Cómo escuchar la voz de Dios en tu vida y negocio

Julian Castañeda shares how to hear God's guidance in life and business through daily journaling in a red notebook, asking questions before sleep, and creating silence to cut through noise from phones and social media. He describes how a book unexpectedly appeared to confirm his path, and explains how divine signals arrive calmly, seek the common good, and push you out of your comfort zone.
Chapters
El día de hoy te quiero hablar de algunas de las prácticas que en lo personal me han ayudado a poder escuchar más la guía y la dirección de Dios. Todos nosotros siempre nos vemos enfrentados a decisiones diarias, hay veces pequeñas, hay veces decisiones grandes, ya sea a nivel personal, a nivel de negocios. ¿Es mejor ir por el camino A, B, C, D? ¿Debería hacer esto o lo otro en mi vida o en mi negocio? Y hoy en día creo que tenemos muchas herramientas que nos pueden ayudar a decidir, desde hacer la famosa pruebas y, ¿cómo se llama?, beneficios y contras del camino A, el camino B. Hoy en día muchas personas les preguntan incluso a varias inteligencias artificiales para determinar cuál es la mejor forma de actuar, o si debería hacer esto o lo otro. Pero finalmente yo creo que la mejor fuente de información alrededor de qué es lo mejor que tú deberías estar haciendo con tu vida y las decisiones a tomar viene de arriba, viene esa conexión con Dios, viene esa conexión con la divinidad, con la fuente creadora. Etcétera. Y a lo largo de los años he tenido la oportunidad de haber recibido respuestas, guía y dirección de una forma muy clara, muy directa, hay veces de hecho muy mística, entre comillas, mágica, que me han llevado a tomar decisiones acertadas tanto en mi vida como en mi negocio. Yo recuerdo que de hecho la primera vez que empecé a conectar con esta idea de que podíamos tener una conversación con Dios fue en el año 2017. En ese año nosotros estuvimos participando de un evento en Barcelona que fue la primera versión de algo que se llama Mindvalley University. Entonces estábamos allá y mi esposa de hecho fue a ese evento, fuimos juntos, pero lo que la convenció a ella fue que iba a participar un escritor que se llama Neale Donald Walsch. Y Neale Donald Walsch escribió una serie de libros que se llaman Conversaciones con Dios. Yo en ese momento no creía mucho en esas cosas. Y había un seminario de creo que 3 días que iba a ser él, aparte de la experiencia Mindvalley University. Mi esposa dijo: yo quiero ir, o sea, yo sí, yo sí quiero ir. Y yo estaba: ¿será que sí voy? ¿Será que no? Yo dije: bueno, por como por acompañarte y ver qué onda, me voy a inscribir. Yo me inscribí y lo que yo no sabía es que ese seminario o esa charla, etcétera, todo lo que él iba a compartir estaba diseñado 100% para mí. Y una de las ideas que resonó muchísimo conmigo es que absolutamente todos tenemos una relación directa con Dios. Es decir, no hay intermediarios. Nosotros podemos estar conversando, hablando, recibiendo guía, dirección con Dios a través de diferentes procesos. Y él nos enseñó un par de prácticas, nos hizo incluso ahí en vivo una serie de ejercicios para poder hacerlo. Y entonces, en el camino fui practicándolo y me di cuenta que entre más nosotros fortalezcamos esa relación, esa vía abierta de comunicación que tiene que ver con hablar, muchas veces pedir, orar, etcétera, etcétera, pero también tiene que ver con estar receptivos y poder escuchar. Entonces más Dios y el Creador nos van a poder dar dirección. Entonces, de hecho, también para contarte un poquito alrededor de esa experiencia, no siempre la dirección, señores y señores, viene con rainbows and flowers. Sí, acá quizás me estoy adelantando un poco, pero te cuento que en esa experiencia de ese seminario con él, con Neil Donald Walsh, Una de las principales cosas que surgió fue el hecho de reconocer y recibir la señal directa de que lo