En este monólogo el autor relata cómo alcanzó la libertad financiera antes de los 30 años sin que ello se debiera a la educación formal recibida en el colegio. Critica duramente las normas superficiales del sistema escolar – uniformes, alineación de filas, apariencia personal – y sostiene que esas reglas no enseñan disciplina real. Señala que la verdadera disciplina la aprendió en actividades extracurriculares como el baloncesto y la banda, bajo la guía de entrenadores como Fernando, quienes le inculcaron la idea de dar siempre el máximo de su potencial. Recuerda también los comentarios despectivos de varios profesores (filosofía, inglés, Milton) que lo tacharon de "estúpido" o predijeron un futuro de indigencia, y cómo esas palabras impactaron a los estudiantes. A partir de su experiencia, exhorta a los docentes a enfocarse en enseñar habilidades prácticas: gestión emocional, manejo del dinero, respeto y trato a las personas, en lugar de centrarse en la apariencia o la autoridad basada en gritos. Invita a los graduados y a cualquier adulto que aún cargue con los prejuicios escolares a emprender, invertir, hacer trading y buscar la superación personal, dejando atrás los mensajes limitantes del colegio. Concluye que la autoridad basada en el conocimiento debe ser humilde y que la verdadera educación debe preparar a los alumnos para la vida y para ser mejores seres humanos.
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Antes de los 30, pude vivir en esta casa, tener libertad financiera y tener este tipo de vehículos sin deuda. Créanme que no fue absolutamente nada gracias a las cosas que aprendí en el colegio. Definitivamente no fue gracias a Darío, el profesor de filosofía que nos decía que teníamos que tener las filas completamente alineadas con la baldosa del colegio, o que nos hacía levantarnos la manga del pantalón para verificar si teníamos medias que correspondieran al color del uniforme. Nada de esto me enseñó disciplina. Aprendí mucho más de disciplina en los campeonatos de baloncesto, en los concursos con la banda del colegio. Cuando salíamos a competir, veíamos el resultado detrás de la verdadera disciplina, que no tiene nada que ver con qué color de media usas o si tienes el puesto alineado. Con una pinche baldosa o no. Tampoco fue impedimento para conseguir esto tener el cabello largo, cuando muchos profesores me criticaban y me regañaban porque tenía el cabello largo en el colegio. La persona que más me criticaba era la profesora de inglés, Amanda, que su presentación personal realmente dejaba mucho que desear, porque el cabello es una cuestión que te puedes cortar, no representa mucho de los hábitos que tienes hoy en día, pero el exceso de peso que tenía la profesora sí representaba que su amor propio y que su presentación personal no era la adecuada. Tampoco influyó cosas como lo que me dijo Milton una vez diciéndome estúpido. Un profesor de colegio diciéndole estúpido a un niño. ¿Por qué no quería cantar el himno nacional? Que por cierto, yo representaba al colegio en baloncesto con la banda del colegio y tocábamos el himno nacional inclusive en otros países, como fue el caso de Brasil. Pero, ¿qué cosas del colegio sí me ayudaron? Consejos como el entrenador del equipo de baloncesto Fernando, que me decía que yo no debería permitirme dar menos de lo que realmente yo tuviera el potencial para dar. Y este video es para usted que se está graduando del colegio, que está en la universidad, inclusive si es un adulto que todavía le hace mella en su cabeza todas esas cosas que le dijeron los profesores cuando éramos niños, que a mí me decían directamente profesores que yo iba a terminar como un indigente, que no iba a tener éxito en la vida, y afortunadamente Evidentemente hoy sí que tengo un mejor éxito financiero que todos los profesores que me dieron esos malos consejos. Evidentemente también tengo una mejor salud, no tengo 20 o 30 kilos por encima del peso ideal. Y si usted es docente o tiene un colegio, enfóquense en enseñarle a sus alumnos disciplinarlos de las cosas que realmente importan. No importa el color de las medias que tenga debajo si no enseña disciplina. No importa si los hombres tienen el cabello largo o si no, eso no va a afectar la calidad del conocimiento y la forma en que lo van a aplicar. Enséñales cómo pueden gestionar las emociones, cómo pueden ganar dinero, cómo deben tratar a las personas. Cosas que no solamente van a servir en la vida de esa persona, sino que lo van a hacer un mejor ser humano. Y es que muchos profesores creían que el respeto se ganaba a punta de gritar a los alumnos y tratarlos mal. Hoy en día muchos alumnos que lo recuerdan no les tienen ni 5 de respeto. Hay que entender que esa sensación de autoridad es falsa. Ningún profesor es superior a su alumno solamente porque tiene algo más de conocimiento. Por el contrario, mientras más uno sabe de algo, más humilde tiene que ser, porque se da cuenta que menos sabe de otras cosas. Ni su cabello va a importar, ni si tiene tatuajes o si no. Si usted quiere emprender, si se quiere sacar adelante en negocios como el trading y las inversiones, emprenda. No se quede con las cosas es que le dicen en el colegio, si su colegio es ese tipo de personas que le hablan así, busque, mire para otro lado y se va a dar cuenta de que la vida es más de lo que estas personas le dicen. Y podrá sonar todo lo rabón o todo lo que ustedes quieran, pero en ese entonces yo era un niño y las palabras que esas personas nos decían a todos los estudiantes podían impactar la vida de muchos de nosotros de muchas maneras.