Tenía Todo y lo Perdió en 30 Días | EVOLVER PODCAST | Cris Urzúa

In this Spanish‑language interview, host German Castelo Muzquiz talks with sales veteran and entrepreneur Christopher Sube about his journey from a gritty timeshare sales floor in Cancún to becoming a high‑earning "rockstar" selling multimillion‑dollar vacations, then facing a rapid collapse during the COVID‑19 pandemic. Sube recounts his first sales, the notorious reputation of the timeshare industry, the importance of product quality over marketing, the role of relentless prospecting, training, and mindset (grit, honesty, and spirituality). He describes the painful decisions of laying off 95% of his staff, legal claims, panic attacks, and how a mentor (Dane Maxwell) and a shift to digital webinars helped him rebuild. The conversation also touches on cultural differences between Mexican and US business practices, the impact of family and faith, the danger of over‑empathy in leadership, and practical advice for new salespeople on closing, using live events, webinars, VSLs, and the psychological barriers to asking for money.
Chapters
¿Por qué el timeshare tiene tan mala fama?
La gente empieza a decir cualquier estupidez, güey, ¿no?
¿Cuál fue tu primera venta en timeshare?
Porque vendimos $350,000 dólares, una sola venta.
¿Qué le dirías ahorita a alguien que empezó en las ventas en cualquier producto y no está vendiendo nada?
Es inevitable, o sea, es inevitable.
¿Qué es lo más importante en una venta?
Que el producto y el servicio sean 10,000 veces mejor que el proceso de marketing o que el proceso de ventas, güey.
Es que tú tuviste una época de rockstar. Después de ahí caíste en una crisis.
Tuve que despedir 95% de las personas que trabajaban conmigo. Tuve mi primera demanda de empleado, mi primera demanda de cliente, y ataque de pánico en la noche y sin saber cómo iba a resolver ese tema.
Amigos de Bolder Podcast, bienvenidos a un episodio más. Hoy estoy muy emocionado porque tengo un gran amigo experto en ventas, y hoy vamos a hablar de su historia, pero lo más importante, cómo hoy sin duda la habilidad que te puede llevar al siguiente nivel son las ventas. Mi gran amigo Christopher Sube, hermano, ¿cómo estás?
Caballero, un gusto, qué gusto vernos.
Oye, antes gracias por darte el tiempo, hermano, por hacernos lo fácil de que llegues aquí. Emocionado de verte, hermano. ¿Cómo estás?
Bien, muy feliz, aquí en plena gira, vuelto loco de Irlanda a Monterrey, de EFE Guadalajara a todos, pero este es buen spot para hacer un catch up y comadrear y platicar un rato.
Me encanta, hermano. Oye, cuéntanos rápidamente tu historia. ¿Cómo empezaste en Timeshare? Cuéntanos esa parte en que empezaste, porque, y qué es Timeshare, porque mucha gente no sabe.
Pues yo soy nacido en Cancún para empezar, y Cancún literal es hotelería o te mueres de hambre, güey. O sea, no hay mucho más que hacer. Entonces crecí en una familia donde mamá y papá los dos eran vendedores en una industria que es muy polémica, que es el tiempo compartido, que para los que no sepan es básicamente agarras una habitación de hotel, la divides en 52 semanas y cada quien compra una semanita. Pero que en mi opinión es la escuela que forja los mejores vendedores del mundo, cabrón. Porque no hay otro lugar donde al prospecto tú le dices, mira, te voy a sobornar con $2,000 de regalos, el desayuno, Xcaret, los delfines, el baile, no sé cuánto. Aparte, el prospecto cuando llega hacen pacto entre ellos, dicen, mi amor, no vamos a comprar ni madres. Y tú tienes 90 minutos para llevarlos de eso, del soborno y el pacto de que no van a comprar, a una venta de $15,000 a $350,000. Entonces yo acabé ahí porque yo era muy— yo soy músico, toco batería y guitarra, pero llegó un momento que me di cuenta que eso no iba a ser mi camino de vida y necesitaba dinero. Y literal toqué puerta en una sala de ventas, me dieron mi primera chamba y fue, o sea, fueron 8 años de mi carrera donde trabajé. La primera sala de ventas era como El Lobo de Wall Street con camisas hawaianas, un desmadre. Te tengo unas historias de que podría hablar horas de eso. Y luego ya me mudé a marcas con mucho más branding, como Marriott, como Westin, y mucho más corporativo. Y ahí aprendí un montón también.
Ok, cuéntanos por qué el timeshare tiene tan mala fama.
Yo creo que, o sea, las 3 industrias con peor reputación son, en ningún orden obviamente, pero timeshare, autos y probablemente redes de mercadeo. Y tiene que ver un chingo con que son industrias que son, las empresas tienen crecimientos acelerados. O sea, tú abres una sala de ventas de tiempo compartido y si te va bien es un boom. Lo mismo con una agencia, lo mismo con un M&A que le pega. Y en ese proceso de crecimiento acelerado, como dependes de vendedores que son seres humanos que tienen necesidades y demás, si no hay un training muy cabrón y no hay auditoría de lo que se está diciendo y lo que no se está diciendo y qué se debe decir y qué no, la gente empieza a decir cualquier estupidez, güey. Entonces creo que son muchas veces un tema de falta de entrenamiento. Y de nuevo, en estas 3 industrias hay empresas excelentes que han durado años y hay empresas que truenan a los 3 días.
Igual que cualquier industria como las que mencionas. Yo que llevo una década en la industria del network marketing, luego me hablan, oye, me pasó esto como lo que tú estás. Le digo, no, no es como lo que yo estoy, Federico. Pero bueno, creo que es porque no le podemos contar a veces la boca a la gente lo que hice.
Es que la gente cuando le empieza a ir bien empieza a tomar atajos y las ventas siempre son cíclicas. Entonces, si yo vengo de un ciclo de ir para arriba, para arriba y me siento el rey Midas y todo lo que toco es oro y de repente me va tantito mal, Si no hay training y hay necesidad, te empieza a valer madres la ética y empiezan a hacer lo que quieren.
Claro, eso es muy importante. Oye, y cuéntanos cuál fue tu primera venta en Timeshare. Me acuerdo, güey, tu comisión que para ti fue como, como guau, que rompió tu abundancia. Por ejemplo, yo me acuerdo bien que cuando yo gané $2,000 en mi industria dije, guau, soy millonario, ¿sabes? Creo que sentí más.
Entonces, lo primero era primera venta Y la segunda era comisión. Ok, primera venta, me acuerdo que yo llevaba como 2 semanas. Entonces tú entras, bueno, entrabas a Timeshare y tenías tus 2 semanas de sombrear a alguien que normalmente era un tiburón que no quería que lo sombrearas, güey, que le daba hueva traer al chavito que estaba escuchando, lo que fuera. Y luego te empiezan a dar parejas, entonces empiezas a ir a llevar al desayuno a alguien, a conocerlos. Esa es la parte fácil, los llevas a la sala y llega el closer, ¿no? Y me acuerdo que yo llevaba 2 semanas Yo llevaba creo que como 8 parejas y no he vendido ni una. Entonces, ¿qué es lo que pasa? O sea, te están dando leads. Estos leads tienen un costo de miles de dólares para la empresa, y yo de repente ya llevaba 8 y no vendía ni una. Y yo estaba pero cagado de miedo. Y me acuerdo perfecto que en la novena me toca una pareja de Monterrey, Nuevo León.
Antes, ahí eras liner, ¿o qué?
Era liner, estaba empezando, llevaba 2 semanas. Yo traía una playera de ver crombito, me acuerdo, de rayitas. Rosa con azul, güey, porque era la única que tenía y la usaba para ir al antro en esa época, güey. Entonces me acuerdo que llega esta pareja de Monterrey, un señor abogado como de unos 57 años, una chava como muy guapa, más joven, con un bebé, y me los llevo y como que me adoptaron, güey, ¿no? Y me tiraban una súper buena onda. Después de eso compran, compran una chiquita como de $15,000 dólares, y yo, bueno, pero me hice su hijo, güey. Les mandaba WhatsApps y platicábamos, y yo los felicitaba y les llevé regalitos. Y el plot twist, o la bola curva, es que estos chicos, el señor González, así se llamaba, regresa 6 meses después y me dice, güey, de esto, esto y esto y esto que nos prometió tu cerrador, las 4 cosas son mentira, cabrón. Y era, yo tenía 17, 18 años, güey, y se me cayó la pinche cara y le dije, a ver, no, ha de ser un error, caballero. Y lo llevé a corporativo y hablaron y no sé cuánto. ¿Cuál error, güey? El pinche closer había sido un mentiroso. Y tal cual se me cayó la pinche cara. Obviamente me dijeron, mira, entendemos que eres nuevo, no fue tu culpa, ta ta ta. Se encontró como alguna forma de ayudarlos, pero fue una lección muy, muy dura. Porque te decía que estos primeros, o sea, mis primeros 6 meses en especial, sí fueron en una sala de ventas que debería de escribir una pinche serie de Netflix de las cosas que vi, güey. O sea, pero cosas, o sea, que llegara tu cerrador drogado, ¿no?