que yo estaba haciendo en realidad no era algo que debería continuar haciendo, o por lo menos no en esa etapa de mi vida. En ese momento lo que yo estaba haciendo era una agencia de marketing digital, y me tomó más o menos un año y medio el poder actuar en relación con esa realización, porque ahí lo que surgió en mí Fue la pregunta de, ok, si esto no es lo mío, lo que hemos construido durante los últimos años, entonces, ¿a qué me debería dedicar? Entonces sintió como una especie de vacío, crisis existencial. Y de hecho mi esposa siempre me decía, oye, pero bueno, si tú no quieres esto, entonces, ¿qué quieres? Y mi respuesta era, no sé. Pero el punto es que muchas veces la dirección que Dios o el Creador te va a poner a ti no necesariamente se siente cómoda. Y siempre, no siempre, pero en muchas ocasiones te va a llevar a replantearte cosas, alinearte con el camino en que, en el que de verdad deberías estar yendo. Y ese fue justamente mi caso. Y de hecho, por eso en 2019, 2018, 19, hicimos la transición. Fue la quiebra de la agencia, que en realidad fue una quiebra autogenerada. No fue porque no fuera rentable, porque las campañas no funcionaran, no. Fue porque yo estaba tan desconectado de la agencia y lo que estaba haciendo en ese momento y la forma en cómo lo estaba haciendo, que yo simplemente, es como si tú tienes un avión avión y lo sueltas. Si tú sueltas un avión y no le, no lo piloteas, no lo direccionas, etcétera, el avión poquito a poco va a ir descendiendo hasta que se estrelle. Y eso fue justamente lo que nos pasó. Y me tomó a mí un año y medio tomar, tomar esa, llamémosle así, decisión de transición de vida alrededor de escucharme más a mí, escuchar más mi propósito y poder emprender en relación con eso. Y por eso en el 2019 empecé a hablar del tema organización del tiempo, productividad para emprendedores, y etcétera. Entonces Hay una serie de principios que yo me he dado cuenta en este proceso de poder escuchar y recibir guía. El primero es que no hay intermediarios. La comunicación puede ser directa entre tú y el creador, no necesitas absolutamente nada. Y súper bienvenida cualquier práctica, religión, persona, etcétera, que pueda llegar a servir como un canal o como algo que te puede llegar a conectar, pero no es que sean necesarios. La conversación y la relación que nosotros podemos cultivar con Dios es directa, no necesitamos ningún intermediario. Pueden ayudar, sí, pero no es 100% necesario. Lo siguiente es que esto lo aprendí también en este taller de Neale Donald Walsch, y es: Dios y el Creador siempre te están hablando, siempre de los tiempos. O sea, no hay ningún momento en donde no te esté dando dirección, claridad, señales. Hay veces pueden llegar a ser sutiles, hay veces pueden llegar a ser más fuertes. El problema es que muchas veces no estamos escuchando. Hay veces estamos tan en el día a día, tan preocupados, tan estresados, tan alejados de nuestra conexión interna, que simplemente las señales no nos llegan. Sí, es como si estuvieran ahí todo el tiempo, pero como no estamos dirigiendo nuestra atención a escuchar, entonces simplemente no entran, no son registradas por nosotros, y simplemente es como si no existieran. Entonces la pregunta clave que nos debemos hacer acá es si nosotros estamos escuchando. Hay una frase que nosotros siempre repetimos a nuestros estudiantes y que yo siempre me repito a mí mismo, y es el concepto de escuchar nuestra música interna versus el ruido exterior. Y hoy en día, señoras y señores, hay demasiado ruido exterior con redes sociales, inteligencia artificial. Hay muchas cosas de lo que deberías estar haciendo, de lo que no deberías estar haciendo, de la mejor opción, etcétera. Y a veces, cuando nos dejamos llevar tanto por el ruido exterior, perdemos conexión interna. Una de las principales vías y vehículos de comunicación con Dios es a través de tu introspección, y eso es a