El Gol en el Mundial que Lo Hizo Leyenda | EVOLVER PODCAST | Jared Borgetti

In this two‑hour Spanish‑language interview, host German Castelo Muzquiz sits down with former Mexican striker Jared Borgetti to dissect the iconic 2002 World Cup header against Italy, explore the mental and tactical decisions behind that moment, and reflect on the broader arc of Borgetti’s career. The conversation moves from a detailed, almost‑play‑by‑play analysis of the goal – the positioning, the spin of the ball, the instinctive choice to aim for the far post – to Borgetti’s thoughts on the role of instinct versus pre‑planned positioning for a striker. They then discuss the disappointment of the 2006 World Cup, the emotional fallout after the loss to the United States, and the internal dynamics of the Mexican squad under coach Ricardo La Volpe. Borgetti shares candid stories about his club stints in England (Bolton Wanderers), Saudi Arabia, and the challenges of adapting to new cultures, languages, and contract negotiations. The interview also covers his experiences with penalty shoot‑outs, his relationship with coaches like La Volpe and Hugo Sánchez, and his perspective on legacy, records, and inspiring future generations. Throughout, Borgetti emphasizes personal responsibility, the universal language of the ball, and the importance of perseverance despite setbacks.
Chapters
Ser un jugador profesional a tus 18 años, 19 años, 20 años, créeme que no es algo sencillo manejar esa parte de responsabilidad. Y no te estoy hablando de la parte de ser famoso, estoy hablando de la parte de la responsabilidad, que esa todavía es mucho más fuerte. Me di cuenta que realmente los que estaban en esa preselección eran mejor que yo. Ellos tenían ya una preparación de tiempo, ¿no? De trabajo, preparación física también, que ya no la tenía.
¿Qué tal, amigos de La Otra Escuela? Bienvenidos a su podcast favorito. Estoy muy contento porque hoy vamos a conocer la historia de realmente una leyenda del fútbol pero lo más importante, un increíble humano. Y pues estoy aquí con alguien que nosotros tenemos 30, creo que tuvimos una generación con él, aunque yo sí tengo 20 años, Jared Borghetti. Gracias por estar aquí.
Hombre, gracias. Aquí nos va a llegar esa leyenda.
Aquí está.
No, no, no, estamos bien, creo que feliz, contento por lo hecho y nada más.
Claro, antes que nada, pues la primera impresión es obviamente lo milagro que tienes. Cuando dijiste no sé por qué la gente me invita a pláticas y no tengo mucho que contar, me dicen normal, ¿no?
Sí, es que la vida de todos obviamente siempre tenemos algo que contar, ¿no?
Claro.
Y regularmente suele ser muy parecida a muchas, y en mi caso la del fútbol o la de ser futbolista profesional, pues bueno Siempre sabemos que el futbolista viene de una clase media baja, por decirlo así, no tanto hablar de clases, más bien de lucha, de pueblos, de colonias, de situaciones que a lo mejor no son las más, este, o las mejores. Y creo que Terminamos saliendo, terminamos aprovechando las oportunidades que se nos presentan. No a todos, es una realidad. Y no se trata de contar una historia para que la gente te vea como, o quiera llorar contigo, no, porque te tocó vivir. Ni se trata tampoco de hacerte una, de sentirte, o que sientan lástima por ti.
Total.
No, yo, mi vida es una vida normal, nada de excesos, nada, nada me sobraba, pero afortunadamente tampoco nada me faltaba. Tenía lo que necesitaba para vivir, una familia de 7 hermanos con una mamá, y obviamente se complica mucho más. Al tener una familia grande y solamente tener un pilar en casa, pues obviamente que eso es más complicado. Y esa parte creo que me quedo mucho con ella, ¿no? De la manera en cómo los humanos podemos realmente adaptarnos y podemos salir adelante por más que las cosas estén muy adversas. Y la parte de la educación, esos son, esas son cosas que creo que siempre trato de hablarlo y de cambiar esa idea que tienen sobre el futbolista. No somos, no somos maleducados. Que no tenemos preparación académica, eso es otra cosa, porque no terminamos en muchas ocasiones niveles escolares o alguna carrera. También mi caso, a lo mejor me alcanzó todavía para terminar mi preparatoria y comenzar una carrera, pero hoy en día es una parte que a los chavos les están ayudando un poco más, a tener que terminar una secundaria, una preparatoria, y también la facilidad de poder hacer carreras en línea, claro, o la preparatoria, o la secundaria misma. Anteriormente no, pero creo que nosotros los jugadores tenemos que cambiar mucho esa parte, ¿no? De hacerle ver a la gente que no somos jugadores que no sabemos disfrutar de la vida de cierta forma.
Claro.
Nos llegan las cosas muy temprano, sin estar preparados, y eso es algo muy complicado. Claro, a través de una educación académica, pero educación en casa, pues, La educación en casa, eso es una cosa, y eso es cómo te vas a comportar, cómo vas a ser, cómo vas a actuar, y qué vas a hablar, y qué vas a decir, lo que tú proyectas.
Total.
La parte académica, pues bueno, ya es otra cosa, tu forma de pensar, tu forma de decir, no sé, de conocer más cosas, que ayuda mucho realmente, te hace mucho más completo. Conocer todo lo que está a tu alrededor. Pero bueno, la vida nos tenía otro camino, claro, y aprendimos sobre el mismo a saber diferenciar cada una de las cosas. Ser un jugador profesional a tus 18 años, 19 años, 20 años, créeme que no es algo sencillo manejar esa parte de responsabilidad. Y no te estoy hablando de la parte de ser famoso, no, te estoy hablando de la parte de la responsabilidad, que esa todavía es mucho más fuerte. Total, porque hay muchos jugadores que a sus 20 años son responsables en un partido de la felicidad, primeramente de millones, sí, de millones de aficionados del equipo, miles, de que puedan ganar ese partido, de que el club obviamente esté bien. Y todo recae sobre ti, dices bueno, ¿y por qué a mí? Claro, porque la vida te llevó a ser un jugador destacado, que te puso en esa posición, y todos sus compañeros confían en ti, en que no te vayas a equivocar y que hagas las cosas bien y que los hagas ganar. Dices, ¿y qué tal si hoy no tengo ganas?
Total, claro, eso es muy importante, darle la responsabilidad a un futbolista, que realmente al final es una profesión como cualquiera, y que al final siempre digo que si México es campeón del mundo Luego de la felicidad, la vida no va a cambiar directamente, no es que a nosotros nos va a ganar, pero es algo necesario. Y me gustaría que nos contaras en qué momento empiezas a darte cuenta que sí puedes ser profesional, porque todos empiezas como cualquier niño, ¿no? Jugando fútbol y en qué momento dices, oye, creo que sí puedo ser profesional. ¿En qué momento? Porque me gusta mucho tu carrera porque no fuiste alguien que tuviste un proceso de 8, 9, 10 en un club, sino Fuiste, obviamente, como muchos futbolistas, como Salcido, que de repente a los 19, 20 años, o Peláez, cuéntanos un poquito en qué momento dijiste, oye, puedo ser profesional y quiero ese sueño, ¿no? Porque empezaste a soñar, ahora sí que podías jugar fútbol.
Bueno, cuando me doy cuenta que a lo mejor puedo ser profesional, profesional en la extensión de la palabra así como tal.
O a soñar, empezar a decir quiero ese sueño.
Después. Sí, como dijiste, no tengo una preparación como la mayoría de los jugadores que entran a fuerzas básicas en un club. Yo de mi pueblo pasé a Culiacán a jugar en un equipo amateur, y ese equipo amateur me llevó a una tercera división profesional del mismo, de la misma Universidad Autónoma de Sinaloa, de la UAS. Yo jugaba en amateur con la UAS 15, 16 años, y después entré a la tercera división profesional de la zona Pacífico Norte, que es Sinaloa, Chihuahua, Sonora, Baja California. Un poquito más serio, realmente profesional, pero sin llegar a ser tan tanto como lo son en un club de primera división. Yo iba en un equipo de tercera división que era pues vamos a entrenar 5 vueltas a la cancha, centros, fútbol, estiramos y chau.
Defensa, delantero y portero, ¿no?
Sí, sí, no había parados tácticos, no había movimientos de preparación de partido o algo así, no, realmente no. Cuando me toca ir a un torneo nacional en Guadalajara, que antes se llamaba Torneo del Sol, para menores de edad de la tercera división, que nos va bien, que quedamos en segundo lugar, que en lo personal me fue bien, quedé campeón goleador. Después me llevaron a una preselección sub-20 aquí en la Ciudad de México, en las instalaciones donde entraba la selección y todo. Dijo, órale, esto sí realmente es otra cosa, no a lo que yo tengo en Culiacán. Que en Culiacán yo tenía de ir a la universidad en la mañana y por la tarde, 7, 7:30 de la noche, entrenar y después regresar a mi casa y esa era mi rutina. Y así jugar los viernes en casa y cuando me tocaba salir, pues era salir hasta Tijuana, 24 horas en camión, llegas en la mañana, el partido es a las 12 del día, lo juegas, lo terminas, comes y te regresas.
Y comes lo que puedas.
No, vamos a pararnos ahí en unos tacos que están ahí, o compramos hamburguesas y nos regresamos. Pero cuando vengo a esta invitación de la preselección sub-20, no, estuve 15 días, no me quedé. Obviamente me di cuenta que realmente los que estaban en en esa preselección eran mejor que yo. Ellos tenían ya una preparación de tiempo, ¿no? De trabajo, preparación física también, que yo no la tenía. Y obviamente el nerviosismo, venir de nivel del mar en Culiacán y a la altura acá, toda esa parte de la emoción juega mucho en tu contra. Y me terminé regresando. Esos jugadores fueron a un mundial sub-20, yo los vi por televisión, dije, vale, qué chingón.
O sea, ahí dijiste, yo ahí pude estar, ¿o no?
Sí, claro, digo, yo entrené con ellos, realmente así. Y ahí fue como que dije, ah, yo.
¿Quién estaba ahí de los que llegaron? ¿Osvaldo?
Sí, bueno, estaba Osvaldo, Manuel Sol, estaba Olalde. Ok, que yo sí fuera Rodríguez, sí, claro, Beto Rodríguez, El Tibu, Gabriel García, todos realmente es una generación que muchos llegaron a jugar. Ya cuando regreso allá digo, bueno, pues como que, como que si hay algo que puedo hacer más, pero también es cierto que tengo que ser mejor.
Claro.
Después sale la oportunidad de irme a probar a Atlas, y al quedarme en Atlas pues ya estaba realmente en un equipo profesional. Yo llego y llego directamente al primer equipo.
Oye, leí un poco, ¿no es cierto que pasaste en Toluca? Sí, sí, pero que 10 días, ¿no?
Fui, vine a la Ciudad de México porque supuestamente me iban a conseguir una prueba en América. Mi hermana vivía aquí, mi cuñado estaba haciendo una especialidad, y un amigo de él supuestamente conocía a alguien de América que me iban a dar una oportunidad de entrenar. No se pudo y me mandaron a Toluca. Que en Toluca sí, dije, ah bueno, pues a ver. Fui y estuve en Toluca, en la Casa Club, que está en el estadio, y 15 días más o menos, un poquito más, Y realmente me fui. No sentí que me estuvieran tomando en cuenta, como que simplemente estaban cumpliendo y yo no veía que alguien se estuviera fijando en mí.