Que se da mucho en el Timeshare, ¿no? Las drogas.
Muchísimo. Es gente muy intensa. La forma en la que yo le explico, ¿has visto la del Lobo de Wall Street? Entonces, El Lobo de Wall Street, nos vendieron esa película como que fuera el, ya sabes, el descontrol total. Y se les olvida que eso eran los gringos en los 80s, y los gringos siempre han sido estructurados y la policía llega. En Cancún no llega ni la policía y se iban todos los que no querían ese desmadre. O sea, Cancún era mucho más salvaje. Y te doy Yo empecé ya en una era donde esto era más regulado, pero mi padre, que llevó 20 años ahí, una vez me contó una historia de un tipo que llegó de un barrio bajo de Ciudad de México, que se forró de billetes, se hizo su mansión en la jungla, que tenía 3 tigres. En una peda, uno de los tigres lo ataca y como a las 2 semanas hace otra fiesta ya recuperado. ¿Y adivina qué cenaron? El tigre. El tigre, cabrón. O sea, suena a estupidez, suena a locura, no tengo pruebas, pero no tendría ninguna necesidad mi papá de mentirme de eso. ¿Él era tamshero también? Sí, estuvo 20 años en la industria. Y en esa, o sea, había historias de gente que no sabía leer y escribir, que llegaba de Miami y luego acababan dueños de un resort, güey. Gente que mentía. Yo me acuerdo de algún vendedor que vi que cuando yo tenía 18, y de repente para cerrar le decía, oye, no te preocupes, yo soy hijo del dueño. Entonces la próxima vez que llegues yo te recojo en helicóptero en el aeropuerto. Yo de 17 así, no mames, estoy con el hijo del dueño. No sabía, güey.
Tengo un par de amigos que también.
No mames, eso es horrible, güey. Es horrible, pero sabes, aprendí mucho de lo que no se hace. Claro. Y de ahí mi metodología se llama Selling Through Service, porque fui de la mugre, de lo que era durísimo, a luego pasarme a Marriott y a Westin, que son marcas estandarizadas, protocolarias, súper burocráticas. Y fue como ver la oscuridad de la luz, ¿no? Y lo otro de la venta que me preguntaste. ¿No? ¿De cuál fue mi primera venta? Ni siquiera fue una, sí fue una venta, no la cerré yo porque yo era nada más el liner, había un cerrador. Y no fue tanto la comisión porque vendimos $350,000 una sola venta, va. La comisión fue espectacular, no sé si yo me llevaba el 1% o algo, pero fue la propina porque esto era una pareja de constructores de Los Ángeles y no era la primera vez que compraban $350,000, o sea, ya llevaban 2 propiedades de $350,000 y yo me llevé súper bien con ellos. Y el último día les llevé un regalito a la habitación como de gracias, de no sé cuánto. ¿Te acuerdas de Bam Margera, el de Jackass? ¿Te acuerdas del Uncle Phil? Se parecía así, un señor así como de 320 kilos, maravilloso, con una barba así como Santa Claus. Agarra y me dice, Chris, gracias por todo. Saca de aquí un fajo de billetes así, me lo pone en la bolsita y me dice, go get your girl something nice, va a comprarle a tus chicas algo bueno. Y yo, o sea, de esos que la bolsa se te cae, no, del peso. Y me acuerdo de sentirlo correr al baño, güey, y contarlo, y eran 19,000 pesos de propina. Wow, de hace 15 años. Y salí feliz y salí a presumirle al cerrador, no. Yo de novato llego y le digo, güey, Vamos a ver cuánto me dieron de propina. Y el cerrador me dice, ¿cuánto? $19,000. ¿Quieres saber qué me dieron a mí? Al cerrador le habían regalado la villa que ya no iban a usar de $35,000. Y ahí aprendí que hay abundancia a cualquier nivel. Claro, hay gente que puede dar propinas de $1,000, hay gente que puede regalar $35,000 y no significa nada para ellos.
Wow, exacto. Y creo que con estas ventas te abre mucho el contexto por los clientes que conoces, aunque tú no ganes eso, ¿no? Por ejemplo, que dices, wow, gastaron $350,000 en la membresía, aunque yo no los gané. ¿Cuánto tiene que ganar para que paguen eso?
Claro, para que sea su dinero de hobby, de vacacionar rico.
Sí, ¿no? Oye, cuéntanos, ¿por qué las ventas están tan satanizadas?
Porque son un poco antinaturales, o sea, salir a vender es el acto de exponerte al rechazo.
Totalmente.
O sea, tú sales a vender y literal todos tus traumas de la infancia son como de— ¿Has visto la película de Matando Cabos? Sí, es una comedia mexicana para los que no lo hayan visto. Y hay una escena donde chocan con un camión y el chofer del camión es bizco, y se voltean a ver así y uno le dice al otro, ¿qué me ves, pinche bizco? Y en eso el bizco entra a los flashbacks de la infancia, güey, ¿te acuerdas? Y sale el bizco en la primaria donde le dicen, es que no va a venir porque eres bizco, ¿no? Y en la boda es que no te quiere porque eres bizco. Eso, ese feeling de rechazo, hasta un hombre adulto de 50 años lo tiene. Y cuando tú le dices vas a salir a vender, es vas a comer eso a diario. Y eso le da pánico al 99% de la población, pero por eso paga también. Porque en el momento que tú entiendes lo que llevo comunicando 10 años, que vender es servicio, que vender es alzar la mano por tu cliente cuando él tiene miedo, aunque lo pongo de una forma muy cursi, pero que vender puede ser la expresión de amor más cabrón que existe, porque literal es exponerte a tus traumas, a tus miedos, con tal de servir a otro ser humano con tu producto. Cuando entiendes eso, el cielo es el límite, güey. Y tú lo has visto, tú eres ejemplo de eso. Entonces yo creo que vender es un poquito antinatural para mucha gente, y por eso yo con mi hija ahorita, o sea, viene a las conferencias y vende libros, güey, y le enseño que pila de cosas le compran más que a ti, ¿no? Sí, sí, sí. La primera vez que vendió un libro, le digo, a ver, tenía como 2 años, ¿no? Mi hija está vendiendo libros. Y va un cliente y le enseña el libro, mi hija así de, tome. Dice, pero cóbrale, ¿no? Así, sí. Y todavía mi cliente, bueno, dame 2. Y se voltea a vernos y dice, ¿le puedo dar 2, mamá? Yo, sí. Pero muy padre.
Oye, cuéntanos, ¿te iba muy bien en Timeshare?
Me fue bien. Obviamente nunca como emprendedor o empresario, pero pues yo tenía—
¿Cuánto fue tu máximo que ganaste como Timeshare?
Estaba arriba de los $100,000 anuales.
¿Anuales? O sea, $10,000 mensuales. Sí, sí, sí.
O sea, en mis últimos momentos, quizá no de manager, quizá un poquito más después.
¿A qué rango llegaste ahí?
Pues estuve como gerente de ventas y marketing. Esa fue mi última posición.
95% de la gente del mundo, si gana $10,000, tiene el sueño de su— la vida de sus sueños.
Seguro.
¿Por qué decidiste salirte de ahí?
Por un desgraciado amigo que me dio un libro que se llama La semana laboral de 4 horas, de Tim Ferriss. Es una, o sea, yo, este es un amigo, y creo que todos hemos tenido amistades así, que te cambian la vida solo por su influencia, por lo que los ves hacer, por lo que te dicen.
Claro.
