaturas, todo el tema de cocción, el tipo de corte, los materiales, entonces ese fue.
Mi tesis, moleré de negocio, secado, condimentado.
Todo todo ese proceso y la verdad es que gracias a eso profesionalicé un poquito más la planta, empezamos muy arcaicos y fuimos amando un poquito más. En el 2007 Pablo entra, Pablo termina la carrera y en el 2007 él entra a trabajar a la Central abasto. En el 2007 nos enfocamos más a producir, a comprar y vender plátanos fresco. En ese entonces hubo un huracán que arrasó con gran parte las zonas de plátano macho, porque era de plátano macho, banana chips y tuvimos que decidimos cerrar la planta porque también nuestra primer finca ya como productores fue en 2007, nos fuimos a Tabasco, aventamos una finca de banano para producir y nos llegan las inundaciones de Tabasco en 2007, inundan la finca por completo, totalmente acabado, todos nuestros ahorros estaban metidos ahí, estábamos endeudadísimos por ese proyecto que era nuestro gran proyecto del momento. Entonces éramos novatos.
Y tú acabas de entrar, Pablo, estabas reciente, digamos.
Yo terminé la carrera, pero antes de terminar la carrera no me imaginaba que iba a terminar igual en la Central de Abasto, viniendo, comercializando plátanos. Yo estudié ingeniería industrial y estaba muy enfocado en temas de industria, de temas de tiempos y movimientos, de trabajar en alguna fábrica o en alguna empresa, tuviera toda esta parte justo a tiempo. Y ya al final de la carrera me fui involucrando un poquito más, empecé a ir mientras estaba en la universidad, trabajaba, iba a la central en la mañana, luego en la tarde me iba a la universidad y ya me fue involucrando un poco más y me empezó a traer el proyecto que había, no sólo la parte de comercialización, sino también irse a la parte de producción.
Y.
También empezar a desarrollar los mercados, que era algo muy interesante.
Bueno, buen momento para unirse, pero perdóname Orlando, estamos hablando de que viene el huracán, se inunda campo, se pierde todo. Allí teníamos muchos sueños y la esperanza puesta en la producción. ¿Qué pasó?
Decidimos rescindir el contrato de arrendamiento que teníamos con el dueño del rancho y nos regresamos a México. Eso fue en Tiapa, Tabasco. Nos regresamos full time, clavados en la comerciación a Central Abasto de Iztapalapa de la Ciudad de México. Nada más para aclarar el dato importante. Y nos clavamos fuerte la conversación igual comprando en las zonas de producción, Tabasco, Chiapas, maduramos y vendíamos el mercado mayorista también en ese Entonces, en el 2009 empezamos a comercializar con temas de autoservicio, empezamos con Walmart, empezamos a conocer el tema autoservicio, principalmente con Walmart. Muy sangrones, prepotentes, los flujos de dinero.
Que son muy diferentes en el mercado de fresco que en el mercado mayoristas, minoristas, pero de gran escala.
Así es. Entonces nos metimos fuerte en la comercialización. Pues la verdad es que la experiencia de la Central Abasto es súper enriquecedora por la gente, por lo que representa, por el nivel de transacciones, por el ambiente, por la fluctuación de precios. Fue una buena, súper buena experiencia.
Ahora sí que es un posgrado completo.