Claro.
Y dije, nada, mejor me voy. Me fui de la nada, así, ni les dije nada.
¿Ah, no?
No, chao.
¿Te quedaste en Culiacán o fuiste al proyecto?
Me fui a Culiacán a seguir en mi equipo de tercera división y en la universidad. Mis hermanos obviamente me regañaron porque me había regresado. Tontamente les dije que yo me había regresado, les hubiera dicho que me hubieran dicho que no y chao, ¿no? Pero bueno, les dije así, me regañaron y todo. Después salió la oportunidad de Atlas y ahí como que fui con la mentalidad de no estar presionado, de ser yo, de de hacer simplemente lo que sé hacer y disfrutarlo, nada más.
O sea, no fuiste con esa misma oportunidad, con la presión de que se fue.
Creo que si hubiera ido con esa mentalidad de que no me tengo que equivocar, tengo que ser el mejor, tengo que anotar tantos goles, tengo lo que sea, no sé, a lo mejor no me hubiera ido bien.
Claro, esa presión, ¿no?
Fui diciendo bueno, chao, bye. Yo en mi vida tenía una película de mi de mi futuro, y en esa creía. Lo que viniera después, pues bueno, a lo mejor podría hacerme cambiar un poquito lo que tenía pensado para mí. Pero bueno, todo cambia.
¿Y Atlas qué te dice?
Atlas al final me piden mis datos y ya me dicen: nosotros les avisamos en un tiempo si se quedan o no. Bueno, ok.
¿Te regresaste a Culiacán?
Me regresé a Culiacán, seguí con lo mío.
¿Dijiste: me van a llamar o no?
No, no, no. Dije: bueno, seguramente así le han de decir a muchos. Éramos como 60 más o menos en la rotación. Y nosotros, yo fui un fin de semana, viernes, sábado y domingo, y fuimos el último fin de semana. Me tocó a mí ir con todos los de Guadalajara. Pero habían tenido casi 2 meses cada fin de semana recibiendo jugadores. Entonces no estaba compitiendo contra los 60, estaba compitiendo contra todos los que habían ido anteriormente, más los que ya tenían ahí. Claro, seguramente así le dicen a todo el mundo. En Culiacán tenía lo mío, en tercera división me pagaban, podía sobrevivir con lo que tengo, con lo que me daban.
Ya tienes un sueldo, ¿cuánto era?
300 pesos mensuales, pero me daban 100 pesos por gol, y ahí es donde me iba bien. Entonces ahí me alivianaba. Estudié en la universidad, entonces tenía ya las cosas.
¿De ser profesional no soñabas? ¿No tenías esa como todos, abrazo de sueño, quiero ser?
No, no, no, realmente no. Hasta que un día, terminando un partido ahí, se acerca la persona que me había llevado a Guadalajara, al que había nombrado como visor en Culiacán, y a mí se me hablaron de Guadalajara y me dijeron que sí te habías quedado. Pues sí, y luego qué. No, bueno, ellos nos van a avisar, nomás me avisaron para decírtelo que sí te habías quedado y que ellos nos avisaban cuándo teníamos que ir para que te vieran y ya decidan dónde te van a poner.
¡Órale!
Y mis hermanos que iban siempre a verme jugar se dieron cuenta que Tulio se había acercado conmigo a hablar. Y ya me dijo: ¿Qué pasó? Ah, digo, es que me dijo que le habían hablado de Guadalajara para decirle que sí me he quedado. Y obviamente ellos sí se emocionaron, ¿no? Y queriéndome sacar todo lo que lo que no sabía. Claro, y ¿a dónde vas a ir? ¿Cuándo te vas a ir? ¿Dónde te vas a quedar? ¿Dónde vas a jugar? No sé, me dijeron que sí, yo no sé todavía. Bueno, y hasta que llegó el día que tuve que ir a Guadalajara a entrenar. Estuve ahí más o menos como una semana y ya al término de la semana Marcelo Bielsa, que era el entrenador, que iba a ser el entrenador del equipo en el siguiente torneo, Y me dice: bueno, te regresas a tu casa, arreglas tus cosas y nos vemos en... no recuerdo en qué fecha fui. Digo: nos vemos en mayo para empezar la pretemporada, vas a estar en el equipo, en el primer equipo, vas a estar dentro de los 25 registrados, tienes un año para jugar, si en un año no juegas, bueno, gracias.
O sea, no pasaste ni sub-20 ni sub-tal. Fue directo profesional. Wow.
Sí, y obviamente cuando llego, llego a una vida totalmente nueva, llego a una vida donde realmente tienes que ser profesional, tienes que vivir, tienes que vivir para el fútbol. Llego a una casa club junto con otros jugadores, todos persiguiendo obviamente el mismo sueño.
¿Y el sueldo también?
El sueldo, fíjate que en ese momento no es algo que piensas. Lo único que piensas es decir, bueno, quiero llegar a jugar en Primera División.
Y ahí empieza ahora sí. Sí. Todo lo demás.
Entonces estuvo el momento obviamente padre porque estás viviendo una experiencia diferente, pero después con el tiempo te vas dando cuenta que las cosas no son tan sencillas.
Claro.
Porque ya las exigencias son otras, ya el momento de hacerlo por divertirte ya no va. Ya no. O sea, sí es un juego y el juego te divierte, pero aquí hay una obligación.
Claro, que creo que hay mucha gente con mucho talento que ya cuando es ahora sí profesional lo dejan de disfrutar, ¿no? Esos 10 regaños que lo viste ir a la derecha, pero era a la izquierda y Esos regaños, si no eres fuerte mentalmente, creo que te puede derrumbar. Y mucha gente que tenía mucho talento se pierde ahí, ¿no?
Sí, y muchos también por esas exigencias no terminan jugando.
Claro.
En el fútbol profesional, yo creo que es muy poco el porcentaje que termina jugando de esos jugadores que realmente jugaban bien.
Claro.
Obviamente me he encontrado amigos en Culiacán, me dicen: "No manches, yo era mejor que tú". O que hablaban: "Sí, yo era mejor que Jared". Sí, y no lo niego.
Pero mentalmente, ¿qué es la mentalidad? ¿Entiendes? ¿No? Que te superaré cuando... Bueno, acuérdense un poco de Loco Bielsa, ¿no? Uno de los mejores técnicos y que sí es loco como dicen.
Sí, la verdad que sí. Aprendí realmente a a ver el fútbol, a conocer el fútbol y analizar el fútbol. A nosotros nos mandaban, nos daban 3 casetes de VHS de partidos y los tenía que analizar. Yo tenía que entregar un reporte de todo lo que había sucedido en el partido, los parados, los movimientos, el balón parado. Si había cambios, cómo quedaba el equipo parado, qué intención tenía el equipo cuando, al momento de hacer esos cambios, el entrenador. Entonces ahí aprendí realmente a conocer el fútbol, a entender un 4-3-3, un 4-4-2 o un 4-1-4-1, las formaciones que quieras, realmente todo eso. Y dije, madre, solamente, bueno, 11 de un lado, 11 del otro, o cuántos somos, somos 8, bueno, 4 y 4 y a jugar. Chao. Ah, tú eres bueno para meter goles, bueno, tú vas arriba. No, tú eres malito, entonces vete a la defensa. Claro, tú estás gordito, ah bueno, tú a la portería porque tapas más. Claro, vais. Así es, no. Ya caí, me doy cuenta, digo, pues otro mundo. Claro, es otro mundo donde tienes que estar para el fútbol, tienes que ver fútbol, tienes que vivir y comer a fútbol. Y ver a los demás también, a tus compañeros que están en la misma posición que tú. Claro. Y es padre porque en el camino se van quedando muchos, muchos, muchos. Yo cuando hablo con chavos y les digo que ellos comenzaron desde la sub-14, por decirte así, en las fuerzas básicas, cuando ellos llegan a la sub-20 te aseguro que la sub-14 Quedarán 4 o 5 cuando mucho, y de esos 4 o 5 que llegan a jugar en Primera División, y después, ¿qué? 3, y después que trasciendan. Realmente, no, yo por darte un ejemplo, no, hace rato dije, fui el último fin de semana que fui a las pruebas con Atlas, éramos como 60, pero habían tenido como 2 meses que cada fin de semana habían tenido. Si tú sacas, dice, bueno, un promedio de 50 jugadores por fin de semana, pues No sé, fuimos 400, 500. Claro. Entonces dentro de esos 500 yo fui uno de los elegidos. Y no solamente dentro de esos 500, es decir, ok, tengo a estos que ya hicimos el filtro. Bueno, entonces compararlos con los que ya tenemos.
Claro.
Porque ya tenemos también. Entonces es comparar con lo que ya tengo y decir, este me ha dado esto. Este me ha dado, me da esto, pero con lo que tiene me puede llegar a superar a quien ya tengo. Entonces ahí es donde entran los entrenadores. No, pues yo pienso que sí. No, pues yo pienso que no. No, pues es que está complicado. Entonces ahí ya se entra en el dilema, el decir ok, bye, nos arriesgamos. Sí, entra este y se sale el otro, y se salió el otro. O sea, wow, chao, gracias, ya no voy. Entonces Llegamos 5 o 6 de ese scouting, ¿no? De ese scouting terminamos jugando, todos debutamos al final, yo fui uno de los últimos que debutó, pero te puedo decir que el único que fue regular fui yo. El único que fue regular, el único que terminó teniendo una carrera fui yo.
¿Y crees que fue la diferencia ahí, aparte de disciplina, trajo algo mental?
Sí, obviamente también.
¿La mentalidad, no?
Sí, la mentalidad y que los momentos se te van acomodando. Llegó un momento en que sí sentí, dije: "No, ya me voy a regresar".
Ok, claro, sí, porque dejaste de disfrutar, ¿no?
Sí, porque así como me ves ahorita sentado, así estaba en un entrenamiento. Claro, en un interes cuadras, el primer equipo haciendo interes cuadras contra los suplentes y algunos de nosotros. Yo regularmente jugaba en la sub-20, en la segunda división, entrenaba toda la semana con el primer equipo y el fin de semana jugaba en la segunda división. El técnico nosotros era el auxiliar de Marcelo Bielsa, que es Efraín Flores, que era Efraín Flores, él nos dirigía. Entonces yo no era ni titular en el equipo de segunda división. Hacíamos en 3 cuadras y era el primer equipo contra los suplentes y algunos de la segunda división. 40 minutos, 30 minutos, bueno, sale el primer equipo, se quedan los suplentes, y ahora van a jugar los suplentes contra los titulares de la segunda división. Y yo así, pues yo digo, ¿qué chingados estoy haciendo aquí? Realmente no me alcanzaba lo que ganaba. Claro, sin Culiacán yo vivía con lo que yo ganaba. Y estando ahora en Guadalajara tenía que hablarle a mi mamá, mamá, no me alcanza. Digo, mándenme dinero. Claro, ¿por qué? Porque acá tenía que me pagaran mi transporte, no pagaban ni hospedaje ni comidas, pero Tenía que pagar transportes diarios y no era como en Culiacán que tenía un par de zapatos y chau. Acá tenía que tener zapatos para entrenar, zapatos para jugar y zapatos de repuesto por si se me fregaba uno.
