Cómo desarrollé una mejor relación con Dios

En este entrenamiento, Julián Castañeda comparte su proceso personal para profundizar su relación con Dios, describiendo cómo una serie de coincidencias le revelaron la importancia de esa conexión. Relata la decisión de ofrecer la sesión de forma gratuita, su resistencia inicial y la eventual confianza en presentar sin preparación. Expone prácticas concretas como el journaling matutino, la formulación de preguntas abiertas a Dios y la disciplina de escuchar en silencio, así como la reducción del consumo de redes sociales para minimizar el ruido externo. A través de varias anécdotas – la compra del libro 'Gestión del tiempo para mortales', la señal de los arándanos y el libro en el supermercado, y una sesión de respiración Wim Hof – muestra cómo percibe señales divinas que le guían tanto en su vida personal como en decisiones de negocio, incluyendo un lanzamiento que falló por enfocarse demasiado en números. Destaca la necesidad de soltar el control, confiar en la guía divina y aceptar el amor incondicional de Dios, lo que le lleva a una mayor autoaceptación y a alinear su trabajo con su propósito. Concluye invitando a la audiencia a dedicar tiempo intencional a la relación con Dios mediante oración, meditación, journaling y otras prácticas, subrayando que la confianza y la entrega son claves para una vida más plena.
Chapters
El día de hoy en este entrenamiento te voy a contar cómo hice para desarrollar una mejor y más profunda relación con Dios. El año pasado, por una serie de coincidencias y de situaciones, me di cuenta que una de las cosas más importantes de mi vida es justamente esa relación con Dios. Y en el taller Planea el Mejor Año de Tu Vida decidí hacer un entrenamiento exclusivo contando mi experiencia, lecciones, aprendizajes, con la idea y esperanza de que a alguien le sirviera. Y me sorprendió muchísimo el recibimiento de muchos de nuestros estudiantes estudiantes, donde dijeron: esta sesión estuvo espectacular, me ayudó a abrir los ojos, me llegaron bastantes veintes, como dicen los mexicanos, es decir, tuve muchas realizaciones. Y el día de hoy decidí dejarla abierta, es decir, que tú la puedas disfrutar en mi canal de YouTube de forma 100% gratuita. Así que sin más preámbulo, te invito a que veas este proceso de cómo he hecho para desarrollar una mejor y mayor relación con Dios. Señoras y señores, bienvenidos a esta sesión especial extra. Les soy 100% sincero, estoy cagado del susto. Eso es una expresión que significa tener miedo, que significa tener nervios y demás. Y la razón de esto es por dos cosas. Una de ellas es a nosotros siempre nos gusta hacer una sesión especial antes del segundo día en MAF, que es lo que está ocurriendo en este momento. Y normalmente la hemos hecho alrededor de cuáles han sido nuestras mejores lecciones que hemos aprendido en el año, de qué es lo que nos ha funcionado, qué es lo que no nos ha funcionado en términos del negocio, de la vida personal, etcétera, etcétera. Y en esta ocasión empezamos a pensar y empecé a preguntarme a mí mismo, bueno, ¿de qué quiero hablar? O ¿de qué sería interesante conversar en esta sesión extra? Y por alguna razón una voz dentro de mí me decía habla de ese proceso que estás teniendo conmigo. Y era la voz de Dios hablándome: habla de eso. Yo decía: no, o sea, no hay forma de que yo hable de eso. Bueno, en fin, tenía yo mucha resistencia alrededor de eso. Entonces, en algún momento ese no, no, no, no pasó a ser: ok, ¿y qué tal si se habla un poco acerca de eso? ¿Estaría yo abierto a la oportunidad de conversar acerca de este tema? Y ese no se empezó a transformar en un sí de poquito a poquito. Y ya en el momento en que lo empecé a contemplar y dije, ok, listo, lo vamos a hacer, etcétera, etcétera. Luego esa voz dijo algo y es, ¿sabes cómo vas a dar esa charla? Con cero preparación. No sé si ustedes me conocen a mí, pero yo mis charlas las ultra mega preparo. Es decir, yo me siento, dedico una hora, me pongo música, llego a un esquema exactamente qué es lo que voy a decir. Incluso cuál es el chiste que voy a decir, cuál es el tono de voz que voy a utilizar. No tan hasta allá, a veces yo exagero un poco, pero yo tengo todo muy bien estructurado. Y por alguna razón yo sentía que esta charla debía no estructurarla. Y yo dije: ¿en serio? Y la respuesta era: sí. O sea, confía en que todo va a salir bien. Confía en que tú tienes la conexión conmigo, es decir, con Dios. Para compartir cosas valiosas a las otras personas alrededor de tu proceso. Entonces, señoras y señores, si ustedes no se llevan nada de esta sesión, es porque no la estructuré. No, mentira, es porque justamente siguiendo escuchando esa voz, no tengo nada de estructura. O sea, les soy sincero, no tengo ni PowerPoint ni nada, no tengo nada. Estoy llamémoslo así lanzándome llamémoslo así, a ese vacío, y confiando de que acá puede llegar a surgir algo interesante. Y que lo interesante que siento que puede surgir acá, y es este año, por una serie de situaciones personales, algunas las puedo contar, algunas, bueno, no es que no pueda, la verdad las otras no las quiero contar, empecé a recibir bastantes llamados de conectar más con Dios. Y uno de esos llamados fue De una forma muy particular, el año pasado yo estaba tomando un entrenamiento de negocios de una persona que admiro mucho en el mercado inglés, que se llama, bueno, el mercado anglo, que se llama, él se llama Perry Marshall, y él habla mucho de estrategias de crecimiento de negocios, no sé qué, ta ta ta. Y entonces en uno de sus entrenamientos él mencionó que su guía principal de su negocio era Dios, y que él tenía una relación muy cercana con Dios y que Dios le daba muchas cosas, que Dios le daba estrategias de negocios, que Dios le daba respuestas, que Dios le daba indicaciones, guía, etcétera, etcétera. Y yo y mi mente de negocios dijo: ¿cómo funciona eso? Entonces empecé a indagar un poco más acerca de lo que él compartía. Y bueno, la historia es bien, bien curiosa, pero no se las voy a contar. Lo que sí les puedo contar es que Él tuvo una serie de