Y yo, al momento de acabar la prepa, me voy 6 meses de mochilero hasta que se me acabó el dinero, y luego regreso, intento estudiar gastronomía 6 meses, digo, puta, esto no es para mí, y me meto a trabajar en tiempo compartido. Mi amigo, que fue mejor amigo de toda la secundaria y prepa, Se va a estudiar ingeniería y emprende. Y fue muy chistoso porque mientras yo era empleado corporativo en ventas, yo hacía un chingo de lana y él no, como emprendedor. Entonces él como emprendedor hacía poquito, poquito, poquito, y llegó un momento donde su negocio empezó a levantar y ya la cosa se empezó a cambiar, ¿no? Y donde él ya estaba haciendo más lana y yo estaba odiando a mi jefe, donde él tenía toda la libertad del mundo y yo estaba encerrado en la oficina. Y me acuerdo que en un momento me regala este libro de Tim Ferriss, que es maravilloso, lo leo y digo, güey, ¿qué carajo estoy haciendo en corporativo? O sea, si veo mi vida a 20 años, no quiero la vida del vicepresidente de este negocio. Quiero una vida donde yo pueda poner mis horarios, viajar. Viajar siempre ha sido algo muy importante para mí, que ahorita estoy reconectando con eso después de haberlo perdido un rato. Y ya, y a partir de ahí dije, tengo que dar el brinco. Y fue chistoso porque tu círculo social que te conoce antes de ser emprendedor a veces no te da crédito. Y yo me acuerdo de tener un grupo de amigos que amo y adoro todavía en Cancún, pero que cuando yo decía voy a emprender o cuando empezaba a publicar contenido en internet, puta, era uy, don influencer, uy, el emprendedor, ¿no? Y es como esa forma muy mexicana de ser pasivo-agresivo a veces.
Claro, totalmente. ¿Qué le dirías ahorita a alguien que empezó en las ventas en cualquier producto y no está vendiendo nada?
Número 1, que hay rachas malas en absolutamente no solo todas las industrias, sino en todas las áreas de la vida. Tú vas a tener rachas malas como padre, como madre, vas a tener rachas malas como atleta. Todos hemos visto un atleta que fue el mejor una temporada y al siguiente vale madres, ¿no? Y vas a tener rachas malas en ventas, es inevitable, o sea, es inevitable. Para mí, la única solución real Son 2. Número 1, tener tantos pinches prospectos que el rechazo te dé igual. O sea, si sabes hacer marcas y sabes hacer pautas y sabes hacer ruido, si sabes hacer eventos donde dices tengo tantos prospectos que 10 no me dan igual porque tengo 50 del otro lado, esa es una. Y número 2, entrenamiento. Para vendedor se entrena, para vendedor no se nace. Muchas veces la gente más— la gente tiene este pensamiento que para vendedor hay que ser extrovertido. 100% falso. Hay extrovertidos buenos y hay introvertidos excelentes.
De hecho, una clave para vender más es cállate.
Claro, escucha. Y yo, muchos de los vendedores o empresarios introvertidos que he entrenado son unas máquinas porque entienden que hay que tener una estructura y entienden que vender se trata más sobre escuchar, escuchar de verdad, no nada más escuchar para querer hablar algo, escuchar y luego saber qué responder. Que hablar como vendedor de cobijas. Si eres el vendedor de cobijas de la feria de lleve 2, pruebe 4, no sé cuánto, pues no, nunca vas a conectar.
Totalmente de acuerdo. ¿Cómo migras al digital? Y algo que me gusta mucho de tu historia es que tú tuviste una época de rockstar donde llenabas salones de 3000 personas.
Gracias.
Y después de ahí caíste en una crisis, ¿no? Y cuéntanos un poco de eso.
Entonces yo salgo de Tiempo Compartido y hubo un, o sea, los últimos 4 años en realidad después de la influencia de este amigo tuve como 4 ideas de negocios, güey. La primera eran campamentos de yoga en Tulum, vendí 0 tickets. La otra abrí un restaurancito con un amigo en un local que su papá tenía abandonado, duramos 3 meses. Un blog de viajes, no tenía la menor idea de cómo monetizar, güey. Y después llega alguien que está aquí con nosotros en el backstage de esta entrevista que me influenció y cambió mi vida, que es Laura, que es mi novia en aquel entonces, mi esposa hoy por hoy. Llevamos 13 años juntos. Y Lau llegó a mi vida como en un punto donde no había resultados y había un chingo de frustración de quiero emprender, pero no me sale. Quiero emprender, pero no me sale. Quiero emprender, pero no me sale. Y fue como esa sabiduría femenina, un poquito como de decir, ¿y para cuándo, güey? ¿Ya sabes? O sea, dale, cabrón, te apoyo. Y de esos momentos donde alguien más cree en ti. Y es una larga historia, pero gracias a ese apoyo a los dos nos dio el coraje suficiente de renunciar a nuestros trabajos. Nos fuimos de Cancún, de donde somos los dos, a vivir a Santiago de Chile, porque soy mitad chileno y ahí teníamos algo de familia. Y dije, voy a emprender. ¿En qué? Quién sabe, ¿verdad? Porque todas las otras ideas no habían funcionado. Y traía la idea como de una agencia de marketing, que no me salió. Y luego se me empezaron a acabar los ahorros, agarré un último trabajo, se empezaron a acabar los ahorros peor. Y de repente llegó un mentor a mi vida que me dijo, cómprame un curso de $5,000 y te enseño cómo lanzar un negocio de software.
¿Cómo se llama?
Dane Maxwell. Todavía es amigo mío, es un gringo maravilloso en Iowa. Y 13 años después todavía no tengo el software, pero ojo, nada más con el módulo de mentalidad, güey. Nada más con el módulo de mindset y con una estrategia de ventas digitales que me dio, en 3 meses logré lo que no había logrado en 4 años yo solo. O sea, con un mentor y con una inversión financiera que me prendió una mecha donde me tenía que prender una mecha, en 3 meses logré vender por primera vez $10,000. Y como tú, sentí que ya quería comprar terreno, placa de taxi, lo que fuera. Ya me quería yo retirar. Y de ahí empecé marketing digital y fuimos, gracias a Dios, de las, fue un timing bellísimo porque yo pagaba lead 0.2 centavos.
Sí, tú fuiste de los pioneros.
O sea, leads de 0.2 centavos de peso mexicano, güey, de registro a webinar. Entonces fue muy bonito porque hemos hecho a partir de ahí más de 300 webinars, 25 lanzamientos, funnels automatizados que hemos escalado $200,000, $250,000 de pauta al mes, güey. Los eventos masivos que llenamos por todos lados. Entonces fueron 8 años, esos primeros Yo diría los primeros 6 años, 5 años de la empresa fueron duplicar, triplicar facturación cabrón. Y luego llegó la pandemia y ahí es donde medio todo valió madres.
Ok, cuéntame.
Se ríen de mí, fui a un mastermind hace como 3 años y les dije, eran puros infoproductores, me paré y les dije, yo tengo el récord Guinness de ser el único infoproductor que perdió dinero en la pandemia. Porque güey, llega 2020 Y a todo mundo que vendía educación digital se les volvió fácil la chamba. Literal, 2020, no sabes cuántos coaches, consultores de fitness, de todo, personas salieron, de todo.
Exacto.
Y en ese 2020 crecieron mucho y muchas personas, pero era un poquito— tengo un gran amigo, Juan Martí, que dice que era como cazar changos en el zoológico. La gente estaba encerrada sin nada que hacer, no era difícil. Y luego en el 2021 se cayeron todos. A mí lo que me pasó Y hasta cierto punto digo, gracias a Dios, es que fue en el 2019, justo a finales, o sea, justo cuando dijeron se cierra el mundo, ahí empezó mi crisis. Fue muy rápido. Entonces yo venía de facturar 3.5 millones de dólares el año pasado con 70 personas en nómina buscando escalar a 8 millones de dólares el siguiente año, y de repente perdemos 50% de los ingresos de la empresa, que eran las conferencias. 2 meses de gira, de financiar gira, que tú sabes que es caro, se me queda en costos porque habíamos vendido 2 millones de dólares y me quedaron 80% de cancelaciones. Y de repente tengo una deuda de casi 1 millón de dólares con una plataforma publicitaria y tenía que tomar una decisión de qué hago, ¿no?
O sea, tú hacías eventos de conversión y ya tenían los hoteles contratados, ¿no?
Sí, ya habíamos hecho la gira, la gira salió muy bien, pero el último día de la gira Dicen todo el mundo se queda sin chamba, todos encerrados a su casa, y la gente se empezó a paniquear y todo el mundo canceló lo que te habían pagado.
¿Y cuánto habías vendido ahí?