¿Y eso no lo daba el club?
No, no, eso es tuyo, lo tienes que comprar. Entonces no me alcanzaba, entonces como que las cosas no me concuerdan, que supuestamente me vine para estar mejor en un club profesional que me va a llevar a jugar en primera división, pero Ni juego, ni gano, y realmente no la estoy pasando bien. Y creo que también una parte de una charla que tuve con Efraín Flores, que me explicó mucho esa fórmula de decir: a ver, ustedes están aquí porque realmente nosotros confiamos en ustedes, porque les vimos potencial, y realmente no nos están entregando nada, nada de lo que nosotros pensamos que nos pueden dar. Ustedes tienen todos los argumentos y todas las herramientas para poder hacer lo que ustedes quieran ser. Estas oportunidades no las aprovechen. Yo creo que como que ahí me cambió un poquito, decía bueno, al final si me regreso está bien, me quiero regresar, pero me quiero regresar diciéndole a todos me regresé o ya no seguí porque no me alcanzó, porque no pude ser mejor. O no es que nadie sea mejor, los que estaban eran mejor que yo. Chao. Y no teniendo que mentir, diciendo: no, me regresé porque no me tomaban en cuenta. Y había, jugaban, y la verdad yo siempre estaba ahí sentado y pues nunca me quisieron poner, no sé por qué, pero yo ya estaba listo. Sí, güey, ¿por qué no te ponían? Porque algo te hacía falta realmente, no porque tenían algo en contra de ti, no, al contrario, ellos querían lo mejor de ti. Si tú dabas lo mejor de ti, ellos iban a estar bien. Entonces yo como que esa parte dije, bueno, prefiero mejor regresarme y decir la verdad a regresarme mintiendo o mintiéndome a mí mismo, porque al final ellos me iban a creer lo que yo les dijera, por supuesto, no decir así, me regresé porque lo que fuera, bueno, pues ni pedo, está bien.
Por el gusto del entrenador.
Ajá, no le gusté al entrenador, tenían otro que era bien malo pero bueno, era conocido de tal y lo que sea, y me lo iban a creer, ¿no? Entonces digo, me queda tanto tiempo, al final prefiero así, y siempre fui así, la verdad, de buscar convencerme a mí mismo. Y hace rato me hablabas o me preguntabas de por qué los demás no. Sí, creo que la mentalidad es una parte súper importante. Confiar en uno mismo es lo mejor que te puede pasar, y hacer que los demás confíen en ti Es un trabajo complicado porque no solamente lo tienes que convencer con palabras, lo vas a reafirmar con acciones. Y muchas veces las tuve en mi pueblo, muchísimas veces, desde que llegaban ahí a mi pueblo otros amigos de otras cuadras y llegaban a jugar contra mis amigos y yo. Y yo no quería salir porque no quería jugar, porque sabía que jugaban bien y me iban a ganar, y yo no quería perder. Y mis amigos, la verdad, no jugaban bien, entonces voy a perder. Y mis hermanos eran mucho de: "Sal, sal, te están esperando, y sal, te están esperando, sí puedes, tú puedes ganar." Y yo: "Mmm." Sí, terminaba saliendo, muchas veces perdí, muchas veces gané. Pero era enfrentar esa parte y fui como muy insistente en aceptar ese rol que sin querer me tocó de destacar en el fútbol y que al momento en que diga vamos a jugar, ah, yo voy con Jared. Porque quería venir conmigo, porque yo le daba a lo mejor no una seguridad, pero una posibilidad de poder ganar, y todos queremos ganar. Entonces, sin querer, te van dando esa responsabilidad, y ya depende de ti si quieres hacer de ella una fortaleza para ti, o si quieres decir, sabes qué, a mí no me interesa, güey. Quieres venir conmigo, está bien. Si quieres no venir conmigo, no pasa nada. Y chau. O sea, no por mí vas a tener que ser feliz o no. O sea, no. Y yo dije, bueno, sí, va. Todo cambió ahí. ¿Perdón?
Todo cambió con esa mentalidad.
Sí, porque aprendí a hacer esa parte del convencimiento. Siempre hablo mucho de una situación de convencer, pero a la vez también terminar haciendo que aún cuando el resultado no es el que esperabas, lo vuelvas a convencer de las cosas que quieres que se vuelvan a hacer, pero dando otros argumentos más. Yo realmente juego todos los deportes.
Todos.
Todos. Todos pueden jugar. Jugaba mucho voleibol, obviamente voleibol cochino, como le llaman, 2 contra 2, 3 contra 3. Tenía un par de amigos de mi edad y jugábamos, y apuestas obviamente contra otros. Y en una ocasión jugamos contra otros que obviamente eran mejores que nosotros y nos iban a ganar. Convencí a mis amigos que jugáramos contra ellos, dicho y hecho, nos ganaron. Volvimos a jugar otra vez contra ellos, convencí a mis amigos que volviéramos a jugar contra ellos, pero los convencí con argumentos de decirles, mira, ellos, claro, es probable que nos van a ganar. Pero en el partido pasado que jugamos, él tira de esta manera. Cuando el balón le queda atrás, siempre viene el tiro aquí. El que juega atrás siempre está buscando esta parte, siempre queda libre esto. Entonces ya me decían, ah, ok, yo jugaba, pero a la vez también analizaba a mi rival, de qué adolecía él. Si él ganaba y no se daba cuenta de mis errores, él siempre iba a pensar que me iba a ganar. No te hago el cuento largo, al final le terminé ganando. Entonces mis amigos, porque yo les daba esa parte, y después ellos volvían a jugar contra nosotros porque decía, chinga, pues sí te gané, ahora ¿por qué me ganaste? O sea, vuelvo a jugar. Ya es cada quien, ¿no? Yo juego y analizo, y eso lo llevé también después al fútbol.
Y te va volviendo líder eso, ¿no? Porque empiezas a convencer con argumentos a tu equipo que pueden ganar, ¿no? Y me decías mucho la forma en que te empiezan a confiar en ti. Y hoy te pasas, Atlas, debutas con el Cobianza, pero de ahí ahora creo que es algo especial cuando ya otros equipos te quieren, ¿no? Es como lo estás haciendo bien y te vas por Santos, ¿no? Y qué se siente que otro equipo te quiera, ¿no? Porque es también como decir, wow, ¿no? ¿Yo?
¿Por qué? Porque si alguien te quiere es porque esperan algo de ti. Entonces a lo mejor dices, ¿realmente soy ese que esperan? Y cuando me voy a Santos, no me quería ir. Porque yo me quería sentir, sintiendo cobijado en Atlas.
Y te sentías muy bien en Atlas.
Me sentía bien, era salido de ahí, y obviamente cualquier error me iban a decir no pasa nada. A diferencia que si me iba a otro equipo, llegaba como un refuerzo, como alguien que tiene que hacerlos mejor. Porque es eso, la realmente, es miedo, no es responsabilidad. A llenar esas expectativas que esperan de mí. No lo sé yo.
Para los que no saben cómo se compra un jugador, si el jugador no quiere ir, tiene que ir a fuerza. Porque he visto casos de que no quiso ir el jugador.
Anteriormente, anteriormente era mucho así.
Ahora ya no, ¿verdad?
Hoy no, ya es diferente.
Ahora decía, tú duermes acá, vete a Chiapas. No, ya te decían, no.
Ya te mostras en la cara y cómo, dónde. Que así fue también conmigo.
Ah, en Torreón. Tú que sabías de Santos. Nada. Bueno, nunca había sido campeón en un equipo.
Sí, bueno, en el 93-94 me tocó ir a jugar allá. Ya había ido a la ciudad con Segunda División. Cuando Santos llegó a la final, enfrentó en cuartos de final a Atlas. Yo ya fui a esas liguillas, que fue en el torneo que debuté cuando llegué, 93-94. Me tocó estar en la tribuna y vi lo que era Santos. En ese estadio de 15.000 aficionados, créeme que parecían 100.000. La presión era en 15.000, chiquito, sí, era cañón y muy cercano. Y veía cómo les iba a los delanteros que no les iba bien, cómo acababan con ellos. Y yo, madre, si a mí no me va bien, me van pero a ir muy mal. Entonces, y esa era parte también de no te quieras ir, protegernos.
¿Sabes qué? Ya te vendimos.
Sí, entonces digo, sí, también fue la parte en que si me voy vas a ganar más, si te quedas vas a ganar menos. Que me vaya mal ganando bien, que me vaya mal ganando mal, digo, no, porque me vaya mal ganando bien, claro.
Exacto.
Pero bueno, la fórmula después fue ganando, me fue bien ganando bien.
Llegas a Santos y, ¿cómo te sentiste los primeros días? ¿Luego te adaptaste? Empezaste a meter goles.
Llegué y el equipo es un equipo con jugadores ya experimentados, mundialistas algunos, Miguel España, Guameru García, Benjamín Galindo, ya jugadores realmente hechos. Que te transmitían mucha confianza. Y los únicos dos chavos en el campo éramos Nicolás Ramírez y yo, somos de la edad. Y ahí yo creo que muy agradecido con el respaldo del capitán, capitán, el técnico, que fue quien me aguantó realmente. Ya no me quería ir a Santos Y empezamos el torneo en casa contra América y lo ganamos un gol a cero con un gol mío al minuto ochenta y tantos. Y jugué desde ese partido hasta la final contra Necaxa, que quedamos campeones, todos los minutos. Todos. Nunca salí. ¿Nunca?
Nunca. ¿Te aguantó o estaba dando buen resultado?
Sí, metí 7 goles más, creo, más o menos en el torneo. Después en la liguilla me fue bien, metí 9, creo, en la liguilla. Entonces junto con el portero fuimos los únicos que jugamos todos los minutos de principio a fin.
¿Quién era el portero? ¿Adrián, no?
No, era José Miguel, José Miguel, el Gato. Un argentino. Y yo, chingados, y hace 5 meses no me quería venir, y ahora estoy levantando la copa. Digo, cómo son las cosas. Y en la liguilla, en los cuartos de final, me toca enfrentarme a Atlas.
Ok, ¿sí tenías amor por Atlas?
Sí, claro, sí, pero en ese momento tenía como coraje. ¿Por qué me dejaron ir? Les ganamos en Guadalajara y en Y en Torreón igual, en Guadalajara metí un gol y en Torreón les metí un par más. Y como siempre era como un rencor, ¿no?
De me dejaste, piensas que no valía, o sí, ¿no?
Como esa sensación de decir, sí, pero bueno, eres joven, ¿no? Sí, tenía 23 años realmente.
Ya después te das cuenta que se necesitan ventas para que el equipo siga sobreviviendo, ¿no?