dioscidencias o de coincidencias que lo llevaron a construir una relación muy fuerte con Dios. Entonces, cuando yo me puse a pensar en mi propia historia, yo me daba cuenta de algo, porque cuando empecé a profundizar en todo este proceso, una de las primeras cosas que me pidieron que hiciera era que hiciera journaling o diario, que escribiera haciéndome preguntas alrededor de de mí mismo, de conocerme más a mí, de incluso preguntarle cosas a Dios. Y hay veces incluso dejar la pregunta abierta para que después, con, o sea, recién me levanto, la primera cosa que yo hago es tomar mi diario y escribir flujo libre. Y yo me acuerdo que una de las primeras cosas y esas conversaciones que tuve con Dios que surgió fue: Julián, ¿por qué tratas de hacer todo tú solo? Eso fue una de las preguntas que me surgieron, porque cuando yo miro hacia mi pasado, yo he tendido como a tener esa sensación de querer controlarlo todo, sí, de que yo controlo todo el, ¿cómo se llama?, el destino y la meta y el camino, y tiene que ser así, y si no sale así entonces me emberraco. Eso es en otros lenguajes, se dice me encabrono, me me salgo de onda, me— y yo tiendo a ser como ese tipo de persona en general. Y yo sé que en el mundo, especialmente el mundo espiritual, recomiendan mucho el hecho de soltar. O sea, define una intención, suelta, confía que las cosas van a salir bien. Y entonces, no sé qué tipo de soltador eres tú, pero si yo me escribo a mí, cuando yo hablo de soltar, yo digo como que, ok, listo, confío en ti, Dios, que sea lo que Dios quiera, pero hay donde no sea lo que yo quiera y que se me dé exactamente como yo quiero y en la hora en que yo quiero, etcétera, etcétera. Entonces digamos que a lo que voy es que en lo personal a mí me cuesta soltar, especialmente me cuesta soltar el cómo. Yo soy muy alineado en lo personal con el lograr el cómo. ¿Alguien más se siente identificado con ese tipo de soltador? Déjeme ahí en la zona del chat. De mí no vas a estar hablando, Abril. Yo, Andrea, qué locura. Santos felinos. A veces me cuesta soltar, trato de no hacerlo. Y señoras y señores, este año ha sido un poco explorar más alrededor de eso, de soltar, de confiar. Ahora, no es de la irresponsabilidad, no es el no prepararse, no es el no estudiar, no es el no hacer las cosas, no, pero sí de contar más con ayuda, llamémoslo en este caso divina. Porque otra de las cosas que también ha sido una gran revelación para mí, y esto quizás es obvio para muchos de ustedes, pero para mí no lo era, es nosotros tenemos algo que es extremadamente preciado, que es la vida. Y cuando uno piensa en todo lo que tuvo que suceder para que nosotros estemos aquí en este momento vivos. Es un montón de cosas, un montón de cosas. Inclusive solo entender cómo nosotros funcionamos como biología es un sistema increíble de millones de años de evolución, y aquí estamos. Y una de las cosas que reflexionaba, no me acuerdo si esto lo escuché o lo reflexioné en mi diario, es hablando con Dios. Es si Dios es capaz de crear el universo Si Dios es capaz de crear todo lo que nosotros tenemos la fortuna de hoy vivir y conocer como mundo, ¿será que Dios no es capaz de ayudarnos a nosotros en nuestros sueños, en nuestros deseos, en nuestros propósitos? Porque curiosamente yo aprendí algo de estas conversaciones que tenía con Dios. Y mucho ojo, cuando digo de conversaciones me refiero a un proceso en donde yo hago preguntas, donde yo pido cosas, donde, por ciertas, de ciertas maneras, Dios me responde a mí. Hay veces es a través de voces internas, a través de mensajes de otras personas, a través de coincidencias. Yo les voy a contar un par de coincidencias que han ocurrido este año. Y en esas conversaciones, una de las cosas que me he dado cuenta es que le importamos muchísimo a Dios si estamos dispuestos a pedir, si estamos dispuestos a abrir nuestros corazones y decirle quiero ayuda con esto, tengo problemas con esto, etcétera, etcétera, etcétera. Porque una de las cosas que de alguna u otra forma a mí me podía pasar es, pero o sea, ¿cómo le voy a pedir a Dios algo si—? Y eran dos conversaciones, una yo soy muy afortunado y soy muy bendecido, o sea, tengo muchas cosas, o sea, ¿para qué le voy a pedir más a Dios? Sí, estaba así, estaba sintiendo como algo especie de, ¿cómo se dice? Como de que, es que, ¿acaso no crees que da suficiente, Julián? Y me di cuenta de algo, y es, a Dios le tienen sin cuidado esas cosas. Dios está dispuesto a darte más si tú quieres más. Y no solo es darte más por más porque tú pides y ya está. También es un proceso de lo que veíamos en la sesión pasada con Jessy el día de ayer, y es en quién nos vamos a convertir también para hacer match con ese nivel de cosas que nosotros podemos llegar a querer en un siguiente nivel. Entonces, esa era una de las conversaciones. La segunda conversación es: pero Dios tiene muchas cosas y tiene problemas. Más importantes que resolver que los míos. O sea, tiene que lidiar con los niños que están muriendo de hambre en África. Y bueno, en fin, tantas problemáticas que tenemos a nivel mundial. O sea, para mí sería como casi, no sé si irresponsable, pedirle: oye, ayúdame que mi facturación crezca. O sea, me sentía como insensato. Pero me di cuenta de algo también, y es que Dios realmente tiene la, llamémoslo así, la voluntad, el deseo de ayudarnos profundamente con lo que sea que nosotros queramos. Y es más, incluso Dios se interesa por nuestras cosas específicas. Nosotros con mi esposa nos movemos en un mundo que se llama el mundo de los negocios digitales o el marketing digital, etcétera. Y por ejemplo, digamos que a Dios le interesa cosas y detalles específicos de mi caso personal, como por ejemplo Si yo quiero mejorar mi conversión de la landing page, que es algo muy específico de lo que nosotros hacemos, él va a estar ahí para ayudarme justo a eso, si yo le pido eso, sí, y si estoy abierto a escuchar. Entonces, una de las principales lecciones que yo me he llevado en este proceso es: pide ayuda, pide guía, pide sabiduría, y la vas a obtener. La vas a obtener. Yo me acuerdo que este año, si fue