Como $2 millones de dólares, y tuvimos como 70-80% de cancelaciones. Entonces, de venir apuntando a $8 millones de dólares en los siguientes 12 meses, de repente tengo $1 millón de dólares de deudas, 70 empleados, oficinas nuevas que no puedo usar, güey, ataques de pánico. Y en 30 días tomé muy malas decisiones. Y una de las, yo creo que una de las peores decisiones fue que me quise hacer el héroe. O sea, en vez de hacerme chiquito, y esto suena muy frío, pero hacerme chiquito como empresa, despedir a todo mundo, o hacerle como Starbucks que mandó a todo mundo, ya sabes, ahora trabajamos un día a la semana y Dios nos bendiga a todos. Me quise hacer el héroe, quise rescatar la empresa. Por 4 meses más pagué nóminas de un chingo de personas porque según yo íbamos a compensar con lo digital. Y pues, ¿cómo compensas, ya sabes, $1.5 millones de dólares en revenue en 6 meses y con deuda y pánico y la incertidumbre? Entonces llegó un momento donde no pude y donde tuve que quedarme con un equipo muy chiquito. Y en menos de 30 días tuve que despedir 95% de las personas que trabajaban conmigo. Tuve mi primera demanda de empleado, mi primera demanda de cliente. Y ataques de pánico en la noche y sin saber cómo iba a resolver ese tema.
O sea, pasaste de un millón de dólares en deuda.
Sí, mira, pero sabes qué salió bueno de ahí, bajé como 20 kilos. Si quieren perder peso, muchachos, un millón de dólares de deuda.
Exacto. Oye, cuéntame algo que con esta— Entonces, tú tenías oficina y ahí tenías empleados que hacían client closers o qué.
Teníamos gente física y gente digital y había de todo. Había mucha gente de eventos en vivo porque eran eventos masivos. Gente en temas de ventas, había gente administrativa, de todo un poco.
Ok, ok. ¿Y qué hiciste?
Pues 4 meses de pagar nóminas de más, y luego cuando vi que no estaba yo pudiendo salvar el barco, tuve que tener comunicación con todos. Y gracias a Dios, o sea, del 100% de personas que tuvieron que irse de la empresa, la mayoría se fue bien, se fueron contentos, se fueron tranquilos. Hubo personas que sí se voltearon y me quisieron demandar y quisieron pedirme más lana y lo que fuera. Y todas se conciliaron y en todas se llegó a un arreglo. Lo duro fue que esas personas fueron las personas más cercanas a mí, o sea, personas que yo les había ayudado con residencias, personas que pasaron Navidad en mi casa. Y no me hago la víctima, güey, yo también, y mi esposa lo sabe, peco de encariñarme mucho con la gente, no, pero fueron momentos dolorosísimos, güey, muy dolorosos.
Como dueño de negocio, siempre digo que el dueño de negocio tiene que ganar más dinero, o gana más dinero por el riesgo que pone. ¿Cómo llegas con tu equipo a decirle tengo que correrlos?
Yo siempre he intentado practicar mucha transparencia en las finanzas de la empresa, y si yo volteo a ver ese, ese trimestre intenso, creo que yo pequé hasta de ser demasiado transparente, porque toda la gente en mi empresa sabía dónde estábamos. Yo nunca dije, vamos bien. Sí dije, vamos a salvarla, pero les dije a todos, tenemos esta pinche deuda, no hay eventos en vivo, perdimos esto, va a haber ajustes. Entonces, sí fui muy transparente de que venían cambios, de que intentaba yo resolver esos cambios, pero cuando vi que no había, pues literal fue una comunicación a todos. No fue un tema... Literal, yo hablé con absolutamente todas las personas que salieron, yo uno a uno. No fue un tema como CEO de tecnología, Pues ya sabes, de que mande el mail y despide a 150,000 personas. Pero siendo bien honesto, no lo volvería a hacer, güey, porque muchas de esas personas no lo valoran.
No lo valoran. Y más cuando es un colaborador que no tiene el mindset, ¿no?
Correcto. Me aventé 60 y algo de pláticas uno a uno, yo por querer ser humano y dar la cara, por ser el empresario empático. No lo valoran. Igual, igual vale madres, ya sabes, que el mail que mandan las Siempre esto es, no sé, no quiero volver a estar en esa situación, pero no sé cómo lo haría la siguiente vez, la verdad.
Eso es muy importante, porque el dueño de negocio a veces se quiere hacer, nos queremos hacer el héroe, y al final, tarde o temprano, no lo valoran, ¿correcto?
Yo creo que es un tema de narrativa, güey, porque el político y el empleado han movido mucho la narrativa de el empresario es malo, el jefe es malo, el jefe es jodido, el dueño es malo, lo que fuera. Yo he visto por 11 años ya más de 1.3 millones de estudiantes que han pasado por Mass University, por nuestros cursos, por nuestros programas, y veo muchos más empresarios latinos que pecan de ser demasiado empáticos. No voy a hablar del americano, pero el latino muchas veces tiene gente en la nómina que debió de haber despedido en el mes 3 y lleva 3 años, o tiene cosas. Sí, a mí también, güey, a todos. No te lo digo por experiencia, pero muchas veces pecamos de ser demasiado empáticos como líderes. ¿Escucharon? Obvio, también hay jefes culeros, no está de más decirlo.
Sí, claro, corazón de pollo luego no es buen negocio.
Sí, y al final tienes que entender que cuando tú dejas ir a alguien, por cualquiera que sea la razón, probablemente, o sea, siempre y cuando lo hagas de la forma correcta, es lo mejor para ambas partes. Total, porque la otra persona va a tener que crecer y tú vas a tener que crecer. Y a veces en una organización es mejor que se sienta el vacío Vacío, güey. Porque no despides a alguien porque es, ¿quién va a hacer eso? Me va a caer la chamba. No, papacito, que se sienta el pinche vacío para que te tengas que meter dos desveladas como empresario y conseguir a alguien que ayude, o reinventarte, no, también, o buscar la nueva estrategia.
Y siempre digo que a veces es cómodo con una estrategia porque te está vendiendo, pero no sabes cuánto puede vender mucho más, no. Ese es como, como como siempre estar a la comodidad de los ingresos. Cuando vienen cosas, te reinventas y lo entiendes por qué pasó eso, ¿no?
¿Tú crees en Dios?
Sí.
Entonces, yo he intentado mucho en los últimos años meter a Dios cada vez más en mi negocio. Y te doy un ejemplo: ahorita me acaba de renunciar una persona clave, y en vez de yo caer en el drama, fue como, güey, ¿qué me está tratando de decir Dios sobre la dirección de mi negocio? Porque muchas veces, si tú no te sales de tu zona de confort a propósito, si no te reinventas, la vida es bien bonita para reinventarte a madrazos. Y esos madrazos se ven como la crisis de la pandemia, se ven como mil otras cosas, como que te renuncie alguien. Entonces yo creo que esa pregunta de leer las señales, no nada más a nivel táctico y estratégico, sino también algo espiritual, como decir, a ver, ¿dónde, hacia qué canal tengo que ir a servir? Más es bien importante.
Claro, no, lo que a veces los regalos vienen en, siempre que digo que hay regalos que vienen en envolturas muy feas, pero no deja de ser un regalo.
Y Dios a mí siempre me ha dado todo lo que le he pedido, a veces no en el tiempo que quiero ni en el formato que quiero, pero nunca me ha faltado nada. Entonces, cuando hay una frase muy bonita que leí a alguien que decía que hay una gran diferencia entre profesar fe Y de verdad tener fe. Profesarse es ser el hablador que dice, ay sí, yo creo en Dios. No, tener fe es cuando tienes paz en medio de la puta tormenta, una paz que sabes que no viene de ti, una paz que sabes que viene de que yo tengo un sistema de creencias y creo en un Dios que me está cuidando y que tiene lo mejor para mí enfrente.
En el éxito que tuviste, en los aplausos ¿Por qué hay emprendedores que se hacen más adictos de los aplausos que a la facturación?