Sí, después entiendes otros otras situaciones. Es que es parte de— después la gente me recibió bien en Santos. Todo va de la mano de resultados. Si no te empieza a ir bien, chao. No siempre me fue bien tampoco en Santos, pero sí creo que son muchos más los torneos que nos fue bien en lo personal y que realmente me hicieron quedarme 8 años en el club.
Oye, vamos ahorita un poquito más a selección, pero antes de selección, yo creo, digo, tengo una teoría que el gol que le metes a Necaxa siendo técnico Manolo Lapuente fue lo que no te llevó a la selección. ¿Existe ese rencor de jugadores, aunque me funciona y tal, o fue circunstancial? Porque estabas para selección, te habló Bora, y en 97 le metes un gol un golazo en fuera de lugar, un fuera de lugar, pero como dice Jorge Campos, fue gol, ¿no? Este, y era un gran equipo en la casa, iban por el tricampeonato.
No, yo creo que no, yo creo que en ese momento era una selección, tenía jugadores de más experiencia, en mi posición, en el caso de Ricardo Peláez, claro, él lo tuvo en Necaxa. Entonces yo vendría siendo alguien más o menos de su estilo. ¿Para qué voy a llevar a alguien que no sé cómo me va a funcionar cuando tengo a alguien que sé qué es lo que me va a dar? Sí, a lo mejor creo que tendría que haberme dado tan siquiera una oportunidad, no me la dio.
Porque ahí estabas en tu pico.
Sí, podría decirse que sí. Por lo menos haber tenido la oportunidad de buscar un lugar para el mundial del 98, que no la tuve. E incluso hasta después, después del 98, que él siguió, tampoco estuve. Hasta que él salió de la selección.
¿Por qué sale él?
Por resultados famosos.
Resultados, ¿no?
Sí.
Llegó Ojitos Meza, ¿no? Ahí fue cuando te llama, ¿no?
Sí, primera convocatoria de Ojitos Meza, en el 2000 creo. Me llamó y otra vez jugué contra Ecuador, que ya había jugado mi primer partido contra Ecuador con Buenaventura Tinovich en el Estadio Azteca, que anoté gol en ese partido, en mi debut, y en el segundo partido con la selección también contra Ecuador También le anoté gol.
¿Lo del mundial?
Son mis padrinos.
Son tus padrinos, ¿verdad? Sí.
Son 3 años realmente.
¿Qué se siente ser llamado a la selección?
A veces es complicado poder explicarlo realmente, pero yo más o menos trato de dar un enfoque. Es decir, cuando estás en la primaria, cuando destacas en algo, ya sea en lo académico, en lo deportivo, y que vas a ir y representas a tu escuela, el sentimiento que sientes es decir, vengo representando a mi escuela, o sea, soy mejor. O que vas a un concurso de matemáticas representando a tal escuela, chingón, ¿no? Es el mismo sentimiento, tu emoción de sentirte privilegiado de esa parte, ¿no? Cuando representas a tu ciudad, cuando representas a tu estado, claro que vas, todo se va haciendo más grande. Al final, digo, representar a tu país obviamente que sí es una gran dimensión, pero es ese sentimiento también de sentirte privilegiado entre muchos de representar a tu país en un mundial. Ya de entrar a una cancha dentro de los 11, bueno, ya es un plus. Realmente vas caminando entendiendo hacia dónde vas y sabiendo que lo comenzaste jugando en la calle, poniendo de portería 2 piedras o 2 botes. Y a veces rompiéndote la uña porque en lugar de pegar el balón le pegaste una piedra. Y todo dices, y hoy estás aquí en un estadio fenomenal, una cancha impresionante, con la playera de México, entrando a un partido donde muchos quisieran estar, ocupar tu lugar, que muchos también pensarían o piensan que deberían de estar en tu lugar o que no te lo mereces, pero que la mayoría espera de ti lo mejor. Entonces, porque ya no es solamente un club, es todo el país. Y ya el, la cerecita del pastel, pues es, no, si juegas de 9 Porque hay mucha gente que dice la neta no me gusta el fútbol y lo veo nada más cuando es el mundial, entonces no saben tanto de fútbol. Entonces preguntan, preguntan, y aquí, ¿quién es el que tiene que meter los goles? Pues no, pues el 9. ¿Y quién es el 9? No, pues ese güey. Órale, cabrón.
Oye, cierto, iba a preguntar por qué el 58.
El 58 es porque una estación de radio en Guadalajara, 580 AM, OK, Canal 58, La Casa del Fútbol, transmitía los partidos por radio. No sé si todavía lo siga transmitiendo en Guadalajara, a los de Guadalajara, que eran Tecos, UDG, Atlas, Chivas. Y como un parte de publicidad de ellos, bueno, hacemos publicidad al canal para que la gente que no puede ir al estadio, que no lo ve en televisión, lo escuche por Canal 58. Entonces escogían como un jugador, pues al mejorcito, por decirlo así, ¿no? Y a mí me lo dan, me lo ofrecen más bien al año de que llego a Santos. Yo cuando llego a Santos uso el 18, que era el que usaba en Atlas. En Atlas llegué con el 32, ya después en el siguiente año me dieron el 18 y llegué a Santos, jugué con el 18 un año, y después se me acerca que se me podía poner el número 58. Digo, sí, claro, me pagaban. Entonces digo, sí, está bien. Entonces así me quedé con él, me quedé, me quedé, me gustó, y se volvió también como un número simbólico, simbólico, y que regularmente cuando estás en un equipo siempre buscas el 9 y el 10, y ya también se le sumó esa, es decir, No, y yo el 58. Entonces dices, ah, qué chingón, ¿no?
Y ya después que me fui a varios equipos, pero que selección está prohibido eso, ¿no? Es del 1 al 23, ¿no?
Sí, es que no hay números grandes, nada más es seguidos. Y ahí sí, el 9.
¿Se pelea por números en los jugadores o no?
Hay algunos que sí, sí, con los que determinas, con el que te dan y te identificas. Ah, que yo con este me quedo.
Sí, sí, sí. Yo me acuerdo muy bien en los 2000, creo uno de los partidos eliminatorios, yo creo uno de los goles más importantes, obviamente tienes el mundial y todo, pero fue el de Estadio Azteca contra Estados Unidos, cuando el Vasco llega de emergencia, y era la presión que si perdía estaban fuera. Sí. Y yo creo que tenía como 11 años y vi ese partido y me explican, no, si, si, pues ya creciste. Ya, ya crecí bastante.
Ya casi nos vemos de la edad.
Sí, ¿no?
Bastante, ¿no?
Entonces, me acuerdo muy bien ese cabezazo marca de la casa, ese partido, la presión en el Estadio Azteca con Estados Unidos, porque cuando juegas sabiendo que puedes perder y adiós el mundial en tu casa, creo que ese gol te ayudó a ser una alimentación perfecta para ir a Japón.
Sí, fíjate que en ese momento sí estaba un poco Triste realmente, porque sentía que se me estaba escapando de las manos el poder mundial, porque para ese mundial yo iba a tener 27, 28 años ya, y no sabes lo que te depara en 4 años más, ¿no? Si sigues jugando, si te lesionaste, o qué nivel tengas. Yo sentía que se me va a ir. Por fin estoy en la selección.
Luego viene el cambio técnico, ¿no?
También. No nos fue bien con Ojitos Mesa y digo, híjole, la neta, qué injusto, digo, que esto me esté sucediendo. Pero bueno, hubo cambio técnico, llegó Javier. Se trajo los jugadores que habían jugado la final de la Copa Libertadores, que era Cruz Azul. Metió a gente que estaba dirigiendo en Pachuca, que ya conocía, que no quería hacer muchos cambios. Y de los que regularmente estábamos yendo con Ojitos Mesa, pues te puedo decir que el 80%, gracias, bye, cambio, ¿no? Y yo fui uno de los pocos que me quedé. Entonces, el recuerdo que habla conmigo me dice confío en ti, güey, esto es tu oportunidad, si no, gracias.
¿Cómo es el vasco? ¿Apreta mucho, no?
Sí, va mucho esa parte de comprometerte con las cosas, y sí sentía que esa era como una prueba para mí.
Claro, Azteca con Estados Unidos, ¿cómo lo sentiste?
Sí, o sea, fue recordar muchas cosas, de decir, bueno, ¿por qué siempre tengo que estar a prueba? Claro, pero bueno, es parte de lo que me ha tocado o me tocó vivir. No sé si de otra forma hubiera ido diferente o no, claro, no lo sé. Si a lo mejor de haber llegado de 20 años a Atlas y en lugar de haber llegado a los 15 años a prepararme mejor, otra cosa hubiera sucedido, no lo sé. Lo que sé es que lo que me tocó lo traté de disfrutar y de aprovechar. Entonces esa era una más. Entonces, bueno, que sea lo que tenga que ser, a confiar en lo que, en lo que sea hacer, y nada más, no, darle confianza a mis compañeros para que realmente sea yo para ellos alguien que los puede ayudar.
Claro.
Y en esa jugada Yo le digo a Beto, o sea, ponmela por enfrente. O sea, es una jugada complicada para defender, un centro difícil realmente para impactar, porque tú no vas en contra de la línea del balón, vas en la misma línea del balón. Y eso es más complicado.
¿Lo habían practicado antes o no?
No. Y ese para mí es, aparte que representó un gol importante, para mí es un gol muy complicado, muy difícil. Porque es, como te explico, es sobre la misma línea y tienes que impactarlo, pero a la vez no desviarlo, porque si no lo vas a sacar de la portería. Y salió justamente como lo pensaba. El centro fue espectacular de Beto y el remate también. Y al final nos da el triunfo ese gol, ¿no? Y nos mantiene vivos. Totalmente. Creo que nos ayudó mucho que después vino la Copa América en Colombia, que también nos fue muy bien, llegamos hasta la final. Y eso como que me ayudó también a mí a obtener mucho más confianza conmigo mismo en la selección, porque no es lo mismo jugar en un equipo que representar a tu país, ¿no? Con la selección hay una gran diferencia. También te estás enfrentando a los mejores de otros países, entonces las exigencias son más, pero también te vas dando cuenta de que puedes, que puedes competir, y que más allá de que ellos sean grandes jugadores también tienen debilidades. Y eso creo que me ayudó mucho a estar bien y a terminar en esa lista final para el mundial y jugando.
Hoy cuentas tu primera experiencia del mundial 2002, tu sueño, ya sabes, 2002, ¿cómo es un mundial? O sea, es tu primer mundial, es como, ya había gente que había hecho su segundo, su tercero, pero los que van por primera vez, nerviosismo. Sí, es un nervio a otro nivel, ¿no?