este año, creo que sí, les voy a contar una historia que creo que no había contado antes. Y es, hay veces uno se desvía del camino, no, pero creo que esos desvíos del camino siempre le ayudan a uno a volver a reconectar con lo verdaderamente importante de la vida, incluso también de los negocios. Entonces, probablemente ustedes saben que nosotros hacemos algo que se llama un lanzamiento de la comunidad de la alta productividad. Y entonces esos lanzamientos normalmente son con una semana gratuita de contenido donde hay 3 o 4 clases. En la última vendemos la comunidad y luego hay una semana de inscripciones. Entonces, en algún momento quisimos mejorar la facturación y las conversiones de nuestro lanzamiento. Entonces, ¿qué fue lo que pasó? Dirigimos más nuestra intención y nuestro foco en todo el tema de números, de conversiones, de facturación, de dinero. Y nada de malo con eso, solo que fue un desastre porque nos desviamos muchísimo de nuestro centro. Si alguno de ustedes conocen nuestra marca, uno de los valores principales de nuestra marca es compartir mucho valor, es ser auténticos, hablar con honestidad, es hacer una serie de cosas que por quizás el foco excesivo en números en ese momento dejamos de hacer. Entonces nuestros resultados fueron así como bajitos, y entonces Nosotros en ese momento estábamos en un grupo de mastermind de personas que les estaba yendo muy bien, sí, que están facturando, que los lanzamientos estaban funcionando muy bien, etcétera, etcétera. Y de hecho, sí, yo entraba a redes sociales y a Instagram a mirar a otras personas cómo les estaba yendo, y lucía como que a ellos les estaba yendo súper duper mega bien, y nosotros no, estábamos como re flojos. Entonces, en ese momento yo me empecé a cuestionar algo, porque de, bueno, de una serie de personas que saben mucho marketing digital y demás, ellos nos empezaron a insistir que dirigiéramos la promesa de nuestro negocio hacia algo muy específico que nosotros no queríamos, que no representa quiénes somos nosotros, pero que en teoría, lógicamente, hace mucho sentido que nosotros lo hiciéramos. Hicimos el cambio, no les voy a decir específicamente cuál fue, y fue un desastre, como les estaba contando, los resultados del lanzamiento. Entonces, después de ese lanzamiento, yo quedé como sin sabor, diciéndome, changos, ¿será que por acá sí es? O sea, ¿será que sí vamos a poder crecer ese negocio prometiéndole a la gente todo este tema organización del tiempo, productividad, con nuestra filosofía? ¿Será que más bien deberíamos hacer cosas alrededor del tema y el mundo del marketing digital, bla, bla, bla, etcétera, etcétera? Y entonces En ese momento yo salí a caminar, que es una de las cosas que hoy en día disfruto mucho, es uno de mis hábitos pilares, y me encanta tanto caminar con Jessy y con Cambalín. De hecho, mírenlo, aquí está. Cambalín, saluda a la cámara. Sí, comportate. Hola, gordo. Hola, Cambalín. Entonces salimos con él a caminar, salimos con mi esposa. Hay veces salgo solo yo. En esa ocasión me acuerdo que salí solo. Y me sentía como frustrado. Yo dije: Dios, dame por favor una señal alrededor de qué hacer, sí, alrededor de cuál es el camino. Estoy abierto, mándame algo que sea supremamente claro, que me diga qué decisión podemos tomar. Porque nosotros estamos pensando en lanzar un nuevo curso, cambiar de nicho, bueno, diferentes cosas, porque no nos había ido muy bien. Entonces yo fui a salir, di mi vuelta a caminar. Entonces después llamé a Jessy y digo: oye, estoy cerca de la tienda, ¿quieres que lleve algo para la casa? Y Jessy me dice: sí, trae unos arándanos, la fruta favorita de Jessy, arándanos. Entonces fui a la tienda y tomé los arándanos, los puse en el carrito de mercado, y cuando fui a pagar, las filas que se ponen para hacer el pago estaban llenas. Excepto de una caja. Solo había una caja que tenía la fila más corta, y entonces me fui hasta allá, hacia esa que era al otro costado de donde yo estaba. Entonces caminé, fui a la caja a pagar, y en medio, y en el, en el, cuando uno va a pagar en un supermercado, ustedes saben que ahí te hacen, no, los dulces, las sneakers, la no sé qué. Ahí en esa sección no hay dulces ni sneakers, sino hay libros. Hay libros, habían varios libros, pero hubo un libro. Pero bueno, antes de contarte el específico del libro, es, este libro yo ya lo había escuchado en inglés varias veces, es uno de mis libros favoritos del mundo mundial, y yo no sabía que estaba en español, no sabía que lo habían traducido, una editorial lo tradujo a español, y cuando fui a la caja a pagar estaba justo ese libro sobre el stand de libros, mirándome a los ojos. Y fue en el que me enfoqué directamente. O sea, no es que yo miré otros y me lo encontré, no. Fue, mis ojos fueron directamente a ver ese libro. Y en ese momento yo sentí algo especial. Y lo que yo sentí es: esa es la señal, esa es la señal. Y entonces, ¿qué fue lo que yo hice? Tomé el libro, lo miré, dije: no puede ser, no puede ser. Lo compré. Y luego de pura curiosidad yo me dije, ¿será que hay otras copias? Ya se los muestro, esperen, esperen. Y me regresé a buscar si habían otras copias de este libro y no habían otras copias. Y hemos vuelto a la misma tienda porque es donde nosotros hacemos mercado. Yo le digo a Jessy, baby, no hay más copias, mira, te muestro. Y escarbamos, escarbamos, y en realidad no hay. Y es este libro, se llama Gestión del tiempo para mortales. Súper recomendado, es de Oliver Burkeman. Y para mí fue una señal súper mega clara porque ese es un libro de gestión del tiempo, es un libro de gestión del tiempo, no es un libro de algo más. Entonces, para mí, para Julián Castañeda, ese fue un mensaje divino de Dios de Julián. Por ahí es, o sea, la cosa va alrededor de ese mensaje que tú estás hablando de organización del tiempo y de productividad. Entonces yo me he dado cuenta que cuando estamos confundidos, de hecho lo veíamos ayer, no sé si alguno se quedó para la PIR, la sesión de PIR al final que tuvimos. Jessy nos decía lo siguiente, y es: cuando tenemos un dilema, confundidos, usualmente queremos buscar la respuesta en otras personas, sí, allá afuera, sí. Entonces ingresamos a Google, le preguntamos a expertos y demás cosas, pero Creo que una inteligencia muy importante que nosotros podemos empezar a utilizar más en nuestra vida, e incluso también en nuestro negocio, es ese tipo de indicaciones de Dios, es ese tipo de señales que el universo, Dios, como quieras creer, en esa fuerza suprema tiene para nosotros. Y esas señales, desde mi experiencia, se dan si cumples dos condiciones. 