través del silencio. De hecho, una de las prácticas, ya me estoy adelantando un poco, pero una de las prácticas que a mí me ayuda es no estar todo el tiempo recibiendo inputs. ¿Qué significa? Que no todo el tiempo yo esté escuchando un podcast, esté leyendo un libro, esté escuchando música, etcétera. Por ejemplo, yo antes era de los que siempre que tenía un tiempo, entre comillas, muerto, aprovechaba para estudiar. Sí, entonces estaba cocinando con un audiolibro, salía a caminar con Kambalik, que es nuestro perro, un audiolibro, estaba haciendo cualquier cosa, un audiolibro. Y según yo, eso era lo mejor que podía hacer. Pero me estaba perdiendo la oportunidad de tener un espacio en silencio en donde yo pudiera estar conmigo mismo sin necesidad de ninguna información que me esté entrando y escuchar diferentes señales. Entonces siempre, siempre te está hablando. Y usualmente, usualmente sucede que los mensajes que tú sí o sí tienes que escuchar y que son más relevantes para diferentes momentos de tu vida, en algún momento van a empezar como algo sutil. Sí, tú puedes sentir una leve intuición, un leve empuje hacia una dirección. Si tú dices, no sé, acá hay algo que me llama la atención, y puede ser muy sutil, muy pequeño, pueden haber incluso algunas coincidencias, mi esposa las llama diosidencias, que te dicen, oiga, por aquí es. Y al inicio son sutiles. Y lo que yo me he dado cuenta, y eso también lo he aprendido varios de mis mentores espirituales, es que si tú no escuchas el mensaje, entonces lo que va a hacer la vida y Dios es que te va a poner escenarios más difíciles, más retadores, incluso llenos de dolor, en pro de que escuches el mensaje. En mi caso, tú sabes que yo me enfermé por estrés crónico y demás, y durante mucho tiempo yo ya había escuchado el mensaje de varias maneras de que me estaba excediendo en el trabajo, pero solo fue hasta que yo me enfermé y hasta que hubo dolor en mi vida que realmente me llegó el mensaje. Entonces, muchas veces algo que tú tienes que escuchar lo puedes escuchar de una forma, llamémosla, amigable, desde el punto de vista de mensajes sutiles y demás, Pero si no escuchas a lo largo del tiempo lo que va a hacer Dios y la vida para que tomes tu lección y aprendas lo que viniste en este mundo a aprender, tiene que ver con crear dolor. Listo. Entonces muchas veces las crisis, los momentos más difíciles de nuestra vida, nos llevan a tener realizaciones y aprendizajes supremamente importantes. Y ahora, yendo al tema de las prácticas, hay varias que en lo personal a mí me ayudan muchísimo. La primera que yo utilizo todos los días, o por lo menos casi todos los días, es algo que se llama journaling, o hacer diario, y es utilizar la palabra escrita. De hecho, es también la que nos enseñó a nosotros Neil Donald Walsh en su taller. Yo siempre utilizo una libreta, en mi caso con mi color favorito rojo, entonces utilizo una libreta roja. Y básicamente el proceso que yo he bautizado bajo el nombre de Mastermind con Dios y ha ido evolucionando a lo largo del tiempo Uno de sus componentes es justamente este journal. Y en este journal, en este diario, lo que yo escribo tiene que ver con pedir señales, sí, con pedir dirección y cómo lucen más o menos. Si yo, por ejemplo, estoy ante una decisión de debería ir a por A o por B, entonces lo que yo hago es que empiezo a plantear la pregunta y empiezo a escribir simplemente lo que se me ocurra. Eso también se lo aprendí a Julia Cameron con sus, creo que se llaman páginas de flujo libre, no me acuerdo, las páginas matutinas se llaman, Julia Cameron lo llama así. Y consiste en escucharte a ti mismo, a ti misma, y simplemente tener un flujo libre de conciencia. Es decir, que lo que sea que tú estés pensando en ese momento, tú lo estás transcribiendo, sí, en el papel a mano. Entonces básicamente consiste en muchas veces hacer preguntas. Una de las fórmulas que de hecho yo