Ese es enorme. Y no nada más aplausos, aplausos, seguidores, trofeos, reconocimientos, rangos, o sea, lo que fuera, ¿no? El reconocimiento es algo que el ser humano tiene un hambre, güey, y depende de cada historia, ¿no? Pero si tú en tu casa de chiquito tuviste carencia, güey, si sentías que no te aplaudían, que no se te veía, que no se te conocía, o si te entrenaron a que esa es la métrica por la cual tienes que optimizar, pues es muy fácil que voltees y, oye, estoy feliz porque estoy dando eventos o porque tengo un chingo de seguidores, pero no facturo nada, o no me quedo con nada de lo que facturo. Y yo creo que a mí mis primeros 5 años fue eso, güey. Yo me acuerdo cuando estaba en tiempo compartido, la posición de gerente de ventas a veces es muy retadora Porque tú eres el que tiene que sacar, ya sabes, y motivar a cada uno y liderar, que es muy similar a redes de mercadeo. O sea, tienes 20 vendedores y tienes que andar acarreando gente, cabrón, y siendo psicólogo, güey, motivándolos que vengan y que lo hagan y que lo que fuera. Y el aplauso, ¿quién se lo lleva? Se lo lleva tu vendedor, ¿no? Y tú te agarras como un— yo me acuerdo de ver las premiaciones, güey, y había premiaciones sí para el líder Pero muchas veces el premio principal era para el vendedor del mes, ¿no? Entonces yo me acuerdo de estar en premiaciones y decir, ¿y a mí cuándo me va a tocar un premio? Y luego emprendo, y un gran amigo, Helios Herrera, me dijo una frase muy burda pero que es muy cierta, y me dijo, a todos los que damos conferencias nos faltó chichi de pequeños. Y suena muy burdo, pero quiere decir que nos faltó reconocimiento, porque algo estamos buscando ahí.
Si yo hablo mucho del ego el poder al servicio, no es negarlo. Porque el ego, lejos, la gente dice que no tiene ego, tiene más ego que todos juntos. Pero cuando lo detectas y lo utilizas al poder al servicio, es como Elon Musk, qué egote, ¿no? Porque con un billón y alarmas, ¿no? En la vida, ¿no? Pero es quiero que hablen de mí, ¿me explico? En vez de, porque hay gente que tiene ego jodiendo a la gente, gente que lo detecta y que lo utiliza en esa parte. Yo también creo que, como dice, los que tienen conferencias es Si no dan conferencias, sientes que algo les falta. Luego, como dices, y coincido en esa parte, pero qué bonito de, en vez de haber andar matando gente o robando, que lo pones al servicio, ¿no?
Y ahí no negarlo, ¿no? Y tienes toda la razón que el ego es inevitable. O sea, todos tenemos ego. Y me encantan estas historias del monje budista que perdió el ego y que no tiene deseo. Sí, güey, una pinche caverna en el Tíbet. Ven a la Ciudad de México, al periférico, a las 3 de la tarde con 3 hijos y en el tráfico, y a ver si no tienes deseos, güey, ¿no? Entonces hay ego, hay deseos, y yo creo que es canalizarlo hacia el bien común.
Una pregunta, cuando estuviste en crisis, que a veces le pasa mucho a emprendedor, que tenés la autoestima de emprendedor porque has logrado, pero de repente te sientes Superman. Pero cuando estás en la crisis, por ejemplo, tienes una deuda de un millón, que para muchas personas tal vez eso en un güey no lo puedes haber vendido, o para muchos es una en un evento lo pudiste haber vendido. Pero hay un momento en que estos ataques de pánico te paralizan y hasta dudas de tu potencial. ¿Hubo un momento en que dudaste de ti?
Nunca dudé que todo iba a estar bien.
Pero, ¿cuándo?
Pero no dejaba de sufrir. O sea, no sé si es la crianza que me dio mi madre, no sé si fue—
Dios aprieta, pero no ahorca.
Claro, exacto. No sé si fue simplemente que soy un bendecido y estoy casado con una mujer maravillosa. O sea, creo que siempre tuve claro que íbamos a salir de ahí. Y Lau y yo tenemos un mantra literal: cuando estamos estresados, Lau me voltea a ver, me agarra la cara y es así de, todo nos sale bien, todo nos sale bien. Siempre nos sale bien todo, güey. O sea, pero como de mantra de creértela cuando estás valiendo madres. Entonces siempre supe que iba a salir bien todo al final, pero eso no quiere decir, güey, que no sufras, ¿no? Entonces sufrí Durísimo. Y me acuerdo perfecto de un par de noches de estar viendo al cielo y decir, ya sabes, Laura dormida, y yo diciendo, puta, mañana tengo este, ¿cómo voy a pagar un millón? Y tengo que pelearme con la que me está cobrando aquí, con la demanda, y esto, y pupupupupup. Y aparte, en mi caso, yo soy muy consciente de tener una necesidad de aceptación, o sea, y esto terapia, lo que quieras, y lo he ido trabajando. Cada vez es menos, pero cuando empecé me preocupaba mucho qué pensaran mis seguidores por mí. Después te preocupa mucho qué piensen tus empleados de ti. Después te preocupa mucho qué piensen, ya sabes, tus clientes, güey. Pero llega un punto donde tienes 130,070 y ves 30 millones de personas te ven en Instagram al mes y dices, güey, pues es que es imposible, no es una forma de vivir querer caerle bien a todos, ¿no?
Siempre digo, sin idiota le cae bien a todo mundo.
Exacto, güey. O sea, tú vuelves a saber, hay haters de Jesucristo, haters de Steve Jobs, haters de la Madre Teresa de ¿Quién chingados soy yo? Entonces lo que yo le comparto a todo mundo es: todo mundo va a tener detractores, no, todo mundo va a tener detractores. Y de hecho, el hecho de que tengas es que estás haciendo las cosas bien. Si no estuviera haciendo las cosas bien, si no estuvieras brillando, no tendrías detractores. Y hay una frase de tía de Facebook, de meme, que dice que las, las moscas no atacan un foco apagado. Y es cierto, no, si tú estás prendido y estás haciendo cosas.
Yo escuché algo más fuerte así, que, ¿cómo es? Que las abejas no dan la explicación, que la mierda no es miel, algo así, algo por ahí.
Hay varias, pero se entiende el punto.
Pero a veces esas frases de tía te enseñan más cosas que entiendes, ¿no?
Claro.
Oye, ¿cómo sales de la crisis y cuánto tiempo te tardaste?
Me tardé un año y 3 meses en salir de la crisis financiera y un año y 3 meses en salir de la crisis emocional. Y lo veo clarito hoy, en retrospectiva fue una fase. Un año, 3 meses, trabajé el triple de lo que he trabajado en cualquier año de mi vida y no gané un peso, nada más sobreviví. Y ahí entendí que como empresario muchas veces hay años que son de supervivencia, güey, y que si sobrevives ya eres un pinche rockstar con cómprate un trofeo, nadie te va a celebrar más que tú. Pero son los años que te forjan, güey, ¿no? Entonces ese año y 3 meses yo siempre lo describí como que me subieron a un ring con un pinche monstruo llamado COVID, güey, que me agarró a madrazos un año 3 meses y no me bajé del round. Y no me bajé, y no me bajé, y no me bajé, y no me bajé. Y estaba exhausto y trabajaba toda la noche y estaba trabajando nada más para no perder, güey. Y pasa un año 3 meses y gracias a Dios todo lo financiero lo resolvemos. Nunca nos caímos como de 1.5 de facturación. Y el siguiente año, 3 meses, yo veía mi negocio con un nivel de enojo y de resentimiento que hoy lo explico con una metáfora. Si tú tienes una relación de pareja que amas, no, y te amas con tu pareja, pero de repente tu pareja te golpea y te abusa verbal y psicológica y físicamente por un año y medio, y aún tienes que regresar a diario a trabajar en la relación después de eso, ¿cómo te sentirías? Llegas como perro asustado, güey, y con miedo y con un chingo de traumas. Y fue como un año y medio donde yo pues seguí trabajando, gracias a Dios, con un equipo maravilloso que vivió el proceso conmigo y que logramos, ya sabes, cómo automatizarlo. Pero fue un tema de priorizar familia, me convertí en papá, salud mental. Me mudé a Nueva York. Entonces fue, fue con las deudas. No, ya, ya lo había resuelto. Sí, sí, sí, nada más seguía madreado emocionalmente, güey. Veía mi negocio y decía, de esos que te sientas frente a la compu y dices, no quiero escalar, güey, quiero play it safe, debí de haber sido contador, pero aquí estoy, güey, ¿no? Y después de un año y 3 meses y un chingo de terapia y CrossFit y familia y amor, recuperé las ganas de escalar y de crecer, pero con con otro, ya no por aplausos, por servicio, por legado, por mi libertad ahorita. O sea, la métrica a la que optimizo. Y esa es una pregunta que yo siempre le hago a todo mundo: ¿por qué métrica optimizas tu vida? ¿Estás optimizando para reconocimiento? Ese es un camino. ¿Estás optimizando para libertad? Ese es otro. ¿Estoy optimizando para ganancia o revenue? Ese es otro. Entonces yo hoy optimizo por libertad ahorita y libertad en el futuro. Quiero poder estar con mi familia y quiero poder tener una pinche jubilación que te cagas. O sea, si quieres dejar de trabajar en diez años, poder hacerlo sin bajar estilo de vida.