Sí, sí, sí, sí. La verdad es que me encanta regresar a la Central de Abasto sigue siendo ahí en una de nuestras oficinas, en nuestra oficina de México. Y a mí me encanta regresar, me encanta. Yo ya vivo en Tapachula, Chiapas, porque en el 2009 nos fuimos a sembrar una finca que heredó a mi mamá, ya en el negocio familiar de mi mamá y sus hermanos se separa, mi mamá tenía esa finca, entonces nos vamos a sembrar esa finca a Tapachula, Chiapas. Y al principio lo manejaba yo, me metí más en la producción, Pablo se fue a la parte comercial, empezamos ya a dividirnos un poquito las funciones en el negocio y yo me fui a la producción y lo estuve trabajando la finca, ya ahí sembramos todo de cero, de larga distancia, era difícil porque éramos novatos, larga distancia, apenas estamos armando un equipo, conociendo todo lo que implicaba sembrar banano y los retos que implica la agricultura, que son retos muy diferentes a los retos y aprendizajes en la parte comercial. Empezamos y en el 2012, tres años después, yo me voy a vivir a Tapachula, me caso, nace mi primer hija y mi esposa me dice yo no quiero que estés viajando todas las semanas o dos semanas en Tapachula, una semana aquí. Yo viví eso con mi papá, no quiero que tú vivas lo mismo, no quiero que te pierdas los mejores momentos de nuestra hija y vámonos a Tapachula. Y dejó su trabajo, dejó toda su, digamos, vida profesional y me acompañó a Tapachula. Un mundo desconocido, un pueblo muy diferente, digamos, en un pueblo ciudad chiquita comparado con México. Mi esposa es de Monterrey, a iniciar un nuevo proyecto y a iniciar un proyecto de vida personal. Éramos tres solos, conociendo un poquito, conocíamos a los bananeros, pero bueno, empezamos ahí un poco un proyecto personal y ahí empezó a crecer la parte de producción. Mientras tanto Pablo se quedaba en la parte comercial desarrollando los mercados autoservicio.
¿Y en qué momento regresa Banana Chips después de que ya estaban enrolados otra vez con el fresco de que ya tenían producción en Tapachula, de que ya habías tomado esa decisión de pacificarte en Tapachula como para tener esta operación bajo cubierta, y había alguien que estaba tomando la rienda del negocio comercial en la parte de México? ¿Cómo llega otra vez Pablo?
Pues ya no se siguió con el proyecto de Banana Chips, más bien se suspendió después de las inundaciones muy fuertes de Tabasco y demás, las materias primas empezaron a subir, sobre todo nuestra materia prima principal que era el plátano macho, entonces subió drásticamente de precio y ya nos desestabilizó un poquito en los precios de mercado. También teníamos ya una deuda que cubrir después de las inundaciones y decidimos suspenderlo y enfocarnos en el plátano fresco, en la variedad Cavendish, que es plátano normal, el más se consume y vimos que ahí había un hueco en el mercado para poder potencializar desarrollamos, antes comercializábamos la fruta en cartón usado, en cartón que se vende de reuso, lo mandábamos a los productores, ellos nos maquilaban la fruta en ese cartón y lo distribuíamos en la Central Abasto y decidimos hacer la marca Chanitos, ya no de los chips, sino ya en la marca de plátano fresco. Ahí en la central de Abasto de Iztapalapa fue donde desarrollamos toda la estrategia comercial, empezamos con autoservicio, luego empezamos con exportaciones y mientras Orlando estaba en Tapachula, pues había un momento, hay una coyuntura muy interesante porque una empresa multinacional de bananera de las top 3 en el mundo, que se llama Chiquita, empezó a desarrollar a productores, pero ya productores que cumplieran con un programa, que tuvieran certificados, que tuvieran una buena infraestructura, había un precio muy interesante y muchos productores se estaban alineando a ese proyecto. Entonces fue como que uno de los objetivos que teníamos de que ya estaban dando la producción, empezar a vender a estas multinacionales, que era como pensábamos en ese momento, que era la panacea de entrar con una empresa como Chiquita a exportar y con los estándares de calidad súper altos y como que te ponen otro nivel.
¿Cuál fue el desafío de dar el paso de decir, sabes que, yo sí quiero exportar? Estaban listos a nivel de control de producción, a nivel de control de acopio, a nivel de certificaciones, no sé, para poder dar ese paso, exportar, digo, a la escala que tenían en ese momento.