solo aprendí de un mentor que se llama Josh Waitzkin: si tú tienes una pregunta importante que quieres resolver la quieres dejar a Dios, al universo, para que te den claridad, escríbela idealmente en la noche. Sí, puede ser antes de ir a dormir o no necesariamente antes de ir a dormir, pero lo que tú haces es simplemente dejar la pregunta abierta. No vas a tratar de responderla. Tú puedes decir la pregunta: ¿qué debería hacer? O debería hacer esto, lo otro. O debería decir que sí a esta propuesta o no. O muéstrame cuál es mi siguiente paso. No sé, cualquiera que sea la pregunta, tú la escribes lo que haces es que las sueltas. Es decir, no miras, no tratas de responder, no tratas de ponerle ni lógica ni absolutamente nada, sino que las sueltas. Y no necesariamente el siguiente día, a veces puede tomar un poco más de tiempo, te vas a dar cuenta que en diferentes espacios de silencio y de no estar ocupado te van a llegar respuestas. Es el famoso momento eureka. El momento eureka, piensa en tu historia, siempre va a llegar cuando tú no estás ni trabajando ni en el escritorio, ni siquiera cuando estás en el negocio. Te llega cuando estás en la ducha, cuando estás en un avión, cuando estás en el carro conduciendo, cuando estás corriendo haciendo ejercicio, cuando estás con tu perro, cuando estás caminando. Cuando las características es uno, estás desconectado de la ocupadez, así le llamo yo, de estar ocupado. Y lo otro es que estás en un ambiente donde tú estás tranquilo y estás receptivo. Y de hecho, entre tú más trates de encontrar un momento, breca, menos te llega. Sí, el proceso funciona con haces una pregunta y sueltas, listo. Y en el diario es uno de los lugares donde tú puedes recibir bastante información alrededor de eso, listo. Entonces yo tengo un ritual que he establecido porque yo soy de los que cree que si tú haces las cosas muy amigables contigo misma o contigo mismo, el poder hacerlas va a ser muy, muy disfrutable. Entonces, en mi caso, yo me siento con el journal, me pongo mi bebida favorita, que es un Bulletproof Coffee, que es un café especial con ciertos ingredientes que me encanta, y voy haciendo eso. Hay veces pongo música como para incentivarme, música clásica. Hay veces pongo frecuencias, que la frecuencia del 1111 y tal cosa, como para crear un ambiente que se sienta profundo, que se sienta reflexivo, en donde yo pueda profundizar alrededor de eso. Listo. La siguiente práctica, esta funciona súper bien y de hecho te deja así como con los pelos de punta por lo mágica que en muchas ocasiones pudiera llegar a ser, es que tú pidas señales directamente. O sea, que tú le hables a Dios. Ahorita te incluso te comparto el formato que yo aprendí, eso lo aprendí a Perry Marshall, de cómo tú puedes pides directamente señales para que haya algún evento muchas veces misteriosos, muchas veces que tú no puedes anticipar, que te dé una confirmación y que te dé una guía clara de qué es lo que deberías hacer. Yo me acuerdo que una de las primeras veces que utilicé esto de pedir señales fue en algún momento donde en nuestro negocio la verdad no nos estaba yendo bien económicamente. Hicimos una serie de lanzamientos de nuestro producto principal que se llama la Comunidad de la Alta Productividad, y en ese momento no nos había ido bien, perdimos dinero. Después creo que hubo otra campaña que tampoco funcionó, etcétera. Entonces en ese momento empezó una crisis porque yo decía: siento que estoy como empujando mucho esto y no está fluyendo, etcétera. Entonces yo pensé en virar, en girar y en tomar otra dirección, en que de pronto no era la comunidad de alta productividad, etcétera. En fin, el caso es que yo estaba como con esa duda de que será que si es por ahí, si no, entonces ¿por qué las cosas están tan complicadas?, etcétera. Entonces yo pedí la señal con el formato que te voy a compartir ahorita y no me acuerdo cuánto tiempo pasó