Cómo ser más disciplinado en tu negocio/emprendimiento

En este monólogo motivacional, Julián Castañeda narra su trayectoria personal desde la adolescencia, cuando descubrió el libro Padre Rico, Padre Pobre de Robert Kiyosaki y se comprometió a no trabajar para otros, hasta su paso por la universidad y un call‑center donde mantuvo una disciplina extrema (levantarse a las 5 am, cumplir horarios, entregar tareas). Tras renunciar y lanzar su propio emprendimiento, experimenta una caída drástica en su disciplina: vuelve a dormir hasta tarde, pospone tareas y se siente culpable, creyendo que hay algo “mal” en él. Analiza este patrón y llega a la gran realización de que los humanos están diseñados para prosperar en grupo; cumplimos mejor con obligaciones externas que con promesas a nosotros mismos porque el entorno social nos regula. Cita a autores como Robin Sharma y Jim Rohn para reforzar la idea de que el círculo cercano influye decisivamente en la productividad. Concluye que, para vencer la procrastinación y ser más disciplinado como emprendedor, es necesario rodearse de personas con metas similares y crear un “grupo de rendición de cuentas” que haga que la acción sea más fácil y natural.
Chapters
llámalo así, el verdadero hack de la procrastinación. Cuando hablas del antídoto a la procrastinación, o sea, ¿cómo dejas tú de procrastinar? Toma acción. Pero si fuera tomar acción tan fácil, todo el mundo tendría resultados. O sea, si madrugar fuera tan fácil, todo el mundo madrugaría. Si comer bien fuera tan fácil, todo el mundo estaría súper fit y saludable. Si hacer ejercicio fuera tan fácil, todo el mundo estaría fit y saludable. Si publicar contenido fuera tan fácil, todo el mundo tendría cientos de millones de seguidores. Pero tomar acción, a pesar de que suena simple, no es fácil. Ahora, ¿cómo podemos volverlo más simple y más fácil para nosotros? Yo lo entendí a través de una experiencia personal de vida que te quiero contar. Ahí fue donde tuve una de las más grandes realizaciones que quiero que te lleves el día de hoy, y tuvo que ver con la razón de por qué Julián Castañeda quería emprender. Esto tiene que ver con mi historia. A los 16 años, yo no me acuerdo cómo, en la casa Llegó el libro de Robert Kiyosaki, Padre Rico, Padre Pobre. ¿Cuántos de nosotros hemos leído ese gran libro de Mr. Kiyosaki? Y yo leí el libro, y probablemente para los que lo leyeron te acuerdas del cuadrante del flujo del dinero. Está el empleado, está el autoempleado, está el dueño de negocio, está el inversionista, sí. Y obviamente Mr. Robert Kiyosaki hace un trabajo espectacular de venderte que tú tienes que estar en el lado derecho del cuadrante. Tienes que ser o dueño de negocio o tienes que ser inversionista. Y eso yo lo dije 10 años, te imaginarás. Mira, yo ahorita parezco, Mucha gente me dice, de hecho en Brasil me preguntaron, ahorita que estuvimos en Brasil me encontré con una señora, bueno, era la señora que estaba en mi mesa al lado y empezamos a conversar. Ella es de Curitiba, bueno, en fin. Y entonces ella me decía, oye, yo quise haber iniciado un negocio tan joven como cuando ¿Cuándo tú iniciaste? Entonces me preguntó: ¿Cuántos años tienes? Yo le dije: 32. Dijo: ¿En serio? Pareces de 22. Pero bueno, el caso es que cuando yo tenía 16 años yo tenía ese firme propósito de yo no le voy a regalar mi tiempo a una empresa y una organización que me explota y que bla, bla, bla. Esa era mi, toda mi conversación. Yo voy a trabajar para mí, voy a ser mi propio jefe, etcétera, etcétera. Cuando cumplí 18 años, tenía la edad legal para trabajar Y entré a trabajar en un call center con el único objetivo de ahorrar e iniciar mi propio negocio. Dije, voy a trabajar ahí por lo menos 6 meses para ahorrar porque quiero dinero para mi capital semilla de mi negocio. Yo quería importar una tecnología es de China para vender en Colombia. Ese era mi plan de emprendimiento. Entonces así lo hice. Y de hecho, curiosamente, trabajé mientras estaba en la universidad. O sea, estaba haciendo las dos cosas en paralelo, estudiando mi carrera universitaria y trabajando en el call center en la noche. Ahora, ¿qué era