Total. ¿Cómo te cambió la vida emprendedor siendo padre?
Uf, todo, absolutamente todo. Y tú pronto vas para allá, ¿verdad? No sé si la cagué, no se sabe. No pasa nada. Ahí lo editan. Nada pasa nada. Pero bueno, entonces mucho, güey, porque la gente te dice que O sea, cuando te hablan de ser papá dicen que te cambia todo, pero no te explican qué. Y tú escuchas eso y piensas un poquito como el cliché, ¿no? De es que voy a estar más ocupado. Sí, güey, va a estar más ocupado, pero no es eso. Es que voy a dormir menos. Sí, vas a dormir menos, pero no es eso, güey. A mí lo que más me cambió como ser humano es cuál es mi fuente número uno de alegría en la vida. Porque previo a eso, mi dopamina, este neurotransmisor del entusiasmo, felicidad, alegría, venía de construir empresa, del aplauso, de viajar con mi esposa por todos lados. Y de repente volteo y biológicamente, y esto no le pasa a todos los hombres, a mí me pasó, a muchos les pasa, volteo y digo, güey, prefiero sentarme a colorear con mi hija, y prefiero sentarme a cagarme de risa con mi bebé, y prefiero irme un mes a hacer nada y ver la naturaleza. Y ese cambio de tu fuente de dopamina hace que pases por procesos. Y yo pasé por procesos de tener que manejar culpa, que le pasa a muchos hombres empresarios. La culpa de haber, tengo un rol de proveedor que exige ciertas acciones y tengo un rol de padre y esposo que exige otras, y tener como que encontrar el balance perfecto, que dura un par de años y luego lo encuentras. Pero, güey, ser papá te cambia todo. Una historia muy bonita de este fin de semana. Estábamos en domingo familiar a las afueras, en el rancho donde nos mudamos, y de repente está Lau barnizando un mueble, mi esposa, en su hobby de home crafting y lo que fuera. Emilia traía uno de estos como hacer, hacedor de burbujas, que saca miles de burbujas, y yo estaba haciendo jardinería, pero de domingo, el domingo maravilloso. Y en mi mente, que siempre como buen emprendedor culo inquieto, estás pensando en el futuro y en cosas, ya sabes, aceleradas. Yo le pregunto a mi hija, oye, amor, ¿cuál es tu cosa favorita en el mundo? Pero yo esperando que mi hija me diera una respuesta como de algo de su pasado o algo que quiera hacer en el futuro. Y te juro que la veo tirando burbujas hacia arriba, y esto se lo acabamos de comprar, y me dice, las burbujas. O sea, algo de ahorita, presente total. Su cosa favorita en el universo era lo que estaba viviendo en ese segundo. Y o sea, esas son cosas que suena ahorita, te lo comento porque la que tengo más fresco, pero de esas una a la semana si estás despierto para escucharlas. Y son recordatorios, güey, de tú vives neurótico por el futuro o estresado por el pasado o traumado y tienes un hijo enfrente que te va a recordar que ahorita es lo que importa.
Sí, de hecho es típico que los oye, pero no estaba triste, no estaba llorando, peleando. Sí, pero era pasado, porque solo viven presente puro, no están pensando en nada, no.
Es algo de otro nivel.
Oye, ¿qué tan importante, porque veo clave en tu éxito, es encontrar una mujer para que un empresario sea exitoso?
Puta, no puedo hablar por todo mundo porque también conozco casos de de parejas que se agarraron del chongo y se tiraron para abajo. Pero en mi relación, en mi vida, ha sido fundamental. O sea, yo le agradezco a Dios todos los santos días que puso una mujer como Lau en mi camino. Trabajamos mucho nuestra relación, así somos, de hacer esfuerzos, de ser mejor pareja constantemente. Y creo que somos energías que nos complementamos. O sea, así como en una sociedad de trabajo, güey, si los dos son buenos en marketing pues quién sabe qué tan buena sea la sociedad, ¿no? Pero si uno es operativo y el otro es comercial, hay mejor sinergia. Yo tengo una sinergia muy bonita con mi pareja, que es: yo soy muy de futuro y ella es la mujer más sabia y de presente que conozco. Entonces hay como este balance de que cuando yo me pongo neurótico, ella me aterriza y me trae al presente. Y hay este balance que cuando ella está demasiado presente, yo soy el culo inquieto que dice, no, es que vamos para allá y vamos a hacer esto, y qué pasa, papá, papá, papá. Entonces ese balance, llevamos 12, 13 años juntos, ha sido muy rico. Es algo que seguimos trabajando y que sigue evolucionando, y son diferentes etapas. Ahorita estamos en la etapa donde tienes que hacer mucho esfuerzo para pasar tiempo de calidad, porque esa es otra cosa. Cuando eres nada más, ya sabes, pareja y no hay niños, pues 100% del tiempo es el uno para el otro. Pero ahorita que hay bebé involucrada, dices buenos días, mi amor, ¿cómo has estado? Y de repente y por acá llega el niño y de repente ya no hablas nada, ¿no? Entonces hacer ese esfuerzo ha sido muy importante para nosotros y y la verdad también ha sido una bendición.
Wow. Te quería preguntar si ahorita alguien nos está viendo y tiene deudas y no sabe cómo pagarlas, ¿tú crees que dedicarte a las ventas ¿Lo puede sacar de las deudas?
100% sí. Y es que nada más es una cuestión de lógica, güey. O sea, si yo tengo deudas que superan quizá los 6 meses o 12 meses de la nómina en un empleo, tengo 2 opciones, güey. O como arroz y frijoles por 36 meses hasta que esa deuda desaparezca y me voy a comer todos los intereses que hay, O como arroz y frijoles por 6 meses mientras en la tarde vendo algo que me dé ingresos extra. Entonces yo lo que siempre le intento explicar a todo el mundo es que todos los grandes empresarios que conozco siempre son grandes vendedores, lo sepan o no, pero todos los grandes empresarios que conozco son grandes comunicadores, son súper persuasivos, algo tienen a nivel venta. Ventas, pero no todos los grandes vendedores son buenos empresarios necesariamente. Entonces, si yo soy emprendedor, o incluso si yo soy empleado, el mejor seguro de vida financiero que puedo tener es entrenarme en ventas para que si todo se va al carajo yo pueda decir, sé vender, güey. Y ahorita que viene la inteligencia artificial, que es otro temototota, tengo un cliente, tiene una historia de que su abuelo le dijo, mijito, en 20 años, cuando todos los robots nos reemplacen a todos, igual va a haber un weón vendiendo robots, ¿no? Entonces hay muchas cosas que la IA va a poder hacer, hay muchas cosas que los robots de los chinos nos van a reemplazar, pero si tú sabes vender, comunicar y persuadir, tienes un seguro de vida de que vas a poder ejercer liderazgo, ejercer influencia y generar ingresos para ti y para tu familia. Ahorita me impresiona, no sé qué opines tú, pero Tú ves que llevamos 20 años, 30 años diciéndole a los niños: estudia habilidades técnicas, sé programador, sé ingeniero, papá, papá, papá. Con la IA muchas de esas cosas se van a hacer así. Todo lo que sean cálculos, todo lo que sea matemática, todo lo que sea programación, con live coding lo hago en 2 segundos. Va a haber espacio para los mejores, todavía va a haber mucho espacio para los mejores de esos nichos, pero yo creo que ahorita viene una etapa de enseñar habilidades blandas, de comunicar, de persuadir, de ser hiperprofesional, de saber generar marca, de saber generar conexión, conexión emocional, de ser persistente a lo largo del tiempo. Entonces vienen, vienen etapas bien interesantes, pero las ventas siempre van a estar ahí.
Totalmente. Oye, Cris, ahorita para ti como gran vendedor que has vendido millones de dólares, ¿qué es lo más importante en una venta?