No, en realidad cuando quisimos exportar esta transnacional fue a ver nuestras fincas y nos dijeron no, no aplican, pero broma, felicidades, pero gracias por participar, pero no. Y le dijimos bueno, qué necesitamos nuevamente, tenemos que mejorar mucho los estándares de las labores agrícolas, la calidad de las labores agrícolas, empezar con certificaciones y nos ayudaron, nos dieron un programa, se formó un grupo de bananeros de Tapachula que empezaron a exportar y entonces nos empezamos a ayudar y fuimos aprendiendo, fuimos aprendiendo y nos tardamos un año para que realmente pudiéramos poner la finca al estándar que se necesitaba para poder exportar. Y fue creo que una de las cosas importantes porque ahí aprendimos, aprendimos realmente meter un poco más el tema del banano, la calidad, fuimos subiendo los estándares de boyas agrícolas, empezamos con las primeras certificaciones, en ese entonces era Global Gap y así poco a poco, poco fuimos conociendo más y simplemente subiendo los estándares y conociendo los estándares del mercado internacional.
Y hoy en día la marca Chanitos, ¿Qué porcentaje de su producción es? ¿Qué porcentaje lo que comercializan es el mercado nacional y qué porcentaje es el mercado extranjero?
Pues tenemos tres mercados o tres canales de distribución. Uno es autoservicio, el segundo es mercado mayorista, que es nuestros puntos de venta de centrales de abasto y el tercero es la parte exportación. De nuestro volumen total, el 65% se queda en México y el 45 es exportación. Entonces lo que pasó después de que logramos venderle a esta multinacional que pensábamos que iba a ser la panacea ya estando con ellos, sí fue un muy buen programa, pero paralelamente empezamos a crecer mucho nuestra distribución directa, la conversación con la marca Chanitos y después de algunos años nos dimos cuenta de que teníamos mejores oportunidades de precios, con una mayor responsabilidad porque era llevar ya el producto a los mercados donde ya requerías de una logística, requerías digamos que los riesgos incrementaban, entre más cerca estés del cliente, los riesgos incrementan y los costos y todo, entonces un error te puede salir muy caro. Y vendiéndole una multinacional, pues le dejabas en la empacadora, o sea, ponías en el puerto o en algún punto específico, pero cerca de las empacadoras. Entonces lo que empezó a pasar es que empezamos a reducir nuestras ventas a las multinacionales y nos empezamos a enfocar a promocionar, distribuir la marca Chanito. Entonces empezamos a exportar sin saber cómo exportar, con clientes malísimos, brokers que no nos pagaban, que nos metían reclamos. Entonces como que fuimos descubriendo que no era tan fácil. Y también el mercado nacional, las cadenas de autoservicio tampoco son muy fáciles, temas de precios, descuentos, rechazos, y empezamos a perder, no nos agüitamos, seguimos, digamos, siendo digamos todavía fuimos muy pacientes y seguimos, seguimos, seguimos mejorando nuestras operaciones en general. Abrimos otras bodegas, ya no en Iztapalapa, sino en Tultitlán para estar cerca de los centros de distribución de los autoservicios. Abrimos operaciones en Chihuahua. Empezamos una exportación muy fuerte a Estados Unidos, una operación McAllen, Texas. Y se nos abre una oportunidad muy interesante con Japón. Resulta que nuestras principales primeras exposiciones fueron a Europa, pero Europa era muy retador porque México paga un arancel muy por arriba del resto de los países productores exportadores desde Guatemala hasta Ecuador. Y México paga un arancel. Si Ecuador paga 72 euros por tonelada, México 108 euros por tonelada. Entonces era más de un dólar diferencial. Y ahí ya con eso ya no compitiendo. Entonces Europa, aunque quisimos mantener alguna relación contratos, no pudimos porque nada más el precio no daba. Encontramos que en Asia había países que con México que tenían este Tratado Libre de Comercio, no había cero arancel. Entonces empezamos algunos exportar a Japón con un cliente. Pero Japón ha sido empezar, fue una curva aprendizaje brutal. Brutal, brutal, brutal. Perdimos muchísimo dinero, estábamos a punto tirar la toalla. El tipo de empaque son bolsitas de celofán de cuatro dedos con un moñito abajo, con una etiqueta que tenías poner a manual. Luego no puedo usar químicos post cosecha. Entonces imagínate el tránsito de 20 días y nos reclamaron porque llegaba la fruta con hongos, antragnosis, todo eso. Entonces fue muy retador hasta que encontramos una tecnología no fuera controlada para andar vía marítima. Y eso, entre otras cosas, nos tardamos tres años en poder o más, digamos, pasar esa curva aprendizaje.