lo que sucedía? Cuando yo analizaba mi comportamiento con la universidad y con el trabajo, yo era bastante disciplinado. Yo madrugaba a las 5 de la mañana, literalmente, porque tenía clase a las 7, mientras me alistaba, tomaba transporte, etcétera, llegaba temprano a clase, en especial porque el profesor de cálculo cerraba la puerta a los 10 minutos. Entonces yo llegaba muy temprano a clase Cumplía los horarios, hacía los ejercicios, tenía las presentaciones y llegaba a clases que inclusive ni siquiera me gustaban. Llegaba temprano a mi trabajo, oh sí que sí, porque nosotros teníamos que presentar nuestra huella digital, que era un registro de cuánto, y teníamos que salir también a tiempo, y nuestros breaks no duraban, no podían durar más de 15 minutos con huella. Entonces yo en tiempos era muy disciplinado, sí. Yo me acuerdo que mi jefa en ese momento me decía: Julián, por favor tráeme uniforme para este próximo, para esa próxima semana de ABC y DDD. Yo: sí, jefecita. Y ahí estaba él. Eso entonces yo cumplía. Entonces yo todo el tiempo en mi mente es: yo me voy a salir de acá, voy a ser dueño de mi propio tiempo, voy a ser mi propio jefe, yo voy a ser emprendedor y voy a ser multimillonario, sí, voy a salir en la portada de Forbes Magazine y voy a tener 3 Lamborghinis. Ese era mi plan de vida a los 18 años. Y entonces llegó el grandioso día en que yo renuncié al yugo, al yugo del trabajo, sí, me quité las cadenas que me estaban impidiendo volar, o sea, lo que yo decía. Entonces, con el pecho bien inflado, pasé mi carta de renuncia y dije: ya no trabajo más acá, sí, ahora yo soy jefe de mi propio tiempo, yo soy dueño y líder. Y llegué con toda la valentía del mundo, dije: ahora vamos a explotar, Julián, tu emprendimiento va a ser la hostia. Porque imagínate, yo pensaba esto, imagínate si a esta gente, a mí la universidad no me gustó para nada, mi carrera tampoco me gustó, la mayoría de clases no me gustaban, bueno, en fin, historia para otro momento. Decía, si para esa gente, para algo que no te gustaba, el trabajo tampoco me gustaba, si para gente que no son tus sueños, son sueños de alguien más, tú estabas así de comprometido, madrugabas a las 5 de la mañana, llegabas temprano al trabajo, hacías ABCD, hacías clases, hacías presentaciones trasnochabas, etcétera. Ahora imagínate con tu emprendimiento, Julián, la vas a romper, mi hermano. Pero resulta y pasa que pasaron las semanas y yo no podría tener el mismo nivel de disciplina, sí. Yo dejé de madrugar, curiosamente. Ya me gradué de la universidad y no, ya no madrugaba. Por más que yo ponía la alarma temprano, decía la, la duermo la alarma unos 5 minutos más y duraba así, me levantaba tarde. Yo decía voy a estudiar esto, pero resulta que no estudiaba. Yo me puse un protocolo, cronograma de trabajo muy similar al de la universidad, con clase aquí, clase acá, haz esto acá, haz esto allá, llévate estas tareas y no lo cumplía. Y durante mucho tiempo, señoras y señores, yo duré criticándome a mí mismo diciendo: Julián, hay algo que está mal en ti, hay algo que está mal en ti. ¿Por qué? Porque cuando estabas en la universidad, cuando estabas en el trabajo, sí cumplías, sí eras disciplinado, y ahora cuando se trata de ti, de tus sueños, de lo que tú dices supuestamente que te importa, tú no lo haces. Tú duermes hasta tarde, tú procrastinas, tú dejas las cosas importantes para después, estás perdiendo un montón de tiempo en ese momento en Facebook y en fotos, y no avanzas en las cosas realmente importantes. ¿Qué pasa contigo? Tú, hay algo mal en ti. Y durante muchos años yo crecí con esa sensación. Y yo te hago una pregunta: ¿cuántas veces tú te has quedado mal a ti mismo, a ti misma? ¿Cuántas veces tú has hecho una promesa contigo mismo, contigo misma, no le has dicho absolutamente a nadie, Pero en algún momento de motivación tú lees un libro como el de Robin Sharma que dice es importante madrugar, levantarte a las 5 de la mañana, y tú estás así motivado y dices sí, yo voy a madrugar, y va a madrugar y va a hacer esto suceder. O lees un libro de nutrición o asistes a un documental de Arnold Schwarzenegger acerca de vegetar