desde que la pedí, pero no pasó más de una semana. Y en una de esas yo estaba de regreso a casa y a mí me gusta mucho caminar. Entonces estaba en un café, estaba haciendo journaling, ta ta ta, regresé a casa y ahí mismo se me ocurrió llamar a Jessy, a mi esposa. Entonces yo le llamé y dije, baby, voy de regreso a casa, ¿quieres que te lleve algo? Y mi esposa me dijo, sí, quiero que me traigas mi fruta favorita. Y obviamente todos en el mundo mundial sabemos que la fruta favorita de Jessy son los arándanos. Entonces fui a la tienda a comprar arándanos. Entonces fui a una de estas cadenas en Colombia, se llama Carulla. Entonces fui y entonces busqué los arándanos. Cuando fui a la caja a pagar, habían como 3 cajas abiertas, pero tenían mucha fila, o sea, muchas personas haciendo fila para poder pagar. Y no sé si tú sabes, pero curiosamente yo, a pesar de ser una persona muy paciente para las cosas micro, no lo tiendo a hacer mucho. O sea, usualmente yo veo una fila como de 2 personas y yo digo, vámonos, o sea, ya no fue, ya no fue. A mí me da mucha jartera, mucha pereza el tener que esperar, especialmente en fila. Entonces yo vi como una de 4, una de 5, yo dije, eso es una eternidad. Pero yo vi que allá al fondo había una caja que estaba vacía. Entonces yo dije, voy a ir a esa. Entonces caminé hacia esa caja y curiosamente justo esa caja en ese momento estaba al lado del stand donde estaban los libros. Entonces yo, al pasar la librería o donde venden los libros, un libro que llamó la atención, sí, un libro que me llamó la atención, fue como el que destacó dentro de todos. Y entonces yo lo agarré y yo dije: no puede ser que este libro esté acá, ya está en Colombia, ya esté disponible en español. Porque ese libro yo lo he leído un par de años atrás por recomendación de Tim Ferriss, que es un libro fantástico, yo lo recomiendo un montón. Que se llama 4000 Semanas, en español se llama 4000 Semanas: Gestión del Tiempo para Mortales, y el autor se llama Oliver Burkeman. Y este libro tiene que ver 100% con productividad, tiene que ver de hecho con una productividad consciente, o sea, no es la productividad trabajo duro estilo hustle que usualmente nos enseñan, sino es una productividad bastante diferente. Entonces apenas yo vi el libro yo sentí como una descarga de corriente en mi cuerpo y yo dije no puede ser, Sí, entonces yo lo agarré, lo compré, lo pagué, me quedé con él en las manos, luego salí y yo dije: esto está raro. O sea, porque este libro yo no sabía ni siquiera que estaba en español, estaba justo ahí. Bueno, en fin, fueron muchas, entre comillas, coincidencias. Luego yo me regresé a ver si habían más copias del libro, sí, solo por curiosidad, y resulta que no. Si habían más, yo me había llevado la última. Entonces el punto para mí, para mí en ese momento, la señal que me llegó a través de ese libro fue el hecho de: es por ahí, Julián, o sea, tu camino sigue siendo por ahí, o sea, sigue ese camino de poder enseñar a las personas esa productividad más consciente o con mayor balance de vida, con mayor equilibrio. Entonces, ¿cómo tú puedes pedir una señal? Una señal tú la puedes pedir ya sea de forma escrita o de forma mental, o si quieres lo puedes verbalizar. Y la fórmula o la manera de poder pedir la luz. Y así tú dices: Dios, Creador, Universo, como lo llames, está perfecto. Dame una señal tan clara que no quepa duda que viene de ti, que me ayude a tal cosa, lo que quieras, que me ayude a decir si voy por el A, si voy por el B, que me ayude a decidir si le digo que sí o que no a esta propuesta, que me ayude a tal cosa. Listo. Y luego, ¿cuál es tu misión? Tu misión es soltar, como hablamos, porque si tú todo el tiempo estás viendo a ver si hay señales ahí ya no estás permitiendo que Dios haga su trabajo. Hay que entender, y eso probablemente lo vamos a hablar en un podcast futuro, qué está en tu control y qué no está en tu control. Si