Wow. ¿Y actualmente Japón sigue siendo un mercado importante?
Sí, seguimos con Japón, sigue creciendo, seguimos con Estados Unidos, sigue creciendo, sigue México sigue creciendo. Y en todos estos años fuimos creciendo también como compañía, madurando como empresa familiar, haciendo una mejor estructura organizacional, mejorando procesos, mejorando, contratando mucha gente en el camino, aprendiendo muchísimo de todos los trancazos del día al día, los retos de la empresa familiar, los retos de las operaciones, los retos del crecimiento, los retos de entender cómo se maneja una compañía, los retos de entender la dinámica de que tienes que ir incrementando el personal y el personal y el personal en todos lados empezamos a crecer también la parte de producción, sembramos más fincas, el banano. El banano es casi un commodity, es la fruta que más se consume a nivel global.
Es correcto.
Y el banano se consume todos los días, a todas horas, todas las semanas, las 52 semanas del año. Entonces el consumo y el dinamismo en el mundo bananero es todos los días, todas las semanas.
¿Contra quién consiste el banano mexicano?
A nivel global los principales países productores es Ecuador, Colombia, Costa Rica, Guatemala, está Panamá, Honduras, es la parte de Latinoamérica. En Asia está el sur de Asia que es Filipinas, poco esa parte del sur de Asia, varios países del sur de Asia y hay otra parte en África. Pero nuestro principal competidor a nivel global es América latina. Son esos seis y son bananeros de una tradición de más de 100, ciento y pico de años, con una cultura exportadora muy fuerte. La particularidad de México es que hay un mercado nacional interno muy grande. Eso no pasa en esos países fuera de Brasil.
El consumo interno es muy pequeño, entonces la producción la tienen que exportar la mayoría.
¿Exportas o tomo uno se cuelga las especificaciones de calidad de exportación o lo tiras? El médico no, el médico tiene un rango muy alto de error. Si no cumplo con la calidad lo mando al mercado nacional y tiene buenos precios y eso nos hace un poco más flojos. Eso tiene sus bondades y tiene sus desventajas. Lo que queremos hacer nosotros lo que hacemos es aprovechar lo mejor de los dos mundos. Aprovechar el mercado global que es de contratos anuales, que es de especificaciones un poco más altas, el mercado nacional que es de precios spot y que acepta un poco más de calidades bajas.
Excelente. Bueno y hablando de que ya creció el negocio, de que la necesidad de atender estos mercados con estos canales de distribución que ahora ya están especificados en digamos tres rubros de canal de distribución, ¿Qué tan grande es la operación que tienen ustedes? ¿Cuántas personas trabajan con la marca Chanitos?