1, si yo pido una señal, ahí empieza el proceso de generarse esa señal. 2, si confío en que voy a recibir una señal. Es decir, es un proceso que tiene para mí 2 elementos. Uno es pedir, que es esencial, pide y se te dará. Y segundo, estar abierto, dispuesto y con la confianza que tú vas a recibir. Y eso ha sido gran parte de mi experiencia. Entonces, la mayoría de mañanas, porque no les puedo decir que son todas, tomo un espacio para conversar con Dios, para reflexionar y demás. Y me he dado cuenta de algo también en este proceso, y es: el tiempo que yo invierto conversando con Dios es mil veces más poderoso que el tiempo que yo gasto viendo cosas en redes sociales. Entonces, una de las cosas que yo he empezado a hacer es alejarme muchísimo, muchísimo de redes sociales desde el punto de vista de consumidor. Listo. Y mucho ojo acá, yo no, no crean que yo acá les estoy diciendo qué tienen ustedes que hacer con sus vidas ni que les estoy dando consejos, porque en esta ocasión específicamente no. Aquí, de verdad, de corazón, yo lo que te quiero compartir Son algunas de las cosas que he tenido la oportunidad de vivir este año, en pro de que tú las veas. Y si algo de esto resuena contigo, quizás ustedes reflejado, o sientes que algo de lo que te estoy compartiendo que a mí me ha ayudado, es de supremamente súper bienvenido de abrazarlo, de intentarlo y probarlo en tu vida, de acuerdo. Entonces, cerrando ese paréntesis, este año yo he hecho un esfuerzo bastante intencional de estar bastante alejado de redes sociales, porque las redes sociales nos dejan muchísimo ruido, nos dejan muchísimo ruido. ¿Qué te puedo decir? O sea, creo que, bueno, si ustedes conocen mi contenido, las redes sociales, cuando nos pasamos del consumo, no es que no las consumas, sino ya es el exceso de consumo, lo que nos empiezan a generar es un montón de confusión, de ruido, de, bueno, de dilemas y demás. Y de hecho, por eso muchos saben Se los voy a mostrar aquí en la pantalla, que yo tengo esta obra de arte como mi fondo de pantalla. Esta obra de arte es de un autor que se llama James Christensen, un artista americano, y él pintó esta obra que se llama The Listener, que sería como el escuchador o el que escucha. Bueno, no sé cómo se diga en español, pero él se pintó a sí mismo en este en este retrato, en esta obra, y él se dibujó a sí mismo cerrando los ojos, mirando hacia adentro, como una posición puede ser de oración, de meditación. Es, mejor dicho, la imagen que él quiere reflejarnos con esta obra es que él se está escuchando a sí mismo, está escuchando su sabiduría interior, y afuera hay un montón de ruido Él pintó personajes famosos de su época y también personas cercanas a él, como, yo no sé, él dice que aquí está su suegra, que aquí están personas externas. Imagínate ser un mundo donde las redes sociales todavía no existían, y él sentía que necesitaba este recordatorio para conectar con su música interior, no con el ruido exterior. Y yo tengo esto como un recordatorio para constantemente ir hacia adentro. Pero ir hacia adentro también tiene que ver muchísimo con escuchar la voz de Dios. Dios habla muchísimas formas, de muchísimas, muchísimas, muchísimas formas. Es más, inclusive esta podría llegar a ser una forma, porque no hay forma, o mejor dicho, hay muchas formas. Que Dios utiliza para llegarte a ti con los mensajes que tú necesitas escuchar, si decides escucharlos en el momento adecuado. Y una de las cosas que me he dado cuenta es que nosotros podemos ser mucho más, como se dice, ponernos mucho más accesibles o ser más amigables para que más de esos mensajes nos lleguen a nuestra vida. ¿Cuál es una de esas situaciones que yo me he dado cuenta que ayuda mucho? Es estar en silencio, es estar en silencio. Y por eso también una de las cosas que he hecho este año es darme espacio para hacer cosas donde normalmente en otros escenarios estuviera escuchando un podcast o un curso, porque hay que ser productivo y hay que escuchar algo productivo. Hay veces donde no escucho nada, aunque sí escucho mucho, o sea, no escucho algo externo No escucho un audiolibro, no escucho un podcast, porque antes, no sé si alguno de ustedes se siente identificado, es como que en todo tiempo muerto que yo tenga hay algo en mis orejas que me está hablando alguien, sí, un mentor, un libro, algo por el estilo. Voy en un Uber, audio. Voy en una fila de un banco, que no me gustan las filas del banco para nada, pero audio. Estoy en la fila del supermercado haciendo la fila solo yo, audio. Estoy lavando los platos, que como les decía ayer, no me gusta, pero hay veces lo hago, Estoy haciendo el desayuno, audio, y siempre estoy ahí, siempre estoy ahí. Incluso ya pensaba, pensaba, me voy a comprar unos audífonos no acuáticos sino resistentes al agua para que cuando me esté duchando pueda seguir escuchando un audio. Así era mi nivel de obsesión, señores, señores. Entonces todo tiempo muerto, aprovéchalo, Julián, aprende algo, sé productivo, bla, bla, bla. Ok, funciona. Sí funciona. Ahora, ¿qué era lo que sucedía también? Yo lo escuchaba a 2.5 o hay veces incluso, bueno, a 2, a 2.5. ¿Por qué? Porque un libro de 6 horas, Julián, si lo escuchas al doble, te toma solo 3. Ah, entonces eres más productivo, logras conseguir estudiar 2 libros en el mismo tiempo que te costaría estudiar uno. Y yo me di cuenta de algo, y es que uno, el escuchar las cosas en una velocidad muy alta me pone en un estado mucho más acelerado, sí, porque me requiere a mí prestarle más atención a un ritmo que es mucho más acelerado. Y ese ritmo acelerado se traduce en muchas cosas. En mi caso se traduce