tú, tu misión no es que te llegue la señal, tu misión es estar abierto para que te llegue. Por eso la estás pidiendo, entonces necesitas hacer que Dios haga el trabajo, y el trabajo usualmente va a suceder de una forma mágica. Y te podría contar muchísimas historias de señales que me han llegado así. Y lo siguiente es: necesitas estar muy atento a lo que vibra interiormente contigo, llamémoslo así, o lo que tu intuición te lleva. Porque muchas de esas señales, por ejemplo, el libro estaba fuera de mí, sí, yo fui y se creó toda una serie de circunstancias que, ¿estás de acuerdo? Ya mi esposa dijo que sí, arándanos estaban todas las filas. Entonces, no sé, a mí me gusta ver que Dios pone exactamente todas las condiciones a nuestro favor para que nosotros estemos donde tenemos que estar. Sí, o sea, todo fue puesto para mí en este escenario para que yo llegara a este libro. Y más que para que llegara a este libro, es para que llegara a la realización de cuál es el camino que debo seguir. Y lo mismo te va a pasar a ti. Ahora, en ese camino también nosotros somos partícipes activos dentro de ese proceso. Y una parte esencial, desde mi experiencia, es que tú estés muy atento, atenta, a las cosas que vibran dentro de ti y que se siente como un impulso. Hay una persona que se llama Sonia Choquette y ella habla mucho acerca de la intuición, y ella dice que la intuición muchas veces se siente como un ligero hilo que te está halando hacia una dirección. Y muchas veces eso no hace sentido mentalmente, pero tú sientes como un, en inglés se dice, un pull, un llamado, algo que hacer ahí. Te doy un ejemplo, eso pasó el año pasado. El año pasado me hicieron una invitación general a bueno, a ciertas cuentas de Hotmart a un evento. Y cuando yo vi la promesa del evento, pues la verdad no era como algo muy, muy chévere, o por lo menos que me interesara. Siento yo, la veía mi esposa, y como que entre los dos veíamos, pues el evento la verdad no es que sea tan valioso, por lo menos no para nosotros en ese momento. Pero había algo dentro de mí que quería ir a ese evento y yo no lo sabía justificar. Sí, de hecho yo estuve en varias ocasiones dispuesto a cancelarlo porque yo decía, pero es que, ¿qué voy a aprender allá? Pero había algo en mí que quería ir. Entonces yo dije, bueno, vamos al evento. Fui al evento y la speaker, porque no habían dicho quién iba a ser el speaker o la persona que iba a presentar, era una persona que estaba hablando de diferentes estrategias, etcétera, etcétera. Y cuando ella empezó a hablar, yo empecé a sentir como que sería chévere trabajar con esta persona. Sería chévere, cool, padre colaborar con esta persona en un proyecto profesional, especialmente porque desde hace mucho rato, no es que en ese momento lo estuviera buscando activamente, pero yo decía sería genial en algún momento contar con este perfil de persona en el equipo para que pudiéramos hacer este proyecto. Y de repente estaba ahí al frente. Luego, cuando ya terminó la presentación, yo corrí cual fan, aunque no era fan, pero fui de los primeros en acercármele a ella y le dije oye, me encantó tu presentación, chévere, ustedes cómo trabajan, etcétera. Y a mí dice: oye, yo te conozco, yo te he visto en algún lado donde nos hemos visto. Empezamos a hablar y resulta que nos conocíamos desde hace 7 años. Ahí con mi esposa hemos participado en un mastermind que primero surge aquí en Bogotá, luego fue en Brasil con uno de nuestros mentores de marketing digital. Y resulta que nosotros habíamos sido parte con ella de ese proceso, ahí nos conocíamos. Entonces pues, oye, sí, no sé, hablemos, intercambiemos números. Y al cabo de al mes y medio ya estamos colaborando y hemos hecho varios proyectos conjuntos y está siendo una muy buena relación. Entonces eso fue puesto, sí, o sea, yo no es que estuviera buscando un perfil. Le hice, que es otra de las cosas donde yo me he dado