Sí, porque en mi posición pues iba Luis Hernández, iba Palencia, Cuauhtémoc y yo, éramos, bueno, Cabrito, así, ¿no? Los que podíamos jugar al frente, pero como jugábamos un 4-4-2, entonces siempre jugábamos con 2. Cuauhtémoc estaba jugando en España, creo, Palencia igual. Ya los dos habían jugado el mundial del 98, Luis Hernández igual, con mucho más experiencia, y yo era realmente el novato. Yo me sentía realizado con estar ya en el mundial, la verdad nunca pensé que fuera a iniciarlo, pero yo creo que Javier vio lo que le podía dar yo junto con la figura de Cuauhtémoc al frente Creo que en esa parte puedo sentir que dejó de lado nombres y historias. Valencia no jugó, ¿no? Valencia jugó, entró de cambio en la mayoría, casi en todos, pero yo fui titular en todos. Entonces eso para mí fue un gran logro. El primer partido contra Croacia, que había sido Tercer lugar en el mundial de 98, obviamente era algo, una buena prueba, y era cuestión de que el árbitro pitara para que ya todo realmente quedara atrás. No, decir bueno, ya, chao, ya dejarle vueltas a la mente, si puedes o no puedes, si te lo mereces o no te lo mereces, chao, ya estás aquí. Y me sentí muy bien, la verdad. Contra Croacia lo ganamos 1-0. En una jugada que hicimos entre Cuauhtémoc y yo, que yo le devuelvo un tacón, le terminan cometiendo penal y él pone el penal, anota el penal, lo ganamos. Y después viene el partido contra Ecuador, donde anoto mi primer gol, y ya como que eso digo, no, ya chau, ya por lo menos ya está, ya cumplí, ¿no? Y bien, la verdad que es otra cosa, es otra cosa muy padre que ojalá y muchos los pudieran lograr realmente.
Oye, llega el momento épico, el Thalia con ese cabezazo que le supera a Samaldini y que dicen que nunca lo habían practicado, ¿no? Ese pase de Cuauhtémoc. Cuéntanos los segundos antes qué pensaste, ¿no? Porque te la tira de una forma Pues llega el partido contra Italia, que todos estaban esperando ese, ¿no?
La favorita, ¿no? Pero nosotros ya habíamos llegado ya con 6 puntos, casi llegábamos calificados, y llegamos obviamente con la moral hasta arriba, sabiendo que con un empate estábamos del otro lado. Pues bueno, llega Italia, nosotros con la mentalidad obviamente hasta arriba, con 6 puntos, nunca pensamos llegar a esa a ese último partido con los 6 puntos. Sabíamos que el último partido era importante y que teníamos que llegar por lo menos con 4 puntos, ¿no? Y un empate contra Italia podría asegurarnos el segundo lugar. Y un Italia obviamente plagado de jugadores que veías y que los conocías, pero siempre la confianza que tienes para—
Javier, ¿qué les dijo antes? No, nada.
Digo, cabrones, lo que hemos estado haciendo bien, juguemos igual, respetemos al rival, pero confiemos en lo que nosotros podemos hacer. Estamos bien, hemos jugado bien, que ellos se preocupen por nosotros y chao. Sí, realmente hay veces que nos complicamos mucho la vida, y cuando a veces lo más sencillo es lo que te va a sacar adelante, ¿no?
Y estar en la fila con los italianos al lado Sí, los que ves por televisión y al lado de ti.
Y sí, están guapos algunos.
El cabrito se los caga viendo y que le dicen, ¿qué le ves?
Sí, yo también en esa parte personal de mi descendencia italiana, por parte de mi abuelo, decir, ah bueno, voy a jugar contra el país donde mi abuelo es originario. Digo, seguramente ni en el mundo me hacen en Italia, pero bueno, por el apellido seguramente han de decir, ya sé quién es. Y después terminaron anotando ese gol. Pues sí, claro que fue decir, chingón.
Fue como El Exorcista.
¿Cómo no? Sí, fue una buena jugada que la gente recuerda mucho. No solamente la jugada, sino el partido también, que a punto estuvimos de ganarlo. Y fue un buen partido. Yo me sentí, la verdad, muy bien. Dijo, pues sí son unos chingones, pero también Podemos, ¿no? Sí. Y la jugada del gol es una jugada no futbolera, realmente. No es una acción de gol que se entrene.
No.
No, porque no es normal un remate así. Incluso te puedo decir—
Que te lo mandó al espacio también Cuauhtémoc, ¿no?
Al lugar donde yo se lo pedí, ¿no?
Ah, ¿se lo pediste?
Sí, ahí es mi movimiento. Que después me doy cuenta que me moví mal. Tú haces un entrenamiento, unos centros, un tiro a gol, lo que sea, e incluso puedes decir: mándame centros y me voy a tirar tijeras, me voy a tirar chilenas. Sí lo puedes hacer porque lo hacen, ¿no? Póngamela aquí, yo me voy a aventar, ¿no? Lo que no sabes es, en este caso por ejemplo, una tijera, que agarras el balón en el aire, o una chilena es muy complicado dirigirla, porque no puedes.
La dirección.
Ajá, porque es el movimiento, tu cuerpo, el impacto con que le pegaste, con la punta, con la parte de adentro, un poquito con la de afuera, o sea, no se puede. Lo único que buscas en esos remates es que vaya a la portería. Claro.
¿No?
En un remate de cabeza sí, porque tú estás impactando al balón.
Le das dirección.
Ajá, tú le estás dando la dirección. Pero cuando viene de frente a ti, cuando tú vas en busca de él y dices: ¿Dónde lo quiero poner? ¿Dónde estoy? Pero ese remate o ese movimiento o ese gol realmente no viene con nada de eso. Porque digo: OK, mándame al centro, yo voy a ser el primer poste. Entonces yo estoy en el primer poste rematando y sé, o sea, la quiero poner aquí o la quiero cambiar hasta el otro lado. La quiero arriba, la quiero abajo, la quiero en una altura. Aquí yo estoy parado, estoy parado en medio de la portería y tengo todos los ángulos. Estoy viendo hasta el segundo poste y sé cómo tengo que atacar la bola. A lo mejor ya no girar tanto porque así no la voy a sacar, sino un poquito más de frente, picada o globeada al otro poste, al primer poste donde viene el recorrido del portero. Todo eso lo puedes practicar, pero esta no. Cuando yo veo que Cuauhtémoc tiene el balón en los pies, que esa parte tenía muy bien Cuauhtémoc, que tenía esa facilidad para ponerte el pase donde tú se lo pidieras. Veo el espacio y le pico. Cuando él me manda el pase, yo dentro de mi ubicación me doy cuenta que voy a quedar fuera de la línea de remate directo. Si el centro viene de allá, yo pico, regularmente tendría que cabecear hacia la portería, que la portería me tiene que quedar aquí. Pero el problema es que la portería me había quedado acá. Entonces ya no podía en ningún momento hacer el balón, jalarlo hasta acá.
Claro, imposible.
No puedo, porque el balón viene con un giro así, alejándose. Yo voy hacia allá, entonces no se puede, no puedes mandar el balón para atrás. No le puedes cambiar. Entonces, en ese momento, cuando el balón viene hacia mí, que estoy pensando eso, que quedó fuera de la línea de remate, claro que me pasa por la mente el decir, ok, no puedes rematarme, bájala y a generar otra vez la jugada. Que eso es lo que tendría que haber hecho para asegurar, no, para no perder realmente esa opción. Esa tenencia de balón. Pero bueno, también es cierto que por mi facilidad de juego aéreo puedo intentar otras cosas. Cuando viene ahí, digo, y bueno, ¿y qué tal si no remato así? La remato para el otro lado y busco el segundo poste.
El instinto, ¿no?
Sí, claro, como delantero.
Pensador rapidísimo.
Sí, cuando me venía el balón, entonces, bah, chingue, lo voy a hacer. Claro, te digo, yo sabía que el balón tenía un giro a mi favor. Con mi ida hacia allá también da parte de ese movimiento, de poder yo girar y hacer que el balón siga girando sobre el mismo, en el mismo sentido, y que la misma línea que llevaba el balón iba a hacer que hiciera la curva. Si sale bien, así tiene que ser. Si no, pues bueno, así de qué chingados quisiste hacer. Y sí, salió tal cual. Viene la bola, en lugar de yo rematar así o de bajarla de pecho o de cabeza a alguien, pues le doy para el otro lado, entendiendo que el balón iba a hacer esto. Cuando hace eso, pues yo ya me voy hacia atrás, yo no alcanzo a ver la línea del balón, nada más veo cuando bota y pega en la red.
Madres, se fue como un bufón.
Sí, ahí salgo corriendo a gritar, a mentar madres, y no sé qué chingados. Si alguien que lee los labios puede decirme, ¿ibas diciendo esto? Seguramente. Me recordaré. Y lo de Buffon, solamente él nunca se esperó el remate porque no era algo común. Y Maldini, que me iba marcando, pues menos. Él simplemente lo que intentó estorbarme y termina siendo un gol realmente que la gente recuerda muchísimo. Por la jugada, te digo, como había sido precedida, por el rival que tienes, porque es en un mundial, porque se lo hiciste a un defensa como Maldini, que es considerado de los mejores, a un portero que es considerado el mejor del mundo que ha habido. Entonces dices, pues bueno, esa parte está padre porque termina siendo ¿Qué es el juego aéreo? ¿No? ¿Qué es el juego aéreo realmente? Hay veces que la vida te tiene cosas que no te imaginas.
Claro. Hoy pasan con Estados Unidos, pasa lo que todos sabemos. ¿Siguieron muy confiados o qué fue lo que sucedió? ¿Y cómo fue el vestidor después de esa derrota?
No, yo creo que confiados no, en mi caso no. Para mí era un rival que no quería enfrentar. ¿No? No.
Porque no iban como favoritos, iban como favoritos, perdón.
Y porque nosotros teníamos mucho que perder ahí.
Pasaron como primero en ese mundial, ¿no? Sí.
Y no estábamos para pasar como primero. No. O sea, teníamos que enfrentarnos a otro. Claro.
Y con solo Estados Unidos que dijeron—
Yo, para mí era el más peligroso. Sí. Claro, porque ellos decían, aquí estoy, vente. Vente. Entonces, desde el principio nos fuimos abajo en la forma en que ellos realmente buscaban. Y eso los fortaleció más. Entonces nosotros, en la desesperación de querer encontrar un gol que nos diera el empate, pues terminas tomando a veces malas decisiones, o hay días que realmente no te sale nada.
Exacto.
Hay días, y yo para mí creo que ese es uno de ellos, claro, porque seguramente nos podemos volver a enfrentar y ganamos. O en ese mismo partido, en el segundo tiempo, hay un tiro de esquina donde hay una mano clarísima de un jugador de ellos. Que pudo haber sido penal y no la marcaron. Hay veces que ya está predestinado todo, no se puede, no lo puedes cambiar. Y claro, después frustración, coraje, no saber el porqué. Entras al vestidor, lloras de coraje, lloras de frustración, lloras de no saber Y de no tener explicaciones y de saber que dejaste ir una gran oportunidad, que te ganó un equipo que no era mejor que tú. Pero todo sigue y no puedes quedarte con eso, no puedes vivir con eso. Yo no soy de la idea de decir: "Sí, pero es que Estados Unidos ganó un mundial". Sí, ¿y qué? ¿Y qué ha pasado con Estados Unidos? El mundial pasado no fue. Nosotros hemos estado yendo a todos. Y hemos avanzado en cada mundial. Solamente Brasil y México lo han hecho por los últimos 7 mundiales. Entonces, claro que no, que fue malo, pero eso tampoco nos tiene que dejar en esa parte de decir, sí, EE.UU. ha hecho mejor las cosas que nosotros, o EE.UU. nos ganaron un mundial. ¿Qué importa que nos hayan ganado un mundial? ¿Quedaron campeones o qué? No. Entonces Así como muchos nos pueden ganar, así como nosotros le ganamos a Alemania también. Y, ¿qué pasó? Nada, tampoco nada. Entonces, ni tienes que sentirte que ya eres mejor que Alemania, ni tienes que sentirte que eres peor que Estados Unidos.