Actualmente tenemos cerca de 550 colaboradores. Estamos integrados totalmente verticalmente desde la siembra, el transporte, la maduración, la distribución. Estamos de punta a punta de la cadena de banano. En 2020 decidimos hacer una transformación de la compañía. Implementamos ya todo un sistema de gestión empresarial, empezamos a poner orden en la compañía, establecimos nuestro nuevo propósito como compañía. ¿Ahora qué va a hacer Chanitos? ¿Ahora qué va a aportar? Ya llegamos a un cierto madurez y queríamos un poco más, no nada más ventas, no nada más producción, sino que más podía aportar Chanitos, nuestro equipo, a nuestros clientes, a la comunidad. Entonces en esa reflexión nos pusimos a estudiar, dijimos bueno, vamos a darle una mejor identidad y un propósito a la compañía. Nosotros necesitamos un propósito, vamos a darle un propósito a la compañía. Leímos varios libros buenísimos, ampliamente recomendables, como Find Your Way de Simon Sinek. Ahí fue nuestra reflexión mayor. Empezamos a leer muchísimo más sobre valores y mucho más sobre estrategia, sobre liderazgo. Entonces hicimos nuestra estrategia de 2020 al 2030 y le pusimos nuestro propósito hoy en Chanitos. La razón de ser el Chanitos es cultivamos energía natural para alcanzar tus sueños. ¿De dónde viene eso? Porque estamos convencidos de que el alimento es fundamental para darnos energía y que todos los días tengamos esa energía para que logremos nuestras actividades, nuestras metas. Y cuando logramos nuestras metas y actividades, entonces somos felices y con y logramos nuestro sueño, entonces vamos en busca esa felicidad y alcanzar nuestros sueños. Y nosotros lo aportamos de manera dando energía natural. Te comes un plátano conveniente, te aporta energía, te lo comes y vamos, vas y cumples tus metas y cumples tus sueños. De ahí salió el propósito de Chanitos, donde cultivamos energía natural para crecer tus sueños. Le pusimos unos valores que han ido cambiando, nuestros siete valores fundamentales, que obviamente llevamos ya casi tres años metiéndolos en la compañía, viviendolos, desarrollándolos también. Ha sido difícil hacer esta nueva cultura basada en nuestros siete valores. Chanitos somos todos, somos energía natural, hacemos más con menos, son los jugadores. A Pablo se me fue.
Soñamos expertos en grande, somos más con.
Menos, son nuestros siete valores fundamentales. Ya tenemos toda una estrategia de comunicación, de recursos humanos para cascadearlo, vivirlo. Y pusimos una misión muy clara de cómo queremos hacer las cosas de Chanito. Tenemos el propósito, tenemos las reglas del juego, que son otros valores, pusimos una misión de realmente ser apasionados de la agricultura, innovadora y responsable y responsable del medio ambiente, de la comunidad, realmente todo lo que está alrededor, siempre utilizando las mejores prácticas, las mejores metodologías, calidad, estándares, enfocando a nuestros clientes y para dar y alimentar a nuestros consumidores, dándoles energía natural.
Felicidades, de verdad felicidades Pablo y Orlando, porque son muy pocas las empresas que están tan ligadas al campo, tan ligadas al agro, como ustedes, que tienen este enunciado de valor, este enunciado de propósito, que además establecen valores fundamentales que pueden ser cascadeados a una organización, como para que todos estemos con la claridad hacia dónde vamos, con el propósito con el que queremos cumplir y que esto lo puedan llevar a cabo. Entonces, de verdad, felicidades. Esta planeación que hicieron ustedes 2030, ¿Cómo la sienten hoy en el 2023? ¿Ven alguna adecuación próxima? ¿Algo que estén percibiendo en el mercado en este momento que necesiten cambiar?
Sí, bueno, ha evolucionado, ha ido cambiando un poco, modificándose, pero esta misión de 10 años, digamos que tenemos enfoques de volumen por por año, algunos años lo hemos alcanzado y otros años nos hemos quedado abajo, pero sí hemos tenido crecimientos de doble dígito en los últimos, bueno, desde que se fundó la compañía. Entonces esa meta nos ha dado también mucha dirección, cambiar ciertas cosas, si no hubiéramos hecho esta transformación, tampoco hubo veamos cómo crecer o llegar al siguiente nivel, nos dio mayor enfoque, mayor institucionalización y bueno, sabemos que para lograr lo que tenemos como objetivo al 2030, pues es seguir enfocados y obviamente ir evolucionando, ir adecuando ciertas cosas y yo creo que eso nos ha dado mucha fortaleza, transmitir toda esta parte al equipo y un modelo de gestión enfocado en gente, procesos y mucha comunicación.