en ansiedad, se traduce en afán. Y me doy cuenta que cuando estoy ahí no tomo las mejores decisiones. Entonces, bueno, la historia va alrededor de que me ha dado espacios donde cuando he lavado los platos, solo he lavado los platos, y mi mente empieza: ponte un audio, sí, escúchate en fr, o escucha no sé qué cosa que tienes pendiente. Porque tengo muchos libros pendientes por leer. Pero curiosamente, en muchos de esos escenarios, cuando he estado en silencio, llamémoslo así, en el momento presente, haciendo lo que estoy haciendo en ese momento, me han llegado no solo grandes ideas sino grandes respuestas a las preguntas que yo he tenido. Entonces yo me doy cuenta de algo que es algo que yo quiero traer mucho más a partir de ahorita y en 2024, y es abrir más esos canales de escucha. Sí, porque si tú pides una respuesta o tienes una pregunta o algo, a menos de que te des el espacio para escuchar, va a ser difícil desde mi punto de vista que la respuesta te llegue, de acuerdo. Entonces, eso también me lleva a reflexionar acerca de la importancia de desarrollar esa relación proactivamente con Dios. Y como nosotros enseñamos en nuestra filosofía, todo lo que tú quieras que crezca y que mejore requiere de, de, ¿qué requiere? Miembros de la CAP, brillen y ayúdenme aquí en la zona del chat. Todo lo que tú quieras que mejore y crezca requiere de qué, es un elemento. Déjame saber aquí en el chat. Tiempo, tiempo, tiempo, tiempo. Correcto. Jesús, tiempo de calidad. Correcto. Si tú quieres, yo sí quiero, son las cosas hoy en día más importantes para mí. Si tú quieres una mejor relación con Dios, debes sí o sí dedicarle tiempo a esa relación. No hay forma de que mejore si no le dedicamos tiempo de forma regular, consistente e intencional. Y no es hacer una oración rápida solo para ponerle un check en nuestro tracker de que oré. No, no se trata de eso. Se trata de hacerlo bien hecho, con intencionalidad, como tiene que ser hecho. Tú sabes. Y mira, y cada uno de nosotros tendremos nuestras diferentes prácticas. Para mí puede ser el diario, para ti puede ser leer la Biblia, o puede ser meditar, puede ser entrar en oración, o puede ser el ayuno. Hay muchas formas de conectar con Dios, cualquiera es válida, la que tú sientas que te conecta y que te genera esa mayor conexión. Entonces es la que yo te invito a que traigas más, sí, agéndala. Hay veces uno por estar tanto en el día a día, en los urgentes, en el negocio, en lo que está pasando, etcétera, etcétera, deja de hacer esas cosas, y esas cosas son extremadamente importantes. Y acabo de acordar otra cosa. Qué sucedió ese año, que fue muy curiosa. Entonces resulta y pasa que ese mentor que yo les digo que se llama Perry Marshall escribió un libro que está en inglés que se llama Memos from the Head Office. Se los voy a escribir: Memos from the Head Office, Perry Marshall. Y Resulta y pasa que, ¿dónde está? Aquí está en el chat. Chat, ahí está. Memos from the Head Office, Perry Marshall. Ahí está el libro y el autor. Ah, perdón, que no le puse las mayúsculas. Perry Marshall. Entonces, ese es un libro en donde él cuenta su experiencia y también la de personas que él ha conocido de manera muy cercana de cómo ellos han construido una mejor relación con Dios para escuchar a la musa de la inspiración, a esa sabiduría, para que nos ayude a nosotros en nuestra vida. Resulta que yo compré el libro y él tiene una serie como de recursos y regalos que da con el libro, unas cosas digitales, unas, bueno, en fin, unas entrevistas adicionales. Y entonces él decía: registra tus datos para recibir esos recursos. Entonces yo registré mis datos para recibir esos recursos. Y sé lo que se conoce en nuestro mundo, un opt-in. Entonces, luego de eso me enteré que él en su programa, o sea, en el programa pago, que yo no hago parte, no he hecho parte todavía, él tiene algo que se llama Memos from the Head Office. Y resulta y pasa que hay una serie de personas que tiene una conexión tan directa y tan fuerte con Dios que son capaces de verte a ti sin saber tu nombre, o bueno, de pronto solo saben tu nombre sin saber nada, y decirte: yo siento que Dios te quiere dar este mensaje. Y te da un mensaje a ti, y lo que reportan las personas es: guau, ¿cómo me pudo haber dicho eso sin conocerme? Y es por esa conexión que tienen estas personas. Entonces él, dentro de su programa, que es un programa de negocios, 100% negocios, cómo crecer negocios digitales, bla, bla, bla, Él tiene una sesión especial donde ofrece eso. Y entonces un día me llegó por error, porque yo no soy parte de su programa, me llegó por error una invitación a que participara en una de esas sesiones. Yo asumí que era parte porque estaba registrado en el libro. Entonces yo registré mis datos. Eso ocurría— ¿en qué mes ocurrió eso, baby? ¿Te acuerdas? Junio, eso fue en junio, eso fue en junio, agendamos las sesiones, era como un martes a las 11 de la mañana, algo así por el estilo. Y justo en esos momentos nosotros estábamos de vacaciones, entonces estábamos de vacaciones, yo me había registrado, yo le había contado a Jessy, mira, están haciendo esto, y ese mismo día que era la sesión, estábamos en la mañana, salimos ahí, estábamos en, bueno, un lugar lleno de naturaleza, estamos haciendo como una especie de mini picnic Y Jessy me preguntó: ¿Vas a ir a esa sesión? Yo le dije: no, estaba pensando que no porque estamos de vacaciones y no quiero conectarme al computador, no sé qué, bla, bla. Yo había decidido que no quería ir. Y Jessy me dijo: pues, ¿sabes qué? Yo quiero ir. Y entonces yo dije: bueno, pues vayamos. Entonces nos conectamos desde el hotel y Es una cosa loca, loca, loca, loca, loca, porque es un señor, él se llama Gary, y es otra, es otra señora que se llama Laura, todos en inglés. Y tú te conectas a una sesión en Zoom como esta y empiezas a armar una lista de los participantes. Primero va tal, tal, tal, tal, tal. Nosotros éramos como el séptimo, el octavo. Primero fui yo, Julián, y luego fue Jessy. Entonces Cuando el señor, lo único que hace es decir, ok, el siguiente es Julián Castañeda, no sé qué, ta ta