En una venta, te vas a reír, hoy por hoy lo más importante en una venta es el producto. Que el producto y el servicio sean 10,000 veces mejor que el proceso de marketing o que el proceso de ventas. ¿Y a qué me refiero con eso? Estamos en un punto donde hay mucha oferta, todo hay mucha gente. O sea, cursos online hay miles de personas, real estate hay miles de opciones, seguros hay miles de personas, multinivel hay miles de ofertas. ¿Qué se va a diferenciar? Los productos que se vendan solos. Y ojo, yo lo veo en mi industria y lo ven industrias de mis clientes. Si tú te conviertes en una empresa donde el marketing es mejor que el producto, donde el marketing es mejor que el entregable, puedes tener una primera venta. Puedes hacer millones de dólares de puras primeras ventas, pero es un modelo de negocio muy difícil porque vendes una vez y luego la gente no regresa, la gente no continúa, la gente no te refiere. Si yo tengo un buen producto, una buena oferta, yo puedo trabajar esto y hacer 100,000 veces más. Entonces, en un mundo obviamente donde hay demasiado, demasiado producto, demasiada oferta, sí tienes que tener buenas tablas de ventas. Y hay muchos cursos para eso, mándenme un mensaje, les vendo uno. Pero tienes que tener muy buen producto o servicio, tienes que tener un nivel de confianza en tu producto o servicio de que los voy a enamorar, de que va a ser espectacular. Y le agregaría venderlo con responsabilidad. O sea, yo en todas mis ofertas, más porque hablo de dinero y la gente tiene muchas relaciones, mucha reacción emocional muy estúpida y real ante el dinero, Cada que vendo digo 7 veces: esto no es un milagro de la Virgen, te voy a caer gordo como en el mes 3. Aparte de esto, nadie se hace rico de la noche a la mañana. Esto es mucho más difícil de lo que tú crees, pero igual vale la pena. Y cuando tienes buen producto, tienes buen servicio y vendes con una honestidad radical, güey, ¿no? Tengo un mentor, Frank Kern, un gringo que está más loco que una cabra, que un día lo vi vender un servicio de agencia y sacaba una gráfica donde decía: Este es el típico proceso de una agencia de marketing. Paso 1: estás bien emocionado. Paso 2: compras. Paso 3: pasado un mes estás decepcionado porque no vas tan rápido como vas. Paso 4: seguramente la vamos a cagar en un par de cosas y nos vas a odiar y vas a estar pensando hasta en el reembolso. Paso 5: de repente te vamos a dar un resultado y vas a decir, mira, no están tan pendejos. Paso 6: de repente ya nos estabilizamos y estás mejor que hace 6 meses y nos empiezas empiezas a querer un poquito más. Paso 7, empiezas a pensar en irte a otra empresa, cambiarnos, o no sé cuánto, pero te damos otro home run. Para mí eso es honestidad radical a la hora de vender. No te estoy diciendo te vas a hacer rico de la noche a la mañana, no te estoy diciendo vas a perder 100 kilos en 2 días. Te estoy diciendo, güey, somos una empresa, somos humanos, cometemos errores, no hay garantías mágicas, pero quizás si lo haces solo irías 10 veces más lento.
Me encanta. Ahora, partiendo tu premisa que el producto es lo importante y no el marketing, me gusta porque, ¿qué le dirías a las personas que tenemos un muy buen producto pero no están vendiendo lo que su producto debería? Y hay peores productos, pero más que ello, para que la contracorriente que viene donde dice lo que importa es el marketing.
Súper. Entonces, si ya tienes buen producto, buen servicio, yo creo que son dos elementos. Buen entrenamiento, o sea, tener una metodología, no reinventar la rueda, no venderla a carisma. Y eso lo pueden conseguir en muchos lugares. Y después de eso, y no sé cuál sería la palabra correcta porque hay mil formas de acercarte a esto, yo lo explico como tener más ganas que excusas, ¿no? O sea, tener grit, lo que en inglés llaman grit. Y te doy varios ejemplos de qué es no tener grit. No tener grit, no tener esa resiliencia, es en multinivel: llevo un rango 6 meses, me caigo tantito, me decepciono, paso un año comiendo mierda en mi miseria de ay, es que no sé qué, y empiezo a echar excusas para todos lados. En seguros es lo mismo, de repente me empieza, me empiezan a caer las recurrencias, empieza una temporada bajita, ay, y me voy para abajo, ¿no? Tener grit, señores, es tener más ganas que excusas. O sea, en el momento que de repente tienes—
¿Grit qué sería traducido en español?
Grit es como resiliencia, si no me equivoco. Creo que es la mejor palabra. Hay un libro muy bueno y creo que la doctora Carol Dweck habla mucho de eso en Estados Unidos. Pero el emprendedor exitoso es el que es terco. Como tú y como yo hemos tenido altas, hemos tenido bajas, pero sigues ahí, sigues ahí. Ya un punto enfermizo, cabrón.
Sí, estamos dañados de la cabeza.
La última vez que nos vimos estábamos con Tom Bilyeu, ¿te acuerdas? Y Tom, que vendió una empresa por un billón de dólares, el creador de las barritas Quest, para los que no lo conocen, todo este show, se aventó una historia cuando estábamos hablando con él, que una, creo que lo dijo algún emprendedor de Silicon Valley, y él lo repetía y decía, emprender es muy gráfico esto, emprender es como mirar al abismo mientras masticas vidrio y sabes que no puedes parar de hacerlo porque te dolería más el dejar de hacerlo. Suena horrible, es la metáfora más grotesca que he oído, pero si te pones a pensarlo, es un poquito eso. Tú y yo hemos creado negocios grandes, hemos creado negocios que ayudan mucho, y hemos tenido problemas al mismo nivel.
Total. Yo siempre digo que lo mejor que me ha pasado en la vida es el emprendimiento, y lo peor que me ha pasado en la vida es el emprendimiento.
Y porque llegan momentos que dices, solo un pinche loquito seguiría aquí, güey, ¿no? Podría yo darme para atrás y disfrutar la vida y seguimos porque somos medio locos, medio enfermitos, lo que tú quieras, ¿no? Pero yo creo que es eso, es tener un método y tener mucho grit. Yo invito a la gente a pensar, antes de que entres a cualquier tipo de negocio, piensa que va a ser 10 veces más difícil. Porque si piensas que va a ser fácil, a la primera te pega, ¿no? Si piensas que va a ser 10 veces más difícil, entras con una expectativa de voy a tener que chingarle más que todos. No, pero es mindset y la gente lo odia. Hace poquito fui a un evento en Monterrey con un par de empresarios latinos billonarios, fundadores de empresas increíbles. Y uno, un billonario, un tipo que vale, su empresa vale 5 billones de dólares, pasó 3 horas hablando de mindset, puro mindset. Se te tapa una puerta, voy a la otra. Se me tapa una puerta, voy a la otra. Se me tapa una puerta, voy a la otra. Repetido hasta que te agotes. Y cuando te agotes, duermes 8 horas y lo vuelves a hacer. Y la gente odia escuchar eso porque sienten que es muy básico. Sienten, o sea, estadísticamente los cursos de mentalidad se venden menos y la gente paga menos que los de negocios, cuando lo que necesitan son los de mentalidad. La gente ve a menos ese consejo del mindset y es lo único que importa.
Claro. ¿Por qué crees que los emprendedores que venden mentalidad, como mencionas, Y ahí es donde yo me quiero ir un poquito, porque me encanta que tú traes este híbrido entre ser mexicano, pero traes, vives en Estados Unidos, y que me digas cuál es la diferencia entre la mentalidad del gringo y la mentalidad latina.
Un chingo, y para bien y para mal. O sea, yo amo México, amo mi país, amo lo cálidos que somos, amo la comida, amo nuestra historia. Por otro lado, no amo que a veces nuestra ética de trabajo— somos muy trabajadores, pero no creativos y estrategas. Y es estadística. Somos, creo que al lado de Chile, los dos países de los gringos, somos los países que más horas nalga metemos y menos eficientes somos. Entonces creo que hay muchas diferencias. Admiro del mexicano la ética de trabajo en el sentido de que somos buenos para meterle horas, pero nos falta creatividad, estrategia, inteligencia y no todos modelos. Admiro el mexicano, la calidez, el servicio al cliente que damos, pero quizá a veces somos una cultura que ha— esto es mi escuela, hay gente que pueden estar totalmente de acuerdo— valoramos mucho el echar la hueva. Y no digo que seamos huevones, somos súper trabajadores, güey, no. Pero tú ves personas como tú y como yo, y hay un chingo de gente que está viendo este video diciendo, son unos locos, güey, ¿para qué trabajar tanto? Qué hueva, yo no quiero hacer eso. Y está bien. Está perfectamente bien, son estilos de vida. Pero tú te paras en el ecosistema gringo y muchas veces personas, no te voy a decir que son la norma, pero personas como tú y como yo son mucho más abundantes. Y es una escuela de mucha exigencia, mucho más cuadrados en muchas cosas, son muy estructurados. Yo trabajo mucho con hispanos americanos o gente que va llegando y de repente son mucho seguir las reglas. Eso es lo que ha hecho Estados Unidos lo que es, te guste o no te guste, son más estructurados.