La gente es un recurso de los más principales que tiene cualquier empresa y cualquier emprendimiento. ¿Cuál es el desafío de trabajar con gente en el sureste de México para el tema del banano?
Nosotros lo vemos en dos vertientes. Una es nuestro personal y equipo de campo. Sí es un reto. El banano no es atractivo, el banano, aunque paga bien a los operativos, no es muy atractivo. Es un esfuerzo físico, es manual, hay que visitar la mata de plátanos todos los días, está el sol, está la lluvia, la humedad, hay que cosecharla manual, anticargar, acarrear la fruta, luego empacar está trabajando seis, ocho horas, a veces hasta diez horas diarias, a veces alargan las jornadas. Es un trabajo físico muy duro, muy fuerte.
¿En condiciones de trópico?
En condiciones de clima de trópico, no cualquiera es bananero, no cualquiera va y cosecha la fruta, no cualquiera va y hace ciertas labores agrícolas. Ha sido un reto, aunque pague igual que una cadena de autoservicio, un comercio, un restaurante o mejor en ocasiones. Es un reto. Es un reto atraer personal a las fincas. Estamos muy. Traemos programas muy fuertes en recursos humanos a todos los niveles, pero mucho más enfocados al equipo operativo, porque seguimos creciendo en áreas de producción y nuestro enfoque es seguir creciendo como productores, seguir creciendo como comercializadores. Hay esa oportunidad en el mercado. Nos encanta, nos encanta conectar más con la gente, ver más sus necesidades, cómo nos podemos ayudar y cómo podemos ser atractivo, cómo podemos tener mejor infraestructura en las fincas.
¿Será esa opción laboral para las personas que están en el entorno?
Sí, es un reto. Entonces estamos reclutando, damos capacitaciones, damos ciertas prestaciones y seguimos trabajando en cómo hacerlo más atractivo, con más prestaciones, con mejor infraestructura. Es todo un reto. ¿Pero también estamos súper comprometidos en hacer líderes, en hacer mejores personas en esta etapa de nuestras vidas como empresarios, más allá de ir en busca, digamos, pues de la empresa, más allá de nosotros, que hay más allá de Chanitos? Y queremos trascender dejando líderes y líderes es haciendo mejores personas, mejores personas, mejores individuos, mejores papás, mejores profesionistas, mejores hermanos. Y trabajamos mucho en eso, agarrando todas estas metodologías y muchos autores, hacemos cursos, nos capacitamos constantemente para ser mejores personas, porque mejores personas van a ser mejores equipos de trabajo, mejores equipos de trabajo van a ser mejores empresas, mejores empresas van a ser mejor comunidad y así sucesivamente. Y es un poco lo que estamos aportando, aportando en nuestra compañía, esta época de madurez empresarial nuestra también un poco de enfoque y es el principal reto. La mano obra.
Sin duda, sin duda. Otro gran desafío que tenemos en el campo es toda la infraestructura de soporte para lograr una producción eficiente. Y en ese sentido, John Deere promueve equipos que buscan una calidad superior, que permitan que las operaciones no se detengan en el campo. Entonces quería preguntarles si pueden compartir algo acerca de su experiencia con la marca. ¿Qué experiencia han tenido cuándo empezaron a trabajar con la marca? Incluso si algo pueden ustedes recomendar a la marca, sería muy bueno. Me gustaría escucharlos a ambos.