ta. Lo que el señor, lo que Dios, el mensaje que tiene para ti es esto, y te empieza a hablar. Y me empezó a hablar a mí, y yo dije, este man tuvo que haber stalkeado mi internet, o sea, tiene, o sea, tiene información secreta, o esta gente tiene un, no sé, un sistema donde investigan a la persona antes de la llamada para poder saber con exactitud cosas, sí, que yo decía, o me stalkeaste o me das miedo, o sea, una de dos. Entonces la cosa fue tan poderosa que nosotros lo contactamos a él directamente, yo lo contacté para ver si existía la posibilidad de que nos hiciera algo más profundo, llamémoslo así, o sea, no solo la sesión grupal sino una sesión uno a uno. Entonces nos dijo: claro que sí. Y bueno, esas son mis tarifas, no sé qué. Nosotros compramos y adquirimos una sesión de memos, como ellos lo llaman, y nos agendamos con Jesse. Entonces tuvimos una llamada privada con él y él nos dijo algo que es parte de lo que yo te quiero compartir a continuación, y es la cosa más importante de tu vida, me dijo a mí, Julián, es cultivar la mejor relación posible con Dios. Si eso está bien, todo el resto es de ahí que fluya, va a ser muchísimo más fácil. Él me dijo, bueno, él me dijo una serie de cosas que yo dije, me está hablando a mí, o sea, me está hablando directamente a mí. Y quizás el mensaje que yo siento que puedo compartir contigo es eso: cultiva una mejor relación con Dios. No te voy a decir ni cómo, ni qué deberías hacer, ni si es en la mañana, ni en las noches, ni en las tardes. No, yo creo que tú sabes cómo luce esa conexión con Dios. Otra de las cosas que él nos dijo, por ejemplo, a Jessy le dijo: mira, tú eres una mujer extremadamente intuitiva. Y a mí me dijo: tú tienes bastante inteligencia. Y yo: oh, me conoce muy bien, es de mí. Entonces dijeron: esos dones que cada uno de ustedes tiene, púlanlos, o sea, dedíquenles tiempo para que eso les permita servir a más personas. Entonces es algo que nosotros insistimos muchísimo, y eso se lo aprendí al sistema Josh Waitzkin. Y la frase que yo me recuerdo constantemente es que tú, que tu vida e incluso también tu negocio sea una expresión de quién tú eres a través de tu arte. En otras palabras, que tu arte, tu vida y tu negocio sea una expresión de la verdadera autenticidad de quién eres tú. Entonces, eso tiene que ver con un proceso de autoconocimiento, de conocer nuestros dones, de conocer quiénes somos nosotros, y de ponerlos también al servicio de otras personas. Porque ahí, desde mi punto de vista, tienes lo mejor de dos mundos. Uno, estás apalancándote de algo que ya está en ti, que a ti te fluye mucho, eres muy bueno, porque son dones, son talentos. Fortalezas, y dos, al compartirlas con otras personas y servir a otros, entonces tú te encuentras con que ese servicio se convierte en grandes, extraordinarias cosas, en el impacto que tú tienes, en el crecimiento que tú tienes a nivel como persona, también incluso el crecimiento que tiene tu negocio en ámbitos financieros y demás. Entonces, quiero dejarte con esa reflexión. Y es cómo luciría en este, no solo 2024, o sea, hoy, mañana, a partir de este momento, cómo luciría una mejor relación con Dios, tú con Dios, sí, ustedes, cómo puedes cultivar esa mejor relación. Porque me he dado cuenta que hay periodos donde yo he descuidado esa parte. Y cuando descuido esa parte, tiene que ver con la conexión interior y demás, me desconecto muy fácilmente de mí, del propósito, de la gente, de lo que hago. Es más fácil procrastinar, es más fácil distraerse, es más fácil tomar decisiones que no alineadas con lo que verdaderamente, en mi caso, yo quiero. Es más fácil cagarla también, o sea, es más fácil cometer errores. Pero me he dado cuenta que cuanto más tiempo, y no se trata de exceso, pero de una forma bien consciente, le dedico a esa relación con Dios, más claridad tengo, más motivación. Y volviendo a uno de los principales puntos de los que les decía, también les quiero hacer una confesión, y es que creo que también es un mensaje que quiero que que en mi caso se ancla muchísimo más, y es: está bien confiar en ti y confiar en Dios, en el camino. Tú no te las tienes que saber todas, no te las tienes que saber todas, Julián. Les voy a hacer una confesión, esto es de todo corazón. Yo en lo personal siento, y ustedes miran si están de acuerdo o no, especialmente los que ya han participado en otras versiones del taller de MAV, que este, inclusive solo hemos tenido el día número 1, ha sido sin lugar a dudas el mejor MAV que hemos hecho hasta el momento, el mejor de los mejores. Sí, o por lo menos yo, desde mi interior, cuando me reflexiono a mí mismo y digo, oye, Julián, están haciendo algo genial. Y no lo digo porque sea nuestro programa, no lo digo por nada, sino porque de verdad, de corazón, lo siento. Y lo hablábamos ayer con Jessy. Y curiosamente es el más que menos hemos preparado. No es que no haya preparación, no me malinterpretan, no es que no haya preparación, no es que las conferencias, no es que el Notion, no es que no se le haya puesto cariño ni tiempo y dedicación, solo que en esta ocasión no nos obsesionamos con la preparación. Sí, y soltamos muchas cosas, soltamos muchas cosas. Les cuento la diferencia de un MAF del año pasado y un MAF como este. Por ejemplo, el año pasado yo me acuerdo que nosotros estábamos bien tensos, sí, porque mucha expectativa, cuánta gente se va a conectar y qué vamos a decir en la conferencia número 1, y cómo hacemos para que además sea diferente del año pasado y no repitamos las mismas cosas, pero las mantengamos la esencia. También estaba la presión de las ventas, no, al SNED. ¿Cuánta gente se ha inscrito en la CAP? ¿Cómo hacemos la oferta de la CAP? ¿Cómo hacemos bla bla bla? Había mucha de esa presión. Y cuando nosotros cedíamos a esa presión, esa presión nos llevaba a tratar de controlar absolutamente todo. Sí, ¿qué voy a decir? ¿Cómo lo voy a decir? Y mi conferencia, ¿cómo va a estar estructurada? Y escribir absolutamente todo. Este año tomamos una decisión. De hecho, eso vino más del lado de Jessy que de mi lado. Jessy dijo: ¿Y si confiamos en que