Ni esa culpa, ¿no?
No, yo realmente le di vuelta a la página, chau, a lo que viene, bye, porque hay muchas cosas por delante, ¿no? No quiero quedarme con esa sensación de que Ah, no, es que me quiero enfrentar otra vez a Estados Unidos para ganar.
Sí, claro, enganchado.
Realmente no.
Creo que algo que define mucho tu mentalidad es, está bien, es las comparaciones. Bueno, se va Aguirre, llega La Volpe, y esa comparación donde metes el penal, fallas el penal, no, fallaste el penal, lo metiste, fueron 3 penales, ¿no?
Lo meto, lo repito, lo fallo, y lo repito y lo fallo.
Pero después metes al colega. Ese momento, ¿cómo fue? Creo que fue uno de los momentos más épicos, ¿no? Demente, porque es como—
Pues para ti, güey, para mí no. Para mí el ver a Dida haciéndole así a la portería, no manches, le salían del poste. Y le digo, ¿a dónde chingados se lo voy a tirar ya?
Dida es gigante, ¿no?
Sí, como 2 metros yo creo, más o menos. Sí, viene el penal que me lo hacen a mí, ya nos habían dicho de que no nos metiéramos en un penal. Porque le iban a repetir. Y Kikín en ese penal se mete. Ya en el segundo penal, digo, lo había tirado al medio. Y ahí entra la parte mental, tu trabajo mental de decir y de decidir.
Primero dijiste pinche Kikín.
Sí, claro. Después, bueno, ok, segundo, va. No, pues al medio ya no, porque ya se lo tiré. No puedo, el güey se queda parado y me la va. Ahí el portero tiene todas las de ganar, que me lo meta, pues claro, es lo lógico, ¿no? A la derecha, a la derecha de él, que es donde le puedo pegar más fuerte y yo lo puedo asegurar. Va, perfecto, lo tiro. Y creo que lo alcanzan a tapar él. Digo, madre. Y ya después cuando volteo a ver al árbitro y, no, se repite, se metió uno de ellos. Digo, no mames, otra vez, otra oportunidad. Digo, puta. Bueno, antes de eso se acerca Ramón Morales y me dice, dice, Jari, cochazo. Me dice, digo, ¿qué pasó? Este, dice, la Volpe que lo voy a tirar yo.
¿Qué?
Dice que yo voy a tirar el penal. Digo, ¿por qué? Así me dice. Entonces yo volteo a la banca y la volvés a— Digo, ¿por qué? No, obviamente no le iba a dejar.
¿Sí se podía cambiar?
Sí. No, ni madre, no lo voy a dejar que tire, o sea, ¿cómo chingados quedo yo? No es por necedad, tampoco, sino por respeto. No tanto por respeto, es decir, bueno, tampoco es, pues existe la posibilidad de que lo pueda fallar también, pero también existe la posibilidad de que lo pueda meter, o sea, ¿no? Y otra vez, o sea, seguimos a la golpe ahí. Sí, claro. Entonces digo, ¿al medio? No, ahora ya, el primero se lo tira al medio, ¿no? ¿Derecha? El segundo, se lo tira a la derecha, ya se aventó a la derecha, no, se va a la izquierda. Pero a la izquierda es que ahí no va a llevar fuerza el disparo. Chingues, otra vez a la derecha. Se lo tira a la derecha, pega en el travesaño y se sale. Entonces yo digo, che, bueno. Y obviamente en ese momento sabía que un chingo de gente me estaba viendo, porque no solamente eran los millones en México, sino los millones también que había en Brasil, claro, y gente que le guste el fútbol que está viendo el partido, porque está jugando Brasil.
Sí cuenta también eso cuando forzadas también, ¿no?
Entonces digo, bueno, pues ni modo, me metí en el primer post. Le terminó ganando, anotó el gol y terminamos ganando el partido 1-0. La Volpe nunca me dijo nada, al contrario, le dije: wey, ¿por qué me dijiste que no lo tirara? ¿Por qué querías que no lo tirara? Porque sos un boludo, le ibas a tirar a la derecha a él, yo ya sabía. ¿Por qué? Porque yo como portero ya sé que cuando un delantero no sabe dónde tirar, siempre se va a ir sobre la fuerza, y la fuerza va a ser siempre al lado derecho del portero. ¿Y por qué chingados no me mandaste decir eso mejor? En lugar de decirme no lo tires, no se lo tiras ahí, tíralo al otro lado. Claro. Siempre quiere hacer lo que quiere.
¿Y cómo era La Volpe como técnico?
Bien, muy bueno, muy bueno, sí, muy bueno.
Pero también el ambiente día a día que...
No, es que realmente él es uno entrenando y otro fuera del entrenamiento, totalmente.
Porque también te pica, ¿no? Que te dice sos malísimo, ¿no? Sí. ¿Y para qué te traje? Le decía a varios, ¿no? Pero con sentido, ¿no?
Yo no sé quién te dijo tú que jugabas al fútbol. Vete a estudiar mejor. Incluso después de esa Copa Confederaciones yo me voy a Inglaterra.
Sí, al Bolton, ¿no?
En el 2005.
Oye, ¿por qué no te fuiste después del 2002 en frente de Italia? Yo creo que ahí estaban los ojos de Europa, ¿no? Viendo Italia, ese golazo no común a Buffon. ¿Hubo ofertas de Europa o no? ¿Y qué pasó?
No me pagaban lo que yo quería o no le pagaban al club lo que el club quería. Entonces yo siempre fui muy claro con eso. Me quieren, que me paguen. Yo siempre fui con el club, si a ti, si tú pides un dinero por mí y te lo dan y si ellos me pagan lo que yo quiero, está bien. Si a una de las dos partes no le conviene, yo digo que no. ¿Por qué? Porque yo iba mucho a esa parte de decir, a ver, si ya quieres que vaya, entonces significa que algo puedo darte, entonces ¿por qué no pagas por eso? Y después entiendo que es mucho el derecho de piso. Cuauhtémoc se había ido a préstamo, Palencia se había ido a préstamo. Y obviamente ellos van agarrando como, ah bueno, esto se venía a préstamos, por quererse venir a jugar a Europa se venía a préstamos. Realmente después entendí que el fútbol iba a ser parte de mi futuro, claro, no, en lo económico, no. Entonces digo, tengo que aprovechar, me quieres, paga, así de fácil. Y si es así, ok, adelante. Entonces se acercaron y ya les dije: ¿Y a ti te dan lo que quieres? No, la neta quieren que préstame todo. Bueno, no, no, no. ¿Estás seguro?
Sí.
Perfecto. Y no sucedió por eso realmente. Ok, entonces necesidad mía, pero yo creo que como que hay que crear precedentes, ¿no? Porque Puede ser posible que por cualquier jugador que tenga 10 partidos sudamericanos ya estén pagando millones de dólares. Y chingao, ¿y uno qué? Pero entiendes también que ellos tienen muchísimos años mandando muchos jugadores, entonces ellos realmente, sus antecesores han pagado pisos sobre eso. Y en México no éramos tantos, era Hugo Sánchez, Luis Flores. Luis García, Rafa, Hermosillo en su momento, El Chepo. No hay tantos, güey. Entonces como que dices, pues tampoco es que me vaya a funcionar, no tengo una referencia tan clara, ¿no? Pero pues yo también estaba en la mía, en el derecho de decir, pues si me quieres, paga, ¿no? Y eso fue lo que sucedió con Bolton. Dije, con el auxiliar técnico que hablaba español. Digo, ¿por qué realmente se fijaron en mí? Digo, tengo 32 años, ya no estoy chavo, tengo 32 años, digo, y no entiendo cuál es la razón. Y ya le habla mucho de ese partido contra Brasil. Es que realmente tu mentalidad fue de estar firme y no caerte en ningún momento, y eso nos demuestra que más allá de la edad que tengas tiene lo que nosotros buscamos. A mí también cuando me dijeron hay un equipo de Inglaterra que te quiere. ¿Inglaterra? No que solamente fuera Inglaterra, digo, tengo 32 años. Sí, claro, ayudó también la parte de que jugué como comunitario. Por mi pasaporte italiano. Eso ayudó también, ¿no? Llegar como extranjero pues sí iba a ser como mucho más complicado, ¿no? Y tendrían que hacer otras cosas. Entonces eso me ayudó a realmente tenerla, pero ahora sí que unas por otras.
Oye, esa vuelta a Inglaterra, otro país, otra cultura, otro idioma, ¿fue fuerte?
Fue una gran experiencia. Sí, claro que es diferente porque entiendes que la calidad de los jugadores que hay, la mayoría son grandes jugadores, la mayoría son seleccionados porque es un requisito que tienen ellos. Entonces, y también los que, los que son de ahí que terminan jugando, tampoco es que sean tan buenos. No, no, no, no todos. Este güey nomás porque nació aquí, pero en México ni jugaría. Hay buenos y malos. Sí, los extranjeros, sí, claro, serán, te digo, la mayoría eran seleccionados. En Bolton éramos de 18 países, güey. Wow, 18 países, 18 países, africanos, africanos, asiáticos, sudamericanos, todos, todos. Entonces ya te imaginarás, ¿no? Y obviamente todos de sus selecciones, todo el mundo jugando selección. Claro que eso ayuda mucho el nivel, pero jugué poco, la verdad, no jugué tanto.
Pero metiste 2 goles, ¿no?
En la Premier sí, metí también 2 en la Carling y 2 en la 2 en la UEFA, porque jugamos también UEFA, Copa UEFA, y uno en la FA Cup. No sé si 2 en la FA Cup y uno en la Carling. Y mi primer gol creo que lo anoté el 15 de septiembre o 16 de septiembre, algo así. Y fue el primer partido que gana Bolton internacionalmente contra el Lokomotiv de Bulgaria, Plodiv. Y el segundo, en esa Copa UEFA, lo metí contra el Besiktas en Turquía también. Y digo, no me fue obviamente como me hubiera gustado, ni a lo mejor ni como ellos querían. Claro. Pero estoy bien, competí bien. La verdad, la sensación que dejé con los aficionados al final siempre fue buena. Claro, a lo mejor ya estando allá no era lo que buscaban ellos, tenían un estilo de juego que no iba muy de acuerdo conmigo.
¿Los entrenamientos son muy diferentes de Inglaterra a México o son parecidos? Sí. ¿Sí? ¿Sí dijiste "ah, me falta" o qué dijiste?
No, en México entrenamos de más.
¿Ah, sí?
Sí.
¿Hoy es más tranquilo?
Sí.
¿Más calidad? Acá hay más cantidad.