Si quieres yo empiezo un poco pensando que yo paso más tiempo en el campo y ahorita Pablo complementa su experiencia. Empezamos a utilizar la marca John día en el 2000, 2014 y empezamos a comprar nuestras primeras máquinas mini excavadoras. El banano requiere de mucho sistema de drenaje, entonces tenemos muchas mini excavadoras. Cambiamos, hicimos un upgrade de marca a tractor John Deere. Antes no teníamos tractores John Deere. Cuando empezamos a producir nos fuimos a lo más barato del mercado y a lo que no sabíamos, entonces nos fuimos a otras marcas y súper bien. La verdad es que hemos tenido muy buena experiencia, el marketing nos ha encantado. Creo que mucho del marketing que ha hecho John Deere ha sido excelente. La marca hemos tenido buenas experiencias, ha habido retos, hemos tenido los tractores agrícolas, hemos tenido las minas excavadoras, hemos ido comprando máquinas casi cada como vamos creciendo, vamos adquiriendo más máquinas, más excavadoras. Es una máquina que estamos muy contentos, es una buena máquina, es una buena empresa, tenemos buenos servicios. Tuvimos la oportunidad de que nos atendiera un experto técnico de planta para poder sentarnos y determinar cuál era la excavadora que necesitábamos, de qué peso, qué capacidad de acuerdo a las. A los metros cúbicos de excavación que queríamos. Entonces ahí también aprendimos la parte técnica que nosotros sabemos del banano, también la parte técnica de las máquinas y entonces ha sido una aventura interesante. Nuestra relación con John Deezk se ha fortalecido cada vez más y ahorita pues que hemos crecido y tenemos proyectos más grandes, pues vamos con John Deep por el soporte, por la máquina, por la relación que hemos generado también con nuestro distribuidor. Nos ha ido bien, estamos contentos y seguimos teniendo máquinas John Deere.
Nuestro primer contacto con máquinas fue un tractor que nos vendieron de no sé cuántas manos, que tenía como 50 años y fue con el primer tractor con el que se empezaron a trabajar las primeras 30 hectáreas, primer bloque de 30 hectáreas que sembramos hasta que murió el tractor y ya lo dejamos todo está como reliquia ahí en la entrada de.
Una de las fincas terminamos de sembrar. Nuestra primer finca que era de 100 hectáreas, terminamos de sembrar y el tractor muere. Hubiera sido más barato comprar uno nuevo que mantener ese tractor, pero entonces estábamos aprendiendo.
Sí, ya después se empezó a tener pues necesidades excavadoras y demás, y primero compramos muchas, más bien máquinas usadas, hasta que ya llegó el momento de empezar a estudiar un poco más sobre cuál es la máquina ideal para ciertos trabajos y demás y demás, hasta llegar a.
John Deere para tener la mecanización adecuada para que les diera el rendimiento que ustedes estaban buscando, la operación que se adecuara al tipo de producción que ustedes están.
Algo que nos encanta John Deere es que creo que tiene mucha tecnología, están a la vanguardia en tecnología y nosotros vamos full con tecnología, vamos, a mi me encanta la tecnología, entonces vamos con agricultura de precisión, vamos con cadena de frío precisión, con maduración de precisión. Entonces la tecnología es parte importante del desarrollo de nuestra estrategia.
Se cierra el círculo. Muy bien. Grandes planes para Chanitos y la verdad que una historia que contar. Creo que ha sido un renacer dentro de la familia Olmedo en esta tercera generación, el tener esta visión de poder madurar un mercado nacional, pero también conquistar un mercado de la exportación y también tener siempre esta alternativa del supermercado, el autoservicio, que es una constante, digamos, no a lo mejor tal vez desde algunas perspectivas, pero es una constante. ¿Ustedes creen que va a haber una cuarta generación?
Pues muy posiblemente, todavía no sabemos, pero hay que preparar la empresa para cualquier sucesión, eso es muy importante y eso es a través de esta visión y cultura que hay que darle a la empresa y hacer una empresa fuerte para que llegan generaciones nuevas, ya sea familia o no familia, pero que la empresa dure 100 años más. Entonces eso es como que uno de tus propósitos principales. Y algo muy importante, nuestros orígenes son de la Central Abasto Iztapalapa, entonces siempre decimos de Iztapalapa para el mundo.