cuenta, por ejemplo, que el creador y Dios te pueden, llamémoslo así, poner las cosas de una forma bastante interesante en el camino. Porque el proceso normal para poder colaborar con alguien es, bueno, voy a buscar una persona que cumpla o una empresa que cumpla con esas condiciones, y voy a entrevistar a 3, y hago esto, hago los productos encontras, analizo, etcétera, y me decido, y entrevisto. En este caso no, o sea, eso es, todo ese evento fue puesto para mí. Entonces, si tú combinas esto, si tienes una práctica idealmente diaria donde estés abierto y en silencio para escuchar mensajes, para comunicarte, para tener una línea abierta de comunicación con Dios y con el Creador, y entre más atento estés a las señales de lo que te va a ir poniendo Dios, el Creador y la vida, mucho más vas a poder escuchar acerca de esa guía y esa claridad. Y para finalizar, te quiero contar cómo distinguimos si una señal, o si un mensaje, o si algo que aparece en tu vida realmente viene de Dios y del Creador, o si viene quizás desde otro lugar. Porque en varias ocasiones a mí lo que me ha sucedido es que por diferentes circunstancias, diferentes elementos, yo siento que esta es una respuesta divina, y al cabo del tiempo me doy cuenta que no. Que yo la estaba confundiendo. Y hay algunos elementos que te permiten a ti distinguir. De hecho, yo me acuerdo que, por ejemplo, hubo un momento en donde mi esposa se fue de vacaciones, yo me quedé solo, y por alguna razón vi un documental de un gurú de marketing donde decía no sé qué, etcétera, etcétera, y esto es lo mejor que hemos hecho con el negocio. Y en ese momento yo sentí, wow, esto es lo que yo quiero hacer con mi negocio. Y entonces yo estaba tan convencido que era una señal divina, que era una señal de la dirección próxima de mi negocio, etcétera, que Tome la decisión a la semana, o sea, no, al día siguiente de empezar a ejecutar eso que había recién recibido en esa señal, entre comillas. Y dejé yo en lo personal varias veces, varios meses de hacer algo que ya venía funcionando, que eran en ese momento las clases de alta productividad. Y resulta que lo que yo creía que iba a revolucionar nuestro negocio, de hecho hizo todo lo contrario. Nos hizo perder dinero, nos hizo perder oportunidades y nos hizo desviarnos un montón. Y de hecho, la razón fue que yo muy impulsivamente me dejé llevar por algo que en algún momento lo percibí como sexy, como interesante, sí, como un objeto brillante. Entonces, ¿cómo haces tú para saber si una señal viene de Dios o no? Lo primero es siempre esas señales van a venir con mucha calma, con mucha profundidad. No quieren que tú tomes una decisión aquí de la noche a la mañana. Sí, Dios no tiene afán. Si nosotros sentimos afán, es una cosa nuestra, de nuestro ego, que quiere las cosas rápido, que no quiere esfuerzo, que quiere la solución mágica. Dios no te da una respuesta ni que se sienta con afán, sino siempre va a venir con calma. Lo siguiente, esto no me ha pasado a mí, pero lo he escuchado de varios de mis mentores, y es siempre las señales, guía, dirección y demás está diseñada para construir el bien común, sí, no para destruir absolutamente nada. Siempre va a construcción. ¿Qué significa construcción? Aportar valor, servir, que todos ganemos, sí. No solo va a estar pensado en que tú ganes o en que yo gane, sí. Si yo voy a ganar en contra, o, ¿cómo decirlo?, o a costa de otras personas, Entonces no, no viene de Dios. Puede venir del ego, pero no necesariamente de esa comunicación directa con Dios. Y lo siguiente es que entre más importante sea la dirección que tú estés pidiendo, usualmente te va a llevar a ti a salirte de la zona cómoda. Dios no quiere que tú te quedes en la zona cómoda. Usualmente lo que quiere es que tú te transformes. Y la mayor parte de veces, y la mayoría de situaciones, van a requerir que nosotros nos salgamos de nuestra zona cómoda. Y sí que tomemos