y de cómo cuidar tu alimentación, y dices sí, yo voy a hacer este cambio, etcétera. O es una persona que te dice mira, es importante publicar contenido, y tú dices sí, yo voy a publicar contenido y lo voy a hacer, y te emocionas en ese momento. Pero a la hora del... ¿cómo se dice? A la hora de la verdad, a la hora del té, creo que se dice así, no lo haces. Te incumpliste, no cumpliste tu palabra. ¿Cuántas veces lo has hecho? Ahora compara eso con las veces que tú te has comprometido con alguien más. Puede ser un jefe, un profesor, otra persona que tú dices: jefe, sí le voy a hacer esto. Sí, yo profesor, sí voy a entregar esto, ta ta ta ta. Y mira cuántas veces tú cumpliste en un escenario versus otro escenario. Sí, creo que estamos de acuerdo, a menos de que seas fuera de la curva del 1% de las personas, que son raras excepciones, que son ultra mega disciplinadas consigo mismas. Nos podemos dar cuenta que existe quizás un patrón, y es: tendemos a cumplirle más a otras personas que a nosotros mismos. Y mucho ojo, yo pensé que ese era un error genético, que yo tenía un error de configuración de Julián Castañeda. Y me di cuenta de algo, y eso no es ningún error genético, no es que haya algo de malo en ti ni en mí ni en absolutamente nadie que tenga ese mismo comportamiento. Y acá es donde viene la gran realización. Mira, esta gran realización, cuando la empiezas a poner en práctica, te va a cambiar tus resultados para siempre. Es una de las mejores cosas que tú puedes hacer, y es entender que nosotros los seres humanos, por naturaleza, naturaleza, y la verdad No me importa en lo que tú creas, no me importa si tú crees en la evolución darwiniana científica, Big Bang, 100% ciencia, cero Dios, no me importa si crees en eso, o si crees en la evolución estilo que Dios tiene un propósito para nosotros, que nos creó de cierta y determinada forma, y que hemos nosotros como seres humanos evolucionado de cierta forma. Pero sea cual sea la fuerza creadora que nos creó a nosotros los seres humanos, nos hizo diseñados para prosperar en grupo, en contacto con otras personas, por diseño, por biología y por sabiduría infinita, como quieras llamarlo. Prosperamos en grupo, prosperamos en grupo. Por eso, cuando estás en la universidad en un grupo, cumples horarios, trabajos, Hacer las cosas que tienes que hacer, incluso cuando no quieres hacerlas, las haces y tienes resultados. Igual que en el trabajo. Por eso, cuando estamos aprendiendo solos, por nuestra propia cuenta, nos es muy difícil cumplirnos a nosotros mismos. Entonces, el grupo en donde tú te encuentras marca una gran diferencia en tu desempeño, en tu productividad, en absolutamente todo. Y esto no es algo nuevo. Aquí va la nueva realización y nueva dimensión que le estás dando a esto, es que: oiga, estamos diseñados para ser seres sociales. Analiza cualquier libro, analiza cualquier estudio científico. Nosotros los seres humanos somos una de las especies dominantes del planeta justamente por el factor social. Entonces, ¿por qué tenemos lenguaje? Podemos comunicarnos de una forma muy clara con otros seres humanos. Pero bueno, antes de convertir esta clase en una clase de Darwiniana, lo importante es entender Es que cuando tú puedas entender que el poder del grupo juega un factor fundamental en los resultados que tú tienes en tu vida, en tu negocio, vas a ser mucho más selectivo. Y tú ya lo has escuchado, ya, Jim Rohn, eres el promedio de las 5 personas con las que tú más andas, en el dicho popular de dime con quién andas y te diré quién eres. Y todo eso nos da la misma sabiduría, y es Las personas con las que nosotros nos rodeamos influencian muchísimo más en nuestros resultados. Porque yo te hago una pregunta, y es: ok, tú quieres lanzar un emprendimiento, ok, tú quieres madrugar, tú quieres comer bien. Dentro del círculo social con las personas que tú compartes más tiempo, ¿cuántas de esas personas que están en tu círculo social más cercano también están en ese mismo objetivo, también tienen esa misma intención? De tal forma que con el poder del grupo tú te puedas apalancar para que el proceso sea muchísimo más fácil.