todo va a estar bien? Y sí, dedicamos tiempo a la conferencia, cómo se va a llamar, qué historias vamos a compartir, cuál es el ejercicio, las hojas de trabajo. Sí, pero no fue un nivel obsesivo. Y curiosamente, tanto esa semana de preparación de MAF como ayer, como inclusive hoy que está arrancando ahora el día del segundo día de MAF, lo hemos sentido muy tranquilo. Y nos hemos permitido fluir y hemos confiado en que no estamos solos, porque Dios está de mi lado o dentro de mí, o no sé cómo sea la relación. Pero digamos que para mí es el hecho de no tener preparada, de verdad, esta charla o algo, y el hecho de que siento que están surgiendo cosas valiosas es una demostración total. Y quizás solo sea para mí porque yo soy el que estoy viviendo esta experiencia, que también hay que confiar, también hay que soltarnos, también hay que delegar, llamémoslo así, ciertas cosas del camino. Y creo que es una combinación de lo mejor de una combinación de dos cosas, de lo— es una combinación trayendo lo mejor de cada uno de los dos mundos. Porque planear para nosotros es esencial. Lo que estamos haciendo desde nuestro punto de vista aquí en el mapa es esencial. Hacia dónde voy, cuáles son mis planes, etcétera. Fantástico. Sin embargo, ¿por qué no contar con un poco de ayuda divina de Dios en el camino? Términos de dirección, términos de apoyo, en términos de incluso inspiración, de respuestas. Entonces, eso es parte de lo que les quería decir. A través de este proceso he logrado conectar bastante con: 1, desarrollar la mejor versión posible de una relación con Dios. 2, confiar y también a veces soltar. Hay veces logras mucho más soltando que tratando de controlar absolutamente cada uno de los pequeñitos detalles que pueden hacer, sí. Y mucho, vuelvo, insisto, no es que no haya preparación, no es que haya, no haya estudio, no es que no haya esas cosas, pero no lo hagamos a un extremo en donde lo estamos haciendo porque queremos estar absolutamente seguros de las cosas, cómo van a salir, y lo tenemos así como de una forma muy rígida y aferrada. No, podemos ser más abiertos, vamos a prepararnos lo suficiente y podemos dejar que incluso las cosas también vayan tomando su propio ritmo. Nosotros poniendo nuestra intención, acción, etcétera, etcétera. Entonces, los escucho en el chat, ¿cómo reciben esta charla? ¿Qué les parece? Los leo en el chat, no los escucho en el chat. Tienes incluso tu tono de voz diferente, mucho más tranquilo. Sí, el año pasado teníamos un, pues no es que es un script palabra por palabra, pero sí algo. Y hay veces pasaba que se me olvidaba algo de la conferencia. Ah, yo debí decir esto y no lo dije. Entonces estaba la sensación de culpa, no, lo hiciste mal. Tú debes estar compartiendo esta historia o debes estar anclado a esto y no lo hiciste, entonces lo hiciste mal. Esta vez no tenemos eso, lo vuelvo, insisto, sí tenemos una estructura, pero estamos fluyendo muchísimo. Nos dice: tu mensaje fue mi señal divina, gracias. Qué lindo. Nos dice Claudia Lorena: súper, lo que complementa perfecto todo lo que se aprende en la CAP. Nos dice Vivi: grandiosa, mil gracias por compartirlo. Gaby, es tangible que Dios te habló. Muchas gracias, Elena. Genial, Julián, gracias por compartir tu proceso. Gaby, gracias, porque como bien decías, eso también es una respuesta para algunos de nosotros. Demasiado excelente, se aprende a diario. Y yo, Lisette, wow, a mí me encantó todo lo que nos trajiste de tu corazón. Valoro mucho este mensaje de Dios a través de ti. Muchas bendiciones para ustedes. Muchas gracias, Jasmine. ¿Será que esto de disfrutar el camino es soltar, confiar en la divinidad a nuestro lado? Buena pregunta, yo creería que sí. Nos dice Abril: muy alineada conmigo, me gustó mucho oír este proceso y eso confirma que no estaba loca, es aprender a seguir mi intuición. Y ahora que Abril trae el tema de la intuición, esa es otra de las cosas que nosotros también hemos traído muchísima intencionalidad este año, y vamos a traerle incluso más el próximo año. En diseñar nuestro negocio, gran parte de nuestra vida basado en eso, en esa música interna, lo que queremos, no necesariamente lo que el ruido afuera nos dice que tenemos que hacer y demás. Alejandra: me encanta, siento que hay una energía diferente, que todo está cargado de mucho amor, naturalidad y definitivamente toda la gloria para Dios. Amén y muchas gracias. Amelita: es lindo como la vida nos va mostrando espejos. Gracias por compartir. Angélica: Les juro que yo no esperaba esto. Otra confesión: cuando yo tengo mucho miedo de algo, mi ego quiere evadirlo y se imagina escenarios diciendo ojalá pase algo para que no se dé. Yo en algún momento llegué a pensar ojalá se caiga el internet, o sea, ojalá, no sé, ojalá pase algo para que yo no tenga que dar esta conferencia. O bueno, conferencia, charla, como sea que se llame, porque tenía mucho miedo, les soy sincero. Y me parece muy lindo que haya resonado con ustedes. Angélica, muy especial y coherente este mensaje que nos propones hoy. Qué bueno que te decidiste hacerlo, muchas gracias. En realidad yo solo escuché e hice caso. Otra cosa, cuando tú sientas que Dios te está hablando, busca una forma de tomar acción hacia allá, ¿de acuerdo? Es decir, en otras palabras, demuéstrale a Dios que estás— si tú estás seguro, segura de corazón de que esa es la voz de Dios que te está hablando, asegúrate de alinear tus acciones de forma responsable hacia eso que estás escuchando. Listo. Andrea, creo que no me da para leerlos a todos, pero Andrea: soltar y confiar, Dios dos términos en mayúscula que acabo de escribir. Total, Arturo, mi reflexión es que Dios es nuestro centro y las señales que nos da en el camino nos ayudan en nuestro propósito de vida. Gracias por compartir esta experiencia. Gracias a ti, mi hermano, qué gusto tenerte por acá. María López, excelente. ¿Nos podrías contar un poco más del journaling que haces? Pone sus preguntas e ideas y vas respondiendo conforme lo vas sintiendo, muy al libre de conversaciones con Dios. Excelente pregunta. Mira, lo que yo hago y lo que a mí me ha