decisiones difíciles, y sí que tomemos riesgos, y sí que tomemos un camino que no luce cierto, que no tenemos certeza de si va a funcionar, que nos da muchísima incertidumbre, pero que por ahí es donde tenemos que hacer Eso, por ejemplo, me sucedió a mí, no sucedió a nosotros. Cuando yo recibí esa señal de cerrar la agencia, o en realidad no era tanto cerrar la agencia, era un paso requerido para ir a buscar y perseguir mi propósito. Y era incierto, sí, muchísimo, porque estamos arrancando prácticamente desde ceros en situaciones bien complicadas porque tenemos muchos, tenemos $20,000 en deudas, etcétera. Entonces, cuando algo cumple esas condiciones viene en calma, se siente en profundidad, está pensado en el bien común, no solo en tu beneficio, sí, en el bien común. Está pensado en construir y está pensado en que tú te transformes. Y para esa transformación, eventualmente vas a tener que tomar una decisión o hacer algún par de acciones que te saquen de tu zona de confort. Entonces, lo más seguro es que eso sí venga de Dios. Si no, probablemente viene de otro lugar. Puede ser el ego, puede ser la emoción, puede ser muchas cosas. Porque hay veces nosotros podemos llegar a estar muy emocionados alrededor de escuchar algo, es que uy, vi este webinar y vi esto, y entonces esta es la señal porque justo llegó, si no, no hubiera llegado. No sé, una de mis reglas, o nosotros tenemos con mi esposa una serie de reglas, la primera es no tomamos decisiones en caliente. Y en caliente significa o con demasiada emoción, o hay veces con demasiada rabia, frustración, miedo, ansiedad, incertidumbre, Ese no es el lugar. Eso lo aprendimos a un mentor. Nunca se toman decisiones con una emoción demasiado elevada, y menos hizo una acción de hacer ya. Como, como Dios no tiene afán, entonces nosotros tampoco deberíamos tener afán, y podemos darnos la oportunidad de esperar un par de días para ver cómo encaja eso que nosotros estamos recibiendo, que nosotros empezamos a decir si de verdad viene si no viene de esta fuente, etcétera, etcétera. Entonces nosotros tenemos, por ejemplo, esa regla. La siguiente regla, que está muy relacionada con esa, es: a mí siempre me gusta, cuando tengo ese nivel de conciencia, esperar un poco. Porque hay veces, me ha sucedido un montón, que simplemente era un impulso del ego que quería una gratificación instantánea, pero no necesariamente estaba pensando en el largo plazo. Hay veces me vienen ideas, yo quiero hacer esto, ta, ta, y esta es la revolución. Y en ese momento se siente así, pero yo tengo un test y es, ok, ¿cómo se siente aquí a 3 días? ¿Cómo se siente de aquí a una semana? Porque si vuelvo a revisar y en una semana no se sigue sintiendo así, entonces era muy impulsivo. Pero si vuelvo y lo reviso y todavía hay fuego ahí, todavía hay algo que me llama, etcétera, entonces ahí hay alguna dirección, hay alguna señal. Listo. Entonces, ¿cuál es tu misión? Tu misión a partir de acá es, en primer lugar, y es la misión más importante de todos, es construir de forma muy consciente una relación muy abierta, muy cercana con Dios. Y como tú la quieras construir, hay muchas formas. Yo te compartí las que en lo personal a mí me funcionan muy bien, y he hecho algunas de las que me funcionan muy bien. Y lo siguiente es empieza a escuchar más. Recomendación, te lo dije, te lo dejo acá ya para cerrar: busca más momentos de silencio, busca más momentos de desconexión, busca más momentos de alejarte del ruido de afuera. Eso, por ejemplo, implica salir de pantallas, dejar de escuchar libros, podcast, etcétera, y que tú estés, por ejemplo, en una caminata en la naturaleza, o no sé, algo que a ti te conecte contigo mismo, que no requiera ningún estímulo externo, ni música, ni libros, ni nada. Tú estés tú contigo mismo. Ese es uno de los escenarios en donde más vamos a poder escuchar nuestra música interior y no el ruido exterior.