Sí, el profesionalismo también es otra cosa. Sí, yo cuando llego y bueno, voy a firmar y el torneo comenzaba en una semana más o menos, date cuenta que yo llego un lunes, martes a firmar y el torneo comenzaba el fin de semana. Entonces llego y les digo bueno, ya firmamos y todo, va la presentación y todo. Bueno, este Vete 10 días, 15 días de vacaciones y ya después regresas.
¿Cómo?
Si el torneo va a comenzar. No, no, no. El año que, este año calendario de fútbol jugaste 50 y tantos partidos, no me acuerdo cuántos. Jugaste muchísimos partidos, tienes que descansar. Sí, pero yo ya quiero jugar. No, no, no. Vete a descansar.
¿Qué hice?
En México ya me hubieran dicho, no, ya al fin de semana ya estás para jugar. Entonces dije, ah, caray. Así fue, ya cuando regresé, que un partido de local, y bueno, mañana nos vemos en el estadio, el partido es a las 3, nos vemos a la 1 de la tarde en el estadio. ¿Dónde vamos a comer?— ¿En tu casa?— ¿En la casa? Sí, o sea, comes en tu casa, o sea, duermes en tu casa y comes en tu casa. Ya nos vemos 2 horas antes del partido. Tú llegas en tu carro al estadio, llegas, todo conectado.—
O sea, no hay concentración.— No. Órale.
No, entonces yo digo, ah, caray, entonces, puta, a ver, cuando jugaba a las 3 de la tarde allá, o jugaba a las 4, ¿a qué horas comía? Comí a tal hora, pues, ¿qué tengo que comer? Tengo que comer esto. A ver, amor, levántate, sérmele de comer porque necesito comer. Porque estaba acostumbrado a que aquí ya todos tenían. Entonces decía, realmente entiendes que tú tienes que ver por ti.
Claro, independiente.
O sea, no tengo que estarte cuidando ahí. ¿Qué quieres tanto comer? ¿Galletita? Sí, esta no, porque esta te hace daño. No, güey.
Tú sabes.
Claro, no te comas esto porque te hace daño, güey. No voy a estar detrás de ti, güey. Tienes que dormir temprano, descansa, tienes que comer bien, no te desveles. Entonces sí, saber, wey, yo te voy a poner a jugar, quieres mantenerte, hazlo bien. Si no te cuidas, si no comes bien, si no tienes el descanso debido, pues se va a ver en la cancha. ¿Y qué es lo que va a provocar? Sales y entra otro. Entonces el técnico dice: "Wey, yo te di la oportunidad". "No, es que la verdad no convivía". "Es tu pedo, wey. Aquí no estamos para cuidar niños". ¡Wow! O sea, eres profesional y tienes que cuidar tu trabajo.
Es la puntualidad, ¿no?
Sí, claro. Es también lo de 2 horas antes del estadio, ahí nos vemos. Yo que casi no jugaba, pues siempre quería hacer más en los entrenamientos.
Te quedabas más.
Y quería quedarme y ya me decían, José Ramos, ¿qué quieres? No, pues tengo que hacer esto, por eso. Mañana sí te toca. Mañana sí te toca, lo haces. Sí, pero es que necesito, porque no jugué el pasado y quiero hacer más. Si mañana te toca entrar, hazlo. Como que esa parte de que te quedabas con ganas de hacer más, ella: ¿quieres más?
Hazlo en la cancha.
Ya sabes dónde lo puedes hacer. Ahorita estás bien, ya lo que tú quieres hacer es un extra, pero te ocupamos de ti, lo mejor que estés bien y con ganas el día jueves.
Wow. Oye, ahí llega el 2006, el mundial. Ese fue tu último mundial, ¿no?
Sí.
2006. Ahí, que es cierto, bueno, tú sabes porque se dicen días, cuando la Volpe hace el sistema, siendo Cuauhtémoc que lo deja fuera, que dicen que tú, que Osvaldo hablaron para que no fuera. Y realmente no era el sistema, ¿no? Y se hicieron muchas teorías, pero realmente en una selección sí se vale, y no fue el caso de Cuauhtémoc, decir este cuate hace mal ambiente, va a hacer mal ambiente. Sí se cuida mucho el grupo, o en selecciones lo necesito y todo. Y tú como jugador también es como, pues no importa si me cae bien o me cae mal, es un jugadorazo, no importa, ¿no? ¿Cómo se manejaba ese ambiente en la selección, específicamente en el 2006?
El técnico decide quién va y quién no va. Si no va a decir el técnico, no, pues entonces, ¿qué quieren? O, ¿cómo quieren jugar? Aquí el que mando soy yo.
Eso de que abogar por un jugador, no, no sucede.
No, es que es tan fácil hablar. Sí, claro. Hace rato que hablamos del gol contra Italia que te dije de Cuauhtémoc.
Que era un jugadorazo, que lo hacía muy bien.
¿Cómo iba a ir en contra de Villallo? O sea, ¿cómo iba a ir yo a perjudicarme a mí mismo si él me hacía mejor a mí? No entiendo. Y no entiendo de dónde salió esa teoría de que hubo una conspiración para que él no fuera. No, no, no.
¿Y él sigue creyendo eso, no?
Él quiere creer eso, yo creo.
Por fin el jugador tiene su sistema, ¿no?
Pero es que no era tanto por el sistema. Bueno, a él también, al técnico agarró como un poquito de fuerza que en el 2005, que él no fue, nos fue muy bien. Claro, no, pues podemos estar bien. Y también existe la parte de que cuando La Volpe dirigió América, que lo tenía ahí Él se portó muy mal con ellos, con Cuauhtémoc y todos los de su edad. Entonces era como un coraje, cuando Ricardo dirigía al Atlas, que cuando juegan contra América, usted le metía goles y se le iba y le festejaba en su cara. Eso no se dijo, eso no se dice. Si tú eres el responsable y en tus manos está poder Decidir qué haces. Sí, claro. Si el técnico, la federación le puede decir: oye, es que dejaste fuera a Cuauhtémoc, que es el mejor jugador que tenemos. Pues ese mejor jugador que tenemos en el torneo pasado no lo llevé y cómo nos fue. ¿Quieren que lo lleve? Consíganse otro técnico. ¿O me van a respetar mis decisiones? Claro que sí, a nosotros nos hubiera preguntado, yo desde mi caso, claro que sí, estamos para sumar, no para restar, y él nos va a hacer mejor, obviamente. Pero nada, yo creo que no va por ahí. No sé si él Como esa parte de rencor, de enojo, de querer buscar un culpable. Puede decir que nosotros fuimos, no, al final técnicos, totalmente. Y yo llego a ese mundial, para hablar un poquito sobre ese mundial, mejor que en el 2006, perdón, del 2002, con mucho más experiencia. Ya jugó en Europa, había sido el goleador de la eliminatoria. No para México, en toda la eliminatoria para el mundial del 2006 fui el que más goles anotó en todas las eliminatorias. Estaba muy bien, pero siento que la poca actividad que tuve en Bolton no me ayudó, no me ayudó porque llegué al mundial y no llegué bien físicamente. El primer partido, empezando el segundo tiempo, siento como un tironcito en la parte posterior de la pierna, y en cuanto lo sentí dije: "No, chau". Pedí el cambio y obviamente la tristeza porque sabía que ese era un mundial que sentía que me iba a ir mejor, porque el equipo realmente me hacía mejor a mí. Y yo me sentía muy bien con el sistema que se tenía y cómo podía compaginar con él. A lo mejor yo no era del estilo o el 9 que La Volpe quería o el que él tenía siempre en idea. Un 9 para él era un Guillefranco, un 9 que se botaba, un 9 que se puede hacer la banda, un 9, que es el 9 que él siempre buscaba. Pero el problema es que me tenía a mí, y siempre que me metía a mí iba bien, entonces ¿cómo chingados me sacaba? Claro. Entonces nos fue bien, llegamos al mundial, yo me lesiono y mete a los demás. Pero ninguno tenía mis características, ninguno. Entonces llega el último partido contra Argentina en la siguiente ronda.
Sí, ahí sí jugaste, ¿no?
Sí, ahí sí jugué, que hablo con él y bueno, él habla conmigo, dice: ¿cómo estás? Digo: pues al 100, ¿para jugarlo completo? No, dame 50, 60 minutos, dame. Y te cambio. ¿OK? ¿Está bien? Jugué 120. ¿Qué pasó? Jugué 120 porque las circunstancias así lo tuvieron que hacer. Se nos lesiona un jugador súper importante en el sistema de él y ya, un cambio fuera. Pavel fuera. Después Andrés Guardado, que había debutado en ese partido, pues también el nerviosismo, el ritmo de partido y todo, se acalambró. Cambio obligado, fuera. E hizo solamente un cambio táctico y me tuve que quedar.
¿Y sí lo sufriste? ¿Los 120? ¿Perdón? ¿Sí fue pesado 120 minutos?
Sí, claro, porque al final ya no me daba para para dar más, pues se hacía lo justo. Pero creo que hicimos igual un muy buen partido contra Argentina, hicimos y luchamos hasta el final, y yo creo que solamente así nos podían haber echado.
Con el gol del mundial.
Entonces, ahí, ¿qué haces? Ya volví a ver el partido, lo hice, lo analicé el partido en una ocasión que lo pasamos en ESPN. Y créeme que no nos alcanzaba para más. Lo primero que nos pasó fue lo de Pavlyáin, y ahí sí creo que perdimos mucho, ¿no? Pero también es cierto que el equipo que tenía Argentina era muy cañón. Nos habíamos enfrentado un año antes en la Copa Confederaciones, que llegamos hasta los penales, y en ese partido en el mundial ellos llegaron con mucho respeto sobre nosotros. Porque si tú veías el equipo de Argentina, dices, manches, tienen que ganar, pero sin bronca. Pero tácticamente lo preparó muy bien Ricardo y lo competimos, lo competimos, lo competimos, y tuvo que venir algo así, ¿no? De alguien que ni te esperabas. Esperaba que te lo pudiera meter Messi o Riquelme o Crespo. O Saviola o Aimar o Tevez, bueno, ¿no? Los cambios de nosotros fueron Torrado por Pavel, no sé si fue Ramón o Pineda por Andrés, y Zinha entró de cambio por alguien. Los de ellos fueron Entró Aimar, entró Tevez y entró Messi. Y adentro estaba Riquelme, estaba Saviola, estaba Crespo.
¡Qué paso!
La verdad, aguantamos, no sé cómo aguantamos. Y fíjate que al final del partido salimos diferente a como había sido mundial pasado, entendiendo que habíamos dado todo. Sí, con la frente en alto, ¿no? Y los de Argentina realmente Con respeto, manches, la neta sí le teníamos mucho respeto a lo que ustedes podían darnos, porque también ya lo habíamos enfrentado en el 2004 en la Copa América en Perú y les habíamos ganado. Sí, México, sí, complicado. Y así fue mi último mundial.
Pero con Hugo Sánchez regresaste, ¿no? Sí, oye, Hugo, ¿qué tal como técnico?