Muy buena esa, de Iztapalapa para el mundo. Oigan, y ya para cerrar, es muy raro hoy tener jóvenes emprendiendo, jóvenes como ustedes, empresarios jóvenes que quieran apostarle al campo. Que quieran apostarle al campo y que incluso en todas, bueno, los productos agropecuarios en todas las etapas de la industrialización o en la comercialización, etc. Existen barreras de entrada, existen también asociaciones, organismos, etcétera, pero eso no quiere decir que no haya gente que esté con el interés de hacerlo ¿Cuál sería la recomendación de ustedes para esta camada de jóvenes que están saliendo al mercado laboral, al mercado empresarial y que quisieran explorar los productos del agro, los productos del campo como una alternativa de negocio?
Yo creo que al que le gusta el agro y le apasiona el agro, hay muchas oportunidades. Es retador. Si, es retador y yo creo que hoy por hoy tenemos a la palma de nuestras manos mucha información, mucha información de todo tipo, mucha tecnología que nos va a hacer la vida más fácil como agricultores. A diferencia de hace cinco años, diez, quince, veinte, el año brinda muchas oportunidades. El alimento siempre va a existir, siempre va a haber una necesidad y el que aproveche el conocimiento que ya está, el que aproveche las mejores prácticas de Metrogena, me refiero en temas técnicos, en temas de liderazgo, de formar empresas, de usar maquinaria, la información está disponible en Internet, la tenemos gratis o muy barata, los mejores autores, podemos conocer a la gente que hizo John Diddy en su podcast o en YouTube, y entendemos la máquina perfectamente para poder ejecutar y usar la máquina así para formar empresas para el riego. Entonces yo creo que hay mucha información disponible y el que use esa información, ejecute y se haga experto, creo que va a ser fácil. La oportunidad de adaptar el alimento realmente se va a necesitar. Hay que entender los retos del cambio climático, hay que entender la importancia del exceso de agua, de la falta de agua, de los cambios de temperatura. Creo que hay tecnologías hoy por hoy para poder estar preparados, tecnologías de riesgo, tecnologías de nutrición, y es algo que no controlamos, pero sí creo que cada vez hay más oportunidades y tenemos información, conocimiento, tecnología, y el que tiene ganas y tiene esa pasión, hay que buscar esa pasión y seguir alimentando al mon.
Hay este, creo que paradigma donde a veces a los chavos que están saliendo de la universidad ven al agro como algo no muy atractivo porque no hay avances en tecnología. Produces papas, plátanos y quisqué, pero lo que hay alrededor de esa producción, de esa distribución, de esa cadena de frío, exportación, todo lo que usas alrededor para poder producir y llevar el producto a los consumidores finales, es pura tecnología, es algo fascinante. Y en cada punto de la cadena de suministro hay tecnología muy especializada, de muy alto calibre, que se sigue, sigue, sigue desarrollando. Entonces es algo que hay que empujar más a los jóvenes, que el campo sea más atractivo Totalmente de acuerdo, creo.
Que nos faltan canales como este en donde demos esta difusión de lo atractivo que puede ser el campo con la tecnología, la fusión y lo interesante que pueden ser para las nuevas generaciones y lo necesario que es que las nuevas generaciones se sumen al campo para seguir produciendo y generando mucho valor. Orlando, Pablo, les quiero agradecer, muchísimas gracias por el tiempo, por sus comentarios, por sus enseñanzas, por compartir todo el aprendizaje que han tenido en este camino de desarrollo de esta empresa, de este emprendimiento con Chanitos. Esperamos verlos muy pronto por aquí y seguir conversando con ustedes.
Gracias a ti Oscar, muchas gracias.
Gracias Oscar y a todos, por lo.
Pronto vamos a terminar esta edición de Sinfonía Agrícola, nos despedimos, hasta la próxima. Muchas gracias.
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