funcionado es dejar una pregunta abierta en las noches. Entonces, eso lo hago como parte de mi ritual muchas veces de la noche. Entonces, yo tomo mi journal y escribo una pregunta. Puede ser una pregunta abierta, una pregunta cerrada, y es, no sé, por ejemplo, ¿cuál es la charla que vamos a dar de bonus, de regalo en marzo? ¿Cuál debería ser? ¿Cuál es la mejor? Y dejo la pregunta. Y no trato de responder nada, solo abro la pregunta. Y hay veces cuando estoy inspirado, cierro los ojos y como que me repito la pregunta, respiro y suelto. Eso no lo hago todo el tiempo, pero me ayuda mucho como enclarar esa intención de hacer la pregunta. Y al otro día en la mañana, lo primero que yo hago después de ir al baño, con lo que arranco mi ritual de la mañana, bueno, hay veces varía, a veces arranco con meditación, luego arranco con journal. Pero tomo mi diario y justo debajo de donde está la pregunta escribo lo que sea que se me ocurra, lo que sea que se me ocurra. Y obviamente no siempre la respuesta va a estar ahí, hay veces llega más adelante, a veces llega otro día, etcétera, etcétera. Pero me he dado cuenta que ese proceso, en mi caso personal, funciona muy bien. Uno es hacer una pregunta y al otro día es estar respondiendo alrededor de ella. Entonces eso funciona. ¿De qué Carolina? Hermosísimo, ¿qué? Experiencia transformadora que nos compartes y a su vez contribuye con nuestra transformación. Gracias. Nos dice Lina: me encanta, llevo un par de años estudiando espiritualidad y dándome cuenta que somos más quienes buscamos este despertar, también aprendiendo a soltar y verme como un canal de un mensaje que es más grande que yo. Totalmente. Sol: la preparación se lleva cultivando mucho tiempo. Con lo que has aprendido y estudiado, un momento de entrar en puro flow Gracias, Sol. Elisa: aún más resuena con mi filosofía. Qué lindo, me encanta. Norma, Marco, Jolines, hay muchos mensajes. Jolines: me ha tocado el alma, estoy llorando. Julián, gracias. Les cuento algo, yo también he llorado mucho al conectar estas cosas. De hecho, este año ha sido un proceso muy interesante. Ya con esta historia cierro porque tenemos un taller. Qué hacer. Entonces, en Semana Santa, en algún momento, yo sentí una, un fuerte deseo de estar un día solo conmigo mismo de Semana Santa. Y no sabía qué iba a hacer ni nada, pero yo tenía un fuerte deseo de estar solo conmigo mismo. Entonces Ya habíamos quedado que íbamos a quedarnos en la casa de mis suegros unas semanas para compartir, bla, bla, etcétera. Entonces yo le dije a Jessy, yo me acuerdo de, baby, te quiero contar que uno de esos días no voy a estar más que en el apartamento. De si te vas a quedar solo es Semana Santa, evidentemente no pasa nada. Entonces me quedé solo y Y lo que hice fue, no sé si ustedes conocen el tema de respiraciones holotrópicas, que es como respirar muy fuerte, o sea, así. Es algo que si quieren hacerlo investiguen muy bien para hacerlo bien hecho, pero que en mi caso personal me ayuda también a silenciar la mente, el ego, etcétera, etcétera. Entonces hice una sesión de esas respiraciones con un método que se llama el método de Wim Hof, y después de eso simplemente me solté a escuchar. Lo que sea que llegara. Y lo que me llegó fue una chilladera impresionante. O sea, lloré y lloré y lloré y lloré y lloré y lloré y lloré. Yo no entendía por qué yo lloraba, yo no entendía por qué yo lloraba. Entonces pues saco mi journal y empiezo a escribir, y dentro de esa escritura una de las cosas que me apareció fue algo que tiene que ver con amor incondicional, y es Yo siento que durante gran parte de mi vida yo solo me he amado condicionalmente. Julián, si tú eres exitoso y logras esa facturación o logras esta meta, entonces te amo, te admiro, te respeto, pero si no, no. Y ahí me llegó un mensaje que fue como: Dios es amor incondicional. No importa lo que sea que tú hagas, no importa las cagadas que hayas hecho, Eso es hablándome a mí, Julián. O sea, no importa lo que sea que tú hayas hecho, tan malo que pueda ser ante los ojos de cualquier persona, Dios igual te ama infinitamente. Y lo que yo me llevé de esa experiencia fue, y ese es el mismo amor que yo quiero que tú tengas contigo, Julián, amor incondicional. Ámate a ti mismo con todas tus, con toda tu luz. Y también con toda tu sombra, porque todos tenemos sombra, todos tenemos errores, fallas, defectos, lo que quieras, todos, absolutamente todos. Pero, ¿qué tal si te amas y desde ese proceso me das cuenta que cambiar es mucho más fácil? Mejorar esas fallas, esas sombras, darles un poco más de luz es mucho más fácil cuando incluso las aceptamos y las amamos. No porque digamos que está bien, sino porque queremos cambiar. Entonces quizás ese es el mensaje final, y es amor incondicional. Señoras y señores, me alegra muchísimo, muchísimo tenerlos acá. Y me tengo que ir porque ahorita me voy para algo que se llama MAF. ¿Lo conocen? Voy a empezar un taller que se llama El Mejor Año de Tu Vida. Se lo recomiendo un montón, la verdad está buenísimo. Y vamos a empezar el día número 2. Listo. Entonces, señores, señores, tengo 9:55 de Colombia. Voy a, vamos a hacer una cosa para solucionar un mini, no, un mini asunto técnico que tenemos. ¿Cuántas de ustedes están conectados acá? 165. Voy a cerrar la sala porque tengo que cerrarla. Listo, entonces ustedes van a salir de esa sala de Zoom y vamos a regresar en 5 minutos a las 10 en punto a la misma sala. Si te vas a tener que volver a conectar de nuevo Listo, entonces déjenme un hashtag entendido si se entendieron las instrucciones. En realidad, lo único que tienes que hacer es volver a entrar a la misma sala, al mismo link, al mismo enlace, la misma liga, ahorita a las 10 de la mañana de Colombia. Listo, y empezamos la segunda parte del taller. Listo, entonces recuerden, voy a cerrar la sala, no se asusten, luego regresamos a las 10. E iniciamos oficialmente el segundo día 2 de MAF. Señores, señores, qué lindo tenerlos por acá. Las mejores bendiciones y seguimos en el taller. Un abrazo, gracias por escuchar, de verdad, de corazón, gracias por escuchar.