Bien, bien. Yo después del mundial del 2006 prácticamente terminó diciendo, bueno, que ya, que sería mi último mundial y que ya no iba a ir a la selección porque con 32 años ya realmente pareciéndome, iba a llegar con 36, y para qué no, mejor la oportunidad que alguien desde aquí comience el proceso para el mundial. Pero llega Hugo y me marca y me dice que si puede contar conmigo para la selección, para que lo ayude con el equipo, con los chavos y todo. No te garantizo que juegues, no te garantizo titulares ni nada, pero sí me vas a ayudar a ser mucha ayuda y en algún momento obviamente jugarás y todo. Imagínate, para mí, yo estaba en mi casa viendo los partidos del Real Madrid, viéndolo jugar en los domingos. Después me tocó enfrentarlo como jugador, cuando vino para México, pero ya después estar en una selección con él y al término de los entrenamientos ponerme a hacer tiro con él, dije, puta, ¿dónde chingados andaba? O sea, ¿dónde chingados estoy? Nunca me imaginé eso y la verdad fue algo muy padre con él. Tuvieron que prescindir de él. Pero bueno, hoy somos compañeros.
Y bueno, nada más, te vas a Arabia, otro equipo increíble, y como David Ayala lo platicamos afuera de cámara, pero de todos los equipos, sobre todo económico, sí es importante, ¿fue tu mejor contrato en Arabia?
No, no es que haya sido mi mejor contrato, era simplemente una extensión de contrato de lo que ya tenía en en Inglaterra. No era tampoco los millones y millones como dicen, pero sí era un contrato por 2 años, creo, sí, era un contrato por 2 años, bien, la verdad, pero las cosas no fueron como yo creía, sobre todo en la parte personal. Ya después la parte económica ellos estuvieron incumpliendo y fue como una puerta para mí de agarrarme de ahí y salir. Me fui solo primeramente, después fue mi esposa para buscar el lugar donde vivir y ella más o menos cuando llegó, yo ya más o menos estaba entre que sí, que no me quería quedar. Ya cuando vi que la situación no caminaba como yo quería y dije bueno, ya. Mejor busco la manera de salir. Hay veces que las cosas no son como uno piensa, como uno quiere, ¿no? Y en ese momento, en la parte familiar, que para mí es súper importante estar bien en casa, solamente así puedes estar bien en tu trabajo, veía la vida de mi mujer y mis hijas Y decía, como que las voy a traer a un lugar donde no sé si vayan a ser felices. Entonces ya cuando se me presenta la oportunidad de poderme salir, hago hasta el último intento por salirme. Claro. Y terminar de la mejor manera, ¿no? Ellos después querían que me quedara, pero yo ya realmente ya no buscaba la manera de quedarme, ¿no? Y tratar de regresar a México era lo que quería para seguir con mi vida normal, ¿no? Pero lo que te da como, te queda como experiencia es que algo que comenzó por diversión, por salirte a jugar con tus amigos, por patear un balón, te llevó a un lugar donde nunca te imaginaste que ibas a estar. Llego a litigar, ellos estaban de pretemporada en Suecia o Suiza, creo, y el técnico era un técnico serbio y llegamos y se me dice: "Oye, el técnico te quiere conocer y quiere platicar contigo para ver cómo estás." OK, está bien. Llegamos a un hotel, En un cuarto, en un salón, él llega, saluda, no recuerdo ni cómo se llama el señor. El señor no hablaba inglés, solamente francés porque viajó en Francia y obviamente su idioma serbio. Entonces se sienta él al lado de un traductor, me siento yo y al lado un traductor. Entonces él hablaba en serbio, su traductor le hablaba en árabe a mi traductor y mi traductor me hablaba a mí en español. Entonces yo le contestaba a él en español, él le hablaba en árabe a otro traductor y el otro le hablaba en serbio. Y yo cuando estaba en ese cuadro, te juro que me salí así del cuadro y digo: "¿Dónde chingados estoy?" ¿Realmente soy este? O, ¿hasta dónde he llegado que estoy hasta el otro lado, a miles de kilómetros de mi casa, de un pueblo que ni en el mundo se hacía? Y súmale que de Sinaloa, donde supuestamente El béisbol es el que más juegan, y yo siendo un futbolista de ahí, que casi no había jugadores profesionales de Sinaloa. Ahora estoy aquí, hablando, tratando de comunicarme con un señor que ocupa 2 personas.
Wow.
Y todo por un balón. Y en ese momento digo, qué chingón. La verdad me sentí muy bien porque digo, todo realmente esto lo he logrado, nada me han regalado, estoy aquí y ellos están interesados en mí por lo que yo les puedo dar. Nunca me imaginé que podía estar en estas instancias y eso para mí fue como un gran logro para mí decir, Jared, algo bien has hecho.
Claro, ¿no?
Y ya en la cancha, pues obviamente te das cuenta que el balón tiene un solo idioma. No necesitas comunicarte con un compañero verbalmente, el balón mismo te va dando todo, te va indicando todo. Y eso creo que para mí eso es de las cosas con las que me quedo, de entender hasta dónde llegué sin, no sin buscarlo, sino sin habérmelo imaginado. Cuando salgo de mi casa, a mi madre, cuando la estoy convenciendo de que me deje ir a Guadalajara, obviamente mi mamá no me quería dejar ir, estaba en la universidad, y digo: "Termina la universidad y después te vas". "No, esto no es de que termino la universidad y después me voy". "De que están esperando para cuando yo quiera, digo, esto es ahorita." Y yo a ella le terminé diciendo: "Bueno, deme chance un año." Digo, ellos me dieron un año, en un año. Si en un año las cosas no salen bien, me regreso y sigo estudiando, digo. En serio, digo. Y como que eso a ella fue lo que dijo: "Ah, bueno, okay, está bien." Termino mi carrera en el 2010. Anuncio mi retiro en 2011. Antes del 2011 Santos devela una estatua mía en Torreón, en el estadio. Obviamente mi madre estaba conmigo, mis hijas estaban chicas, y yo en el discurso que digo a mi madre, digo, realmente le termino pidiendo disculpas, digo: "Mamá, discúlpame por no haber regresado en un año." Así soy yo. Me fui desde el '93 y terminé hasta el 2010, 17 años de profesional, no regresé a casa más. Pero bueno, espero que se sienta orgulloso de lo que su hijo hizo, y de esa decisión que tomó usted de haber aceptado algo que para cualquier papá no es fácil, de dejar el estudio e irte a buscar algo que no Tienes seguro, ¿no? Entonces eso para mí creo que fue un gran momento de mi vida que me queda también porque un estatus para siempre, para siempre.
Entonces la verdad, no, el que se dice América, Cuauhtémoc, se dice Atlas, Rafa Márquez, dice Torreón y Jared Borghetti.
Sí, y es con lo que me quedo. Es con lo que me quedo, de haber hecho algo que la gente no lo olvide. Yo siempre dije en su momento, quiero que en muchos años, si alguien quiere saber algo de Santos Laguna, lo primero que se les venga a la mente sea Jaren. Lo primero que busquen en internet que vayan a buscar jugadores de Santos Laguna ubiquen a Jared Borgete, porque eso es lo que queda, ¿no? Vendrán 20 años más por delante, 30 años más por delante, y esas generaciones no sabrán de mí, pero en el momento en que se metan a una computadora y busquen, les va a aparecer: ah, caray, este, ¿quién es? Y eso es con lo que me quedo realmente. Ahí es donde sientes que lo que hiciste tuvo una repercusión.
200 goles en un solo equipo, 205 goles en un solo equipo. Yo creo que si no hubiera sido Europa, hubiera sido el máximo en México.
Tienes 375, según, sí, bueno, en total con selección tengo 46, en México Soy el tercero con 252, después sigue Hermosillo con 290 y tantos, y Hermosillo con 300 y feria. Caminos, perdón, Caminos. Este, pero bueno, quedar en tercer lugar, no manches.
O sea, tiene 676 juegos y metiste 345 total, o sea, un 50%. 50%, bueno, está bien, punto 51, arriba del 50%.
Sí, soy el segundo máximo anotador de la selección, que eso también es algo muy chingón.
Y que nadie sabe que tú empezaste muy tarde en la selección. Si Xavi empezó a los 21 y tú empezaste a los 28.
A los 28 ya tenía el récord y a los 28 comenzaba en la selección. Pero no pasa nada, digo, porque muchos me preguntaban: ¿Y no te sientes mal porque vaya a romper tu récord? Al contrario, qué bueno. Digo, qué bueno que haya servido de inspiración para él y que pueda ser inspiración para muchos, digo, porque estaría mal yo y estaría mal México si ninguno logra—
50 años.
Así es, si nadie logra rebasarme, entonces significa que no hemos avanzado y que no ha salido alguien que pueda hacer mejor. O sea, no se trata uno de los números o los récords, son simplemente terminación de inspiración para alguien más. Así es, no quieras que tu nombre esté por toda la vida, tu nombre va a estar ahí, pero los logros son tuyos y los otros tienen que ser una inspiración para alguien más, para buscar ser mejor. Yo así lo veo, yo no, yo al contrario, qué padre, qué bien. Y siempre me dicen Sí, pero los del Chicharito son amistosos. No, no, no, a ver, no tiene nada que ver. Un gol es un gol, sea donde sea. Entonces, en ese caso, pues menso yo, porque no metí más, perdón, en amistosos. Pero no se trata de eso, le digo. Gol es un gol, vale uno. El de Italia que metí vale uno. El de Chile en el ángulo vale uno. Cruzando la línea con la nalga vale uno.
Como sea, que entre Así, no, es que ese yo hasta lo hubiera metido.
Pero no estabas ahí, güey. Ah, qué fácil, hasta esos goles pues cualquiera. Pues sí, ¿y por qué no hay un cualquiera más? No, no, no, tiene su chiste, tiene su momento, tiene su trabajo, y hay que reconocer, o sea, no hay que demeritar. Es que no fueron de esta manera. Entonces, ¿por qué no hay más que los pueden hacer de esa manera?
Es muy fácil criticar, ¿no? Pues, Javier, muchísimas gracias. Sorry por el tiempo, nos pasamos un poco. Muchísimas gracias. La verdad, este podcast va a inspirar a mucha gente. Aunque no digas que no tienes una vida normal, tienes una vida extraordinaria, mucha inspiración, y que muchos deberían escucharla. Así que muchísimas gracias por el espacio, por el tiempo, y pues qué amabilidad y humildad en darte el espacio.
Gracias, gracias a ustedes. Y ojalá que la gente que nos escuche se puede entretener. Acabo de decir que seamos inspiración para alguien más. Sí, de cierta manera eso es lo que uno busca, pero que cada quien entienda sus cualidades y sus metas. Sí que hay momentos difíciles, momentos de reto, pero siempre hay inconvenientes, siempre hay imponderantes, Siempre hay obstáculos, siempre, no importa de dónde vengamos, quiénes seamos, dónde vivamos, todo. Y que al final terminemos aceptando los resultados, esos resultados que fueron porque nosotros lo buscamos, no un resultado que venga con excusas.
Muchísimas gracias.
Gracias a ustedes. Salud.
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