Yo siempre digo que Estados Unidos es lo que serían los latinos con reglas, porque quien construyó Miami, Nueva York, claro, claro, todas las grandes ciudades, latinos que tenían reglas, que las tuvieron que seguir. Esto, sabes, siempre digo que el medio ambiente te potencia en lo que puedes crear.
Y no son perfectos, hay muchas cosas que se le puede criticar al sistema sistema gringo, pero hay cosas que se les hay que reconocer.
¿Por qué te fuiste a Estados Unidos a vivir?
Plataforma y seguridad, así de sencillo. O sea, una seguridad en el sentido, gracias a Dios nunca nos ha pasado nada, pero sabemos que vivimos en países no tan seguros. Y segundo, plataforma web. Tú vuelves a ver Estados Unidos, el barista, un barista que lleva 2, 3 años en Starbucks gana $24 la hora. El mismo servicio que aquí vendes de $5,000, allá lo vendes a $25,000. Si tú vendes un, no sé, una conferencia a $10,000, $20,000 en Latam, allá te la compran a $50,000, ¿no? Entonces plataforma económica es, o sea, ve el estado de, tú le ven, tú tienes, te estás viniendo más al americano que ahorita. Todavía no, no estamos como 30 hispanos por allá, 70 por acá, pero es una plataforma donde hay mucha más plata. O sea, estados como California, güey, California creo que tiene 3 veces el producto interno bruto que México. Texas tiene 2 veces el producto interno bruto que México. Entonces es un, es un mundo muy distinto. No puedes llegar a comerte todo el país de golpe. Creo que lo más sabio es verlo como lo que te acabo de decir. O sea, tú llegas y te vas a Florida, güey, dominas primero Florida, y con Florida tienes para hacer lana como no tienes idea, ¿no? Pero es una gran plataforma económica.
Me encanta. Creo que ahora que está el mundial de fútbol, hay una estadística que hace mucho que el latino sí es aware y está despierto. Es la selección mexicana, es la selección que más playeras vende, no por ser buenos, sino porque tiene el doble mercado, que es tiene a los mexicanos y tiene a los ilegales o legales mexicanos, al doble mercado que son mexicanos.
Claro.
Y eso me hizo una pregunta. Dije, cuando queremos vender a Estados Unidos, normalmente nos imaginamos al güero gringo, ojos azules, y que decimos, no, pero ni inglés hablo, él no va a comprar. Cuánto latino es, y que nosotros tenemos en México la oportunidad del doble mercado. Cada vez no somos conscientes, yo te soy honesto. Y ahorita mi compañía, mi proyección es meterme en los próximos 90 días a Estados Unidos porque ya entendí que tenemos el potencial del doble mercado.
Claro, no, es enorme la cantidad de latinos que hay que consumen español, que hablan español, es increíble. Nada más hay que entender las barreras. O sea, te doy ejemplos: en marketing digital, hoy por hoy, al momento de esta grabación, todavía puedes comprar un lead que se registre, un prospecto que se registre un webinar por $1 a $3. Pero si es hispanoamericano, ya estás hablando de $5 a $10. Si es gringo ojo azul, estás hablando de $10 a $20. Entonces, ¿qué pasa cuando te metes a ese mercado? Tus apuestas son más riesgosas, porque quizá aquí yo puedo probar una oferta con $5,000, $2,000. Allá necesito $20,000 para ver si sale o no sale. Entonces empiezas a jugar en otras métricas. Pero hay mucho empresario hispano lo está haciendo muy bien.
Correcto. Ya para terminar, porque sé que tu tiempo es valioso, última pregunta es: ahorita está mucho vender por webinar, vender por VSL, vender por evergreen. Para ti, para un producto físico y para un producto digital, ¿cuál es la mejor?
Sé que todas funcionan, pero las que tú has escalado, las que yo he escalado O sea, para mí particularmente siempre webinars, lanzamientos, eventos en vivo son lo que me ha funcionado. Pero si lo divido en lo que estoy viendo ahorita que más funciona, producto digital se sigue vendiendo muy bien con webinar. O sea, es que si hablo de producto digital, todo funciona. Lo que no funciona es el que lo ejecuta, ¿no? Claro. Y hay timing y hay marcas y hay contexto. Entonces yo volteo a ver y de repente todo el mundo dice, no, es que este año fue un año difícil en educación digital. Digital. Y ya me lo dijeron como 3 personas, ¿no? Y mi abuela tiene una frase que era como consuelo de muchos, consuelo de tontos, ¿no? O como excusa, no me acuerdo cómo es la frase, pero básicamente hablando de que siempre que escucho gente quejándose de que está difícil, también escucho otro güey que se está forrando, pero el timing es distinto, ¿no? Entonces, en esta industria, en educación digital, son ciclos, son ciclos que duran 3 a 7 años, por ejemplo, de una marca que sube, crece, le pega todo, y luego se empieza a desaparecer. Y son ciclos, güey, y lo he visto en esta década y cacho en la industria. Pero todas funcionan. Webinar es VSL, es la ejecución, es el timing, es la marca que está detrás, es el equipo que está detrás, es la oferta que está detrás. En producto físico depende mucho del precio. Si estoy hablando de productos más caros, VSL funciona muy bien. Si estoy Hablando de productos que son commodities, de productos más low ticket, tráfico directo con una carta de venta espectacular, tráfico de influencers, todo ese tipo de cosas funcionan top. Distribuidores, que tú bien sabes, funciona increíble.
Me encanta. ¿En cuál ha sido tu, en la que te sientes tú más cómodo?
A mí la que más me gusta, es distinto. Cómodo, BSL, equipo de ventas, porque no hago nada. La que más me gusta, escenario. Porque aunque no vivo para el aplauso, es muy divertido y me gusta echar desmadre y me gusta sentir a la gente.
Eres muy buen speaker, hermano.
Te agradezco mucho.
2, aquí quedo con esto, quiero terminar por tiempo, pero tú eres una persona que sabe vender en escenario y que sale, le dice a la gente paga ahora, y que persuades a la gente de que salga ahí comprando algo. Yo honestamente estoy migrando a ese modelo. Y yo antes, en la industria que estoy yo, ah, pues esto es lo que cuesta, vayan con la persona que los invitó y listo. Y me iba porque tiene una red muy grande, ¿no? Pero esta parte de tienen 30 minutos para comprar en este momento, la famosa oferta irresistible, tú eres un crack haciéndolo, te he visto.
Te agradezco.
¿Por qué nos da tanto miedo al vendedor pedir el dinero?
Yo creo que es un tema de 2, lo que ya hablamos del miedo al rechazo, de que me van a decir que no.
Yo justo hoy lo hice y me pasó de que hay una oferta ahorita, empiezas a sentir el cómo, y en eso se para una chica y dice yo, claro, pero esa que parece palera.
Y tú, gracias a Dios, pensé que nadie se iba a parar.
Y esa incertidumbre entre cuando la oferta y dices, ¿alguien se para? Levante la mano. Es como, es por muchos años que llevas, sigues teniendo ese nervio, ¿no? Y cuando se levantó, lo hizo tan exagerado que hasta yo dije, gracias, tía. No, me incomodó un poco de, se veía, parecía que sea, pero no, salió, se paró y pararon 3 a pagar ahí. Pero en vez de entrar en rush, fue como, oh, sí funciona.
Es que funciona.
O sea, sí hay gente que se para y paga.
Yo he tenido gente que, o sea, estampidas, que la gente corre y literal así, yo digo, no mamen, le pasaron arriba a una señora. O sea, de verdad, cuidado. Y he tenido gente que se para y porque quería ser de los primeros avienta las tarjetas de crédito, güey, por el nivel de confianza que le tenían al equipo. O sea, de tarjeta ya es el chiste de la tarjeta ninja, ¿no?
Sí, sí.
Pero de nuevo, ¿por qué a la gente le da miedo? Una, miedo al rechazo. Y dos, porque no creen que es posible. Porque ellos nunca pagarían algo rápido, porque ellos nunca serían así de decisivos en su vida, porque ellos quizá no tienen esos niveles de dinero. Entonces juran que es que nadie lo va a hacer. Y se nos olvida que mi realidad financiera no es la realidad financiera del cabrón que tengo enfrente. Y nunca sabes cuál es la realidad financiera de la persona que tiene enfrente. Y así como en tiempo compartido alguien se podía echar, ya sabes, $700,000 en vacaciones, En tus webinars, en tus eventos, hay alguien ahí que esos $1,000, $2,000, $3,000, $5,000 que estás pidiendo no son nada.
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